Anathemae magna cum laude: Tèniri la porte aperta

Desde la pureza del alma hacia la consagración inquisitorial

Moderador: Baudelaire

Narrador (Baudelaire)

Anathemae magna cum laude: Tèniri la porte aperta

#1

Mensaje por Baudelaire » 25 Jul 2019, 16:21

Autor: DeltaPi, 26/Abr/2019, 00:51


Tu vida siempre ha sido un viaje, ya con la mente o el espíritu, ya con el cuerpo o el corazón. Allí dónde transcurre tu existencia siempre hay una sensibilidad de globalidad, del todo que está conectado.

Los puntos cardinales son igualmente los puntos en los cuáles te apoyas. Sabes que cada nueva región que añades a algún mapa es también una marca en el fuego de tu alma. Imborrable, imperecedera e inmanente. En la contemplación de una ruta, en la llegada al destino, en la curva del camino, en la persona que te sonríe al pasar, puedes ver la creación divina.

Todo sigue asombrándote siempre, el cosmos te entrega un desafío eterno y tu contribución a la existencia de la humanidad es trascendente. Hay en tu cerebro más de lo que la infancia más alocada podría llegar a imaginar, hay pensamientos siempre conexos y significativos.

Incluso así, en el orden de tus pasos, siempre hay una cierta rutina que subyace. Hoy, has pensado en abandonarla, en dejarte simplemente caer entre las hierbas y contemplar el infinito. Las nubes son manipuladas por el viento y esculpen formas sutiles que desaparecen tan pronto como aparecen. Intentas evitar ver esa península o el afluente, la bahía o la cumbre boscosa, quieres por un momento ser uno con el cosmos.

Poco a poco se nubla y la lluvia fina te acaricia los ojos mientras te dejas llevar por el sueño diurno. La imagen de tu maestro siempre regañándote por cada islote perdido o cada fiordo en las coordenadas incorrectas, la marca faltante de la escala o la línea llena que debía ser punteada. Es hora de levantarte y seguir subiendo por el sendero que lleva a su remoto refugio.

El bosque parece inusualmente inquieto y de a poco comienzas a acercarte a la cima. Solamente entonces, te das cuenta que las gotitas se están convirtiendo en granizos.
Imagen El frío es intenso, pero ya puedes vislumbrar la cerca de madera del huerto contiguo a la cabaña. El golpeteo resuena cada vez más fuerte sobre el techo, la puerta está entreabierta.

Autor: User 10750432, 27/Abr/2019, 21:31


Voy caminando lentamente, disfrutando de mis pensamientos, recordando. Mi vida siempre ha sido un viaje continuo, siempre en movimiento, sin importar las fronteras.

La verdad, he cruzado tantas y siempre me esforcé en verlas, a no ser que fueran rios o cadenas montañosas, no encontre ni rastro...

Sonrío.

Me vienen a la cabeza los sermones constantes de mi maestro sobre las fronteras, para él tan importantes. Prefiero dibujar sin ellas, me parecen un trabajo más puro, mas cercano a la obra del Señor.

Inspirado por un mundo sin fronteras, salgo del camino, me tumbo comtemplando el cielo.

Es extraño, al final, lo que decidió; fue mi curiosidad por conocer todo a mi alrededor. Recuerdo como meneaban todos la cabeza con mis cambios constantes de intereses. Pero al final, siempre se elige un camino, es importante saber el camino. Recordar el camino, para llegar al destino que El Señor nos depara.

Como siempre Donato. Otra vez me disperso. Llegaré tarde y el maestro estará media hora regañándome, como casi siempre, mira que lo odio, pero no puedo evitarlo.

Podía haber elegido un refugio mas cercano y accesible...

¿Cuándo ha empezado a llover? ¡Vaya frio! ¿Cuánto tiempo he estado aquí tumbado?… Sólo me falta enfermar.

Me levanto, me sacudo la ropa e intento arroparme todo lo posible con ella. Vuelvo al camino, esta vez con un paso más vivo.

¿El bosque está extraño? o ¿quiza sea mi inquietud que me hace verlo asi? ¡¡¡ NO ES NORMAL !!! ¿la puerta de la cabaña entreabierta con este frío, lluvia y granizo? Con lo maniático que es el maestro.

Echo a correr hacia la puerta preocupado por el maestro.
Ave, o Maria, piena di gracia,

il Signore è con te.

Tu sei benedetta fra

le donne e bennedetto

è il frutto del tuo seno, Gesú.

Santa Maria, Madre di Dio,

prega per noi peccatori,

adesso e nell'ora nostra morte.

Amen.
Autor: DeltaPi, 28/Abr/2019, 15:43


Dejas inmediatamente la preocupación por los granizos que te azotan y te marcan la piel con profundos golpes, casi te imaginas lo que recibió Jesús en el calvario. Sin embargo, tu foco está dentro, tu maestro... un cadáver ambulante a sus 85 años. Nadie ha podido explicar su longevidad, salvo la lejanía y pristinidad de su entorno, probablemente él haya viajado igual que tú durante su adolescencia. Pero pasados los 40, debe haber venido a esperar la muerte a este sitio remoto.

Lejos de las preocupaciones mundanas, lejos de la contingencia política, de las guerras y de los bajos fondos de Palermo.

Te aseguras de cerrar la puerta para evitar que siga escapando el calor, la chimenea solamente contiene ceniza. Al acercar la mano notas algo de tibieza. Una ventana permanece abierta y corres a asegurarla. Todo por aislar un poco el interior de la tempestad que ya está cubriendo todo con una enorme capa blanca... una tumba fría, a menos que rápidamente consigas abrigar a tu maestro.

La puerta de su habitación está también entreabierta y yace solamente sobre unas sábanas. Está vestido con una simple toga y tiembla. Su rostro está pálido y lleno de sudor frío.

