Ayuda: Almas Inmortales

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Alexander Weiss
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Ayuda: Almas Inmortales

#1

Mensaje por Alexander Weiss » 13 Ago 2019, 16:37

ALMAS INMORTALES

Por Magus

A continuación se muestran seis ejemplos de personajes momias que acaban de comenzar su andadura en el Mundo de Tinieblas. Fusionados con seis mortales de la época moderna cada uno está dispuesto a cumplir con su deber a Osiris al mismo tiempo que se enfrenta a sus propias preocupaciones y motivos internos. El proceso de Resurrección crea una personalidad nueva hasta cierto punto, pero existen ciertos elementos viejos y nuevos que proporcionan a cada personaje un estilo diferenciado. Siéntete libre de modificar los modelos a tu gusto y utilízalos como inspiración o ideas para tus propios personajes, tanto jugadores como no jugadores.

ESTUDIANTE DE INSTITUTO
Cita: Hace tiempo maltrataba mi cuerpo. Entonces no sabía que el recinto de la vida es sagrado.
Preludio: Naciste en los Estados Unidos en una familia judía de clase media. Tuviste una infancia normal y tranquila, con las preocupaciones propias de tu edad. Sin embargo, cuando cumpliste trece años comenzaron los verdaderos problemas. Tus padres comenzaron a pelearse por los motivos más nimios. Las peleas en casa se reflejaron en tus notas, que terminaron sirviendo como excusa para nuevas peleas y finalmente la situación se hizo insoportable. Tus padres se divorciaron y los jueces terminaron concediendo la custodia a tu padre, que disponía de un abogado mucho mejor.
Fue entonces cuando tu padre, deseoso de alejarse de todo lo que le recordaba su matrimonio fracasado decidió regresar a la tierra de sus padres: Israel. Tú no querías. Pero tanto te insistió que termino convenciéndote. Si hubieras sabido lo que te iba a esperar te hubieras escapado de casa.
Comenzaste a estudiar en un instituto israelí, pero te encontraste sola. Tu metabolismo te había convertido en una adolescente obesa, lo que junto a tu condición “extranjera” te convirtió en una paria entre tus compañeros de clase. Tu padre dijo que sólo era cuestión de que pusieras algo de tu parte y con el tiempo todo mejoraría.
Pero no mejoró. Te sentías sola. Te sentías mal. Odiabas Israel. Te odiabas a ti misma. Comenzaste a vomitar la comida en un intento de adelgazar. Comenzaste a comprar medicamentos sin receta que en varias páginas de internet te aseguraron que te ayudarían a perder peso. A pesar de que tu salud comenzó a resentirse no cejaste en tu empeño. Hasta que un día tomaste la dosis equivocada y moriste.
El alma de una sacerdotisa del Antiguo Egipto vino a ti, trayéndote consuelo y ofreciéndote una nueva oportunidad para regresar a tu vida. Asustada y no muy segura, terminaste aceptando, y ella guió tu cuerpo a través de la frontera palestina de Gaza hasta llegar a Egipto, donde te aguardaban las sacerdotisas de Isis, que ya estaban preparadas para tu llegada. Realizaron los ritos de Resurrección y regresaste a la vida.
Pasaste un tiempo en Egipto, estudiando junto a otros Renacidos y aprendiendo a utilizar tus poderes y tus responsabilidades, pero lo más importante de todo es que aprendiste a aceptarte y a quererte a ti misma. Cuando emprendiste el camino de regreso a tu hogar seguías sin estar segura de qué harías en el futuro, pero por primera vez estabas decidida a afrontarlo sin miedo.
Concepto: Todavía eres joven y tienes mucho que aprender, pero la Resurrección te ha proporcionado la confianza en ti misma que te faltaba en vida. Ahora eres una persona dispuesta y comprendes que cuidar de ti misma es una parte natural de la vida según Ma’at, así como cuidar de otros. Tu intención es seguir aprendiendo lo que puedas y ayudar a quienes se encuentran en la misma situación en que tú estabas en vida.
Consejos de Interpretación: Tu juventud te proporciona cierta vitalidad ingenua, y destilas un entusiasmo contagioso que procuras extender a tu alrededor. Pero al mismo tiempo tu impulso es dirigido por una voluntad más antigua, que te proporciona la sabiduría que necesitas para mantener los pies en el suelo y no arriesgarte demasiado.
Naturaleza: Tradicionalista
Conducta: Niña
Amenti: Kher-minu
Herencia: Sacerdotisa de Isis
Segunda Muerte: Sobredosis
Atributos Físicos: Fuerza 2, Destreza 2, Resistencia 2
Atributos Sociales: Carisma (Honesta) 4, Manipulación 3, Apariencia (Juventud) 4
Atributos Mentales: Percepción 3, Inteligencia 3, Astucia 2
Talentos: Alerta 1, Consciencia 1, Empatía 2, Esquivar 1, Expresión 3, Intuición 2, Subterfugio 2
Técnicas: Armas C.C. 1, Etiqueta 2, Pericias 2
Conocimientos: Academicismo 3, Ciencia 1, Documentación 1, Lingüística 3, Ocultismo 1
Trasfondos: Ba 1, Contactos 1, Ka 3, Memoria 3, Recursos 2
Hekau: Amuletos 2, Alquimia 1
Equilibrio: 2
Fuerza de Voluntad: 5
Sekhem: 2

