Taller de Edad Romana: Asia

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Alexander Weiss
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Re: Taller de Edad Romana: Asia

#11

Mensaje por Alexander Weiss » 23 Mar 2020, 10:43

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EL CULTO DE CIBELES
A mediados del siglo VI a.C. el Culto de Cibeles comenzó a sufrir problemas. Se había extendido entre muchos no muertos de la península de Anatolia, y las distintas facciones que se habían infiltrado en él no dejaban de competir entre sí. La sacerdotisa Celena, que representaba a los vampiros del culto fue expulsada y sustituida por Erebia, una vidente Malkavian, quien se enfrentó a las sacerdotisas mortales por el control del culto, creando ritos más sanguinarios para los vampiros, que se erigían en los verdaderos “elegidos” de la Madre Oscura, al ser perfectos y eternos.
Los enfrentamientos entre las facciones del Culto de Cibeles provocaron su decadencia, y en su afán por asegurarse el poder del culto fueron atraídos otros no muertos que se preocupaban muy poco por sus enseñanzas, y las intrigas dieron paso a los enfrentamientos abiertos y el asesinato. La sacerdotisa Erebia fue asesinada y sustituda por una joven Malkavian que afirmaba estar poseída por la diosa Cibeles.
Mientras se producían estos enfrentamientos dentro del Culto de Cibeles, el mundo seguía su curso. Los dominios lidios prosperaban, y el rey Bormos de Sardes se erigía como el representante del clan Toreador en el reino. Su reinado fue puesto a prueba con la conquista persa del reino de Lidia, y muchos pensaron que el “débil” monarca vampírico sería derrocado y sustituido por un vampiro persa. Sin embargo, el rey Bormos demostró que bajo su belleza superficial tenía una mente habilidosa y calculadora, y pronto incluyó en su corte a Gochir, un consejero del clan Assamita. Menampo y los Brujah lidios no aceptaron del todo la llegada de los extranjeros, pero en general la paz se mantuvo en los dominios lidios, y los vampiros persas, principalmente de los clanes Assamita y Lasombra, pero también algunos Toreador, se convirtieron en una presencia habitual en Lidia.
Pero no todos los vampiros estaban conformes con la llegada de los persas. Especialmente en Jonia, varios vampiros del clan Brujah se exiliaron o contactaron con sus congéneres griegos, dispuestos a plantar una decidida resistencia.

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#12

Mensaje por Alexander Weiss » 23 Mar 2020, 10:44

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LAS CONQUISTAS DE ALEJANDRO
En el siglo IV a.C: la invasión de los macedonios al mando de Alejandro Magno constituyó una inspiración para los vampiros griegos que desconfiaban de los persas o habían sido desplazados por ellos. Siguiendo la estela del ejército de Macedonia llegaron numerosos vampiros, que iniciaron una serie de conflictos en los dominios que atravesaban, o que aguardaban su oportunidad para caer sobre los vampiros persas, debilitados o destruidos. Un historiador vampírico de la época lo llamó “La Marcha de los Muertos”, pues como una bandada de carroñeros aguardando sangre varios vampiros de diversos clanes emprendieron el viaje hacia el este. Algunos pugnaban por influenciar al general, pero en su mayor parte resultaron desengañados. Otros simplemente desaparecieron, cayendo ante sus rivales u otras amenazas.
En la península de Anatolia hubo conflictos entre vampiros griegos y persas. En Sardes el consejero Melampo, del clan Brujah, se levantó contra el rey Bormos, asesinándolo a él y a su consejero Gochir, y ocupó su lugar, como señor de Sardes y formando una liga con otras ciudades donde los Brujah griegos también se habían alzado y tomado el poder, bien con el apoyo de otros clanes o por su cuenta.
Por su parte el Culto de Cibeles se mantuvo expectante. Varios de sus agentes acompañaban al ejército de Alejandro Magno, y de hecho contribuyeron a despejar su camino de la interferencia de otras facciones muertas. Los cultistas afirmaban que Alejandro de Macedonia era de naturaleza divina y que había sido bendecido por la Madre Oscura. En cualquier caso, Alejandro destruyó el reino de las amazonas de Temiscira, acabando así con uno de los principales competidores del Culto de Cibeles, y de hecho varias supervivientes se acogieron a la protección de la diosa.
Como un furioso vendabal, el ejército macedonia atravesó las ciudades de Anatolia y prosiguió su rumbo hacia el este, pero apenas unos años después regresaría, tras haber alcanzado las tierras de la India. Varios de los soldados que habían partido regresaban habiendo recibido la sangre de los dioses de oriente, y algunos venían acompañados de sus propios amos, que también aspiraban a crear sus propios reinos. Entre ellos llegaban varios vampiros de los clanes Assamita, Lasombra y Ravnos.
Entre los Ravnos llegó una diosa negra de oriente conocida como Marizhavashti Kali, seguida de un cortejo de seguidores. A su paso muchos vampiros, griegos y persas, temblaron, pero aunque algunos de sus seguidores se quedaron, ella siguió impertérrita su marcha hacia el oeste, según se dice siguiendo una visión. Los pueblos asiáticos que encontraba en su camino no eran de su incumbencia, ni parecía tener intención de reclamar ningún reino, ni entre vivos ni muertos.
Y de repente llegó la noticia de que el divino Alejandro había muerto en Babilonia, víctima de una enfermedad.
Y se desató el caos.

