¡¡¡Revolución!!!

¡¡¡Revolución!!!
Oct
03

¡¡¡Revolución!!!

La mayoría de los escenarios de Mundo de Tinieblas a menudo giran en torno a dominios urbanos cuyos gobernantes han permanecido en el poder durante siglos. A menudo las intrigas, batallas y ataques tienen lugar entre criaturas sobrenaturales, y los mortales y los lugares que los rodean se convierten en víctimas más o menos inocentes de las consecuencias de los actos de los personajes.

¿Pero qué ocurre cuando el propio escenario se vuelve contra los personajes? ¿Cuándo todo lo que han construido o intrigado por conseguir se desmorona de forma repentina y rápida como un castillo de naipes de forma más o menos previsible o completamente inesperada?.

Los cambios históricos a menudo ofrecen momentos y períodos apasionantes, ya sea tan concretos o conocidos como la Revolución Francesa, pero también más extendidos como guerras civiles y de conquista, revueltas campesinas, burguesas o incluso nobiliarias. ¿Qué ocurre cuando las llamas del cambio forzado llegan a la Crónica? Los personajes pueden haber visto llegar el descontento e incluso ser partícipes del mismo, ya sea como provocadores o saboteadores, tratando de contenerlo. Sin embargo, la situación generada por una revolución a menudo resulta volátil y puede descontrolarse con facilidad. Muchas veces estallan por los sucesos en apariencia más inocentes, incendiando situaciones de tensión larvada o sólo estables en apariencia. Quizás los personajes de una Crónica se retiren a descansar tranquilamente y se vean asaltados en sus propios refugios por hordas de idealistas descontrolados o por saqueadores oportunistas que quieren sacar provecho del caos. Los vampiros, que se crecen en la noche, pueden volverse especialmente vulnerables en esta clase de situaciones, especialmente si se producen durante el día.

En la Edad Media era relativamente frecuente que, tras el fin de un asedio, los generales diesen a sus ejércitos la oportunidad de saquear una ciudad durante varios días. El saqueo también podía producirse cuando los soldados descontentos se cobraban su jornal sobre las poblaciones que en teoría debían defender, por no hablar de las necesidades de avituallamiento que les llevaban a aprovisionarse saqueando las poblaciones a su paso.

Ocupaciones extranjeras, odios étnicos, ideológicos y religiosos también pueden ser los motivos que lleven al estallido de una revolución o revuelta en el escenario de la Crónica. Y no sólo hace falta remontarse a la Edad Media. Las recientes primaveras árabes o las revueltas contra resultados electorales o decisiones impopulares de los gobiernos son eventos habituales en la actualidad, incluso en países desarrollados. La violencia policial, un desahucio o una detención arbitraria pueden provocar una respuesta airada por parte de la ciudadanía, atrapando a los personajes a su paso, especialmente ante la destrucción inesperada, que no sólo puede perjudicar sus recursos y trasfondos, sino también a ellos mismos. Sus enemigos pueden incluso haber generado los disturbios, o simplemente aprovechar la situación de vulnerabilidad de sus rivales para atacar. Incluso en momentos de necesidad, hasta los aliados pueden verse tentados por posibilidades de crecimiento personal, al fin y al cabo, la desgracia de unos puede ser la oportunidad de otros.

Pero el descontento no tiene por qué tener un origen humano. El caos puede ser producido por las fuerzas de la naturaleza. ¿Qué ocurre si un dominio es afectado por un incendio, un terremoto, un tsunami, o hambrunas y enfermedades? El caos y el miedo que pueden generar estos cataclismos pueden llevar a situaciones extremas que saquen lo mejor y lo peor de los afectados… así como nuevas oportunidades.

Y tras la revolución no llega necesariamente la calma, sino que demasiado a menudo continúa la inestabilidad. Quienes se encuentren al mando en el nuevo orden pueden encontrarse con que gobernar es más difícil de lo que pensaban. Para mantener el poder pueden tener que tomar decisiones impopulares, buscar chivos expiatorios, incumplir sus promesas, traicionar a sus antiguos aliados o volverse tan tiránicos como sus predecesores. Enemigos externos –que pueden haber sido partícipes o no en los orígenes de la revolución- pueden aparecer de improviso pensando en que los nuevos gobernantes se encuentran vulnerables, o simplemente necesitar ayuda y estar dispuestos a endeudarse en el proceso.

Las revoluciones pueden constituir Crónicas interesantes en sí mismas, pero no deberían durar indefinidamente. A menudo son recursos narrativos más útiles como períodos intermedios para dar paso a un nuevo escenario, alterando los sistemas de poder, sociales e incluso el aspecto físico del mismo. Si consideras que tu Crónica deriva hacia el estancamiento, que los personajes se encuentran demasiado seguros de sí mismos o simplemente quieres aportar un movimiento sorpresivo, la revolución puede proporcionarles momentos interesantes que vivir, como dice el proverbio.

La Historia ofrece muchos de estos momentos interesantes, como el incendio de la Roma de Nerón, los avatares de la Revolución Francesa de 1789 y el Terror Revolucionario que la siguió después; la Revolución de Octubre de los soviets y la guerra civil rusa entre rojos y blancos, las sucesivas guerras civiles, de conquista e independencia en diversos países, etc.

Y no hace falta buscar grandes acontecimientos o catástrofes históricas. La llegada de una plaga a un dominio de la Edad Oscura, una inundación en la actualidad, una revuelta urbana por el arresto de un líder sindical o el asesinato de un inocente pueden ser giros modestos pero con gran potencial en el Mundo de Tinieblas, sacudiendo de forma inesperada los cimientos de poder, sacando a la luz secretos ocultos o simplemente creando nuevos vacíos de poder que atraigan a diversos competidores. En cualquier caso, no debería ser un momento aburrido, sino una situación de dinamismo e imprevisibilidad que atraiga la atención de tus jugadores y provoque la reacción de sus personajes, ya sea para sobrevivir o tratar de dominar el caos en su beneficio.

Buena suerte. Y recordad que las revoluciones suelen devorar a sus hijos.

About Alexander Weiss

Leave a comment