[Racconto] Ciclos eternos

Escenas del pasado que sustentan nuestro presente.

Moderador: Theazlin

Narrador (Theazlin)
Máscaras de Sangre

[Racconto] Ciclos eternos

#1

Mensaje por Theazlin » 24 May 2020, 00:14

· Ciclos eternos · Imagen 08 de diciembre del 2019 Racconto para Jason Harrison y Brook Wilson Imagen Imagen "El viento transporta susurros de renovación, como promesas mustias que quieren florecer. Lo hace por compasión del viajero que busca en otra ciudad la virginidad de un nuevo comienzo ajeno a la verdad que le persigue incansable: los comienzos no existen pues todos y todo formamos parte de los ciclos de la existencia; unos ciclos inhumanos, implacables y eternos." Imagen


El sol se puso exactamente a las 15:52 de la tarde. Esa era, sin duda, una de las ventajas de Londres. La otra era que el sol no saldría hasta las 07:53 de la mañana, tal y como había consultado Jason antes de abandonar San Francisco. 16 largas horas de oscuridad en su primera noche en la ciudad; la misma ciudad que, casi como si quisiera demostrar que la fama que se había ganado no era una exageración, les había recibido con lluvia y ahora acogía su despertar con una tormenta.
Los cristales de la habitación del hotel eran gruesos y amortiguaban lo suficiente el sonido de los truenos como para que se pudiera decir que imperaba un profundo silencio en ella; un silencio que constantemente era desterrado por el tic tac del reloj de pared que se hallaba en la antesala de la suite que había reservado a nombre de J. Harrison. Eran cerca de las cinco de la tarde cuando Jason, que se había vestido con una camisa blanca hecha a medida y un traje negro de corte italiano, abandonó la habitación. Cerró y se guardó la tarjeta lectora en el bolsillo interior de la americana y avanzó por un amplio pasillo en dirección a la otra suite, la de B. Wilson. Sus pasos apenas eran audibles pues la moqueta granate que cubría todo el suelo se encargaba de enmudecer cada pisada.

Jason sentía cierta inquietud al tiempo que una controlada excitación y mientras se acercaba a la puerta 773, su destino, no pudo evitar recordar a Adam diciéndole: "Los nuevos comienzos son como una hoja en blanco. Albergan todos los posibles futuros potenciales de la misma manera que cuando un escritor se sienta ante una hoja en blanco tiene ante sí la mejor novela de todos los tiempos y, al mismo tiempo, nada. El vacío que sustenta un mar de posibilidades. Pero cuidado, los terrores del escritor no solo habitan en la forma que pueda tomar el papel, también residen en las formas que no va a adquirir. Buena suerte". Siempre era complejo entender los hilos de pensamiento de Kaminsky. Al menos aquella vez había hecho un símil bastante lógico, aunque a Jason se le escapaba qué narices había querido decir con todo eso de los terrores del escritor. Agarró la solapa de su americana y se colocó bien la prenda, ajustada a la perfección a sus hombros, antes de picar sutilmente con los nudillos de su mano derecha en la puerta.
Unos segundos después Brook la abrió para, un instante después, girarse y regresar al interior de la estancia, dejando el paso franco para Jason.

El toreador había abierto las cortinas y desde aquella planta, la número siete, se veía perfectamente la silueta de Londres dibujada contra el cielo con cada rayo. El trueno tardaba en llegar por lo que la tormenta aún estaba lejos pero se acercaba y lo hacía lenta pero inexorablemente. Jason entró, cerró la puerta y se acercó a su hermano de coterie. Ambos observaron, juntos, la ciudad mientras las gotas de lluvia impactaban contra el cristal para luego resbalar por el creando regueros de lágrimas que deformaban la visión. El tic tac de un reloj, exactamente igual al que tenía Jason en su habitación, hizo que el Ventrue apartara la mirada del ventanal por un momento. Las 17:03. Volvió a girarse hacia Brook y luego hacia la ventana. Ambos habían leído los informes que La Torre les había hecho llegar. No tenían ante sí una ciudad cualquiera. Eran plenamente conscientes de ello, y esa noche empezaban a jugar su papel en aquella extraña partida que no habían comenzado pero a la que habían sido invitados.

- ¿Y bien? ¿Cuál es el plan? -dijo Brook sin desviar su mirada del ventanal por el que se colaba un pedazo de Londres en la habitación.

