[Recurso] Los Teomallki

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Alexander Weiss
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[Recurso] Los Teomallki

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Mensaje por Alexander Weiss » 17 Sep 2019, 16:39

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LOS TEOMALLKI

Por Michael A. Goodwin

Según los eruditos Amenti, los Teomalki parecen ser mortales difuntos que se han unido espiritualmente con antiguos fantasmas sudamericanos y que han sido reanimados mediante una imitación corrupta del Hechizo de la Vida de Egipto. Aunque algunos Teomallki debaten ferozmente esta opinión, otros simplemente se limitan a negar en silencio. Sólo ellos lo saben mejor que nadie. Los Elegidos de los Dioses son los descendientes de los mallki, inmortales que son siglos mucho más viejos que los más antiguos de los Shemsu-Heru. Lejos de ser “imitaciones imperfectas” de los Amenti, los hechiceros Teomallki se han pasado los últimos cinco siglos creando su propio y mejorado ritual de renacimiento, conocido como el Hechizo del Viaje desde el Oeste al Amanecer.
Los tempranos Capacocha, aunque técnicamente inmortales, sufrían dos importantes debilidades. No podían resucitar de nuevo por sí mismos excepto con gran esfuerzo, confiando en la ayuda de sus descendientes y adoradores para que los invocaran de regreso a la vida tras cada ciclo de muerte. Además, si sus cuerpos eran destruidos por el daño o la falta de cuidados, sus espíritus quedaban para siempre atrapados en los reinos de los muertos.
La invasión española de 1529 provocó una gran destrucción entre los Capacocha, ocasionando de forma inconsciente sus azotes más temidos. Los Capacocha no sólo fueron destruidos físicamente y reducidos a fantasmas incorpóreos, sino que la a invasión evitó que sus leales descendientes continuasen realizando sacrificios e invocaciones para ayudar a los mallki a resucitar otra vez. Aunque los espíritus de los inmortales muertos sobrevivían, por sí solos no podían regresar a la vida ni superar sus limitaciones. Sin embargo, después de años de investigación mágica, algunos visionarios entre los Intimallki (las momias del sol de los Chimu) desarrollaron un nuevo hechizo para “unir” a los espíritus mallki con espíritus jóvenes mediante un vínculo que trascendiera los límites de la forma mallki. Tuvo que pasar cerca de medio milenio para que el hechizo fuera perfeccionado y fueran creados los Teomallki.
Aunque son similares a los Amenti, los personajes Teomallki siguen reglas ligeramente modificadas. A menos que se establezca de otra manera, tienen los mismos poderes y limitaciones que sus contrapartidas egipcias.

ENVEJECIMIENTO
Después de varias décadas igual a su puntuación de Sampa, los Teomallki comienzan a envejecer normalmente hasta que mueren como los mortales. Después de la resurrección, el cuerpo de un Teomallki regresa a la edad física que tenía en el momento del final de su Primera Vida.

ORIENTACIÓN
En lugar de Equilibrio, los Teomallki se refieren a su conexión de iluminación espiritual con el nombre de Orientación. En casi todos los aspectos ambos rasgos son idénticos, con los mismos beneficios y el mismo código moral del manual básico de Momia. La única diferencia importante es la forma en la que Orientación se incrementa y se pierde. Los Teomallki no tienen que responder ante los Jueces de Maat. En su lugar experimentan una serie de búsquedas y visiones personales siempre que sus acciones muestra una defensa noble una flagrante infracción del orden cósmico. A menos que sean inducidas mediante la meditación (y a menudo inducidas deliberadamente mediante el consumo de alucinógenos), estas búsquedas y visiones sólo ocurren durante el ciclo de la muerte. Incluso entre los Capacocha, nadie sabe con seguridad si las visiones de Orientación son una manifestación de su propia consciencia o enigmáticos mensajes de los antiguos dioses. Los Teomallki ni siquiera están seguros de qué teoría les gustaría que fuera la correcta. Después de todo, si los dioses todavía se preocupan de enviar mensajes,¿ por qué permitieron la masacre de los mallki y su pueblo? Y si las visiones son simplemente alucinaciones de una consciencia estimulada, ¿significa que los dioses han abandonado a sus elegidos? No es una cuestión que los Teomallki –particularmente los Chaskimallki- se tomen a la ligera.

SUYU
Los Teomallki se dividen en cuatro dinastías (que ellos llaman Suyu) de acuerdo al tipo de mallki que fueron en su Primera Vida. Estos Suyu son los Chaskimallki, Intimallki, Pachamallki y Uchumallki. Aunque sus divisiones se basan en principios diferentes, su funcionamiento es análogo al de las seis Dinastías de los Amenti.

LA UNIÓN
Una vez un mallki se une con un mortal recientemente fallecido, el espíritu antiguo controla el cadáver no muerto de la nueva momia hasta que los amantas (magos) pueden invocar el Hechizo del Viaje del Oeste para poder provocar la resurrección. La personalidad resultante es una mezcla de los dos espíritus. Aunque esta relación implica que la mayoría de los Capacocha tienen fuertes recuerdos de su Primera Vida, no ocurre con unos pocos desafortunados. Aunque los personajes Teomallki no necesitan obligatoriamente tomar el trasfondo de Memoria, es muy aconsejable.
Un fenómeno curioso de la Unión de los Capacocha es la resonancia psíquica que a menudo tiene lugar. Siempre que es posible, los mallki eligen a personas con las que compartían fuertes rasgos de personalidad, bien deliberadamente (para minimizar la pérdida de identidad) o inconscientemente (los individuos similares parecen de alguna forma más atractivos para los espíritus). Esta duplicación de características o personalidad se magnifica en la psique de la momia. Un agresivo guerrero Uchumallki que resucita en el cuerpo de un agresivo empresario podría crear un Teomallki con gran predilección por la violencia y la rabia, mientras que un protector curandero Pachamallki vinculado a un compasivo trabajador social podría llegar a producir un santo.

PERCEPCIÓN
Los Teomallki tienen los mismos sentidos sobrenaturales que los Amenti. Mientras están vivos pueden sentir las pasiones. En su forma espiritual su Visión de la Muerte contempla el toque de la entropía en todas las cosas. Los Capacocha creen que los dioses les dieron Visión sobre la Vida para que siempre supieran si las oraciones de sus descendientes eran sinceras y fervientes. El origen de la Visión de la Muerte es más discutido, pero la mayoría creen que los fantasmas les enseñaron el don a cambio de ciertos favores, aunque ninguno de los Capacocha recuerda si han sido o no pagados.

