[CA] 9pm, primer piso

Foro de roleo de la partida
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Magda Dalmau
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Re: [CA] 9pm, primer piso

#51

Mensaje por Magda Dalmau » 31 Jul 2019, 13:22

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Rebeca se sintió un momento desconcertada. Quizás por la música o la ausencia de ella, quizás por el numerito de los que rodean el piano como abejas ante un bote de miel, o quizás porque la voz de Adán la ha dejado durante unos segundos anonadada.

No es ninguna mentira que se repita sus palabras, su ¿oferta? En su cabeza como un eco, como un murmullo, y sabe que diría que sí ante la primera tentativa.

Pero en su cabeza también resuena un crujido muy leve de un rato antes y es como un corte en la música, un chirriar entre una melodía, suficientemente fuerte como para seguir en esa orilla.

-De verdad, si hubieses sido la primera persona en saludarme a la noche, no me lo hubiese pensado tanto-dice ella-. Pero se te han adelantado y creo que no tendríamos una conversación con demasiadas cosas en común.

Se aparta un paso, buscando con la mirada algún otro camarero del que coger una copa. Desearía secuestrar a Blanca de los brazos de Ignasi a falta de Tangerine, y hablando de ella…

Las palabras de la conversación entre Adán y Block parecen encaminarse a una ruta mucho más oscura y peliaguda-en especial escuchando lo que el vástago dice. ¿Le interesa a Rebeca, acaso? No-en todo caso la aterra, sabe que es así. Parece que a Adán Block tampoco le causa un gran interés, pero tal vez no es ni lo mejor que recaiga sobre ella.

Santiago no tiene pinta de ser la llave de esa noche para dar el paso. Y algo le dice que Adán queda descartado. Le encantaría equivocarse y pensar que no, pero... En esos pensamientos, se cuela la meditación de que los dientes torcidos de Tangerine no sería lo más horrible que pudiera pasarse a su cuello.

-Esta conversación creo que sobrepasa mis presencia-dice con cierta sorna disimulada en educación-. Buenas noches…-se despide, con intención de acercarse al grupito de gente que rodea el piano; gente que parece que en esa sala, no deben de ser los más peligrosos si sus corazones laten aún.

“Veamos quién cae por su propio peso”, piensa, intentando animarse a si misma.
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Re: [CA] 9pm, primer piso

#52

Mensaje por Magda Dalmau » 31 Jul 2019, 13:24

Imagen La cara de Chiara trata de permanecer tranquila, impasible ante la nueva información. Pero una chispa de miedo cruza sus ojos y parece que durante unos instantes vaya a decir algo. Abre la boca, pero casi de inmediato la cierra y mira de reojo a su jefe, que sigue hablando con Franz. Un segundo después, vuelve a presentar una expresión afable, servicial y profesional...pero Marga, que la conoce, no le cuesta reconocer que le oculta algo.

- ¿Damià Grifols? -dice, en tono distendido- Apuntas alto, Marga. Te sabía capaz, pero me sorprendes positivamente. Te felicito. En cuanto a mi benefactor...Yo sirvo a mi familia. Y siempre lo haré, hasta el fin de mis días. E incluso más allá.

El tono de la mujer es un tanto tenebroso, como si hubiese hecho una broma que sólo ella entiende.
Imagen Durante unos instantes, Fenoll parece fruncir el ceño, descontento con la respuesta evasiva. Cierta tensión se respira alrededor de las tres figuras, como si el Príncipe fuese capaz de generar una nube de malestar de manera inconsciente. Isabel levanta la vista y mira preocupada al escritur justo antes de volver a fijar sus ojos en la punta de sus zapatos, tocándose las manos con los nervios a flor de piel.

Pero el posicionamiento final, aunque leve, parece contentar a Eduard y toda esa tensión desaparece, casi como si nunca hubiese estado ahí.

- Correcto -dice, y Gonçal no sabe si es que le da la razón o si le indica que ha pasado una prueba, aunque sea por poco- Hay quienes se empeñan en creer que una bota en el cuello es efectiva. - lanza un suspiro desganado- Muchos de los nuestros insisten que al convertirse en lo que somos, abandonamos los intereses mortales y pasamos a una política que no es humana. Pero yo no creo eso. Es absurdo creer que aquello que nos ha moldeado en vida no va a afectarnos en la muerte, aunque sea de una manera...diferente. Y los que opinan que el látigo es más efectivo que el contrato o la palabra, están condenados a una vida medieval en un mundo que ya les ha olvidado.

La última frase puede ser poética o puede ser una referencia a Llàtzer. Gonçal tiene que decidirlo por sí mismo, pero es obvio que ha apuntado bien en su discurso. Ahora sólo tocaría seguir por ahí y esperar que el Brujah no tome represalias por acercarse al Ventrue.
Imagen - Imagino que te ha llevado aquí una fe inquebrantable en que la no-vida es lo mejor para ti -Adán de la Cruz le sonríe, ignorando durante unos instantes a Ignasi y su encuentro con los mortales, aunque parece estar pendiente, como si creyera que algo malo va a pasar- Pero no creo que tengas muy claro lo que realmente significa "hacer lo que sea". Estás dispuesto a entregar cheques por mucho dinero y a mover tus contactos, pero eso no te supone esfuerzo ninguno. ¿Pero estás dispuesto a arrodillarte y lamer las botas de alguien a quien desprecias? ¿De sonreír con falsedad mientras te humillan porque sabes que si te quejas será peor?

El Toreador se ríe por lo bajo, como si estuviese rememorando algo. Buenos recuerdos, aparentemente.