Jason Harrison (Endimion1)
Ventrue Escudo de la Coterie

Re: [Racconto] Ciclos eternos

#2

Mensaje por Endimion1 » 24 May 2020, 20:37

Una desapacible noche, que parecía sacada del poema de El Cuervo de Edgar A. Poe, era la tarjeta de presentación que, para The Big Smoke, el destino había preparado para Brook y para él. Hacía que el "apodo" que recibía la capital británica perdiera toda su fuerza y veracidad pero sin duda, una vez se apaciguara la tormenta y el húmedo frío se condensase, la niebla resultante sería tan espesa que no dejaría ver más allá del palmo de sus narices.

Jason se alegraba de que el viaje hubiera salido según sus expectativas. El Ventrue era un ser poco dado a los contratiempos, los cuales le irritaban, en especial cuando aparecían en sus bien calculados y programados movimientos. Aún así nadie estaba libre de ellos y era parte de su habilidad el reaccionar y adaptase para tomar el curso de acción mas eficiente cuando aparecían. Por suerte esta vez no había sido necesario. Si bien es cierto que la fortuna es algo que se recoge tras sembrar el duro trabajo, y el haber estudiado la estadística de retrasos que sufrían las distintas compañías que operaban el trayecto Bostón-Londres para elegir la que más les convenía había sido prueba de ello, no se podía estar al cien por cien seguro de que no se pudiera dar algún tipo de imprevisto. El clima, un fallo o retraso en la salida del vuelo o un simple problema de disponibilidad de pista de aterrizaje podría haber sido fatal, teniendo en cuenta la especial naturaleza de ambos vástagos.

Volviendo en sí de sus pensamientos Jason cruzó, con el paso firme y porte regio que se esperaba de un miembro del clan de los sangre azul, el umbral de la habitación de su compañero toreador, cerrando tras de sí la puerta. En su mano derecha llevaba un maletín, de unos 80 x 50 centímetros, de color azul profundo y con el anagrama de Christie´s, que según sus instrucciones, le habían entregado minutos antes en su suite. Lo dejó sobre la cama de Brook, con suavidad, y extrajo una pequeña tarjeta de visita del bolsillo interior de su chaqueta.

-Buenas noches viejo amigo. -saludó Jason. Espero hayas podido descansar y te sientas con fuerzas para esta larga noche. Tenemos una agenda un tanto "apretada" pero tranquilo, lo he programado todo para que podamos optimizar al máximo nuestro tiempo. Pero antes de seguir, tal y como te prometí, aquí tienes tus queridas Colt, junto con un pequeño presente por las molestias ocasionadas.

El Ventrue abrió el maletín, fijando el código que estaba escrito en el reverso de la tarjeta de visita en el cierre de seguridad, y lo abrió para que su contenido quedara de cara al toreador. En su interior, forrado en terciopelo rojo, se encontraban perfectamente acomodadas las dos armas de Brook, además de una pequeña caja de madera, que contenía cinco puros de la Imerial Brand, y un bastón, desmontable, que ocultaba en su interior un estilete.



-Espero que sea todo de tu agrado. -inquirió el Ventrue. Como hablamos en San Francisco este país tiene unas estrictas normas en lo que se refiere a la tenencia de armas de fuego, por lo que tuve que, de manera ficticia, crear una subasta de las mismas para luego comprarlas, tomándome la libertad de usurpar tu buen nombre. Por supuesto no hay de que preocuparse, nuestros ahorros no se han visto afectados, a excepción de la pequeña comisión que se queda la casa de subastas, que muy amablemente, y debido a la presteza con la que se hizo la transferencia, ha tenido a bien obsequiarnos con una caja de Habanos de la mas selecta tabaquera del país. Por supuesto, y dado que están legalmente registradas como un objeto de coleccionismo, no sería prudente que la autoridad competente se percatara de que las llevas encima, por lo que te sugiero que las lleves encima solamente en caso de extrema necesidad. En cuanto a la munición tranquilo, he localizado un par de armerías cerca de tu refugio en las que, con este documento, podrás comprarla sin problema.

Jason aguardó a ver la reacción de su compañero. Tenía mucho que contarle, pero no quería atosigarlo. Sabía de la redomada calma, por decirlo suavemente, que mostraba su amigo y no quería forzarlo ni abrumarlo, al menos hasta que no estuviera seguro de que el toreador estaba de buen humor, o al menos que despachaba un humor menos agrio de lo habitual.

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