[Recurso] Los Wu T'ian

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Alexander Weiss
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[Recurso] Los Wu T'ian

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Mensaje por Alexander Weiss » 26 Sep 2019, 12:27

LOS WU T’IAN: LA FAMILIA DEL CIELO

Por Michael A. Goodwin

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Los autoproclamados “Familia del Cielo” dejan perplejos a los Amenti. De lo poco que han llegado a saber sobre ellos, caminan entre los reinos de la vida y la muerte como los demás Renacidos, pero sus almas nunca aparecen en el inframundo cuando mueren. Ellos hablan de extraños reinos celestiales de los que ni siquiera los jueces de Maat saben nada y arrogantemente afirman haber sido creados por los primeros y más grandes inmortales. Reconocen el creciente poder del Corruptor (como no fuerza, no como una entidad), y valientemente combaten a sus servidores, pero dicen que el ascenso del Emperador Demonio –claramente una encarnación de Apofis- no puede ser evitada. Combinando esperanza y fatalismo en igual medida, los Wu T’ian son tan extraños en su forma y mentalidad, que la mayoría de los Amenti no saben cómo reaccionar ante ellos.
Hasta los propios Wu T’ian saben poco de sus ancestros. Los Ocho Inmortales y sus antiguos servidores son extrañamente reticentes a hablar sobre sus orígenes. Como mínimo, los Wu T’ian se remontan a los primeros seguidores de Lao Tsé cuyas fórmulas alquímicas para trascender la vida y la muerte parece que tuvieron éxito en algunos casos. Creados mediante una investigación personal en lugar de un ritual común, cada uno de estos inmortales fueron –o quizás son- tan únicos como las sendas que siguieron. Algunos simplemente dejaron de envejecer o disminuyeron su envejecimiento a la nada, pero podían morir debido a la violencia u otras calamidades. Otros pasaban períodos en los reinos de la vida y la muerte como los primeros Renacidos. Los más grandes entre estos inmortales ascendieron al Palacio del Augusto Personaje de Jade para convertirse en honorables servidores del cielo. Por lo que se refiere a los Ocho Inmortales, la mayoría de los Wu T’ian asumen que se trata simplemente de los más sabios y poderosos de los Inmortales del Cielo. Sin embargo, unos pocos Wu T’ian susurran que los Ocho son mucho más viejos que el propio Lao Tsé, remontándose a la Tercera Edad y a los últimos exaltados inmortales: los Wan Xian. Los proponentes de esta teoría señalan a la mirada de pena en los ojos de los Ocho siempre que los Wan Kuei son mencionados en su presencia. Sin importar los orígenes de los Ocho Inmortales, ahora son similares a semidioses, fácilmente rivalizando con Osiris en poder colectivo. Y sin embargo incluso ellos tiemblan como las hojas del otoño ante el inminente invierno de la Edad del Demonio.
Sin importar cómo llegaron a aparecer sus estimados ancestros, los Wu T’ian son hijos del mundo moderno. Creados en los años crepusculares antes de la Edad del Demonio, sirven a los principios del Tao lo mejor que pueden. Como los aspectos de las Diez Mil Cosas, su número está dividido de acuerdo al yin y al yang en dos dinastías complementarias, con métodos y objetivos que varían enormemente entre las dos. Como el aspecto pasivo del Yin, así lo son los guardianes, eruditos y estrategas de los Xian Lung. Con serenidad inhumana, los Dragones Inmortales se acercan a vivos y muertos por igual. En contraste la actividad del Yang infunde a los Wu Feng (la Familia del Fénix), conocidos como sanadores y cazadores de demonios. Los Hijos del Fénix son apasionados en su servicio al cielo, pero son serenos y dirigidos en sus acciones.
Después de su reclutamiento entre las filas de los elegidos del cielo, los nuevos Wu T’ian son introducidos en su adiestramiento inicial como inmortales guiados por su dinastía. Los nuevos Hijos del Dragón pasan meses –si el tiempo lo permite- estudiando extensamente en el cielo y en el Reino Medio hasta que poseen las habilidades necesarias para servir a los Ocho Inmortales. Su adiestramiento va desde lo más humillante a lo incomprensible, tratando de perfeccionar cuerpo y mente. Un inmortal puede pasar una semana contemplando los misterios de una sencilla piedra hasta que comprende el porqué. Otro puede aprender una nueva forma de arte marcial o una oscura forma de pintar. Muy pocos Hijos del Dragón comprender por completo su educación hasta varios años después.
Quizás debido a su naturaleza intuitiva, los Wu Feng no sufren la misma forma de largo adiestramiento que los Xian Lung. En su lugar reciben una especie de bautismo de fuego, aprendiendo su habilidad trabajando junto a inmortales más experimentados en el Reino Medio. Con el tiempo, los maestros dan a sus discípulos responsabilidades cada vez mayores hasta que consideran que están preparados para trabajar solos. Como los Hijos del Dragón, los Wu Feng terminan su adiestramiento con una aceptación ceremonial de los Preceptos Celestiales ante los Ocho Inmortales.
Como en los métodos de adiestramiento, cada dinastía difiere en su misión y las sectas que sus miembros forman para conseguir sus fines. La mayoría de los Hijos del Dragón se dividen entre tres facciones principales dependiendo de sus objetivos preferidos, aunque como se ha mencionado, pocos eligen su propia senda. Quienes tienen fuertes personalidades de protectores o guardianes son atraídos hacia los Centinelas de Jade, vigilando a los mortales destinados a la grandeza. Los Xian Lung que rechazan la interacción social encuentran su lugar entre los Sabios del Crepúsculo, reuniendo y ocultando obras de arte y conocimiento para preservarlas para los habitantes de las Edades Futuras. –o incluso convirtiéndose en bibliotecas vivientes con el mismo fin. Sólo unos pocos Hijos del Dragón aceptan la carga de asistir a los fantasmas del Reino Medio como parte de la Sociedad del Loto Blanco, llevando socorro y esperanza a los muertos.
Por su parte, la mayoría de los Wu Feng se dividen asimismo entre tres sectas, aunque unos pocos siguen su propio camino. Los cazadores de demonios de las Flechas Celestiales combaten a las crecientes intrusiones de los bakemono y otras monstruosidades del infierno en el Reino Medio, entorpeciendo los planes de los Reyes Yama. Los Hijos del Fénix menos agresivos cultivan sus talentos naturales para curar a otros como miembros de las Justas Flores de Melocotón. Finalmente, la Hermandad del Farol Escarlata sirve como embajadores de los Ocho Inmortales ante los elementales hsien, hengeyokai y espíritus de la naturaleza del Reino Yang.
Sin importar su dinastía, los Wu T’ian saben que no pueden “salvar” el mundo. Es demasiado tarde. El Emperador Demonio pronto se alzará para reclamar el Trono de Jade, y ninguna fuerza puede evitarlo. Pero queda esperanza. La siguiente Edad del Demonio será terrible, cierto, pero ni siquiera el más terrible señor del Yomi puede detener el inevitable giro de las Edades. El amanecer de la Séptima Edad llegará con la caída del usurpador y las fuerzas del mal. Será una Edad sombría, pero también una época de lenta purificación para el mundo. Encerrados en su propio ciclo de muerte y renacimiento, los Wu T’ian comprenden mejor que nadie que el universo sigue sus estaciones. La suya es una ardua misión, pero preparados o no, son la última esperanza del Reino Medio.
Aunque son muy similares en su renacimiento y devoción al equilibrio, los Wu T’ian son suficientemente diferentes de los Amenti como para justificar unos pocos cambios en las reglas. Cuando son diferentes, estar reglas toman precedencia sobre las del Apéndice de Momia: la Resurrección.

