[Ambientación] Demonios y juegos de rol

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Alexander Weiss
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[Ambientación] Demonios y juegos de rol

#1

Mensaje por Alexander Weiss » 20 Oct 2019, 20:13

LLAMAS, AZUFRE Y BUENA MÚSICA: DEMONIOS Y JUEGOS DE ROL

“La diferencia entre dioses y demonios es básicamente la misma que entre terroristas y luchadores por la libertad.”
-Terry Pratchett

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LOS DEMONIOS A TRAVÉS DE LA HISTORIA
Demonios, diablos, ángeles caídos, espíritus entrópicos, elementos inestables o inesperados consejeros de sonrisa aviesa, la historia mitológica y religiosa de la humanidad está llena de estos inevitables personajes, adversarios por antonomasia de dioses y héroes de todos los tiempos, e indudablemente motivos literarios y artísticos que se han abierto paso con sucesivas modificaciones hasta hoy.
En la cultura occidental actual habitualmente los demonios son asociados a espíritus malignos y destructivos, que personifican el mal opuestos al dios judeocristiano y al conjunto de la humanidad. Sin embargo, no siempre fue así. Las religiones monoteístas actuales a menudo han heredado tradiciones antiguas y reinterpretado los mitos de otras religiones precedentes.
En las primeras religiones organizadas los primeros “demonios” eran dioses destructivos, bien entidades caóticas cuyo sacrificio o derrota por parte de los dioses provocaba la creación o salvación del mundo. En otras religiones el papel de los demonios era interpretado por dioses, que no eran malignos per se, sino que simplemente “hacían su trabajo”, ocupándose en su panteón de aspectos poco agradables, pero no obstante necesarios para el funcionamiento del mundo y cuya ira podía evitarse o apaciguarse mediante los ritos adecuados.
Una de las deidades “malignas” más antiguas es Set, de la mitología egipcia. Según la leyenda, Set mató a su hermano Osiris para ocupar el trono de Egipto, hasta que fue derrotado por su sobrino Horus, que no obstante, le concedió un lugar entre las divinidades como dios de las tormentas. A pesar de la actitud combativa y destructiva de Set, no siempre aparece como un personaje maligno, ya que a menudo se le describe como vencedor de la serpiente Apofis, que deseaba devorar el sol. Muchos faraones tomaron el nombre de Set y lo asimilaron como divinidad protectora de Egipto. Muy a menudo la apreciación o depreciación de un dios oculta conflictos políticos internos entre diversas facciones religiosas.
En la mitología griega no existen verdaderos dioses “malignos”. Las luchas entre los titanes y entidades caóticas a menudo no derivan de un conflicto moral, y de hecho los dioses griegos a menudo sucumben a caprichos y arrebatos de ira sobre los mortales. Aunque a menudo se ha convertido a Hades en el dios maligno de la muerte, lo cierto es que en la mitología a menudo adopta una posición neutral y no se comporta de forma injusta con los mortales. Precisamente es del griego “daimon”, que significa “espíritu” o “poder divino” que procede el término demonio. Sin embargo, originalmente no era un término de una entidad maligna, sino que designaba un “buen carácter” o la “felicidad”. Cuando la Biblia fue traducida al griego en la versión de los Setenta comenzó a adquirir connotaciones negativas, utilizándose primero para los dioses paganos y posteriormente para los espíritus adversarios del dios judeocristiano.
Los antiguos demonios de Oriente Medio no eran muy diferentes de los dioses locales. Los demonios a menudo se consideraban espíritus de rango inferior a los dioses, con atributos y cualidades humanas, que a menudo acechaban en lugares yermos y apartados, o cementerios y lugares sucios. No todos eran malignos, de hecho en algunos mitos a menudo actúan de forma pacífica y positiva hacia los hombres. A menudo se creía que muchos poetas y escritores de la época habían sido influenciados por demonios “buenos”.
Los precedentes demoníacos del judaísmo pueden remontarse a la antigua Caldea, de donde surgieron los “shedu”, siete malignos dioses de la tormenta que adoptaban forma de toros alados. Los primeros demonios israelitas a menudo procedían de las deidades paganas de sus vecinos. En el libro del Éxodo se menciona al “Destructor”, un mensajero divino que trae la pestilencia y cuya ira es evitada mediante el sacrificio del cordero de Pascua. En la Biblia también se menciona a Azazel, posiblemente un dios israelita anterior al judaísmo, y el origen del mito del “chivo expiatorio”, al que se arrojaban cabras por un barranco.
Los primeros demonios hebreos muchas veces son realmente ángeles de la ira de Dios, aunque a menudo se les atribuye cierta independencia y maldad, porque se cree que proceden de la nada anterior a la creación. Muy a menudo este papel subordinado a Yahvé es posterior a una época en la que eran dioses independientes antes de la adopción hebrea del monoteísmo. A los demonios hebreos a menudo se les atribuye la propagación de enfermedades y venenos, especialmente los que afectan al cerebro y a los órganos internos. Entre los antiguos hebreos existía gran miedo al “Shabriri”, el demonio de la ceguera, que se ocultaba de noche en el agua no cubierta y cegaba a quienes la bebían. Otros demonios hebreos producían catalepsia, dolores de cabeza y pesadillas. Para curar las enfermedades producidas por los demonios a menudo se recitaban encantamientos y se utilizaban talismanes, cuyo origen a menudo se atribuyó posteriormente al legendario rey Salomón.
En la Biblia hebrea aparecen varias clases de demonios, siendo los más frecuentes: los “se’irim”,demonios peludos parecidos a sátiros que vivían en los yermos y a los que adoraban algunos israelitas, y posiblemente de la clase del dios-chivo Azazel; Lilith y su progenie demoníaca los lilin, a menudo representados con forma de lechuza y que atormentaban a los israelitas de noche, y los “shedim”, antepasados de los djinn o genios árabes, a menudo relacionados con las posesiones demoníacas y que también podían habitar en objetos inanimados.
El Adversario o Satán de la Biblia hebrea aparece en su forma temprana como un agente de Dios, a menudo encargado de ejecutar su ira o su voluntad de forma subordinada, y no tanto por voluntad propia. Esta visión del “demonio funcionario” se conserva en el Libro de Job. En varios libros apócrifos del judaísmo aparecen otros demonios, como Satanael o Semjâzâ, “príncipe de los Grigori”, un proscrito del cielo que aparece en el Libro de Enoch, y que es uno de los primeros ángeles caídos que se rebela contra la voluntad de Dios. Se dice que fue Satanael quien tentó a Dios a poner a prueba al patriarca Abraham para que sacrificara a su hijo Isaac.
Progresivamente Satán adquiere una mayor complejidad mitológica, convirtiéndose en un rebelde contra Dios y el líder de los ángeles caídos. El nombre de Lucifer o “Lucero de la Mañana”, era originalmente uno de los títulos del rey de Babilonia. A medida que la mitología hebrea se desarrollaba, por su rebelión Lucifer y sus huestes fueron derrotados y arrojados al infierno, a menudo representado como un lago de fuego, pero no obstante conservaron cierta libertad para tentar a la humanidad y provocar la ruina de la Creación, oponiéndose a Dios y extendiendo la mentira y el pecado en el alma de la humanidad. Con el paso del tiempo Lucifer asimiló en su figura las características y actos de otros demonios, llegando a ser identificado con la serpiente del Paraíso que tentó a Adán y Eva, convirtiéndose en la fuente de todo pecado.
Con el surgimiento del cristianismo y su conversión en religión organizada, Lucifer hereda todas las características atribuidas por los hebreos, convirtiéndose en el dragón del Apocalipsis y en el monarca del mundo carnal al que se atribuyen todas las maldades y pecados. El nombre de “Belcebú” también es atribuido a Lucifer a partir de '”Ba‘al Zebûb'” (El Señor de las Moscas), un antiguo dios filisteo.
