Prácticas y rangos de la Camarilla


vampiromascaradarangosLa Camarilla se sostiene por el cumplimiento estricto de la Mascarada. La Ley más sagrada, la que obliga a todos los Vampiros a mantener oculta su verdadera naturaleza y a depredar a los mortales escondidos en las sombras. El mantenimiento de la ley se sostiene gracias a un sistema jerárquico estricto 
y a unas prácticas reguladas  de comportamiento.

JERARQUÍA DE LA CAMARILLA

Príncipe: Es la máxima autoridad vampírica de la Camarilla, el gobernante de una ciudad o un amplio territorio. Hace cumplir las Tradiciones en sus Dominios, otorga privilegios y ordena los castigos por el incumplimiento de la ley. Es quien puede convocar la Caza de Sangre, el castigo por el que se ordena la ejecución de un determinado Vampiro. Cualquier Vampiro puede acceder en teoría a este cargo, si bien la Praxis (el derecho de gobierno) de un Príncipe sólo se sostiene si obtiene el respeto y lealtad de la mayoría de Vástagos que hay en una determinada ciudad.

Primogénito: En algunos lugares se denomina así al miembro más antiguo de un Clan en una ciudad. En otros, es un consejero personal del Príncipe que puede o no ser el representante de más edad de un Clan determinado. Hay Principados en los que no se nombran, otros en los que se nombra a varios del mismo Clan, algunos en los que las intrigas políticas elevan a este cargo a Vampiros incluso en contra de la opinión del Príncipe y otros en los que directamente son la camarilla de amigos personales del gobernante. En algunas ciudades son un grupo poderoso capaz de hacer que el Príncipe se plantee determinadas decisiones.

Senescal: Es la mano derecha del Príncipe. Es un cargo impreciso que en algunos Principados es apenas honorífico mientras que en otros lo ostenta un Vampiro que es en la práctica quien lleva el gobierno nocturno cada noche mientras el Príncipe se entrega, o no, a asuntos de más importancia y trascendencia. El Príncipe en cada ciudad establece cuáles son las funciones del Senescal.

Justicar: Recibe este nombre el Vampiro designado para ser los ojos y si es necesario el puño del Círculo Interior, el reducido consejo de gobierno de toda la Secta del que forma parte un representante de cada Clan de la Camarilla. Sirven durante 13 años y sus acciones sólo pueden ser puestas en cuestión por otro Justicar. Cuando la Secta está en guerra, de entre los Justicar (a veces también puede ser un Arconte) se nombra al Dux Bellorum, el comandante en jefe de la Camarilla en combate. Si la situación es especialmente grave, la Camarilla puede otorgar poderes especiales y prácticamente absolutos a un Imperator, un Vampiro que ejerce de líder de la Secta en una situación de vida o muerte y al que en esas circunstancias obedece sin excepción toda la Camarilla.

Arconte: Estos Vampiros son ayudantes y asesores de cada determinado Justicar. Mientras que un Justicar se dedica a tratar asuntos a gran escala, los Arcontes son agentes de campo mucho más especializados.

Alastor: Son agentes prácticamente secretos al servicio del Círculo Interior. Suelen buscar a peligrosos transgresores de las normas de la Camarilla, así como a la búsqueda y eliminación de espías y traidores.

Sheriff: Es el encargado de hacer cumplir los decretos del Principado. Algunos son auténticos salvajes, mientras que otros son sutiles maestros de armas. Pueden nombrar Sabuesos que les ayuden.

Arpía: Son los líderes de opinión y creadores de tendencias de un determinado territorio. El halago de una Arpía puede relanzar el prestigio de un Vampiro, mientras que su crítica puede condenarlo al ostracismo social. Tienen una tremenda influencia en la política y las relaciones de un Principado. Por lo general, no son nombradas, sino que acceden al cargo gracias a su notoriedad e influencia, por lo que los Príncipes astutos se guardan de tenerlas como enemigas.

Canciller: En Principados muy estrictos, quien ostenta este cargo lleva las cuentas de la Prestación, es decir, de quien debe algo a quien. En la mayor parte de ciudades tales recordatorios suelen estar entre los chismes preferidos de las Arpías. En última instancia, son los jueces que determinan si un favor ha sido devuelto o si todavía se debe.

Guardián del Elíseo: Es un título honorífico que vigila y cuida los territorios denominados Elíseos, es decir, aquellos lugares donde no se permite ninguna acción violenta, así como el cumplimiento de las Tradiciones en los mismos.

Heraldo: Este Vampiro se encarga de anunciar los edictos del Principado, de hacer saber cualquier novedad relevante o de presentar a ilustres visitantes. Técnicamente, un cambio legal o una decisión no es oficial y reconocida por todos los Vástagos hasta que no es anunciada por el Heraldo del modo que considere conveniente.

Azote: En tiempos pasados eran el brazo ejecutor de los Príncipes. En la actualidad se mantienen sobre todo para eliminar a Vampiros demasiado débiles de Generaciones muy elevadas.

Látigo: Es un título más propio de los Clanes que de la sociedad vampírica en general. El Látigo encauza las peticiones comunes y exigencias de todo un Clan, por lo que tiene un relativo valor social, pero realmente poco peso jurídico.

Paria: Este título se otorga a aquel Vampiro considerado non grato por un Príncipe por el motivo que considere. Durante el tiempo que se le considere Paria no gozará de ninguno de los derechos de los Vampiros del Dominio, si bien está situación puede ser revertida por el propio Príncipe.

PRÁCTICAS DE LA CAMARILLA

Prestación: Con este nombre se conoce a la economía de deudas y favores que sustenta buena parte de la sociedad vampírica en las ciudades de la Camarilla. Los Vampiros más astutos tratan de que otros más necesitados o menos espabilados les deban favores, luego se aseguran de que las autoridades lo se
pan y, por último, se los cobran cuando consideran oportuno… o mantienen eternamente el recordatorio de que se les debe algo. Incumplir la Prestación puede llevar a un Vampiro al ostracismo social, cuando no a algo peor, por lo que deben andarse con cuidado y tratar de tener las menos cuentas pendientes posibles (aunque a veces son inevitables).

Cónclaves: Este tipo de reunión mezcla las atribuciones de una cámara con poder legislativo, un momento para socializar y relajarse y una oportunidad para escuchar toda clase de arengas y buscar que se haga justicia. Están abiertas a todos los Vampiros adscritos a la Camarilla y son utilizados para resolver todo tipo de crisis y conflictos legales, para ordenar Cazas de Sangre, para interpretar e incluso reformar las leyes o las Tradiciones, así como para determinar el rumbo político de la Secta en determinados momentos.

Autora de la ilustración: Carmen Cornet