Te preguntas como ha burlado la muerte por tanto tiempo, nunca has conocido a una persona tan longeva. Tu abuela falleció a los 45 y en estado decrépito, probablemente maese Linoti pensaba que en 5 años estaría bajo tierra y pasaría a disfrutar el paraíso. Maese Tenuto Linoti, el mejor cartógrafo de toda Europa... y quizás del mundo conocido, estaba ahí frente a ti casi convertido en un cubo de hielo.

Su piel está azulosa y casi translúcida. Tanto, que a unos cuantos pasos, ya sientes que tu temperatura disminuye.

Autor: User 10750432, 29/Abr/2019, 01:09


Entro en la cabaña, cerrando la puerta rapidamente.

Parece que hoy hasta el clima nos es adverso. Vaya granizada está cayendo, no recuerdo otra igual. Hasta estoy dolorido con el granizo que ha comenzado a caer...

Tras comprobar la la chimenea, en la cuál hay rastros de calor.

Este frío no es bueno... En cuanto localice al maestro, reavivarla sera la primera cosa que haga, no solamente para que vuelva el calor al ambiente, sino para tambien calentar el cuerpo de mi preceptor preparando en alguna olla... alguna infusión primero. Es lo más rápido. Luego, a ver si consigo con más calma, ingredientes para algún caldo, más necesario para sus exiguas fuerzas.

Exiguas fuerzas... Tiene 85 años. ¿como es posible? La siguiente persona más anciana que recuerdo era mi abuela. Murió con 40 años, mucho más decrépita y con menos autonomía que el maese Linoti. Solamente el señor sabe por que le ha bendecido con una vida tan longeva... Bueno, si tuviera que ver algo su inmensa genialidad cartográfica, seguro que el señor nos lo dejaba otros 85 años ¡Nadie es Bueno como él, ni antes, ni ahora y seguramente ni lo habrá en un futuro!...

Sigue entrando frío... ¡¡¡¡LA VENTANA!!!! esto es EXTREMADAMENTE RARO. La puerta podría ser... ¿pero también la ventana? ¿Con lo minucioso que es? Aquí hay gato encerrado.


Corro desesperado a atrancar la ventana. Desde ahí ya puedo observar el dormitorio del maestro, ya que la puerta esta entreabierta. Noto el cuerpo del anciano, apenas arropado.

Esto ya es una conspiración, solamente unas sábanas y una simple toga... Así no hay forma. Tengo que hacerle entrar en calor. Siempre pensé que el maestro vino aquí hace más de 40 años para retirarse y esperar a la muerte, para luego disfrutar del paraíso, pues no conozco persona más pía.

¿Puede ser que todas estas extrañas circustancias... constituyan una rendición del maestro? He de desechar esto de mi mente... y taparle. Con solo verle me estoy congelando tanto física como mentalmente... aun así.


Mientras entro en la habitación, con la decisión de taparle con todo lo que encuentre. Comienzo a rezar en voz alta, por si el Señor decide llevarselo a su seno, comience su último viaje, lo mejor preparado física y espiritualmente:
Padre, Padre nostro,
che sei nei cieli,
sia santificato il tuo nome,
venga il tuo regno,
sia fatta la tua volontà,
come in cielo così in terra.

Padre, Padre nostro,
dacci oggi il pane quotidiano
e rimetti a noi i nostri debiti
come noi li rimettiamo ai nostri debitori.

Padre, Padre nostro,
non ci indurre in tentazione,
ma liberaci dal male.

AMEN...
Y repito el Ave María, con mucha pasión.

Autor: DeltaPi, 29/Abr/2019, 16:04


Terminas tus plegarias y te acercas junto a maese Linoti. Buscas afanosamente algo con lo que cubrirle, pues sigue vivo. Todavía tiene tiempo en este mundo.

Apenas y te susurra unas palabras.

El demonio... el demonio de la nieve.

Apunta hacia la ventana ahora cerrada. Una silueta blanquecina se escurre entre los pinos, tan rápido que parece un suspiro.

Tu maestro poco a poco va recuperando el color de su rostro, mientras intentas a toda costa encender la fogata con la escasa leña que queda.

Afuera, del granizo se llega a la ventisca. Una capa blanca sobre las ramas anuncia que te quedarás un buen tiempo allí. Más vale revisar que ha pasado con las provisiones.

Minutos después ya tienes un poco de té caliente y te acercas a ver al viejo cartógrafo. Lo acomodas sobre unos cojines y lentamente le vas haciendo beber la infusión.

¡Gracias, Donato! Eres un verdadero ángel.

Apenas murmura, mientras recupera su temperatura bebiendo lentamente.

Autor: User 10750432, 04/May/2019, 23:46


¿Demonio de la nieve? por eso ha cambiado tanto el tiempo...

¿Que querría de usted, Maese? ¿Porque me dice que soy un ángel? Maestro, tenemos pendiente una larga conversacion, ha de explicarme lo sucedido aquí... ¿Que deseaba un demonio de usted? ¿Como sabe incluso diferenciarlos? ¿De nieve?

Ordene su mente y vaya haciendo acopio de fuerzas para conversacion... Pero antes... Escuché una gallina en el corral... Necesitará un buen caldo para ello...


Lo bueno es que hay acceso directo, ya que el maestro no quiere salir mucho, siempre me pregunté ¿cómo conseguía tener eso huerto tan explendido? Deben cuídarselo algun empleado. Bueno, mejor así, verduras no faltan en la casa.

Antes de comenzar a cocinar, busco el ingrediente mas codiciado en estos momentos para mí...

Aqui esta.. ¡LA SAL! dosificandola lo mejor que pueda.. me dirijo a todos los accesos, puertas ventanas y en la chimenea y hago una pequeña cruz con la sal..

Asi no interrumpirán al maesto.. Mi vieja Nonna, en paz descanse en Paz, me enseñó este truco en Catania, cuando las obligaciones de mi padre nos permitian visitarla desde Palermo.