En el Evangelio de San Marcos Jesucristo expulsa muchos demonios y espíritus malignos mediante su poder superior, siendo capaz de darles órdenes y prohibirles regresar. En el Evangelio de San Lucas Jesús también confiere este poder a algunos de sus discípulos.
Actualmente la Iglesia Católica sigue considerando que ángeles y demonios son seres personales y reales, no simples alegorías simbólicas del bien y del mal. Desde hace siglos la Iglesia Católica nombra exorcistas oficiales que afirman que los demonios atacan a la humanidad constantemente pero que pueden ser rechazados mediante el rito formal del exorcismo, que sólo puede realizarse con la autorización de un obispo. Los antiguos hebreos también disponían de sus propios exorcistas, llamados “exorkistes”, que viajaban y expulsaban a los demonios a cambio de dinero, favores, o siguiendo su “misión sagrada”.
Aunque las menciones bíblicas a los demonios son bastante vagas y generalistas, desde el siglo II en adelante los autores cristianos comenzaron a crear una cosmología más complicada sobre los demonios y sus poderes al margen de las escrituras. En varias ocasiones se realizaron intentos de clasificar a los demonios en clases y jerarquías. Según la mayoría de las versiones los demonios están condenados eternamente y nunca podrán reconciliarse con Dios. Otros teóricos cristianos afirman que la posibilidad de la redención está abierta incluso para Satán y los demonios. Esta segunda teoría fue postulada por Orígenes, San Jerónimo y Gregorio de Nyssa.
En el cristianismo contemporáneo por lo general los demonios son considerados ángeles caídos que se rebelaron contra Dios y fueron castigados. Sin embargo, otras teorías afirman que los espíritus malignos son los Nephilim del Antiguo Testamento, el resultado del apareamiento de los ángeles con las mujeres de los hombres.
En el Islam Satán es referido como “Iblis”, según el Corán, creado por Dios a partir de una “llama sin humo” junto con los demás djinn y espíritus islámicos. Según la mitología musulmana Iblis fue expulsado de la gracia de Dios por negarse a inclinarse ante Adán, el padre de la humanidad, porque Iblis se consideraba superior a la raza humana. Iblis culpó de su caída a Adán y lo engañó para que fuera expulsado del Paraíso, pero cuando su engaño fue descubierto, Adán y Eva se arrepintieron de lo que habían hecho y fueron perdonados. Desde entonces la misión de Iblis hasta el Qiyamah o Día de la Resurrección es engañar a la humanidad, momento en que será arrojado a los fuegos del infierno con las víctimas de sus engaños.
El yazidismo, una religión que mezcla el Islam con elementos de las antiguas religiones de Oriente Medio, presenta a Malek Taus, el equivalente de Satán, como un ángel cuya oposición a Dios ha provocado la creación del mundo y cuya presencia es aceptada como necesaria para el funcionamiento correcto de las cosas.
En otras religiones, la presencia del mal aparece descrita no siempre como una entidad. En los Gathas, los textos más antiguos del zoroastrismo, compuestos por el propio Zoroastro, el autor nunca menciona una entidad adversaria. La creación de Ahura Mazda es “asha” (verdad), frente a la “druj” (mentira), que es decadencia y caos, pero no un ser consciente. En textos posteriores ya hacia el siglo X la maldad adquiriría conciencia propia como Ahriman o Angra Mainyu, el gemelo de Ahura Mazda, siendo ambos hijos gemelos de Zurvan (el Tiempo).
Actualmente los parsis de la India, herederos del zoroastrismo interpretan a Angra Mainyu como una emanación destructiva de Ahura Mazda, enfrentado a su gemelo Spenta Mainyu, la emanación creativa.
Por lo que se refiere al hinduismo, esta religión no reconoce una entidad central maligna, aunque sí reconoce la existencia de espíritus o asuras que cometen en ocasiones actos malignos causando el sufrimiento del mundo. Un destacado asura es Rahu, similar en muchos aspectos al Diablo judeocristiano. Sin embargo, en última instancia, el único ser verdadero y omnipresente es el Dios Todopoderoso, los asuras, en sus diversas versiones sólo son espíritus influenciados por los deseos y emanaciones del mundo falso. Según los seguidores del Ayyavazhi, una rama del hinduismo, el dios Kroni es el mal supremo, que es derrotado en sus diferentes manifestaciones por Vishnu en sus encarnaciones como Rama y Krishna. Estos hinduistas creen que Kroni se encuentra omnipresente en esta era, una de las razones de su degradación.
El budismo hereda muchos de sus demonios y figuras malignas del hinduismo. No obstante, el principal de sus demonios es Mara, el tentador que trató de apartar al mismísimo Buda de la iluminación. Mara personifica la muerte de la vida espiritual, tratando de distraer a los humanos mediante los deseos del mundo y que no descubran la verdad interior. En ciertas versiones del budismo Mara no es tanto un ser independiente como una parte de la mente del individuo que tiene que ser derrotada para alcanzar la iluminación.
Entre las religiones orientales son también muy frecuentes los ritos de exorcismo y expulsión de demonios y espíritus. En el hinduismo, budismo, taoísmo y sintoísmo existen diversos métodos y ritos para exorcizar lugares, personas y animales, y habitualmente era habitual la figura de los monjes errantes que ofrecían sus servicios a cambio de comida, agua y alojamiento. Sus métodos son muy diversos, dependiendo de la religión, pero habitualmente utilizan conjuros para pedir ayuda a Buda o los dioses, mudras (símbolos especiales con las manos), sellos de expulsión y aprisionamiento impresos en papeles, amuletos e incluso espadas sagradas. Los rituales orientales, como los cristianos, pueden durar tanto unos pocos minutos como días enteros, dependiendo del poder del demonio como del monje y el método utilizado.
Por lo que se refiere al “satanismo” u adoración organizada a Satán y a los demonios, no procede tanto de una religión en sí misma, como del propósito de oponerse a las religiones organizadas, principalmente el cristianismo. Muchas prácticas paganas fueron consideradas como obra de los demonios, desacreditadas en época medieval y posteriormente restauradas en el siglo XIX, como parte del resurgir neopagano, e incluidas por los propios satanistas en sus ritos y ceremonias como un desafío al orden cristiano. Otras prácticas a menudo surgen como elementos personales de los creadores de los cultos satánicos. La demonología, los ritos esotéricos, misas negras y otros elementos considerados “satánicos” han sido practicados durante siglos, a menudo como una forma de obtener dinero (como el caso de Gilles de Rais), amor y poder. También desde hace siglos muchas herejías han sido atribuidas a los demonios como un intento deliberado de dividir a los creyentes o como una forma de desprestigiar a rivales doctrinales. La “histeria satánica” alcanzó su auge durante la década de 1970 –no es casual que muchas películas de demonios hayan sido estrenadas durante esta época- y tanto sus leyendas urbanas como sus actos reales se han extendido hasta la actualidad.
Los movimientos satánicos a menudo tratan de desacreditar a Dios, presentándolo como el verdadero mal, un tirano que ha esclavizado la creación y que provoca el miedo, el sufrimiento y la muerte para mantener a la humanidad ignorante y sometida. Esta visión de “Dios como el diablo” se remonta a la religión maniqueísta de principios de la era cristiana, que influenciada por el zoroastrismo persa defendía la existencia de un dios de la materia o “Demiurgo”, que sería el dios del Antiguo Testamento frente al verdadero Dios del Nuevo Testamento, que gobierna el mundo espiritual. Estas enseñanzas serían recogidas durante la Edad Media por la herejía de los cátaros.
La propia psicología ha analizado el papel de los demonios en la mentalidad humana. Wilhelm Wundt afirma que la muerte y el miedo a la muerte constituyen el origen de la creencia en los demonios, como atestiguan los mitos más antiguos. Las posesiones demoníacas a menudo son relacionadas con trastornos de personalidad.