RESURRECCIÓN
Una de las razones más importantes para crear el ritual de los Teomallki fue superar las limitaciones del renacimiento Mallki. Exceptuando unos pocos “prototipos” realizados por los Intimallki antes de que perfeccionaron el nuevo Hechizo del Viaje del Oeste, los Teomallki pueden regresar de la muerte aunque sus cuerpos hayan sido reducidos a polvo y cenizas. Además, todos los Teomallki, excepto sus antecesores, tienen un renacimiento “completo”, así que no pueden tomar el Defecto: Resurrección Menor. No existe una distinción funcional entre la resurrección de los Teomallki y los Amenti.

SEXO
Como los Amenti, la mayoría de los Teomallki son potentes y fértiles. Los resurgentes Chaskimallki e Intimallki son particularmente propensos a disfrutar de su sexualidad con completo abandono. Muchos han pasado siglos de forzosa abstinencia como espíritus incorpóreos, y ahora disfrutan de la perspectiva de tener cuerpos físicos de nuevo. Por otro lado, muchos Teomallki consideran que el sexo es una función sagrada (o al menos afirman considerar el sexo como sagrado).

WAKA
Como sus ancestros mallki, los Teomallki se refieren a su fuerza vital como Waka (en lugar de Sekhem). Los Capacocha recuperan Waka de la misma forma que el resto de los Renacidos, pero su Bendición de los Dioses (Bendición de Osiris) requiere que se encuentren dentro de los límites de sus tierras ancestrales. Para los Chaskimallki, Intimallki y Pachamallki, esto significa las tierras alrededor de la cordillera de los Andes, la mayor parte del oeste de Sudamérica. Los Uchumallki están vinculados a las tierras y selvas del Amazonas. Los Teomallki que agotan su fuerza vital fuera de sus tierras ancestrales caen en un estado de debilidad semejante al semektet egipcio. Como pocos Capacocha han tenido la oportunidad o razones para explorar otras zonas del mundo hasta hace poco, no tienen nombre ni explicación para esta misteriosa maldición. Todos los intentos de los Intimallki para retirar esta limitación han fracasado horriblemente.

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CHASKIMALLKI

Los Portadores de la Palabra

Renunciaremos gustosos a nuestras vidas para proteger a nuestro pueblo.