EL JARDINERO FIEL
Cita: Siento como si siempre me hubiera dedicado a esto. Una lástima que haya tenido que morir para darme cuenta de que realmente era lo que quería hacer.
Preludio: Creciste en una casa con un bonito jardín en las afueras de Madrid. En cierto sentido era todo un mundo para ti: trepar a los árboles, las piedras bajo las que buscabas insectos, el aroma de las flores en primavera…Un día estabas decidido a tener tu propio jardín.
Pero tu padre tenía otros planes. Te envió a una escuela gris donde sacaste notas mediocres pero conseguiste aprobar. Cuando terminaste fuiste a una universidad gris, donde sacaste notas mediocres pero conseguiste aprobar. Cuando saliste aliviado de la universidad, decidido a tomar las riendas de tu vida, tu padre te esperaba, con un puesto de trabajo mediocre en una empresa gris de un amigo que no podías rechazar. Y comenzaste tu carrera en el mundo laboral, levantándote temprano y acostándote temprano para dedicarte por completo al trabajo en la oficina. Tu padre estaba contento por haberte colocado. El hecho de que su hijo apenas tuviera vida social y viviera prácticamente encerrado entre su casa y el trabajo no importaba. Los amigos y la familia llegarían solos.
Pero no fue así. Cumpliste los treinta años y estabas casi solo, salvo unos pocos compañeros grises con los que improvisabas algo en vuestro tiempo libre, nada especial ni particularmente emocionante. Y llegaron los cuarenta y seguías solo en la vida. Y llegaron los cincuenta. Y los sesenta. Y…
Cumpliste los sesenta y cinco años y llegó el momento de tu jubilación. Eras un hombre viejo, tímido y cuando tu padre murió a una venerable edad apenas unos meses después, al asistir a su funeral te diste cuenta de lo solo que estabas. Te hundiste en una profunda depresión y tu cuerpo, erosionado por el estrés del trabajo y malos hábitos alimenticios finalmente pasó a cobrarte factura. Tu corazón simplemente dejó de latir y estabas muerto. Tu último pensamiento fue un lamento silencioso por no haber disfrutado de la vida.
En la oscuridad alguien escuchó tu lamento. Era un alma antigua, procedente de los jardines de Amenti, que apareció ante ti dispuesto a darte una segunda oportunidad. Te habló de Ma´at y de los jueces del más allá y te ofreció la posibilidad de liberar tu mente de los grilletes de la rutina y de tomar el control de tu vida.
Aceptaste. Y comenzaste el peligroso viaje desde Madrid hasta la costa española, donde te esperaba un barco pesquero que te llevó hasta el puerto de Alejandría. Allí se encontraban otros como tú. Uno de ellos, que había sido bibliotecario en la Gran Biblioteca de la ciudad, se ocupó de tu tutela, enseñándote todo lo que debías saber sobre la naturaleza de los Renacidos y te animó a convertirte en lo que realmente querías.
Al volver a casa algunos se habían hecho preguntas tu desaparición, pero con una sonrisa respondiste que habías estado haciendo un viaje de placer por Egipto para deshacerte de las preocupaciones. Jubilado y con mucho tiempo libre por fin te dedicaste a lo que realmente querías. Comenzaste por reformar la casita de tu padre en el campo…
Concepto: Eres un abuelo cordial y bonachón, que tras pasar una vida insípida se siente rejuvenecido por la posibilidad de comenzar de nuevo. Impulsado por sus recuerdos de niñez y por el alma antigua con la que ha renacido, te dedicas a la jardinería, estudiando todos los secretos de las plantas y también dándoles propósitos prácticos para proteger a Ma’at. Con tu cosecha sabes elaborar pociones, filtros y perfumes con efectos diversos.
Consejos de Interpretación: Sonríe a menudo, y cuando surja la oportunidad habla de tu afición por la jardinería con pasión, y procurando no ser aburrido. Nunca actúas de forma irreflexiva, y te sientes paternalista hacia los jóvenes, especialmente quienes se encuentran estresados por el trabajo y que no saben valorar los pequeños placeres de la vida.
Naturaleza: Visionario
Conducta: Juez
Amenti: Khri-habi
Herencia: Jardinero del templo de Horus
Segunda Muerte: Vejez
Atributos Físicos: Fuerza 2, Destreza 2, Resistencia 3
Atributos Sociales: Carisma 3, Manipulación 2, Apariencia 2
Atributos Mentales: Percepción 3, Inteligencia (Memorizar) 4, Astucia 3
Talentos: Alerta 1, Consciencia 1, Expresión 1, Liderazgo 1
Técnicas: Conducir 2, Etiqueta 2, Interpretación 2, Pericias (Jardinería) 5,
Conocimientos: Academicismo 2, Burocracia 3, Documentación 3, Informática 1, Leyes 1, Lingüística 1, Ocultismo 2
Trasfondos: Ba 2, Contactos 1, Recipiente 1, Recursos 3
Hekau: Alquimia 3
Equilibrio: 3
Fuerza de Voluntad: 6
Sekhem: 3