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Re: Demonios y juegos de rol

#2

Mensaje por Alexander Weiss » 20 Oct 2019, 20:17

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LOS DEMONIOS EN LA LITERATURA
Más allá de las digresiones teológicas y demonológicas de pretendido carácter académico y esotérico, los demonios y espíritus malignos han encontrado también su lugar en el ámbito literario, convirtiéndose en los adversarios por antonomasia de multitud de relatos e historias. En el folklore popular los demonios a menudo adquieren un aspecto más “burlón”, tratando de conseguir las almas de los hombres e incitándolos al pecado y resultando chasqueados por circunstancias inesperadas. En el cuento de San Hilario (no reconocido en el santoral canónico) se habla de un demonio que trata de incitar a un pastor a la lujuria y que termina siendo violado por el pastor; varios monumentos como el acueducto de Segovia y otros son obra de diablos que firman un pacto con los habitantes del lugar y terminan siendo engañados a la hora de recoger el cobro de su trabajo. Algunos campesinos pactan con el diablo que recoja sus cosechas a cambio del alma de sus hijos y terminan encontrando una forma de romper el pacto. Por otra parte los demonios, o simplemente “El Diablo”, no siempre adoptan un papel de villanos. En un cuento medieval un demonio salva a un campesino de la horca porque se apiadó de él y le dio una limosna, en otra historia un demonio intenta llevarse el alma de un humilde campesino y termina haciéndose tan amigo de él con el paso de los años que cuando tiene la oportunidad de conseguirla, renuncia a ella y el campesino puede morir en paz. En general, los demonios de los cuentos, aunque pueden presentar un aspecto terrible, también pueden adoptar un aspecto cómico, travieso y bromista, no muy diferente de los duendes y hadas. Uno de los más conocidos es el “Diablo Cojuelo”, que quedó cojo al ser expulsado del cielo cuando todos sus hermanos le cayeron encima y que terminaría dando lugar a una novela satírica en 1641.
Pero frente a esta visión folklórica, los demonios nunca pierden su condición esencial de adversarios de Dios y los hombres, adoptan una actitud más terrible en los relatos sobre las vidas de santos y santas. Exorcismos y expulsiones de demonios se convierten a menudo en logros de santidad durante toda la Edad Media y en siglos posteriores.
Y más allá de la visión folklórica y religiosa, sobre todo a partir de la Edad Moderna se desarrolla una visión pseudocientífica, con el desarrollo del esoterismo y la demonología, que crean un complejo sistema de jerarquías demoníacas, rituales de invocación y descripciones de demonios y poderes infernales. La literatura académica sobre los demonios es una derivación de las corrientes humanistas, que de la misma forma que en otros aspectos mundanos intentan dar una visión racional y científica del infierno y sus habitantes.

Constituiría poco menos que una obra académica realizar una exposición pormenorizada de la influencia literaria de los demonios, pero entre las obras más destacadas del género podemos citar:
-“La Divina Comedia” (1321) de Dante Alighieri: Considerada una de las obras maestras de la literatura universal, la Divina Comedia es un poema que describe un viaje imaginario del autor al más allá, visitando el Infierno, el Purgatorio y el Cielo hacia 1300. Tras ser atacado por varias bestias salvajes, Dante se pierde en un bosque y se encuentra con el poeta Virgilio, al que acompaña, deteniéndose en el infierno y donde contemplan a los diversos pecadores recibiendo su castigo: los aduladores arrojados a un lago de estiércol, los adivinos obligados a caminar hacia atrás sin ver lo que tienen delante, así como otro tipo de tormentos.
La descripción del Infierno de Dante constituye una visión alegórica del más allá tal y como se concebía en la Edad Media, pero también serviría como modelo para obras posteriores, yendo más allá de la complejidad del lago de llamas de la cosmología judeocristiana.
-“El Doctor Fausto”: Sin duda el paradigma del “pacto con el diablo”, el Doctor Fausto es un personaje surgido de una leyenda alemana, un sabio frustrado que ofrece su alma al Diablo Mefistófeles a cambio de conocimiento infinito y placeres terrenales. Esta leyenda se convirtió en la base de numerosas novelas, películas y obras musicales. Aunque el origen de la leyenda no está claro, a menudo se atribuye su inspiración a figuras reales como el Dr. Johann Georg Faust (1480 -1540), un mago y alquimista de Würtemberg, así como otros eruditos de la época. También existe un personaje similar en el folklore polaco llamado Pan Twardowski y que apareció por la misma época. Asimismo, en los siglos anteriores ya habían aparecido algunos personajes literarios que habían pactado con el diablo, aunque no tuvieron tanta difusión.
La historia de Fausto era interpretada en el teatro de marionetas y en baladas durante el siglo XVI, y Fausto a menudo aparecía como un tonto burlesco. La primera versión escrita que se conserva es la “Historia von D. Johann Fausten”, de un autor anónimo, publicada en el año 1587. Christopher Marlowe, un destacado dramaturgo inglés popularizó la historia en 1604, proporcionándole una estructura clásica. “The Tragical History of Doctor Faustus” pronto se convirtió en una obra popular.
Pero posiblemente la versión más conocida de la leyenda de Fausto sea la del autor alemán Johann Wolfgang von Goethe. Goethe extiende la leyenda del pacto con el Diablo y le proporciona mayor profundidad moral más allá de un mero deseo de conocimiento y placeres. En la obra de Goethe, Fausto, frustrado por las limitaciones de su conocimiento y poder, es tentado por Mefistófeles, que acepta servirle hasta el momento en que alcance la felicidad suprema, momento en que se apoderará de su alma. Fausto acepta, pues cree que ese estado es inalcanzable para el ser humano. La versión de Goethe sirvió como inspiración para varias óperas y obras musicales.
En el año 1947 el escritor Thomas Mann publicó su propia versión de la leyenda de Fausto, adaptándola al contexto de principios del XX. En ella el compositor Adrian Leverkühn, tras contraer una enfermedad venérea tras visitar un burdel, acepta un pacto con un tentador que le ofrece 30 años de éxito como compositor. En 1930 Adrian presenta su última obra (El lamento del Dr. Fausto), y consumido por la locura y la sífilis confiesa el pacto que ha realizado, sufriendo un colapso lento hasta su muerte en 1940. Muchos críticos han visto en la decadencia de Adrian el alma de Alemania cayendo lentamente en el abismo del nazismo.
-“El Paraíso Perdido” (1667) de John Milton: Este poema del siglo XVII publicado en diez libros ha constituido una influencia notable a la hora de definir la figura de Lucifer como rebelde y las guerras entre ángeles y demonios en la literatura universal. El autor afirma que su intención es mostrar el conflicto entre la sabiduría eterna de Dios y la libre voluntad. Milton incorpora en su poema referencias paganas, griegas y cristianas.
Aunque el poema trata la historia de Adán y Eva, también se centra en Lucifer y sus seguidores, tras haber sido derrotados por Dios y expulsados al Tártaro. Lucifer habla con sus lugartenientes Mammon y Belcebú, y Belial y Moloch también están presentes, y juntos se disponen a corromper la Tierra.
La historia de la tentación de Adán y Eva y su caída es muy diferente a la versión bíblica. Lucifer consigue tentar a Eva aludiendo a su vanidad y engañándola con su retórica, y Adán, viendo a Eva pecar, comete conscientemente el mismo pecado, declarando que si Eva tiene que morir por su pecado, él también debe morir con ella porque están hechos de la misma carne. De esta forma Milton convierte a Adán en una figura heroica, pero también comete un pecado más grave que ella, ya que él es consciente de lo que hace. Tras comer la manzana, el sexo, que hasta entonces les parecía algo natural, les resulta vergonzoso, y ambos se recriminan mutuamente. Finalmente son expulsados del Paraíso, pero no sin haber obtenido visiones del futuro y abrirse la posibilidad de una redención – a través de una visión de Jesucristo.
En “El Paraíso Perdido” Lucifer-Satán es un hermoso y trágico joven cuyo orgullo, expresado en la conocida frase “Mejor reinar en el Infierno que servir en el Cielo”, le lleva a intentar apoderarse del Cielo, porque cree que todos los seres merecen la libertad y no está dispuesto a servir eternamente a Dios. Sin embargo, su rebelión no es tanto un acto bienintencionado como motivado por su narcisismo y egoísmo, que llega hasta la vanidad patológica. Cuando tienta a Eva, Satán siente remordimientos, pues sabe que si tiene éxito, su acto causará daño a muchos inocentes. También se siente culpable cuando entra a hurtadillas en el Paraíso, pero sigue adelante con sus intenciones al recordar su exilio.

