[CA] Epílogo

Foro de roleo de la partida
Cerrado
Avatar de Usuario
Magda Dalmau
Madre Oscura
Madre Oscura
Mensajes: 1003
Registrado: 15 Jul 2019, 17:56
Mensajes miarroba: 8.847
Antigüedad: 5 de Noviembre de 2016

[CA] Epílogo

#1

Mensaje por Magda Dalmau » 09 Nov 2019, 18:29

https://youtu.be/RVrhGqaMwGo Las ruedas del coche que conduce Gonçal se queman en el suelo durante unos instantes antes de que el escritor use el cambio de marchas y arranque el automóvil. El monstruo que había subido encima del capote trastabilla y se sujeta con rabia en el cristal roto frontal. Pronto la sangre de la criatura es la que mancha al hombre, que sin dudarlo un instante avanza por las calles, esquivando la destrucción y el caos provocada por el Sabbat.

Trias sigue apretando el acelerador, con el corazón latiendo a mil por hora, recorriendo calle València a más velocidad de la que jamás había maniobrado por una ciudad. Las casas pasan borrosas y los semáforos se han convertido en una sugerencia totalmente ignorada. Pero la criatura sigue sujeta en el parabrisas. Levanta una mano ahora cortada, intentando atrapar al conductor con una mueca de rabia que anuncia muerte y rabia...

Y entonces el escritor hace un viraje hacia la izquierda, tomando una curva muy cerrada y subiendo por Passeig de Sant Joan, esquivando a duras penas una moto. La bestia Sabbat pierde totalmente el agarre, cae del coche y a juzgar por el pequeño salto que pega el coche, Gonçal puede afirmar haberla atropellado.

Respirando de manera entrecortada y todavía sin creérselo, notando un temblor que empieza a apoderarse de su cuerpo, el escritor sigue hasta llegar a Plaça Joanic y de allí, sube por Pi i Margall. Su plan inicial era salir por la Meridiana, pero no se fía que esa salida sea segura y cambia la ruta para perderse por el Tibidabo. No podrán controlar todas las entradas en la ciudad y perderse por Collserola es más seguro, al menos hasta la salida del sol...
Imagen Marga no comprende cómo ha salido de Casa Marfà. Recuerda que tras darle de beber, Damià la había tomado en brazos, cargándola como si fuese una muñeca de trapo sin fuerzas ni voluntad. Su cuerpo, agotado, se había dejado llevar sin oponer resistencia.

Sus ojos seguían registrando lo que veían, aunque con una mente bloqueada por lo ocurrido durante la noche. Vio los restos de sangre en la escalera del piso principal, los restos de cenizas, los mortales con los cuellos rajados. Habían arrasado con todo y con todos...

Hubo un momento en el que Marga perdió el conocimiento y se durmió, en manos del que ahora era su protector. Damià, que la había obligado a convertirse en una asesina por desesperación, el hombre que le había prometido la inmortalidad a cambio de perder todo reparo moral que pudiera quedarle. No era prudente sentirse segura entre sus brazos y sin embargo, era tan sencillo perderse en el mundo de Morfeo, con la cabeza apoyada contra un pecho en el que no late el corazón...

Cuando va recuperando la consciencia lo primero que siente es el olor salino del mar, intenso en su nariz. Hace frío y la brisa costera sopla con fuerza, pero alguien le ha echado una manta encima. Ya no lleva sus ropas de fiesta, sino una especie de chándal poco favorecedor pero cómodo. Está echada en un camastro no muy cómodo, pero cuando empieza a fijarse en la habitación se da cuenta de que rebosa lujo: madera de calidad, decoraciones elaboradas....y el mar por las ventanas. Está en un camarote de barco (this).

Con cuidado, notando el bamboleo del navío, se levanta. Esperaría sentir todo su cuerpo dolorido, pero no....Se siente como nueva. Insuflada de vida, sana, con más energía y fuerzas de las que recuerda haber tenido en mucho tiempo.
Pero su alma...ese ya es otro cantar. La tristeza de lo que ha hecho esa noche no desaparecerá gracias a la sangre de Damià.

Sin embargo, una risa hace que se le congele el corazón. Una carcajada infantil.

A toda prisa, sale del camarote y va hasta la cubierta, casi tropezando por el camino. Cuando abre la puerta que la separa del exterior el viento de la noche la golpea y un escalofrío recorre todo su cuerpo, pero el miedo es suficiente como para ignorar todas las incomodidades y no preocuparse por su propio bienestar.

Gira la vista, buscando en la dirección de donde le ha llegado el sonido y entonces los ve.

