Noches de Berlín

Noches de Berlín
Jun
06

Noches de Berlín

Fue un viaje de lo más interesante. Cómo no, toda la comunicación estaba en inglés o en alemán así que, aunque mi control del inglés va mejorando (y del alemán no entiendo ni jota), me perdí gran parte de las conversaciones.

El primer día, tuve la suerte de encontrarme con una amiga de Mexico a quien conocí en New Orleans, Mónica Vejar, que me ayudó muchísimo a orientarme por Berlín los primeros días, ya que ella había llegado un poco antes. Según llegué y me puse en contacto con Dhaunae, Lorenzo y Mónica, lo primero era comer, claro. Mónica me recomendó un restaurante delante del hotel en el que se celebraba la Convención (el Mercure Hotel MOA) especializado en pescados y mariscos, en el que pude probar un pulpo a la plancha que, aunque un poco duro (alguien debería de recomendarles usar cobre para el pulpo en esa plancha), estaba delicioso.

Acto seguido, nos dimos cuenta de que llegábamos tarde a la proyección del Documental de Mundo de Tinieblas y salimos lo más rápido posible, llegando allí cuando acababa de empezar. Eso nos permitió, por otra parte, verlo desde los palcos superiores para no entrar en la sala molestando a la gente, lo que fue de lo más gratificante. Una vez rematada la proyección, dimos paso a una pequeña fiesta en el local en el que estábamos, y poco después volvimos al hotel. Al día siguiente, empezamos la jornada con las charlas explicativas de los diferentes miembros del staff, antiguos y nuevos, pudiendo echar una ojeada a los nuevos diseños que se planteaban para la futura 5ª edición de la línea de Vampiro, y unas reglas más ampliadas para el control de la Bestia, además de la introducción de la reserva de Compostura y los dados de hambre.

De hecho, aunque no pude ir a la presentación de los nuevos sistemas de V5, tuve la oportunidad de charlar con Karim Muammar, que me explicó que habían llegado a la conclusión de que los jugadores se sentían más inmersos en el Ansia y el crecimiento interior de su Bestia cuando veían un constante recuerdo de su sed de sangre, reflejado en el color de los dados cada vez que realizaban una tirada, lo que les llevó a crear la reserva de Compostura. De este modo, se logra que la resistencia a la Bestia formara más parte de la interpretación y, algo que se me antojó muy positivo, devolviendo al juego ese caracter de “Una Bestia Soy Para En Bestia No Convertirme” tan característico de la Primera Edición de Vampiro, y que nos recuerda a la película de “El Ansia”, de Catherine Deneuve y de nuestro llorado David Bowie, en la que su personaje no pudo evitar perder la Compostura, cayendo en sus más bajos instintos y llegándose a alimentar de una niña clavándole la famosa cuchilla con forma de Ankh en la que se inspiró el símbolo ya mítico de Vampiro: La Mascarada.

Sobre esto también trató en parte la charla de Justin Achilli, explicándonos de qué manera la referencia de “lo que era” el personaje podría influir en las propias decisiones del jugador durante la sesión de juego. Por ejemplo, un jugador cuyo personaje poseía poderes se vería más inclinado hacia la acción (dentro y fuera del juego) que uno cuyo personaje poseía tecnología. Porque nosotros influimos en el ocio, pero el ocio también influye en nosotros.

Tras unas vueltas por el centro de Berlin (tierra verde donde las haya) y más conferencias y experiencias con jugadores de otros países, llegó el esperado día de la partida “Enlightenment in Blood”, una sesión en vivo con un cariz más interpretativo y libre en la que los jugadores tendrían la oportunidad, sin limitaciones impuestas por los narradores (que en este caso eran más bien árbitros), de decidir por sí mismos el futuro de la metatrama de Berlín en las nuevas ediciones de Mundo de Tinieblas, algo totalmente inaudito hasta el momento. Por si fuera poco, la partida se jugó en una de las zonas de marcha de Berlín, por en medio de los transeúntes y de la gente de a pie, totalmente ignorantes de que esos “guiris” que les rodeaban, vestidos con atuendos extraños, colmillos, lentillas, cadenas y joyas imposibles, eran en realidad partícipes de una forma de teatro callejero de lo más sofisticada.