Los demonios y sus agentes, bajo diversas formas y disfraces, han continuado reapareciendo en la literatura de todos los países y épocas, bien de forma directa o indirecta, provocando mediante sus manejos y tentaciones todo tipo de calamidades y discordias. Ha mantenido su aspecto folklórico como en “Los hermanos Karamazov” de Dostoievkski (1880), o toda su maldad como adversario de Dios en “El exorcista” de William Peter Blatty (1971) pero en los últimos tiempos, al igual que otros muchos monstruos de la literatura universal se ha destacado su papel de antihéroe trágico, en gran parte iniciado con “El Paraíso Perdido”, como en “Memnoch el Diablo” de Anne Rice (1996) llegando incluso a la visión paródica de “Buenos Presagios” de Neil Gaiman y Terry Pratchett (1990).
En general puede decirse que de todos los monstruos de la literatura universal los demonios han sido los más recurrentes, pues representan el mal primordial y originario del que derivan todos los demás monstruos, y su influencia continúa en nuestros días. A comienzos del siglo XXI quizás la imagen más extendida sea la visión apocalíptica de las guerras entre ángeles y demonios, sumidos en un conflicto eterno con explicaciones bíblicas o de otros tipos, como guerras entre razas extraterrestres o entre facciones celestiales. Y de la misma forma que otros monstruos, los demonios se han extendido por todo tipo de géneros literarios, incluyendo el romance sobrenatural, aunque su imagen de villanos definitivos resulta demasiado tentadora como para rechazarla por completo.

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Re: Demonios y juegos de rol

#3

Mensaje por Alexander Weiss » 20 Oct 2019, 20:19

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LOS DEMONIOS EN EL CINE Y LA TELEVISIÓN
Desde los primeros diablos teatrales que aparecieron en las películas de George Meliès en los inicios del cine mudo, los demonios han ocupado un lugar en el séptimo arte. La primera película sobre demonios “Häxan” (1922) es realmente un documental sobre demonología y brujería, pero al contrario que otros monstruos, los demonios no encuentran un lugar consagrado en las películas de terror de principios de la primera mitad del siglo XX, y como mucho su influencia aparece de forma indirecta como presencias invisibles de aquelarres o el poder tras las acciones de los monstruos, pero su presencia directa es muy limitada y a menudo como parte de películas cómicas o con una versión amable y burlesca, procedente de los demonios del folklore popular.
Por lo general la imagen de los primeros demonios del cine utiliza los elementos populares del folklore: hombres-cabra con cuernos y pezuñas, largas colas, piel roja y a menudo portando tridentes. Cuando intentan engañar a alguien a menudo se manifiestan como humanos normales o sólo se escucha su voz. En ocasiones su disfraz se adivina mediante su comportamiento o sus rasgos sibilinos, llegando al extremo de la parodia.
En las primeras películas de demonios, su papel de personificaciones del mal a menudo se utiliza como una tentación presentada a los protagonistas para mejorar sus vidas. Por ejemplo en “Bedazzled” (1967) y “Oh, God! You Devil!” (1984). En “Angel on My Shoulder” (1946) el Diablo utiliza el deseo de venganza de los humanos para sus propios fines.
Sin embargo, la introducción de los demonios como adversarios malignos y destructivos no surge hasta la segunda mitad del siglo XX, en gran parte debidos a la censura cinematográfica, proporcionado enemigos aterradores y virtualmente todopoderosos.
La primera gran película de este tipo y posiblemente una de las más destacadas, sino la más destacada del género por su influencia en la cultura popular y en las películas posteriores es “El exorcista” (1973), dirigida por William Friedkin y basada en la novela homónima (1971) de William Peter Blatty, supuestamente basada en el caso real de exorcismo de Robbie Mannheim. Se trata de la película de terror más taquillera de todos los tiempos.
A grandes rasgos la película trata de la historia de la posesión demoníaca de una niña, los intentos desesperados de su madre por salvarla y el exorcismo realizado por dos sacerdotes católicos.
La película comienza en una excavación arqueológica en Al-Hadar cerca de la antigua ciudad de Nínive en Iraq, donde el padre Lankester Merrin encuentra la estatua de una criatura bestial llamada Pazuzu.
A continuación la acción salta a Washington D.C., donde el padre Damien Karras comienza a dudar de su fe ante la enfermedad terminal de su madre. Al mismo tiempo la actriz Chris MacNeil comienza a percibir extraños cambios en su hija Regan, de doce años. Tras varias pruebas médicas con resultados negativos Regan es llevada a un psiquiatra, al mismo tiempo que comienzan a producirse fenómenos paranormales a su alrededor. Finalmente un doctor recomienda a la madre que recurra a un exorcista y desesperada, Chris recurre al padre Karras, que es sacerdote y psiquiatra. Tras un aterrador encuentro con Regan y a pesar de sus dudas, Karras decide pedir autorización a la Iglesia para celebrar el exorcismo.
El padre Merrin, que también es un experimentado exorcista, es llamado a Washington para ayudar al Padre Karras y juntos intentan expulsar al demonio del cuerpo de Regan. Merrin muere de un ataque al corazón y Karras termina desafiando al demonio a dejar a la niña y tratar de poseerle a él, suicidándose para terminar con la presencia diabólica. Regan recupera la salud y no parece recordar nada de lo ocurrido. Chris y Regan se marchan de Georgetown poco después.
El éxito de la película llevó al rodaje de dos secuelas: El Exorcista II: El Hereje (1977) y El Exorcista III: Legión (1990). En 1990 también apareció la parodia Reposeída, protagonizada por Linda Blair, la actriz protagonista de la primera película. En el año 2004 se rodó una precuela, El Exorcista: El Comienzo, basada en la juventud del padre Merrin en África. En 1980 se rodó “The Ninth Configuration”, ambientada en un manicomio y basada en otra novela de Blatty, que el autor considera la verdadera secuela de “El Exorcista”.
Como era de esperar, el éxito de “El exorcista” llevó a la aparición de diversas imitaciones. Apenas un año después, en 1974 apareció la película turca “Seytan” (Satán), prácticamente un remake turco de “El Exorcista”, escena por escena. Este mismo año la película alemana “Magdalena, vom Teufel besessen”, también introducía una historia que giraba en torno a un exorcismo.
En el año 2000 se rodó Possessed de Steven E. de Souza, una versión supuestamente basada en los mismos hechos que habían inspirado el libro original de Blatty.
En “La Profecía” (1976), dirigida por Richard Donner, aparece una pareja estadounidense, Robert Thorn y su esposa Katherine, cuyo hijo muere poco después de nacer en Roma. Para evitar un disgusto a su esposa Robert acepta sustituir al niño muerto por un huérfano sin decirle la verdad a su mujer. El niño recibe el nombre de Damien. Poco después Robert es nombrado embajador de los Estados Unidos en el Reino Unido.
Sin embargo, la infancia de Damien se ve rodeada de numerosos incidentes. Robert es advertido por un sacerdote de la peligrosidad del niño y decide investigar, descubriendo que Damien en realidad es el Anticristo. Aunque en principio reticente a creer en lo que ha descubierto finalmente decide aceptarlo y trata de acabar con él siguiendo un antiguo ritual.
Aunque el final de la Profecía quedaba abierto de forma que dio lugar a dos secuelas “La Maldición de Damien” y “El Final de Damien”, al principio se habían barajado varios finales alternativos, en los que Damien era destruido, pero sugiriendo su posible resurrección.
El éxito de “La Profecía” abrió un ciclo de películas de “niños demoníacos”, con mayor o peor fortuna como “Rosemary’s Baby”, “Holocaust 2000”, etc. En el año 2006 se realizó un remake de la película aprovechando su 30 aniversario. También se escribió una serie de cinco novelas.
A raíz del éxito de las películas mencionadas, la década de 1970 se convirtió en un período de salida para películas de demonios con mayor o menor éxito. En “Los chicos del maíz” (1984), se muestra la conversión de los niños de un pueblo en un culto demoníaco. “Las brujas de Eastwick” (1987) no es tanto una película sobre demonios como brujería, pero los elementos del pacto diabólico están presentes así como la irónica actuación de Jack Nicholson como el Diablo. En “La última tentación de Cristo” (1988), utilizando la pasión bíblica como trasfondo se muestra el enfrentamiento entre Jesucristo y Satán, mostrado como el tentador definitivo. “La Tienda” (1993), es un interesante escenario en la que el demonio aparece como un manipulador que se aprovecha de las mezquindades y deseos de un pueblo para extender el caos y el enfrentamiento entre sus habitantes. En “El abogado del diablo” (1997) un prometedor abogado se convierte en el objetivo de un carismático demonio que le garantiza el éxito a cambio de renunciar a sus principios. “Fallen” (1998) es una curiosa y sencilla historia en la que la búsqueda de un asesino en serie se convierte en un enfrentamiento con Azazel, un demonio que tiene la capacidad de poseer cuerpos. En “El fin de los días” (1999) los demonios intentan invadir la tierra aprovechando el cambio de milenio.
El siglo XXI ha sido prolífico en películas sobre demonios. Entre ellas destaca la adaptación al cine de “Constantine” (2005), un conocido personaje de cómic que camina al filo del infierno, luchando contra demonios y otras criaturas sobrenaturales. Asimismo, en este siglo se ha realizado la precuela de “El exorcista” (2004) y el remake de “La Profecía” (2006). En el año 2010 la película “Legión” presenta un escenario apocalíptico con la arquetípica guerra entre ángeles y demonios.

