Los Bunyip

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Alexander Weiss
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Los Bunyip

#1

Mensaje por Alexander Weiss » 07 Oct 2019, 12:18

LA TRIBU PERDIDA: LOS BUNYIP

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Por Richard Watts, Marc Rudgley y Ben Chessel. Completado por Magus.

Son más débiles que nosotros. Son niños perdidos, apenas más cerca de su madre que los demás niños perdidos cuyos nombres no pronunciamos. ¿Qué es un Garou que no aúlla? El nombre de los Bunyip no debería ser pronunciado entre nosotros.
-Carnada del Wyrm, Garra Roja

Son más fuertes que nosotros. Han estado aquí durante mucho tiempo y saben muchas cosas que nosotros desconocemos. Existen muchas cosas que pueden enseñarnos, aunque nunca comprenderemos mucho de lo que saben. No os asustéis de ellos y no penséis que siempre estaréis a salvo junto a un Bunyip.
-Confianza, Contemplaestrellas

HISTORIA DE LOS BUNYIP
Cuando estalló la Guerra de la Rabia, aunque eran Garou, los Bunyip no podían aceptar el odio y la desconfianza de los hombres lobo hacia las demás Razas Cambiantes. Los Bunyip rechazaban la violencia, considerándola una semilla del Wyrm, y en particular de su aspecto de Calamidad, mejor conocido como Bestia de la Guerra. Mientras los demás Garou atacaban al resto de Razas Cambiantes, los Bunyip se retiraron de la guerra y comenzaron una migración en la Penumbra, confiando en que Gaia los llevase a un lugar a salvo de la violencia y el odio de los demás hombres lobo. Tras muchos años de viaje, finalmente llegaron a Australia, y una vez en su nuevo hogar los Bunyip realizaron poderosos ritos para sellar el Tiempo del Sueño, la Umbra australiana, y aislar el territorio de otras invasiones, sabiendo muy bien lo que ocurriría si los demás Garou los descubrían. Viajar a Australia mediante Puentes Lunares se hizo imposible, y así siguió siendo hasta que los Garou europeos tomaron el control de los túmulos australianos. De esta forma los Bunyip, como el resto de la fauna y flora de Australia, se aislaron de la influencia externa, conservando mucho conocimiento y sabiduría que los Garou perdieron durante la Guerra de la Rabia.
No eran los únicos Cambiantes que habitaban en el subcontinente. Los Gumagan, hombres saurio que se cruzaban con los grandes varanos y cocodrilos de Australia ya habitaban el territorio desde tiempos antiquísimos, antes de la separación de las placas tectónicas. Los Ananasi, los hombres araña, las Nagah, los hombres serpiente y los Rokea, los hombres tiburón, también habían establecido su presencia en el lugar. Puede que la Guerra de la Rabia se hubiera extendido a Australia con la llegada de los Bunyip, pero su buena voluntad y la de otras Razas Cambiantes permitió que fueran bienvenidos, y pronto establecieron pactos y alianzas.
Los Bunyip comenzaron a explorar la nueva tierra a la que Gaia les había traído. Descubrieron a los aborígenes, que ya se habían establecido y que vivían en armonía con el mundo y entre ellos. Principalmente organizados en tribus de cazadores-recolectores, tenían fuertes vínculos espirituales con la tierra. Los aborígenes australianos nunca habían experimentado los horrores del Impergium, y por esta razón muchos aborígenes australianos todavía hoy no sientes los efectos del Delirio, ya sea por su herencia o por sus estrechos vínculos con la tierra. Guiados por los Bunyip los aborígenes continuaron manteniendo una estructura social que respetaba a los individuos y el medio ambiente.
Australia no era inmune a la corrupción del Wyrm, pero las pocas bestias del Wyrm presentes en el continente fueron pronto destruidas o capturadas mágicamente mediante la acción concertada de los Bunyip y los aborígenes. Cuando terminaron su labor, los Bunyip comenzaron a aparearse con los tilacinos autóctonos, los principales carnívoros marsupiales de la zona, y gracias a la magia de los Gumagan consiguieron adaptar su legado físico a la nueva especie. Asimismo también establecieron pactos con muchos de los espíritus autóctonos, en especial con Ngalyod, la Serpiente Arco Iris, que se convirtió en el tótem tribal. A medida que pasaban los siglos los Bunyip comenzaron a distanciarse del mundo físico, contentos vigilando a los aborígenes desde la Penumbra en lugar de interferir directamente en su evolución.
Cuando la locura de la Guerra de la Rabia terminó en el resto del mundo, a pocos de los Garou europeos les sorprendió la desaparición de los Bunyip. La mayoría especularon que toda la tribu había caído víctima del Harano y que había viajado a las profundidades de la Umbra para morir. Algunas tribus, como la Camada de Fenris y las Garras Rojas afirmaron que los Bunyip debían haber traicionado a los Garou y se habían aliado con el Wyrm, y que quizás ahora moraban en el Reino oscuro de Malfeas.
El sudeste de Asia, al norte de Australia, estaba deshabitado por los Garou, y gracias al aislamiento del continente los Bunyip permanecieron ocultos de los Garou durante miles de años.
Los primeros exploradores de Australia fueron los chinos en el siglo XV, seguidos de españoles y holandeses en el siglo XVII. No sería hasta el año 1770, cuando el capitán James Cook cartografió la costa oriental de Australia, que los europeos comenzaron a interesarse de forma permanente en el continente inexplorado. La vigilancia de los Bunyip había impedido que el Wyrm consiguiera un asidero en Australia, pero a medida que comenzaba el período de la colonización, ni siquiera sus protecciones pudieron impedir que los europeos, que contaban con sus propios guías sobrenaturales, pusieran sus ojos en el continente.
Finalmente el gobierno británico, a partir de los informes de James Cook, decidió convertir Australia en una colonia penal. En los primeros barcos que llevaron convictos desde Gran Bretaña, viajaban varios Garou europeos, que esperaban encontrar un lugar poblado únicamente por los aborígenes. Su sorpresa al encontrar a los Bunyip fue indescriptible. Earl Blaze, representante de los Colmillos Plateados, se sintió decepcionado y proclamó para asentar su autoridad que el aislamiento de los Bunyip los había vuelto inferiores a los hombres lobo y por lo tanto eran indignos de gobernar Australia. De esta forma inició una serie de prejuicios que se extenderían posteriormente entre los Garou europeos, aunque no todos aceptaron este punto de vista, como los Hijos de Gaia y los Caminantes Silenciosos, que se oponían al desprecio que sentían las demás tribus hacia los Bunyip.
Por lo que se refiere a los propios Bunyip, también se sentían sorprendidos y disgustados por la llegada de los europeos y prefirieron permanecer alejados y distantes en el Tiempo del Sueño. No intentaron comunicarse con los demás Garou. Hubo intentos de obligarles a contactar secuestrando a Parientes aborígenes, que murieron en cautiverio, pero no sirvió.
Los Colmillos Plateados, en su arrogancia, consideraron que como los Bunyip no se sometían a sus órdenes ni los respetaban, debían de ser criaturas del Wyrm. Otras tribus comenzaron a creer en los prejuicios de los Colmillos, y los rumores sobre la corrupción de los Bunyip comenzaron a extenderse. Sólo unas pocas voces entre los Hijos de Gaia se levantaron en su defensa, pero no fueron escuchadas.
