Lectores roleros

Lectores roleros
Dic
18

Lectores roleros

Me pregunto a menudo si serán los mismos. Los mismos que generalmente tratan de competir entre sí para ver quién sabe más de un determinado juego de rol. Los mismos que cada cierto tiempo se dedican a decir que [INTRODUZCA AQUÍ EL NOMBRE DEL JUEGO QUE ODIE] no es rol. Los mismos que suelen ridiculizar a quien llega de nuevas a la afición en vez de ayudarlo.

Sería de ayuda que fueran los mismos porque al acumular todas las virtudes en un mismo perfil sería más sencillo identificarlos.

El caso es que con los recientes mecenazgos o venta directamente de novedades de Mundo de Tinieblas (cuyas ediciones de lujo no son lógicamente las más baratas del mundillo rolero) y con la cercanía de la Navidad y el incremento de las compras vuelven a asomar el hocico fuera de sus cuevas. Olisquean el aire buscando paganos, sangre impura, gentes de mal vivir. Reconocen a alguno y llega al fin su ansiado y profundo análisis: «¡SE COMPRA UN LIBRO DE ROL PARA LEERLO Y NO VA A JUGAR!»

Amigo, cuidado. Ese ingenuo lector estaba sumido en las letras, con la nariz entre las páginas o, si es de vista corta, en el Kindle, y de repente se encuentra, indefenso y aturdido, frente a la horda de pontífices que vienen a indicarle lo terriblemente pecaminoso de su comportamiento.

Pero qué pesados que son.

Este mantra me cansa desde hace mucho. Es indudable que el rol es una actividad de ocio. Que se juega. Que lo lógico es tener libros en casa, o en la asociación, o en cualquier dispositivo, con la sana intención de jugar a los juegos que narran esos libros. Es el uso previsible, el objeto de quien escribe el libro y, como es normal, el destino final de la inmensa mayoría de juegos publicados. Se editan juegos para que la gente juegue.

Ahora bien, si una ventaja tienen los juegos de rol frente a los juegos de mesa es precisamente que no son únicamente juegos. En la edición de uno de estos libros se abre una serie de posibilidades que complementan al juego, o que directamente tienen valor por sí mismas, y que van más allá de la propia actividad de jugar. Mal que les pese a los pontífices.

Personalmente llevo más de 20 años jugando al rol. Y llevo prácticamente el mismo tiempo comprando también juegos a los que no he jugado o he jugado muy poco. Sé que eso me convierte en un ser impuro para muchos, pero reconozco en este artículo que esa gran cantidad de material de lectura ha sido en muchas ocasiones muy enriquecedor sin necesidad de montar una mesa de juego. Dejando a un lado las vicisitudes de la vida personal de cada uno que le puedan impedir jugar aunque quiera (hijos, estudios, otras aficiones, vivir en un sitio en donde no hay otros roler@s, etc), hay múltiples motivos por los que comprar un libro de rol a sabiendas de que te va a ser difícil o imposible jugar a él. A saber:

– Lectura. Fácil y sencillo. Hay juegos de rol muy bien escritos, cuya lectura es por sí un entretenimiento. Hay quien lee libros, quien lee periódicos, quien lee artículos o blogs por Internet, quien lee, ¿por qué no? juegos de rol.

– Ideas. Quiero jugar a Vampiro en el Oeste. Quiero jugar a Vampiro en el espacio. Quiero jugar a Vampiro en la II Guerra Mundial. El material que hay publicado no me entusiasma o directamente no hay material publicado. Necesito fuentes, referencias, trasfondos, incluso ideas de personajes. Y resulta que hay un mundo ahí fuera de juegos con esas ambientaciones muy bien desarrolladas. A por ellos.

– Sistemas. Otros juegos incluyen distintos sistemas, modelos de tiradas, de tablas o de resolución de conflictos o situaciones. Puede ser interesante cotejarlos, probarlos en un circuito cerrado y trasplantar algunas de esas posibilidades al juego que yo esté jugando en ese momento.

– Arte. Hay gente que adquiere un libro por la calidad de sus ilustraciones o del arte escogido para un determinado juego. Aquí llegan otros seres impuros y pecaminosos: los coleccionistas. Aquellas personas que en plena posesión de sus facultades cometen la atrocidad de comprar un objeto porque estéticamente les gusta. Vamos, lo que todo el mundo hace con millones de otras cosas, pero que tan mal visto está entre algunos aficionados al rol.

– Quiero apoyar el proyecto. En ocasiones hay mecenazgos de juegos que sé que no voy a poder probar, pero detrás hay una editorial, una persona o un grupo de personas cuyo trabajo me parece muy interesante. Tengo la posibilidad económica de apoyarlos, qué mejor manera que adquirir su obra. Quizá luego le dé uso yo mismo, o la lleve a jornadas o se la preste a un amigo que pueda querer tener ese juego en concreto. Me gusta leer las creaciones que hacen otros por el gusto de que siento que de esa manera reconozco en cierto modo su trabajo.

Seguro que hay muchas más, no quiero alargarme más de lo necesario. No sé si a los pontífices les sucederá, pero en mi caso personal, que he sido a lo largo de mi vida mucho más narrador que jugador, la lectura de otros juegos me ha resultado fundamental para completar mis propias partidas, mis historias y mis trasfondos. Leer por lo general es bueno. En algunos casos, una vez probado el juego, es mejor incluso leer que ponerlo en práctica. Compro juegos a los que quizá no juegue porque me hacen mejor rolero, pero también mejor persona, me introducen nuevas reflexiones, nuevos mundos que explorar, nuevas preguntas que responder. Me parece una desgracia que haya tal cantidad de contenido imaginativo ahí fuera y que no se utilice por si no se pone en práctica en una mesa de juego.

Me cansa un poco que una afición que debe ser compartida, que se enriquece mediante la suma de muchos, quieran convertirla algunos en una religión y, además, ser declarados sus sacerdotes. Estimados pontífices del rol: hay vida más allá de vuestra mesa. Muchos mundos escritos. Leed alguno aunque no lo juguéis. Quizá aprendáis algo.

About Voivoda de Castilla

Fundador de www.webvampiro.com