La Tecnocracia

Número 234.675. Es una Contingencia Cinco. La mirada de Matthew estaba desprovista de toda emoción. No obstante, acababa de hacer saltar todas las alarmas en aquella estancia secreta de la Central. La estancia donde se trataban los casos más urgentes. Donde se trabajaba a diario para combatir a los Subversores de la Realidad y recomponer sus destrozos.

Matthew era el Ojo que Todo lo Ve. Le gustaba referirse a sí mismo de esa manera, mayúsculas incluidas. Le había llevado casi la mitad de sus 40 años de vida lograr diseñar una máquina cuya inteligencia artificial era capaz de infiltrarse en todos los sistemas de vigilancia de Nueva York. Todas las cámaras, los teléfonos públicos, los GPS, incluso los radares del Ejército. Ese trasto lograba establecer millones de relaciones por segundo, anticipándose incluso a algunas Subversiones. Detectaba fallos en la Realidad con la misma facilidad con la que podía reconocer el peligro de un virus en la Red.

John se encogió de hombros con un gesto de fastidio. Su turno iba a alargarse. Y justo ahora que se estaba negociando el nuevo convenio sobre las horas extra.

Comprobó el número del sujeto bajo vigilancia que Matthew había anunciado en voz alta. Un anciano. Indigente. Aparentemente inofensivo. Una Contingencia de máximo nivel. Un Subversor que eliminar.

La tecnología funciona, la autoridad nos protege y lo sobrenatural no existe. Esos deberían ser los principios vitales de toda persona para sentirse segura y poder tener una existencia feliz. La Tecnocracia se considera a sí misma la última barrera frente al caos. Protege al mundo del horror y de la brujería. La razón humana es la esencia que ha llevado al hombre hacia el progreso y la vanguardia. Ha hecho el mundo más seguro. Ha librado a la humanidad de la anarquía y la barbarie.

Son ordenados y disciplinados, sí. Incluso algunos carecen de alma como creen los Magos de las Tradiciones. Pero no todos. La Tecnocracia es devota, responsable e insistente. No todos sus miembros son asesinos a sangre fría, aunque no dudarán en ejecutar a quien pueda poner a la humanidad al borde del abismo. No obstante, no es una torre monolítica. Hay fisuras internas, distintos puntos de vista. Es una enorme organización con diferentes posiciones en su seno. Hay agentes secretos, científicos, académicos y soldados.

Y cada uno tiene su modo de proteger al mundo de las locuras de la Magia Tradicional.

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