Aparte de su aparición paródica en series de dibujos animados como “South Park”, “Futurama”, “Vaca y pollo”, “Los Simpsons” y “Robot Chicken”, la presencia de los demonios en la televisión ha utilizado sobre todo las guerras entre ángeles y demonios como argumento. En la serie de Star Gate el extraterrestre Sokar asume la identidad de Satán para tomar el control de la galaxia.
En “Sobrenatural”, sobre todo a partir de la segunda temporada, la lucha contra los demonios adquiere el protagonismo recurrente de la trama, con la aparición de figuras como Azazel y Lilith y posteriormente Lucifer, introduciendo el conflicto con los ángeles.
En “Reaper”, Satán aparece como un caballero elegante y bromista, que utiliza a un chico vinculado por un pacto realizado por sus padres para perseguir a los fugitivos que frecuentemente escapan del infierno.
En la serie del “Doctor Who” aparece en el episodio “The Satan Pit” un demonio conocido como “La Bestia” que afirma ser la base subconsciente de los dioses infernales de las religiones de todo el universo.

Y como no podía ser de otra forma, los demonios terminarían abriéndose paso hasta los juegos de rol, apareciendo en sus inicios y jugando un inesperado papel en su popularidad, debido a las acusaciones infundadas de satanismo y adoración pagana que algunos extremistas religiosos han lanzado ocasionalmente contra ellos.

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Alexander Weiss
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Re: Demonios y juegos de rol

#4

Mensaje por Alexander Weiss » 20 Oct 2019, 20:21

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DUNGEONS & DRAGONS
Los demonios se encontraban entre los primeros monstruos que aparecían en la primera edición del juego. Hicieron su primera aparición en el suplemento Eldritch Wizardry (1976). En este libro aparecían los de demonios de tipo I, II, III, IV, V y VI, el súcubo y los dos primeros señores demoníacos, Orcus y Demogorgon.
Desde el principio los demonios se convirtieron en poderosos adversarios de los personajes jugadores, villanos caóticos malignos por naturaleza, habitantes de una dimensión infernal conocida como el Abismo. Los demonios carecen de gobernantes, aunque existen poderosos señores demoníacos que de cuando en cuando consiguen suficiente poder para controlar ejércitos de demonios.
En el primer Manual de Monstruos (1977) se incluían los quasith, los manes (subdemonios), los súcubos, los vrock (demonio de tipo I), los hezrou (demonio de tipo II), los glabrezu (demonio de tipo III), los nalfeshnee (demonio de tipo V), los marilith (demonio de tipo V), los balor (demonio de tipo VI) y los señores demoníacos Demogorgon (Príncipe de los Demonios), Juiblex (El Señor sin Rostro), Orcus (Príncipe de los No muertos) y Yeenoghu (Señor Demonio de los Gnolls).
En suplementos posteriores como el Fiend Folio (1981) (donde aparecía por primera vez Lolth, la Reina Demonio de las Arañas), Lost Caverns of Tsojcanth (1982) y Manual de Monstruos II (1983) aparecían nuevos tipos de demonios y señores demoníacos.
El término “tanar’ri” apareció en la 2ª edición de las reglas de AD&D cuando las palabras “diablo” y “demonio” fueron eliminadas de todos los manuales de TSR. Los nombres alternativos presentados como sugerencias en el Manual de Monstruos se convertían en oficiales. Los términos “diablo” y “demonio” fueron restaurados con la publicación de la 3ª edición de D&D. El término “tanar’ri” también se conservó, pero aplicado específicamente a la clase predominante de los demonios.
En la 3ª edición se crearon tres clases de demonios:
-Obyrith: seres antiguos que raramente adoptan forma humana y cuyas formas caóticas pueden inducir la locura, similares a los Primigenios de H. P. Lovecraft. Unas pocas de las razas supervivientes son los draudnu, ekolids, laghathti, sybriexes, y uzollru. Con el tiempo alguno de los señores Obyrith han conseguido adoptar formas reconocibles como Pazuzu o la Noche Pálida. Otros señores obyrith son Obox-ob, Dagon, la Reina del Caos, Malgoth, Ugudenk, Bechard, Vroth-Khun, Ubotar y Cabiri. Muchos obyrith y sus señores murieron en sus guerras internas o masacrados por los Tanar’ri.
-Tanar’ri: en sus orígenes los tanar’ri eran una raza de demonios esclavos creados por los obyrith. Finalmente se rebelaron contra sus amos y mataron a muchos, convirtiéndose en los demonios dominantes en la dimensión del Abismo. La mayoría de los demonios conocidos son tanar’ri.
En su apariencia habitual los tanar’ri son los demonios clásicos, reflejos de crueldad, maldad y pecado. Aunque existen excepciones por lo general suelen adoptar formas humanoides. Existen muchas especies de tanar’ri entre los que se incluyen: adaru, alkilith, alu-fiend, anzu, armanite, arrow demon, babau, balor, bar-lgura, bulezau, cambion, cerebrilith, chasme, dretch, gadacro, glabrezu, goristro, hezrou, jarilith, jovoc, kastighur, kelvezu, klurichir, mane, marilith, maurezhi, molydeus, myrmyxicus, nabassu, nalfeshnee, orlath, palrethee, rutterkin, skurchur, solamith, sorrowsworn, succubus, turagathshnee, uridezu, vathugu, vrock, y yochlol.
-Loumara: Los loumara son una raza de demonios relativamente reciente, más joven que los tanar’ri. Como resultado, ninguno de ellos ha conseguido volverse lo suficientemente poderoso para ser reconocido como señor demoníaco. Por lo general se trata de criaturas inmateriales e invisibles, más parecidos a los fantasmas y no muertos que demonios. Todos pueden poseer los cuerpos de criaturas vivas.
Al margen de estas tres grandes razas existen varios tipos que no encajan en los tipos mencionados. También existen demonios elementales, surgidos de las almas heridas de la Guerra de la Sangre y que se parecen a los elementales que los engendraron.
En la 4ª edición de D&D el Manual de Monstruos diferencia a los demonios de los diablos. Los diablos son seres ambiciosos, sutiles y jerarquizados en los Nueve Infiernos, mientras que los demonios son fuerzas de destrucción caótica que viven en el Abismo. El Abismo fue creado por el dios Tharizdun que buscaba una fuente de poder y encontró un cristal que lo volvió loco y a partir del cual creó un reino de maldad en el plano del Caos Elemental.