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#13

Mensaje por Alexander Weiss » 23 Mar 2020, 11:56

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JUEGOS FUNERARIOS
De la misma forma que los generales de Alejandro se disputaron y dividieron su Imperio, pronto los vampiros utilizaron los movimientos de los ejércitos para llevar a cabo sus propósitos. Las conquistas de los vampiros griegos en Anatolia todavía estaban recientes, y los recién llegados de Oriente encontraron muchos aliados dispuestos que buscaban apoyos contra sus enemigos.
Hylas, un Toreador, acusó a los Brujah de haber usurpado el legado de su sire Bormos, y pronto reunió una alianza de su propio clan, pero también Assamitas y Lasombra que habían sido perjudicados por el ascenso de los Brujah en Sardes y otras ciudades griegas. Merpamo, el líder de los Brujah jónicos, fue asesinado, y el conflicto estalló de manera abierta en las décadas siguientes. Aunque los Brujah consiguieron mantener sus dominios en las ciudades jónicas, Hylas les arrebató varios territorios con ayuda de sus aliados, entre los que se encontraba una facción de Brujah distanciada de Merpamo y sus aliados. Filetaro, el portavoz de esta facción, a pesar de su juventud era un gran estratega, y habiendo conseguido el dominio de Pérgamo ya durante su vida mortal, con la ayuda de los Toreador consolidó su poder a cambio de expulsar a los partidarios de Merpamo. Esta alianza se convertiría en el poder más influyente dentro del reino de Pérgamo.
Sin embargo, las guerras entre los vampiros de Anatolia se detuvieron ante la aparición de una inesperada amenaza. En los años previos, las diversas facciones que competían por el dominio del Culto de Cibeles habían recurrido a aliados realmente oscuros y habían pactado con los Baali, que poco a poco se hicieron con el poder. Su nueva líder, que había asumido la posición de Cibeles, era una antigua hechicera que pactaba con demonios y practicaba la magia de sangre.
En su desesperación, las sacerdotisas de la Madre Oscura recurrieron a los Capadocios, y de esta alianza surgió la línea de sangre de las Lamias. Capadocios y Lamias purgaron el Culto de Cibeles de la influencia infernal, y asumieron su dirección. La propia Cibeles se vio obligada a huir, encontrando refugio entre los vampiros de Roma, que se aliaron con ella en su guerra contra Cartago.
La nueva sacerdotisa del Culto de Cibeles, Casandra, reforzó la influencia de las Lamias y sus seguidores mortales dentro del culto, sin olvidar a sus aliados Capadocios y expulsando la influencia de otros linajes, especialmente Lasombra y Malkavian. Tras la purga, el culto experimentó un renacer y expansión, extendiéndose hacia el oeste y mezclándose con otros cultos griegos, especialmente los dedicados al dios Hades y la diosa Deméter.

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#14

Mensaje por Alexander Weiss » 23 Mar 2020, 11:59

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LA LLEGADA DE LOS ROMANOS
Cuando el reino de Pérgamo fue cedido a la República de Roma en el año 133 a.C., Filetaro aconsejó a sus aliados que no se opusieran. Razonó que los romanos se habían convertido en una potencia imparable, y que hacerles frente sólo provocaría una guerra inútil que arruinaría los dominios de Asia Menor. De esta manera los Brujah y Toreador de Pérgamo aceptaron voluntariamente la presencia romana e influyeron en los gobernantes mortales para que no provocaran conflictos.
En principio los no muertos de Pérgamo resultaron beneficiados. Enviaron una embajada a Roma y fueron recibidos por el Princeps Camillus, quien agradeció la buena disposición de sus nuevos aliados. De esta manera los vampiros de Pérgamo pronto fueron aceptados en el orden del Senado Eterno. En Pérgamo se estableció un triunvirato, representado por Hylas de los Toreador, Glaucipe de los Capadocios y Polimnestor de los Lasombra, que actuaban como portavoces de los linajes aceptados en el orden romano. Sin embargo, siguiendo el consejo de Filetaro y para evitar el descontento se creó una asamblea donde estaban representados otros clanes presentes en el reino de Pérgamo, y muy especialmente Assamitas y Brujah.
Con la nueva administración romana también llegaron algunos no muertos, entre ellos Cayo Medonio, del clan Ventrue, que representaba al Princeps Camillus y pronto fue aceptado por los Ventrue griegos como su representante. La administración romana resultaba un ámbito de influencia muy lucrativo, quizás demasiado, y las acciones de los prestamistas y recaudadores de impuestos romanos pronto provocaron descontento entre la población. Filetaro advirtió de este problema, pero sus consejos no fueron escuchados hasta que fue demasiado tarde.
Salvo Filetaro y sus aliados, el clan Brujah había sido en gran parte marginado del nuevo orden impuesto en la provincia romana de Asia. Aunque en principio desorganizados, los Brujah griegos y asiáticos pronto encontraron un líder capaz en la figura de Critias, un filósofo y estratega del clan Brujah que había luchado contra los romanos desde la época de Cartago. Critias viajó al reino del Ponto y se convirtió en consejero del rey Mitrídates, ayudándole en su guerra contra Roma y al mismo tiempo utilizó a sus agentes en Asia para avivar el descontento contra los romanos, fomentado por los enormes tributos e impuestos.
Y tras las victorias iniciales de Mitrídates, que se apoderó de la mayor parte de Asia, el descontentó estalló en la forma de las sangrientas Visperas Asiáticas. No está claro si fueron los vampiros quienes provocaron las revueltas o simplemente se aprovecharon de ellas una vez iniciadas, pero el derramamiento de sangre incendió a los Brujah, que se unieron gozosos a la matanza, ante el terror de los demás vampiros. Cayo Medonio e Hylas fueron asesinados, así como muchos Ventrue y Toreador. Filetaro consiguió salvarse en su dominio en la ciudad de Pérgamo porque no había permitido la presencia de ningún Brujah que no fuera de su propio linaje. En cuestión de noches, el Triunvirato de Asia y su asamble adjunta había saltado por los aires y muchos vampiros simplemente se preocuparon de sobrevivir ante el ataque de los Brujah.
Decenas de miles de romanos fueron asesinados y parecía que nada podía detener a los Brujah. El propio Critias, que había participado en los inicios de la revuelta, quedó horrorizado ante la magnitud de lo que había provocado, y se apartó de la matanza, abandonando el conflicto, lo que sólo contribuyó a su mayor descontrol. Bandas de vampiros saqueadores y asesinos atacaban las propiedades romanas buscando sangre o enemigos a los que destruir.
Las represalias no tardaron en llegar. Desde Roma los dictadores Sulla y Mario enviaron a las legiones para aplastar la rebelión y derrotar al rey Mitrídates. Junto a ellos iban numerosos vampiros de los clanes Lasombra, Malkavian y Ventrue, que consideraban aquella guerra una continuación de las guerras contra Cartago, y hasta cierto punto tenían razón, por lo que también lo asumieron como una forma de aplastar a los rebeldes Brujah.
Los vampiros romanos encontraron aliados dispuestos entre los aterrorizados vampiros asiáticos que habían sufrido las iras de los Brujah, principalmente Assamitas, Lasombra y Toreador, pero también los Brujah de Pérgamo, que eran considerados traidores por no haber apoyado la revuelta, y los Capadocios, molestos por haber sufrido ataques contra sus santuarios. En el plano mortal la guerra terminó con la conquista romana del reino del Ponto, pero entre los no muertos todavía se prolongaría unas décadas más. Frente a la alianza de los demás clanes, y su propia organización, los Brujah asiáticos fueron purgados y durante mucho tiempo la pertenencia a su linaje fue considerada un crimen.