ARTES
Los Wu T’ian se refieren prácticamente a todos las sendas mágicas de los Renacidos como Artes en lugar de Hekau. Como fue presentado en Momia, los Wu T’ian no pueden aprender Nomenclatura, aunque habían expandido su propia versión de Necromancia. Realmente se trata de una confusión de los Amenti. La Familia del Cielo desaconseja el estudio de la magia de los nombres –creyendo que se trata de un arte arrogante y presuntuoso- pero unos pocos Wu T’ian han dominado este Arte (trátalo a la hora de costes y aprendizaje como un Arte de otra cultura). Irónicamente, y a pesar de todos los rumores en sentido contrario, ningún Wu T’ian conocido ha estudiado jamás Necromancia. En su lugar la Familia del Cielo tiene dos sendas separadas de magia espiritual basadas en el Yin y el Yang. Para detalles sobre estas artes consulta el Capítulo Cuatro.

CHI
Los Wu T’ian utilizan el término Chi en lugar de Fuerza Vital. Aparte de la terminología, los elegidos del Cielo recuperan sus energías espirituales utilizando las mismas reglas que los demás Renacidos, con la notable excepción de que deben realizar su Bendición del Cielo (Bendición de Osiris) en la Puerta del Cielo o en una de las sendas de dragón o nidos de dragón del Reino Medio. Además, los Wu T’ian siempre reciben la Bendición del Augusto Personaje (Bendición de Ra) cuando descansan en la Puerta del Cielo.
Los Wu T’ian que vacían su Chi fuera del Reino Medio se debilitan siguiendo las reglas del semektet, aunque ellos poéticamente se refieren a su condición con el nombre de el Loto Marchito. Sin embargo, al contrario que los Amenti y los Teomallki, los debilitados Wu T’ian no tienen que tirar Fuerza de Voluntad cada día para retener el control de sus cuerpos. En su lugar deben tirar Fuerza de Voluntad (dificultad 5) para realizar cualquier acción que no les ayude a volver al Reino Medio ( a discreción del Narrador). Como compensación por esta libertad extra, la Familia del Cielo no puede detener su decadencia mediante vendajes encantados –ni un procedimiento tan extraño podría llegar a ocurrírseles.

MUERTE Y RESURRECCIÓN
Cuando un Wu T’ian muere, su alma vuelve a la Puerta del Cielo en lugar de entrar en Meter-Khertet como los Amenti. Quienes tienen el poder para ver la Fuerza Vital o espíritus pueden ver el espíritu del inmortal desaparecer en un estallido de energía. Los Wu T’ian no pueden dejar el cielo sin el consentimiento de los Ocho Inmortales, y deben descansar en función de su puntuación de Contemplación (y posiblemente más) antes de que se les permita resucitar. Como una alternativa a la resurrección, algunos Wu T’ian aceptan misiones en uno de los mundos espirituales. Los inmortales que viajan a esos reinos no pueden abandonarlos (sin ayuda mágica) hasta que mueren o terminan sus misiones.
Además de regresar tras la muerte, también se espera que los Wu T’ian vuelvan al cielo tras completar sus búsquedas. Los inmortales vivos deben preparar sus cuerpos y entrar en un estado de animación suspendida. Los inmortales en su forma espiritual simplemente desaparecen y reaparecen en la Puerta del Cielo. Después de permanecer durante un período adecuado de tiempo (desde días a semanas, o más a discreción del Narrador), los Wu T’ian reciben una nueva tarea y pueden regresar a sus cuerpos en coma sin una tirada de Resurrección –a menos que sus cuerpos estén muertos, por supuesto. La Contemplación de un inmortal debería tener influencia en el tiempo que se establece entre misiones. Como norma general los interludios no deberían durar menos de [7-Contemplación restante del inmortal] días. Hay que tener en cuenta que sólo es un mínimo sugerido. Las necesidades de la historia deberían preceder a las reglas.

ENCARNACIONES
Los Wu T’ian se dividen en dos dinastías (que ellos llaman “Encarnaciones”) de acuerdo con la natural dual del Yin (Xiang Lung) y el Yang (Wu Feng). Al contrario que las dinastías de los Amenti, las Encarnaciones representan más una filosofía y una forma de vida que una rígida taxonomía de fragmentos de almas. De acuerdo con las leyendas existe una Tercera Encarnación –el estado de equilibrio armonioso- pero la mayoría de los inmortales consideran este estado como un ideal que un objetivo. Los Wu T’ian pueden cambiar de Encarnación con el tiempo, aunque no sin extrema dificultad.

LA UNIÓN
Después de beber el Elixir de la Vida Eterna, el nuevo Wu T’ian cae en coma y muere. Mientras su alma pasa por los reinos Yin o Yang (dependiendo de su personalidad), un agente de la Burocracia Celestial –llamado un jing shen o espíritu dorado- aparece con la forma de un dragón (yin) o un fénix (yang) para unirse con el inmortal y abrir un portal a la Puerta del Cielo. Al contrario que otros Renacidos, los inmortales del Reino Medio no están tanto fusionados con sus mitades espirituales como infundidos, reteniendo sus personalidades originales con pocos cambios tras la Unión. No es raro que un Wu T’ian desarrolle nuevos gustos de comida o música (por ejemplo), pero los cambios de Naturaleza no son algo frecuente.