La partida (de la que participé con gran placer) se convirtió en fiesta tras la una de la mañana, durando ésta hasta las 4, aproximadamente. Tuve en ella la oportunidad de conocer a gente interesantísima y de explorar otras formas de interpretación a las que no estaba acostumbrado, como la pelea Garou del final (totalmente improvisada, como el resto de la trama) que verdaderamente parecía real, con los jugadores coreografiando saltos, patadas, garrazos y lanzadas por el suelo. Llegó el punto en que me metí en ese baile de personajes (acabando defenestrado a manos de un Garou…) y mis amigos de España, viéndome desde una de las ventanas del local, creyeron que me había hecho daño real, como me comentaron poco después.

Al día siguiente -y quizá ésta sea la parte más extraña de mi viaje- salí a dar una vuelta por la mañana de Berlín antes de reunirme de nuevo con White Wolf y el resto de los fans de Mundo de Tinieblas. Estaba disfrutando de las zonas verdes de Berlín y del río rodeado de árboles que las enmarcaba por en medio de la ciudad cuando un chico -un completo desconocido- me preguntó en inglés si sabía dónde estaba la fiesta. Yo le dije “no, pero no me importaría averiguarlo”, a lo que me puse a andar con él mientras me explicaba que sabía de la existencia de una fiesta en la zona (un domingo por la mañana). Después del Enlightenment in Blood de la noche anterior me sentía aventurero, así que le acompañé hasta que encontramos el sitio. No se trataba de un local per se, sino de un vallado que rodeaba dos casas pequeñas junto con un patio, a los pies del río, en el que gente de lo más diferente entre sí se juntaba para tomar unas copas y bailar en las dos pistas música tecno mientras en el patio, lleno de sofás y sillas antiguas (llegué a ver un sillón Isabelino de madera puesto encima del césped), se relajaban al sol de la mañana. Me pasé allí un buen rato tomando unas deliciosas cervezas alemanas (cuya etiqueta era simplemente un papel blanco con el nombre de “Bier”) y disfrutando de la música hasta que se me hizo algo tarde y volví al hotel para no perderme la convivencia y el resto de actos de la convención.

A la vuelta tuve el placer de comer en un buffé asiático justo en el centro comercial del mismo edificio que estaba en el hotel con un par de amigos que hice en la convención, y me preparé para el fin de fiesta de la noche, en el local Arena, un bar de estilo industrial situado en una zona, precisamente, de naves industriales. El local parecía creado para albergar un griterío Brujah, lo que exaltaba mucho más el comportamiento interpretativo de los que acudimos a la fiesta. Hubo un concurso de baile con un estilo distinto por cada Clan, actuaciones de lo más Toreador y conversaciones interesantísimas con gente de otros países (rusos, alemanes, italianos…), e incluso con el propio Lider Narrativo de White Wolf, Martin Ericsson, con el que tuve el placer de charlar sobre los próximos proyectos de White Wolf con Netflix, hacia el 2019, y su intención de plasmar en ellos parte de la metatrama de Mundo de Tinieblas.

El siguiente día fue de lo más relajado. Me reuní con Dhaunae, Lorenzo y otros tres miembros de la antigua Biblioteca Oscura, en la que la propia Dhaunae se inspiró para crear el grupo actual de traductores de Mundo de Tinieblas, y disfrutamos de un largo paseo por los jardines de Berlín, visitando los monumentos más emblemáticos de la ciudad antes de dirigirnos todos al aeropuerto y emprender el regreso a nuestras casas. 

En definitiva, un viaje de lo más enriquecedor. No he ahondado más en los temas que se trataron en la convención porque existen en Youtube las grabaciones de las charlas, que esperemos se subtitulen pronto en nuestro idioma para que podáis también vosotros disfrutar del humor, la inteligencia y la locuacidad de los actuales (y pasados) directivos de Mundo de Tinieblas. Aún ahora pienso que lo más probable es que, a pesar de que el viaje en sí fue una maravilla, de no ser por la conexión que sentía con los miembros del staff y con el resto de los fans no me hubiese sentido en Berlín como si estuviera rodeado de amigos y en mi propia casa.

La ilustración es propiedad de White Wolf (todos los derechos reservados). Licencia de uso bajo el acuerdo de Dark Pack

About Marcos Manuel "EnOcH" Peral Villaverde

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