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#15

Mensaje por Alexander Weiss » 23 Mar 2020, 15:20

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LA PROVINCIA ROMANA
Con los dominios asiáticos debilitados, los vampiros de Roma enviaron un triunvirato formado por tres poderosos antiguos, Servio Lutaciano, del clan Ventrue; Cneo Vespasio, del clan Lasombra y Claudia Secunda del clan Malkavian. Bajo la protección del triunvirato incluyeron a varias familias de vampiros locales, especialmente Capadocios y Toreador. Filetaro y los Brujah de Pérgamo quedaron bajo la protección de Servio Lutaciano, que ya tenían cierta confianza previa. Sin embargo en el año 48 a.C., cuando la biblioteca de Pérgamo fue vaciada por los romanos para llevarla a Alejandría como regalo del general Marco Antonio a Cleopatra, Filetaro montó en cólera, enemistándose con los Ventrue. Poco después desapareció, y sus chiquillos restablecieron sus lazos con los Patricios romanos. Servio Lutaciano ocupó orgulloso la posición como Princeps de la ciudad.
La competencia de las ciudades de Asia fue fomentada por sus señores no muertos. Servio Lutaciano se estableció en Pérgamo, Cneo Vespasio en Éfeso y Claudia Secunda en Esmirna. Otros vampiros asiáticos, especialmente los antiguos locales también participaron en las intrigas y juegos de poder, y muy especialmente el culto de Cibeles. Claudia Secunda inició un particular enfrentamiento con Casandra, la suma sacerdotisa del culto, lo que también se tradujo en enfrentamientos entre Malkavian y Capadocios. Sin embargo, Claudia resultó destruida bajo los rayos del sol hacia el 122 d.C., y muchos lo interpretaron como una victoria del culto de Cibeles. La posición de Claudia como Princeps de Esmirna no fue heredada por uno de sus descendientes, sino por un joven Ventrue y mercader llamado Lucio Salvio, que había sido su confidente.
Eñ antiguo Cneo Vespasio gobernó como Princeps de Éfeso, aunque también supo rodearse de varios consejeros del clan Toreador, que tenía una gran influencia en la ciudad. A pesar de que era quizás el menos influyente de los tres miembros del triunvirato, su gobierno fue el más estable, por lo menos hasta el siglo III.
Durante las invasiones godas del siglo III varios vampiros Brujah, que habían aguardado su momento acompañaban a los bárbaros. Aunque las ciudades asiáticas sufrieron el embate de los invasores, los vampiros consiguieron sobrevivir mejor, y de hecho varios Brujah encontraron su fin al encontrarse con enemigos mejor preparados de lo que creían. Los vampiros del triunvirato colaboraron eficazmente para expulsarlos y de nuevo emprendieron una purga de los vampiros del linaje Brujah.
La principal brecha entre los vampiros asiáticos llegó en el siglo IV. El cristianismo ya se encontraba bastante extendido, especialmente debido a los viajes misioneros de Pablo de Tarso y sus discípulos. Los vampiros paganos habían mantenido su autoridad, marginando a los pocos no muertos cristianos. De hecho, el Abrazo de cristianos estaba prohibido.
Sin embargo, en el año 313, cuando el emperador Constantino reconoció el cristianismo como una de las religiones del Imperio, Cneo Vespasio, el Princeps de Éfeso proclamó abiertamente que era cristiano, junto con varios de sus cortesanos. Llegó incluso a afirmar que había recibido el bautismo de manos del propio Pablo de Tarso. El dominio de Éfeso pasó a aceptar el cristianismo, y los roces entre vampiros cristianos y paganos se tradujeron en enfrentamientos entre los clanes Lasombra y Ventrue. El Princeps de Pérgamo, Servio Lutaciano, ordenó a su compañero de triunvirato que renunciara a su cargo, y al negarse, ambos entraron en conflicto abierto.
El enfrentamiento entre ambos continuó hasta el año 380, cuando el refugio del Princeps de Pérgamo fue incendiado. Se desconoce quiénes fueron los culpables, aunque muchos acusaron a los agentes cristianos de los Lasombra. Tras la pérdida de su líder, varios Ventrue aceptaron el cristianismo y se bautizaron, aunque los vampiros paganos continuaron siendo aceptados en los dominios de Asia. De hecho, el culto de Cibeles continuó en la clandestinidad, aunque las Lamias se cerraron sobre sí mismas, junto con sus aliados Capadocios, que también comenzaron a infiltrarse en las primeras órdenes monásticas.

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Re: Taller de Edad Romana: Asia