Durante el siglo XIX nuevos Garou de diversas tribus llegaron a Australia; su actitud hacia los Bunyip y el extraño ambiente de Australia normalmente era frío e intolerante. Los Garou europeos decidieron que los Bunyip habían sido unos guardianes indignos; el paisaje yermo del interior y los extraños animales “deformes” eran señales obvias de la corrupción del Wyrm, y por esta razón los hombres lobo hicieron poco por detener la transformación del paisaje, a medida que los colonos construían ciudades y convertían grandes extensiones de terreno en pastos para el ganado, hasta que fue demasiado tarde.
Como resultado de la colonización los aborígenes australianos fueron empujados hacia el interior, invadiendo el territorio de otras tribus aborígenes y ocasionando conflictos. La introducción de la agricultura y ganadería europea produjo la destrucción masiva de las estepas arbustivas de Australia. La siembra de cereales y plantas europeas destruyó especies nativas y agotó el suelo. Conejos, caballos, ovejas, vacas, zorros, cerdos, gatos y perros fueron introducidos, causando daños irreparables en el medio ambiente y entre la fauna local.
Los Garou tardaron en percibir las consecuencias de la colonización y creían que la introducción de plantas y animales europeos era lo mejor. Los Bunyip comenzaron a contraatacar durante este período, intentando organizar la resistencia de los aborígenes contra la invasión. Sólo consiguieron éxitos marginales, pues la tradición y cultura de los aborígenes no los preparaban para la guerra a gran escala. Sin embargo, consiguieron algunas victorias. Los aborígenes quemaron cosechas, mataron ganado y asesinaron a los exploradores. Una expedición, dirigida por Ludwig Leichhardt, fue atraída por los Bunyip hacia una brecha en la Celosía y resultó completamente destruida.
De todas formas, la resistencia de los Bunyip estaba condenada desde el principio. Los europeos tenían armas de fuego y estaban respaldados, consciente o inconscientemente, por el Wyrm. Durante muchos años existió un estado de guerra entre los aborígenes y los invasores. Los aborígenes fueron asesinados, torturados, envenenados con “regalos” y devastados por las enfermedades que traían los colonos. Tristemente la tecnología superior de los europeos resultó demasiado para los aborígenes. En varios casos se produjeron actos deliberados de genocidio.
Algunos Garou europeos intentaron contactar con los Bunyip, pero fue inútil. A los ojos de los Bunyip los Garou eran arrogantes invasores europeos, y procuraban evitarlos o ignorarlos. En las ocasiones en que Bunyip y Garou europeos se encontraban, los Bunyip siempre se retiraban al Tiempo del Sueño, donde dejaban atrás con facilidad a sus perseguidores. Evitando la violencia, los Bunyip preferían recurrir a la tierra y los espíritus para utilizarlos contra los humanos y Garou invasores. Sequías, inundaciones e incendios se incrementaron cuando los Bunyip utilizaron su magia, tratando de expulsar a los invasores de vuelta al mar.
Regocijados por la destrucción del ambiente australiano, los servidores del Wyrm, especialmente Parientes de los Danzantes de la Espiral Negra que se habían infiltrado en el gobierno, decidieron destruir a los Parientes humanos de los Bunyip. En el año 1860 se constituyó en Melbourne el Consejo de Protección Aborigen. Aunque supuestamente había sido creado para ayudar a los aborígenes, estaba diseñado para eliminarlos y destruir su forma tradicional de vida. La población aborigen fue confinada en reservas, que en esencia eran campos de concentración controlados por el Wyrm.
Hacia 1930 el Consejo de Protección Aborigen estaba bien asentado en los círculos políticos de Australia. Los niños aborígenes eran apartados de sus familias y eran entregados a familias blancas para que los “educaran”, de forma que perdían su identidad y cultura. Muchos de esos niños sufrieron abusos sexuales, fueron virtualmente esclavizados o convertidos en sirvientes mal pagados en las casas de los colonos blancos (En el Mundo de Tinieblas esta práctica continúa esporádicamente en la actualidad; en el mundo real terminó en 1969). Sólo los Hijos de Gaia lucharon contra el Consejo de Protección Aborigen.
Debido a la creciente población de origen europeo, los Bunyip y los aborígenes australianos se retiraron al interior del continente, donde intentaron limitar la expansión de los humanos y Garou europeos. Los Bunyip continuaron ignorando a los Garou, cuyo orgullo no podía tolerar ese insulto. La hostilidad hacia los Bunyip se incrementó. La tribu de las Garras Rojas, que aspiraba a habitar en la pureza incólume del interior, era la facción que se sentía más ofendida por la actitud de los Bunyip, aunque las Furias Negras se encontraban igual de ofendidas por la negativa de los Bunyip a dejarles vivir en su territorio. Mientras los Bunyip trataban de detener la expansión hacia el interior, el Wyrm preparaba sus fuerzas. Los Danzantes de la Espiral Negra comenzaron a contactar con los espíritus más malignos del Tiempo del Sueño; con el tiempo consiguieron corromperlos o hicieron que forjaran alianzas con el Wyrm.
Pero incluso con la aparición de espíritus corruptos del Wyrm, los Bunyip continuaban siendo fuertes en el interior de Australia. Mara la Chilladora, la más insidiosa corruptora de los Danzantes de la Espiral Negra, fue elegida para destruir el poder de la tribu. Utilizando la desconfianza de los Garou europeos hacia sus parientes Bunyip, Mara engañó a Carnada del Wyrm, el líder de las Garras Rojas, haciéndole creer que los Bunyip habían matado a su hermana. Enloquecido por el dolor, Carnada del Wyrm dirigió a los demás Garou europeos en una guerra genocida contra los Bunyip. La matanza duró todo un año. Este genocidio es actualmente conocido como la Guerra de las Lágrimas, uno de los episodios más oscuros de la historia de los Garou. Hasta el último de los Bunyip fue perseguido y asesinado. Una vez completada la destrucción de los Bunyip y eliminada su oposición, los Danzantes de la Espiral Negra y otros agentes del Wyrm comenzaron la conquista del Tiempo del Sueño. Los europeos también consiguieron abrirse paso hacia el interior de Australia.
Tras la destrucción de los Bunyip, estalló una virtual guerra civil entre los Garou australianos, no por vergüenza por lo que habían hecho, sino por controlar los túmulos que habían quedado vacíos tras la muerte de los Bunyip. Aunque las tribus más violentas lucharon por el control de túmulos que posteriormente descubrieron que estaban inactivos y no podían utilizar ante el rechazo de los espíritus, los Moradores del Cristal y los Colmillos Plateados comenzaron a organizar un Consejo de las tribus Garou presentes en Australia. Para los Bunyip simplemente era demasiado tarde.
Se rumorea que durante el siglo XIX algunos Bunyip viajaron a través de las Sendas Lunares hasta América, con propósitos desconocidos y también se los supone extintos.

