Ayuda: Die Finkelberg Werke

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Alexander Weiss
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Ayuda: Die Finkelberg Werke

#1

Mensaje por Alexander Weiss » Mar Oct 08, 2019 11:36 am

DIE FINKELBERG WERKE

Por Anders Sandberg

Nota: En alemán “Werke” puede traducirse aproximadamente como “Talleres” o “Fábricas”. El nombre de la capilla puede traducirse como “Los Talleres Finkelberg” o “Las Fábricas Finkelberg”.

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INTRODUCCIÓN
En Europa se encuentran algunas de las más poderosas capillas de las Tradiciones, comenzando por Doissetep. A pesar de su poder a menudo han tenido que cambiar a lo largo de su existencia, adaptándose a nuevas épocas. Die Finkelberg Werke es una completa excepción –ha rechazado firmemente el cambio a pesar de las guerras, los pogromos, la llegada del siglo XX y el endurecimiento de la realidad. Sus magos todavía se aferran a su propósito original, sin pensar lo que piensen la Tecnocracia y las Tradiciones.
Die Finkelberg Werke es algo parecido a un negocio familiar, dirigido por el tío abuelo Wilhem Finkelberg con mano de hierro. Los Finkelberg piensan y actúan como unos excéntricos aristócratas o una familia de empresarios como los famosos Rotschild u Onassis; consideran los Werke su mundo y se niegan completamente a entregarlo a abandonarlo al mundo exterior. Los Werke han sobrevivido a varias guerras, bombardeos, agitación comunista, las purgas de la Tecnocracia, la Unión Europea y los cismas en la familia. Parece casi indestructible, como un buen trozo de acero alemán. Pero el precio también ha sido elevado.

TEMA Y AMBIENTE
El tema de los Finkelberg Werke es la vida y la historia industrial. Cada máquina, cada fábrica de la capilla tiene una larga historia que los obreros pueden contar; muchas de las mayores máquinas de vapor han sido bautizadas cariñosamente, y los antiguos edificios están llenos de parches y remiendos debido a décadas de reparación y reconstrucción. En los Werke la industria es una fuerza viva, casi una parte de la familia Filkenberg.
Eso no significa que las fábricas y las máquinas sean amables y amistosas, todo lo contrario. La mayoría de los Werke pertenece a otra era industrial, una era donde la seguridad laboral y la protección del medio ambiente eran ignoradas. Más de uno de los Filkenberg ha muerto en accidentes industriales y a menudo es difícil respirar. Sin embargo, los Werke, los trabajadores y los Filkenberg no pueden sobrevivir unos sin otros, forman una perfecta simbiosis industrial.
De la misma forma que los seres vivos pueden curarse, los Werke también curan su propia devastación. Y todos los seres vivos tienen sus impulsos primarios, y en el caso de los Werke sus impulsos son producir, desarrollarse y servir. Esto se refleja en la familia Filkenberg, que a pesar de sus fragilidades y defectos son idealistas que creen sinceramente en la construcción de un mundo mejor, aunque su perspectiva del mundo consista básicamente en los Werke, el Ruhr y Alemania.

DESCRIPCIÓN FÍSICA
Los Werke se encuentran localizados en el corazón de la región alemana del Ruhr, a unos pocos kilómetros al este de Hagen. Están rodeados por un clásico paisaje industrial; las antiguas minas de carbón y las modernas fábricas de cemento y acero, plantas y factorías químicas, smog, viejas iglesias y carreteras. Desde el exterior, los Finkelberg Werke parecen casi pintorescos al pie de las montañas al sur del río Ruhr; una verja de cuatro metros de altura rematada en puntas rodea una imponente puerta de hierro con el lema oxidado: “Sieg durch industrie”. Ante las puertas, la verja parece extenderse infinitamente en ambas direcciones, los Werke ocupan una zona significante (por lo menos en teoría; debido a la naturaleza de sus propiedades arcanas, la distancia y la geodesia son relativas e indeterminadas).
Tras las puertas comienza una carretera recta que lleva hasta la mansión familiar, rodeada por una hilera doble de olmos que luchan contra la polución –sorprendentemente los árboles todavía resisten a pesar de la enfermedad de los olmos y el humo. A primera vista la mansión parece un edificio cuadrado, pero una inspección más próxima revela que dispone de varios añadidos y alas que se extienden por la zona. Estos añadidos tienen diversos estilos arquitectónicos, desde edificios neoclásicos a edificios de ladrillo indistinguibles de las fábricas circundantes. De hecho, los Werke son incartografiables (aunque el primo Sigismund está trabando en el mapa definitivo y el índice de organización) y la mansión es una masa confusa de edificios interconectados y salones laberínticos. El interior está adornado con una mezcla de estilos del siglo XIX, que van de lo elegante a lo industrial. El comedor, donde a veces se reúne la familia Filkenberg, es un enorme salón de baile con una única mesa alargada bajo brillantes arañas de cristal (cada miembro de la familia tiene su lugar asignado en la mesa). El estudio principal, donde Thomas Filkenberg se inclina sobre algún viejo libro, es un lugar sombrío dominado por oscuras estanterías y bustos de Goethe, Schiller y diversos filósofos y autores alemanes (incluyendo a Otto von Bismarck, el gran ídolo del tío abuelo Wilhem). Algunas galerías terminan en puertas que llevan directamente a la sección de fábricas. Sólo algunas partes de los edificios se encuentran electrificadas, el resto están iluminadas por lámparas de gas o flogisto de Éter.
A la izquierda de la mansión se encuentra la capilla, un pequeño edificio de mármol. Fue construido originalmente por Heinrich Finkelberg Sr., uno de los miembros más excéntricos de la familia, en 1860. Es un lugar sagrado adecuado, aunque un poco exagerado, que prácticamente nunca utilizan los Finkelberg de mentalidad más científica. Justo al lado se encuentra la cripta familiar, donde se encuentran todos los difuntos de la familia; en los funerales u otras ceremonias religiosas normalmente es el tío abuelo Wilhem quien oficia la ceremonia, ya que el último sacerdote se marchó hace algunas décadas.
A la derecha de la mansión, oculta por algunos arbustos que forman un intento fallido de crear un laberinto vegetal se encuentra la pequeña aldea de Speyburg. La aldea simplemente fue absorbida cuando los Finkelberg compraron el terreno y ahora se encuentra dentro de sus dominios. Todos los habitantes de la aldea trabajan para la familia o en las diversas fábricas como han hecho durante generaciones.
Los Werke en sí se extienden hasta donde se puede ver a través de la niebla y el humo de carbón; edificios de ladrillo oscurecidos por el hollín, conectados por vías de ferrocarril y carreteras de asfalto, chimeneas que vomitan humo negro, almacenes y talleres. Cuanto más se adentra el observador en los Werke, más extraños se vuelven los edificios. Muchos se encuentran abandonados o en diversos estados de reconstrucción tras los bombardeos Aliados de las Guerras Mundiales. Las minas de la familia han perforado el terreno bajo muchas de las fábricas, que se encuentran en un precario equilibrio; por lo menos un edificio fue destruido por un corrimiento de tierras. Existe un enorme almacén de ferrocarril que contiene turbinas de vapor obsoletas (adquiridas por los Finkelberg cuando el gobierno alemán comenzó a modernizar sus ferrocarriles, y que se utilizan como repuestos), y los restos silenciosos de las fábricas químicas utilizadas para extraer sucedáneo de aceite de esquisto durante la guerra. Los Werke no parecen terminar en ninguna parte, las fábricas se extienden siempre hasta donde alcanza la vista, en su mayor parte abandonadas. Las vías de ferrocarril que se utilizan para transportar productos manufacturados al exterior se extienden por todo el terreno, aunque varias no llevan a ningún destino conocido.