- Por eso criaturas como Tangerine son peligrosas, Block -prosigue- Porque no tienen amor propio. Porque se arrastran por el fango y saben que tu no estás dispuesto a perseguirlas por la inmundicia. Lo que no se esperan nunca es que bajes a su territorio y te llenes las manos de suciedad, que te rompas las uñas al arrancarles la lengua. Uno no puede cazar ratas con un cheque.

De la Cruz pone sus manos cruzadas tras la espalda, como si estuviera meditabundo.

- Pero tengo curiosidad, ¿de qué recursos dispones? No puedo abrazarte, pero si puedo...hacer otras cosas por ti.

Rebecca no parece dispuesta a seguir con la conversación y el Toreador se inclina levemente a modo de despedida.

- Una pena, Rebecca -dice, sonriente- Si en algún momento cambias de opinión...

Antes de que Adán prosiga, las palabras de Luis irrumpen en el Elíseo y el Toreador mira a su compañero de clan. Parece tensarse durante unos instantes, sabiendo lo que viene a continuación. Pero no hace nada en absoluto por impedirlo.
Imagen Ignasi al principio ha mirado a Blanca y le ha sonreído, cómplice. La mujer se ha sentido como una actriz de cine que de pronto es descubierta por un gran director y que le promete el estrellado. Ha sido, durante unos segundos, la protagonista de los ojos de Fabra. En esos instantes, ella ha acariciado con la punta de los dedos la posibilidad de ser abrazada por ese ser elegante, con clase y posición, que le promete mil aventuras y noches eternas. Se ha sentido su compañera, su aliada.

Pero entonces Luis habla y el hechizo se rompe como el castillo de arena devorado por un oleaje demasiado fuerte.

De nada sirve que Blanca responda más tarde e intente alejar al Toreador. Este se pone blanco, como si de pronto perdiera todo el color. La piel se torna marmórea, los ojos se inyectan en sangre, los labios se curvan en una mueca de rabia que más parece la de un animal que la de un hombre. Unos colmillos se dejan entrever en la boca entreabierta.

Luis le ha dado la espalda y ese ha sido un error terrible.

El puño del vástago le golpea en la espalda, a la altura del corazón. Como médico, Luis reconoce perfectamente el sonido de la cuarta y quinta costilla partiéndose segundos antes de caer al suelo por el impacto y sentir el terrible dolor que le embarga. Es como sentir un cuchillo perforarle el costado y la sensación de presión le impide respirar. Con terror, se pregunta si su pulmón se habrá visto perforado, pero de rodillas y aún de espaldas no es capaz de distinguir si sus miedos se confirman.

La adrenalina corre pos sus venas al notar como Ignasi se acerca a él, el sabor de la sangre aparece en su boca, a la par que la bilis fruto del miedo instintivo. Sólo tiene que girar un poco el rostro para ver la más absoluta rabia en los ojos de aquel hombre que hasta ese instante, parecía humano.

Pero no hay Humanidad tras aquellos pozos oscuros. Hay hambre, hay odio, hay ira....hay una bestia. Y el doctor con sus palabras parece haber fustigado aquel ente que habita en el corazón de todos los no-muertos de la sala.

Todo aquello transcurre en apenas medio minuto.

El Príncipe se gira y observa, pero su única reacción es la de arquear una ceja, como si estuviese viendo como se rompe un vaso caro en vez de un costillar mortal. Isabel atrapa el brazo de Eduard y no lo suelta, atemorizada. Marta se mantiene indiferente, pero Roxanna sonríe. Damià atrapa a Santiago del brazo, impidiendo que su protegido se mueva y le hace un gesto a Marga de negación para que no intervenga. Níobe se lleva una mano a la boca con una expresión de "no" y miedo, pero se queda bloqueada, sin saber qué hacer. La pareja de Giovanni, mortal e inmortal, miran sin que nadie sepa leer sus rostros. Adán de la Cruz sonríe, como si hubiese ganado una apuesta.

El único que reacciona con instinto, es Franz.
Imagen Con alma de buen samaritano, corre hacia Ignasi y se interpone entre él y Luis. Eso le puede dar unos segundos al doctor para reaccionar, pero...sin duda, por puras que sean las intenciones del argentino, no le salvan del ataque del Toreador. Fabra desvía el ataque que iba dirigido a Luis hacia Franz y lo coge con los dedos crispados del cuello.

Los dedos del vástago se hunden en la piel del hombre y lo levanta varios centímetros en el suelo. Las uñas se clavan en la piel y empieza a sangrar muy levemente. Es apenas un rasguño, pero la fuerza de la Bestia pronto será suficiente como para arrancarle la garganta...si es que no se ahoga antes.

Luis puede huir y ponerse a salvo, pues Ignasi está distraído con su nueva víctima. Está herido y nadie se lo recriminará...salvo su consciencia, pues en su haber estará la vida del joven que ha querido ayudarle interponiéndose entre cazador y presa. Pero si intenta ayudarle es más que probable que Fabra vuelva a golpearle, esta vez de manera fatal.

Y los demás testigos...bien pueden tomar decisiones parecidas. O no hacer nada en absoluto.

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Re: [CA] 9pm, primer piso

#53

Mensaje por Magda Dalmau » 31 Jul 2019, 13:26

Imagen -Joder- exhalo mientras trato de contener el esputo de sangre que gorgotea por mi boca y desciende por mi rostro.

Estoy en el suelo, tumbado por completo por un golpe que con seguridad ha fracturado alguna de mis costillas. Primero me arrastro como si fuera una de esas criaturas que emergió por primera vez del mar a la superficie solo para morir asfixiada y, con la misma torpeza que las gacelas al nacer, empiezo a caminar con la ayuda de mis rodillas y mi mano derecha.