Guardando algo de sal en el bolsillo, me pongo a preparar la sopa. Dejaré que se haga bien la gallina para que la carne casi se deshaga... más facil para que pueda comerla el viejo Maestro.

Incorporándole un poco con la almohada, empiezo a darle de comer…

Bueno Maestro, es hora que comience esta lección, ¿Que ocurre?

Le pregunto lo mas dulcemente que puedo, mientras deposito un crucifijo en sus manos para que le den fuerzas, y continúo dándole de comer.

Autor: DeltaPi, 07/May/2019, 14:14


Vaya, parece que voy a tener que regañarte como cuándo recién habías llegado... ¿qué por qué eres un ángel? Estás aquí justo a tiempo, para salvarme. Has sido guiado por tus alas, surcando la tormenta y con tu trompeta de la gloria.

Toma la sopa a grandes sorbos, casi como un querubín.

No sé de demonios, mi buen Donato. La tormenta lleva días aquí en la cima, la criatura surgió de la nieve y me lanzó un horrible encantamiento que me impedía salir de la cama. Luego que hubo entrado por la ventana y efectuado su ataque, salio corriendo por la puerta... que a tu llegada parece haber estado entreabierta.

Ha dejado el cuenco vacío.

Me parece que ya ha concluído tu lección. A menos que tu visita tenga otro motivo, te agradezco la compañía.

Hasta esa última frase, todo parecía tener sentido. Ahora, la mirada del maestro se pierde nuevamente, pegada en el fondo del cuenco. Parece que se halla ensimismado contemplando algo al interior, como un abismo infinito o un destello fugaz.

Notas que hay que volver a poner leña al hogar. Quizás sea necesario otro cuenco de sopa para que maese Linoti recupere nuevamente la cordura y pueda decirte algo más.

Autor: User 10750432, 07/May/2019, 22:29


Me abrigo, me armo con un crucifijo, me aseguro que la sal aun esta seca en mi bolsillo y salgo fuera, saltando sobre la cruz de sal. Voy a por una buena brazada de leña a toda velocidad. De hecho ni me doy cuenta si aun nieva, graniza, llueve o ha escampado la misteriosa tormenta "demoníaca"

Demoníaca, sí... Porque ha sido el maestro que la ha catalogado asi. Confirmando además haber sido objeto de un encantamiento inmovilizador... Además para la gente ignorante, los demonios son asociados siempre al fuego, a las llamas... No a las tormentas, granizo o nieve.

Aqui hay gato encerrado... El maese creo que no está siendo honesto.

Antes de entrar observo el camino, aunque seguramente la tormenta habra borrado toda señal extraña, despues dirijo otra mirada a los arboles por donde se supone que ha desaparecido el agresor.

Despues de alimentar el fuego, añado agua, sal y nuevas verduras al poco caldo que guarde para mí, y a los huesos de la vieja gallina que aun tendran algo de sustancia para hacer dos o tres cuencos de consomé.

Mientras se cocina ilumino la casa, fijandome bien en cualquier señal anomala en el suelo o en los muebles..

Un demonio muy extraño.. ¿Un demonio que quiere fingir una muerte accidental por frío? ¿o realmente interrumpí algo con mis oraciones y mi carrera alocada? He de fijarme bien, no puedo pasar algo por alto. HE DE CONCENTRARME TODO LO POSIBLE... haré como mi vieja nonna, para mantener la atención mientras investigo.

Después cuando acabe, volveré a alimentar al maestro y después mientras que lo haga yo, conversaré de nuevo con él, esta vez no seré tan directo. He de tratar de que se abra poco a poco... No sé si será por recelo o por mantenerme a salvo, que no me parece del todo honesto.

Además he de hablarle como me pidió del motivo de mi visita.


Autor: DeltaPi, 09/May/2019, 04:52


Con el fuego reavivado, el maestro bebe silencioso otro cuenco y rápidamente es capturado por un sueño dulce. Una tranquilidad llena cada rincón de la cabaña, como si de pronto se ha convertido en un verdadero oasis en medio de la blancura que les rodea.

Durante tu salida, nunca te diste cuenta cómo seguía la tormenta. Ahora, más relajado, miras por la ventana y ves que realmente todo está en calma. Demonio y nieve parecen ser la misma cosa. Viene uno y se inicia la otra, se aleja y todo termina.

Vuelves a posar tus ojos sobre el durmiente. Parece rejuvenecido, casi como un niño en su cuna. Quizá de allí provenga su insinuación de tu angelidad, como si tu atención y cada visita le ha dado nueva vida y nuevos deseos de seguir respirando.

Lo que sea que haya ocurrido, está lejos de mostrar algún grado de claridad. Lo que diga o deje de decir el maestro sobre demonios, aparentemente serían más divagaciones que hechos concretos, producto de la observación en un estado claramente alterado de sus facultades.

Ahora solamente tendrás que esperar a que despierte para reanudar tus indagaciones o quizás te atrevas a salir a buscar si el demonio ha dejado alguna huella. La descripción dada claramente está basada en detalles. Igual que un mapa, nada es al azar... hace falta visitar el lugar antes de dibujarlo. Es imposible hablar de una península sin saber en que mar se proyecta. Tu maestro ha notado algo que le ha inquietado y ha intentado explicártelo de la mejor forma que ha podido... recuperadas sus fuerzas, probablemente te hará un relato más claro como lo acostumbra.

Autor: User 10750432, 09/May/2019, 06:23


Ahora que la actividad frenética ha cesado, con el maestro durmiendo, aplazando asi cualquier conversación, me acerco al fuego y ceno tranquilamente.

Con el calor del fuego y la comida caliente en mi estómago, me invade una sensacion de paz y tranquilidad, que hace días necesitaba. De hecho cuando subía la cuesta que me trae aquí, antes de la tormenta, venía con el desasosiego de abandonar todo; sobre todo la rutina que hay en mi vida. Como siempre, cada vez que me ocurre, esta sensación casi depresiva, el destino encuentra la forma de traerme un reto que me haga olvidar de estas inquietudes...