PERCEPCIÓN
Los Elegidos del Cielo comprenden los sentidos místicos de los Renacidos como la mayoría de la magia, en términos de flujo de Fuerza Vital. Para su forma de pensar, la Sabiduría es clave en la percepción de las energías Yang, así como la Visión de la Muerte implica el escrutinio del Yin. AL contrario que otros Renacidos, los Wu T’ian tienen acceso a la visión de la fuerza vital asociada sólo con sus respectivas Encarnaciones.

BÚSQUEDA
Las normas de la Búsqueda de los Wu T’ian están desarrolladas en el manual básico de Momia: la Resurrección. Los Wu T’ian normalmente sólo pierden Búsqueda por actuar contra los preceptos de lo que ya han conseguido. Aunque podrían romper hasta cierto grado cualquier precepto, los Ocho Inmortales no esperan la perfección de sus servidores, sino que comprenden que la iluminación es un camino lento y tortuoso. Por otro lado, los discípulos con Pasión por el Conocimiento no tienen carta blanca para estudiar apasionadamente nuevos métodos de tortura sólo porque no han llegado a las Hazañas Gentiles o el Respeto por todos los Vivos. A un nivel fundamental, los Ocho Inmortales esperan que todos los Wu T’ian respeten todos los preceptos. Cometer errores cuando no has dominado por completo una lección es una cosa; vivir en flagrante desobediencia del cielo es otra. Quienes abusan de sus dones los pierden.

SEXO
Aunque los Wu T’ian son perfectamente capaces de tener sexo con los mortales, muy pocos lo hacen. Esas relaciones generalmente van en contra del precepto del Corazón Solitario. De hecho, a pesar de la inexistencia de un precepto de los Ocho Inmortales contra la actividad sexual, muchos Wu T’ian mantienen una política de completa abstinencia.

CAMBIO DE ENCARNACIONES
El destino es engañoso. Incluso después del renacimiento, los Wu T’ian en ocasiones se sienten atraídos por otra senda de servicio. Algunos Xian Lung desarrollan su lado Yang y algunos Wu Feng desarrollan su lado Yin y finalmente pueden cambiar su Encarnación. Sin embargo, hacerlo no es fácil. Los inmortales no deciden cambiar su Encarnación de la noche a la mañana. En términos de juego primero El Wu T’ian debe primero elevar el nivel de Arte de su Encarnación deseada más alto que su Arte Primario y gastar cinco puntos adicionales de experiencia en presencia de los Ocho Inmortales. Si se reúnen estas condiciones, el jing shen del inmortal se separa de su alma y un nuevo espíritu del tipo opuesto lo reemplaza. La fuerza del personaje, su debilidad y Arte primaria inmediatamente cambian para adaptarse a su nueva Encarnación.

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WU FENG

LA FAMILIA DEL FÉNIX O LOS HIJOS DEL FÉNIX

Si caemos en la desesperación, el Emperador Demonio ya habrá ganado.

