El Azote

Waclav observó el largo tubo de acero. Si sus cálculos habían sido correctos, la aplicación de fuego a la parte posterior haría prender la pólvora (¡qué gran invento había llegado desde la lejana Asia!) y provocaría una explosión controlada que dispararía el proyectil en la dirección deseada sin que ninguna armadura pudiera detenerlo. Volvió a repasar de nuevo sus cálculos matemáticos y sus dibujos mil veces observados. No podía fallar.

Toda la plaza de Cracovia aguardaba el gran momento en que el aparato escupiera fuego. Cientos de ojos clavados en Waclav, que podía notar la presión haciéndole unas molestas cosquillas en la nuca. Con un gesto lento para hacer aún más tenso el instante se dispuso a prender la mecha.

La explosión del tubo de acero incendió toda la plaza de Cracovia, mientras hombres y mujeres corrían abrasándose hacia sus casas.

A veces la Magia falla.

El Azote es el castigo para esos errores, la cuenta que se pasa a los Magos orgullosos. Todo acto de un Mago tiene consecuencias, y el Azote es el castigo a los actos que desafían en exceso el orden natural de las cosas. Los Despertados más prudentes siempre realizan hechizos sutiles y a ser posible con pocos espectadores. Hacer que llueva menos en marzo no es algo extraño. Crear un dragón en medio de una iglesia abarrotada de fieles puede hacer que el Mago literalmente sea arrastrado al infierno.

No hay dos reacciones iguales de Azote. En ocasiones son explosiones o heridas instantáneas. Incluso se rumorea que existen espíritus (llamados Heraldos del Azote) que se presentan ante el Mago orgulloso y lo devoran. Otras veces tarda días o semanas en aparecer, pudiendo provocar de manera vengativa la muerte de los seres queridos del Mago. Las reacciones más leves pueden dejar leves marcas casi indetectables en el brujo, mientras que las más graves abren Portales a Reinos desconocidos.

Un Mago prudente debe intentar purificar su Azote mediante la meditación y el equilibrio. Incluso con tales actitudes puede lograr que se desencadene haciéndole un favor. En estos extraños casos, el Azote puede conllevar una ayuda celestial para el Mago, un milagro o una curación instantánea.

El Azote es caprichoso. Mejor no perderlo nunca de vista.