Lo mismo ocurre, con los mapas, siempre creo que el proyecto que voy a comenzar, será igual al anterior; pero siempre aparece un elemento nuevo, que provoca en mi un reto ineludible... Sobre todo, las marcas de los mapas del mal.

Irónicamente, Esta nueva marca demoníaaca, no me hará viajar semanas. Solamente he de salir unos escasos metros. Armado de sal y crucifijo me aventuro al exterior, después de haber verificado las cruces de protección.

¡Vaya! ahora me doy cuenta que la tormenta ha pasado, mejor, parece que el mal se ha alejado o por lo menos da una pequeña tregua.

Sin bajar la guardia por si es una trampa, comienzo a estudiar el exterior, en busca de cualquier signo o marca extraña.

Despacio Donato, como al estar dibujando, despacio y con mucho cuidado; para no dejar algo sin ser captado en tu mapa..

Ya tendraá tiempo de hablar con el maestro, del motivo de tu visita, ese nuevo proyecto que quieren que realices; pero que no estás tan seguro de aceptar. Ya que te supondría salir y alejarte del maestro. Y la verdad, con los hechos que han ocurrido hoy... más dificil me será incluso comentarlo con él.

Su longevidad es asombrosa, y su resistencia también, hace escasos minutos parecía más cerca del señor... que vivo; y un poco de alimento y calor se ha recuperado. Como otras veces, siempre acabo cuidándole yo. ¿Acaso es la razón por la que me identifica con un ángel?

¡Venga, Donato! No divagues más y concéntrate en la búsqueda de información, ya habrá tiempo de hablar con el Maestro.


Vuelvo a concentrarme y comienzo a rezar esas oraciones que uso como letanías para poder estar focalizado en todo lo que realizo.

Autor: DeltaPi, 11/May/2019, 00:06


Divagas varios minutos entre tus pensamientos, ya más tranquilo y con la satisfacción de una buena merienda, hasta que finalmente terminas por salir de la cabaña para aventurarte en el bosque cercano.
Imagen Unos pocos pasos más allá, todo se torna lúgubre y tenebroso, a pesar que apenas es el final de la tarde y debe faltar al menos una hora para el ocaso. Sientes algo de frío, pero tu celo te empuja desafiante al paisaje que te oprime. Ningún sonido se escucha, ninguna brisa agita las ramas, ni siquiera un pequeño insecto o algún hongo entre las briznas de pasto que quedaron sin cobertura nivosa.

Tu sabiduría te hace dudar, pronto estará oscuro... sin embargo, una pequeña huella junto a un pino con forma de tridente llama tu atención. Armado de tu fe, te acercas lentamente con convicción. La marca en el piso es apenas visible, pero sin duda se trata de una criatura desconocida... de 8 dedos. Buscas la siguiente pisada en lo que tú darías tu propia zancada y nada. Necesitas dos y pico para encontrar la siguiente marca a medio cubrir por la capa blanquecina.

Tratas de determinar el rumbo, pero tienes muy poca información. Debería ser al noreste un cuarto este, pero hacia dicho rumbo solamente recuerdas un gran acantilado de un ancho mayor a un tiro de trabuquete. Con una leve sensación de angustia que suprimes rápidamente, te acercas a dicho borde para contemplar la niebla que inunda la quebrada, apenas y alcanzas a ver el otro costado.

Te parece ver una silueta, pero podría ser tu imaginación o una trampa de las fuerzas del mal. Una distracción para alejarte de tu maestro y volver a atacarlo, pero tal vez sea la última oportunidad que tengas de encontrar alguna evidencia de tus hallazgos. Así, quizás podrían tomarte en serio sobre la presencia sobrenatural abundante en las tierras ignotas.

Una rama se rompe, pero eres incapaz de saber de dónde viene el ruido.

Autor: Kalinijita, 02/Jun/2019, 22:28


Vuelvo sobre mis pasos a la primera huella. He de estudiarla mejor.

Forma de tridente y 8 dedos, está claro que no hay especie animal semejante, ¿qué más? pequeña y junto a un pino. No parece que el tipo de árbol sea concluyente aquí, el pino no suele estar relacionado con nada en especial, si fuera muérdago... No debo olvidar el silencio, la ausencia de ruido en un bosque lleno de vida sólo puede reflejar una cosa: la presencia de un depredador. Debo de estar alerta. Veamos la siguiente huella.


Me levanto y me dirijo al siguiente rastro.

A una distancia de 8 pies y medio, aprox., me encuentro la siguiente huella, aparentemente está cubierta por la nieve por mitad y sigue el silencio. Mi sensación de miedo es menor a mi curiosidad, en caso contrario habría vuelto corriendo a la cabaña. Pero si en mi trabajo constato cada cambio físico sobre el papel, ¿acaso no debo desvelar el misterio de semejante huella? Me temo que estoy obligado.

Miro a mi alrededor buscando algún tipo de rastro, huella, ruido o circunstancia de la que no me hubiera percatado con anterioridad; ante la ausencia de nuevas evidencias, camino hasta el borde del acantilado.

Sigo sin escuchar nada, ni el viento, ni animal de algún tipo, ni la nieve caer, simplemente no oigo nada. Por supuesto, he intentado ver algo más allá pero ha resultado infructuoso. Ni oigo, ni veo más allá de la niebla.

La niebla, qué elemento más perturbador incapacita mis sentidos, la nieve cual capa blanca que soterra huellas, la niebla cual velo al aire que empaña mi vista y el silencio que enmudece cualquier ruido. Por si fueran pocas, está la noche que envuelve en tinieblas cualquier luz, ya sea ésta física o mística. Sin embargo, ¿acaso la noche oscurece mi alma o debo de temer por ella? No, la noche con su cortina no es más que un disfraz del día. Me asaltan fragmentos bíblicos: "Tierra tan lóbrega como las mismas tinieblas, de sombras profundas, sin orden, y dondela luz es como las tinieblas" (Job 10:22).