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HISTORIA
Los Werke fueron fundados en 1850 por Frederick Finkelberg, un experimentado ingeniero de los Ingenieros Electrodinámicos, los antecesores de los Hijos del Éter, originario de Würtzburgo. En aquella época su principal producción era el acero, una de las primeras fábricas de acero de la cuenca del Ruhr. Cuando el industrial Krupp estableció su fábrica de acero en Essen, Frederick Finkelberg le vendía su acero especial y piezas de maquinaria. Durante las décadas siguientes del siglo XIX los Werke crecieron rápidamente, convirtiéndose en la principal capilla de los Ingenieros Electrodinámicos en la zona del Ruhr. Sus principales competidores eran otros constructos de la Tecnocracia en Essen, Dortmund y Duissburg, con los que mantenían relaciones amistosas y competitivas. La familia Finkelberg dominaba la industria del acero alemana y muchos de los demás Tecnócratas aceptaban su preeminencia y dejaban el negocio del acero alemán en manos de la familia, pues era imposible asociarse o incluso casarse con los Finkelberg.
Después de enfrentarse a su loco hermano Heinrich, el tío abuelo Wilhem comenzó a convertirse en el cabeza de la familia en lugar de su hermano Frederick, el fundador, que pasaba cada vez más tiempo dedicándose a inventar nuevos y extraños procesos de fundición de acero. Finalmente el tío abuelo Wilhem sustituyó al viejo Frederick (que murió de un infarto en 1872) y comenzó a concentrar la producción de los Werke hacia la maquinaria pesada, fabricando turbinas de vapor en lugar de acero. El resto de la producción fue dirigida hacia otras aplicaciones y productos más o menos inusuales, como turbinas monocristales o acero de vanadio para herramientas. La guerra franco-prusiana de 1870 proporcionó a los Werke la oportunidad de demostrar su nueva capacidad, y el tío abuelo Wilhem recibió varias medallas del gobierno alemán por su éxito industrial.
La separación de los Hijos del Éter de la Tecnocracia en 1904 fue un golpe para los Werke. En un cónclave familiar los Finkelberg decidieron seguir a la mayoría de los Ingenieros Electrodinámicos a las filas de las Tradiciones. Muchos lamentaron esa decisión, a medida que los Tecnócratas se apoderaban de su influencia económica e industrial, pero la Primera Guerra Mundial permitió la recuperación de la familia. El tío abuelo Wilhem estaba preocupado por los ataques de la Tecnocracia, pero la guerra benefició a la industria alemana, llevando al fortalecimiento de varias facciones como Iteración X. Sin embargo, los Werke también se expandieron, produciendo cañones, máquinas y combustibles alternativos, y consiguieron acceso a varios Nodos. Los Werke sufrieron algunos daños de los bombardeos de los Zeppelines Aliados, pero fueron pérdidas menores comparadas con el crecimiento del conjunto de los Werke.
A pesar de encontrarse en el mismo bando, no había mucho amor entre los Finkelberg y los Hijos del Éter de Francia, y ambas facciones Eteritas se culpaban de haber contribuido a convertir la guerra en un proceso inhumano e injusto. De hecho, el tío abuelo Wilhem no llegó a participar en el simposio que llevó a la escisión de los Hijos de Éter. Explicó su posición oficialmente en una carta:

“Die Finkelberg Werke nunca ha recibido órdenes de nadie; ni de la Tecnocracia ni de los científicos Eteritas –y nunca lo haremos. Seguiremos nuestra propia senda, guiados por los principios de la Ciencia Dinámica y la Industria de Alemania.”

