Anathemae magna cum laude: Tèniri la porte aperta

Desde la pureza del alma hacia la consagración inquisitorial

Moderador: Baudelaire

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Re: Anathemae magna cum laude: Tèniri la porte aperta

#71

Mensaje por Baudelaire » 05 Abr 2021, 01:49

El niño comienza a toser y un líquido viscoso y negro surge de sus labios. Cae de rodillas y comienza a vomitarlo, te acercas impresionado y notas que está experimentando los efectos secundarios de su posesión demoníaca. Con un poco de agua salada le limpias la boca y el rostro, mientras puedes observar que ha hecho un enorme esfuerzo que lo ha dejado exhausto.

¿Qué caverna? Lo último que recuerdo es haber salido de mi casa a buscar hongos silvestres en el bosque. Me atrapó una tormenta de nieve y ahora despierto aquí en este muelle.

Se esfuerza por pronunciar lo mejor posible cada palabra para que puedas entenderle, pero finalmente termina por desmayarse otra vez. Lo tomas en brazos y preguntas a los marineros que pasan por el barco que te ha indicado tu maestro. Al pronunciar su nombre, un grupo completo de ellos se acerca hasta rodearte.

¡El aprendiz de maese Linoti! Rápido, rápido... ¡Donato Benini está entre nosotros!

Quién te ha reconocido hace el anuncio y luego puedes indicar que necesitas llegar a Nápoles. Para tu pesar, el barco que va hacia allá está a un tiro de piedra mar adentro. Sin embargo, rápidamente te consiguen una lancha con una amplia vela. Te ayudan a subir junto al niño y un marinero enorme, con brazos del diámetro de un tronco de joven roble, comienza a remar. Al alejarse un poco del muelle, extiende la vela y una suave brisa providencial la infla.

¡Están rumbo a alcanzar el barco!

bleyd_master
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Re: Anathemae magna cum laude: Tèniri la porte aperta

#72

Mensaje por bleyd_master » 15 Abr 2021, 00:00

El barco avanza a un ritmo constante; sin embargo, la chalupa, a fuerza de remo y vela alcanza o se impulsa con unas aceleraciones mayores que las del enorme navío.

Intento ayudar al fornido marinero lo mejor que puedo... no soy un hombre de mar, así que intentaré manipular la vela siguiendo sus indicaciones o uniéndome a él en la remada. Con un poco de fortuna, alcanzaremos el barco y el podrá regresar a puerto sin matarse en el regreso a causa de la distancia.

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Re: Anathemae magna cum laude: Tèniri la porte aperta

#73

Mensaje por Baudelaire » 15 Abr 2021, 13:50

Definitivamente se trata de una coordinación que, sin duda, muestra la providencia divina. Lo comprendes cuándo observas el caso del gran barco se precipita hacia ustedes: van demasiado rápido para evitar el impacto. O, al menos, es lo que intuyes con tu falta de experiencia en navegación. El fornido marinero extiende un remo y golpea uno de los cuarterones de estribor.

Con ello cumple dos objetivos, evitar la destrucción de la chalupa y llamar la atención de la tripulación a bordo. Desde arriba, les localizan rápidamente y corren hacia ustedes para arrojarte una cuerda. Escuchas un pequeño diálogo, aparentemente entre lobos de mar se conocen y tienen códigos que te resultan incomprensibles.

Solamente hay un pequeño, pequeñísimo inconveniente. Estás perfectamente capacitado para trepar hasta subir por la borda y posarte en la cubierta... pero ¿cómo lo harás con el niño en brazos?

bleyd_master
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Re: Anathemae magna cum laude: Tèniri la porte aperta

#74

Mensaje por bleyd_master » 20 Abr 2021, 22:49

Sin saber muy bien por qué. arrojo al niño al mar con un gesto de absoluto desprecio al tiempo que grito a todo pulmón. -A cascarla de aquí ya, cojones.

Sin embargo, y por mucho que me apetece hacer caza a ese diablo malicioso que hay dentro de cada uno de nosotros, mi buen hacer y responsabilidad me lleva a sujetar al chiquillo con mi cinturón. Aunque no es mucha cosa, apenas pellejo y hueso. está tan pesado como un pecado capital.

Por seguridad, me ato la cuerda a la cintura y me despido del barquero dándole las gracias por su excelente trabajo y deseándole una vuelta segura y rápida. Instantes después, comienzo la escalada haciendo acopio de todas mis fuerzas para poder llegar arriba cargado como nuestro señor al llevar su cruz.