Presa del pánico, la adrenalina fluye por mis venas y de repente su voz me viene al recuerdo "Papá, Orfeo era capaz de amansar con música a las fieras ¿Crees que ese perro dejará de ladrarme si tocamos alguna canción? Venga, papá, se como Orfeo."

En esos segundos de pura enagenación mental y visión desorientada, mi respiración se vuelve algo pesada e incluso metálica, pero me dirijo hacia el piano aún consciente de que puede que sea demasiado tarde para quien me ha dado unos segundos más entre lo que está a caballo entre un sufrimiento bañado en un carmesí ponzoñoso que enturbia la madera a mi paso y un desesperado intento por seguir vivo entre quienes ya murieron.

"Menos mal que soy diestro, tal vez pueda funcionar, es mi última oportunidad."

Me levanto hasta incorporarme en el asiento del piano. Los músculos de mi cara se tersan de dolor dejando mis órbitas oculares casi al descubierto mientras mis dentadura superior se arrastra arañando con furia mi mandíbula inferior.

"Variaciones de bi menol menor, luego mi bemol mayor, es fácil. La tocaré un poco más lenta, aunque puede que..."

Miro a Ramón y le hago un gesto con la cabeza. -Te necesito a mi izquierda, es solo una tecla- le digo aterrado, sin mucha esperanza en que se una. Mientras tanto intento colocar mi mano izquierda sobre el piano pegando todo el brazo al costado. Mi movilidad en esa zona es limitada, pero suficiente para intentar presionar sin mucho dolor. "Si te unes será más fácil, pero todo esto es cosa mía."

"Allá vamos. Espero que sepas perdonarme Elena." Una lágrima brota tímida de mi ojo derecho diluyéndose entre la sangre que aún desliza por mi boca.

-Come, touch me...- comienzo a cantar casi entre susurros para ir más seguro sobre el teclado
https://www.youtube.com/watch?v=PJ3uQBKUwXo
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Re: [CA] 9pm, primer piso

#54

Mensaje por Magda Dalmau » 31 Jul 2019, 13:27

Imagen Chiara:
La cara de Chiara trata de permanecer tranquila, impasible ante la nueva información. Pero una chispa de miedo cruza sus ojos y parece que durante unos instantes vaya a decir algo. Abre la boca, pero casi de inmediato la cierra y mira de reojo a su jefe, que sigue hablando con Franz. Un segundo después, vuelve a presentar una expresión afable, servicial y profesional...pero Marga, que la conoce, no le cuesta reconocer que le oculta algo.

- ¿Damià Grifols? -dice, en tono distendido- Apuntas alto, Marga. Te sabía capaz, pero me sorprendes positivamente. Te felicito. En cuanto a mi benefactor...Yo sirvo a mi familia. Y siempre lo haré, hasta el fin de mis días. E incluso más allá.

El tono de la mujer es un tanto tenebroso, como si hubiese hecho una broma que sólo ella entiende.
Los gestos de Chiara le hacen pensar que hay más, mucho más de lo que sabe y que va a tener que navegar entre incertidumbres en esta nueva y tenebrosa singladura.

Al halago de la ghoul, Marga corresponde con una sonrisa. Siempre se ha considerado muy capaz, pero alguien "de dentro y neutral" que le diga que está haciéndolo bien es un buen feed-back. Posiblemente el que resulta más fiable para ella, lo cual la alegra.

Y con su respuesta, Chiara da realmente a entender que sabe mucho más de lo que dice. No sabe cómo va a acabar la noche, pero tiene claro que si sobrevive buscará el apoyo de Chiara como alguien con quien contar.

Luis e Ignasi:
El puño del vástago le golpea en la espalda, a la altura del corazón, (...) cayendo al suelo por el impacto.

(...) la más absoluta rabia en los ojos de aquel hombre que hasta ese instante, parecía humano. (...) Pero no hay Humanidad tras aquellos pozos oscuros. Hay hambre, hay odio, hay ira....hay una bestia.
Marga observa casi en primera fila el tremendo golpe de aquel hombre en apariencia afable e inofensivo, y la caída de la víctima. Todo su cuerpo se pone en tensión ante la agresión, dando un paso atrás hasta toparse con el sofá. Mira a su alrededor instintivamente, buscando cualquier amenaza que pudiera haber contra ella. Su mirada busca específicamente a Santiago y su reacción.

Damià y Santiago:
Damià atrapa a Santiago del brazo, impidiendo que su protegido se mueva y le hace un gesto a Marga de negación para que no intervenga.
Que Damià le haga esa indicación evita que entre en "estado de emergencia", aunque sigue nerviosa y vigilante. Que el poderoso vampiro parezca guardar tranquilidad y piense en ella dándole indicaciones le hace sentir que no está sola en aquella sala, indefensa ante la Bestia que acaba de mostrarse ante todos. La sensación de tranquilidad en buena parte de los asistentes no deja de desconcertarla, pues pareciera que entra dentro de la normalidad aquella furia salvaje y aterradora...

Franz e Ignasi:
Con alma de buen samaritano, corre hacia Ignasi y se interpone entre él y Luis. (...) Fabra desvía el ataque que iba dirigido a Luis hacia Franz y lo coge con los dedos crispados del cuello. Los dedos del vástago se hunden en la piel del hombre y lo levanta varios centímetros en el suelo. Las uñas se clavan en la piel y empieza a sangrar muy levemente.
La mujer observa como la escena, lejos de apaciguarse, va a más. El vampiro la emprende con el joven que ha intentado parar la pelea, y parece ser que no es rival para el monstruo, que lo eleva como si fuera una pluma. Marga apenas contiene la respiración, esperando el peor final posible si nadie interviene. Vuelve a mirar primero a Damià, y luego al resto de vampiros, buscando con la mirada a alguien que intervenga para evitar una desgracia.