La ocupación francesa del Ruhr en 1923 llevó a la luz el conflicto entre Eteritas franceses y alemanes. Los Finkelberg consideraban al ejército y los tecnomantes franceses como un puñado de incompetentes, como evidenciaban las frecuentes huelgas y problemas que surgieron durante la ocupación (los franceses, por supuesto, culpaban de los problemas al sabotaje de los alemanes). Una delegación de los Hijos del Éter de Francia dirigida por el Dr. Maurice Philippe de Vitry (uno de los líderes de los Hijos del Éter y uno de los viejos rivales de los Finkelberg en el tribunal editorial de Paradigma) se presentó y sugirió a los Finkelberg que les ayudaran a sabotear a los Tecnócratas del Ruhr con la cobertura de los crecientes problemas sindicales, pero los Finkelberg se negaron de lleno a colaborar en lo que consideraban el desmantelamiento del poder industrial alemán y amenazaron con revelar el plan de los tecnomantes franceses a la Tecnocracia.
Durante las caóticas décadas de 1920 y 1930 los Werke prosperaron y el resurgimiento de los Hijos del Éter alemanes estuvo estrechamente unido a los Finkelberg. Muchos de los Hijos del Éter más poderosos e influyentes de la época, incluyendo al legendario Dr. Nachtstahl y el profesor Raeder visitaron los Werke y utilizaron sus talleres y máquinas para construir sus famosos (o, en el caso del Dr. Nachtstal, infames) inventos. La escuela de ingeniería iniciada por Wilfred Finkelberg en los Werke se convirtió en uno de los principales centros de enseñanza de Ciencia Eterita aplicada. Al mismo tiempo los Werke recibieron el respeto de la Tecnocracia, que apreciaba su contribución al desarrollo industrial alemán más allá de las fronteras entre bandos. Como Oscar Krupp, líder de la Tecnocracia en el Ruhr escribió: “Los Finkelberg son como una brújula, siempre señalando hacia el Ruhr y lo que es bueno para la zona.” El tío abuelo Wilhem estaba planeando la victoria final convirtiendo a la industria alemana en la más vanguardista del mundo en las siguientes décadas cuando estalló la Segunda Guerra Mundial.
El imperio industrial de los Werke se desmoronó y la capilla fue gravemente dañada por los bombardeos Aliados (de los que el tío abuelo Wilhem todavía culpa directamente a su viejo adversario, el Dr. de Vitry de Francia). Pero el golpe más duro lo constituyeron las muertes de Wolfgang, el único hijo de Wilhem, y de su esposa Victoria. Victoria murió en uno de los bombardeos Aliados de los Werke, mientras que Wolfgang se alistó en el ejército alemán y alcanzó el rango de mayor, muriendo durante la última defensa desesperada de Rhen en 1945, poco antes de que el Ruhr fuera rodeado por los Aliados y Alemania obligada a capitular. La muerte de sus familiares más directos devastó a Wilhem, que fue incapaz de resistir la visita de su odiado enemigo, el Dr. de Vitry, que apareció en el Ruhr con los ejércitos Aliados. Durante un tiempo pareció que había llegado el fin de los Werke, pues los Aliados debatieron llevar a cabo el desmantelamiento completo de la industria de guerra alemana. Wilfred, que durante los años anteriores había mantenido relaciones complejas y nada claras con los nazis, sugirió a la familia que huyeran con él, pero el resto de sus parientes se negaron y Wilfred desapareció. Erich, el hijo de Wolfgang, criticó duramente al tío abuelo Wilhem por su nacionalismo y su inactividad en aquel momento, y finalmente se trasladó a los Estados Unidos con su familia y otros Hijos del Éter de Alemania.
En una ironía del destino, fue la Tecnocracia la que salvó los Werke, aunque no directamente. A medida que el Nuevo Orden Mundial entraba en el período de la Guerra Fría, dio libertad al Sindicato y a Iteración X sobre Alemania para que la reconstruyeran. Los Werke se beneficiaron de la reconstrucción alemana y tanto la capilla como el tío abuelo Wilhem se recuperaron de sus pérdidas y comenzaron a percibir que la industria alemana podía resurgir de nuevo. Aunque estaba claro que los Werke nunca recuperarían su gloria anterior, fueron restaurados y reanudaron la producción. Con el tiempo las heridas se curaron (o como es costumbre en la familia Filkenberg, fueron escondidas y suprimidas), especialmente tras la espectacular muerte del Dr. de Vitry en 1964. En la actualidad los Werke han regresado a su verdadero ser, aunque la creciente realidad estática de la zona del Ruhr los ha aislado cada vez más.

FINANZAS
Los Werke no aceptan el paradigma del Sindicato, y sin embargo funcionan a pesar de toda la lógica económica que ignoran deliberadamente. Las finanzas de los Werke son completamente incomprensibles, y utilizan antiguos fondos de inversiones, adquisiciones en otras industrias, contabilidad del siglo XIX y mucha imaginación. No es una sorpresa que los empleados y administradores de los Werke se mantengan constantemente en silencio al respecto.
Sorprendentemente, los Werke todavía consiguen vender productos al mundo real. La principal exportación son turbinas, calderas y piezas de maquinaria; todos los productos son muy especializados y bastante eficientes (aunque algo anticuados, pues como el tío abuelo Wilhem señala, un buen diseño nunca envejece). Las palas de turbinas en especial son excelentes y muy utilizadas. Otros productos vendidos son clips de oficina y alambre. Aparte de estos productos los Werke también producen pequeñas cantidades de acero, motores de vapor y máquinas encargadas por otros Hijos del Éter. Uno de los productos más famosos de los Werke son los Motores de Hipervelocidad utilizados en las naves de Éter de Horizonte.
Sin embargo, la mayor parte de la producción no es exportada al mundo físico. Trenes cargados con maquinaria dejan el lugar a través de otras puertas, que no se corresponden con las líneas ferroviarias del Ruhr. A dónde van se desconoce, pero obviamente, es bueno para las finanzas.

