Horror personal o hipocresía impersonal

Horror personal o hipocresía impersonal
Jun
27

Horror personal o hipocresía impersonal

No solemos meternos generalmente en los debates que agitan el mundo rolero. Más que nada porque las entradas en nuestra web llevan su propio ritmo y muchas veces no podemos seguir la actualidad. No obstante, en esta ocasión hemos decidido hacer una excepción.

Supongo que muchos de los lectores de Webvampiro estarán al tanto del debate que, tanto en Estados Unidos como en España, se ha generado en algunos lugares por la aparición de un personaje en la versión pre-alfa de Vampiro 5ª Edición con tendencias pedófilas. El texto no deja lugar a dudas, hablando de que el personaje quiere “estar en compañía de jóvenes, quiere follar con ellos y probar su sangre”. El personaje, del Clan Ventrue, sólo se puede alimentar de niños o adolescentes jóvenes. A partir de ahí se ha generado un debate amplio del que además hemos hablado también en Webvampiro.

No es mi intención, aunque sea lo habitual en Internet, subirme a un improvisado pedestal para pontificar contra nadie o para dar ninguna lección moral. Cada uno es muy libre de opinar y también lo es de sentirse incómodo por un personaje de este tipo y, por último, de no querer saber nada de la próxima edición del juego precisamente por la aparición de trasfondos de ese estilo.

Pero sí me gustaría hacer algunas consideraciones generales sobre este tipo de debates, ya que observo con cierta preocupación el notable incremento de una cierta hipocresía moral con la que no puedo, ni quiero, estar de acuerdo.

Horror personal: La palabra “horror” según la Academia de la Lengua tiene el significado de ser “un sentimiento causado por algo terrible y espantoso”, así como una “aversión profunda hacia alguien o algo”, o una “atrocidad o monstruosidad”. Por tanto, en los tres primeros significados encajan delitos aberrantes que supongan un abuso o violencia contra otro, como la pederastia. Vampiro no va de bonitas aventuras al salir de una taberna. No es un juego de búsqueda del tesoro. No es un juego de detectives. O, mejor dicho, es todo eso… bajo el barniz del “horror”. Conviene tenerlo en cuenta. Por mucha libertad que tengamos al jugarlo, por muchas reglas que nos saltemos o inventemos, por muchas variaciones mejores o peores según cada edición, este juego es una narración que gira alrededor de la reflexión, interpretación y vivencia del horror. En ese sentido, un personaje aberrante, monstruoso, atroz, que nos genere aversión o sea terrible tiene cabida en el juego.

Hipocresía y censura: No soy precisamente un erudito de las artes. Me considero buen lector, aficionado a las series, pero en cambio soy muy poco cinéfilo y absolutamente inútil e inculto para todo lo que tenga que ver con las artes plásticas. No obstante, hay representaciones artísticas desde el principio de los tiempos en las que aparecen la pederastia o la violencia contra menores (“Lolita”, “Enemigo Público”…), el canibalismo (“El silencio de los corderos”, “The Walking Dead”, la canción “Mein Teil” de Rammstein…), y las citas serían interminables si pensamos en las agresiones sexuales, la violencia en todos sus ámbitos (doméstica, familiar, en guerra, bajo una dictadura…), el abuso de poder, la mentira o el falso testimonio, etc. Todos ellos comportamientos aberrantes, cuando no abiertamente delictivos. La eliminación de todos estos elementos de las creaciones humanas nos llevaría a eliminar buena parte de la creación artística de la Historia.

Y eso, al final, redunda en dos elementos: censura e hipocresía. Censura porque elimina la libertad de creación, el planteamiento de lo aberrante, prohibido o delictivo para hacernos reflexionar sobre nosotros mismos, nuestra moral y nuestra sociedad; e hipocresía porque todos y cada uno de nosotros hemos consumido en algún momento algún tipo de creación con esos elementos y luego, sin embargo, nos rasgamos las vestiduras al verlos aparecer de repente en el mundo del rol.

La dictadura del buenismo: La consecuencia final de este tipo de comportamiento es que pongamos bajo la lupa de lo políticamente correcto todo tipo de actitud delictiva o monstruosa en un personaje de una creación de ficción ya que nos genera una reacción defensiva. Y eso puede conducir a los autores a una espiral del silencio creativo. Nos alejaríamos del horror para no ofender al lector, para presentar un producto fácilmente aceptable y que no incluya ningún reto, para introducirnos en la creación fácil de final feliz.