LOS BUNYIP
Los Garou europeos tenían razón al afirmar que los Bunyip eran diferentes a ellos, pero su afirmación de que los Bunyip no eran Garou no podía haber estado más equivocada. Los Garou indígenas de Australia estaban más próximos a Gaia que sus parientes inmigrantes. En sus milenios de aislamiento y soledad se habían convertido en criaturas pacíficas. Lejos de participar en las atrocidades de la Guerra de la Rabia, los Bunyip raramente luchaban o discutían. Eran más solitarios que los demás Garou, evitando la existencia en manadas y viviendo aislados. Se reunían ocasionalmente en sus asambleas o “corroborees”, donde también participaban sus Parientes humanos, otra costumbre que sorprendió a los Garou europeos. Al amanecer los Bunyip regresaban a sus vidas solitarias mientras sus Parientes humanos continuaban las celebraciones. Los Bunyip no reverenciaban a Selene, sino a Meeka, la Luna. Vagaban libremente por el Tiempo del Sueño, la Umbra de Australia, y transmitían sus leyendas a los aborígenes. Los Bunyip fueron los autores de muchos de los mitos de los aborígenes australianos y eran los guardianes de los espíritus aborígenes.
Los Bunyip eran físicamente diferentes de sus parientes europeos, algo que también causó el temor y la inquietud de los europeos. Su forma Lupus era la de un tilacino o lobo marsupial: más pequeño y más lento en carrera que un lobo, pero más ágil. En forma Crinos los Bunyip eran grandes, pero no tan musculosos como los demás Garou, siendo más fibrosos y esbeltos. Las franjas negras de sus lomos eran especialmente vívidas, así como sus fuertes mandíbulas y colas musculosas. Siempre alertas, los Bunyip eran capaces de permanecer tranquilos y calmados durante horas, incluso en su forma Crinos llena de Rabia. La forma Homínida de los Bunyip normalmente era la de aborígenes australianos de piel oscura, con cabello de color castaño oscuro o negro, y sus ojos oscuros. A los Bunyip no les agradaba su Rabia, y aunque eran capaces (como todos los Garou) de canalizar su fuerza en una agresión constructiva, creían que su Rabia representaba la corrupción del Wyrm en su espíritu. Cada Bunyip se pasaba la vida en aislamiento, enfrentándose a su Bestia y tratando de controlarla o por lo menos de comprenderla. La existencia de Bunyip Metis es desconocida.
Los Bunyip entraban y salían libremente de la Penumbra, aliándose con muchos espíritus y criaturas del Tiempo del Sueño. Los Garou europeos que perseguían a los Bunyip se sorprendían al encontrar su rastro entrando y saliendo de la Penumbra aparentemente al azar. De hecho, algunos Bunyip se sentían confundidos por el concepto de existencia de la Celosía, incapaces de comprender la distinción entre el Tiempo del Sueño y Gaia.
Como criaturas pacíficas y no acostumbradas a la guerra, los Bunyip procuraban evitar a los extranjeros que los perseguían. Cuando los Bunyip ya no podían evitarlos y tenían que luchar, su Rabia, reprimida durante tanto tiempo, los sorprendía incluso a ellos mismos por su ferocidad. Si los europeos consideraban a los Bunyip aterradores en tiempos de paz, no estaban preparados para la furia de los Bunyip.