Desde su posición como consejeros del Augusto Personaje de Jade, los Ocho Inmortales han observado el paso de las Edades con preocupación. Las depredaciones de los corruptos shen y los demoníacos servidores de los Reyes Yama han arrasado la fe de la gente y han consumido los santuarios del Reino Medio. Han estallado guerras en la sombra por la sangre y el jade entre los cambiaformas, los antaño orgullosos hengeyokai, que se enfrentan a la extinción, mientras hordas aullantes de bakemono merodean sin oposición. Los espíritus gritan débilmente detrás de la muralla que separa los mundos, y su misión como miembros de la Burocracia Celestial ha sido olvidada en medio del dolor y la confusión. Y los vampiros –los restos decadentes de los héroes caídos- pretenden alcanzar la iluminación con aliento robado, mientras el Pueblo del Rayo entrega su poder y sus almas a máquinas impías. El mundo sangra y llora, y el cielo sangra con él.
Divididos en torno a la eterna dualidad del Yin y el Yang, cada Encarnación de los Wu T’ian tiene un papel importante en la misión superior de los Ocho Inmortales. Como han aprendido los ministros del cielo a través de la experiencia, las Edades no están limitadas por el tiempo. Sus épocas están definidas por cataclismos en lugar del calendario. Los Wu Feng existen para cumplir dos objetivos: alargar la presente edad y acortar la siguiente. Consiguen lo primero expulsando a las manifestaciones del Yomi y curando las plagas físicas y espirituales del mundo eliminando los asideros de la corrupción. Cuando finalmente llegue la siguiente Edad, los Wu Feng trabajarán para acortarla lanzando una permanente guerra de guerrillas contra el Emperador Demonio. Será una espina en su pie, una fuerza única de justicia en un mundo injusto. Curarán las plagas de los Mil Infiernos y brillarán como faros de esperanza y heroísmo para el pueblo esclavizado del Reino Medio. Pero todo eso ocurrirá en un lejano futuro, o eso esperan. El ahora es lo que importa. Evitar el surgimiento del mal es suficiente tarea para el presente.
Infundidos con un espíritu viviente de Yang, los Wu Feng generalmente son apasionados, cálidos y extrovertidos. Toman su nombre del Fénix Escarlata (También conocido en ocasiones como la Reina Escarlata), la diosa que personifica la esencia del Yang. Como la china Na Kua ella creó la humanidad; la como la japonesa Izanami engendró las islas. Ella es la vida y toda la vida procede de ella. La Familia del Fénix rinde homenaje a la Reina Escarlata viviendo y respetando la vida. Por esta razón la Reina Escarlata valora más a sus sanadores que a sus guerreros. Los guerreros son una triste necesidad de los años del crepúsculo, pero quienes dan y restauran la vida son quienes de verdad comprenden el poder y el propósito de su ser. Los Wu Feng casi siempre tienen el Respeto por toda la Vida como su primer precepto.
Forzados a abrazar la amarga paradoja de combatir para proteger la paz, los Wu Feng luchan con una determinación y celo que aterra a sus enemigos. En sus corazones vibra el fuego de la justicia que corta la carne de los demonios, junto con la cálida benevolencia de un día de verano. Personifican la actividad y las emociones, pero la emoción dirigida y enfocada hacia un noble propósito. Cuando deben, envían las retorcidas almas de sus enemigos de vuelta al infierno en un verdadero remolino de velocidad y poder. Pero sin importar su competencia, los Wu Feng evitan la lucha siempre que pueden. La violencia es siempre el último recurso. Desviar a un monstruo de la senda del pecado es preferible a destruirlo.
Además de sus papeles como sanadores y guerreros, los Wu Feng también sirven como embajadores y pacificadores. La guerra es un terreno fértil para el odio y la desesperación, dos de las armas más poderosas en el arsenal del infierno. Mientras los shen combaten unos con otros por baratijas de jade, los Reyes Yama envenenan los corazones de todos los bandos, enfrentándolos a todos para asegurar su victoria. Sin embargo, más que luchar, los emisarios de los Wu Feng reclutan a otros nobles shen –seres sobrenaturales- a su causa, desde los feroces cambiaformas hengeyokai a las divinidades ocultas de los hsien. La vida es demasiado preciosa como para desafiarlas en luchas y disputas sin sentido. La paz trae la esperanza, la esperanza trae la curación, la curación trae la vida. En todas estas cosas el infierno es derrotado.
Resurrección: Para los destinados a caminar en la senda del Fénix, el Elixir de la Vida Eterna arde en su interior como un fuego que todo lo consume. Aunque dolorosa, la muerte llega de forma muy rápida. El alma del candidato preparado pasa sólo unos momentos en el reino Yang antes de que su jing shen llegue como un fénix dorado para abrir un portal a la Puerta del Cielo.
Nueva Vida: Por norma, los discípulos Wu Feng caen en dos amplias categorías: los mortales repletos de Yang renacen en la senda del Fénix Escarlata para profundizar en su comprensión, y las almas cargadas de yin que abandonan su introspección para abrazar la vida con pasión. Aunque los primeros encuentran su nueva existencia desafiante, en tanto la vida y la muerte constituyen un desafío, mientras que quienes un cambio dramático en su personalidad encuentran su existencia alterada por completo. Todo parece más brillante, más vívido. La muerte parece distante, llevada al reino de la abstracción por la inmortalidad del Hijo del Fénix. La pasión parece fluir en todas partes, saltando de corazón en corazón en invisibles oleadas de color. El renacimiento es una maravillosa experiencia mental.
Afiliaciones: Los mortales se encuentran atraídos de forma natural a la vitalidad y el entusiasmo que irradian los Wu Feng. Hay algo indescriptiblemente atractivo en la Familia del Fénix, un goce que no puede ser contenido por una sola alma. Este atractivo significa que los Wu Feng reúnen amigos mortales dondequiera que van, lo que puede hacer difícil para ellos seguir el precepto del Corazón Solitario. Dentro de la sociedad mortal, los Wu Feng asumen papeles como curanderos o maestros, aunque no necesariamente en formas ostentosas u obvias. Un Hijo del Fénix puede ser un doctor, pero igualmente puede ser la voluntariosa niñera que en secreto asegura la milagrosa recuperación de los pacientes de la sala de emergencias (dejando que el “verdadero” doctor se lleve el mérito). Un profesor puede ser un maestro de escuela, pero también un camarero o un humilde pescador.
Creación del Personaje: A menudo conocidos por ser Protectores, Vividores y (benevolentes) Embaucadores, los Wu Feng también comparten cierta propensión por Arquitectos, Soldados y Visionarios con sus compatriotas Xian Lung. Aunque los Hijos del Fénix sin gran Empatía ni Intuición son más raros que los copos de nieve en el Infierno del Aceite Hirviendo, la pertenencia a una secta juega un gran papel en la selección de Atributos y Habilidades. Las Flechas Celestiales ponen énfasis en los Atributos Físicos y las técnicas de combate, así como en las puntuaciones de Alerta, Consciencia y Ocultismo (para conocer las debilidades de sus enemigos). Las Flores Justicieras de Melocotón tienden más hacia los Atributos Sociales o Mentales enfocándose en Supervivencia y Medicina. La Hermandad del Farol Escarlata tiene la mayor parte de los requerimientos, esperando que sus miembros destaquen en Expresión, además de comprender los protocolos de los shen (Etiqueta, Burocracia, Ocultismo y Leyes). Con respecto a los Trasfondos, los Wu Feng tienden hacia los Aliados y Contactos quieran o no, y muchos se encuentran bajo la protección del Joss (Ka).
Hekau Primario: Feng Tan
Bendición: La Vibración del Yo Vital. El Yang es el principio de la emoción, el calor y la vitalidad. A través de su comprensión del Yang, los Wu Feng pueden percibir el flujo de la pasión y la vida a su alrededor y dar energía a los cuerpos para acelerar su curación. Los Hijos del Fénix pueden utilizar su Visión de la Vida en cualquier momento, incluso en forma espiritual, y pueden utilizar su reserva de Fuerza Vital para curar heridas. Cada punto que gasta cura un punto de daño letal o dos niveles de daño contundente. Mientras no gaste más de un punto de Fuerza Vital por turno curando, el Wu Feng puede regenerarse mientras realiza otras tareas o incluso inconsciente. Una curación más rápida requiere un punto de Fuerza de Voluntad además del coste de Fuerza Vital y cuenta como una acción. Los Wu Feng sólo pueden curar sus propios cuerpos de esta manera.
Debilidad: Como los elegidos de los Ocho Inmortales, los Wu T’ian deben obedecer sólo los mandatos del cielo. Sin un inmortal se desvía voluntariamente de su tarea o rehúsa regresar al cielo después de completar una misión, inmediatamente pierde su habilidad para recuperar Fuerza Vital al amanecer o de la Bendición del Cielo y comienza a perder Fuerza Vital al ritmo de un punto por día. Una vez un errante Wu T’ian se queda sin Fuerza Vital, sufre un nivel de daño agravado cada día hasta que muere y se materializa ante la Puerta del Cielo para rendir cuentas por sus acciones injustas (y posiblemente perder Búsqueda). Los inmortales descarriados pueden detener su deterioro en cualquier momento reasumiendo su misión, aunque la recuperación de Fuerza Vital y niveles de salud debe realizarse de forma normal. Además, las abundantes energías Yang que infunden a los Hijos del Fénix les impiden utilizar la Visión de la Muerte.

ESTEREOTIPOS
Xian Lung: Ellos planean; nosotros hacemos.
Amenti: Como nosotros en su fervor –pero necios en sus convicciones.
Capacocha: ¿Qué poder divino decidió dar la inmortalidad a estas orgullosas criaturas? Sus pasiones no sirven a nadie excepto a ellos mismos.
Kuei-jin: Roban la vida para mantener su farsa. En verdad estos demonios han arruinado cualquier gloria que pudieran haber tenido.
Hsien: Incluso en el exilio, los Pequeños Dioses recuerdan sus deberes con el cielo. Honramos su ejemplo.

