La Guerra de la Ascensión

La Magia no ha vivido nunca tiempos tranquilos. Los distintos modos de comprender el mundo y de manipularlo han chocado entre sí desde hace siglos. Pero en los últimos tiempos ese choque es una guerra sin cuartel entre fe y ciencia, de creencia y lógica. Los contendientes están convencidos de que el vencedor escribirá un nuevo camino en la Historia de la humanidad, bien sea desde la comunión mística o desde la revolución tecnológica.

Ese enfrentamiento por controlar las mentes y el devenir de todo lo conocido se inició en el siglo XIV con la aparición de la Orden de la Razón. Los chamanes, místicos y filósofos que conformaban las Tradiciones se encontraron por primera vez con el pensamiento científico.

La Orden peleó desde el primer día, tratando de desterrar el misticismo y la superstición para que la humanidad progresara gracias a la ciencia y a la razón. La Celosía con el mundo espiritual se hizo más fuerte y poco a poco el ser humano comenzó a adoptar las nuevas creencias. La Paradoja golpeó con fuerza a las máquinas más innovadores, pero el tesón y la voluntad de la Orden, unidos a una intensa labor de propaganda, terminaron por llevar su mensaje a todo el mundo conocido.

Los Magi tradicionales reforzaron sus lazos y se unieron frente a una amenaza común. Comprendieron la magnitud del nuevo enemigo y apostaron por un camino que llevara a cada Durmiente y Despertado hacia su Ascensión, hacia un estado de conocimiento y madurez completas.

 

LA ERA DE LA RAZÓN

Las nuevas conquistas en territorios antes inexplorados aumentaron la influencia de la Orden de la Razón por todo el mundo. El progreso arrasó civilizaciones enteras. La Orden vivió tiempos de bonanza hasta la Revolución Industrial. Aún en el siglo XIX, cuando la Orden pasó a denominarse Tecnocracia, las Tradiciones seguían enfrentadas entre sí y muchos de sus miembros se quejaban amargamente de la falta de apoyo de otros durante la expansión del colonialismo por África, Asia y América.

No obstante, en ese período, los Despertados tradicionales más tenaces volvieron a abrir las mentes alienadas de la industrialización. El mensaje de un tiempo pasado de maravillas y asombro volvía a interesar a los Durmientes. El ocultismo, la vuelta al fervor religioso o el orgullo étnico debilitaron el paradigma tecnocrático. La I Guerra Mundial terminó de hacer temblar los cimientos del mundo mágico. Durmientes y Despertados fueron conscientes por primera vez de los horrores que podía provocar la maquinaria pesada y el desarrollo de la biología o la química. El hombre conoció por primera vez el lado oscuro de la ciencia. La Tecnocracia mantenía un profundo debate interno entre quienes querían reparar el daño causado y quienes creían que había que seguir trabajando hasta el límite. No sólo las Tradiciones se vieron favorecidas por ese momento de debilidad, sino también los Magos Infernalistas, que aprovecharon la sangre resultante para realizar ofrendas a sus oscuros dioses.

 

EL SIGLO XX

La II Guerra Mundial terminó de fraccionar a las Tradiciones y a la Tecnocracia, divididas ahora internamente por motivos nacionales y políticos. Dentro de cada grupo había enormes familias de Despertados que apoyaron a los nazis y se enfrentaron a otros que en cambio favorecían a los aliados. Magos Infernalistas y Magos que ya habían sucumbido al daño de la locura emergieron entre las ruinas y el salvajismo de las carnicerías provocadas en todo el globo.

Hubo deserciones, cambios de bando y consecuencias desconocidas en el mundo Umbral. La Guerra de la Ascensión había vivido las consecuencias del desarrollo excesivo del conocimiento militar de la humanidad, pero todavía quedaban batallas en las que luchar.

 

LA ERA TECNOLÓGICA

El paso de las últimas décadas del siglo XX y la llegada del siglo XXI y de sus nuevos desafíos son favorables a la Tecnocracia. La tecnología domina el mundo, Internet tiene el peso de una realidad Umbral propia y los Durmientes han desarrollado la necesidad de tener todos esos nuevos medios al alcance constante de su mano. La mayor parte de los Tecnócratas creen que la Guerra de la Ascensión ha terminado y que su dominio sobre el mundo es absoluto. No obstante, esa victoria no es tan segura. Aunque no lo dicen en voz alta, muchos Tecnócratas reconocen que los ideales de las Tradiciones aún perseveran en la mentalidad humana. Los Durmientes no han dejado de soñar, no han dejado de evolucionar y de generar situaciones que no tienen una fácil explicación racional.

Y, por el otro lado, la Tecnocracia ha generado en algunos lugares enormes masas de Durmientes acomodados y rutinarios. Esa brutal asimilación es contraproducente, ya que cuesta más encontrar nuevos científicos iluminados que generen nuevos debates y teorías.

Ahora sólo el tiempo juzgará quién ganó realmente…

 

Autor de la ilustración: TomKellyART (Deviantart)