Elementos de la Magia

Lúa se cuidó mucho de que nadie la viera. Agazapada entre los frondosos árboles del bosque gallego, susurraba arcanas palabras en voz baja, que sólo interrumpía para comprobar que ningún duende ni lupino estaba por los alrededores.

Tomó con veneración la ortiga, con cuidado de no tocarla por ninguna de las partes que pudieran causar el molesto picor de la planta. Entrecerró los ojos mientras rozaba con la yema de los dedos el tallo. Pronto pudo sentir el agradable cosquilleo en sus manos, que se fue extendiendo por todo su cuerpo. Al abrir los ojos, la ortiga brillaba tenuemente con tonos dorados. Lúa poseía ahora la Quinta Esencia que le permitiría curar al fin la grave enfermedad de su amante.

¿Qué es la Magia? Esta pregunta se la ha hecho en algún momento de su vida todo Despertado, ya sea del Concilio o de la Orden. Todos buscan dar su explicación al hecho de poder crear cosas asombrosas, pero hay elementos comunes en todos los hechizos:

QUINTAESENCIA Y TASS: Aunque es difícil de detectar, y prácticamente imposible para un Durmiente, la Magia en realidad se alimenta de una sustancia física. Esta puede encontrarse en el lugar más insospechado, desde una seta hasta una ballesta. Es lo que se conoce como Quintaesencia. Es el ingrediente que hace que lo fascinante se haga real. Los Magos pueden drenarla y detectarla, aunque rara vez es visible (aún así es posible tener conciencia de ella mediante un extraño brillo, un agua extremadamente pura, un ungüento curativo…). Cuando está en forma sólida, se la conoce como Tass. El gasto de la Quintaesencia hace más fácil un hechizo.

RESONANCIA: Toda Magia tiene su efecto. Un Mago violento y salvaje creará hechizos que arrasarán lo que se encuentren a su paso. Un Nigromante dejará en donde haya estado una estela de aire frío y de susurros en el aire. Del mismo modo, los lugares donde se hayan dado grandes sucesos mágicos o especialmente importantes para las emociones humanas (grandes batallas, coronaciones, la construcción de un inmenso acueducto) dejan en el tapiz de la realidad finas hebras que son el eco de tales sucesos y que los Magos pueden detectar.

DAEMON: El guía espiritual de todo Mago recibe este nombre. Puede ser un ser fantástico, un diablillo, un ente sin forma, una estructura matemática… Depende del Mago. En todo caso, es en sí la personalidad de la Magia dentro del Despertado. El Daemon determina cuánta Quintaesencia tiene un Mago, así como qué poderes tiene y cuáles puede llegar a aprender. Algunos son sutiles, otros bondadosos, no pocos son maquiavélicos y torturan al Despertado para hacerle progresar.

MANANTIALES: En algunos lugares del mundo, la Celosía entre la realidad y la Umbra es muy fina. Estos nudos en el tapiz de la realidad son una especie de surtidor constante de Quintaesencia y por ello son buscados con ahínco por los Magos. Ya sea un lago encantado o un taller de carpinteros, tanto Tradicionales como Dedalianos reconocen que sus hazañas son aún mayores cerca de estos sitios de especial iluminación. Para los Hombres Lobo, estos nodos son llamados Túmulos y son el punto de contacto con sus dioses. Los Changeling y los Wraith también los utilizan con frecuencia para pasar a Arcadia o Estigia, por lo que el control de un Manantial suele ser una causa frecuente de enfrentamientos.