EL PRÍNCIPE MENDIGO
Cita: Es triste haber regresado para haber visto a los hijos de Egipto en este estado. Cuando Ma’at sea restaurado también regresará la gloria de los antiguos faraones.
Preludio: Tu vida comenzó en uno de los barrios pobres de El Cairo, el hijo de una familia copta que vivía en un mausoleo de la Ciudad de los Muertos, ocupándose de su mantenimiento a cambio de que se le permitiera vivir allí. Eras el más joven de cuatro hermanos, pero a pesar de los desvelos de tus padres no fuiste un hijo modelo.
Sentías envidia de los ricos cairotas que veías pasar en coches de lujo por las atestadas calles de la ciudad y en tu empeño por llegar a ser como ellos, y abandonar la miseria que te rodeaba comenzaste robando en la casa de tus padres y mezclándote con malas compañías. Pronto comenzaste a ganar dinero fácil, robando con otros jóvenes desempleados como tú, y viviendo por encima de tus posibilidades hasta que de forma inevitable terminaste en la cárcel.
Allí conociste el mundo de las drogas, que te abrió una nueva serie de posibilidades…entre ellas seguir robando. Tu propio padre terminó echándote de casa entre lágrimas, y terminaste de hundirte todavía más. Pudo haber sido una sobredosis, pero fue un encontronazo suicida con un grupo de policías, que te pillaron y apalearon hasta matarte cuando te resististe más de lo debido. Inconscientemente deseabas morir, porque tu vida era un infierno. La última imagen que viste fue el rostro de tu padre bañado en lágrimas.
Cuando te adentraste en las sombras del más allá te encontraste con una figura alta, severa y terrible que se parecía mucho a ti. Te dijo que era uno de los legendarios príncipes del Antiguo Egipto, que tú eras uno de sus descendientes y que se sentía realmente decepcionado por lo que habías hecho durante tu vida. Uno tras otro te presentó todos los robos que habías cometido y las vidas que habías arruinado en tu breve carrera criminal. Una viuda que se quedó sin dinero para comprar medicinas a su marido enfermo y que murió, un niño que había perdido un ojo después de que le golpearas la cabeza para quitarle unas miserables monedas…
Le rogaste que se detuviera. Caíste de rodillas y pediste perdón y le dijiste que estabas dispuesto a aceptar cualquier castigo que te tuviera reservado y que te enmendarías si te daban la oportunidad. Tu ancestro te miró fijamente y te dijo que haría de ti un guerrero de Ma’at si aceptabas.
Remontasteis el Nilo y viajasteis hasta uno de los antiguos templos de los dioses egipcios, donde un grupo de sacerdotes os esperaba para realizar el rito de la Resurrección. Despertaste renovado y en paz contigo mismo, imbuido por la voluntad de tu antepasado, que ahora formaba parte de ti. Sin embargo, no te regocijaste demasiado tiempo. Tenías que volver a El Cairo y reparar todos los errores que habías cometido.
Concepto: Sin saberlo eras el descendiente de una dinastía de faraones. Ahora que has recuperado tu legado pretendes compensar todos los errores que cometiste y que permanecen frescos en tu memoria. Ahora te dedicas a ayudar a la gente de la calle y a largo plazo quieres recuperar la confianza de tu padre para que se sienta orgulloso de ti. Tu vida humilde es tanto un recuerdo de la necesidad de restaurar Ma’at como una dura lección personal.
Consejos de Interpretación: Aunque te comportas con humildad con los justos, no puedes evitar que algo dentro de ti se irrite cuando presencia una injusticia y adquiera una actitud severa y altiva. Ahora tienes voluntad para resistir las tentaciones y asumir la responsabilidad de tus actos. Te mueves con seguridad y elegancia.
Naturaleza: Director
Conducta: Caballeroso
Amenti: Mesektet
Herencia: Faraón egipcio
Segunda Muerte: Paliza policial
Atributos Físicos: Fuerza 2, Destreza 2, Resistencia 2
Atributos Sociales: Carisma 3, Manipulación 3, Apariencia 3
Atributos Mentales: Percepción (Objetos Ocultos) 4, Inteligencia 2, Astucia 2
Talentos: Alerta 2, Callejeo (Bajos Fondos) 4, Consciencia 2, Esquivar 2, Pelea 2, Subterfugio 3
Técnicas: Armas C.C. 3, Armas de Fuego 1, Conducir 1, Sigilo 2
Conocimientos: Burocracia 1, Leyes 1, Lingüística 1, Ocultismo 2
Trasfondos: Aliados 2, Ba 2, Legado 2, Memoria 3, Contactos 1
Hekau: Celestial 2, Nomenclatura 1
Equilibrio: 2
Fuerza de Voluntad: 7
Sekhem: 2