DONES DE LOS BUNYIP
Los Garou europeos que lucharon contra los Bunyip encontraron en ellos enemigos astutos y escurridizos, en parte debido a los dones únicos que poseían. Puede ser posible para un Garou aprender estos Dones en el transcurso de una Crónica, si pueden aplacar y aliarse con un espíritu del Tiempo del Sueño lo bastante poderoso para enseñárselos.
-Paseo Onírico (Nivel Uno): La conexión de los Bunyip con el Tiempo del sueño es grande, permitiéndoles entrar y salir de la Umbra con facilidad. Este Don era enseñado por cualquier espíritu del Tiempo del Sueño.
Sistema: De noche, bajo la luna, el Bunyip puede reducir la Celosía en su área inmediata en -2, y sólo para él, si se concentra sin interrupción durante un minuto. Cualquier Bunyip que posea este Don no necesita ninguna superficie reflectante para cruzar de lado.
-Salto del Canguro (Nivel Uno): Como el Don de Lupus.
-Armonización Superficial (Nivel Dos): Como el Don Contemplaestrellas.
-Pies de Zarigüeya (Nivel Dos): Este Don es idéntico al Don de Lupus: Pies de Gato, pero lo enseñan espíritus Zarigüeya. Este Don puede explicar los logros atléticos realizados por tilacinos cautivos.
-Estruendo de Bunyip (Nivel Tres): El Bunyip es capaz de emitir un sonido elevado, retumbante e inquietante que se extiende por los alrededores. Este Don es enseñado por los servidores de Mu-ru-bul Tu-ru-dun el Bunyip.
Sistema: El Bunyip gasta un punto de Gnosis y tira Carisma + Interpretación (dificultad 7). Quienes escuchan la llamada se asustan, perdiendo tantos puntos de Fuerza de Voluntad como los éxitos del Bunyip (y posiblemente huyan del lugar). Este Don sólo puede utilizarse una vez por escena sobre cada objetivo.
-Lenguaje de la Tierra (Nivel Tres): Se dice que los aborígenes de Australia le cantan a la tierra; una explicación de esas historias es la habilidad de los Bunyip para escuchar el lenguaje de la Tierra. Este Don es enseñado por los servidores de la Serpiente Arco Iris.
Sistema: El Bunyip debe inclinarse y poner su oreja en contacto con el suelo, haciendo una tirada de Gnosis (dificultad 6). El número de éxitos indica la distancia en kilómetros alrededor del Bunyip en las que éste escucha lo que ocurre en la superficie. Si el Bunyip también gasta un punto de Gnosis y hace una tirada exitosa de Vida Pasada (dificultad 8), puede escuchar los sonidos del pasado. La información accesible puede ser confusa, pero es posible escuchar los sonidos de hace muchos años si la tierra tiene alguna razón para recordarlos.
-Roer (Nivel Cuatro): Como el Don de Lupus.
-Guardianes del Tiempo del Sueño (Nivel Cuatro): Como guardianes de Australia, los Bunyip recibieron poderes especiales de la tierra. Este Don es una de las razones por las que la Celosía del interior de Australia permaneció baja durante más tiempo que en el resto del mundo. Este Don lo enseña un servidor de la Serpiente Arco Iris.
Sistema: De noche el Bunyip cruza automáticamente de lado sin la necesidad de una superficie reflectante. Además, la dificultad de cualquier intento de cruzar de lado es -1 por debajo de la dificultad normal. Además, por cada punto de Gnosis que gaste el Bunyip puede reducir la Celosía de un lugar en -1 durante un número de horas igual a su reserva de dados de Inteligencia + Rituales. En el pasado los Bunyip llevaban a sus enemigos a la Penumbra (disolviendo la Celosía) y los abandonaban allí.
-Concentración Mental (Nivel Cinco): El Bunyip gana la capacidad de dedicarse a una tarea particular, sea combate o una actividad artística. Nada desviará al Bunyip de su tarea. Este Don es enseñado por los servidores de Mu-ru-bul Tu-ru-nul el Bunyip.
Sistema: El Bunyip gasta dos puntos de Fuerza de Voluntad. Después nada salvo la muerte podrá distraerlo o disuadirlo de que la lleva a cabo. No necesita comer ni dormir. Si este poder es utilizado en combate se olvida de cualquier otro adversario que no sea el que haya decidido atacar y no puede esquivar los ataques de los otro. Sin embargo, su reserva de dados de absorción contra esos otros ataques se duplica. Contra el oponente seleccionado el Bunyip gana un ataque adicional por turno, y las dificultades de todas las acciones contra ese objetivo se reducen en -1. También se vuelve inmune a todos los intentos sobrenaturales de disuadirlo.
-Paseo de Billabong (Nivel Cinco): El Bunyip puede entrar en cualquier superficie de agua fresca, y después de haberse sumergido por completo, emerger de las aguas de un lago, río o arroyo completamente distinto. El destino debe ser conocido por el Bunyip, y debe haberse bañado en esa agua antes. Este Don es enseñado por los sesrvidores de Mu-ru-nul Tu-ru-nul el Bunyip.
Sistema: El Bunyip debe gastar dos puntos de Gnosis.