#16

Mensaje por Alexander Weiss » 23 Mar 2020, 20:53

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ÉFESO
Éfeso es una ciudad muy antigua, que hunde sus raíces en la antiga Assawa de los hititas, siendo su capital. Los jónicos fundaron una colonia en el siglo X a.C., que según la leyenda fue fundada por el príncipe Androclos, guiado por el Oráculo de Delfos. Los jonios conquistaron el lugar y se unieron con la población local. El príncipe unió a las doce ciudades de Jonia mediante una liga, y murió combatiendo a los carios. Otros historiadores afirman que su fundadora fue Efos, reina de las Amazonas.
La diosa griega Artemisa y la diosa Cibeles se unieron para dar lugar a la diosa Artemisa de Éfeso, o Dama de Éfeso, que se convirtió en la patrona de la ciudad, y en cuyo honor se levantó un templo que era considerado una de las Siete Maravillas del Mundo.
Alrededor del año 650 a.C. Éfeso fue arrasada por los cimmerios, y después de que fueran expulsados, fue gobernado por varios tiranos, antes que una revuelta ciudadana entregara el poder a un consejo, que llevó la ciudad hacia una época próspera, en la que surgieron destacados artistas y filósofos.
Hacia el año 560 a.C. Éfeso fue conquistada por el rey Creso de Lidia, que trató a los efesios con respeto e incluso contribuyó a la reconstrucción del templo de Artemisa. También creó varios asentamientos alrededor de la ciudad principal, permitiendo su progresiva expansión. Esta generosidad provocó que los jónicos permanecieran al lado de los lidios durante la guerra con Persia, y que en el año 547 a.C. el ejército persa conquistara Éfeso y las ciudades jonias incorporándolas a su imperio. A pesar de la derrota, la ciudad continuó prosperando.
Sin embargo, durante el reinado de Cambises II de Persia los jonios se rebelaron contra el gobierno de los persas, debido a los elevados impuestos, y con la ayuda de los atenienses de Grecia consiguieron expulsarlos en el año 479 a,C, formando una liga defensiva. Posteriormente Éfeso permanecería aliada con Atenas durante la Guerra del Peloponeso, pero posteriormente cambiaron de bando a favor de Esparta, que también estaba aliada con los persas, y como resultado, las ciudades jónicas fueron entregadas de nuevo a los persas.
Cuando Alejandro Magno venció a los persas en la Batalla de Gránico, en el año 334 a.C., las ciudades jónicas fueron liberadas de nuevo. El tirano Syrpas y su familia fueron apedreados hasta la muerte y Alejandro recibió un caluroso triunfo en la ciudad, contribuyendo a la reconstrucción del templo de Artemisa, que había sido incendiado recientemente. Tras la muerte de Alejandro, en el año 290 a.C. Éfeso pasó al dominio del general macedonio Lisímaco, quien ordenó el traslado de la ciudad desde los insalubres pantanos del río Caístro a unos dos kilómetros. La ciudad vieja fue inundada. La ciudad nueva fue llamada Arsinoe en honor a la segunda esposa de Lisímaco.
Las reformas de Lisímaco no agradaron a los efesios, que se rebelaron, lo que provocó la intervención del rey Seleuco I Nicator de Siria y Mesopotamia, que mató al rey Lisímaco en batalla en el 281 a.C. Tras la muerte de Lisímaco la ciudad recuperó su nombre de Éfeso. Sin embargo, Éfeso permaneció poco tiempo bajo el dominio de la dinastía Seléucida. La ciudad fue invadida por el faraón egipcio Ptolomeo III en el año 263 a.C., y la ciudad permaneció como parte de Egipto hasta el año 197 a.C. cuando los Selécuidas la invadieron de nuevo en el 196 a.C., provocando la intervención de Roma y sus aliados. Tras la Batalla de Magnesia en el año 190 a.C. y el Tratado de Apamea, Éfeso fue entregada a Eumenes II, rey de Pérgamo, y entregada como herencia con el reino de Pérgamo a la muerte de Atalo III sin heredros en el año 133 a.C.
Éfeso quedó bajo dominio romano y los impuestos se elevaron considerablemente, mientras los tesoros de la ciudad eran saqueados de manera sistemática, por lo que en el año 88 a.C. los efesios dieron la bienvenida a Arquelao, general del rey Mitrídates VI del Ponto cuando conquistó Asia, y participaron en las matanzas de ciudadanos romanos durante las Vísperas Asiáticas. Sin embargo, viendo las consecuencias de la rebelión en otras ciudades griegas, los efesios terminaron volviéndose contra Mitrídates y durante un breve tiempo se gobernaron con independencia, antes de aceptar volver al dominio romano en el año 86 a.C. El general Lucio Cornelio Sulla impuso a la ciudad una enorme indemnización y el pago de cinco años de impuestos atrasados, lo que dejó a las ciudades de Asia endeudadas durante largo tiempo.
En los años siguientes el emperador Augusto convirtió a Éfeso en la capital de Asia proconsular, que abarcaba el oeste de la península de Anatolia, en lugar de Pérgamo. Éfeso comenzó entonces una época de prosperidad, convirtiéndose tanto en la sede del gobernador como en un importante centro comercial. Según algunos autores llegó a ser la segunda ciudad en población del Imperio Romano, sólo por detrás de la propia Roma.
En el siglo I d.C. Éfeso se convirtió en un lugar importante para los primeros cristianos. Pablo de Tarso vivió en Éfeso entre los años 52 y 53, predicando su doctrina y organizando viajes misioneros e incluso participó en una polémica con los artesanos que se ganaban la vida vendiendo estatuas de la diosa Artemisa. El apóstol Juan escribió parte o todo su evangelio en la ciudad, y el primer obispo fue Timoteo, discípulo de Pablo, que fue martirizado en el año 97.
La ciudad fue destruida por los godos en el año 268. Esto marcó el declive de su esplendor. Sin embargo, el emperador Constantino reconstruyó gran parte de la ciudad y levantó nuevos edificios públicos.
Última edición por Alexander Weiss el 24 Mar 2020, 10:59, editado 3 veces en total.

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#17

Mensaje por Alexander Weiss » 23 Mar 2020, 20:55

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EL TEMPLO DE ARTEMISA
El templo de Artemisa o Artemision, también conocido como templo de Diana en época romana es una de las Siete Maravillas del Mundo antiguo, que fue reconstruido en varias ocasiones. El primer templo fue construido por los jonios en el siglo VII a.C, y fue destruido por una inundación. Su recontrucción comenzó hacia el 550 a.C., bajo la dirección del arquitecto Quersifrón de Creta y su hijo Metagenes, un proyecto financiado por el rey Creso de Lidia. Este templo fue destruido en un incendio en el año 356 a.C. provocado deliberadamente por Heróstrato, quien afirmaba que quería pasar de esa manera a la Historia.
Alejandro Magno ofreció pagar la reconstrucción del templo, pero los efesios se negaron y terminaron reconstruyéndolo después de su muerte. Las obras comenzaron en el 323 a.C., se cree que bajo la dirección del arquitecto Dinócrates, y continuaron durante muchos años, convirtiéndose en uno de los mayores edificios de la antigüedad y una de las Siete Maravillas del Mundo. Durante la invasión goda del año 268 resultó dañado, pero fue reparado y en el año 356, a medida que el cristianismo comenzaba la eliminación del paganismo fue clausurado. En el año 401 Juan Crisóstomo, Patriarca de Constantinopla llegó a Éfeso, saqueó el templo y ordenó la destrucción de la estatua de la diosa Artemisa. Las estatuas y adornos que sobrevivieron fueron enviados al palacio del emperador en Constantinopla. Las piedras del templo se convirtieron en una cantera de materiales para otros edificios.
El tercer y último templo es el más grande de todo el mundo griego, construido en el siglo IV a.C. mide unos 115 m de largo por 55 m de ancho, construido principalmente en mármol y está rodeado por 127 columnas de 18 m de alto. La fachada occidental tenía tres filas de un total de 36 columnas, divididas en tres hileras de 8 columnas, dos columnas a los lados de las antas y una doble fila que dividía el gran pronaos del templo en tres naves. La fachada oriental tiene tres hileras de 9 columnas.
La cella era alargada y estrecha y al fondo hay un baldaquino en el que se encuentra la estatua de la diosa Artemisa, construida sobre los restos del primer altar del siglo VII a.C., de mármol y de 22x32 m.
En este tercer templo se añade una crepidoma escalonada (la plataforma sobre la que se eleva el templo de 2.68 m de altura. En la parte inferior tiene columnas esculpidas en relieve.
Además de la estatua de la diosa Artemisa, en el templo también se encontraban otras muchas estatuas, representando a otros dioses y a las amazonas, protegidas de la diosa.
Artemisa de Éfeso en realidad mezcla los atributos de la diosa Artemisa de Grecia y de Cibeles de Asia Menor, siendo muy diferente de su equivalente romano, Diana. Es asistida por sacerdotes eunucos llamados megabyzoi, similares a los galli de la diosa Cibeles, que son ayudados por jóvenes chicas vírgenes llamadas korai. Su culto atrae cada año a miles de adoradores de todos los lugares del mundo conocido, recibiendo ofrendas de autoridades importantes. El festival de la Artemisia es una fiesta panhelénica que atrae a griegos de todos los lugares, esencial para la vida económica de Éfeso y una excelente oportunidad para que los jóvenes solteros de ambos sexos encuentren pareja. Durante este festival se realizan juegos y pruebas deportivas, e interpretaciones teatrales en honor a la diosa, así como una solemne procesión; una pintura de la diosa realizada por el pintor Apeles va acompañada de las doncellas de la ciudad.