Fredo está sentado en una de las tumbonas, con gafas de sol como si estuviera tratando de broncearse, a pesar que sólo brilla en el cielo una luna llena preciosa. Su secretaria, Chiara, está sentada junto a él y se gira en cuando la oye llegar, ofreciéndole una sonrisa de sincero alivio.

Damià está de pie y de espaldas a los tres, llevando a un niño en sus brazos con gesto aparentemente cariñoso. Levanta el brazo y señala la ciudad a lo lejos, de la que salen columnas de humo y fuego. Susurra algo al pequeño, que parece divertirse y se ríe. Su hijo, Eduard, lleva el mismo pijama con el que lo ha acostado esa noche, pero no parece acusar el frío marítimo.

Marga se acerca lentamente a su nuevo...¿jefe? ¿protector? ¿dueño? y toma con ambas manos la barra de metal del borde de la cubierta. Damià la mira y sonríe, con la misma amabilidad con la que se ha prodigado toda la velada.

- Espero que hayas descansado -dice, con tono alegre- Hemos interrumpido el sueño de Eduard, pero no parece cansado, ¿a qué no?

El niño, sonriente, niega con la cabeza y mira a su madre, esperando su aprobación. Como si esto fuese una especie de fiesta extraña, una sorpresa alegre e inocente. Marga se siente de pronto sucia para tomarlo en brazos, pero el chico alza sus bracitos hacia ella y Damià se lo entrega, con mucha delicadeza.

El calor del pequeño reconforta a la mujer y tiene que morderse la lengua para evitar que las lágrimas afloren. No quiere que su niño la vea llorando y pregunte el motivo. Además, el calor de su joven cuerpo vivo le recuerda el motivo por el que lo ha hecho todo...y por el que volvería a hacerlo.
Quizás por eso Damià se lo esté llevando con ellos.

- Le he explicado a tu hijo que tendremos que estar fuera de casa algunos días. Pero nos las arreglaremos -Damià pasa una mano por los hombros de Marga, una especie de gesto cariñoso y familiar que parece hasta impropio de él. Y no obstante, muchas cosas han pasado, las suficientes como para tratarse ya con más confianzas- Y hay cosas que hacer mientras tanto. Tengo mucho que enseñarte.

Mientras el barco se aleja de la ciudad, Marga lanza una última mirada a Barcelona.

Se despide, en silencio, de su antigua vida. De sus antiguos amores, ambiciones y expectativas. De la luz del sol, de los paseos ingenuos por la urbe, cuando todavía desconocía de la presencia de aquellas criaturas de la noche.

Volverá. No sabe cuándo, pero lo hará....y seguramente vuelva a ver su ciudad a través de los ojos de una vástago.

El barco sigue avanzando, perdiéndose en la oscuridad de las aguas mediterráneas...
Imagen Gonçal se ha sentado encima del capó del coche, mirando la ciudad desde uno de los miradores abandonados de la sierra de Collserola. Desde donde se encuentra, puede ver perfectamente todo lo que ocurre en la urbe, pero se sabe seguro. Es una carretera secundaria medio abandonada....él venía a menudo con su esposa cuando eran novios. Pasaban horas solos, al abrigo de la oscuridad, descubriendo el cuerpo de ambos al ritmo de la música de la radio sin que nadie les molestase.

Así que no duda que ahora nadie le interrumpirá. Y para rememorar viejos tiempos, ha vuelto a poner una emisora de canciones para dejar volar sus pensamientos en paz.
https://www.youtube.com/watch?v=mlBRH0m8C78& Algo ha ocurrido durante la noche. No ha logrado su objetivo, no será aceptado en la sociedad de no-muertos, pero...pero se ha visto cara a cara con la Parca, la ha mirado a los ojos y se ha enfrentado a ella. Ha tomado de nuevo el control de su vida y se ha descubierto valiente, como nunca había sido.

Es una sensación extraña la que le embarga en el pecho. Por un lado, todo lo que ha visto le genera miedo y pesadillas. Siente que nunca más volverá a estar a salvo. Pero por otro...por otro se ha reencontrado con una voluntad que sólo había acariciado en sus momentos de mayor éxito y ni siquiera de esa forma tan intensa.

El sol empieza a salir por el horizonte, en el mar. Un viento fresco sube hasta la montaña, llevando el olor de la sangre, el fuego, la gasolina, la pólvora y el salitre.
Gonçal se ríe un poco al notar su propio aroma corporal. Necesita una ducha.

Y papel y lápiz.
Ha tenido una idea para su siguiente novela.
Imagen
Stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus

Cerrado

Volver a “[CA] Casa Marfá*”