Toreador en Edad Oscura

vampiroeotoreadorThierry Bourguignon sonrió ante la idea. Si fuera mortal, si tuviera la efímera y bella sensación de la vida, hubiera bostezado abiertamente hacía tiempo.

¿Cómo podía discutirse sobre reinos y traiciones? En cada era, en cada siglo, casi en cada decenio habían caído reyes y se habían alzado otros. ¿Qué diferencia había entre ellos? Lo único verdaderamente glorioso de sus reinos eran sus palacios imperecederos. La grandeza de sus vidrios y muros que resistirían el paso de los siglos. ¿Había nacido un solo humano con la verdadera llama del arte que no hubiera terminado en el Clan?

Su vista se perdió en la cúpula que él mismo había decorado. No, ni un solo rey la sobreviviría. Pero quizá, 800 años después, unos ojos expertos admirarían aún la grandiosidad de su obra.

Los Artesanos se resisten a abandonar su humanidad. Mantienen intensas relaciones con los mortales, llegando incluso a intentar ser semejantes a ellos. Los Toreador son además amantes de lo bello en el sentido más amplio, defensores de la sabiduría, la imaginación y lo sublime. Al mismo tiempo que tratan de mantener sus mejillas sonrosadas y sus manos en copas de vino que no pueden beber, diseñan las vidrieras de las catedrales, las cubiertas de valiosos códices o incluso la danza de las armas. Son hedonistas, mecenas de artistas, músicos y pecadores.

Con todo ello, los Toreador no dejan de ser un Clan jerarquizado y político, con influencia en casi todas las instituciones nobles y con cierto poder en la Edad Oscura. Y no pocos ven la belleza en la destrucción o del dolor. Los pasillos de palacios e iglesias suelen estar poblados por sus sonrisas con las que, sin perder la compostura, tratan de manejar los hilos del mundo en su búsqueda eterna de perfección.

APARIENCIA: Casi todos los Toreador son hermosos, visten con ropas lujosas y llevan joyas o adornos de gran valor. Intentan parecer humanos y encantadores en todo momento.

DISCIPLINAS: Áuspex, Celeridad, Presencia

DEBILIDADES: Todos los miembros del Clan se quedan ensimismados ante el arte o algo, o alguien, sumamente bello. En tal estado de éxtasis son incapaces incluso de defenderse a sí mismos ante un posible ataque.

Autor de la ilustración: Corbin Hunter

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