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EL TEMPLO DE ADRIANO
El Templo de Adriano fue terminado en el año 138 por Publio Quintilio, y fue dedicado al emperador Adriano, que había visitado Éfeso en el año 128. La fachada del templo tiene cuatro columnas corintias que sostienen un arco con un relieve de Tique, la diosa de la victoria. Las columnas laterales son cuadradas.
Durante el siglo IV recibe varias reformas, después de los daños sufridos durante el saqueo de los godos. Se incluyen estatuas de otros emperadores: Diocleciano, Maximiano, Constancio y Galerio.
En el interior del templo encima de la puerta se encuentra una figura de Medusa adornada con hojas de acanto y las paredes laterales están pintadas con frescos que describen la historia de Éfeso -Androklos disparando una flecha a un jabalí, el dios Dionisos en procesión ceremonial y las Amazonas; el dios Apolo y la diosa Atenea; Heracles; Teodosio, su esposa y su primogénito.

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EL TEMPLO DE DOMICIANO
Es el primer templo de Éfeso que fue dedicado a un emperador. Fue construido en una terraza elevada y amplia y tiene unos 50 x 100 m de tamaño, con cimientos abovedados. La fachada norte tiene dos pisos de altura y se accede por una escalinata. El templo tiene ocho columnas en la fachada y trece columnas laterales.
Fue el emperador Domiciano quien dio permiso para construir el templo, lo que se considera un gran honor. Sin embargo, cuando Domiciano es asesinado, su nombre es borrado de muchas inscripciones y varios de sus monumentos derruidos. Los efesios rededican el templo al emperador Vespasiano, padre de Domiciano. También es conocido como Templo de los Sebastoi o Templo de los Emperadores.

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EL TEMPLO DE SERAPIS
El templo de Serapis fue construido por mercaderes egipcios a finales del siglo II, situado cerca de la puerta oeste de la ciudad. Éfeso mantenía fuertes vínculos comerciales con la ciudad de Alejandría en Egipto, de donde llegaba grano a cambio de objetos comerciales de Éfeso y otras ciudades jónicas.
En el interior hay una estatua de granito del dios egipcio Serapis. También se construyó un monumento en el que la diosa Artemisa de Éfeso y el dios Serapis sostienen juntos una guirnalda como símbolo de paz entre Éfeso y Egipto.

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LA BIBLIOTECA DE CELSO
La Biblioteca de Celso fue encargada hacia el año 110 por un cónsul, Cayo Julio Aquila, como monumento funerario para su padre, el anterior procónsul de Asia Tiberio Julio Celso Polemaeano, y fue completado unos años después de la muerte del propio Aquila. La biblioteca se considera una maravilla arquitectónica y se ha convertido en la tercera mayor biblioteca del mundo antiguo, sólo por detrás de Alejandría y Pérgamo, albergando unos 12.000 rollos de pergamino. El procónsul Celso está enterrado en una cripta bajo la biblioteca en un sarcófago decorado de mármol.
La fachada oriental de la biblioteca está decorada con ornamentos botánicos, hojas de acanto, pergaminos y fascios, y estatuas de retratos, entre ellas la del propio procónsul Celso y su hijo. La biblioteca está construida sobre una plataforma de nueve escalones del ancho del edificio, al que se accede por tres entradas frontales, dominadas por grandes ventanales. Flanqueando la entrada hay cuatro pares de columnas que contienen estatuas de las virtudes: sabiduría, conocimiento, inteligencia y excelencia.
Desde que fue completada hacia el año 125 se ha convertido en un espacio público. La planta principal sirve como espacio de lectura, iluminada por la luz que entra por las ventanas orientales. Estanterías y armarios dispuestos en nichos a lo largo de los muros albergan papiros y pergaminos, aunque el préstamo no se permite.
El interior de la biblioteca y su contenido son destruidos en un incendio producido durante la invasión goda del año 268 (otras fuentes lo atribuyen a un terremoto del año 262), y la fachada quedaría destruida por un terremoto en los siglos X y XI, permaneciendo en ruinas durante siglos.

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EL TEATRO
Está situado en la ladera de una colina, frente a la calle del puerto, y se puede contemplar desde el sur de Éfeso. Con una capacidad de unas 60 filas para unos 25.000 espectadores, el teatro de Éfeso es uno de los mayores del mundo antiguo. Fue construido en el siglo III a.C., durante el reinado de Lisímaco, pero fue ampliado durante la época romana. Este teatro al aire libre al principio sólo se utilizaba para representar obras teatrales, pero durante el Imperio Romano también se celebran combates de gladiadores, luchas de animales y debates religiosos, políticos y filosóficos.
El edificio del escenario tiene unos 18 m de altura. La fachada del público está adornada con relieves, columnas con nichos, ventas y estatuas. Cinco puertas se abren a la sección de la orquesta y la central es más amplia que el resto.
En el año 56 Pablo de Tarso predicó en el teatro de Éfeso, provocando disturbios iniciados por un platero llamado Demetrio, que se levantó con sus compañeros al grito de “Grande es Artemisa de Éfeso” porque creía que la religión cristiana arruinaría su forma de vida, que consistía en vender estatuas de la diosa a los peregrinos que visitaban la ciudad.