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Re: Anathemae magna cum laude: Tèniri la porte aperta

#75

Mensaje por Baudelaire » 21 Abr 2021, 22:27

Sin tener muy claro si, en realidad, has gritado o todo ha quedado retenido en tu cabeza como un fuerte mensaje velado... en un extraño movimiento tienes enganchado el brazo del niño en tu cadera. Tus manos quedan libres para poder atar tu cuerda, lo que sorprende al barquero y que notas por la repentina apertura de sus ojos como dos sartenes.

Cuando estás listo, el mismo hace el gesto marítimo y comienzan a subirte muy rápido. Es en ese momento en que escuchas el adiós en medio de la tormenta, mientras el bote se aleja de regreso a la costa. Arriba, un solitario lobo de mar, todavía más enorme que el anterior se ha encargado de levantar tu cruz... por ahora. Al menos el peso físico, el espiritual sigue siendo brutal.

Entregas los documentos y el hombre se asegura de mantener su gruesa capa de cuero engrasado encima tuyo para evitar que se mojen los delicados pergaminos. Agita su cabeza de lado a lado y, sin decir palabra, te hace guardarlos. Tu hipótesis es que ya ha sido informado que Donato Benini, el legendario cartógrafo, vendría a bordo.

Te desembaraza del niño para tomarlo él en sus brazos, mientras un segundo marinero de rostro idéntico, le cubre con de igual manera. Son gemelos, salvo por el color cambiado de sus ojos. Quién te subió tiene el izquierdo azul y el derecho violeta. El segundo, justo al revés. Tu observación se ve interrumpida por el ímpetu de ambos que te hacen avanzar en silencio hacia tu camarote.

Para tu asombro, se halla justo al lado del que usa el capitán. Es él, parado al final del pasillo, quién te entrega la llave extendiendo su mano izquierda al tiempo que te saluda con la derecha.

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Re: Anathemae magna cum laude: Tèniri la porte aperta

#76

Mensaje por bleyd_master » 07 May 2021, 19:58

Parece que la travesía está comenzando, aunque el barco se encuentra lejos y se capea un temporal. Espero que podremos llegar a buen puerto. Por otra parte, he aceptado gustoso la llave que me ofrece el capitán; aunque por otra parte intento encontrar al mozalbete, tampoco querría perderlo mucho de vista, sabe el señor que cosas extrañas y o maléficas podrían suceder sin mi vigilia.

-Gracias por la llave, capitán. Espero que el viaje será agradable para ambos.

Comento mientras extiendo la mano para darle un apretón de manos, él cual deseo que sea solamente firme y no termine por aplastarme la mano con la tremenda fuerza que aparenta tener ese señor.

-Por cierto, pueden dejar al pequeño conmigo, venimos de un largo viaje y ambos necesitamos descanso. También me gustaría preguntar, sobre si sería posible cenar algo caliente.

Tengo varias preguntas y ninguna respuesta, por ello espero a ver que tendrá para decirme ese viejo lobo de mar.

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Re: Anathemae magna cum laude: Tèniri la porte aperta

#77

Mensaje por Baudelaire » 08 May 2021, 12:18

Tu mano derecha, algo adolorida, ha sobrevivido al apretón y tienes más que claro que podrás seguir dibujando. Sostienes la llave con la mano izquierda para abrir la puerta y permitir que el marinero que carga al niño lo ponga al interior. Dejándolo tendido en la cama, tienes unos instantes para observar que hay una mesa con fijaciones al piso para evitar que se tumbe.

Ser el próximo mejor cartógrafo de Europa otorga notables ventajas, aunque como celebridad hay muchos inconvenientes también. Todo el mundo, asociado a la exploración o la navegación, parece reconocerte y solicitarte ayuda. Pero mates Linoti te ha enseñado la importancia de la paciencia y la discreción.

El otro marinero, a un gesto de su mano como echándose algo a la boca, parte raudo y regresa casi en un suspiro con una bandeja. Un gran cuenco lleno de sopa con olor a mar, carne de langosta y mero en un guiso que invita a devorarlo. Las especias son fácilmente reconocibles, eneldo y romero de Castilla, sin pelearse entre sí. La cena caliente, casi ardiente, pasa frente a tu nariz para ser dejada en la mesita.

Aparece un tercer tripulante con un gran saco de leña y lo deja junto a un pequeño brasero que ya está encendido. Allí podrás secarte y, también, al pequeño. Lo único triste es que nadie parece hablarte.

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