La última dinastía de los Capacocha, las momias de los antiguos Incas servían como emisarios de los dioses. Eran sacrificados a los dioses tras una vida de lujos y realeza para que pudieran hablar a favor de su pueblo en la siguiente vida. Los Chaskimallki cumplían el papel de sacerdotes y sabios y eran los líderes nominales de los Mallki hasta la llegada de los españoles. Aterrados porque sus augurios y presagios no habían profetizado la repentina invasión, los Chaskimallki pidieron consejo a los dioses. Después de semanas de silencio, uno de los más viejos y sabios de los Portadores de la Palabra apareció con una solución que había visto en sus sueños. Si los Chaskimallki sacrificaban sus vidas por segunda vez en un gran ritual, los dioses acudirían y destruirían a los invasores.
La mayoría de los Portadores de la Palabra siguieron el consejo del Anciano (cuyo nombre se ha perdido) y convocaron a sus compañeros para preparar el ritual. Cerca de una quinta parte de los Chaskamallki buscó otras soluciones, resistiendo junto a los hechiceros Intimallki en batalla o ayudando a sus descendientes a ocultar sus tesoros y santuarios de los saqueadores españoles.
El Anciano y sus seguidores se reunieron en un apartado glaciar y formaron un círculo para enfocar su magia. En el clímax del gran rito, los Mallki se inclinaron en súplica a los dioses mientras el Anciano se alzaba en el centro del círculo y liberaba la fuerza vital enterrada en el corazón del hielo. El poder del ritual era tan grande que una columna de fuego se alzó desde el centro del círculo hasta el cielo, excavando un profundo abismo en el glaciar. Las cenizas de los fieles se esparcieron por los alrededores mientras las montañas temblaban enterrando el lugar bajo un alud de hielo y roca. El único testigo superviviente, un niño campesino que observaba desde un risco cercano, consiguió escapar para contar su historia a un ancestro Pachamallki.
El Pilar de Piedra viajó a los templos de los Chaskimallki con su increíble historia. Creyendo que el ritual había tenido éxito, los mallki se detuvieron, esperando que los dioses destruyeran a sus enemigos –pero nada ocurrió. Los españoles continuaron con sus campañas de profanación y asesinato. Decepcionados, los Intimallki continuaron la guerra, mientras los supervivientes Chaskimallki se preguntaban qué era lo que había ido mal. ¿No habían escuchado los dioses el llanto de su pueblo, o habían decidido que el sacrificio era insuficiente? Lo peor de todo, ¿Habían sido los supervivientes Chaskimallki los responsables del fracaso del ritual y habían condenado a su pueblo al rechazar la llamada del Anciano?
Su culpa les llevó a actuar, y los últimos Portadores de la Palabra se unieron a las Lanzas del Sol en una resistencia desesperada, y sus cuerpos asesinados se pudrieron al sol aguardando la resurrección. Los espíritus incorpóreos de los Chaskimallki regresaron a sus tumbas vacías, demasiado amargados y avergonzados para contemplar la visión de su pueblo cayendo bajo el yugo de los invasores.
Pasaron los siglos mientras los Chaskimallki dormían, despertándose sólo para lanzar maldiciones contra los ladrones de tumbas. Cuando los espíritus de los Intimallki regresaron de sus ciudadelas negras, muchos pensaron en abandonar a los Portadores de la Palabra a su suerte y negar el Hechizo del Viaje del Oeste. Sin embargo, varias Lanzas del Sol recordaron a los Chaskimallki que habían luchado y muerto junto a ellos, y compartieron el hechizo con ellos, de modo que los Portadores de la Palabra se unieron a las filas de los Teomallki.
Deseosos de una nueva oportunidad, los espíritus de los Chaskimallki ahora buscan mortales con pureza física y espiritual y marcas que indiquen su idoneidad como sacrificios a los dioses. En este tiempo de decadencia los Portadores de la Palabra a menudo eligen a los niños como sus huéspedes –a menudo incluso los adolescentes tienen marcas espirituales que los hacen inadecuados para la Unión. Sólo en raros casos son elegidos mortales involuntarios, siendo secuestrados de sus hogares o de las calles por cultistas leales u otros Chaskimallki a petición de sus congéneres espirituales. Estos mortales secuestrados suelen tener las marcas espirituales más brillantes, brillando como faros a través de la Mortaja que separa el mundo espiritual, marcando al mortal como un sacrificio escogido por los dioses. Que los mortales acepten el “don” de fusionar sus almas con fantasmas incas es otra cuestión diferente. Por su partes, los espíritus de los Chaskimallki no pueden concebir que nadie sea capaz de rechazar la “bendición”. Todavía queda por ver cuántos nuevos Portadores de la Palabra se sienten incómodos con su nueva existencia o si los espíritus incas serán capaces de sobreponerse a las dudas y resentimiento de sus mitades modernas.
Renacimiento: Una vez un espíritu elige a un huésped para la Unión, sus agentes llevan al mortal a una localización apartada y lo matan ritualmente de acuerdo al mismo método de sacrificio que sufrió el espíritu en su primera vida. Si es posible, el sacrificio tiene lugar en el mismo lugar donde se encuentra la tumba del espíritu. Para los mortales dispuestos, esta experiencia a menudo es la culminación de un largo proceso de purificación y preparación. Los huéspedes involuntarios elegidos para este destino a menudo se encuentran en medio de un proceso traumático y aterrador tras un secuestro surrealista. Aunque ningún espíritu puede obligar al recipiente, la confusión y el temor a la muerte a menudo lleva a las almas más resentidas a aceptar la oferta de una nueva vida. Una vez se unen los dos espíritus, los amawtas (hechiceros), aguardan fuera de la tumba para entonar el ritual que restaurará la vida a la nueva momia.
Nueva Vida: Elegidos más por su pureza que por su piedad, los mortales que resucitan como Chaskimallki se encuentran irresistiblemente atraídos desde la vida secular a la contemplación del mundo espiritual. Donde antes su chispa de destino brillaba débilmente con un potencial sin realizar, los nuevos Portadores de la Palabra brillan con poder y propósito. En los casos en que el mortal vivió una vida mundana y banal, a menudo se producen drásticos cambios de Naturaleza mientras la momia reconcilia su alma fusionada. Los niños y adolescentes renacen llenos de madurez espiritual en cuestión de días, volviéndose de alguna manera más adultos que los propios adultos. Además, la determinación de la momia sofoca sus deseos, abandonando el egoísmo por el sacrificio por los demás. Desafortunadamente, la culpa continua es el lado secundario de la pasión. Algunos Portadores de la Palabra consideran la inmortalidad como poco más que una eterna serie de oportunidades para sacrificarse. Los Chaskimallki más estables tratan de controlar los impulsos autodestructivos de sus compañeros mediante el consejo y la amistad. Con el tiempo los Portadores de la Palabra aprenden a canalizar su dedicación en un servicio saludable sin renunciar a sus propias necesidades.
Afiliaciones: Sin importar sus anteriores ocupaciones, los mortales que renacen como Chaskimallki descubren que su recién descubierta espiritualidad les lleva a ayudar a los demás, quizás como doctores, sacerdotes o trabajadores sociales. Entre su propia clase, los Portadores de la Palabra se reúnen en facciones y sectas ajustadas a sus personalidades y visiones, de las cuales la mayor es la Banda del Rostro del Sol. Tanto un culto como una banda callejera, el grupo ayuda a los niños –particularmente huérfanos- de la calle y otorga la inmortalidad a los más dignos. Por otro lado, la sombría cábala conocida como la Alianza del Círculo Roto evita la civilización humana y dedica todo su esfuerzo a descubrir la localización del gran rito para completar el ritual del Anciano. Los miembros de este grupo no están seguros de lo que hará el ritual, pero creen que de alguna forma restaurará la gloria de su pueblo.
Creación del Personaje: Debido a la culpa que muchos Chaskimallki todavía conservan debido al fracaso del gran ritual y la conquista de su pueblo, las Naturalezas como Penitente y Martir predominan en el Suyu. A menos que los jugadores tengan el permiso del Narrador, todos los personajes Chaskimallki deben tener una Apariencia de al menos de tres y no pueden tomar Defectos físicos. Esta restricción representa la pureza de cuerpo que deben tener los mortales dignos de la Unión. Los Portadores no consideran vanidosa esta selección, pues consideran que los dioses sólo se merecen los sacrificios más puros. Es común que los Chaskimallki se enfoquen en Habilidades para preservar la tradición y la cultura, como Lingüística, Etiqueta o Expresión. Además, el largo viaje en el inframundo de los espíritus y su papel como mensajeros de los dioses a menudo les permite mantener conocimientos como Cosmología u Ocultismo. Casi todas las habilidades de la Segunda Vida son apropiadas, pues los mortales seleccionados lo son más por su pureza y destino que por su personalidad o profesión. Además de Memoria es excepcionalmente raro y desafortunado que un Portador de la Palabra carezca de una tumba bien escondida –particularmente debido a la debilidad inherente al Suyu.
Hekau Primario: Respiro
Bendición: Cuando eran Mallki, los Portadores de la Palabra volvían a la vida completamente repletos de salud sólo si sus cuerpos permanecían perfectamente congelados. Como Teomallki este poder se ha reducido un poco. Los nuevos Chaskimallki reducen la dificultad de todas las tiradas de resurrección en 2 si sus cadáveres son congelados o colocados en agua helada dentro de una hora después de la muerte, y son preservados de esta forma hasta que vuelven a la vida. La utilización de métodos alternativos (como métodos químicos o alquímicos), sólo reduce la dificultad en 1.
Debilidad: En los tiempos antiguos, los Chaskimallki no podían volver a la vida si sus cuerpos se descomponían durante su ciclo de muerte. Afortunadamente el hechizo mejorado del Viaje del Oeste ha retirado esta desventaja, otorgando a todos los Chaskimallki protección contra la descomposición natural. Aunque los nuevos Chaskimallki ya no se arriesgan a la destrucción si sus cuerpos no son depositados en tumbas heladas, la carencia de preservación genera una debilidad metafísica. En términos de juego, los Portadores de la Palabra cuyos cadáveres no son congelados o preservados de alguna forma, sufren una penalización de 2 a todos los intentos de resurrección.

