La Jyhad

permisokittrose10El rencor puede durar siglos. Secta contra Secta. Clan contra Clan. Vampiro contra Vampiro. El tiempo va pasando, y aquellos Vástagos que sobreviven al paso de los siglos mantienen rencillas, odios y venganzas que en muchos casos encuentran sus raíces en tiempos olvidados ya por la humanidad. Es imposible comprender a los Vampiros de hoy en día sin considerar que son parte de esa sutil y colosal guerra que llamamos Jyhad.

Digo que es sutil porque nadie sabe quién la dirige, qué objetivos verdaderos persigue. Se acepta comúnmente la creencia de que son los Vampiros más antiguos, seres milenarios, quienes incluso entre sueños dirigen a sus descendientes para que tomen determinadas decisiones. Decisiones que probablemente buscan socavar los planes de otros Vampiros milenarios. Y digo que es colosal porque todos y cada uno de nosotros somos peones en ese antiguo enfrentamiento. Y cuando hablo de “nosotros” incluyo a todos los estamentos de la sociedad: políticos, empresas, ejércitos, religiones… Todos son utilizados de un modo u otro en la Jyhad. Unos recibirán las órdenes de modo más directo, otros de manera más discreta. Muchos, la mayoría, ni serán conscientes de estar actuando por el deseo de un tercero, pero lo cierto es que sus acciones tienen unos objetivos y consecuencias directas que interesan o perjudican a alguien que está por encima de ellos.

Como se puede imaginar, este estado nos lleva a la mayoría a la incredulidad, el temor, las obsesiones por la seguridad y finalmente a la paranoia más absoluta. Una afrenta iniciada en la Edad Media en Inglaterra puede seguir provocando conflictos en las noches actuales en las calles de Buenos Aires.

Muchos Vampiros jóvenes no encuentran su lugar, el porqué de su propia existencia. En estas aciagas noches actuales muchos no son más que carne de cañón. Son Abrazados por el interés concreto de su Sire o de la estirpe a la que éste pertenezca. Una vez cumplido su deber, o si no se llega a cumplir, muchos son abandonados a su suerte, dados de lado o directamente ignorados incluso de modos humillantes. Son soldados y víctimas en manos de seres maquiavélicos cuyo nacimiento se pierde en la memoria de los tiempos.

No es posible esconderse. La Jyhad es la protagonista directa o indirecta de cada noche. Y estas son noches distintas. Las Tradiciones antiguas se mantienen en sus grandes líneas, pero los Vampiros de este tiempo tienen otras obligaciones. El mantenimiento de la Mascarada, es decir, el encubrimiento de la existencia real de los Vampiros y de las consecuencias de sus actos y decisiones se ha convertido en el mandato principal en la Camarilla. En noches tan violentas, además, el reconocimiento del Legado como herederos de Caín no es tan importante (de hecho para muchos miembros de la Camarilla no es más que un mito), mientras que la hospitalidad y el correcto y respetuoso tratamiento entre los distintos Vampiros se ha convertido en una importante norma social. Los más astutos tratan de que otros menos listos les deban favores constantemente creando una red de dependencias que enreda todavía más esta lucha eterna.

La Jyhad vive en los tiempos actuales nuevos procesos y giros. Los Vampiros más jóvenes y, sobre todo, los Anarquistas han hecho de Internet un nuevo campo de intrigas cuando no directamente de rebelión. Centenarios generales nocturnos que a duras penas saben utilizar un teléfono móvil tienen que enfrentarse a simples neonatos capaces de movilizar a las masas durante el día a golpe de ratón. La Jyhad ha comenzado un nuevo período en el que quienes movían las piezas han de tener cuidado con la repentina libertad de sus peones.

Autora de la ilustración: Kittrose (Deviantart)