TERRORISTA REDIMIDO
Cita: Todavía soy feliz de morir para servir a Alá en cualquier momento de cualquier día, feliz de morir aunque no regrese nunca más a la vida, porque ese martirio ya no es una pobre ofrenda que debo ofrecer a una fe defectuosa.
Preludio: Naciste en una familia humilde de Arabia Saudí. Tu madre enviudó cuando eras pequeño y tuvo que criarte a ti y a tus hermanos sola, ya que tenía muy pocos parientes, tan pobres como ella, y tenían que responsabilizarse de sus propias familias. Aparte de las ayudas del gobierno se ganaba la vida aconsejando a las mujeres embarazadas y como comadrona cuando llegaba el momento del parto, y como no quería manos ociosas en casa te hacía ayudarla en algunas cosas. Comprar hierbas, raíces y vegetales en el zoco y repartir recetas y medicinas. Su habilidad para ayudar a las mujeres en el parto era todo un milagro para ti. Su voz siempre permanecía serena sin importar cuánto gritaran.
Te hubiera gustado ser médico, y tal vez en otras circunstancias lo hubieras conseguido, pero erais demasiado pobres para pagarte la educación que necesitabas. Durante un tiempo te sentiste desilusionado después de que tu madre hablara seriamente contigo una noche y se sincerara sobre la situación de tu familia.
Mientras buscabas otra causa que satisficiera tus aspiraciones llegó a tus oídos la opresión que sufrían los palestinos en su tierra y pensaste que tal vez podrías convertirte en un muyaidin, un guerrero santo y dar a tu vida algo de sentido. Le dijiste a tu madre que habías encontrado trabajo en otra ciudad y ella se alegró, pero sabías que se opondría a tu sueño si le contabas la verdad. Te uniste a la causa palestina y hablaste con un reclutador saudí que buscaba jóvenes como tú y terminaste en Afganistán. Pero estudiar el Corán continuamente no te sirvió. Y escuchar sermón tras sermón no te sirvió. Pero esperaste con paciencia el momento en que entrarías en acción y te convertirías en un guerrero santo.
Finalmente te llevaron a un campo de entrenamiento y te enseñaron varias técnicas de combate, pero mientras aprendías a montar bombas tuviste un estúpido accidente y moriste sin sufrir un verdadero martirio. En tus últimos momentos pensaste que Alá se estaba burlando de ti.
Entraste en el más allá enfurecido con Alá por lo ocurrido. Y en ese momento apareció ante ti un antiguo guerrero sagrado, resplandeciente en su gloria. Te dijo que había venido porque quería reclutarte para una causa elevada, restaurar el orden en el mundo y combatir a las fuerzas de la corrupción y las tinieblas. Todavía anhelando dar un sentido a tu existencia, aceptaste y emprendiste un largo camino hasta llegar a Egipto.
Allí aprendiste muchas cosas. Y comprendiste que el martirio no debía ser una ofrenda para una fe defectuosa y pervertida por unos fanáticos, sino un acto consciente y voluntario para proteger Ma’at. Para tu sorpresa algunos de tus compañeros Amenti eran judíos, y aunque tuviste acalorados debates con ellos sobre la causa palestina y los actos de su pueblo, también debiste admitir que por culpa de esa causa muchos inocentes habían sufrido y que los israelíes también tenían su parte de razón. Ahora, a pesar de vuestras diferencias, estáis unidos por vuestro propósito de servir a Ma’at.
Concepto: Los Amenti te han ofrecido la oportunidad de servir a una verdadera causa y también te han dado los medios para convertirte en un guerrero santo. Has comenzado a estudiar medicina, como era tu propósito original, pero al mismo tiempo también has perfeccionado tus técnicas marciales para luchar cuerpo a cuerpo contra los enemigos de Ma´at.
Consejos de Interpretación: En principio eres una persona seria y algo introvertida, pero cuando te encuentras con alguien de confianza te muestras como una persona muy amable y servicial, algo que aprendiste de tu madre. Todavía conservas algunos de los prejuicios y resabios que tenías en vida, y puedes enfadarte si alguien insulta al Islam o la causa palestina, aunque te contendrás para no actuar violentamente.
Naturaleza: Caballeroso
Conducta: Ansioso de Elogios
Amenti: Sakhmu
Herencia: Soldado egipcio
Segunda Muerte: Estallido accidental
Atributos Físicos: Fuerza 3, Destreza (Movimientos Precisos) 4, Resistencia 3
Atributos Sociales: Carisma 2, Manipulación 2, Apariencia 3
Atributos Mentales: Percepción 3, Inteligencia 2, Astucia 3
Talentos: Alerta 1, Atletismo 2, Empatía 1, Esquivar 1, Pelea 3
Técnicas: Armas C.C. 3, Armas de Fuego 3, Meditación 2, Pericias 2, Seguridad 2, Tecnología 2
Conocimientos: Academicismo 2, Documentación 2, Lingüística 1, Medicina 2
Trasfondos: Ba 1, Aliados 1, Contactos 2, Recipiente 1
Hekau: Amuletos 1, Icono 2
Equilibrio: 2
Fuerza de Voluntad: 7
Sekhem: 2