Estereotipos
Intimallki: Sangre para los dioses, de acuerdo… ¿pero sangre por otra sangre? No puede ser el camino.
Pachamallki: Reverenciamos a los primogénitos. Sólo ellos entre los Mallki no fallaron a su pueblo.
Uchumallki: Perdonamos, pero no olvidamos.
Amenti: Sirven a sus dioses como nosotros servimos a los nuestros. Mientras se queden en sus tierras los respetaremos ¿Por qué no nos respetan?
Wu T´ian: Tal y como hablan de la devoción y el sacrificio, deberían comprender mejor nuestras costumbres.


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INTIMALLKI

Lanzas del Sol

Por fin. La venganza está a nuestro alcance. La sangre de los descendientes de los invasores caerá por la sangre derramada de los nuestros.

Creados por el pueblo de los Chimu utilizando una variación del Hechizo del Viaje del Oeste de los Chinchorro, los Intimallki eran cadáveres secos envueltos en capas de tela con máscaras o cabezas artificiales. Resucitados para proteger a su pueblo de amenazas naturales y sobrenaturales, tras cumplir su cometido las Lanzas del Sol regresaban a sus tumbas para descansar.
La conquista española diezmó a los Intimallki. Ya fue bastante malo que la adivinación de los Chaskimallki no hubiera conseguido predecir la llegada de los europeos. Pero además, las impías armas de los invasores atravesaban la carne de los Intimallki como el fuego. Y cuando más ayuda necesitaban los Intimallki, la mayor parte de los Chaskimallki huyeron y se suicidaron en masa para apaciguar a los dioses. Habría sido un noble sacrificio si hubiera funcionado. Pero el ritual privó a los Intimallki de sus únicos aliados. Unos pocos guerreros desesperados viajaron al este para localizar a las legendarias momias de fuego y recabar su ayuda, pero los Uchumallki se negaron a abandonar sus selvas. Exceptuando los restos esparcidos de los Portadores de la Palabra que lucharon valerosamente hasta el final, los Intimallki resistieron solos a los españoles. Y murieron.
Muchos de sus cuerpos fueron destruidos más allá de cualquier esperanza, y los espíritus de los derrotados Intimallki se retiraron bajo el Reino de Pacarina, a sus antiguas cavernas y fortalezas. Unos pocos vagaron solos, aullando en la oscuridad llenos de rabia y amargura, y la oscuridad respondió. El resto de los Intimallki trató de encontrar formas de regresar a la vida. Los experimentos de posesión y renacimiento dieron diversos resultados, pero los visionarios de las Lanzas del Sol comenzaron a crear un nuevo y más poderoso hechizo de resurrección. A lo largo de los siglos, las momias más devotas y fanáticas enviaron fantasmas para espiar a los invasores españoles y sus descendientes, elaborando árboles genealógicos para ajustar cuentas llegado el momento. Finalmente, en la edad moderna, las Lanzas del Sol completaron el nuevo Hechizo del Viaje del Oeste y regresaron desde las Tierras Sombrías para instruir a las amawtas para que lo realizaran. Renacidos como Teomallki, las crecientes filas de los Intimallki ahora deben elegir entre consumar su venganza aguardada durante largo tiempo o buscar un nuevo propósito que guíe sus vidas.
Renacimiento: A pesar de sus conocimientos mágicos para asegurar su predominio espiritual, los Intimallki son incapaces de unirse con las almas modernas sin su consentimiento. A menudo, los espíritus asesinan víctimas o buscan almas que se sienten profundamente agraviadas por alguno de los vivos. La necesidad de justicia de esas almas –o venganza- atrae a las Lanzas del Sol como las moscas a la miel. Una vez resucitados, generalmente tratan de matar a quien o quienes perjudicaron a su alma moderna. Ya lo hagan antes o después de que los amawtas entonen el Hechizo del Viaje del Oeste dependen del espíritu y la situación. Si les conviene, a menudo utilizan el terror de su cadáver recién reanimado, deteniéndose para consumar sus venganzas antes de que se complete el ritual. Debido a su odio hacia los extranjeros, especialmente los europeos, sólo los Intimallki de mente más liberal se unen con mortales que no sean nativos sudamericanos.
Nueva Vida: La resurrección de un Intimallki es bastante dura psicológicamente, más que para los demás Capacocha. El conjunto de la dinastía pasó casi quinientos años desarrollando su Hechizo del Viaje del Oeste, y aprender cómo subyugar a las almas modernas formaba parte de esa investigación. Las Lanzas del Sol no quieren simplemente volver a la vida acompañadas de otros espíritu; quieren volver en sus propios términos y como amos. Durante la Unión, los mortales se sienten aplastados, a medida que el antiguo espíritu toma el predominio. Esta incomodidad se desvanece rápidamente, pero muchos Intimallki nunca superan la sensación de que su alma ha sido violada de alguna forma, aunque el resto de su personalidad no sienta nada.
Las Lanzas del Sol Resucitadas raramente intentan hacerse pasar por las personas que fueron en su Segunda Vida. La mayoría simplemente se trasladan y comienzan de cero. Como se ha mencionado, a menudo sienten cierto grado de desconexión con el resto del mundo. Aunque esta sensación en ocasiones se manifiesta en estallidos de rabia o desesperación en casos severos, muchos Intimallki sólo se sienten ligeramente incómodos hasta que finalmente se dejan llevar y aceptan el mundo como es en lugar de cómo quieren o recuerdan que fue. Este estado final de paz sólo llega tras un largo y difícil proceso de introspección, pero las demás sendas llevan a la locura o la destrucción.
Afiliaciones: A muy pocos Intimallki les gustan los mortales modernos. Realmente no es algo que sorprenda, pues la mayoría de los miembros del Suyu han pasado los últimos cinco siglos en los rincones más profundos y oscuros del Inframundo planeando la venganza contra sus enemigos. En muchos casos, las Lanzas del Sol sencillamente han perdido la noción de lo que significa ser humano o estar vivo, permitiendo que la amargura los consuma. Miran a su alrededor y contemplan sus tierras invadidas por culturas extrañas y gente que desciende de los invasores europeos mezclada con los descendientes de las civilizaciones indígenas. En su frustración se aíslan sobre sí mismos con una barrera protectora de cinismo y furia en lugar de enfrentarse a este mundo nuevo. Irónicamente, las mismas medidas que llevan a los illi (ka) a asegurar su dominio espiritual en el alma de la nueva momia sólo exacerban el problema, dejando a los Intimallki más ajenos a la realidad presente.
En su mayor parte incapaces de mantener relaciones funcionales con los mortales, los Intimallki recurren a sus iguales en busca de compañía. En lugar de sectas formalizadas, los maestros hechiceros y sus discípulos se reúnen en pequeñas cábalas. Sin embargo, existen unas pocas facciones de base ideológica entre las Lanzas del Sol. En un extremo se encuentran los Intimallki que olvidan los antiguos agravios y utilizan su renacimiento como una oportunidad para comenzar de nuevo. Por otra parte, existen algunos que desean expulsar a todos los extranjeros y mestizos que habitan su tierra y asesinar a todos los descendientes de los conquistadores españoles disperso por todo el mundo. Obviamente, la mayoría de los Intimallki se encuentran en algún lugar entre los dos extremos.
Creación del Personaje: Debido a su diseño del Hechizo del Viaje del Oeste, los illi (ka) Intimallki poseen el mayor control sobre sus almas combinadas de todos los Suyu de los Capacocha. Con el permiso del Narrador, los personajes Lanzas del Sol alteran el proceso de creación del personaje. Utiliza los puntos y rasgos del Paso Uno del manual básico de Momia para representar los recuerdos y capacidades de la Primera Vida, incluyendo trasfondos específicos para momias. Ninguna habilidad seleccionada en este paso puede superar la puntuación final de Memoria de la Momia. Durante el Paso Dos, utiliza los puntos añadidos de Atributos, Habilidades y Trasfondos para los recuerdos y conexiones con el mundo moderno para reflejar la Segunda Vida. Los puntos gratuitos del Paso Dos pueden utilizarse para cualquiera de las dos existencias. Si el Narrador no desea aplicar esta regla opcional, los jugadores Intimallki deberían considerar tomar el Defecto de Anacronismo.
En cualquier caso, la mayoría de los Intimallki favorecen los Atributos Mentales y Conocimientos, así como en Habilidades relacionadas con la magia como la Consciencia, Meditación y Ocultismo. Los Intimallki generalmente prefieren Trasfondos sobrenaturales (Particularmente Arcano, Ayllu y Recipiente) a los lazos sociales. No es necesario decir que prácticamente todas las Lanzas del Sol tienen puntuaciones de Memoria de tres o más. Muchos Intimallki invierten puntos gratuitos en hechizos y rituales extra de las sendas de Hekau.
Hekau Primario: Saudade
Bendición: Aunque como Mallki antaño fueron inmunes a la sed y deshidratación, las Lanzas de Sol Teomallki ahora han alterado su conexión mística con el sol para dar poder a sus acciones diurnas. En términos de juego, los personajes Intimallki disminuyen la dificultad de todas las tiradas de Habilidad y Hekau en 1 entre el amanecer y el crepúsculo. Durante el ciclo de muerte de una Lanza del Sol, este bono se aplica mientras sea de día en la localización de su cuerpo físico.
Debilidad: Al haber alterado mediante el nuevo Hechizo del Viaje del Oeste su debilidad al acero, las Lanzas del Sol Teomallki ahora sufren debilidad y distracción durante la noche en proporción directa a la confianza y la fuerza que tienen durante el día. Los personajes Intimallki incrementan en 1 la dificultad de todas las tiradas de Habilidad y Hekau en el momento en el que el sol se hunde en el horizonte hasta que llega la primera luz del amanecer. Durante el ciclo de la muerte de una Lanza del Sol, esta penalidad se aplica mientras sea de noche en la localización de su cuerpo físico.