Luis:
(...)me dirijo hacia el piano (...) Me levanto hasta incorporarme en el asiento del piano. (...) Miro a Ramón y le hago un gesto con la cabeza. -Te necesito a mi izquierda, es solo una tecla- le digo aterrado (...) Mientras tanto intento colocar mi mano izquierda sobre el piano pegando todo el brazo al costado. (...)

-Come, touch me...- comienzo a cantar casi entre susurros
Marga observa en la distancia como aquel hombre se arrastra hacia el piano e intenta tocar una melodía. La mujer no entiende para nada la situación, y no deja de preguntarse si es algún tipo de ritual o algo... ¿Hay algo que me he perdido? -piensa para sí misma, teniendo cada vez más la certidumbre de que la sociedad de la noche es una sociedad compleja e intrincada. El herido empieza a canturrear, poniendo banda sonora a la tensa situación que está acontenciendo en el salón. Marga no puede hacer más que observar atemorizada el devenir del desenlace...
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Re: [CA] 9pm, primer piso

#55

Mensaje por Magda Dalmau » 31 Jul 2019, 13:29

Imagen Lo escucha. El puñetazo ha llenado la sala casi recreando uno de esos efectos especiales que usa el cine actual. En cuestión de segundos su pálida piel imita tristemente el cambio de color del de Fabra, aunque en su caso no es ira. Es estupor. Da dos pasos atrás con los ojos abiertos y el miedo la inunda. Se pone a temblar. jamás hubiera imaginado que en aquel hombre refinado pudiera haber tanta fuerza, o al menos...hasta ahora no lo había tenido delante.

Ve entonces cómo Ignasi atrapa a Franz que intenta mediar entre él y Luis. Y da otro paso atrás. Su instinto de supervivenca la empuja de manera más fuerte que la moral que le llevan enseñando toda su vida desde bien pequeña. Se da cuenta entonces de que casi se ha puesto dándole la espalda a Niobe, traga saliva mientras la cercanía de la vampira la obliga a intentar guardar las formas aún así, aunque el hombre que la ha invitado las haya perdido. Aún así en su cabeza bulle una mezcla de pensamientos.

" Gilipollas....los dos...es que sois gilipollas...Dios mío, lo va a matar, a quién se le ocurre, ay Dios mío"- pero el dios al que alude no está en esa sala. Quizás solo la Muerte. La vallisoletana siente que ni siquiera puede hacer nada por sí misma para parar la ira del depredador y tan sólo decide dejar que acabe con su presa porque a pesar de sus sentimientos de incredulidad, pavor y estupefacción...en el fondo de su ser, aunque no transformado en un sentimiento tejido a palabras, siente que el león después estará más tranquilo si no tiene hambre.
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Re: [CA] 9pm, primer piso

#56

Mensaje por Magda Dalmau » 31 Jul 2019, 13:30

Imagen Escrito originalmente por @MagdaDalmau
- Imagino que te ha llevado aquí una fe inquebrantable en que la no-vida es lo mejor para ti -Adán de la Cruz le sonríe, ignorando durante unos instantes a Ignasi y su encuentro con los mortales, aunque parece estar pendiente, como si creyera que algo malo va a pasar- Pero no creo que tengas muy claro lo que realmente significa "hacer lo que sea". Estás dispuesto a entregar cheques por mucho dinero y a mover tus contactos, pero eso no te supone esfuerzo ninguno. ¿Pero estás dispuesto a arrodillarte y lamer las botas de alguien a quien desprecias? ¿De sonreír con falsedad mientras te humillan porque sabes que si te quejas será peor?

El Toreador se ríe por lo bajo, como si estuviese rememorando algo. Buenos recuerdos, aparentemente.

- Por eso criaturas como Tangerine son peligrosas, Block -prosigue- Porque no tienen amor propio. Porque se arrastran por el fango y saben que tu no estás dispuesto a perseguirlas por la inmundicia. Lo que no se esperan nunca es que bajes a su territorio y te llenes las manos de suciedad, que te rompas las uñas al arrancarles la lengua. Uno no puede cazar ratas con un cheque.

De la Cruz pone sus manos cruzadas tras la espalda, como si estuviera meditabundo.

- Pero tengo curiosidad, ¿de qué recursos dispones? No puedo abrazarte, pero si puedo...hacer otras cosas por ti.


Block escucha atentamente a Adán, por fin la conversación va llegando a donde él quiere, aunque tuerce el gesto ante las primeras preguntas del vampiro.

Continua atento después de la pausa de este, su rostro se ensombrece al escuchar el nombre de Tangerine, no solo por el episodio de hace unos momentos, sino por las frases que le dijo. Su mente vaga en recuerdos, lo que le ha llevado a aquí esta noche, el callejón sin salida en el que se encuentra “¿Cazar ratas con un cheque?” la ultima frase de Adán indigna un poco a Block, y sin pensarlo comienza a hablar.

-¿Cazar ratas con un cheque? Creo que la imagen que se ha hecho de mi n es del todo correcta. Podría cazar ratas con un cheque, si el cheque es lo suficientemente grande podría hacerlo. Pero yo he luchado por todo lo que tengo, me he ensuciado las manos como el que mas para llegar a mi posición. Block traga saliva y continua.