MUJER MALTRATADA
Cita: He vuelto, y veo que no te alegras de verme, cariño.
Preludio: Naciste y creciste en Detroit. Desde que eras pequeña pensaste que el sentido de la vida era sufrir, sólo porque no llegaste a conocer otra cosa. Primero tu padre, hasta que se fue de casa, después tus padrastros, tus hermanos, tus novios…todos te trataron como una mierda. Y tú lo permitiste. De forma refleja intentabas comportarte mejor, tenerles contentos para que no te trataran tan mal. Por eso no te dejaban en paz. Eso era todo lo que sabías hacer, además de cantar blues. Tenías una voz preciosa.
Te marchaste de casa cuando tuviste la ocasión, para estar con el último de tus novios, un hombre que también cantaba blues, pero sólo cambiaste unos maltratadores por otros.
De vuelta en casa solías cantar blues. Cuando tu novio se llevó tus ahorros para gastarlos en crack, cantaste blues. Cuando trajo putas a casa, cantaste blues. Cuando te abofeteó, cantaste blues. Blues en el desayuno, en la comida y en la cena. Blues todos los fines de semana. Blues solitario los sábados, blues especialmente doloroso los domingos después de que tu novio pasara todo el fin de semana de juerga cuando las cosas no podían ir peor en casa.
Y cuando terminó de pegarte la última vez, echándote las culpas de todo, no hubo blues que pudieses cantar…mejor dicho, que tu garganta muerta pudiera articular.
Y cuando una voz viejísima te preguntó si querías vivir para siempre, y seguir cantando, dijiste que sí. Y cuando te convertiste en parte de la voz y abriste tus ojos muertos estabas furiosa. La rabia venía desde lo más dentro de ti y te inundaba con tanta fuerza que hizo que tu cuerpo fallecido se levantase y caminase. Qué narices, nada de caminar. Corrió como un tren de mercancías fuera de control, y eso sólo fue el comienzo. Era increíble el poder que podía otorgar a un cuerpo toda una vida de furia canalizada cuidadosamente. Sólo esperas no haber matado a ninguna de las personas que intentó detenerte.
Guiada por la furiosa voz antigua viajaste más lejos de lo que nunca habías hecho en vida, y llegaste a cruzar el océano, como polizonte en el hueco de la rueda de un avión. Y en Turquía los conociste. Unos hombres que conocían magia. Eran los únicos que parecían saber a qué se enfrentaban, cómo eludir tu rabia, cómo ayudarte a vivir de nuevo, o quizás algo más que vivir. Con palabras y magia y algo de fuerza bien aplicada te ataron, hicieron cortes en tu piel hasta que la oscuridad se derramó de ellos y te vendaron con tiras de gasa árabe empapadas con algo salado. Permaneciste vendada hasta que pudiste controlar el nuevo animal oscuro que vivía debajo de tu semblante.
Con la ayuda de los hombres que conocían magia, dejaste de ser un cuerpo impulsado en la oscuridad, un mero cadáver animado. Estabas viva de nuevo, más de lo que habías estado antes.
Encajabas a la perfección con el animal que llevabas dentro, excepto por una cosa: el blues había desaparecido. A tus labios no conseguía aflorar ni siquiera una nota. Por mucho que lo intentaras, no podías sacar las antiguas canciones. Ni el más mínimo atisbo de blues llegaba a tu mente. Mientras que el resto de ti había muerto y regresado, la parte que cantaba blues seguía muerta…muerta y olvidada. El blues había muerto en tus recuerdos.
Pero no te importa.
Harás que tu novio lo recuerde por ti.
Concepto: Tuviste una vida ingrata. Eras frágil y débil, por lo que te resultó fácil aceptar algo que te daba fuerza. Ahora estás dedicada por completo a la causa de Osiris, canalizando toda la pasión oscura de tu khaibit de forma incansable e incesante al servicio de Ma’at. Sin embargo, los recuerdos de tu Segunda Vida te molestan, y llegado el momento bien podrías desviarte de tu camino para ajustar cuentas con el pasado.
Consejos de Interpretación: Aunque eres una criatura violenta, algo inherente a la naturaleza de tu clase, sabes dirigir tus impulsos destructivos hacia los objetivos adecuados. No olvidas que eres una de los soldados de los Amenti, pero junto a esos principios también hay una serie de recuerdos positivos, como el blues. Tal vez merezca la pena aferrarse a ellos y volver a sentir de nuevo.
Naturaleza: Ansiosa de Emociones
Conducta: Bravucona
Amenti: Sefekhi
Herencia: Asesino Real
Segunda Muerte: Paliza
Atributos Físicos: Fuerza (Puñetazo) 4, Destreza (Evitar) 4, Resistencia 3
Atributos Sociales: Carisma 2, Manipulación 2, Apariencia 2
Atributos Mentales: Percepción 2, Inteligencia 2, Astucia 3
Talentos: Alerta 3, Atletismo 2, Callejeo 1, Esquivar 2, Intimidación 2, Intuición 1, Pelea 3
Técnicas: Armas C.C. (Puñal) 4, Armas de Fuego 2, Sigilo 3
Conocimientos: Ciencia 1, Investigación 1, Leyes 1, Ocultismo 3
Trasfondos: Arcano 2, Aliados 2, Contactos 2, Ka 1, Recipiente 2
Hekau: Nigromancia 2, Nomenclatura 1
Equilibrio: 2
Fuerza de Voluntad: 9
Sekhem: 2

TURISTA ACCIDENTAL
Cita: Nunca pensé que echaría tanto de menos el hogar.
Preludio: Naciste en Tokio. Tu padre era un próspero ejecutivo en una empresa de ordenadores y viviste protegida y mimada durante toda tu infancia, pero no te malcriaste, sino que correspondías al afecto de tus padres procurando ser la hija perfecta, esforzándote por sacar buenas notas y nunca desairarlos. Cuando llegó el momento de ir a la universidad elegiste estudiar Economía en la misma facultad en la que había estudiado tu padre.
La universidad también te abrió un nuevo mundo. Por primera vez te enamoraste de un chico de clase, y tras gran esfuerzo por tu parte conseguiste que se fijara en ti. La reputación de tu familia también influyó, aunque en ese momento no lo pensaste así. Salisteis juntos e hicisteis todo lo que se suponía que hacían las parejas de vuestra edad.
En el último año en la universidad entre varios compañeros participasteis en un concurso de la televisión local y conseguisteis ganar suficiente dinero para organizar un viaje, y elegisteis Egipto como destino. La cultura egipcia te fascinaba desde que eras pequeña, y pensaste que sería un buen escenario para pedirle a tu novio que se casara contigo.
Pero las cosas no fueron como esperabas. Cuando pensabas sorprender a tu novio con una cena íntima, lo encontraste besándose y manoseando a una de tus compañeras. Llena de rabia te enfrentaste a él, y reaccionó tranquilamente diciendo que ya no te quería y le gustaba otra chica, pero no quería decírtelo hasta después del viaje para no arruinarte las vacaciones.
Te sentiste tan humillada y triste que pasaste el resto del viaje enfurruñada y detestándolo todo. Durante una excursión a Luxor te separaste de tu grupo y subiste hasta la terraza de un antiguo templo. Tomaste una decisión y te arrojaste al vacío.
No estás del todo segura de qué fue lo que te hizo volver, pero crees que fue el recuerdo de tus padres. Algo ocurrió en la oscuridad, algo que recuerdas de forma fragmentada y confusa, pero despertaste como una de los Renacidos. Las demás Amenti te dijeron que habías sido encontrada indigna por los Jueces de Ma’at, pero que aún así te habían permitido regresar. La huella de ese juicio todavía se encontraba en tu alma: una herida espiritual que sientes continuamente, sobre todo cuando utilizas tus poderes.
No te gusta la atmósfera de rechazo y condescendencia que percibes a tu alrededor, aunque otros Renacidos se han mostrado amables contigo y les estás agradecida por ello. Sin embargo, crees que estarías mejor en otro lugar. Una Amenti dijo que había visto en las noticias que tus padres te estaban buscando. Además, Horus y sus seguidores necesitan contactos en el misterioso y desconocido Oriente, y una hija de Asia sin duda les será muy útil. Esperas que te envíen pronto.
Concepto: Aunque eres una persona muy formal, la protección que recibiste te hizo muy vulnerable anímicamente. La Resurrección te ha fortalecido en parte, pero crees que debes ser más fuerte. Tienes los medios a tu disposición, sólo tienes que tener la voluntad para hacerlo. Te sientes extraña entre las Amenti egipcias, y pretendes regresar a tu casa para poder encontrar de nuevo un lugar en el que sentirte a gusto.
Consejos de Interpretación: Muchas de las creencias de las Amenti te resultan extrañas, y en ocasiones tu racionalización moderna las irritan. Tu ignorancia de lo que te llevó a Resucitar te irrita, aunque estás agradecida por esta nueva oportunidad que se te ha concedido, aunque no piensas desperdiciarla en una lucha que no acabas de comprender del todo. Mientras tus objetivos coincidan con los de las Amenti no tendrás problemas, pero tus prioridades son más importantes.
Naturaleza: Solitaria
Conducta: Rebelde
Amenti: Udja-sen
Herencia: Comerciante
Segunda Muerte: Suicidio
Atributos Físicos: Fuerza 2, Destreza 2, Resistencia 2
Atributos Sociales: Carisma 3, Manipulación 3, Apariencia 3
Atributos Mentales: Percepción 2, Inteligencia (Brillante) 4, Astucia 3
Talentos: Empatía 2, Expresión 2, Liderazgo 1
Técnicas: Conducir 2, Etiqueta 2, Interpretación 1, Tecnología 2
Conocimientos: Academicismo 3, Finanzas (Inversiones) 4, Documentación 3, Informática (Programar) 4, Lingüística 2, Ocultismo 2
Trasfondos: Aliados 2, Ba 1, Compañero 2, Recipiente 3, Recursos 3
Hekau: Alquimia 1, Amuletos 1, Nigromancia 1
Equilibrio: 1
Fuerza de Voluntad: 6
Sekhem: 1

