Bastet / El Principio


bastetprincipio2Ahora es el momento de que olvides cuanto has aprendido de los monos. De los hombres, cachorro, nosotros les llamamos despectivamente “monos”. Olvida a Jesucristo, el hijo de “Dios nuestro señor”. Es SU señor, no el nuestro. Nosotros sabemos quién es nuestra diosa y de dónde viene el mundo.

LA PRIMERA LUZ: La Ahu era la noche eterna que descansaba en el silencio previo a la creación, pero anhelaba compañía. Ella habló, y en la luz se le contestó. Nala, la Primera Madre de Todas las Cosas, entró en escena. Pero Nala estaba enloquecida, así que Ahu habló de nuevo en busca de un compañero que no estuviese demente, y como una majestuosa pantera apareció Rahjah, el Hermano Brillante. Y a su sombra, apareció Cahlash, el Hermano Sombrío.
Para disfrute de Ahu, los tres formaron una manada, Nyota Jamaa, la Familia de la Estrellas, los Primos Celestiales. Nala derramó lágrimas de dicha y de ira, que los hermanos convirtieron en Chaya, los primeros y más antiguos de los espíritus. Rahjah entretejió a partir de la materia de las estrellas y Cahlash exhaló la noche. Cada padre dio a sus Chaya tres nombres secretos, que se han perdido para nosotros. Hoy les conocemos como Gaia, Selene, Ahknet, Sabbaal, Jurima, Pah, Divaa, Siku, Liau y Kwa.

LA TIERRA: Pero pronto surgiría la disputa entre los miembros de la manada. Cada uno de los hermanos insistía en que sus creaciones eran superiores a las de los demás. Nala exigió ser reconocida como la matriz creadora legítima. La disputa se dirimió sobre la piel de Gaia y fue el origen de las montañas y los océanos, así como de las tormentas. Los hermanos comenzaron a asesinar a los hijos del otro, reemplazándolos por los propios. Finalmente, la misma Tierra rompió a llorar, violada por sus padres y convulsionada por los cambios en ella producidos. Nala respondió a su llanto embistiendo a los dos padres. Seline, Akhnet y Sabbaal rescataron a su hermana, la limpiaron y sanaron sus heridas.

LA VENIDA DE ASURA: Nuestros primos lejanos llaman a Cahlash “El Wyrm”, y le consideran el mal mayor. Nosotros sabemos más. Cahlash deshace pero gracias a sus proezas nacen grandes cosas. Es Asura, el Corruptor de las Mil Caras, el declive que no precede a ningún renacimiento. Nada existe para él excepto la aniquilación. Asura, creado a partir del odio a la soledad de Cahlash, se convirtió en multitud y anidó en los lugares violados. Su esencia se tradujo en Vampiros, Demonios, Perdiciones, Fantasmas…

LAS RAZAS CAMBIANTES: El Primer Crepúsculo: Los Bastet nacimos como un regalo de la Luna a la Tierra. Todo Killi fue creado a partir de las luces, las sombras y los elementos y a cada uno se le otorgó una parte espiritual, otra humana y otra animal. Todo Killi resulta de una necesidad, de un llanto de la Tierra al que la Luna encontró respuesta. Nosotros los Bastet surgimos del elemento Agua, de ahí nuestra naturaleza. El Agua fluye en silencio, aunque puede embestir con fuerza desatada, es pureza, enigma y elegancia, es rápida, callada y siempre está en movimiento, esconde enigmas en sus acuosas entrañas, puede parecer cristalina y poco profunda, pero nunca lo es. Nunca.

KHARA, LA PRIMERA TRIBU: Cuando las multitudes de Asura convirtieron a un reptil gigante en un dragón de catorce cabezas, sembró su furia por todo el continente y empujó a personas y gatos a buscar refugio en las cuevas. Allí se conocieron Palar y Akuma. Palar era un hombre místico, de esos que tiempo después se llamarían Magos; mientras que Akuma era una gata gigante, de las que hoy llamamos Dientes de Sable. Al conocerse lucharon entre sí, pero llegaron a una tregua y enfocaron su lucha contra el dragón. Vencieron y cayeron derrotados al mismo tiempo. El dragón murió, y ellos también uno en brazos del otro. Selene contempló la escena y lloró. Sus lágrimas cayeron sobre la sangre mezclada de la pareja, y allí donde caían nacían niños. Pequeños gatos de largos colmillos y bebés con ojos felinos.
Así nació la Primera tribu: los Khara.
Pero la sangre de los héroes se había mezclado con los venenos de la bestia, y la Primera Tribu dio caza a ambas ramas de ascendientes y no tardaron en ser tan temidos como el propio dragón. Cuando Selene lo descubrió, condenó a la Tribu a sufrir el daño de la plata y del fuego, y al deber de ocuparse de los rebaños que necesiten el sacrificio. Los Khara se dispersaron y encontraron compañeros en otros gatos hasta que la raza se extinguió como tal. Aún sobreviven en nosotros, pues albergamos su misma maldición.

LOS KILLI Y EL IMPERGIUM: Tras la muerte del dragón, el Hijo Resplandeciente se convirtió en el gran premio y campo de batalla de Rahjah y Cahlash. Poco después, el Hijo Resplandeciente se convirtió en el Hijo Conflictivo. Con una mano hacía maravillas, con la otra las destruía. Algunas tribus practicaron el Impergium, una criba sistemática del rebaño humano que nuestros primos lobos empezaron. Otras tribus objetaron y nuestros antepasados entraron en guerra. Los Garou pensaban que como no compartíamos nuestro conocimiento nos habíamos confabulado con Cahlash. Su absurda cruzada aniquiló a centenares de nuestra especie, y lo mismo hicieron con los Grandes Osos, el Tramposo y los Reyes Dragón. Se masacraron incluso entre sí. Con el tiempo enviaron emisarios para pactar la paz. Nos vemos obligados a aceptarles, nos permitimos el lujo de hostigarles pero no podemos plantear una batalla abierta. De momento no podríamos ganar.

LOS AJABA: La familia de las hienas, nacida del pecado de su madre, no son gatos ni lobos, sino una mezcla de ambos. Compadecedlos y rehuidlos, pues encarnan la maldición de la oscuridad, la mancha de Asura. Antaño, una hechicera llamada Siracca buscó los ritos de la metamorfosis. Se apareó con serpientes, lobos y grandes gatos en un esfuerzo de ser como ellos, pero solo logró parir aberraciones. Estos primeros Reyes Hiena poseían naturaleza hermafrodita y cambiaban de macho a hembra y viceversa, lo que ayudó a la procreación de su especie.
Podríamos haber firmado la paz con las hienas si nos hubieran dejado, pero atacaron a nuestros hermanos, contaminaron los estanques, practicaron la magia negra con Asura durante las noches sin luna, sacrificaron crías de todas las especies y hicieron cosas horribles con los emisarios que les enviamos.

LA LLEGADA DEL HOMBRE, EL SEGUNDO CREPÚSCULO: A medida que los templos eran levantados y las hordas causaban estragos, nuestros padres permanecían sentados al margen de la historia y contemplaban la sucesión de los reyes. Durante unos 4.000 años dispusimos de todo el espacio del mundo y no nos faltaron secretos en los que entretenernos. Esa es nuestra existencia, a la sombra del mundo en sus rincones más oscuros, descubriendo sus misterios.

Autora de la ilustración: Tess Garman