TÓTEMS DE LOS BUNYIP

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NGALYOD LA SERPIENTE ARCO IRIS (TÓTEM PERDIDO DE RESPETO)
Coste de Trasfondo: 8
La Serpiente Arco Iris era el tótem protector de la tribu Bunyip y el principal Incarna de Australia. Desde la extinción de la tribu, Ngalyod no ha vuelto a contactar con ningún otro Garou. De hecho, es posible que ahora Ngalyod carezca de poder en el Reino de Gaia y sólo exista como un fantasma en la Umbra. La Serpiente Arco Iris se manifiesta como una serpiente imposiblemente larga y enorme, sus escamas son de todos los colores del arco iris. Nadie jamás ha mirado con la perspectiva suficiente para ver la cabeza y la cola de Ngalyod a la vez. Tras una lluvia, la Serpiente Arco Iris podía ser vista arqueándose de una superficie de agua a otra en el Tiempo del Sueño. Actualmente Ngalyod duerme, cansada de dolor por la muerte de los Bunyip. Nadie sabe cómo reaccionará si se la despierta.
Rasgos: Ngalyod otorga a cada uno de sus Hijos un punto permanente de Honor y dos puntos permanentes de Gnosis. Cualquier manada elegida por ella será muy respetada por los Garou australianos, aunque pueden obtener la enemistad y la envidia de los Uktena, que han estado intentando despertar a Ngalyod durante muchos años. Los Hijos de Ngalyod nunca serán atacados por los espíritus del Tiempo del Sueño, aunque pueden defenderse si son atacados.
Prohibición: Los Hijos de la Serpiente Arco Iris deben convertirse en padres y madres tan pronto les sea posible, porque la Serpiente Arco Iris es un espíritu de creación y nacimiento.