-No tengas ninguna duda de que mancharía este traje tan caro para conseguir mis objetivos, pero no me convertiría en un perro para ello. No me arrodillaré ni lameré las botas de nadie. Si algo he aprendido es que quien hace eso no vale nada, y quien lo pide pronto se dará cuenta de que rodearse de perros solo le convierte en el amo de unas bestias. No quiero ser un perro ni tener un amo.Block medita ahora sus palabras, quizás ha hablado muy rápido y con demasiado orgullo para variar…

-Pero un maestro, he tenido en el pasado y estoy dispuesto a tenerlos en el futuro. Una relación simbiótica en el que todos ganaríamos, eso es lo que busco, esa persona tendrá mi lealtad y mi respeto.

Cuando De La Cruz, le pregunta sobre sus recursos se sorprende “¿Acaso no lo sabes o me estas poniendo a prueba?” esa pregunta surge en la mente de Block, aún así comienza a responderle

-¿Podrías hacer algo por mí? Mis recursos son varios, más allá de los económicos, que supongo que estarás enterado de ellos, tengo importantes contactos en administraciones y gobiernos. Y dada mi reputación y mi área de trabajo he conseguido reunir información que se podría utilizar para…

En ese momento a su lado estalla una escena grotesca. Block mira con los ojos abiertos como platos como Ignasi golpea a uno de los hombres. Se sorprende a si mismo con su mano agarrándose el cuello, aun dolorido por la presa de Tangerine, e instintivamente busca a Roxanna con la mirada, pero ella está “disfrutando” de la escena y no presta atención a Block.

Este dirige su mirada a Adán y lo ve sonriendo, da unos pasos y se coloca a la espada de él. Esto le da seguridad a Block. Contempla toda la escena, pasando su vista por casi todos los que están en la sala, pero sin perder nada de lo que hace el hombre herido. Cuando este comienza a arrastrarse hacia el piano, Block se acerca a Adán y le dice

-Eso es ser un perro ¿Quién querría malgastar su tiempo y sus Dones con alguien así?
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Re: [CA] 9pm, primer piso

#57

Mensaje por Magda Dalmau » 31 Jul 2019, 13:31

Imagen Mi rostro ha quedado congelado durante unos minutos intentando averiguar el sentido de las palabras de Lagard, aunque el giro automático de mi cabeza en dirección a la mirada de Marta es involuntario e inconsciente. Mi figura se ladea, dando la espalda en dirección al Príncipe para tener una postura más natural y no terminar con tortículis, pero sin llegar a dar la espalda a las mujeres.

Mis ojos ven a los nuevos inquilinos de la fiesta pero mi cerebro está analizando las palabras de la vampiresa. "Sin beneficio específico". "Sin". "Beneficio". "Específico". "Específico..." "¿Entonces habría un beneficio?". Un flash del momento en que Niobe describió levemente a Lagard pasa mi por mi mente. "Siempre pone cara de desinterés..." Mi mirada vuelve de nuevo a la belleza helada que está sentada en el sofá por unos segundos "¿Entonces, por qué frunció el seño?". Sin darme cuenta, mis labios se agrandan levemente mientras mis ojos vuelven a la posición del hombre elegante de pelo largo. "¿Rivalidad? si, seguro, pero no creo que sea suficiente para hacer reaccionar a esa frialdad sobrenatural. ¿La habrá adelantado en lo que sea que se traigan entre manos estos dos? si... tiene pinta de eso". "¿Tal vez porque le está hablando al estirado de Roxana?, no debería tener sentido..."

De repente la escena se transforma en una valiosa enseñanza de lo fácil que puede cambiar tu suerte. Mi rostro se vuelve serio, preocupado y con un tono ligero de temor. No por lo que le pueda pasar a alguien que ni siquiera conozco (en ese preciso instante, cualquiera que haya posado los ojos en Julián durante más de 1 minuto, y fuera audaz, podría notar ligeramente, la crueldad que puede llegar a tener Julián en su interior por las personas que no son de su entorno. Un sentimiento que incluso Julián ha intentado esconder e ignorar toda su vida) sino por el dolor que podría tener yo antes de morir si piso en falso suelo. "Esto podría haberme pasado a mi si en los momentos cruciales no hubiera medido mis palabras con este par de zorras" me digo a mi mismo intentando darme ánimos" "En el fondo parece que mi interacción con Lagard no ha sido un fracaso... no parece que haya valido mucho la pena, pero no ha sido un fracaso..."

-Esta noche está siendo una enseñanza constante- digo con la mirada perdida en la escena que está transcurriendo pocos metros a mi lado, sin atisbo alguno de emoción -Gracias por las suyas, señorita Lagard- termino usando el término señorita en señal de respeto, esperando unos segundos antes de abandonar la posición en dirección a donde se encuentran Chiara y Marga para no ofender a las arpías y no ser el siguiente en el suelo.

Mientras avanzo en su dirección, mi rostro va volviendo a cobrar cierta vida. Ya no es tan frío ni carece de emoción alguna. Vuelve el color tenue de la resignación y la sonrisa perenne.

-Buenas noches tenga señor Giovanni- empiezo espresamente por el Boss en señal de respeto y darle a entender la importancia que tiene, alargando al mano esperando una respuesta por su parte.

Haga el gesto de devolverme el saludo o no, seguiré con el patrón en señal de buena educación. En este caso, hacia Chiara. -Buenas noches Chiara- le digo nuevamente acercándole mi mano. En otro momento le daría dos besos como saludo, pero viendo la situación y el trasfondo en el que nos encontramos, creo más acertado no ser tan cercano para darle un protagonismo mayor antes el Boss y el resto de monstruos.