ASPECTOS MÁGICOS
Los Werke se encuentran en parte en un Reino del Horizonte y en parte en el mundo real. Los límites son imposibles de detectar, pero está claro que el lugar es mucho más grande desde el interior que desde el exterior. A medida que la realidad exterior se endurece y vuelve más rígida, los Werke se están convirtiendo progresivamente en un Reino de Horizonte. Se encuentran rodeados por un nivel bastante elevado de Arcano, haciendo difícil que la gente mundana los recuerde. El paradigma del lugar es similar al paradigma del siglo XIX: la tecnología puede resolver cualquier problema, las clases sociales son absolutas y cualquier cosa puede explicarse mediante la Ciencia inspirada.
El principal Nodo es la mina, donde se cosecha Quintaesencia pura que se utiliza en las fábricas, alimentando el Reino. También está conectado con varios Nodos más pequeños en las cercanías, incluyendo algunas cuevas en las colinas que rodean los Werke donde la erosión del agua ha creado pequeñas cascadas; los Finkelberg han colocado varias turbinas para recoger la Quintaesencia. Otro Nodo importante se encuentra en el viejo Krupp Werke, un conducto de Quintaesencia que la Tecnocracia parece haber olvidado desde los días en que los Hijos del Éter colaboraban con la Torre de Marfil.
Todo el lugar a menudo se encuentra en un Silencio colectivo, cuando el humo se espesa y el sonido de las fábricas se convierte en una sinfonía tecnológica. En algunos momentos resulta difícil determinar lo que es real y lo que no, y el pasado y el presente parecen difuminarse; a veces se aparecen fantasmas del pasado y los edificios parecen bullir de actividad inexplicable.
El tiempo transcurre de forma extraña en los Werke. La jornada del día se encuentra cuidadosamente regulada mediante relojes presentes en todos los muros; cada hora es marcada por un coro de silbatos de vapor y las señales de comienzo y final de la jornada son casi ensordecedoras. Pero aparte de eso, el tiempo parece fluir de forma curiosa; algunas personas envejecen más que otras, las estaciones parecen cambiar de acuerdo con el ambiente general y siempre parece difícil decir qué año es. De la misma forma la vejez parece un proceso opcional; algunas personas como el tío abuelo Wilhem y la tía Mikaela no parecen envejecer, pero otras envejecen rápidamente.

RESONANCIA
La obsesión es una fuerza poderosa en los Werke. Todos sus habitantes, desde el tío abuelo Wilhem al aprendiz más novato, tienden a obsesionarse con su trabajo, ya sea importante o trivial. Algunas personas parecen bastante normales, pero otros se convierten en auténticos fanáticos. La inactividad no es una opción, y antes o después todos terminan encontrado algo que hacer.

ALGUNOS MIEMBROS DE LA FAMILIA

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TÍO ABUELO WILHEM FINKELBERG
El tío abuelo Wilhem Finkelberg es el patriarca y líder del clan familiar. Nadie se atreve a llevarle la contraria, es una locomotora que no se detiene ante nada. Tiene una fe casi religiosa en el progreso y la industria de Alemania, los Werke y sí mismo, y se niega rotundamente a creer que el cambio es necesario.
Debe señalarse que muy pocos miembros de la familia recuerdan quién es el tío abuelo, pero todos se refieren a él cómo “el tío abuelo”. Es el hermano de Frederick Finkelberg, el fundador (y del loco Heinrich Sr.) y recuerda toda la historia de los Werke. Él es la historia de los Werke.
Físicamente, es un hombre viejo pero impresionante. Mide casi dos metros de alto, con un cuerpo todavía robusto. En su rostro tiene una vieja cicatriz de juventud visible en su mejilla izquierda, que recibió en un duelo y que en parte ha sido borrada por cicatrices posteriores de quemaduras de vapor (tiene cicatrices por todas partes debido a accidentes y rescates heroicos). Se encuentra parcialmente calvo pero todavía conserva algo de pelo blanco alrededor de su cabeza. Se viste con un traje anticuado y gris, normalmente pasea con un bastón de ébano (cojea ligeramente desde un accidente en 1890) y un monóculo elegante que a menudo refleja la luz en los ojos de las personas con las que habla.
Wilhem está obsesionado con la tecnología del vapor y la industria relacionada, y es el mayor experto en los misterios de la fundación de los Hijos del Éter. Ha diseñado e inventado varias máquinas de vapor extremadamente poderosas, utilizando las propiedades físicas del acero y el vapor que nadie más se ha atrevido a explorar (por buenas razones: casi ha muerto en grandes explosiones en más de una docena de ocasiones). Ha inventado el cañón de vapor, que proyecta un chorro de vapor hipersónico a temperaturas extremadamente elevadas con efectos devastadores, aunque tras la muerte de su hijo Wolfgang ha jurado solemnemente no volver a construir otra arma (pero la familia todavía conserva algunas de las antiguas piezas de artillería que se utilizaron para la defensa de los Werke durante las Guerras Mundiales por razones de seguridad). Su actual objetivo es perfeccionar una forma de almacenar energía en el plasma hidroxigenado que se forma cuando el vapor es calentado a una temperatura suficientemente elevada.
Su laboratorio es un gran complejo industrial que rodea un taller de acero obsoleto, que se alza como un volcán negro en el centro de los Werke; las fábricas siempre se encuentran rodeadas de humo y vapor y Wilhem y sus ayudantes siempre están a vueltas con nuevos diseños. Varios de los edificios han sido arruinados por explosiones y han sido reconstruidos, y muchos se encuentran blindados en el interior.

