Invierno de Tinieblas

Invierno de Tinieblas
Dic
21

Invierno de Tinieblas

“¡Felices fiestas!”. Esta habitual felicitación parece abrir paso a una época de festejos, alegría y buenos sentimientos que compartir, frente a la banal presión del consumismo y el estrés de las compras y compañías inevitablemente forzadas. Sin duda a más de uno se le habrá ocurrido alguna idea para iniciar una Crónica o historia con el marco navideño de fondo, y sin duda a estas alturas se pueden encontrar ideas al respecto circulando por la telaraña virtual. Papa Noel y sus elfos invitan a una historia de Changeling. Un grupo de magos llegados de Oriente siguen a una misteriosa estrella en busca de un Mesías podría proporcionar trasfondo esotérico para Mago.

Pero más allá de lo habitual en nuestras fiestas domesticadas y civilizadas, vamos a proponer un escenario más primario, más oscuro…

Aunque actualmente demos por sentado que las fiestas navideñas son una época de celebración, no hay que olvidar que en su origen tenían otros significados. Es la época del solsticio de invierno, y aunque desde siempre han existido celebraciones para semejante época, como las Saturnalias romanas, si algo caracterizaba -y hasta cierto punto caracteriza- este momento del año, especialmente en los rincones donde las comodidades de la civilización no habían llegado, es que era una época de supervivencia y oscuridad, en la que la mayor parte del tiempo se pasaba encerrado en casa, subsistiendo de lo recogido durante el resto del año, y aprovechando los ocasionales respiros de la estación para recuperar fuerzas y esperar que el frío y el hambre no se lo llevaran a uno.

De esta manera, las encarnaciones primarias de los espíritus de este período poco tenían que ver con los amables seres de fantasía que actualmente reparten regalos y solidaridad. Eran espíritu de frío, de hambre… y de miedo.

Pensemos por ejemplo en el antepasado pagano de Santa Claus, cuya encarnación actual ha sido popularizada por Coca Cola, pero en sus orígenes era el finés Yulupukki, “El chivo del invierno”, un anciano sucio y con cuernos que vagaba por los bosques en busca de presas, especialmente niños, y que atormentaba a los antiguos fineses si no le dejaban ofrendas. Habitaba en un lugar siniestro conocido elocuentemente como Korvantuturi, “La montaña de los cráneos.” Otros espíritus similares como el Krampus germánico también disfrutaban torturando o devorando a los niños, y no limitaban sus andanzas a la dureza del invierno. Una visión que después el cristianismo y la civilización occidental “domesticaron” y “edulcoraron”,

Personajes como el Yulupukki y otros bien pueden servir de inspiración para una Crónica, ya sea como vampiros surgidos de las largas noches de invierno, espíritus Umbrales que aprovechan esta época para entrar en nuestro mundo o linajes de duendes caníbales, alimentados por la creencia del folklore local y que desean dejar bien claro que las viejas tradiciones siguen vivas.

En cualquier caso, la historia que pueda surgir en un escenario de Mundo de Tinieblas queda en vuestras manos. ¡Felices Fiestas!

La ilustración pertenece al libro finés “Pohjoinen Tarustomme”

About Alexander Weiss

Leave a comment