Y por último pero no menos importante, sin duda alguna esta Marga. Me la quedo mirando fijamente. Mi rostro se vuelve afable. Empático. Melancólico. Pareciera como si el dolor que padeciera ahora mismo Marga, me lo hiciera mío para aligerar su pesar, su tristeza.

No le digo nada de inicio, simplemente me acerco a ella y la abrazo. Dándole a entender que veo a través de sus barreras. Por mucho que no sepa que le pasa, su gesto corporal es como un espejo para mi. Ahora mismo su dolor, es mi dolor. La fragancia que usa esta noche, entra por mi nariz, recordando anécdotas pasadas con ella que no he podido olvidar desde que sucedieron. Posiblemente este gesto no sea el más inteligente que pueda hacer. Puesto que hay tantos hijos de puta por metro cuadrado que querrán usar esto en su beneficio... Pero no puedo, no puedo eludir el dolor de Marga. Por mucho que quiera hacerse la fuerte, su rostro me ha mostrado claramente que necesita apoyo. Necesita un momento de calor.

Y tal vez, a Lagard le parezca menos mediocre. O tal vez ya conociera de nuestra relación y le de absolutamente lo mismo. Quien sabe... y ahora mismo... ¿a quién le importa?

Desde mis labios salen unos susurros aprovechando que mis labios están rozando el oído de Marga. -Estoy aquí si quieres hablar- pauso apretándola hacia mi con un poco más de fuerza. Como si pudiera ser el pilar que sujetase toda su estructura tambaleante. Como si en este instante nada pudiera hacerle daño. -Sólo importas tú, recuérdalo pase lo que pase hoy- termino dándole un beso a la mejilla izquierda, dándome cuenta de que posiblemente sea bueno no evidenciar tanto nuestra relación, para posteriormente darle un beso a la mejilla derecha en señal de saludo, pero sin dejar de mirarla a los ojos en el proceso. Inyectándole tanta fuerza interior como sea posible con mi mirada.

Me aparto lentamente de ella, y vuelvo al Boss y a Chiara. No voy a ser maleducado justamente con ellos dos. Si hay algo cercano a la alianza para mi en esta fiesta, son sin duda el pequeño grupo que hay aquí ahora mismo.

-¿Cómo están?-
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Re: [CA] 9pm, primer piso

#58

Mensaje por Magda Dalmau » 31 Jul 2019, 13:32

Imagen Julián:
Me la quedo mirando fijamente. Mi rostro se vuelve afable. Empático. Melancólico.
En mitad de toda la escena de tensión, Marga nota como Julián se acerca a ella. Su rostro se muestra amigable, como en aquellos días que ahora parecen tan lejanos y extraños... Días que eran paréntesis de momentos felices entre la continua lucha diaria de la vida.

En otro momento y en otra situación, Marga hubiera estado encantada de charlar con Julián. De compartir un café, recordar viejos momentos, y quién sabe cómo se hubiera desarrollado la tarde.

Pero este no era un lugar cualquiera. Este era un lugar donde venir a morir. Y en este preciso instante, parece que alguien va a morir de inmediato y de una manera horriblemente violenta...

Julián:
No le digo nada de inicio, simplemente me acerco a ella y la abrazo.
Marga ve como Julán se le acerca, hasta el punto de invadir su espacio personal en un momento de gran tensión, por lo que su primera reacción es de huída. Acostumbrada como está a marcar distancia con los frecuentes clientes que "se acercan demasiado", Marga eleva su brazo con un gesto natural y coge a Julián del antebrazo con suavidad antes de que este consuma el abrazo. Su rostro muestra confusión por la acción de Julián, pero no rechazo. Con su gesto instintivo, Marga ha mantenido una corta distancia con el hombre, pero no la suficiente como para suponer un desdén o negativa.

Julián:
Desde mis labios salen unos susurros aprovechando que mis labios están rozando el oído de Marga. -Estoy aquí si quieres hablar- pauso apretándola hacia mi con un poco más de fuerza. Sólo importas tú, recuérdalo pase lo que pase hoy- termino dándole un beso a la mejilla izquierda (...) para posteriormente darle un beso a la mejilla derecha en señal de saludo, pero sin dejar de mirarla a los ojos en el proceso.
Julián hace el ademán de acercarse al oído para susurrale algo, y Marga deja que se aproxime. Escucha sus palabras, y su rostro sigue mostrando confusión, pero también algo de ternura hacia Julián. ¿Por qué? ¿Por qué me dices esto ahora? -se pregunta Marga para si misma. Le agrada lo escuchado, pero considera que es el momento más inoportuno de toda la noche.

Así que cuando Julián le da dos besos, ella aprovecha para susurrarle lo único que se le ocurre en este momento. Gracias. Su palabra va acompañada de una sonrisa. Pero no la sonrisa comercial que muestra con naturalidad ante sus clientes, sino una sonrisa sincera, con un punto de tristeza en ella.

Julián:
Me aparto lentamente de ella, y vuelvo al Boss y a Chiara.
Cuando Julián se aleja Marga aún está anonadada por la acción del hombre, y solamente las violentas acciones que siguen ocurriendo en la sala vuelven a capturar su atención.
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Re: [CA] 9pm, primer piso

#59

Mensaje por Magda Dalmau » 31 Jul 2019, 13:34

Imagen - Eres un hombre orgulloso -dice Adán. Y a pesar que sus palabras son aparentemente negativas, las dice con un tono que invita a pensar que respeta a Block por ello- Y la Soberbia es el peor de los pecados, ya que es el que padece el mortal que quiere parecerse a Dios. Pero te equivocas en un pequeño detalle: Tu valor no depende de si te arrodillas o no, pues tu vida ha dejado de valer nada cuando has cruzado la puerta del Elíseo. Yo empezaría a preocuparme al respecto...