LOS IMKHU
Sólo quedan 13 Imkhu, los hijos originales del poderoso Horus, contando al propio Rey Tuerto. Sin embargo, esos 13 Imkhu han cambiado de forma radical: cumpliendo órdenes directas de Osiris, Horus y sus discípulos se suicidaron ritualmente y renacieron con todos los beneficios del nuevo Hechizo de la Vida. El propio Horus ha regresado a Egipto y se rumorea que asume su aspecto con cabeza de halcón regularmente. Las Amenti reverencian a estos seres ancianos, que suelen actuar como mentores y guías de sus hermanos más jóvenes.


HORUS
La historia de Horus es el legado del Antiguo Egipto, cuando su tío Set asesinó a su padre Osiris y usurpó el trono de la Tierra Negra de Khem. Set torturó a su sobrino Horus y le arrancó un ojo, pero su madre Isis lo salvó mediante el Hechizo de la Vida, quien también le dio fuerza para enfrentarse a Set y sus seguidores. Durante siglos ambos dioses lucharon, utilizando todos los recursos a su disposición, iniciando una guerra que con el tiempo se extendería al resto del mundo.
En el siglo I a.C., después de que Set robara el Hechizo de la Vida y destruyera el Culto de Isis, trasladó su hogar de Egipto a los Alpes suizos. Horus todavía guarda un fuerte desprecio hacia los Vástagos desde la época de Osiris y Set. Considera a todos los Vástagos desechables y considera a Set como su archienemigo más odioso.
Durante el pasado milenio, Horus ha estado activo dirigiendo y organizando a las Momias y a sus aliados para bloquear los esfuerzos de Set y sus aliados. Sin embargo, la guerra personal entre Horus y Set tiene implicaciones más importantes que una simple venganza familiar. En realidad se trata de una de las batallas de la guerra de la Yihad. Ahora, con la creación del nuevo Hechizo de Resurrección, y siguiendo las instrucciones de su padre Osiris, ha regresado a Egipto, donde planea llevar la batalla contra los seguidores de su tío Set y los enemigos de Ma’at a un nuevo nivel.
Recientemente Horus ha emprendido un viaje al sur de África junto con un grupo de seguidores. Algo maligno se ha despertado bajo las arenas del desierto y Horus está dispuesto a descubrir de qué se trata. Cree que puede tratarse de uno de los más poderosos Hijos de Set y no desaprovechará la oportunidad de privar a su tío de uno de sus generales.
Horus siempre va bien vestido con ropas doradas. Lleva un parche enjoyado sobre su ojo perdido y varios amuletos y figurillas de poderes diversos. Es alto para un hombre de la antigüedad, midiendo casi dos metros y es increíblemente proporcionado debido a su físico natural y a la magia.