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EL ÁGORA
El Ágora política de Éfesos es una enorme plaza pública de 160x73 m de forma cuadrada que fue remodelada durante el reinado del emperador Augusto. Los efesios se reunían allí por razones políticas y sociales. Estaba rodeada por estoas en tres lados y decorada con esculturas, proporcionando refugio durante los días lluviosos o los días especialmente cálidos. En ocasiones los filósofos enseñan a sus discípulos.
En el centro del ágora se encuentra un templo dedicado a la diosa egipcia Isis, construido en el año 42 a.C. para la visita de Marco Antonio y Cleopatra. El templo tiene columnas de granito rosado importado de Egipto. Se derrumbó durante el reinado de Augusto y no fue reconstruido. Todas las leyes y decisiones se votaban en esta ágora.
Junto al ágora hay una gran cisterna de agua, que es distribuida por la ciudad mediante acueductos, especialmente el Acueducto de Pollio, y cañerías de cerámica con un sistema de cierre y encolado con una mezcla de mortero, polvo de barro y mármol.

EL ÁGORA COMERCIAL
Siendo un importante centro comercial, la primera ágora de Éfeso fue construida en el siglo III a.C., recibiendo una importante reforma durante el reinado del emperador Caracalla, a comienzos del siglo III d.C.
Tiene forma cuadrada, con 110 m de lado, y está completamente rodeada de columnas. El ágora tiene tres puertas, una que va a dar al teatro al nordeste, otra se abre en el camino hacia el puerto en el oeste y la tercera hacia la Biblioteca de Celso. El lado norte del ágora está abierto y los otros tres lados están rodeados por un pórtico que recubre las tiendas. En el centro del ágora hay un reloj de sol y un reloj de agua.

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EL ODEÓN
El Odeón de Éfeso fue construido por Publio Vedio Antonino y su esposa hacia el año 150 y fue utilizado para celebrar interpretaciones musicales y para las reuniones de los senadores del consejo de la ciudad. Consiste en un edificio de dos plantas recubierto con un techo de madera y con una capacidad para unas 1.400 personas. Consiste en tres secciones: cavea, skene y proskene. La parte superior estaba decorada con pilares de granito rojo de estilo corintio.

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LA BASÍLICA
Delante del odeón se encuentra una impresionante columnata decorada con cabezas de toro en el que se encuentra un edificio rectangular. La basílica es el lugar donde el pretor romano imparte justicia, y resuelve los desacuerdos entre comerciantes. También es un lugar de reunión.

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EL PRITANEO
El Pritaneo es el edificio administrativo y ayuntamiento donde se encuentran los funcionarios de la ciudad. En él se encuentra el fuego sagrado de Hestia, que es cuidado por seis sacerdotisas de la diosa (vírgenes vestales).

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NINFEO DE TRAJANO
Construido en torno al año 104, es uno de los mejores monumentos de Éfeso. Fue construido en honor al emperador Trajano en torno a una fuente con un estanque. El onjunto está presidido por una estatua del emperador en un nicho central sobre una fachada construida sobre el estanque de 20 x 10 m, rodeado de columnas y estatuas de Dionisos, Afrodita, sátiros y la familia imperial.

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LA FUENTE DE POLLIO
La fuente de Pollio está situada al sur del Ágora del Estado, junto al Odeón. Fue construida en el año 97 por C. S. Pollio y su familia. La fuente está adornada con un gran arco y varias estatuas de los dioses, entre las que destaca una estatua de Zeus. Algunas de las estatuas fueron tomadas del templo de Isis.
El agua de Éfeso llegaba a través de tres grandes reservas: Kenquerios a 42 km, el río Marnas a 15 km y el río Caístro a 20 km, y se distribuía mediante un sistema de acueductos y fuentes en la ciudad.

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EL MONUMENTO DE MEMMIO
El monumento de Memmio está situado en la plaza del Domiciano, donde se encuentra el Templo de Domiciano y la Fuente de Pollio. Fue construido durante el reinado del emperador Augusto en el siglo I a.C. por Memmio, nieto del dictador Sila, que levantó estatuas a su padre y su abuelo para recordar su campaña militar en Asia. La estructura tiene cuatro fachadas y en el siglo IV se construye una fuente cuadrada en la fachada noroeste.

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LA MURALLA DE ÉFESO
La muralla de Éfeso fue construida durante el reinado de Lisímaco en el siglo III a.C. y tiene unos 9 km de longitud. Las tres principales entradas son la Puerta de Magnesia, la Puerta Koressos y el Puerto. La muralla tiene unos 3 m de grosor y está fortificada con torres de vigilancia.

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EL ESTADIO
El estadio de Éfeso fue construido en el siglo III a.C. en las laderas del Monte Pión. Recibió sucesivas reformas y fue ampliado por última vez durante el reinado del emperador Nerón en el siglo I d.C. Al principio se utilizaba para actividades ceremoniales y deportivas, pero posteriormente en época romana se incluyen luchas de gladiores y animales salvajes. Algunas familias de Éfeso, como los Vedios, poseen escuelas de gladiadores. Los cristianos y otros criminales también son ejecutados en este lugar, por lo que cuando el cristianismo se convierte en una religión oficial en el año 313 el estadio es destruido y se construye la Puerta de la Persecución como símbolo del sufrimiento de las persecuciones.

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EL GIMNASIO DE VEDIO
El gimnasio de Vedio fue construido junto a la entrada sur de Éfeso en el siglo II, inaugurado por Publio Vedio Antonino y su esposa Flavia Papiana, dedicando el gimnasio a la diosa Artemisa y el emperador Antonino Pío.
El gimnasio de Vedio se convierte en el más importante y hermoso de los gimnasios de Éfeso. La entrada se encuentra hacia el este, dando paso a una palestra rodeada de columnas. La sala de los emperadores se encuentra también en el este con estatuas y suelos recubiertos de mosaicos.
En el gimnasio hay un baño, con un tepidarium, caldarium y frigidarium. También hay un estanque con la estatua del dios del río Caístros en el norte, derramando agua en el estanque con un ánfora que sostiene.