INTERESES
Apasionados y carismáticos, los Wu Feng siguen el vuelo del Fénix Escarlata con su humilde obediencia a los Ocho Inmortales. Las epifanías y revelaciones se extienden a su paso como los vórtices de un despertar, impartiendo esperanza y alegría a los oprimidos mientras su verdad desenmascara y deshace los planes ocultos de los demonios. Son el cuchillo clavado con desesperación que pone en fuga a los bandidos del Yomi, pero muy a menudo también es el cuchillo que realiza hermosas tallas o que corta la enfermedad para promover la salud. Sus curanderos son el anatema de la muerte y sus guerreros el anatema de quienes provocan la muerte.

LA TERCERA ENCARNACIÓN
Como un péndulo que se desplaza lentamente entre los extremos del yin y el yang, todos los Wu T’ian buscan en última instancia alcanzar el perfecto equilibrio espiritual. Se trata de un objetivo elusivo. Quizás los inmortales sólo puedan alcanzar semejante estado –la susurrada Tercera Encarnación- tras el dominio completo de los Diez Preceptos Celestiales. Quizás realmente es más fácil que eso…o más difícil. La iluminación nunca funciona de la forma que los no iluminados esperan.

RECLUTAMIENTO
Hasta donde los Wu T’ian pueden determinar, la dinastía de un nuevo inmortal es determinada por su comprensión subconsciente del yo. Si un mortal imbuido de yang está cómodo con su existencia, el Elixir de la Vida Eterna recorre su sangre y transporta su espíritu al Reino del Yang en un estallido de dolor abrasador. Por lo tanto, el jing shen que llega para unirse con él adopta la forma de un fénix. Los mortales orientados al yin que reconocen su desequilibrio y ansía poder corregirlo de forma similar son llevados al Reino Yang en el momento de su muerte. Estos individuos descubren que toda su comprensión de la vida cambia.
Con todo esto en mente, no existe una categoría específica de personas o personalidades que se conviertan en Wu Feng si beben el Elixir de la Vida Eterna. Paradójicamente los que aparentemente tienen un perfil “perfecto” –como médicos o pacifistas- no tienen más posibilidades de unirse a la Familia del Fénix que reclusivos sabios o funerarios. Sólo las limitaciones habituales de los Wu T’ian se aplican siempre. Nadie recibe el elixir sin demostrar su dedicación a los principios del Tao. Aunque la mayoría de los Wu T’ian son chinos o de ascendencia china, eso no es un prerrequisito. Los seguidores de Lao Tsé cruzan fronteras y culturas, a menudo sin saberlo. Los servidores vivos del Tao a veces llegan a la iluminación sin ninguna instrucción, pues su misma naturaleza los atrae de forma inexorable a la armonía y el equilibrio. Es raro que los Wu T’ian sean llamados fuera de las fronteras del Reino Medio, pero ocurre.

INFLUENCIA
Los Wu Feng tienden a acumular poder y conexiones sin pretenderlo realmente, simplemente mostrándose extrovertidos y amables. Uno de los peligros más cómicos con los que se cruzan los Hijos del Fénix es su tendencia a atraer “fans” si permanecen en una zona durante demasiado tiempo. Es difícil obedecer el precepto del Corazón Solitario con un montón de admiradores alrededor, por halagadora que sea su atención. En un sentido más siniestro, los demonios astutos no tienen reparos en capturar a los amigos de un Wu Feng y a sus asociados para chantajearles o atraerles, o enviárselos en pedacitos como una táctica brutal de desmoralización.
Simplemente, si su trabajo requiere ganar influencia, los Wu Feng ganan influencia. Sin embargo, en conjunto, prefieren mantener una actitud discreta.

ORGANIZACIÓN Y ACTIVIDADES ACTUALES
Los Wu Feng trabajan como curanderos, guerreros e intermediarios de los Wu T’ian. En conjunto, su afiliación al yang los hace más aptos para la socialización y para el trabajo en grupos que sus introvertidos aliados Xiang Lung. Incluso fuera de las jerarquías que dirigen sus tres principales sectas, los Hijos del Fénix se dedican constantemente a construir relaciones entre ellos. Es su naturaleza.
Las Flechas Celestiales, la facción más militante de los Wu T’ian, lucha directamente contra el enemigo. Aunque la llegada del emperador demonio sea inevitable, tal y como creen los Ocho Inmortales, no hay nada en ninguna profecía que establezca cuándo tendrá lugar esa ascensión infernal. Las Flechas Celestiales luchan contra las incursiones demoníacas dondequiera que puedan encontrarlas, para reducir el ritmo al que gira la rueda el tiempo suficiente para que los Sabios del Crepúsculo completen su trabajo. Su valentía –o, dirían algunos, su temeridad- es legendaria entre los Wu Feng. La inmortalidad también les permite asumir riesgos que los mortales, impedidos por sus instintos de supervivencia, simplemente no pueden asumir.
En contraste, las Justas Flores de Melocotón comprenden que el Yomi prospera con el sufrimiento. Reduciendo el dolor en el Reino Medio mediante la curación de los enfermos y el consuelo de los desesperados, debilitan espiritualmente a los Reyes Yama. Las Justas Flores de Melocotón puede que no sean tan heroicas, ni tan dramáticas como las Flechas Celestiales, pero su propósito es superior y la forma verdadera de conquistar los Mil Infiernos.
Los Wu T’ian no son los únicos shen del Reino Medio. Mientras la Sociedad del Loto Blanco de los Xian Lung se ocupa de los fantasmas del Reino Oscuro de Jade, sus contrapartidas yang de la Hermandad del Farol Escarlata, actúan como emisarios del cielo en el mundo de las cortes elemantes, los changelings hsien y los hengeyokai cambiaformas. Los Ocho Inmortales recuerdan la época en la que todas estas criaturas servían fielmente a la Burocracia Celestial, cumpliendo los papeles que se les habían encomendado con piedad y pasión. Entonces la traición del Yomi provocó la guerra civil entre los cambiaformas y la expulsión de los hsien del cielo. Sin embargo, en estos tiempos oscuros, los ocho Inmortales saben que las fuerzas de la justicia deben dejar las antiguas rencillas a un lado, o los Reyes Yama las enfrentarán entre ellas y destruirán las últimas esperanzas del mundo. Por difíciles y peligrosas que sean sus misiones, los miembros de la Hermandad se enfrentan al caos enloquecedor del Reino del Yang y a la ira de los shen territoriales con la vaga espernaza de que algún día puedan unir a las fuerzas del cielo.