Estereotipos
Chaskimallki: Murieron con nosotros, por lo que les daremos una segunda oportunidad.
Pachamallki: Por intentar servir a todos, no sirven a nadie. ¿Cómo podemos confiar en ellos?
Uchumallki: Supuestamente son ahumados con una llama como parte de su renacimiento. Me parece una buena idea.
Amenti: Mientras se mantengan alejados de nuestras tierras, no me preocupa lo que hagan.
Wu T´ian: Orgullosos y débiles. Patético.

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PACHAMALLKI

Pilares de Piedra

Como siempre hemos hecho, veremos a nuestro pueblo atravesar esta edad.

Los Primogénitos de los Capacocha (mucho antes de que adoptaran ese nombre), los Mallki de los indígenas Chinchorro fueron la culminación de los esfuerzos místicos para preservar a los muertos como compañeros de los vivos. Embalsamados con distintas hojas y hierbas y cubiertos con barro moldeado alrededor del contorno de sus cuerpos, los más antiguos Pachamallki aparecieron 7000 años antes que los Teomallki. La magia que les permitió vivir de nuevo y ayudar a su pueblo cuando eran invocados –sólo para caer en un profundo letargo cuando su misión terminaba- proporcionó de forma variada la inmortalidad a los Intimallki, Uchumallki y Chaskimallki. Aunque fueron el último Suyu en aparecer, los Portadores de la Palabra se convertirían en los gobernantes de los Capacocha, pero todos los Renacidos sudamericanos reconocían la sabiduría de los Primogénitos.
Como las Lanzas del Sol y los Portadores de la Palabra, muchos Pachamallki perecieron cuando llegaron los españoles. Sin embargo, los Mallki de los Pilares de Piedra sufrieron menos bajas que el resto de los Suyu, pues las momias de barro que lucharon lo hicieron sólo para proteger del daño a sus descendientes y seres queridos.
Después de que los Chaskimallki fracasaran en invocar ayuda divina, los Pachamallki se dieron cuenta de que la invasión no podía ser detenida, así que dedicaron sus esfuerzos hacia la resistencia, infiltrándose sutilmente en la sociedad mortal. Su plan funcionó, y los Pilares de Piedra sobrevivieron ocultándose como guardianes secretos y pastores de su pueblo. Los protectores sobrevivieron donde los sacerdotes y los hechiceros no lo habían conseguido. Mientras los illi (ka) de los Intimallki se retiraban a sus cuevas bajo el Reino de Pacarina, y los angustiados Chaskimallki huían a sus tumbas escondidas, los Pilares de Piedra siguieron vigilando –una vigilancia que mantuvieron durante casi medio milenio.
Cuando las exiliadas Lanzas del Sol comenzaron a regresar al mundo de los vivos como Teomallki, los Pilares de Piedra Mallki sintieron su despertar y les dieron la bienvenida con los brazos abiertos. A cambio de su conocimiento del mundo moderno, los Intimallki compartieron su más preciado secreto, el mejorado Hechizo del Viaje del Oeste. Con el don de esta magia, los Pachamallki incorpóreos atrapados en el Inframundo pronto encontraron mortales dignos a quien ofrecer el ritual de la Unión y la bendición de la inmortalidad. Pero mientras los Pilares de Piedra renacían descubrieron el verdadero motivo del regreso de las Lanzas del Sol. Venganza. Horrorizados ante la perspectiva de otra guerra, los Pachamallki regresaron a sus vidas de reclusión y abandonaron a los Intimallki con sus planes sangrientos.
Los Pilares de Piedra fueron nuevamente sorprendidos, aunque de forma más agradable, cuando descubrieron que muchos Chaskimallki habían abandonado finalmente su largo aislamiento y habían dejado sus tumbas para buscar el renacimiento –y quizás la penitencia- como Teomallki. Esta vez los Mallki de los Pilares de Piedra permanecieron ocultos y silenciosos, temerosos de la amargura y el odio de las resucitadas Lanzas del Sol. Los Teomallki de los Portadores de la Palabra y de los Pilares de Piedra encontraron paz y compañía entre ellos.
Como era de esperar, las ondas del poder mágico liberado por la nueva resurrección pronto atrajeron la atención de los reclusivos Danzantes del Humo. Emisarios de los Uchumallki llegaron en unos meses, buscando ayuda para repeler a los invasores que ahora amenazaban sus tierras –un irónico cambio de la fortuna. Aunque los Intimallki los rechazaron fríamente y un puñado de Chaskimallki les dio su apoyo, los pacíficos Pachamallki sólo tenían una cosa que darles. Contra los deseos de las Lanzas del Sol, los Pilares de Piedra les enseñaron el nuevo Hechizo del Viaje del Oeste a los Danzantes del Humo para que pudieran crear sus propios Teomallki. Satisfechos, los emisarios regresaron a sus tierras con una promesa solemne de que recompensarían semejante acto de generosidad.
Hoy, los Pachamallki continúan viviendo como han hecho durante milenios, compañeros eternos de las comunidades que adoptan. Evitan entrometerse en los conflictos internos y la política de los demás Suyu, y comprenden que son la única voz de razón y moderación, el duro fundamento sin el cual los templos de los Chaskimallki y los Intimallki se derrumbarían. De hecho, si los Uchumallki sobreviven, podrían deber sus vidas a la generosidad y altruismo de los Pachamallki.