TÍA LIESERL FINKELBERG
La Tía Lieserl Finkelberg (Es la hija de Frederick y la hermana de Mikaela), es una vieja y sensible dama que prefiere dedicarse a su invernadero (construido justo en el exterior de la mansión Finkelberg, entre dos almacenes en desuso). Allí cuida de sus plantas exóticas, les habla, escucha sus ideas y escribe sobre ellas en sus pequeños cuadernos rojos. Se encuentra visiblemente nerviosa cuando se relaciona con otras personas, y a veces sufre ataques de histeria cuando se la obliga a participar en una situación social incómoda. La mayor parte del tiempo la única cosa que la familia ve de ella son sus cuadernos (se enfada terriblemente cuando alguien los lee) y los tarros de mediocre mermelada que deja en la cocina (pero a nadie se le ocurre protestar por el sabor).

TÍA MIKAELA FINKELBERG
La Tía Mikaela Finkelberg (La hija pequeña de Frederick) es la figura opuesta del tío abuelo Wilhem, una vieja y razonable dama que es casi tan tozuda como él. Rara vez se interesa por el funcionamiento de los Werke, pero no tolera que nadie interfiera en el trabajo de su familia. Ella es la mediadora laboral, enseña a los niños y hace de casamentera. Algunos de los parientes más jóvenes la consideran una diplomática nata, pero sólo es una verdad a medias; considera que la familia es su máquina personal y la cuida y la mejora cuando es necesario. Tiene un doctorado en química aplicada y a menudo experimenta en su laboratorio con nuevos procesos químicos para mejorar las propiedades de aleaciones y compuestos. De su matrimonio con Eric von Rahm tuvo dos hijos, Eva y Wilfred, y de su segundo matrimonio con Karl Lotz tuvo otros dos, Otto y Rudolf. Sus dos maridos fueron dos destacados miembros de los Hijos del Éter.

PRIMO SIGISMUND FINKELBERG
El Primo Sigismund Finkelberg es un brillante y joven ingeniero que ha tomado la tarea titánica de cartografíar los edificios y construcciones de los Werke, para crear un mapa unificado de dónde y en qué se trabaja y mejorar la coordinación de las fábricas. Hasta el momento ha conseguido trazar el origen de las diversas construcciones hasta la guerra franco-prusiana, pero existen muchos edificios que incluso él admite que desconoce. Está comenzando a darse cuenta que muchos de los edificios de los Werke son más productos del Silencio colectivo y la creencia que de una construcción real. Sin embargo, esto no detiene su trabajo.

ABUELO MARCUS FINKELBERG
El Abuelo Marcus Finkelberg (hijo de Frederick Finkelberg) es un anciano responsable de la fabricación de los clips de oficina y el alambre de los Werke, una de las principales exportaciones mundanas del lugar. En justicia, él debería haberse convertido en el director de los Werke, pero el tío abuelo Wilhem tomó la posición directiva cuando su hermano Frederick se volvió demasiado excéntrico para mandar y el tímido Marcus nunca se ha atrevido a oponérsele. Marcus hace un trabajo impecable, pero su principal interés es el espiritismo. A menudo realiza sesiones espiritistas con equipo tecnológico (un sistema de radios conectadas a una maraña de antenas y cables que cuelgan del techo de su laboratorio) para escuchar las conversaciones de los muertos, que le encanta relacionar con los oyentes (incluyendo el consejo de su fallecida esposa Astrid y su padre Frederick, que siempre parece estar gruñendo y protestando por la forma en la que Wilhem dirige los Werke). Actualmente Marcus está pensando en producir ectoplasma en cantidades industriales utilizando vapor y Tass almacenado en un campo electromagnético intenso y sometido a las emanaciones espirituales de sus antenas.

SYBIL FINKELBERG-GLADES
Sybil Finkelberg-Glades, la madre de Thomas, es una Hija del Éter estadounidense que llegó a los Werke en la década de 1960. Al principio fue recibida con algo de suspicacia, pero resultó ser una hidrodinamicista capaz y completamente obsesionada con las turbinas, y finalmente se casó con Hans Finkelberg (que murió en un accidente de minería hace unos pocos años). Casi nunca aparece fuera de su taller, donde prueba nuevos diseños de turbinas.

THOMAS FINKELBERG-GLADES
Thomas Finkelberg-Glades (el hijo de Sybil y Hans) es un joven tranquilo que prefiere estudiar Historia y Filosofía en lugar de trabajar en los ruidosos Werke o enfrentarse a las excentricidades de su familia. Suele dedicarse a su estudio en las bibliotecas, donde trabaja en su proyecto sobre la historia del Ruhr y sus lazos con la minería medieval. Suele llevarse bastante bien con los visitantes, mientras tengan su carácter tranquilo y se encuentren interesados en la Historia.

RUDOLPH FINKELBERG JR.
Rudolph Finkelberg (el hermano de Erika y Joerg, hijo de Marika y Otto) es responsable de la producción de turbinas, una labor en la que se desenvuelve bien, pero su verdadero objetivo en vida es desarrollar el concepto de turbina con nuevos y mejores diseños. Sólo él en la familia considera que la electricidad es algo más que una moda pasajera, y experimenta con turbinas magnetohidrodinámicas, generadores, alineamiento electromagnético y electricidad de alta intensidad. Su taller/laboratorio es uno de los mayores de los Werke, y construido dentro de una central eléctrica con la ayuda de su hermana Erika.