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MU-RU-BUL TU-RU-DUN EL BUNYIP (TÓTEM PERDIDO DE RESPETO)
Coste de Trasfondo: 7
Bunyip era otro de los tótems favoritos de la tribu Bunyip, aunque es poco conocido por los Garou europeos. Los colonos, que oyeron historias sobre Bunyip de los aborígenes de los estados de Victoria y Nueva Gales del Sur, estaban aterrorizados.
Bunyip es una bestia terrible: peluda, escamosa y con aletas, con una larga melena o barba y ojos ardientes. Su aspecto inspira terror hasta en los corazones más valientes. Como Ngalyod, desde la muerte de la tribu Bunyip, Mu-ru-bul Tu-ru-dun no ha vuelto a ser visto. Cuando se manifestaba en el pasado, Bunyip aparecía en ríos o billabongs, con su rostro mostachudo contemplando la luna.
Rasgos: Bunyip enseña a sus Hijos dos Dones: Armonización Superficial (Como el Don de Contemplaestrellas) y Estruendo de Bunyip (consulta los Dones Bunyip). Fue Bunyip quien enseñó a la tribu estos Dones, así como el Paseo de Billabong.
Prohibición: Bunyip pide a sus Hijos que le honren, ahogando a un enemigo cada año en agua dulce.

LA TRIBU ESPIRITUAL
La brutal destrucción de los Bunyip separó a los Garou indígenas de Australia del ciclo de la vida y de la muerte. Tan grande fue su furia y sorpresa cuando fueron asesinados que muchos Bunyip creyeron que Gaia los había abandonado. En lugar de regresar a su seno para renacer, los Bunyip permanecieron en el Tiempo del Sueño, espíritus vengativos que recorren la Penumbra.
El poder de los fantasmas Bunyip procede del Inframundo, la Umbra Oscura a la que van los espíritus de los humanos al morir. Sin embargo los Bunyip no son wraiths, sino una tribu espiritual y única. En lugar de habitar en el Mundo Subterráneo, se alimentan de las energías de la muerte que transmite, permitiéndoles existir como fantasmas en un Reino en el límite de la Penumbra. Su gran furia por su injusta destrucción envenena el Tiempo del Sueño, volviendo a los espíritus y a la propia tierra en contra de los Garou.
Los fantasmas Bunyip, a pesar de las atrocidades cometidas contra ellos, no han caído bajo la corrupción del Wyrm. De todas formas han perdido gran parte de su naturaleza pacífica. Merodean por el Tiempo del Sueño en forma Crinos, Hispo y Lupus, pálidos, delgados y transparentes. Sus ojos arden con fuego espectral, y sus bocas se abren de forma aterradoramente ancha, hambrientos de venganza. Raramente hablan, salvo para emitir un ladrido sordo o un grito aterrador de sufrimiento y odio. Criaturas solitarias incluso en vida, los Bunyip ahora evitan a los suyos para evitar recordar lo que han perdido y enfrentarse a lo que son. Acechan en las Sendas Lunares de la Penumbra, matando o volviendo locos a los Garou que encuentran. A veces los Bunyip forman una manada temporal para atacar un túmulo y robar la energía espiritual que protegían para calentar sus corazones fríos.

LOS FANTASMAS DE LOS GAROU BUNYIP
Fuerza de Voluntad 8, Rabia 10, Gnosis 8, Poder 50
Hechizos: Percibir Trochas, Materializarse (ver el siguiente apartado), Reformarse, Rastrear y los Hechizos Bunyip presentados en el siguiente apartado.
-Formas Materializadas: Cuando un Bunyip se materializa, conserva algunas de las habilidades cambiaformas que tenía en vida. Los Rasgos presentados entre paréntesis corresponden a las diferentes formas Garou (Glabro/Crinos/Hispo/Lupus) y al Bunyip le cuesta un punto de Poder cambiar de forma.
Atributos: Fuerza 3 (5/7/6/4), Destreza 4 (4/5/6/6), Resistencia 3 (5/6/6/5)
Habilidades: Esquivar 5, Intimidación 4, Pelea 4, Sigilo 5
Ataques: Mordisco (Fuerza +1; dificultad 5), Garras (Fuerza +2; dificultad 6) Presa de Mordisco (Como la Maniobra de Combate Garou)
Niveles de Salud: 7 (El Bunyip puede gastar 1 punto de Poder por turno para regenerar un nivel de Salud)