AMEN KHAL
Nació y vivió como un soldado en el antiguo Egipto. Amen Khal sirvió al faraón Ramsés II como oficial en las campañas contra Asia. Toda la vida de Amen Khal estuvo dedicada a las artes de la guerra y sigue siendo su pasión eterna. Ha servido en los ejércitos de prácticamente todas las naciones y ha luchado en la mayoría de las grandes batallas históricas, así como algunas que nunca han sido registradas. A menudo presta su genio militar bajo la cubierta de cualquier conflicto, tanto para sentir el desafío cono por un sentimiento de justicia.
Ha demostrado ser uno de los servidores de Horus de mayor confianza. En ocasiones cuando se necesita una acción directa, Horus recurre a Amen Khal para que organice una incursión o un asesinato.
Amen Khal es un hombre bajo y musculoso de piel morena clara. Lleva su cabello gris oscuro en cualquier peinado adecuado al clima. Se viste y habla como un soldado, se comporta como un general y camina como un guerrero. Es un líder feroz y un estratega brillante. Los Seguidores de Set lo desprecian, pero tienden a dejarlo en paz.
Amen está fascinado y sorprendiendo por la evolución sin precedentes de los métodos de la guerra desde el comienzo de la era tecnológica. Luchó en ambas Guerras Mundiales y lamenta la desaparición de las luchas honorables y del combate cuerpo a cuerpo. Luchó junto a los afganos contra la invasión soviética y ha visto de cerca lo devastadora que puede ser la tecnología en la guerra.
Con el nuevo Hechizo de Resurrección y para sorpresa de muchos se ha unido a las filas de los Kher-minu, aunque ello no le ha impedido mantener su habilidad y a menudo coopera con los guerreros Sefekhi cuando se trata de asestar un golpe directo a los enemigos de Ma’at.

HETEPHRAS
Esposa del faraón Snefru y madre del faraón Khufu (Keops), Hetephras fue una de las mujeres más poderosas del Antiguo Egipto. Mediante muchas maniobras políticas fue capaz de contactar con el Culto de Isis y le concedieron la inmortalidad mientras Horus dormía. Sin embargo, terminó lamentando su decisión, por lo menos subconscientemente.
Su vida en las cortes de Egipto estuvo llena de placeres temporales y ahora, como inmortal, buscó en vano nuevas formas de gratificación para excitar continuamente su vida vacía por una resurrección imperfecta. Los que han visto su sonrisa alegre después de tantos siglos malgastados no tienen duda alguna de que el nuevo Hechizo de la Vida es la auténtica Resurrección.
Hetephras es una mujer excepcionalmente bella, como corresponde a la mujer de un faraón. Es baja para los estándares modernos, esbelta y firme, y su piel es morena. Destacan sus ojos enormes y oscuros con maquillaje aplicado perfectamente y lleva su cabello suelto o en trenzas bañadas con aceite perfumado.

KHONSERU
Khonseru nació en la antigua Tebas y fue abandonado en las calles por su madre. Cuando era un bebé Khonseru fue cuidado por una mendiga caritativa, pero anciana y senil, a la que apenas recuerda. Su madre adoptiva murió cuando Khonseru tenía cinco años, teniendo que sobrevivir por sí mismo como un mendigo y ladronzuelo en la ciudad de Tebas. Se desenvolvió bastante bien, desarrollando un gran repertorio de historias tristes, juegos de manos y robos de bolsillos para conseguir sustento.
Que en su momento un mendigo como Khonseru recibiera el Hechizo de la Vida debió de haber sido motivo de gran orgullo para Set, demostrando hasta qué punto había corrompido los criterios de selección del Culto de Isis, pero los cultistas rieron los últimos, porque a pesar de sus bajos orígenes, Khonseru demostró ser un atrevido pero honorable bromista inmortal. No sólo se mostró dispuesto a obedecer los planes de Horus en su guerra contra los Setitas, sino que también por iniciativa propia desbarató los planes de los esbirros de Set o prestó varios servicios a los espíritus aliados de Horus.
Fue debido su gran valía, que a pesar de sus humildes orígenes, cuando Horus convocó a sus seguidores supervivientes otorgó a Khonseru un puesto entre las filas de los exaltados Imkhu.

MESTHA
Supuestamente este anciano granjero vivía cuando Osiris era rey en Egipto, lo que hace que sea más viejo incluso que el propio Horus. Llevaba una vida humilde, al igual que sus ancestros durante generaciones.
Su vida resultó alterada para siempre cuando su hijo, un valiente soldado al servicio de Osiris, rescató a Isis y Horus, la reina y el hijo del rey, y sin tener ningún lugar a donde huir los llevó al hogar de su padre Mestha.
Mestha presenció cómo el joven Horus agonizaba y cuando para salvarlo fue creado el Hechizo de la Vida se ofreció a probarlo para comprobar su efectividad. Fue preparado y le dieron a beber un veneno rápido e indoloro. Cuando la vida se desvanecía de su cuerpo recibió el poder del Hechizo de la Vida y se alzó de la muerte.
Cuando Horus recibió el Hechizo de la Vida, llegó Set con sus seguidores y hubo una descomunal batalla que conmovió cielo y tierra. Osiris, que también había resucitado, fue consumido entre las llamas por el poder de su hermano. Sólo la intervención de Horus, reforzado por el Hechizo de la Vida e imbuido de furia justiciera permitió que Set fuera derrotado y expulsado.
Por lo que a Mestha se refiere, desde entonces vivió en relativa paz, porque Set nunca descubrió la magia que habían realizado sobre él y sólo le consideró el peón más débil de todo el juego, por lo que decidió ignorarle. Con el tiempo volvió a morir y comenzó un auténtico ciclo de renacimiento en el que presenció la historia de Egipto. Nunca abandonó el país, porque nunca necesitó marcharse para encontrar la felicidad.
Algunos creen que Osiris habló con él durante sus ocasionales salidas desde la ciudad fantasmal de Amenti. Cuando Mestha pasó por el segundo Ritual del Renacimiento a petición de Horus, se unió a las filas de los Mesektet, los grandes sacerdotes del cielo.

