El Síndrome de Magnus

El Sí­ndrome de Magnus
Oct
18

El Sí­ndrome de Magnus

Imaginad un personaje secundario. Un PNJ prescindible. Ese personaje sobre el que recaen todas las desgracias y malas noticias, el que sufre, el que se lleva los golpes, el que nunca será un héroe. Ese personaje que no conoce la felicidad. Abracémosle y saquémosle de nuestras partidas.

Ese personaje es al que llamamos “Magnus”. No es un nombre al azar, sino que es el nombre del hijo pequeño de la primera ministra de la serie “Borgen”. El pobre niño se pasa toda la serie sufriendo (ojo spoilers): la separación de sus padres, la ausencia prolongada de su madre por el cargo que ostenta, la adolescencia de su hermana, la presión de la prensa. Magnus sólo sufre y no aporta absolutamente nada a la trama. La serie termina y no sabemos si Magnus ha decidido rebelarse o si, harto del sufrimiento gratuito, se ha lanzado por la ventana más cercana. Es el relleno sufriente absoluto. Hay que decir que en origen este síndrome me vino a la cabeza con el pobre Chris Brody, el hijo del soldado del mismo apellido de la serie “Homeland”, pero “Síndrome Magnus” tenía como más empaque que “Síndrome Chris”. Seguro que os vienen a la cabeza más personajes secundarios de este estilo. Y, yendo ya al grano de la cuestión, seguro que os habéis encontrado en alguna ocasión con PNJ’s en partidas que no aportan nada más que su importante papel como “aquellos-que-se-llevan-las-hostias”. No tienen carisma, no tienen un papel en la historia, son inocentes a la par que carentes de todo interés.

Por eso, para que los pacientes que sufren el Síndrome de Magnus tengan una mejor vida, damos unos pequeños consejillos de narración:

Magnus no sufre gratuitamente: Conviene recordar a la hora de hacer PNJ’s que sus historias y trasfondos deben tener un motivo y que nadie es de cartón-piedra, todo el mundo tiene motivaciones, filias, fobias, virtudes y defectos. El dolor puede generar múltiples reacciones, de la venganza a la huida, de la depresión a la lucha por la supervivencia. Pero un PNJ que lloriquea eternamente no aporta nada a la trama.

Magnus tiene cuerpo y mente: Un PNJ como su nombre indica no es un protagonista, pero también tiene características propias. Debe existir siempre un boceto de las mismas para que tenga personalidad, sobre todo si la partida se basa en la narrativa. Pero incluso en partidas más de mata-mata, conviene recordar que un PNJ está en un sitio por alguna razón y que, además, tiene unas características físicas propias que, si las detallamos mínimamente, enriquecerán la escena y evitarán que parezca que estamos en un escenario simplón y plano. Cuando has matado cinco veces al mismo tipo de enemigo, empiezas a aburrirte.

Magnus puede hartarse: La suma de los puntos anteriores nos debe hacer pensar cuál va a ser la evolución psicológica de un PNJ que sólo recibe dolor, órdenes o malas noticias. La desesperación puede generar rebeldía, y la rebeldía sangre. No lo olvidemos cuando usemos a los PNJ’s como meras marionetas. Un aliado puede hartarse, un contacto empezar a pedir cuentas e incluso un Ghoul puede terminar por intentar sacudirse el yugo y pasar de esclavo a amenaza.

Magnus puede ser evitado: ¿Realmente necesitamos a PNJ’s de este estilo? ¿No es mejor evitar su aparición a incluir en nuestras partidas a rellenos poco desarrollados que no aportan nada? Si la única función de un PNJ es completar un cuadro que no tiene matices (como es el caso del Magnus original o de Chris, meros complementos para presentar una familia estándar), no aporta nada a una ambientación.

Así que, amigos lectores, narradores y jugadores, si en vuestra imaginación está naciendo un Magnus para vuestra próxima partida, recordad que él no quiere sufrir más, no seáis crueles.

About Voivoda de Castilla

Fundador de www.webvampiro.com

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