[Rivas] La profecía de Gabo (C)

Primer capítulo de la partida, que comprende las noches cercanas a "La Promesa".

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Eva Espinosa
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Re: [Rivas] La profecía de Gabo (C)

#21

Mensaje por Eva Espinosa » 20 Sep 2020, 01:33

Estuvo escuchándole con toda atención. Los sueños no le parecían nada más relevante que una especie de entretenimiento al que la consciencia era sometida mientras el cerebro físico estaba realizando tareas de mantenimiento. Ahora no tenía esa necesidad al estar muerta, pero seguramente tuviera otras de las que aún no era consciente. Para ella los sueños eran aún algo tan cotidiano y monótono que no valoraba siquiera su falta. Pero comprendía lo que había detrás de esas palabras. La ausencia. Ese algo inalcanzable que había dejado detrás hacía muchísimo tiempo y, ante eso, no pudo salvo intentar ofrecerle algo de consuelo.

Durante unos instantes permaneció pensativa, absorta hasta que una idea casi susurrada al oído hizo que se girara para mover debajo del primer montón. Había una especie de carpeta archivadora de color marrón de las que sacó fotografías, viejas cartas en sobres amarillentos escritos a mano, documentación, libretas y finalmente un pequeño diario encuadernado en una imitación de cuero rojo. Como si notara una presencia cálida y dulce que emanara del diario terminó apretándolo contra su pecho.

- ¿Te he disgustado? ¿Por qué?
- dijo, al ver el cambio en su rostro y como adoptaba una postura distinta. - No te disgustes conmigo solo estaba refunfuñándote un poco porque me apetecía quedarme en casa unas noches. Poder volver a sentirme simplemente la chica de las gafas. Hacer algo tranquilo, cosas divertidas, disfrutar un poco de la vida sin preocupaciones -suspiró - Después de lo de hoy debería mantener el perfil más bajo que pueda para intentar despistarles, encontrar otra identidad y moverme a través de empresas fantasma para traspasarme la tienda y gestionar mi desaparición. De cara al futuro será lo más razonable -giró la cabeza por encima del hombro-. Estoy segura que, por el camino, la vida, la realidad, como quieras llamarlo se topará conmigo sin necesidad de que vaya a buscarla. Nadie puede escapar de quién es. A eso me refería. No sé si lo que te he dicho responde a tu pregunta pero puedo responderla de forma más amplia si lo deseas. -sonrió en ese momento y alargó las manos con el librito que había sostenido cariñosamente sobre su pecho para dárselo-.Aquí están los sueños que tuvo alguien vivo hace un tiempo. Si lo abres por la contraportada encontrarás las poesías que esos sueños inspiraron. Puede que no sean tuyos pero están muy bien descritos y quizás te resulten interesantes.

La pequeña encuadernación que cabía perfectamente entre las manos de Eva tenía un cierre que indicaba que en algún momento debió tener candado. Tenía los bordes de las hojas dorados. Tenía cierto peso pues sus hojas eran de buena calidad y grosor, suaves, como si se fuera a escribir algo importante en ellas. Por dentro, había entradas de fechas junto a pequeños escritos que abarcaban una o dos hojas en una caligrafía abigarrada en tinta de pluma azul real. Aquel era el diario de los sueños de la madre de Eva, que había llevado como fuente de inspiración durante su época surrealista. Algo con lo que esperaba ayudarle, otorgarle algo de consuelo dándole unos sueños aunque no fueran propios. Volvió a sonreír con una mezcla de afecto y melancolía porque recordaba aquella cálida presencia protectora antes de volver de nuevo a la vida. Le costaba desprenderse de algo tan personal pero prefería intentar que llenara ese hueco, aunque fuese imaginando cómo era soñar de verdad.

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