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LOS BAÑOS DE ESCOLÁSTICA
Los Baños de Escolástica fueron construidos en el siglo I y restaurados en el siglo IV por una dama cristiana llamada Escolástica.
El edificio original tenía tres pisos, pero con el tiempo los dos pisos superiores se derrumbaron. Tienen dos entradas, una principal y otra secundaria. Desde la entrada principal se entra en el vestuario (apoditerium), con diez vestidores, después a la sala fría (frigidarium) co su estanque, después a la sala templada (tepidarium) para relajarse y finalmente a la sala caliente (caldarium). El segundo piso se utiliza para masajes.
Los baños no sólo se utilizan para asearse, sino también socializar y discutir diversos temas. También hay otros baños en la ciudad, destacando también los del puerto y los del gimnasio de Vedio.

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EL PUERTO DE ÉFESO
Éfeso es un centro comercial con uno de los puertos más grandes del mundo antiguo, que ha contribuido a la prosperidad de una ciudad con más de 250.000 habitantes durante el Imperio Romano. Desde el puerto salían tres grandes caminos; uno se dirigía hacia el sur al valle de Meandro, otro hacia el este hacia Babilonia a través de Laodicea y el tercero al norte a través de Esmirna. Debido al excelente puerto natural de Éfeso, los primeros colonos jonios decidieron crear un asentamiento para transportar mercancías desde Grecia hasta el interior de Asia.
Sin embargo, el puerto debía ser mantenido mediante un constante drenaje, debido a los sedimentos depositados por el río Caístro, que resultó cada vez más difícil para que la navegabilidad continuara. A finales del siglo IV se abandona el drenaje del puerto y la zona se convierte en un pantano insalubre.
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Re: Taller de Edad Romana: Asia

#18

Mensaje por Alexander Weiss » 24 Mar 2020, 16:04

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ESMIRNA
La antigua ciudad de Esmirna remonta sus orígenes al reino hitita de Assawa. No está muy claro cuál es el origen de su nombre, aunque los griegos afirman que el héroe Teseo sedujo a la amazona Esmirna y dio su nombre al lugar. En cualquier caso, cuando llegaron los griegos jonios la región ya estaba habitada por pueblos a los que llamaron leleges.
Los primeros colonos griegos eran eolios procedían de Lesbos y Cumas, y pronto se convirtió en una de las primeras ciudades de la Jonia, con influencia sobre las islas del Mar Egeo. Estos primeros colonos se extendieron hacia el este siguiendo el valle de Esmirna y Esmirna se convirtió en la frontera entre las ciudades eolias y jonias. La ciudad en sí se encontraba en la desembocadura del río Hermo y en el fondo de una bahía, lo que permitió que se convirtiera en un centro comercial entre el Mar Egeo y el interior de Anatolia, dirigiéndose hacia Sardes, en Lidia.
Con el tiempo refugiados jónicos de Colofón se asentaron en Esmirna, y durante un levantamiento en el 688 a.C. tomaron el control de la ciudad, uniéndola a la liga de las ciudades jonias, y cambiaron el origen de la fundación, convirtiéndola en una colonia de Éfeso, aunque el nombre “Esmirna de Eolia” se conservó durante mucho tiempo. Tras su unión a las ciudades jónicas, Esmirna comenzó un período de poder y esplendor mediante el comercio.
Cuando la dinastía Mermnada se hizo con el poder en el reino de Lidia, la ciudad de Esmirna se convirtió en uno de los primeros objetivos de conquista. Sin embargo, el rey Giges y los lidios fueron derrotados en el río Hermo. Para protegerse los jonios construyeron una fortaleza en el valle de Ninfi.
Sin embargo finalmente en el siglo VI a.C. el rey Aliattes conquistó la ciudad y la saqueó, y aunque Esmirna no dejó de existir, la vida y unidad de los jonios fue destruida y la polis fue dividida y sus habitantes obligados a vivir en aldeas en el campo.
Cuando Alejandro Magno llegó a la satrapía de Lidia en el siglo IV a.C. concibió el proyecto de restaurar la ciudad de Esmirna, que fue llevado a cabo por los reyes Antígono y Lisímaco, que extendieron y fortificaron la nueva ciudad, siguiendo los planos helenísticos en las laderas de la colina de Pagos, en el sudeste de la bahía, y en parte en la llanura entre la colina y el mar. La belleza de esta nueva Esmirna fue destacada en los escritos de la antigüedad y celebrada en la moneda acuñada en el lugar. La ciudad quedó limitada al oeste en una colina que fue amurallada y la acrópolis ocupó la cima de la colina de Pagos. Entre las dos colinas discurría el camino de Éfeso, que entraba en la ciudad por la puerta efesia.
Esmirna pasó a formar parte del reino de Pérgamo, pero en el año 197 a.C. cortó sus lazos con el rey Eumenes y pidió ayuda a Roma. Como Roma y Esmirna no tenían vínculos, Esmirna creó un culto dedicado a la ciudad de Roma, convertida en una diosa, que con el tiempo se extendería por el Imperio Romano.
Cuando el rey Attalo III Pérgamo murió sin herederos, dejando su reino a Roma, los romanos unieron Esmirna a la nueva provincia de Asia, con Pérgamo como capital. Sin embargo, Esmirna continuó siendo una de las ciudades más importantes de la nueva provincia, compitiendo con Éfeso y Pérgamo por ser la “primera ciudad de Asia.”
Cuando en el año 89 a.C. el rey Mitrídates VI del Ponto se apoderó de la provincia de Asia, fue apoyado por los habitantes de Esmirna, que participaron en la matanza de romanos conocida como Vísperas Asiáticas. El general Lucio Cornelio Sila conquistó la ciudad y en represalia obligó a todos los habitantes a desfilar desnudos en pleno invierno. Con el tiempo se convertiría en uno de los primeros centros de expansión del cristianismo. Durante los siglos I y II la ciudad superó los 100.000 habitantes, siendo considerada una de las ciudades más hermosas de Asia.
Después de un terremoto destructivo en el año 178, Esmirna fue reconstruida durante el reinado del emperador Marco Aurelio, que fueron invitado con su hijo Cómodo para ser proclamados nuevos fundadores de la ciudad.
Sin embargo, a pesar de su reconstrucción, Esmirna no recuperó la prosperidad anterior al territorio. En el siglo IV, con la oficialización del cristianismo y la división del Imperio Romano, pasó a formar parte del Imperio Romano de Oriente, convirtiéndose en un centro religioso.
Última edición por Alexander Weiss el 24 Mar 2020, 21:34, editado 1 vez en total.