NUEVOS HECHIZOS BUNYIP
Además de conservar los Dones tribales que tenían en vida (que pueden utilizar con un coste de Poder igual al nivel del Don), los fantasmas Bunyip, debido a su existencia espiritual, pueden emplear los siguientes Hechizos. También poseen los Hechizos espirituales habituales de Percibir Trochas, Materializarse y Reformarse.
-Controlar el Tiempo del Sueño: No es tanto un Hechizo como una consecuencia de la conexión innata de los Bunyip con el Tiempo del Sueño. Incluso cuando estaban vivos, los Bunyip estaban más próximos a la Penumbra que los demás Garou; como espíritus ahora prácticamente están unidos al mundo espiritual. Cuando un fantasma Bunyip está cerca, las plantas, animales y la propia tierra del Tiempo del Sueño se vuelven agitados y hostiles expresando y amplificando la rabia y el dolor de los Bunyip. Los Garou serán atacados por las bestias y azotados por el follaje; incluso el propio terreno se volverá contra ellos en forma de terremotos, tormentas de arena y repentinas lluvias torrenciales. No cuesta Poder.
-Drenar Gnosis: Éste es el Hechizo que los fantasmas Bunyip utilizan para atacar los túmulos que fueron suyos y que ahora se encuentran en manos de los demás Garou. Se necesitan muchos espíritus Bunyip para afectar un túmulo. Con tiempo suficiente los Bunyip pueden reducir el nivel de un túmulo hablando directamente con el tótem del túmulo. Requieren un total de 25 puntos de Poder por nivel drenado.
Con este Hechizo un Bunyip individual también pueden robar Gnosis a los Garou que se encuentran en el Tiempo del Sueño a un coste de Poder de 10 (los puntos de Gnosis se convierten en puntos de Poder para el Bunyip)
-Inducir Harano: No todos los Bunyip poseen este poder; muchos se encuentran demasiado cargados de Rabia para utilizarlo con efectividad. Sin embargo, los espíritus Bunyip más tranquilos, especialmente los que fueron asesinados de formas muy brutales, son capaces de expresar la injusticia y locura de la Guerra de las Lágrimas a cualquiera que les escuche. Los Garou que escuchen su lamento desgarrador deben tener éxito en una tirada de Fuerza de Voluntad (dificultad 8) o verse superados por un sentimiento de culpa e inutilidad, perdiendo su motivación y todos sus puntos temporales de Fuerza de Voluntad. Quienes se encuentran ya cerca del Harano caen en un abismo de desesperación y autoodio del que la muerte es la única salida. Cuesta 10 puntos de Poder.
-Alterar Senda Lunar: Los Bunyip pueden hacer que las Sendas Lunares desaparezcan, terminen, cambien de dirección, giren en círculos o alterarlas de otras formas. Los Garou que se encuentran en una Senda Lunar alterada por este Hechizo pueden quedar perdidos en la Penumbra, pero pueden hacer tiradas de Inteligencia + Enigmas (dificultad 8) para reconocer el engaño y volver al camino que seguían. Nada puede hacer que una Senda Lunar recupere su dirección original hasta que el Hechizo desaparezca. Los fantasmas Bunyip utilizan este Hechizo para desviar a los Garou y a veces atraerlos a oscuros Reinos Umbrales, como el Reino de la Atrocidad, donde los abandonan. Cuesta 5 puntos de Poder por cada hora que la Senda permanezca alterada.
-Invertir Celosía: Cuesta 10 puntos de Poder. Los fantasmas Bunyip pueden invertir los efectos de la Celosía con este Hechizo, atrapando a los Garou en la Penumbra. La puntuación de Celosía para regresar al mundo físico se eleva en +3 para los Garou que son víctimas de este Hechizo. Los Garou que son víctimas de los Hechizos combinados de Invertir Celosía, Controlar Tiempo del Sueño y Alterar Senda Lunar se encuentran expuestos y atrapados en una Penumbra hostil. Pocos Garou sobreviven a ese destino cuando los fantasmas Bunyip vienen a por ellos.