Doy unos pasos más hasta situarme en el lugar donde me pareció ver una silueta, una forma vaga, una apariencia, un ser...

Como un pecado que ha de ser purgado, he vuelto sobre mis pasos tratando de advertir señales que hubieran pasado desapercibidas sin percibir nada reseñable. No hay vuelta atrás, el camino andado no me provee de más datos, he de seguir hacia adelante, seguir los pasos de esa figura, descubrirla, enfrentarla, identificarla, datarla. El conocimiento es el arma más poderosa que un estudioso puede esgrimir y la fe es la herramienta ¿o quizás sea al revés? Da igual, en estos momentos no me falte el valor de seguir adelante, pues la noche sucede al día como una hoja oscurece a su anterior en un libro.

La sigo (a la figura).

Pinos y más pinos, árboles altos y esquivos me rodean y me escoltan, mas no veo sombras, ni mis oídos delatan movimiento alguno, y mi olfato no distingue más olores que los propios del bosque. He recogido una piedra por si las circunstancias lo requieren, "et super hanc petram".

Recojo un palo también del suelo.

"Et super hanc petram" y "aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo; tu vara y tu cayado me infunden aliento" murmuro en bajo a la vez que pienso a qué me enfrento. Es de noche, hace frío, no se oye nada, hay huellas de un ser de 8 dedos que da grandes zancadas al que sigo. Por unos instantes permanezco en silencio, mas esta tensa calma me está ofuscando la mente, debo de tomar una decisión, afrontar mis miedos, la criatura... todo.

Me guardo la piedra y decido cruzar el acantilado (descender - ascender y pasar a la otra orilla)

¿Por qué nos caemos? Para aprender a levantarnos. Esa máxima define muy bien mi oficio, ante el reto sólo cabe afrontarlo. Evidentemente no preveo desplazar mis pies más allá de un paso cauteloso y seguro, firme pues siempre descender es más dificultoso que ascender. ¿Y qué decir del ascenso? subir, es todo lo que hay; mientras se busque una mayor visión, habrá que subir más lejos, como una escalera, peldaño a peldaño, paso a paso, pulgada a pulgada... Ya estoy arriba.

Me fijo nuevamente en el rastro de la criatura, busco sus huellas...

¡Manifiéstate! Grito con fuerte voz ¡Muéstrate!

Mientras en voz baja recito: "El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El Señor es la fortaleza de mi vida; ¿de quién tendré temor?" (Sal 27: 1).

Autor: DeltaPi, 04/Jun/2019, 14:54


La niebla lúgubre se hace cada vez más espesa con cada paso, parece surgir directamente del follaje del fondo del acantilado. Te envuelve y te hace estremecer, al mismo tiempo que pequeñas gotitas de forman en torno a tu ropa. Siendo una brújula andante, nada podría desviarte, chapoteas por un pequeño curso de agua y tocas el muro vertical de enfrente.

El ascenso es más agradable que el descenso, al poder salir sobre el manto difuminado de la condensación. Te imbuyes de tus plegarias y la armadura de la fe. Las fuerzas del mal han atacado al viejo maestro y nada va a impedir que le des caza a esta silueta que has visto con el rabillo del ojo hace unos instantes.

Varias ramas crujen sucesivamente, el bosque parece agitarse por una brisa que te asalta los huesos como una fría hoja de acero. El dolor pulsátil del aire gélido te colma y te da un horrible escalofrío. Tu celo te mantiene estoico y recuerdas que ya te ha costado mucho llegar hasta aquí como para echar pie atrás.

Sin embargo, tu mente tiene la claridad que hay que actuar con sabiduría, así que continúas avanzando en el rumbo que habías fijado según tus predicciones de la ruta seguida por la criatura que huía de la cabaña. Noreste un cuarto este, noreste un cuarto este, repites en tu cabeza una y otra vez. Noreste un cuarto este.
Imagen De pronto, vuelves a la realidad al toparte de frente con una abertura en una roca alta que muestra un camino hacia las entrañas de la Tierra. Apenas y puedes observar en la oscuridad que hay dentro junto con la niebla que te rodea. Ya has llegado hasta aquí y notas una huella más de la misma forma, pero con algo más de profundidad por el suelo más lodoso y desprovisto de hojarasca.

Los mismos ocho dedos y la forma de tridente... ¡qué horrible misterio hay allí dentro! Lo que fuere, ya lo registrarás en tu mapa. Por ahora, dudas un momento si continuar o evaluar desde afuera la profundidad de la gruta que te invita a zambullirte en ella... ¿acaso serían las fuerzas del mal que siguen conspirando?

Autor: Kalinijita, 11/Jun/2019, 18:36


No ha sido del todo malo traer conmigo esta piedra, veamos qué profundidad tiene...

La arrojo y espero algún tipo de ruido, bien de la piedra en sí al chocar contra el pavimento o cualquier otro ruido que surja a raíz de arrojar la piedra o escuchar el ruido que produza si es que lo emite.

Aunque pensándolo bien, si el suelo es igual de lodoso que el que veo y tiento, puedo olvidarme de esperar por algún tipo de reacción, incluso auditiva. Aún así, con ausencia o presencia de ruido avanzaría con cautela, pues la posición que mantengo aquí fuera no está desprovistas de imprudencia ya que estoy expuesto. Así que, valoro por unos instantes si permanecer fuera de la gruta es la mejor opción una vez seguido el rastro de la criatura hasta aquí. Una vez seguido el rastro hasta aquí, lo prudente sería esperar pero ¿a quién, a qué? No, debo de tomar una decisión oportuna, los mapas no se hacen solos. Bajaré hasta el interior de la gruta y comprobaré qué se resguardece en ella, buscaré una explicación a semejante huella, identificaré a la criatura, he de salir de dudas, he de mostrar la luz en esta noche oscura.