Dungeons & Dragons no fue el único juego de rol en el que aparecieron los demonios, convirtiéndose en adversarios habituales en muchos juegos de fantasía. Como era de esperar, a medida que los juegos de rol adquirían mayor complejidad y sofisticación, con el tiempo pasarían de ser meros elementos de trasfondo y ambientación a convertirse en protagonistas y jugadores.

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Re: Demonios y juegos de rol

#5

Mensaje por Alexander Weiss » 20 Oct 2019, 20:22

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IN NOMINE SATANIS MAGNA VERITAS (IN NOMINE)
Uno de los primeros juegos en los que personajes podían asumir el rol de ángeles o demonios fue el juego francés In Nomine Satanis Magna Veritas, que apareció en 1989 de mano del autor “Croc”. El escenario, si bien ambientado en un mundo moderno similar al nuestro en el que los ángeles y demonios de la mitología judeocristiana se enfrentaban por el control del mundo, estaba dotado de varios elementos de fantasía y humor negro. En su momento despertó cierta controversia por su contenido “blasfemo” (Se cuenta la anécdota, posiblemente inventada, de que su autor lo envió a varios sacerdotes para asegurarse de que tenía el tono adecuado). Tuvo suficiente éxito como para que en 1994 se realizara una versión al inglés menos irreverente y su título reducido a “In Nomine” para soliviantar menos la sensibilidad religiosa.
A grandes rasgos el juego combina el mundo real con una realidad sobrenatural. Los personajes son ángeles y demonios que pueden adoptar formas humanas para llevar a cabo sus planes. Aunque los conflictos y tensiones entre ambos bandos se suceden ocasionalmente, actualmente Cielo e Infierno se encuentran en un estado de Guerra Fría. Ángeles y demonios normalmente luchan de forma indirecta, tratando de reclutar a los humanos para su causa y raramente recurren a la hostilidad abierta.
Colectivamente conocidos como los Celestiales, Ángeles y Demonios se clasifican en diversas clases de Coros (ángeles) y Bandas (demonios). Toda la creación es llamada colectivamente “La Sinfonía” y los “hechizos” no existen, los poderes son resonancias, armonías o canciones. Cada Coro o Banda tiene una “resonancia” asociada, una forma única de interaccionar con la Sinfonía y activar sus capacidades sobrenaturales.
Cada tipo de Celestial también tiene dos “condiciones de disonancia”, que determinan cómo adquiere “notas discordantes”. Una condición procede de su Coro o Banda y la otra de la Palabra a la que sirven. Si se violan esas condiciones, ángeles y demonios rechazan su identidad o su lugar en la Sinfonía, lo que bloquea sus habilidades y les provoca dolor espiritual.
Habitualmente ángeles y demonios trabajan para uno de los trece Arcángeles o los catorce Príncipes Demoníacos. Pero también existen Celestiales que están vinculados a una “Palabra” o concepto fundamental. El Arcángel o Príncipe para el que trabaja un personaje moldea su naturaleza, personalidad, habilidades y restricciones tanto como su Coro o Banda. Las Palabras pueden cambiar si un Príncipe Demonio se redime o un Arcángel cae. Por ejemplo, Andrealfus, el Príncipe Demonio de la Lujuria, fue en otro tiempo el Arcángel del Amor.
A pesar de estas clasificaciones, dentro del Cielo y el Infierno existen ámbitos de conflicto. Por ejemplo, la actitud militar de Miguel, el Arcángel de la Guerra, a menudo choca con el pacifismo de Novalis, el Arcángel de las Flores y el de Jean, Arcángel del Rayo, que favorece una postura moderada entre ambos extremos. La mayoría de los Arcángeles son reacios a apoyar una religión en particular, pero Dominic (el Juicio) y Lawrence (la Espada) apoyan el cristianismo católico, mientras que Khalid (la Fe) apoya el Islam.
El juego no ofrece una respuesta definitiva sobre si los ángeles caídos tenían razón al rebelarse, aunque en el original francés se presenta a un Creador despreocupado e irresponsable. Por lo general el juego asume que el Cielo busca defender la causa del bien, y el Infierno trata de arruinar sus esfuerzos. En ocasiones ángeles y demonios trabajan para objetivos comunes, como evitar el ascenso de terceras fuerzas o evitar la destrucción del mundo, y dentro de cada facción existen muchas intrigas y secretos.
En los suplementos se incluyen reglas para jugar con humanos que participan o no en el conflicto y criaturas nacidas de los sueños, que pueden ser personajes jugadores o del Director de Juego.
El sistema por defecto del juego es de D666. Consiste en tiradas de 3D6; los dos primeros se suman y se comparan a una dificultad base para determinar éxito o fallo y el tercero determina el nivel del éxito o el fallo. Sacar “tres unos” o “tres seises” provoca una intervención divina o infernal respectivamente. “Tres unos” siempre benefician al Cielo, resultando un éxito crítico para un jugador ángel pero una pifia para un jugador demonio. “Tres Seises” benefician al Infierno, produciendo el efecto inverso.
Aparte de la versión estándar existe una adaptación al sistema GURPS de “In Nomine”, así como información sobre los Grigori y los Grigori Caídos (también conocidos como Merodeadores), que no aparecían en el juego original. Asimismo, existió brevemente un juego de rol interactivo online basado en “In Nomine”, pero debido al escaso número de jugadores cerró a los pocos meses.
Última edición por Alexander Weiss el 28 Oct 2019, 14:06, editado 1 vez en total.

