El relato de la agonía (MdT en la II Guerra Mundial) - WebVampiro

El relato de la agonía (MdT en la II Guerra Mundial)
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El relato de la agonía (MdT en la II Guerra Mundial)

Nota de Webvampiro: Esta es la primera entrega de una serie de artículos que, de modo cronológico, van a ir ofreciendo ayudas para ambientar partidas de Mundo de Tinieblas en la II Guerra Mundial. La base fundamental del texto se centra en Wraith, pero hay referencias a los diferentes juegos. El texto original es de Jonathan Blacke y la traducción es obra de Alexander Weiss. La fotografía muestra un acto de las Juventudes Hitlerianas en Berlín el 1 de mayo de 1933 y es parte de los fondos del Archivo Federal de Alemania.

Años 30. Agendas Ocultas

Muchas de las creencias nazis, incluso algunos aspectos de la supremacía racial, tenían sus raíces en el misticismo. Organizaciones como la Sociedad Thule, que fue creada poco después de la Primera Guerra Mundial, predicaban y practicaban un regreso al primitivismo. Muchas de las creencias de la Sociedad Thule fueron adoptadas por Heinrich Himmler y las SS, que se consideraban los descendientes directos de la antigua cultura teutónica. Esa cultura no había desaparecido completamente entre algunas facciones del Mundo de Tinieblas; con el creciente poder de las SS dentro del Partido Nazi, algunos grupos vieron la oportunidad perfecta para extender su propio poder e influencia bajo el paraguas alemán.

Los magos estuvieron especialmente activos durante este primer período. Influidos por las obras teóricas de los “científicos raciales” nazis, los miembros de algunos grupos de la Tecnocracia, especialmente los Progenitores e Iteración X, se infiltraron en las instituciones gubernamentales creadas para el fomento de la investigación eugenésica del hombre ario. Bajo la influencia nazi, estos magos proporcionaron apoyo y donaciones clandestinas para la investigación, publicación y experimentación. Aunque no está muy claro si estos magos tuvieron alguna influencia sobre las teorías raciales nazis, sin duda su apoyo y ayuda técnica a su ideología fueron un factor decisivo para mantener la determinación de los científicos nazis durante tanto tiempo.

Otro grupo que aprovechó el creciente misticismo exhibido por algunas facciones del Partido Nazi fueron los Hijos de Tertuliano, una sociedad de mortales dedicados a la expulsión de los fantasmas de las Tierras de la Piel. Los métodos de los Hijos se basaban sobre todo en el exorcismo de individuos supuestamente “poseídos” y la erradicación de quienes se mostraban capaces de comunicarse con las Tierras de la Sombra. Fomentando la propaganda contra los gitanos y otros indeseables, y utilizando las Leyes de Nuremberg como su justificación, muchos Hijos de Tertuliano dentro del Partido Nazi fueron capaces de capturar y encerrar a los gitanos en los campos de concentración. Allí, realizaron prolongados “exorcismos” sobre los infortunados prisioneros mientras eran “interrogados”. Pocos sobrevivieron.

Primeros compases. Eligiendo bandos

En los círculos Garou, la mayoría de las tribus prestaron su apoyo a los poderes Aliados. El mayor cisma se produjo dentro de la Camada de Fenris, que se fragmentó en varios grupos enfrentados por la cuestión de la política nazi. Una facción de la Camada de Fenris, que creía que la salvación de Gaia se produciría mediante la aniquilación de los Hijos de la Tejedora, se alió con Hitler y sus servidores. Los Lupinos nazis eran una minoría, pero el daño que causó el cisma en la Camada de Fenris provocó una herida que todavía no se ha curado completamente.

Los magos no se mostraron especialmente solidarios. La Tecnocracia oficialmente apoyó el ascenso del Nacionalsocialismo, cuyas perspectivas del orden social y de la supremacía racial en Alemania era semejante a muchos de los fundamentos de la Tecnocracia con respecto a la organización de la sociedad mundana. Sin embargo, algunos miembros de las Convenciones no estaban tan convencidos con respecto a la política oficial. Casi la mitad de los dirigentes que habían asistido al Simposio de la Tecnocracia donde se decidió el apoyo al gobierno alemán se retiraron en protesta. Las divisiones se produjeron sobre todo por cuestiones nacionales, pues muchas facciones tecnocráticas fueron afectadas por las acciones de sus compañeros alemanes. Finalmente, la mayoría de los tecnócratas terminaron rechazando la postura oficial. El Concilio de las Tradiciones también se dividió, y muchos magos Verbena e Hijos del Éter utilizaron el misticismo y la ciencia nazis contra sus compañeros del Concilio.

Los primeros efectos de la guerra y el Holocausto terminaron llegando a las puertas de las Tierras de la Sombra y Estigia, pero sin embargo, al principio la Jerarquía no fue consciente de su alcance. En aquellos momentos había estallado la guerra contra el Emperador de Jade y la mayoría de los recursos de Estigia estaban dirigidos a recuperar las almas occidentales de los cofres de Yu Huang. Destacamentos de Legionarios y de cualquier fantasma capaz de luchar por la Jerarquía vaciaron las defensas de muchas Necrópolis y fortalezas estigias.

El vacío resultante en los recursos de Estigia comenzó a hacerse sentir. Los Segadores de la Jerarquía se encontraron colapsados a medida que trataban de duplicar o triplicar sus esfuerzos intentando cosechar más almas que combatiesen por los Señores de la Muerte. Muchos recurrieron a un perverso método de reclutamiento, tomando “aprendices” sin autorización a quienes se les cedía una parte de su cosecha como pago por su ayuda. Los mercados negros se extendieron, pues muchos de estos aprendices intercambiaban sus Huérfanos recién Segados a varios grupos clandestinos de Artesanos para sus forjas o como cobayas para el moliado de las Máscaras o simplemente como Pathos.

Como resultado, las víctimas iniciales de la brutalidad nazi, que estaban muriendo en Dachau y otros muchos campos de concentración, quienes morían bajo los escalpelos de los cirujanos y científicos nazis, caían a través de la laberíntica burocracia de Estigia. Aunque muchas almas también se perdieron en el caos del “esfuerzo de guerra”, la Jerarquía no estaba dispuesta o era incapaz de responsabilizarse de las víctimas de la barbarie nazi, pues la causa de sus muertes hacía surgir muchas preguntas que nadie quería contestar. Se propusieron varias soluciones sin entusiasmo: algunos querían que sus almas fueran directas a la forja; otros querían abandonarlas a la furia de la Tempestad.

Finalmente, para detrimento de todos, los niveles más altos de la Jerarquía decidieron simplemente ignorarlas y negar cualquier conocimiento sobre su existencia. Estos fantasmas quedaron abandonados en las Tierras de las Sombras, sin ayuda ni guía. Sus destinos son todavía objeto de especulación. Algunos sin duda terminaron por sucumbir al Olvido, algunos se convirtieron en Espectros, algunos se convirtieron en Renegados o Herejes, y otros sencillamente desaparecieron. Sin embargo, siempre hay alguien surgido de los doce millones de víctimas que periódicamente se dedica a buscar a estos fantasmas desaparecidos –una causa tan perdida como ellos.

 

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