LOS WU KUEI
En los últimos meses, varios Wu T’ian han informado de encuentros con demonios que utilizan magia corrupta sospechosamente similar a la de las justas Artes del Cielo. Aunque sus ancianos han rechazado esas historias como relatos distorsionados sobre los Kuei-jin o sobre magos corrompidos por el infierno, los inmortales más jóvenes tienen otra teoría diferente y más desagradable. Creen que los Reyes Yama han conseguido crear sus propios esclavos inmortales para oponerse a la Familia del Cielo. Los defensores de esta teoría han llegado incluso a dar a estos elusivos akuma un nombre: los Wu Kuei –la Familia de los Demonios.
Los Ocho Inmortales guardan un incómodo silencio al respecto.

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XIAN LUNG

DRAGONES INMORTALES O HIJOS DEL DRAGÓN

El reinado del Emperador Demonio se acerca como un rugiente tifón. Debemos salvar lo que podamos antes de que lleguen las primeras lluvias.

Unidos con un antiguo espíritu del Yin, los Xian Lung contemplan, planean y actúan (cuando deben hacerlo) con calculadora deliberación. Su naturaleza fría e introspectiva los separa de los extrovertidos y sociables Hijos del Fénix, a quienes observan con no poca diversión y anhelante frustración.
Los Xian Lung toman su nombre del Dragón de Ébano, el avatar del Yin. Es Hun Dun de China, el ahora derrocado juez del inframundo, y el coreano Hwan-ung que soportó cien días de oscuridad para alcanzar la inmortalidad. Pero más que eso, simplemente es. Que la Emperatriz Escarlata y su prole revoloteen como luciérnagas. El Yin se encuentra en la calma, la tranquilidad y la meditación pasiva. El Yin sobrevive. Y siguiendo este principio del ser (templado con el necesario equilibrio), los Xian Lung aguantan y meditan y guían sus acciones con una sabiduría fruto de una meticulosa planificación. Como los Wu Feng, la violencia es el último recurso para los Dragones Inmortales. Comprenden demasiado bien a la muerte como para tomarla a la ligera. Desde sus principios, los Xian Lung vigilan el mundo de cerca. Encuentran la claridad mediante la devoción y comprenden mediante la claridad. Debido a esto, la Observación Cuidadosa es su preferido precepto de inicio.
Invocados en el crepúsculo de una era, los Xian Lung preparan al Reino Medio para enfrentarse a la Edad del Pesar con dignidad. El destino todavía no ha elegido a todos los principales jugadores del conflicto que se avecina. Quienes están destinados a la grandeza deben cumplir su potencial y tomar decisiones sin la interferencia demoníaca. Al Infierno le gustaría ver a todos los héroes por nacer o descubrir destruidos antes de que llegue su momento. Los Xian Lung se interponen en el camino del infierno, bloqueando su paso con inquebrantable resolución. Si es el destino de un niño crecer y perecer noblemente como un mártir a manos de un señor demoníaco, así debe ser. Los Dragones Inmortales se aseguran de que ningún daño le ocurra al niño antes de su encuentro predestinado. El paso inescrutable del destino significa que en ocasiones una aparente derrota puede ser la entrada a una futura victoria. En última instancia, el destino favorece a los justos –o así lo creen los Wu T’ian.
Aparte de ser protectores, los Xian Lung tienen una tarea más importante: preservar todo lo que es sagrado y digno de la Quinta Edad para que pueda sobrevivir al terror y la destrucción de la Sexta. Al final de la larga noche, cuando el Emperador Demonio sea derrocado y el Trono de Jade regrese a su verdadero amo, el mundo será reconstruido lentamente. Pero si el arte y la erudición de las épocas precedentes perecen durante los tiempos oscuros, así como los únicos fantasmas y espíritus que recuerden la gloria de la humanidad, entonces todo habrá sido en vano. Los usurpadores del Infierno no pueden mantener el cielo, pero el mal puede destruir y destruirá la civilización y el conocimiento milenario si tiene la oportunidad. Los Xian Lung no se lo permitirán. Aprenden todo lo que pueden de la filosofía y la ciencia, la literatura y las matemáticas. Los Inmortales se convierten en bibliotecas y museos vivientes o crean bóvedas llenas de conocimiento. En la Edad del Demonio los sabios contarán historias que no deben olvidarse para que el pasado no se pierda. En la siguiente Edad enseñarán a la humanidad cómo restaurar el mundo a su anterior gloria.
En todas las edades, los Xian Lung recuerdan a los fantasmas de sus ancestros. El inframundo es un lugar oscuro y aterrador, y todavía tras el paso del Gran Tifón. Malignos e infernales kuei cabalgan en los vientos negros de la tormenta y siembran el caos en las esparcidas ciudadelas de los muertos. Muchos Xian Lung cree que la primera oleada de conquista del Yomi no atacará el Reino Medio, sino el Mundo Yin. Segar las almas de los difuntos dará al Infierno un asidero inquebrantable desde el que las fuerzas del mal pueden extender su poder para conquistar el resto de las Diez Mil Cosas. De hecho, el Gran Tifón podría ser el heraldo de la invasión. Con este pensamiento pesimista en mente, algunos Dragones Inmortales han vuelto su atención hacia en inframundo y sus frenéticos habitantes, dejando que los Hijos del Fénix cuiden de los vivos. Si los Mil Infierno devoran el inframundo, no habrá quien pare a los Reyes Yama.
La Edad se balancea al borde del cataclismo. El mundo literalmente se va al infierno, y los Xian Lung están determinados a ser la voz de la razón y la calma en el corazón de la tormenta. Sin esa serenidad, no puede haber claridad. Sin claridad no puede haber visión. Sin visión no hay significado.
Resurrección: Para quienes siguen al Dragón de Ébano, el Elixir de la Vida Eterna se extiende lentamente a través de su cuerpo como un frío entumecedor. A su paso, los músculos se paralizan y las articulaciones estallan con un salvaje dolor. Sólo cuando el nuevo Hijo del Dragón ya no puede moverse su espíritu cae en el silencio de la nada y en el reino de los muertos. Cuando despierta, el nuevo fantasma debe reconocer y atravesar su propio velo sin ayuda. Aunque su jing shen protector permanece cerca como un dragón enroscado, aguarda pacientemente a que atraviese la ilusión de la crisálida antes de abrir el camino hacia la Puerta del Cielo.
Nueva Vida: Los Xiang Lung son conocidos por su reserva y ascetismo, y normalmente evitan las relaciones intensas que podrían interferir con sus tareas. Lo que los extraños no conocen es la dificultad y el aislamiento emocional que ese estilo de vida requiere. Los Wu T’ian todavía son humanos (más o menos), y todavía anhelan los placeres de la carne y la compañía. En el lado positivo, parte con ventaja cuando se trata de razonar y comprender. Aunque su energía Yin les ayuda en cierto grado a soportar la tentación, el excesivo Yin también lleva a la depresión y a la anulación de la empatía. La mayoría de los Dragones Inmortales simplemente dejan hacer. Cada día, algunas veces, cada hora, es una lucha que deben soportar. Ésa es su naturaleza.
Afiliaciones: Aunque muchos Hijos del Dragón dejan los asuntos mortales a sus parientes Wu Feng y dedican sus vidas al precepto del Corazón Solitario, otros no son tan estrictos y crean un pequeño círculo de amigos leales. Los Dragones Inmortales que pertenecen a los Centinelas de Jade llevan esta conducta al extremo, dedicando todas sus energías a la protección de sus cargas y asociándose con otros mortales sólo cuando es necesario para cumplir su misión. Irónicamente, los Xian Lung que eligen la independencia de todas las sectas son los que se rodean con más frecuencia de mortales en su papel como sabios, guardianes o incluso intrépidos cazadores de demonios.
Creación del Personaje: Los Ocho Inmortales llenan las filas de los Xian Lung de los mortales que vivieron vidas orientadas al yin así como de quienes disfrutaron de la pasión y fervor del yang excluyendo la contemplación y la paciencia. Los devotos mortales del Yin siguen un conocimiento cada vez más profundo de su senda como inmortales a menudo eligen los Atributos Mentales y los Conocimientos como sus grupos primarios, mientras que los que anteriormente seguían la senda del yang y ahora buscan o se les ofreció un cambio de filosofía como Hijos del Dragón tienden hacia los Atributos Sociales y Talentos. Aparte de las elecciones específicas de Habilidades, los Xian Lung aprecian la Alerta y la Consciencia para descubrir las verdades ocultas del mundo, la Meditación para reflexionar sobre estas verdades y Enigmas para comprender las conexiones entre todas las cosas. Aunque los Xian Lung se sienten atraídos por la introspección tranquila y los Trasfondos de Arcano, Contemplación y Tao, cualquier Trasfondo permitido para los Wu T’ian puede ser apropiado para los personajes con un concepto adecuado.
Hekau Primario: Lung Tan
Bendición: El Yo Perseverante. El Yin actúa mediante la inacción, resistiendo pasivamente las fuerzas que se alzan contra él. Mientras a un Xian Lung le quede al menos un punto de Fuerza Vital, trata las heridas desde armas de fuego como contundentes en lugar de letales (a menos que reciba el daño en la cabeza) y reduce a la mitad cualquier daño contundente aplicado después de resistirlo. Los Dragones Inmortales que agotan sus reservas de Fuerza Vital sufren un daño normal. Además la conexión al Yin de los Xiang Luna les da acceso a la Visión de la Muerte todo el tiempo, incluso mientras están vivos.
Debilidad: Como los Hijos del Fénix, los Xian Lung deben obedecer al cielo o sufrir un deterioro psicológico y físico. Como consecuencia de su fuerte conexión al Yin, los Xian Lung tienen auras pálidas y no pueden utilizar el poder de Visión de la Vida.