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Re: Demonios y juegos de rol

#6

Mensaje por Justycar » 20 Oct 2019, 20:23

Alexander Weiss escribió:
20 Oct 2019, 20:13
LLAMAS, AZUFRE Y BUENA MÚSICA: DEMONIOS Y JUEGOS DE ROL

La propia psicología ha analizado el papel de los demonios en la mentalidad humana. Wilhelm Wundt afirma que la muerte y el miedo a la muerte constituyen el origen de la creencia en los demonios, como atestiguan los mitos más antiguos. Las posesiones demoníacas a menudo son relacionadas con trastornos de personalidad.
Me sorprende que lo conozcas, no es precisamente famoso este hombre fuera de la Psicología. Wundt está considerado el primero que inicio el período científico en psicología, en su laboratorio de Leipzig, su interés eran principalmente las funciones básicas del cerebro: la percepción, la sensación, la emoción, la atención, etc.

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Re: Demonios y juegos de rol

#7

Mensaje por Alexander Weiss » 20 Oct 2019, 20:24

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DEMONIO: LA CAÍDA
Siguiendo la tónica de convertir a las criaturas sobrenaturales en protagonistas de sus líneas de juego del Mundo de Tinieblas, en noviembre del año 2002 White Wolf presentó Demonio: la Caída, creado por el equipo de William Brinkman, David Carroll, Steve Kenson, Michael Lee, Joshua Mosqueira-Asheim, Patrick O’Duffy, Lucien Soulban y Adam Tinworth.
En esta ocasión los personajes jugadores interpretan a ángeles caídos, arrojados al abismo tras rebelarse contra Dios. Según la trama de Demonio: la Caída en el principio de los tiempos Dios creó siete Casas de ángeles para que le ayudaran a crear el mundo y los seres que lo habitaban. Sin embargo, un grupo de ángeles intervino sin su permiso cuando un ángel llamado Ahrimal predijo un desastre y Dios no parecía estar dispuesto a evitarlo. El ángel Lucifer se convirtió en el líder de los rebeldes que querían actuar.
Los Caídos contravinieron la prohibición de Dios y se presentaron a la humanidad, ofreciéndoles la luz del conocimiento y la consciencia. De esta forma provocaron la ira de Dios, que había prohibido la intervención directa de los ángeles con los humanos. Cada Casa de los rebeldes fue maldecida, el mundo cambió, y la humanidad fue condenada a morir.
Durante un tiempo los ángeles caídos guiaron libremente a la humanidad, pero entonces ocurrió un hecho que los ángeles no habían previsto: Caín mató a Abel y con este acto los ángeles caídos aprendieron a matar de forma definitiva y deliberada y se corrompieron. Lucifer intentó mantener el control de los rebeldes durante la Era de Babel, derrotando a los líderes corruptos y tratando de llevar a la humanidad a la iluminación y el desarrollo de su potencial, pero finalmente sus esfuerzos no sirvieron de nada. Dios y los ángeles leales derrotaron a los Caídos y los arrojaron al Abismo como castigo.
Los Caídos permanecieron encerrados durante eras hasta que en el año 1999 el estallido del Sexto Maelstrom, que devastó el inframundo en el que habitan las almas sin reposo, provocó la ruptura de las puertas del infierno, y los espíritus de los Caídos consiguieron escapar. Sin embargo, el mundo había cambiado mucho desde su encierro y para poder existir tuvieron que apoderarse de cuerpos recién muertos o con almas débiles (en coma, severamente traumatizados, etc.).
En sus nuevos cuerpos, los Caídos conservaron algunos recuerdos de sus identidades humanas, y los mezclaron con los recuerdos de sus personalidades demoníacas. Al mismo tiempo los Caídos comenzaron a dividirse según sus objetivos: algunos querían terminar su guerra con el Cielo y reconciliarse con Dios, otros querían vengarse de la humanidad y otros conquistar y gobernar el mundo como habían hecho en otro tiempo.

Todos los personajes jugadores deben elegir una Casa, que define sus capacidades iniciales y su papel en la Creación, y puede elegir opcionalmente una Facción que refleja sus intereses en el mundo moderno. Las siete Casas representan los siete días de la Creación y la función de los ángeles antes de la Caída.
Las capacidades de los Caídos se llaman Saberes y además aparte de sus cuerpos humanos pueden manifestar “formas apocalípticas” que reflejan su verdadera naturaleza, angelical o demoníaca dependiendo de la angustia y el tormento que conserve el demonio de su estancia en el Abismo.
Las siete Casas de los Caídos son:
-Diablos (Namaru): la Primera Casa está formada por los ángeles de la luz y la llama, entre los que destacaba el propio Lucifer. Dieron forma a las estrellas y luces del cielo y su labor consistía en dirigir el plan de Dios dando instrucciones a las demás Casas.
-Azotes (Asharu): La Segunda Casa está formada por los ángeles del firmamento, que viajaban por las corrientes de aire y transmitían el hálito de la vida a todos los seres vivos. En cierto sentido son los llamados “ángeles de la guarda”.
-Malefactores (Annunaki): La Tercera Casa está formada por los ángeles del fundamento, que crearon la sustancia inerte y la canalizaron en sendas y formas. Estos ángeles construyeron el universo haciéndolo real.
-Perversos (Neberu): La Cuarta Casa está formada por los ángeles del tiempo, que pusieron en marcha y movimiento la creación y controlaban el flujo temporal, recogiendo el conocimiento del pasado y preparando a las demás Casas para lo que debía venir. De sus filas surgió el vidente Ahrimal, responsable de la profecía que terminaría llevando a la Caída.
-Corruptores (Lammasu): La Quinta Casa está formada por los ángeles de las profundidades, que crearon patrones cambiantes y evitaban que la Creación permaneciera inmutable, generando cambio y evolución. Se convirtieron en guardianes de la belleza y la cultura, y su presencia inspiraba a los demás ángeles.
-Devoradores (Rabisu): La Sexta Casa está formada por los ángeles de la naturaleza, que animaron a las plantas y animales y crearon las diversas formas de vida que habitaron el mundo antes de la llegada de la humanidad.
-Verdugos (Halaku): La Séptima Casa eran los llamados ángeles del Segundo Mundo. Al principio su labor consistía en eliminar o retirar los patrones que habían cumplido su función en la Creación, permitiendo la aparición de nuevas formas. Cuando la humanidad fue condenada a morir se convirtieron en los ángeles de la muerte.
Dentro de cada Casa existen tres divisiones generadas por los Saberes de la Casa, que también determinan el aspecto del Caído, llamado Faz. Las Faces pueden ser modificadas de forma relativa, teniendo en cuenta que desde la Caída muchos ángeles cambiaron sus cometidos originales.

En el mundo moderno los Caídos se han dividido en varias facciones políticas, siendo las más importantes:
-Crípticos: Los Crípticos son una facción de pensadores que meditan el estado de la Creación y cuáles son los pasos que deben tomar, así como los fallos que llevaron a la Caída y la derrota que les llevó al Abismo. Inicialmente iban a ser llamados “Inquisidores”, pero durante la edición del juego el nombre se cambió, aunque se ha mantenido en algunos suplementos.
-Fáusticos: Los Fáusticos desean vengarse de Dios por haberles maldecido y condenado al Abismo. Quieren desarrollar el potencial de la humanidad y utilizarla como arma en otra guerra contra el Cielo, aunque consideran que Lucifer ha fracasado y ya no están tan dispuestos a seguir su guía. Sus planes e intenciones son tan sutiles como peligrosos.
-Luciferinos: Los Luciferinos todavía creen en la causa de su líder Lucifer, que desapareció tras la derrota y no fue arrojado al Abismo. Todavía siguen sus principios y creen (sobre todo tras su reciente reaparición en la ciudad de Los Ángeles) en volver a luchar contra el Cielo bajo su guía.
-Reconciliadores: Los Reconciliadores han visto las consecuencias de sus actos y han llegado a la conclusión de que es el momento de terminar la guerra con el Cielo y hacer las paces con Dios. Muchos de ellos aprovechan esta segunda oportunidad tras la huida del Abismo para enmendar sus actos y ayudar a los humanos.
-Voraces: Esta facción nihilista, consumida por el tormento del Abismo, contempla el mundo actual corrupto y el potencial desperdiciado de la humanidad y creen que sólo queda una opción: destruirlo todo. Algunos lo consideran la venganza definitiva contra Dios, otros que es un acto de misericordia para un mundo moribundo y a otros no les importa.