No hay tiempo para seguir hablando.

Casi como si las palabras de Adán fueran proféticas, o como si Ignasi quisiera darle la razón a su compañero de clan, la violencia se acentúa.

Mientras Luis se arrastra de la escena en dirección al piano, dejando algunas gotas de sangre manchadas sobre el suelo, Fabra cae en sus peores instintos, arrasado por el oscuro impulso de un alma salvaje que cohabita en su personalidad civilizada.

Los dedos del vampiro se clavan en el cuello de Franz, hundiéndose varios centímetros en la piel. La sangre empieza a manar profusamente por las cinco heridas provocadas por los dedos y el olor metálico de la misma se extiende por la sala, llegando hasta todos los vástagos. La mayoría de ellos se tensan y los mortales que se encuentren cerca notan como deben aferrarse a un autocontrol entrenado para no caer en el mismo abismo que Ignasi.

Franz intenta gritar. Es un aullido ahogado que apenas consigue llegar a gorgojeo lastimero, imposibilitado por el agarre. Pero la expresión de terror es suficiente como para comunicar lo que las palabras no llegan al verse atrapadas en la garganta herida. El miedo se hace evidente en esos ojos que esperaban la ayuda de alguno de los mortales.

El líquido carmesí mancha la manga del traje elegante de Fabra, pero él no permite que el preciado bien se desperdicie. Sin dejar de apretar el cuello, se acerca el cuello del hombre a sus dientes y buscando un hueco, muerde. Franz mueve los brazos e intenta deshacerse del agarre, da patadas, se sacude presa de un deseo instintivo de supervivencia. Pero es demasiado tarde y la fuerza de la Bestia, superior a la de cualquier mortal.

La vida escapa con absurda facilidad del cuerpo del argentino. La música que sale desde el piano acompaña la muerte del único que se ha atrevido a interponerse entre un cazador y su presa...y ha pagado el precio que ello conlleva.

Poco a poco, el cuerpo se torna pálido y de la herida deja de manar la sangre. Ignasi lo suelta y cae al suelo, como un peso muerto. En apenas unos minutos, la Bestia ha saciado su sed.

Pero no su ira.

La mirada iracunda de Fabra se posa de nuevo en Luis, el hombre que le ha ofendido, el hombre que le ha humillado profundamente delante de todo el Elíseo. A él, que ha caído en desgracia, que busca recuperar la posición perdida, un mortal ha venido a darle con un guante en la cara. No importa si el médico ha hablado sin pensar, es irrelevante si Ignasi podría haber respondido de vuelta, el daño ya estaba hecho. Y la mera idea de saber que todos los vástagos presentes le recordarán como el que ha dejado que un humano le pisoteara...enciende la furia, que no se ha acallado con la sangre de un inocente.

Con la mano todavía goteando sangre, da un paso hacia De Cea, mostrando los dientes cubiertos de la sangre todavía caliente de un Luis que ha caído de mala manera sobre el parqué.

No obstante, para algunos el espectáculo ha sido ya suficiente, aunque también es interesante remarcar que no hay prisa ni en su tono, ni urgencia en sus gestos.
Imagen - Basta -dice el Príncipe en tono imperativo, dejándose oír por encima del piano y consiguiendo que Ignasi se gire. Quizás porque en algún rincón de su mente todavía puede controlar cierta racionalidad, quizás porque tras hartarse de vitae el Toreador no está tan enajenado. O quizás simplemente sea porque Fabra teme a Eduard. - ¡Contrólate!

Poco a poco, la mirada de Ignasi va recuperando cierta normalidad. La expresión de ira salvaje se esfuma con lentitud, siendo ocupada por la de la incredulidad, la humillación y la sorpresa. El vástago se mira la mano manchada de rojo, vuelve su vista al cadáver y farfullea algo con el antes perfecto bigote aun goteando sangre.
Imagen - Y-yo...
Imagen - Silencio- Insiste Fenoll, acercándose hasta donde está el Toreador, quedando frente a frente y mirándole a los ojos. Isabel no le acompaña y se queda al lado de Gonçal. El Príncipe no parece enfadado, ni ofendido, ni siquiera preocupado por el hecho de que se haya producido una muerte. Por curioso que pueda parecer, la expresión del Ventrue en verdad se asemeja más a la de alguien que está totalmente satisfecho- Has caído en el Frenesí por las simples palabras de un vulgar humano. Has sido incapaz de mantener el dominio sobre tí mismo en este recinto bajo la consideración de Elíseo y si no fuese por las específicas circunstáncias de esta noche, habrás roto la Mascarada ante los mortales aquí presentes.

Ignasi da un paso atrás, ahora sin ocutar su expresión de pánico. Teme y con razón, un castigo grave sobre su persona. Ya ha caído muy bajo en la sociedad, no puede estar muy lejos de ser condenado a ver el sol...

- Di mi palabra, hace tiempo, de recompensar tus servicios con tu petición - Prosigue Eduard, paladeando cada palabra y disfrutando del momento de aparente victoria que la fortuna casual le ha regalado- Y mantuve ese beneficio incluso a pesar de tus...transgresiones pasadas. Pero me has demostrado que fui demasiado generoso. Si no eres capaz de controlar a tu Bestia, tampoco podrás enseñar a nadie a mantenerla bajo el yugo de la voluntad. Has perdido tu Derecho de Abrazo y te prohíbo acercarte a este o a cualquier Elíseo en el plazo de un año.