ESTEREOTIPOS
Wu Feng: ¿Son demasiado impulsivos o es que nosotros deliberamos demasiado?
Amenti: Bienintencionados, aunque equivocados. Consideramos que son prometedores si llegan a madurar.
Capacocha: La muerte y el sufrimiento les siguen el paso. Afirman que su sacrificio es sagrado, pero los fantasmas cuentan una historia distinta.
Kue-jin: Ladrones y asesinos a un paso del Yomi. No hay más que mirar su depravación para saber que la Edad del Demonio está a punto de llegar.
Fantasmas: Nuestros ancestros merecen respeto; el infierno amenaza a los vivos y a los muertos por igual.

INTERESES
Estoicos e inhumanamente pacientes (por lo menos a ojos de los extraños), los Xian Lung siguen la senda del Dragón de Ébano y los mandatos de los Ocho Inmortales. Su camino hacia la iluminación es sereno y tranquilo, la frontera entre la desesperación y la paz. Como eruditos y sabios conservan todo lo que pueden salvar de este mundo o de su reflejo yin y con firmeza protegen a los elegidos por el destino. Aunque algunos dicen que son pasivos –por lo menos comparados con los Wu Feng- es más corrector decir que se contienen. No actúan hasta haber considerado el momento más adecuado para hacerlo, y tratan de preparar planes de contingencia. Muchos Xian Lung creen que desperdician demasiado tiempo arreglando los errores cometidos por sus impulsivos compañeros. Por supuesto, los Hijos del Fénix se defienden diciendo que no cometerían tantos errores si los Dragones Inmortales (en su sabiduría infinita) dejasen de pensar tanto y ayudaran de una vez. Realmente no se trata de un conflicto entre las dinastías, sino mas bien de un chiste privado. Por extrañas que parezcan las costumbres y actos de una dinastía a otra, cada una reconoce la necesidad de la otra. Muchos Xian Lung son demasiado teóricos en su actitud y tienen dificultades para reaccionar ante situaciones prácticas. Por otra parte, su sabiduría y contención proporciona un control constante sobre la impaciencia de sus parientes “borrachos de yang”.

RECLUTAMIENTO
Como los Hijos del Fénix, los Dragones Inmortales reclutan miembros en igual medida entre mortales orientados al yin y al yang. Si su subconsciente desea más –o un nuevo- servicio a los preceptos y meditación del yin, el Elixir de la Vida Eterna llena el cuerpo agonizante del mortal con un dolor gélido mientras deposita su alma en el inframundo. A pesar de la amplia variedad de personalidades atraídas a la senda del Dragón de Ébano, la mayoría comparten cierto nivel de paciencia (aunque sólo sea una chispa). El yin no es cuestión de prisa, y los que no pueden relajarse y ser ellos mismos, encuentran bloqueada su iluminación. Como mínimo, la frustración lleva a las almas impacientes a cambiar su dinastía y unirse a los Wu Feng. Como mucho…bien, los Wu Kuei sólo son rumores, ¿verdad?