ERIKA FINKELBERG
Erika Finkelberg es una chica sensible y eficiente de 16 años que dirige la principal central eléctrica y supervisa la producción de carbón (aprendió de su madre, que a su vez aprendió de la suya; lo consideran una tarea matriarcal). Normalmente utiliza un casco, dirigiendo a los obreros o examinando contadores, controlando frenéticamente las descargas eléctricas, los niveles de temperatura y la producción de carbón mientras planea el futuro. Al contrario que su hermano mayor, Rudolph, es una joven archiconservadora y a menudo ridiculiza sus intentos de mejorar los Werke con electricidad.

PRIMO JOERG FINKELBERG
El primo Joerg es el experto en seguridad de la familia. Incluso cuando era pequeño estaba fascinado por los reguladores de las máquinas de vapor y cuando creció hizo varias mejoras. Estudió en la Universidad de Dortmund durante unos años en la década de 1950 y regresó fascinado por la incipiente cibernética. Desde entonces ha diseñado varios sistemas de control y seguridad cada vez más elaborados para regularlo todo; producción de energía, consumo de agua, tráfico ferroviario y organización. Prefiere los dispositivos mecánicos, a menudo tomados de los planes realizados por El Hombre Desconocido. Recientemente se ha obsesionado cada vez más con los crecientes cambios y turbulencias en la corriente temporal de los Werke, y se encarga personalmente de actualizar los relojes, al mismo tiempo que planea la construcción de un regulador del tiempo.

WILFRED FINKELBERG-GLADES
Wilfred Finkelberg-Glades, el nieto de Marcus y el hermano de Thomas es uno de los pocos miembros de la familia que se preocupa por la Guerra de la Ascensión, aunque su solución (como es de esperar en la familia) resulta bastante bizarra. Cree que la forma de hacer que la tecnomagia se “humanice” es extenderla y hacerla accesible y divertida, así que ha diseñado afilalápices de vapor (parecen pequeñas calculadoras, pero en realidad sirven para afilar lápices. La madera y el grafito afilados son utilizados para proporcionar energía al afilalápices), pequeños juguetes mecánicos, molinillos y otros dispositivos que se encuentran en alguna parte entre la curiosidad y el sentido práctico. Algunos de sus productos se venden realmente bien, y siempre está tratando de explicar sus ideas a cualquiera que se moleste en escuchar (él y su abuelo, aunque les gusta hablar, a menudo se pasan horas hablando sin escucharse).

ANCESTROS ILUSTRES

FREDERICK FINKELBERG
Frederick Finkelberg fue el hermano de Heinrich Sr. y del tío abuelo Wilhem, y es el fundador de la capilla de los Werke. Invitó a su familia a unirse a él poco después de su creación y para todos los propósitos prácticos se le considera el fundador de la empresa familiar. Según todos los testimonios que se conservan era un hombre visionario y un líder nato, aunque poco a poco cayó en el Silencio en sus últimos años. Tuvo un hijo y dos hijas: Marcus, Mikaela y Lieserl.

HEINRICH FINKELBERG Sr.
Heinrich Finkelberg Sr. era el hermano de Frederick y del tío abuelo Wilhem, y uno de los miembros de la familia más excéntricos; la mayoría de los parientes prefieren evitar hablar de él. Se casó más de ocho veces, y todas sus esposas murieron (Valentina, su primera esposa, murió de tuberculosis, pero las demás murieron de formas inusuales y sospechosas como un accidente ferroviario, envenenamiento alimenticio o caída por las escaleras de la fábrica). Finalmente sus parientes acumularon tantas sospechas que se enfrentaron a él y le obligaron a admitir que había “participado ligeramente” en las causas de sus muertes. Explicó que la cripta familiar era nueva y estaba casi vacía y una gran familia como los Finkelberg necesitaba una cripta familiar grande que trataba de ocupar. El tío abuelo Wilhem ordenó que su hermano fuera confinado en un ala de la mansión familiar, donde vivió hasta su muerte treinta años después. Dejó montones de poesías religiosas, que han sido archivadas en una pequeña biblioteca raramente utilizada. Con su primera esposa Valentina tuvo un hijo, Heinrich Jr.

HEINRICH FINKELBERG Jr.
Heinrich Finkelberg Jr. (El hijo de Heinrich Sr.) fue el autoproclamado experto en demoliciones de la familia, ayudando a extender las minas de los Werke con sus explosivos. Era quizás demasiado entusiasta, y a pesar de perder su brazo y su ojo derechos y su pie izquierdo, continuó con sus experimentos, que terminaron siendo su perdición. Murió en la explosión de una carga inestable (algunos de los Finkelberg más macabros todavía siguen bromeando que varios de sus pedazos todavía no han caído del cielo).

WILFRED FINKELBERG
Wilfred Finkelberg (El hijo de la tía Mikaela con Erich von Rahm) fue uno de los miembros de la familia más brillantes y prometedores. Fue la fuerza impulsora de la Escuela de Ingeniería Finkelberg, que atrajo a algunas de las mejores mentes científicas de Alemania durante las décadas de 1920 y 1930. Según todos los testimonios era un hombre especialmente extrovertido y creativo, e inseparable de su primo Wolfgang. Durante el Tercer Reich participó en grandes proyectos secretos para los nazis, y al final de la guerra desapareció. Pocos Finkelberg hablan de él, y las ruinas de la Escuela de Ingeniería todavía se encuentran en un rincón apartado de los Werke.

EL MAYOR WOLFGANG FINKELBERG
El Mayor Wolfgang Finkelberg fue el hijo único del tío abuelo Wilhem y su esposa Victoria, y por lo general se le consideraba el líder futuro del imperio familiar. Junto con su primo Wilfred llevó a la práctica las grandes visiones de su padre Wilhem, pero era mucho más nacionalista que su progenitor; mientras su padre creía en la industria alemana, Wolfgang creía en la propia Alemania. Cuando se alistó en el ejército alemán Wilfred asumió sus funciones en los Werke (con considerable éxito) y Wolfgang emprendió una legendaria carrera militar que terminó con su muerte en combate en 1945.