Ignasi abre los ojos y de nuevo intenta balbucear algo. No sabe si agradecer no haber sido condenado más duramente o quejarse por haber perdido lo único que todavía le mantenía a flote. Pero el Príncipe no le permite decir nada.

- Vete -le corta- Y agradece que sea magnánimo.

Fabra lanza una mirada a la sala, como si buscase una mirada amiga entre los vástagos. Pero son tiburones en un océano muy pequeño y él huele a sangre. Todos le observan como lo que es: un caído en desgracia, alguien que ha perdido la total protección y que pronto tendrá que pedir favores de toda clase para no verse arrollado por la intriga social. Ya no tiene nada con qué pagar, ni con qué protegerse....y todos lo saben.

Baja la mirada, farfulla algo y sale de la sala a toda prisa, como si le ardiera estar allí. Sólo se detiene unos segundos al lado de Blanca...pero sigue su camino, temeroso hasta de decirle adiós.

Adán de la Cruz no puede evitar soltar una carcajada por lo bajo.
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Re: [CA] 9pm, primer piso

#60

Mensaje por Magda Dalmau » 31 Jul 2019, 13:36

Imagen Ignasi y Franz:
Poco a poco, el cuerpo se torna pálido y de la herida deja de manar la sangre. Ignasi lo suelta y cae al suelo, como un peso muerto.
Marga queda horrorizada de la muerte que ha recibido aquel hombre: su expresión facial, sus gritos ahogados, su pataleo inutil... El rostro de la mujer muestra claramente el miedo ante la muestra de la monstruosidad de aquel vampiro. En su interior, Marga esperaba que alguien hiciera algo por evitarlo, pero no ha sido así. Aquel hombre acaba de ser asesinado, y nadie ha tenido el valor o la voluntad de mover un dedo.

Ignasi:
Con la mano todavía goteando sangre, da un paso hacia De Cea, mostrando los dientes cubiertos de la sangre todavía caliente.
La mujer mira hacia todos los lados. ¿¡Es que nadie va a parar a ese monstruo!? -piensa alarmada. Su mirada se posa sobretodo en Damià, pero el vampiro parece más preocupado en observar lo que ocurre y retener a Santiago que inmiscuirse en la situación.

Eduard e Ignasi:
- Basta -dice el Príncipe en tono imperativo, dejándose oír por encima del piano y consiguiendo que Ignasi se gire. - ¡Contrólate!
Aún con su respiración agitada, mentalmente Marga suspira aliviada. En este momento de tensión sus recuerdos bailan y no sabría decir quién era ese vampiro. Pero era evidente que tenía autoridad en esta sala, al menos sobre el vampiro descontrolado.

Eduard e Ignasi:
Has caído en el Frenesí por las simples palabras de un vulgar humano. Has sido incapaz de mantener el dominio sobre tí mismo en este recinto bajo la consideración de Elíseo y si no fuese por las específicas circunstáncias de esta noche, habrás roto la Mascarada ante los mortales aquí presentes.

Ignasi da un paso atrás, ahora sin ocutar su expresión de pánico. (...)

- Di mi palabra, hace tiempo, de recompensar tus servicios con tu petición - Prosigue Eduard (...) Y mantuve ese beneficio incluso a pesar de tus...transgresiones pasadas. Pero me has demostrado que fui demasiado generoso. Si no eres capaz de controlar a tu Bestia, tampoco podrás enseñar a nadie a mantenerla bajo el yugo de la voluntad. Has perdido tu Derecho de Abrazo y te prohíbo acercarte a este o a cualquier Elíseo en el plazo de un año.

Ignasi abre los ojos y de nuevo intenta balbucear algo. (...)

- Vete -le corta- Y agradece que sea magnánimo.

Fabra lanza una mirada a la sala (...) Baja la mirada, farfulla algo y sale de la sala a toda prisa, como si le ardiera estar allí. Sólo se detiene unos segundos al lado de Blanca...pero sigue su camino, temeroso hasta de decirle adiós.
Marga se queda muda de la impresión, en cierta manera fascinada por lo que acaba de ocurrir. ¿Qué clase de complejas normas sociales hace empequeñecer y humillar a un monstruo descontrolado, hasta el punto de huir como un apestado de la sala? -reflexiona. Hasta ahora entendía la fuerza para reducir a otro, tal y como había pasado un rato anterior en el piso superior. Pero el uso de la palabra y la etiqueta que acaba de presenciar para sobreponerse la había impactado. ¡Ni en las reuniones ni cockteles más exquisitos e inquisitivos había visto semejante situación!

La mujer ignora lo que ocurre a su alrededor, ensimiasmada en sus pensamientos. La palabra es un arma muy importante para los vampiros... La palabra y la autoridad. En su cabeza intenta encajar las piezas, aunque le cuesta un poco, no se encuentra tan ágil como es habitual en ella. Si es así... La mujer fantasea, pues la palabra y la etiqueta siempre han sido sus herramientas para desenvolverse en contextos complejos y sacar lo mejor posible de cada situación. ¿Sería posible que ella fuera una vampira moviéndose en ambientes sociales como los de esta noche? Le parecía posible... asequible. Mucho más que imaginarse como un monstruo que acecha en los callejones oscuros a una víctima.

Sin darse cuenta, un atisbo de sonrisa aparece en su rostro, mientras sigue perdida en sus pensamientos. No se da cuenta de su evasión, y ni siquiera de a dónde se dirige su mirada, pues mientras sigue imaginando con lo que puede llegar a ser, sus ojos no se apartan del pequeño charco de sangre que ha dejado la muerte de Franz en el centro del salón.
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