Renacimiento: En la mayoría de los casos, un Pachamallki illi (ka) selecciona a su huésped mucho antes de su muerte, tomando el papel de “ángel guardián” de un alma digna y ofreciendo la inmortalidad como una recompensa cuando finalmente llega la muerte. Mientras el alma mortal duerme, el illi toma el cuerpo animado tan rápida y discretamente como es posible para recibir el Hechizo del Viaje del Oeste. Los Pilares de Piedra encuentra su peregrinaje como cadáveres animados desagradable y hacen lo posible para terminarlo a la mayor brevedad, aunque tienen especial cuidado en que los mortales no les descubran.
Nueva Vida: Dependiendo de las circunstancias y el motivo de la Unión, los primeros pasos de la nueva vida de un Pachamallki están llenos de una inexplicable maravilla o de una familiaridad confortable. Muy pocos illi ofrecen la inmortalidad a criminales o maleantes, considerando que esas almas no merecen su bendición. Los Illi que unen sus almas con pecadores lo hacen porque creen que sus recipientes ayudarán a mejorar el mundo si se les da la guía apropiada y una segunda oportunidad. Los Pilares de Piedra creados de esta forma experimenta una completa alteración de perspectiva cuando descubren –y tienen en cuenta- las necesidades de los demás, quizás por primera vez en sus vidas. Pasar de un ciego egoísmo a un conocimiento espiritual de sí mismo lleva su tiempo, y los Pachamallki recién resucitados a menudo poseen varias identidades hasta que encuentran una comunidad que se armoniza con su corazón.
Sin embargo, la mayoría de los Pachamallki son creados a través de la fusión de un illi con un alma devota y protectora. Cuando es posible, el mortal “despierta” de la muerta para continuar con su vida en lugar de buscar una nueva visión. El espíritu proporciona una nueva fuerza y resistencia interior, pero la resonancia del propósito compartido deja a la nueva momia calmada y llena de resolución. No tiene temor a las consecuencias de poseer un alma dual, ya que conoce y acepta su propósito. Sin embargo, todos los Pilares de Piedra (sin importar su trasfondo) se hacen cada vez más confiados y centrados con el tiempo. El mundo evoluciona y las civilizaciones cambian, pero la momia sabia se convierte en un punto de equilibrio, el eje de la rueda.
Afiliaciones: Creados como compañeros eternos para su pueblo, los Pachamallki son los Teomallki más íntimamente conectados con el mundo mortal. A pesar de su propósito común, los métodos actuales varían considerablemente entre ellos. Además de profesiones eminentemente protectoras como doctores, maestros y consejeros, muchos Pilares de Piedra asumen papeles más sutiles, como el bedel de la escuela que dispensa perlas de sabiduría o el rico y anónimo benefactor de un orfanato.
Entre los Renacidos, los Pachamallki son los más o menos faccionalizados de todos los Suyu, dependiendo de la perspectiva. En lugar de dividirse en campos ideológicos, los Pilares de Piedra trabajan como individuos, cada uno adoptando una comunidad que proteger. De esta manera, cada Pachamallki es una secta en sí mismo, a efectos prácticos. Como los Pilares de Piedra confían implícitamente unos en otros y se ayudan sin cuestiones cuando se reúnen, también son el más unido de todos los Suyu. Además, los Pachamallki son los únicos Teomallki que mantienen un contacto regular con sus antepasados Mallki, considerando a sus ancestros como sabios pero frágiles “abuelos” que necesitan cuidado.
Creación del Personaje: Aunque una personalidad “positiva” es adecuada para los personajes Pachamallki, son especialmente atraídos por las Naturalezas Arquitecto y Protector. Cualquier grupo de Atributos puede ser Primario, pero los Pilares de Piedra suelen tener altas puntuaciones de Astucia y Percepción para reconocer los problemas y reaccionar con efectividad en los momentos de crisis. Además, es recomendable una alta puntuación en Empatía y Subterfugio para crear relaciones y descubrir engaños (algo casi obligatorio para el Suyu). Por lo que respecta a los Trasfondos, los Pachamallki a menudo tienen impresionantes grupos de Aliados y Contactos, mientras que los que trabajan desde el anonimato encuentran el trasfondo Arcano muy útil.
Hekau Primario: Sarandi
Bendición: Los Pilares de Piedra de los Mallki podía regenerar incluso las heridas más graves en unos momentos simplemente cubriendo la zona dañada con barro. Aunque sus descendientes Teomallki no pueden igualarles, las momias de barro de la era moderna pueden convocar su conexión mística con la tierra para realizar una curación impresionante. En términos de juego, un Pachamallki puede curar un nivel de daño letal o dos niveles de daño contundente por cada punto de Orientación que tenga. Este proceso dura un minuto por daño de nivel curado y requiere que la momia se coloque barro sobre sus heridas como si fuera un emplasto. Esta curación sólo puede realizarse una vez al día, contando desde cada amanecer.
Debilidad: Como Mallki, los Pilares de Piedra se arriesgaban a la destrucción física y el exilio eterno en el inframundo si sus cuerpos eran sumergidos en agua corriente durante su ciclo de muerte. Aunque eso era antes de la utilización del nuevo Hechizo del Viaje del Oeste, como Teomallki los Pilares de Piedra ya no se disuelven. Sin embargo, si el cuerpo de un Pachamallki es sumergido en agua, no puede resucitar hasta que su cuerpo sea sacado del líquido elemento, y sufre una penalización de 2 a todos los intentos futuros de volver a la vida (hasta un máximo de 10). Esta penalización sólo se aplica durante el ciclo de muerte, y terminan tan pronto la momia de barro resucita con éxito.