INFLUENCIA
Fieles a las estructuras creadas para ellos por los Ocho Inmortales, los Xian Lung tienen poca influencia en el Reino Medio. Su devoción al yin y su senda de introspección no hace sino amplificar esta carencia. La mayoría de los Hijos del Dragón tienen dificultades para hacer amigos fuera de su propia orden y muchos ni siquiera lo intentan. Tienen otras cosas que hacer. Esto no quiere decir que todos los Hijos del Dragón sean ermitaños lacónicos, pero tienden a tener menos contactos sociales, lo que presenta menos oportunidades para construir bases de poder.
De forma interesante, los Xian Lung tienen una influencia más considerable entre los shen, especialmente entre los fantasmas de las Fuentes Amarillas. Incluso fuera de la Sociedad del Loto Blanco, muchos Hijos del Dragón descubren que sus sendas se cruzan frecuentemente con las maquinaciones y manejos de los espíritus de los ancestros. Los fantasmas que conocen a los Wu T’ian respetan (y en muchos casos temen) a los Elegidos del Dragón, cuyas poderosas Artes pueden controlar y expulsar a los muertos con igual facilidad.

ORGANIZACIÓN Y ACTIVIDADES ACTUALES
Los Xian Lung sirve como estrategas, guardianes e historiadores de los Wu T’ian. Aunque en última instancia todos responden a la voluntad de los exaltados Ocho Inmortales, los Hijos del Dragón han establecido una jerarquía basada en la edad y la sabiduría. No significa que los antiguos den órdenes a los demás, sino que los ancianos actúan como sabios y consejeros para los discípulos más jóvenes. Las tres mayores sectas de los Xian Lung son los Centinelas de Jade, los Sabios del Crepúsculo y la Sociedad del Lo Blanco, que también disponen de sus propios sistemas de rango y adiestramiento, supervisados por los ojos vigilantes de los Ocho.
La mejor forma de definir a los Centinelas de Jade es como los guardianes del cielo. Incluso en el crepúsculo de la Quinta Edad, todavía hay quienes tienen un gran destino que cumplir. Reconociendo el peligro potencial que representan esos individuos, las fuerzas del Yomi actúan de forma diligente para destruir o corromper su destino. Los Centinelas de Jade son la respuesta del cielo. En parte guardianes y en parte guías, su objetivo doble es proteger a sus protegidos del infierno y aconsejarles para que descubran y acepten su destino. Por supuesto, la mayoría de los protegidos no tienen ni idea de la chispa de grandeza que existe en ellos, y cualquier intento por parte de sus protectores para explicarles el paso de las Edades o los planes nefastos de los demonios como mínimo corre el riesgo de ser ignorado. Lo más probable es que el mortal se dedique a evitar al “lunático” en adelante.
Por lo tanto, los Centinelas de Jade actúan de forma curiosa. O bien se dedican a permanecer completamente ocultos de sus protegidos o se dedican a protegerlos mediante una fachada de amistad, animándolos de forma indirecta a explorar sus talentos latentes. Los problemas se complican cuando los protegidos son niños o cuando los Ocho Inmortales evitan explicar los detalles del destino del protegido (una situación muy frecuente). Muchos Centinelas de Jade llevan un pequeño pendiente de jade en su oreja izquierda, aunque otros rechazan cualquier elemento distintivo.
En contraste con la función marcial de los Centinelas de Jade, los Sabios del Crepúsculo evitan por completo la guerra y las relaciones sociales. Su misión es reunir todo el conocimiento y la cultura del mundo (especialmente los del Reino Medio) y ocultar ese conocimiento en lugares protegidos para que sobreviva a la destrucción de la Edad del Demonio. Aunque la misión de estos archivistas parece sin sentido o fatalista para los demás Renacidos, los Sabios comprenden que la Sexta Edad no es el fin del mundo. Cuando llegue la Séptima Edad y el universo comience a corregirse, los supervivientes de las edades oscuras agradecerán disponer del conocimiento “perdido” de sus ancestros. La mayoría de los Sabios por lo general adoptan una aptitud de dos: aprender todo lo que pueden de las bibliotecas y depósitos de conocimiento de los vivos o crear tesoros físicos de conocimiento en cuevas ocultas o reinos espirituales.
Finalmente, la Sociedad del Loto Blanco actúa como la voz y las manos del cielo en las Fuentes Amarillas. Su sacrificio es quizás el más grande, pues están dispuestos a ignorar la resurrección y aceptar misiones en su forma espiritual. Los fantasmas también son personas –o por lo menos lo fueron- y los piadosos Xian Lung reverencian a sus ancestros. El Gran Tifón del inframundo sigue rugiendo, y hordas de malévolos Kuei cabalgan los vientos de la tormenta. Los fantasmas necesitan guía y esperanza antes de que la desesperación los arrastre a las fauces del Yomi. La Sociedad del Loto Blanco proporciona ambas, viajando por el reino de los muertos como monjes y sabios itinerantes.

LOS CAMINANTES DEL INFIERNO
Los más devotos –algunos los llaman locos- Wu T’ian cumplen misiones en los Mil Infiernos en lugar de en el mundo de los vivos. Los Caminantes del Infierno surgen de las filas de los Wu Feng y los Xian Lung. En otras palabras, no son tanto una secta como una profesión. Aunque la mayoría de los Wu T’ian consideran a los Caminantes del Infierno como una triste necesidad en el fin de la Quinta Edad, otros recuerdan las historias de Jizo-Bosatu, el enigmático vagabundo que recorre el Infierno de Kakuri como el único faro de honor en ese reino maldito. Sea o no uno de los más antiguos Inmortales del Cielo u otro tipo de ser completamente diferente, muchos Caminantes del Infierno de la Familia del Cielo lo consideran su fundador honorífico.
Por supuesto, actuar infiltrado en el infierno es muy peligroso (incluso para los inmortales), pues muchos Reyes Yama utilizan vigilantes demoníacos con el poder para consumir almas. Los jugadores y Narradores que deseen más información sobre los Reyes Yama y sus dominios pueden consultar una copia de Los Mil Infiernos, un suplemento de Estirpe de Oriente.

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