EL HOMBRE DESCONOCIDO
El Hombre Desconocido es uno de los mayores misterios de los Finkelberg Werke. Fue descubierto por unos trabajadores en un gran estudio de la capilla en 1956, un anciano que parecía haber muerto de un ataque al corazón. Pero nadie sabía quién era, a pesar del hecho de que parecía haber utilizado el estudio durante años (estaba rodeado por montones de planos con meticulosos diseños de elaborados dispositivos de relojería) y algunas de sus posesiones personales sugerían que era un Finkelberg. El tío abuelo Wilhem decidió que debería ser enterrado en la cripta familiar, aunque nadie, ni siquiera él, lo conocían. Hasta este día nadie sabe si era un maestro de Arcano, una víctima de un grave accidente de Paradoja o un trasgo creado por el Silencio colectivo de los Werke. El primo Joerg quedó fascinado con sus diseños y ha intentado utilizarlos como inspiración y modelo para sus invenciones.

ERICH FINKELBERG
Erich Finkelberg, el hijo de Wolfgang, se trasladó a los Estados Unidos poco después del fin de la Segunda Guerra mundial junto con su familia y otros Hijos del Éter y se instaló en Miami, donde comenzó a estudiar oceanografía y los misterios del Triángulo de las Bermudas. Recientemente murió en circunstancias misteriosas, dejando huérfano a su hijo Carl.

OTROS HABITANTES
Los Werke se encuentran bastante habitados con criados, trabajadores, capataces, mineros, ayudantes, ingenieros y otros empleados. La mayoría viven en la aldea de Speyburg o en las residencias que se encuentran en los propios Werke. Muchos han trabajado para los Finkelberg durante generaciones y son ferozmente leales a ellos a pesar de sus excentricidades. Otros son parte de la magia de los Werke y no tienen existencia independiente, o incluso son trasgos, pero es muy difícil distinguirlos. Todos siempre están ocupados en algún trabajo (a menudo es difícil determinar qué hacen y por qué). Con el paso del tiempo han desarrollado su propia jerga y dialecto del alemán que resulta algo difícil de comprender para los extraños.
La mayoría de los trabajadores tienen algún tipo de problema pulmonar, y la tuberculosis aparece ocasionalmente, a pesar de los intentos bienintencionados de los Finkelberg por mejorar el ambiente. Extrañamente, muchos de los habitantes de los Werke empeoran su salud si dejan el lugar y sólo mejoran al volver.

LOS KOBOLDS
Estos irritantes seres causan problemas alterando las máquinas de los Werke. Normalmente son discretos e imposibles de encontrar, pero a veces aparecen sin aviso y comienzan a gastar bromas hasta que son expulsados de regreso a las minas y túneles bajo los Werke. Cuando los kobolds aparecen, nada funciona como estaba previsto y el trabajo se demora cuando las máquinas fallan, los trenes descarrilan y los documentos se pierden.

DER TIEFMANN
El “Tiefmann” puede haber comenzado como una historia para asustar a los niños, pero parece haberse vuelto una presencia real en los Werke. Según las historias vive en los pozos y túneles profundos y sale de noche para cazar personas, especialmente niños en la oscuridad, chupándoles sangre y robando pequeños objetos como periódicos, juguetes y herramientas. Viste con un grasiento abrigo negro y está recubierto de una espesa capa de hollín y suciedad del agua sucia de las fábricas; sus ojos rojos brillan en la oscuridad y su rostro negro está horriblemente deformado.
Según una historia el “Tiefmann” era un ladrón que robó la plata de la iglesia de Kölner Dome y la gastó apostando; como castigo Dios lo maldijo de forma que nunca volvería a ver la luz del sol hasta que devolviera la plata a la iglesia. Hasta este día se esconde bajo el suelo, buscando plata y consiguiendo todo lo de valor que puede encontrar. Según otra historia que nunca se cuenta cuando un Finkelberg está presente, el “Tiefmann” es realmente Wilfred Finkelberg, que no escapó a Sudamérica con los nazis como habitualmente se cree, sino que se oculta en los rincones más profundos de los Werke.

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RELACIONES CON OTRAS CAPILLAS
Los Finkelberg Werke son famosos entre los Hijos del Éter, aunque las opiniones al respecto son variadas. Muchos Eteritas consideran que la capilla es demasiado anticuada, nacionalista y endogámica, especialmente los Hijos del Éter de Francia. Existe una larga enemistad entre los Eteritas de París y los Eteritas del Ruhr, que se remonta a la guerra franco-prusiana, cuando los Werke apoyaron abiertamente a los alemanes y que se incrementaron con la lucha personal entre el tío abuelo Wilhem Finkelberg y el Dr. De Vitry. Sin embargo, cuando se trata de tecnología basada en el vapor, los Finkelberg no tienen rival, y Eteritas de todo el mundo visitan regularmente los Werke para estudiar en el lugar.
La Tecnocracia conoce muy bien los Werke, pero actúa muy poco al respecto por varias razones. La principal razón es que destruir los Werke posiblemente provoque más costes de los que merecen la pena; sin duda los Finkelberg resistirían fanáticamente, lanzando todo lo que tuvieran a mano contra los atacantes -¡en medio del valle del Ruhr! Y realmente los Werke no están haciendo un daño importante al paradigma estático, ya que se ha convertido en un lugar completamente aislacionista y apenas conectado con el mundo real. Algunos científicos de Iteración X aprecian las aleaciones y turbinas de los Werke, pero se trata de Tecnócratas muy conservadores que recuerdan los buenos viejos tiempos cuando los Werke formaban parte de la Tecnocracia. Señalan que los Werke nunca se separaron de la Tecnocracia, sino al revés.
La mayoría de las demás Tradiciones saben o se preocupan muy poco por los Werke, a pesar de su poder. Todas las Tradiciones son bienvenidas, pero aparte de los Hijos del Éter, pocos magos permanecen mucho tiempo. Los magos orientados hacia la naturaleza se deprimen pronto por la carencia de vida natural ordinaria en la zona, los Coristas Celestiales consideran a los Finkelberg demasiado prácticos y materialistas, los Adeptos Virtuales se ríen de los “Steampunks” cuando ven los Werke y se marchan. Unos pocos magos de la Orden de Hermes han permanecido durante bastante tiempo, estudiando en la biblioteca y charlando con Thomas Finkelberg, pero eso es todo.