NEITH
Quizás el más formidable guerrero de los Renacidos, la historia de la Dama Neith está nublada en el misterio. Nadie está seguro de en qué momento se convirtió en el brazo armado de Horus. A lo largo de los siglos ha servido a su causa, actuando de forma rápida y expeditiva. No sólo los enemigos de Horus la temen, los propios Renacidos sienten escalofríos al conocer los métodos que utiliza para luchar en el nombre de Ma’at. Aunque siempre ha procurado mantener a los inocentes al margen de sus acciones, no ha tenido reparos en mostrar una crueldad aterradora. Se dice que entre sus víctimas se encuentran antiguos vampiros, incluso alguno de los Hijos de Set.
Con el paso del tiempo Neith se ha mantenido fiel a la causa de Horus, aunque nunca ha explicado los motivos que llevaron a su conversión en uno de los Renacidos o por los que se unió a su causa. Continuó matando de forma implacable y muchos temieron que con el tiempo terminaría cayendo ante su oscuridad interna y convirtiéndose en uno de los peones más temidos de Apofis. Pero eso nunca llegó a ocurrir. Al margen de lo que otros pudieran pensar, su dominio de su propia oscuridad era perfecto, una herramienta dedicada al mantenimiento de Ma’at mediante la destrucción de sus enemigos.
Al unirse a los Renacidos la Dama Neith se convirtió en la más grande y poderosa de los Sefekhi. Su cuerpo está recubierto de cicatrices rituales, como si hubiera sido la víctima de un asesino en serie con sensibilidades especialmente artísticas. Aunque de vez en cuando continúa actuando en persona, a menudo se dedica a adiestrar a los demás Amenti, sorprendiéndolos una y otra vez mediante ataques súbitos y brutales, enfrentándolos al horror de enemigos cautivos y sobre todo asegurándose de que comprendan que la protección de Ma’at no es un juego ni un camino de rosas.

SAHURA
Sahu nació en una familia de artesanos que gozaba del favor del faraón Snefru. Sahu recibió una extensa educación cuando era joven y se convirtió en un escriba, primero en la corte de Snefru y posteriormente en la corte de su hijo, el faraón Khufu. Sahu pronto se hizo famoso por sus dibujos del dios del sol Ra y los sacerdotes del dios le honraron con un título que añadieron a su nombre, que pasó a ser Sahura.
Sahura estaba incrementando su reputación como un buen artesano y una persona de confianza cuando contrajo una enfermedad fatal unos días después de recibir un honorable encargo para trabajar en la Gran Pirámide. Murió poco después, pero antes de morir fue visitado por el Culto de Isis.
Sahura ha pasado la mayor parte de su vida inmortal como estudiante de diferentes culturas y épocas. Es un hombre honesto y sereno de considerable conocimiento y sabiduría. A menudo provocó la irritación de su líder Horus por su compasión hacia los demonios de la sangre, pero el dios Renacido le perdonó tras el regreso de Osiris. Sahura, un artista modelo de humildad y paciencia, se ha convertido en el ideal de los Kher-minu.

TCHATCHA-EM-ANKH
Tchatcha-em-ankh es considerado el más poderoso de los hechiceros Renacidos y su maestría de los Hekau no tiene rival. Fue su gran habilidad como mago la que le proporcionó el honor de ser uno de los tres primeros Shemsu-Heru, seleccionados por el propio Horus. Aunque ha participado en numerosas batallas contra los enemigos de Horus, su principal papel ha sido el desarrollo de muchos hechizos y rituales de Hekau, además de constituir el maestro de muchos Renacidos a lo largo de muchas vidas. Aunque normalmente es un individuo tranquilo y sereno, todavía lamenta el acto impulsivo que le llevó a erigirse en juez y verdugo del traidor que provocó la caída del Culto de Isis, borrándolo del Libro de la Vida. Es un error que a menudo utiliza como ejemplo a sus alumnos para advertirles de que no se dejen dominar por sus emociones.
Tchatcha-em-ankh es un hombre bajo, delgado y de piel oscura sin ningún rastro de vello corporal. Viste con una sencilla camisa blanca y unos pantalones bombachos ceñidos con un cinturón de oro. Su semblante es sereno pero no demasiado benevolente, y sus ojos brillan llenos de poder –poder absoluto.

TJEBY
El Niño-Momia, Noble y Portador del Sello del Farón durante la Dinastía XI, es famoso por su incesante estudio de los Seguidores de Set. Incluso se dice que ha descubierto el escondrijo del Dios Oscuro.
Con corta edad era ya todo un prodigio de sabiduría y conocimiento mágico y los sacerdotes de Isis comenzaron ya a pensar en reclutarle para que se uniera a las filas de los Shemsu-Heru. Sin embargo cayó enfermo, y hubo sospechas de que había sido envenenado por los Seguidores de Set para evitar que se uniera a las filas de la Liga de Osiris.
Sin embargo, los sacerdotes de Isis consiguieron salvarle a tiempo. Aunque apenas acaba de salir de niñez realizaron sobre él el Hechizo de la Vida y lo rescataron de las garras de la muerte. En su nuevo estado comenzó a trabajar al lado de los demás Renacidos, compartiendo sus teorías y conocimientos con otros magos y hechiceros y desarrollando nuevos rituales y hechizos.
A lo largo de los siglos hubo quienes lo acusaron de descuidar la guerra contra Set y sus seguidores, especialmente después de que Horus abandonara Egipto y ordenara a sus soldados que se dispersaran por el mundo. Si bien es cierto, que Tjeby a menudo se dedicó a sus propias investigaciones y proyectos, aislándose del resto del mundo durante vidas enteras, nunca llegó a abandonar por completo la causa de Ma’at, a pesar de las acusaciones de sus detractores.
La mejor prueba de ello es que cuando Osiris y Horus eligieron a los Imkhu, Tjeby fue llamado para unirse a sus filas.

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