Procedo a bajar al interior de la gruta con paso cauteloso y mirada atenta.

He perdido o tirado la piedra, más aún conservo el palo, podría intentar un segundo lanzamiento por ver si algo se mueve en la oscuridad. Lo hago.

Pasados unos metros, descendiendo hacia el interior de la gruta, tiro el palo, al igual que hice con la piedra, esperando algún tipo de ruido o movimiento en las sombras.

Autor: DeltaPi, 13/Jun/2019, 04:20


Unos pasos y ya sientes el piso lodoso pegado a tus zapatos. Un extraño vapor te inunda la nariz, el aroma a huevo podrido es intenso. Cadáveres recientes, probablemente a medio devorar por la criatura.

Solamente puedes especular porque la oscuridad es absoluta. La niebla ha cubierto el acceso y todo está en penumbras, además de húmedoy maloliente. Debes poner todo tu aplomo para evitar vomitar.

Arrojas el palo y escuchas un leve chirrido pues parece rozar contra una piedra. Una leve chispa salta y enciende el extremo, la capa superior arde como dentro de un horno. Una tenue llama verdosa de escasa temperatura.
Imagen Una sombra al costado comprueba tus sospechas, al acercarte lentamente una suave brisa sopla desde tu espalda. Gélida como un glaciar, punzante como agujas... además de sobresaltarte, mueve el polvo cubriendo la silueta. Las flamas se agitan rítmicamente, casi como si una danza ancestral muy perturbadora.

bleyd_master
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Re: Anathemae magna cum laude: Tèniri la porte aperta

#2

Mensaje por bleyd_master » 31 May 2020, 18:41

La caverna, lúgubre, fría e inhóspita tiene un habitante: un ser al cual parece no gustarle las visitas inesperadas. He rastreado a esa criatura, un ser desconocido, tal vez una nueva especie o tal vez un monstruo antidiluviano sediento de sangre. Sea lo que sea... está allí conmigo, rondándome, esperando pacientemente a que cometa un error.

Decido curarme en salud si esa criatura es un ente sobrenatural sería temerosa de dios, mi alma pura y pía tendría que brillar y resistir el embate de su maléfica presencia; sin embargo la carne era débil, sensible a ser desgarrada, cortada y herida… tendría que andar con cuidado, abrumar a la criatura.

-Atrás criatura del averno, atrás he dicho, no podrás conmigo. El señor es mi escudo nada temeré cuando camine entre las sombras, pues el es mi pastor, el guía mi mano hacia la luz. Cumpliré su voluntad y no podrás impedirlo, retírate a los infiernos del averno de donde surgiste monstruo, aquí nada encontrarás para saciar tu hambre.

Vamos, monstruosidad muéstrate, rebélarme tu posición, necesito ver dónde te encuentras.

Aguardo con los sentidos alerta intentando situar donde se halla la abominación; por su comportamiento no es un depredador poderoso, más bien denota carecer de capacidades físicas. Sin embargo, si la tormenta es cosa suya, sus maléficos poderes son más que suficientes para acabar con su objetivo.

Narrador (Baudelaire)

Re: Anathemae magna cum laude: Tèniri la porte aperta

#3

Mensaje por Baudelaire » 31 May 2020, 19:53

Una manada de murciélagos surge hacia ti, revolotean en círculos y te rodea. Imagen Por un momento te vez cegado por la nube de mamíferos voladores, sintiendo incluso algunos mordiscos en tu cuerpo. Sin embargo, lo que en principio te parece ser un ataque… en realidad es una reacción frente a un invasor. Nada sobrenatural, sin dudas. Pequeños animales asustados.

Continúan hacia la abertura de la caverna y supones que han salido a campo abierto. Entonces, tras un instante de silencio que parece una eternidad, comienzas a escuchar algo que parecen colmillos desgarrando la carne.

Si aquella bestia de los infiernos te ha escuchado, poco le han importado tus invocaciones al altísimo. Avanzas cautelosamente hacia el lugar de dónde vienen los ruidos, manteniendo todo el sigilo que te permite el piso lodos que te hace resbalar un poco.

Evitas perder el equilibrio afirmándote de las estalactitas y estalagmitas. Entonces, tras un recodo logras vislumbrar aquella monstruosidad blanquecina y enorme.
Imagen Parece concentrado en su presa, por lo que supones que sigue sin detectarte. Lo cuál, ciertamente, es difícil de confirmar. Quizás ya te ha olido.

bleyd_master
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Re: Anathemae magna cum laude: Tèniri la porte aperta

#4

Mensaje por bleyd_master » 02 Jun 2020, 20:19

La criatura es de color blanco, seguramente como medio de camuflaje, necesario para realizar emboscadas y ataques por sorpresa. Viendo su cuerpo está claro que es un gran depredador, una monstruosidad capaz de despachar criaturas mas grandes que ella, después de someterlas a causa del frío. Tengo su localización y una idea de que podría ser, necesito salir de aquí y volver más preparado para tender una trampa. Allí donde el señor no puede llegar, llegará una buena emboscada con duras redes.
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no se si aquí existe la pólvora, yo soy participe de venir con un escuadrón y colocar la suficiente como para volar media montaña

Me retiro despacio sin apartar la mirada de la criatura, esperando que esté lo suficientemente concentrada en engullir como para reparar en mi.
Intento salir de la caverna; lentamente, en silencio y, sobre todo, con calma. No quiero que iniciar una carrera. Estando demasiado cerca; podría hacer que sus instintos depredadores, de tenerlos, se activen al ver a una presa correr. Está claro que aquí la presa soy yo y con el poco equipo del que dispongo en este momento… no soy rival para ella.