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Re: Taller de Edad Romana: Asia

#19

Mensaje por Alexander Weiss » 24 Mar 2020, 21:06

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EL TEMPLO DE CIBELES
Desde la fundación de la ciudad, la adoración a la “Madre de los Dioses” tuvo gran importancia en Esmirna. Durante el período helenístico en el siglo III a.C. se le construyó un nuevo templo, el Metron, donde su culto se fusionó con el de la legendaria fundadora, la amazona Esmirna.

EL TEMPLO DE LAS NÉMESIS
Desde la época de los eolios, las Némesis, diosas del castigo y la justicia recibieron cierta adoración, que se convierte en uno de los rasgos distintivos de Esmirna. Se cuenta la leyenda de que Alejandro Magno, cansado durante una cacería, se quedó dormido junto a un árbol y tuvo un sueño en el que dos de las Némesis les inspiraron para que construyera una ciudad en el lugar.
El culto de las Némesis floreció en la ciudad helenística de Esmirna desde su construcción en el siglo III a.C.

EL TEMPLO DE AFRODITA
En el siglo III a.C. se construyó un templo a la diosa Afrodita, que tenía el privilegio de ser un santuario y refugio para deudores, esclavos fugitivos y criminales. Cuando el senado romano trató de retirar este privilegio, los ciudadanos de Esmirna declararon que había sido concedido por un oráculo hacía mucho tiempo, y tras un litigio, el privilegio del refugio se mantuvo.

EL TEMPLO DE ADRIANO
Se trata de uno de los templos más importantes de Esmirna, de estilo corintio, con unas dimensiones de 50 x 100 m, 10 columnas en las fachadas y 23 columnas en los laterales de más de 15 m de altura. Estaba conectado a un acueducto.
En las laderas del Monte Pagos se construye un templo dedicado a Zeus Akraios en el siglo I, pero con las obras iniciadas y cuando el emperador Adriano concedió permiso a la ciudad para crear un segundo templo dedicado al culto imperial, la figura de Adrianord asociada a Zeus Acreo (“Zeus en los cielos”). Desde su reconstrucción tras el terremoto del año 178, sólo se dedica al culto imperial, en agradecimiento por la reconstrucción de la ciudad.

EL TEATRO
El teatro de Esmirna se construye en el siglo III a.C., en los comienzos de la ciudad helenística. Tiene capacidad para unos 19.000 espectadores, no sólo para obras de teatro, sino también ceremonias religiosas. Finalmente es clausurado en el siglo V.

EL MERCADO
El mercado rectangular de época helenística es destruido tras el terremoto de 178. En su lugar se construye un mercado cuadrado y con pórticos en tres laterales. Estásituado en la ladera del monte Pagos y diseñado en una serie de terrazas a las que se accede por escalinatas. El nuevo mercado se construye sobre una serie de pasajes en bóveda para reducción los efectos de los terremotos.

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Re: Taller de Edad Romana: Asia

#20

Mensaje por Alexander Weiss » 25 Mar 2020, 00:01

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HIERÁPOLIS
Los orígenes de la ciudad de Hierápolis se remontan a un templo construido por los frigios en el siglo VII a.C., que originalmente era utilizado por los ciudadanos de la cercana Laodicea, y que posteriormente se convertiría en el centro de Hierápolis. No está claro si el nombre de Hierápolis se refiere a este templo original “ciudad sagrada” o se fundó en honor de Hiera, la esposa de Telefo, hijo de Heracles, y supuesto fundador de la ciudad de Pérgamo.
A principios del siglo II a.C. la ciudad se encontraba en el territorio del Imperio Seléucida. El rey Antíoco el Grande envió 2.000 familias judías a Lidia y Frigia desde Babilonia y Mesopotamia, y posteriormente se unieron más emigrantes de Judea. La población judía creció en Hierápolis, llegando hasta los 50.000 hacia el 62 a.C. La ciudad se expandió tras la Batalla de Magnesia, en el año 190 a.C., cuando Antíoco el Grande fue derrotado por el rey Eumenes II de Pérgamo, que por el Tratado de Apamea se anexió gran parte de Anatolia.
Bajo el dominio del reino de Pérgamo la ciudad se convirtió en un centro curativo donde los médicos utilizaban las fuentes termales de la zona para el tratamiento de sus pacientes. Se comenzó a acuñar moneda de bronce con el nombre de Hierápolis. Después de que el rey Atalo III cediera su reino a Roma en el año 133 a.C., Hierápolis pasó a formar parte de la provincia de Asia, resultando destruida por un terremoto en el año 17.
El apóstol cristiano Felipe pasó sus últimos años en Hierápolis, donde fue crucificado. Se dice que sus hijas se convirtieron en profetisas y continuaron extendiendo el cristianismo en la zona.
En el año 60, durante el reinado del emperador la ciudad resultó nuevamente devastada por otro terremoto, por lo que fue reconstruido con el apoyo económico de la familia imperial, adoptando un estilo plenamente romano. El teatro romano fue construido en el año 129 para una visita del emperador Adriano, y recibió nuevas reformas con el emperador Septimio Severo. Cuando el emperador Caracalla visitó Hierápolis en el año 215 le otorgó el título de neocoros, proporcionándole ciertos privilegios y el derecho de santuario.
El siglo III constituyó la edad dorada de Hierápolis. Miles de visitantes acudían para beneficiarse de las propiedades medicinales de las fuentes termales del santuario. Se construyeron nuevos edificios: dos baños romanos, un gimnasio, varios templos, una avenida principal con columnata y una fuente termal, desarrollando las artes, la filosofía y el comercio. La ciudad superó los 100.000 habitantes y se enriqueció. En el año 370 el emperador Valente realizó la última visita imperial, en su campaña contra el rey persa Sapor II.
Con la oficialización del cristianismo en el siglo IV, Hierápolis comenzó su decadencia, al ser un santuario pagano. Los cristianos comenzaron a desplazar a las religiones paganas, cerrando los templos o destruyéndolos, pero en compensación la ciudad comenzó a convertirse en un importante centro cristiano.

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