El origen del Vampiro. El mito de Caín y el nacimiento de los Clanes

vampiroeocainabelExistimos desde el principio de los tiempos. Sería un poco largo redactar aquí, apenas a la luz de varias velas, cuál es el origen del vampirismo. Sin embargo, conviene hacer un poco de historia si aquel que algún día recoja este pergamino quiere saber por qué existe una raza que sistemáticamente y sin excepción sobrevive como un parásito entre la humanidad.

Supongo que todo aquel con un mínimo de cultura en estos tiempos oscuros conocerá la leyenda de Caín y Abel. Sin embargo, pocos saben el desenlace de dicha leyenda, que fue misteriosamente real. Dios condenó a Caín por el crimen que cometió contra su hermano, obligándole a no ver la luz del sol y a sobrevivir a expensas de las criaturas de la tierra. Es decir, Caín fue maldito con el vampirismo.

No me detendré en los sucesos derivados de tal maldición, pero baste saber a quien esto lea que durante siglos los Vampiros no fueron perjudiciales para los seres humanos, y lograron convivir con cierto honor alejados de los preferidos de Dios. Sin embargo, Caín y aquellos a los que maldijo a su vez no pudieron resistir la tentación de otorgar la inmortalidad a algunos seres de especial habilidad entre los que convivían. Por ello, diversos mortales fueron convertidos en Vampiros, dando lugar al nacimiento de los Clanes en los que se divide nuestra raza, de los que hablaré más adelante.

Desde ese mismo instante, nuestra raza, que se llama a sí misma Cainita, se ha expandido y dispersado por el mundo conocido, logrando sobrevivir en grandes urbes, aldeas o bosques. Desde Finisterre hasta la lejana Catay los descendientes de Caín hemos conquistado el mundo. Acechamos en las tinieblas, en palacios, mansiones, iglesias, cementerios y cloacas.

El lugar en el que se halle Caín es desconocido, pero según las leyendas de mi raza, algún día volverá para ajustar las cuentas a sus hijos, para castigarnos por nuestro inmenso número y nuestras perversas acciones. Ese día será conocido como la Gehenna.

Autor de la ilustración: John Chhana