Estereotipos
Chaskimallki: Ayudar es agradable y está bien, pero el martirio no sirve para nada excepto para el orgullo.
Intimallki: Hay una enfermedad en las Lanzas del Sol. Nos asustan.
Uchumallki: No guardamos resentimiento por los errores de una época pasada.
Amenti: Harían mejor en volver su atención hacia su propio pueblo en lugar de intentar arreglar el resto del mundo.
Wu T´ian: Parecen comprender.

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UCHUMALLKI

Danzantes del Humo

Somos las brasas en la ceniza. Cuídate de nuestra furia.

Casi trescientos años después de que los Chinchorro compartieran su resurrección con los Chimu, una terrible bestia despertó en las selvas del este –tan antigua que ni siquiera los Pachamallki tenían nombre para ella. Atraída hacia el oeste por una compulsión desconocida, el monstruo devoró aldeas enteras en su marcha hacia el mar. Invocados de nuevo a la vida por sus frenéticos descendientes, una docena de los más poderosos hechiceros Intimallki emboscaron a la bestia, pero el pellejo de la criatura desvió su magia, y la presa consumió a sus cazadores. Parecía que no quedaban esperanzas.
Entonces un sabio Pilar de Piedra sugirió a las Lanzas del Sol que enviaran a alguien en busca de la guarida de la criatura para descubrir su punto débil. Los Intimallki aceptaron la sabiduría de esas palabras y enviaron un guerrero al este. Después de semanas de búsqueda encontró la cueva desolada conde el monstruo había dormido, pero no descubrió ninguna pista. El guerrero habría regresado con las manos vacías si no hubiera sido capturado mientras dormía por una banda de cazadores. Sabiendo sólo que era un extranjero, se lo llevaron al líder de su tribu, un feroz cambiaformas que sospechaba que los Mallki habían dejado en libertad al mal encerrado. Con una elocuencia nacida de la desesperación el guerrero Intimallki les habló de su búsqueda para terminar con las calamidades del monstruo. Intrigado, el cambiaformas le ofreció un trato: Si los Mallki enseñaban a su tribu el secreto de la inmortalidad, enviaría a una banda de hombres jaguar a matar a la bestia. El Intimallki asintió y regresó al oeste con los cambiaformas. Fieles a su palabra, consiguieron matar al monstruo y, tras hacerlo, regresaron a su hogar con el Hechizo del Viaje del Oeste. Así nacieron los Uchumallki.
Embalsamados con elixires y ahumados sobre madera, los Uchumallki surgieron de las filas de distinguidos chamanes, jefes y cazadores tribales. Como el resto de los Mallki, sólo regresaban a la vida cuando eran convocados –mientras tanto merodeaban por las grises y extensas selvas del inframundo. El secreto de su creación se extendió a muchas tribus mediante el intercambio y la guerra. Aunque los hombres jaguar procuraron que el hechizo del renacimiento beneficiara a sus parientes, no pasó mucho tiempo antes de que otras tribus no relacionadas con los cambiaformas aprendieran el ritual. Mientras los demás Mallki se reunían en una laxa confederación de inmortales, la mayor parte del tiempo ignoraban a las “primitivas” momias del fuego del este. Por lo que respecta a los Uchumallki, veían poco interés en en contactar con los extranjeros, inmortales o no.
La llegada de los españoles tuvo poco impacto en los Uchumallki. Ocultos en la seguridad de las selvas, los descendientes de los Danzantes d Humo no tenían nada que temer de los europeos. Cuando los embajadores de los Mallki del oeste acudieron a sus parientes en busca de ayuda contra los invasores, las momias de fuego los rechazaron. Disgustados y lanzando maldiciones sobre sus traicioneros congéneres, los emisarios regresaron a sus tierras. A pesar de todo, los Uchumallki continuaron viviendo como siempre, protegiendo a sus pueblos de las enfermedades y los monstruos. Esta forma de vida continuó inmutable hasta la era moderna.
Finalmente la santidad de sus selvas fue profanada por la tecnología occidental. Los Uchumallki estaban por completo indefensos frente a la llegada de bulldozers, mineros y misioneros. Lucharon lo mejor que pudieron en esporádicas incursiones guerrilleras, pero pronto descubrieron que no podían ganar. Incluso con la ayuda de los otros defensores de las selvas, los cambiaformas jaguares y caimanes, los Mallki sabían que luchaban contra un enemigo demasiado poderoso y bien organizado con armas demasiado extrañas y avanzadas para sus antiguas tradiciones guerreras. De modo que tragándose su orgullo, buscaron nuevos aliados. Siguieron el rastro de la nueva magia que surgía en el oeste y descubrieron, para su sorpresa, a los Teomallki. Rechazados por las Lanzas del Sol, que recordaban las afrentas del pasado, y ayudados sólo por un puñado de Portadores de la Palabra, los Danzantes del Humo finalmente acudieron a los pacíficos Pilares de Piedra como último recurso. Con nada más que ofrecer, los Pachamallki les dieron el nuevo Hechizo del Viaje del Oeste.
Armados con la magia de la Unión, finalmente los Uchumallki creen que tienen una oportunidad. Ahora sus illi (ka) fluyen desde las junglas a los gabinetes de las principales empresas y las calles de Rio de Janeiro, buscando almas a las que reclutar a su causa. Debido a su necesidad no suelen ser muy selectivos, y es tan probable que los illi Uchumallki terminen fusionados con matones o mendigos que con los miembros más pudientes de la sociedad. Guiados por el conocimiento moderno de los nuevos Teomallki, los Danzantes del Humo han comenzado a cambiar su estrategia para reunir un grupo de ejecutivos, empresarios y burócratas –que tienen la oportunidad de desviar la corriente política en su favor.