IDEAS PARA HISTORIAS
-Llevar a los Personajes Jugadores a los Werke se puede hacer de muchas maneras. Los Werke siguen siendo una de las principales capillas europeas de los Hijos del Éter, y muchos Eteritas la visitan para estudiar aplicaciones industriales y la historia de su Tradición. Otros la visitan para encargar máquinas para sus capillas, como generadores duales de vapor etérico no Tecnocrático. Otra forma de llevar a los Personajes Jugadores a los Werke sería una misión diplomática, en la que varios Eteritas neutrales tratan de conciliar a las facciones francesas y alemanas de su Tradición. Una posibilidad interesante sería que uno de los personajes jugadores se enamorara de un Filkenberg, y fuese invitado a visitar a la familia -¡algo que él o ella nunca olvidará!
-La muerte de Erich Filkenberg en Miami ha dejado a su hijo Carl huérfano. Los personajes jugadores podrían encontrarse con el serio niño mago y decidir acompañarlo junto a sus parientes. El tío abuelo Wilhem estará encantado de recibir a su bisnieto y furioso tras enterarse de la muerte de su nieto. Los personajes podrían involucrarse cuando Wilhem les pida que investiguen quiénes han sido los causantes de la muerte de Erich y lleven a cabo su venganza. ¿Y cómo reaccionará Carl Filkenberg, educado en los Estados Unidos ante el extraño ambiente de los Finkelberg Werke?
-El abuelo Marcus Finkelberg construye su generador de ectoplasma y comienza a acumular ectoplasma utilizando las emanaciones espirituales que reciben sus antenas. El resultado es una forma de que los wraiths y otras criaturas de las Tierras de las Sombras se manifiesten de forma semifísica en el mundo. Mientras Marcus está lejos, explicando los detalles de su invento a quienquiera que parezca interesarle, los seres del inframundo comienzan a entrar en los Werke. ¿Qué hacer cuando aparezcan Espectros manifestados físicamente? ¿Intentará Heinrich Sr. vengarse de su hermano Wilhem, o simplemente intentará llenar la cripta familiar con todo aquél que se cruce en su camino? ¿Y qué ocurre con los fantasmas de las máquinas destruidas?
-El Corazón de las Tinieblas: Durante mucho tiempo los Werke se han dedicado a vender clips de oficina que atraviesan la ruta de la puerta E, que nadie sabe a dónde lleva. Es una actividad provechosa, pero cada vez que el tío abuelo Wilhem envía a alguien a investigar, esa persona nunca vuelve a ser vista –y la compra se incrementa. ¿Qué hay ahí fuera? ¿Por qué los representantes comerciales desaparecen?
-¡Se producen actos de sabotaje en los Werke! Alguien o algo está interfiriendo en el ferrocarril de las fábricas causando accidentes y varios dispositivos han estallado misteriosamente. ¿Quién o qué es el responsable? Podrían ser los kobolds, los Eteritas franceses (la teoría del tío abuelo Wilhem), un Merodeador, anarquistas rusos o algo completamente diferente.
-El tío abuelo Wilhem está en pie de guerra: la Tecnocracia planea reformar el valle del Ruhr hacia un estado biotecnológico más “limpio” y “ecológico”, un proyecto que amenaza la existencia de los Werke. ¡Es el momento de que la familia Filkenberg y sus aliados demuestren de una vez por todas quien manda en la zona! ¿Pero quién será más fuerte? ¿Pueden los personajes jugadores impedir que Wilhem vaya directamente a una trampa, seguro de su invulnerabilidad? ¿Y qué ocurre con los magos de la Tradición que apoyan el cambio?
-El Hombre Desconocido: ¿Quién era? ¿Podría ser el primo Joerg, que murió víctima de una severa Paradoja de Tiempo? ¿O es el Silencio de los Werke tan intenso que en ocasiones surgen nuevos miembros de la familia Filkenberg?
-Der Tiefmann: ¿Quién es? ¿Podría haber un vampiro Nosferatu escondido en los Werke? Quizás los rumores sean correctos y el vampiro sea Wilfred Finkelberg. ¿Qué haría la familia si descubrieran que uno de ellos es un vampiro que acecha en la oscuridad?

NOTA ADICIONAL
Este escenario fue creado antes de 1999 y el estallido de la Tormenta de Avatar. Debido a su precaria situación entre el Horizonte y el mundo real, y salvo que se produzcan cambios radicales, el fortalecimiento de la Celosía y el anquilosamiento de la realidad posiblemente constituirán la destrucción de la capilla. El estallido de la Tormenta de Avatar bien puede constituir el comienzo de una historia en la que los personajes tengan que ayudar a los Finkelberg a sobrevivir y a reconstruir los Werke cuando finalmente el cambio demorado durante tanto tiempo se produzca.

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