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Re: Anathemae magna cum laude: Tèniri la porte aperta

#5

Mensaje por Baudelaire » 02 Jun 2020, 21:00

Pisando cuidadosamente en el líquido fangoso, te parece que al escurrir está alimentando aquellas pequeñas llamas verdes. Intuyes que se trata de algún combustible que emana de las entrañas de la caverna. Tu nariz percibe un aroma acre al escaparse algo de gas por una fisura. Las flamas se agitan y se agrandan por un instante, quizás un fuego más intenso podría ocasionar un efecto en cadena y provocar un gran incendio que haga explotar las rocas.

Te alejas con dichos pensamientos hasta regresar a la abertura de la caverna. Al exterior, el cielo sigue bastante nublado y todo está completamente brumoso. Aquélla debe ser la criatura que ha atacado a tu maestro. Sin embargo, ¿por qué solamente lo hace ahora? Según parece lleva mucho tiempo en ese refugio. Hay algo que la ha empujado a extender su territorio de caza. Solamente hay dos posibilidades, escasez de presas o competencia por ellas. Lo que podría indicar que hay otra criatura similar en otra caverna como la que has dejado atrás.

Algunas de las llamitas verdes parecen seguirte, pues escuchas un leve crepitar y te es imposible evitar girarte para observar. Tristemente se apagan al entrar en contacto con la nieve. El frío y la humedad impiden que enciendan los árboles o sus raíces.

Un pequeño ronroneo interrumpe la danza del fuego, entre unos arbustos nevados a un costado del sendero que has seguido, una pequeña figura blanquecina surge.
Imagen Un pequeño gatito te mira con sus ojos bien abiertos, luce curioso y con ganas de acompañarte. Nada en el demuestra miedo o inquietud, lo cuál es bastante extraño para un animalillo tan pequeño que parece haberse perdido en el bosque.

Camina lentamente hacia a ti y entonces reconoces una pequeña manchita en la punta de su cola. Se trata de Rabitonegro, la mascota de tu maestro.

bleyd_master
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Re: Anathemae magna cum laude: Tèniri la porte aperta

#6

Mensaje por bleyd_master » 07 Jun 2020, 23:03

Suspiro con tranquilidad mientras intento relajarme, he estado conteniendo la respiración sin darme cuenta y finalmente doy una bocanada de aire fresco, me pongo en marcha mientras las llamas verdes hacen una persecución suicida. Es algo que me resulta muy curioso, como criaturas vivas o que tienen algún tipo de conciencia...

-¿Pero que haces aquí chiquitín?-

Me agacho a intentar recoger al pequeño animal que ronronea desde los arbustos, por fortuna es lo bastante pequeño como para llevarlo conmigo y que no sea un impedimento. No estoy muy seguro sobre que hacer con él... Podria desviarme y llevarlo junto con mi maestro, además así me aseguraría de que sigue vivo y en buena salud. Hace un rato estaba en las ultimas, pero ya lo he salvado... aunque éso seguramente me retrasaría y tendría que pasar allí la noche... La verdad no era mala idea, aunque debería trabajar largo y tendido para organizar una defensa estable en la casa... Lo ultimo que querría será que semejante monstruo del abismo viniere a terminar lo que no pudo acabar la ultima vez.

Con paso firme y decidido me encamino de regreso a la casa de mi maestro, para así llevar al gatete y mejorar el refugio para una noche que se aproxima cada vez más.

Narrador (Baudelaire)

Re: Anathemae magna cum laude: Tèniri la porte aperta

#7

Mensaje por Baudelaire » 08 Jun 2020, 05:57

El frío comienza a hacerse mucho más intenso, lo notas porque Rabitogris se aprieta contra tu pecho tiritando. Hace un rato, parecía muy agosto entre la nieve y ahora… definitivamente está congelándose, casi como tu maestro.

Puedes ver el humo de la chimenea todavía ascendiendo entre el brumoso atardecer, todavía con algo de nieve cayendo y un viento que sopla sin misericordia alguna cuándo finalmente sales del bosque. La cruz de sal sigue en su lugar, protegiendo la morada. Recoges algo más de leña para mantener el calor dentro hasta el día siguiente y empujas suavemente la puerta. Observas al interior y todo está más templado, la chimenea todavía arde vivamente y acomodas la carga de leña junto a lo que quedaba de la anterior.

Rabitogris se va corriendo hacia su amo que duerme plácidamente, como en un sueño infantil. Salta y se mete bajo las colchas, con un sigilo solamente propio de un felino. Todo se mantiene silencioso, aparte del crepitar del fuego y el viento que golpea los muros. Te tomas unos minutos para calentar lo que queda de la sopa, pues tu estómago ruge un poco. Mezcla de la incertidumbre de la visita a la caverna y el hambre de haber pasado tanto tiempo allí. Quizás casi toda la tarde, desde que encontraste y salvaste a maese Linoti para luego partir a la búsqueda del demonio de las nieves.

¡Ya sabes que es real! Lo viste con tus propios ojos comiendo lo que sea que había atrapado, devorando todo com mordiscos que podrían partir hasta rocas. Luego de alimentarte, piensas como asegurar las puertas y ventanas. Hay algunos muebles que puedes acomodar, te tomará un tiempo y tal vez sea muy ruidoso. Quizás podrías salir nuevamente a buscar algo de madera más derecha y algunas herramientas al cobertizo.

La protección inmediata está en tus manos. El ocaso se acerca a pasos agigantados, cuándo caiga la noche definitivamente será mejor estar dentro. Calculas que tienes algo menos de una hora.

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Re: Anathemae magna cum laude: Tèniri la porte aperta

#8

Mensaje por bleyd_master » 16 Jun 2020, 00:01

La situación es precaria, la noche se nos echa encima y la criatura puede atacar en cualquier momento. Se hace menester el establecimiento de una primera linea de defensa lo suficientemente segura como para proteger a mi maestro.