Renacimiento. Como se ha mencionado, los illi Uchumallki son el Suyu menos restrictivo cuando se trata de encontrar recipientes para la Unión. Cualquier persona mínimamente prometedora –incluso un completo extraño- puede ser un candidato digno. Una vez toma lugar la reanimación, el nuevo Danzante del Humo se dirige a las selvas del Amazonas para su completo renacimiento. Aunque los Uchumallki llevan siglos merodeando en las profundidades de la selva para evitar su detección, su principal interés es la rapidez. Después la guerra del Amazonas necesita sus soldados para ayer.
Nueva Vida: Contactados en la muerte por un antiguo espíritu para combatir en una guerra oculta, la existencia de un nuevo Danzante del Humo es estresante y bastante traumática. La desesperación residual del illi se extiende al subconsciente, coloreando cada experiencia nueva con sombras de inestabilidad. Por supuesto, los impulsos atávicos de rabia de la momia, que aparecen siempre que contempla mecanismo de tecnología avanzada, no ayudan precisamente. Lleva meses (si no más tiempo) contener y asumir estos impulsos, aunque los Uchumallki finalmente pueden aprender a utilizar esta rabia como una fuerza interior más que como un inconveniente.
Los Danzantes del Humo elegidos por sus habilidades físicas reciben entrenamiento en técnicas de supervivencia y estrategias de guerrilla en la selva. Estos reclutas suelen encontrarse en el frente, realizando actos de sabotaje y ecoterrorismo bajo el liderazgo de un Uchumallki más experimentado semanas después de haber llegado al Amazonas. La experiencia, más que el entrenamiento, es la maestra del guerrero. Quienes aprenden con rapidez se convierten en oponentes extremadamente formidables. Los alumnos lentos pasan mucho tiempo innecesario en sus ciclos de muerte.
Los políticos y empresarios que reciben la inmortalidad –“guerreros de guante blanco”- regresan a sus anteriores vidas siempre que es posible como espías y agentes encubiertos para los Uchumallki. Cambiando las leyes ambientales y desviando las inversiones empresariales de la selva amazónica. Puede que no parezca tan peligroso como reventar bulldozers, pero sigue siendo un trabajo duro.
Afiliaciones: Los Uchumallki tienen sentimientos conflictivos respecto a todo y todos los que conocen. Por un lado, son hijos de la edad moderna. Teléfonos móviles, ordenadores y coches son tan naturales para ellos como las ciudades y autopistas. Por otro lado, los xenofóbicos y tecnofóbicos espíritus mallki rechazan esas creaciones “contaminadas” y buscan la seguridad y la sencillez de la selva. Debido a este conflicto, algunos Danzantes del Humo tienen dificultades para conectar con ambos mundos. No se sienten cómodos ni en la ciudad ni en la selva. Llenos de confusión, no sorprende que los Uchumallki prefieran relacionarse con su propia clase en lugar de con los mortales que no tienen capacidad para comprenderles. Por supuesto, los operativos encubiertos no pueden permitirse este lujo y simplemente deben aguantarse a pesar de su incomodidad.
Los Danzantes del Humo en la línea del frente en ocasiona colaboran con otros seres sobrenaturales como cambiaformas y magos. Aunque aliados, las momias encuentran extrañas a estas criaturas, y raramente construyen algo más que relaciones “profesionales”. Recuerdos fragmentados de tratos con los hombres jaguar hace siglos son una cosa y ver a una pequeña mujer convirtiéndose en una máquina de matar de tres metros es otra. Además, los Danzantes del Humo Teomallki temen y respetan por igual a sus antepasados Mallki. Los Mallki son reliquias –extremadamente poderosas e incomprensibles- de una era pasada. No se puede hablar con semejantes antiguos de cuestiones tan triviales como el tiempo.
Internamente, la sociedad Uchumallki se divide en los dos frentes de la guerra. Agentes encubiertos y solados tienen su lugar y generalmente se respetan, pero existe una amistosa rivalidad entre los “sujetalápices” y los “primitivos”.
Creación del Personaje: Los Uchumallki seleccionados como soldados aprecian los Atributos Físicos y las habilidades relacionadas con el combate (Pelea, Esquivar, Armas de Fuego, etc.), así como elevadas puntuaciones en Alerta y Supervivencia.-al menos los que tienden a durar. Los guerreros de guante blanco prefieren Atributos Sociales o Mentales y Conocimientos, especialmente Finanzas y Leyes. Una alta puntuación en el Trasfondo Samapa ayuda a los soldados a recuperarse de derrotas ignominiosas, mientras que la Memoria resulta útil para recordar detalles triviales como qué flores son venenosas y las formas adecuadas de dirigirse a los cambiaformas jaguar. Los agentes encubiertos suelen utilizar Aliados, Contactos, Influencia y Recursos; esos individuos fueron elegidos especialmente por sus Trasfondos o una notable habilidad para acumularlos. Los operativos situados en altas esferas también encuentran valiosa una Identidad Alternativa.
Hekau Primario: Alita
Bendición: Creados en el fuego, los Uchumallki ganan una resistencia sobrenatural al calor y las llamas. Sólo la exposición directa al fuego les puede causar daño, que siempre es considerado letal en lugar de agravado.
Debilidad: Su conexión con el fuego hace a los Danzantes del Humo vulnerables al frío. Si son expuestos a temperaturas bajo cero, un Uchumallki vivo sufre un nivel de daño agravado cada hora (a menos que tenga una protección adecuada contra el frío). Los cadáveres de los Danzantes del Humo no sufren ese daño.

Estereotipos
Chaskimallki: Parecen muy dispuestos a morir por una causa. Realmente es una lástima, los mártires son unos aliados tan limitados…
Intimallki: El tiempo no ha sido amable con las Lanzas del Sol. Su amargura hasta a nosotros nos quema.
Pachamallki: Ahora tenemos una gran deuda con ellos. Quién sabe, puede que vivamos lo suficiente para pagarla…
Amenti: No nos interesan.
Wu T´ian: ¿Quién?

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