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EL TILACINO
El tigre o lobo de Tasmania o Thylacinus cynocephalus no era un verdadero tigre en sentido biológico. Se parecía más a un perro, aunque no pertenecía a la familia de los cánidos como los lobos o perros. El tigre de Tasmania, más correctamente llamado tilacino, era un mamífero marsupial. El canguro es el pariente vivo más próximo del tilacino. El tigre de Tasmania adquirió su nombre debido a las franjas de color marrón oscuro de su lomo, hasta 19 en los ejemplares más grandes que se conocen. El resto de su pelaje era de una tonalidad marrón más clara, que se difumaba a un tono amarillento y leonado en el vientre. La cabeza de un tilacino era similar a la de un lobo, con mandíbulas poderosas, un cuerpo más pequeño y patas más cortas que las de un lobo y una cola larga y esbelta. Aunque caminaba a cuatro patas, el tilacino también podía sentarse erguido como los canguros y a veces hasta saltaba erguido durante cortas distancias. Al contrario que el lobo y el dingo, el tilacino era un corredor lento, lo que pudo haber contribuido a la extinción de la especie.
Cuando los europeos llegaron a Australia, los tilacinos ya sólo sobrevivían en la isla de Tasmania. Eran los supervivientes de un grupo de animales gigantes que habitaban Australia en una época anterior, la Megafauna. Entre estos animales gigantes se encontraba un enorme wombat, un marsupial de dientes de sable, canguros de más de tres metros de altura y el tilacino. Algunos de estos animales todavía habitaban en Australia cuando llegaron los primeros humanos hace más de 50.000 años. Unos pocos, incluido el tilacino, sobrevivieron hasta el siglo XX.
Hace más de 3.000 años el tilacino era, salvo el hombre, el principal depredador del continente australiano. Entonces llegó el dingo. En los siglos siguientes el dingo demostró ser un cazador más efectivo, cazando en manadas en lugar de ser un cazador solitario como el tilacino. El dingo también trajo consigo enfermedades contra las que el tilacino no tenía resistencia. Parece probable que el tilacino se extinguió en Australia varios milenios antes de la llegada de los europeos. En Tasmania, donde los dingos no llegaron, los tilacinos sobrevivieron. Entonces, en el año 1803, los europeos llegaron a Tasmania. En menos de 150 años habían cazado con tanta intensidad a los tilacinos además de destruir su hábitat, que actualmente la especie se considera extinguida. Durante el siglo XIX se pagaban recompensas por su captura y se obtuvieron más de 2.000 pieles. En 1933 fue cazado el último tilacino en la naturaleza; el último tilacino en cautividad murió en 1936. Desde entonces se han producido varios cientos de posibles avistamientos, pero no existe ninguna evidencia conclusiva de que la especie siga viva.
El tilacino daba a luz camadas de entre uno y cuatro cachorros, que llevaba en su bolsa hasta que eran lo bastante grandes. Tanto el macho como la hembra de la especie tenían bolsa, que se abrían desde la parte posterior, para evitar que las hojas o las ramas entrasen en la bolsa y dañasen a las crías mientras los padres trotaban por la espesura. Habitaba principalmente en bosques densos y secos; entre su dieta se encontraban diversos animales herbívoros, desde pequeños marsupiales a los grandes wallabíes y las ovejas introducidas por los europeos. Fue el hábito del tilacino por alimentarse de las ovejas lo que llevó a que los colonos pagasen recompensas por su piel. Hacia 1910 se produjo una fuerte reducción en la población de tilacinos debido a la introducción de la enfermedad del moquillo, llegada desde Europa.
El tilacino no cazaba en manadas y por lo general cazaba solo o en parejas, principalmente de noche. Eran cazadores especialmente pacientes y podían acechar y seguir a una presa durante horas. Aunque no habían evolucionado para la carrera a larga distancia eran capaces de breves carreras a gran velocidad. Disponía de mandíbulas grandes y fuertes y tenían la capacidad de abrir sus mandíbulas mucho más que cualquier depredador (más de 120 grados) para conseguir aferrar fuertemente a sus presas. Los tilacinos eran extremadamente ágiles y se les observó realizar auténticas proezas de salto y equilibrio en cautividad. No aullaban como los lobos, sino que ladraban o gañían para expresar su inquietud. Aunque era un depredador eficaz no era un animal feroz ni agresivo; de hecho todo lo contrario, evitaba el contacto con los humanos siempre que le era posible. Este factor contribuye a la posibilidad de que los tilacinos hayan sobrevivido actualmente en el sudoeste boscoso de Tasmania.
La caza en busca de los tilacinos continúa hoy. Desde la década de 1930 a la actualidad se han producido incontables y supuestos avistamientos de tilacinos en Tasmania, desde informes dudosos a hallazgos plausibles con huellas y excrementos (1938, 1946), posibles fotografías aéreas (1957), muertes de ovejas (1960) y el extraño cadáver de un animal que desapareció de la propiedad de dos pescadores en 1961. Una búsqueda científica exhaustiva del tilacino realizada en 1980 utilizando cámaras automáticas y trampas con cebos resultó infructuosa. Se ha rumoreado que Walt Disney envió un equipo cinematográfico en busca de los tilacinos y que Sir Edmund Hillary buscó al animal en su expedición científica a Tasmania en 1960. A pesar de estos esfuerzos, ningún superviviente de la especie ha podido ser encontrado. Tasmania todavía posee mucho territorio rocoso y cubierto de bosques, aunque actualmente se encuentra amenazado por la tala de árboles. Si todavía sobrevive, el último hábitat posible del tilacino se está reduciendo. De las 60 especies de mamíferos que se han extinguido en los últimos 200 años, 20 han sido australianas. Es muy probable que a pesar de las mejores esperanzas, el tilacino se encuentre incluido en esa cifra.
Como los Bunyip, su Parentela aborigen y tilacina fue exterminada debido a la intervención europea. Aunque preocupados porque los dingos habían limitado la población de los tilacinos a Tasmania, los Bunyip no habían actuado para evitarlo, considerándolo parte del plan de Gaia. Los Puentes Lunares permitían a los Bunyip que vivían en Australia acceso continuado a Tasmania y a la población de tilacinos. Tras el genocidio de los Bunyip en la Guerra de las Lágrimas, los tilacinos se quedaron sin protectores, y rápidamente comenzaron a desaparecer. Los Garou europeos, todavía conmocionados por su responsabilidad en el exterminio de los Bunyip, no hicieron nada para detener el inexorable declive de los tilacinos hacia la extinción hasta que fue demasiado tarde. Hipotéticamente, la sangre de los Bunyip podría haber sobrevivido entre los tilacinos, pero como se ha mencionado, la supervivencia de la especie es muy improbable. El salvaje sudoeste de Tasmania, el único lugar posible en el que los tilacinos podrían haber sobrevivido, no era uno de los lugares habituales en los que vivían los tilacinos, debido a que es más rocoso y húmedo que su hábitat tradicional.

El tilacino en wikipedia.
http://es.wikipedia.org/wiki/Thylacinus_cynocephalus

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