Con decisión salgo al exterior en busca de madera, incluso si tengo que llevarme por delante una cerca para hacerlo rápido, recojo todo lo que puedo. La entro a la casa, siempre atento a que no me sorprenda algún sonido inquietante, teniendo los nervios a flor de piel y sin querer lamentar algo más.

Ya al interior, me dedico a afilar algunas de las ramas para convertirlas en pequeñas estacas, pues dudo que lo que he recogido me sirva para fabricar alguna lanza. Procedo, entonces, a saquear la cocina en busca de objetos punzantes; creando, con ellos, puntos de anclaje para las estacas. La idea es obtener un erizo en la superficie del piso, cerca de las posibles entradas como puerta y ventanas. Si la criatura se atreve a venir… con un poco de suerte se clavará éstas en las patas. Seguramente no la dañarán mucho, pero podrían ser lo justo para ahuyentarla. Cierro todos los accesos lo mejor que puedo y alimento la chimenea con los restos de las maderas a mi disposición.

Me atrinchero en la habitación del maestro con actitud protectora, no permitiré que le pase algo.

-Tranquilo maestro, todo va a salir bien...

Susurro las palabras, más para reconfortarme a mi mismo que a mi viejo maestro. La noche será, sin duda, muy larga…

Narrador (Baudelaire)

Re: Anathemae magna cum laude: Tèniri la porte aperta

#9

Mensaje por Baudelaire » 16 Jun 2020, 01:30

Te ubicas a un lado de la cama sobre una manta, te acomodas semisentado contra el armario cubriéndote con otra. El frío, a pesar de la calefacción que provee el fuego en la chimenea, es sumamente intenso. O, al menos, te ha quedado grabado así después de tu viaje a la caverna bajo la tormenta.

Se siguen escuchando los golpes de las ramas azotadas por la ventisca, la nieve alcanzará una gran profundidad si todo continúa como ahora; pero te sientes más tranquilo contemplando tu trampa de estacas y los refuerzos puestos en la puerta y las ventanas.

Tu maestro sigue durmiendo plácidamente, todavía más tranquilo después de tu anuncio. Incluso en medio de sus sueños, parece haberte escuchado o se trata simplemente de la presencia de Rabitonegro. Agudizando un poco el oído puedes escuchar su suave ronroneo que también te da un poco de calma.

Decides acomodar una tercera manta a modo de almohada tras de tu cuello. Te sientes muy cansado, pero te esfuerzas por mantener la vigilia. Apenas pegas un ojo y das un cabeceo, lo notas y recuperas la compostura para seguir vigilando. Sin embargo, cuándo la oscuridad se hace plena, ya es difícil evitar dormitar por períodos más prolongados.

Tus sueños son inconexos, a veces ves tu casa de infancia jugando a plena risa con toda la parentela… en otras, el llanto de alguna caída aparatosa que te recordaba tu complexión demasiado frágil en comparación con el resto de tu familia… más bien robusta.

Entre ellos vuelvas a dar miradas a la habitación y a la sala, en un par de ocasiones vuelves a levantarte para reavivar el fuego. Algunos crujidos se escuchan en el techo por la gran acumulación de nieve que puedes observar que sigue cayendo durante toda la madrugada, con una pequeña mirada por una de las ventanas.

Tienes dudas de si acaso soportará tanto peso, pero es mejor estar aquí dentro que afuera. Un poco antes del alba, el silencio rotundo regresa, quedan unas cuantas cenizas ardientes en la chimenea. La tormenta ha cesado y tu último sueño se interrumpe porque alguien toca a la puerta.

¡Abrid, abrid a la guardia siciliana! Tenemos información que un ladrón se ha refugiado en esta cabaña… ¡Abrid o tumbaremos la puerta!

Es una voz profunda, seguido por el chirrido de armas que se desenfundan. Probablemente un pequeño grupo a cargo de su capitán… o, en realidad, salteadores de caminos que se han aprovechado de la ventisca.

¿A quién o qué están buscando?

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Re: Anathemae magna cum laude: Tèniri la porte aperta

#10

Mensaje por bleyd_master » 21 Jun 2020, 17:42

Lo que faltaba.... Ni siquiera en medio de la montaña te dejan en paz los alborotadores mañaneros. Por qué no solo se tiran por la pendiente y se convierten en hombres de nieve…

Me levanto dejando a un lado las mantas, el frío es atroz y decido que es mejor ponerme por encima una de estas. Camino somnoliento a la entrada de la casa mientras intento no vociferar demasiado, sin embargo me aseguro de cerrar la puerta de la habitación, no quiero que el maestro se despierte y encuentre desconocidos en su casa.

-Ya va, dejen de gritar señores, enseguida les abriré. Sin embargo. ¿que hace la guardia siciliana en este rincon perdido de las montañas?-

Intento observar con cuidado el atuendo de los joroba mañanas, a ver si realmente van bien ataviados o por el contrario son unos pordioseros.

Una vez asegurado o con una firme creencia de que no son unos bandidos perdidos de la mano de dios, abro la puerta y me planto en el dintel.

-¿Bien señores, qué en nombre de dios les ha traído a este nevada montaña? Hace frio y por las horas que son han partido de madrugada... Si es un ladrón al que buscan temo que ha de ser muy importante y no un salteador de caminos cualquiera, pues para movilizar a los mejores defensores de Sicilia se necesita gran renombre o gran crimen.-


Dejo pasar un tiempo y observo sus reacciones. Si se portan educadamente, les hablaré para permitirles el paso; por el contrario, les desearía buen viaje en su búsqueda, aunque les nombraría la cueva en donde vi a la criatura. Tal vez sea éso lo que en realidad están buscando, permitiéndome librarme de esa plaga o por el contrario confirmar su letalidad.

-Prometan no hacer ruido y les permitiré el paso, no tengo mucho más que ofrecer aparte de un sitio donde calentarse.-

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