Una dictadura del buenismo que atacaría directamente los fundamentos concretos de los juegos de rol, obra creativa que nos sirve para pasar buenos ratos, sí, pero también para explorar facetas de la personalidad que nunca desarrollaremos o de las que estaremos siempre en contra. Cthulhu nace del miedo a un poder superior que puede aplastarnos, los juegos de la vieja escuela nos introducen en combates permanentes, Hollowpoint es una apología de la violencia tarantiniana (otro creador que vale como ejemplo para toda esta entrada, por cierto), en Eclipse Phase llegamos incluso a comerciar con la propia identidad de un ser humano.

Parece mentira que a estas alturas tengamos que explicar que no somos cultistas de una deidad superior alienígena, que no vamos armados, que creemos que la identidad de una persona es sagrada. Pensaba, quizá con ingenuidad, que aquella época de dar explicaciones por jugar al rol habían quedado felizmente atrás. Y nunca me imaginé que fuera a encontrarme de nuevo un debate moral semejante… lanzado por los propios roleros.

Exploramos e investigamos en un mundo de ficción esas posibilidades quizá para comprenderlas mejor, para repudiarlas con mayor razón, para poder incluso obtener soluciones que podamos adaptar en nuestra vida real para combatir esos comportamientos que están en nuestra propia existencia social cotidiana. El propio Mark Rein·Hagen se ha visto envuelto en una agria discusión en Facebook sobre este asunto en la que ha respondido con algunas frases que quiero rescatar:

¡Qué cojones le ha pasado a los juegos de rol! ¿Qué le ha pasado a mis felices poetas y artistas del juego!

Al final seguís viendo contentos vuestras series y películas de TV sexistas, violentas, infames, controlamentes, blanqueadoras, sin más que un segundo de rabia o consciencia…

Podéis llamarme hipócrita, pero la verdad, ¿acaso el público no inventa la historia creando el contexto para que exista? Y el hecho está aquí, ya no creéis en los juegos de rol. Desde luego no creéis en la gente que cuenta sus propias historias. Sólo creéis en vuestra propia causa de moda.

El mal está entre nosotros. El rol es una manera de explorarlo, de rechazarlo, de verlo de cerca, de enfrentarnos a nuestra propia debilidad, o fortaleza, moral. No es un juego de niños como recuerdan buena parte de los juegos a los que jugamos. Somos adultos enfrentados a problemas y comportamientos de adultos.

No nos comportemos, pues, como niños.

PD: Si queréis indagar en el mal o la pederastia, os recomiendo encarecidamente la serie de reportajes titulados “Tabú” del periodista Jon Sistiaga.

About Voivoda de Castilla

Fundador de www.webvampiro.com

3 comments

  • Sirio Sesenra
    Jun 27, 2017 @ 21:29 pm

    Totalmente de acuerdo con lo expresado. Si bien como padre nunca calificaría la emoción revulsiva de asco, ira e indignación que causa la pederastia como “causa de moda”, como rolero me ubico frontalmente en oposición a cualquier tipo de censura.

    Me pregunto, eso sí, qué pretendía reflejar el autor/a con dicho personaje, qué aportaba a la ficción, al horror. Y no me lo pregunto con paternalismo encubierto, sino con curiosidad sobre el diseño.

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    • Jun 28, 2017 @ 7:30 am

      SPOILER ALERT

      Sirio,para que te hagas una idea, se trata de una partida de supervivencia, en la que ponen como objetivo del narrador que los jugadores se planteen si sus personajes merecen ser salvados. Este personaje en concreto también tiene influencia en los grupos islamofobos.

      La escena de caza de este personaje, si se produce, debe producir la repulsa de los jugadores,tal como se instruye explicitamente en el texto.

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  • Víctor_Romero
    Jun 27, 2017 @ 23:45 pm

    Tras haber participado en la discusión en su momento, no puedo más que estar de acuerdo con todo lo que se expone aquí.

    Hemos llegado a un punto en que todo en esta vida es censurable, hasta que nos censuran a nosotros.

    Un saludo.

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