Los antagonistas de los Caídos son los Encadenados. Después de ser arrojados al Abismo varios demonios desaparecieron, entre ellos los cinco Archiduques, los lugartenientes de Lucifer: Belial, Dagon, Abadón, Azrael y Asmodeo. Estos demonios fueron invocados de regreso al mundo por los humanos que conocían sus verdaderos nombres. Algunos de ellos fueron destruidos y regresaron al Abismo, pero algunos consiguieron permanecer en la realidad anclando sus espíritus en varios objetos especiales. Este tipo de atadura los ha convertido en seres corruptos y extraños, que han tenido siglos para incrementar sus habilidades. Muchos fueron adorados como dioses durante milenios, pero con el ascenso del cristianismo y la razón comenzaron a perder poder y quedaron en un estado de letargo.
Con el regreso de los Caídos muchos Encadenados han comenzado a despertar y han revivido sus antiguos cultos. Cada Encadenado es un demonio en el peor sentido de la palabra, con sus propios objetivos, pero la mayoría quieren esclavizar a los humanos y Caídos a su voluntad.
Aparte de los Encadenados, existen varios grupos de exorcistas y cazadores mortales, que desde hace siglos han cazado a los monstruos del Mundo de Tinieblas, y que no hacen distinciones entre los viejos males y los nuevos.

La metatrama de Demonio: la Caída derivaba de la destrucción del inframundo de Wraith: el Olvido y de hecho existen varios vínculos de trasfondo entre ambos juegos. La reaparición de los Caídos también coincidía con la reaparición de Lucifer en la ciudad de Los Ángeles, que había estado oculto durante milenios oponiéndose a los Encadenados. Sin embargo, a pesar de su potencial, la línea de juego fue cerrada en el año 2004 con el resto de líneas de juego del Mundo de Tinieblas.

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Re: Demonios y juegos de rol

#8

Mensaje por Alexander Weiss » 20 Oct 2019, 20:26

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DEMONIO: LA REDENCIÓN
En España un grupo de aficionados al juego decidió adelantarse y crear su propia versión de Demonio para Crónicas de Tinieblas, sacando este juego antes de cualquier versión oficial. Demonio: la Redención, disponible de forma gratuita en este enlace:

http://www.megaupload.com/?d=ZTPST5GX

Los autores de este singular proyecto ha sido el equipo formado por Izuriel, Redentor, Jay Done, Kenneth Williams y Cassius von Drakenhof, usuarios habituales del foro de www.requiemnocte.net, que fue el principal foro hispano dedicado al Nuevo Mundo de Tinieblas.
Y hay que decir en justicia que esta versión no oficial de Demonio no desmerece a los productos oficiales, y está diseñada siguiendo la tónica habitual del Sistema Narrativo y los cambios en el trasfondo.
En Demonio: la Redención, los personajes interpretan a los Nephilim, criaturas inhumanas que se ven forzadas a poseer cuerpos humanos para habitar en nuestro mundo. Originalmente habitan en una dimensión infernal conocida como Malebolge, pero algunos consiguen escapar de su prisión por diversos medios.

Los Nephilim están divididos en Casas, según sus poderes y formas más habituales:
-Belbrezu (Verdugos): Son los demonios que dieron lugar a las leyendas sobre ángeles de la muerte, espíritus de la enfermedad y de la oscuridad, y a menudo constituyen los guerreros de su raza.
-Kelvezu (Videntes): Los Nephilim de esta Casa son espíritus sabios, sibilinos y siniestros, que a menudo pueden responder a cualquier pregunta e incluso predecir el futuro, y que a menudo enloquecen a los mortales con su conocimiento prohibido.
-Labrezu (Corruptores): Los demonios de esta Casa se encuentran tras las leyendas de íncubos y súcubos. Son criaturas sensuales y cautivadoras que disfrutan seduciendo a la humanidad y jugando con los sentimientos.
-Malebrezu (Embaucadores): Estos espíritus son expertos en el engaño y se consideran la nobleza de los Nephilim. Entre ellos se encuentran demonios tentadores y embaucadores que a menudo gobiernan a otros demonios simplemente porque tienen poder para ello.
-Narbazu (Depredadores): Estos demonios son criaturas salvajes y temperamentales, que están imbuidos del poder destructivo de la naturaleza. Su presencia a menudo ha provocado la aparición de mitos sobre bestias malignas y catástrofes naturales.

En general los Nephilim desconocen en gran medida cómo surgieron y cuál es su propósito. La mayoría están de acuerdo en que de alguna forma Cayeron y fueron encerrados en el Malebolge por una entidad vengativa, pero todos difieren en mayor o menor medida sobre la naturaleza de la guerra en que fueron derrotados o la naturaleza de quien les encerró. Algunos también murmuran sobre la posibilidad de una Redención, pero la mayoría la consideran una patraña.
En torno a los mitos de los orígenes e historia de los Nephilim han surgido diversas organizaciones conocidas como Credos:
-B’ney Caîm: Los seguidores de la B’ney Caîm o Cainitas creen que la rebelión de los Nephilim fue provocada por la creación de los humanos. Algunos Nephilim sintieron envidia de ellos, hijos favorecidos de Dios, y trataron de tentarlos para que Dios viera que eran indignos. Uno de los ángeles hizo un pacto con un hombre llamado Caín, que envidiaba a su hermano por el amor de Dios. El ángel le ofreció poder a cambio del sacrificio de su hermano. Dios castigó a Caín por lo que había hecho pero también a los ángeles que habían tentado a los humanos.
Actualmente los Cainitas buscan conocimientos místicos para derrotar al Todopoderoso y pretenden utilizar a la humanidad como arma.
-Fidelium Fatum: Los llamados Luciferinos creen a grandes rasgos en el mito judeocristiano de la creación. Consideran que los demonios fueron liderados por Lucifer, que se rebeló contra Dios porque se resentía por lo que consideraba la esclavitud de la humanidad. Lucifer fue derrotado y encerrado en Genhinnom.
Actualmente los siervos de Lucifer buscan venganza y liberar a su Príncipe. Su conducta es fanática y no están dispuestos a perdonar a Dios y sus ángeles.
-Psykosthasia: Los seguidores de la Psykosthasia afirman que tras terminar la Creación, Dios elaboró un Gran Plan, y que para ello creó a Ángeles y Demonios, y ambos grupos eran necesarios para mantener el equilibrio. Tras crear a la humanidad el cometido de los Ángeles fue enseñar a los humanos la bondad y el de los Demonios enseñar la maldad. La Caída de los Demonios tras tentar a Adán y Eva fue un acto decidido de antemano por Dios como parte de su plan.
Actualmente los Nephilim de la Psykosthasia continúan “educando” a los humanos, tentándolos y castigándolos cuando han llegado al final. Entre ellos se encuentran demonios especialmente crueles y retorcidos.
-Scienco kaj Justico: Los demonios de este Credo consideran que Dios favoreció injustamente a los humanos, y cuando los demonios se quejaron por ello, fueron castigados. Ahora están decididos a vengarse y que Dios pague por haberlos abandonado y olvidado.
Este Credo es relativamente reciente, habiendo surgido durante la Revolución Industrial, y utiliza una mezcla de tecnología, alquimia y magia para llevar a cabo su propósito de dominar la Creación abriendo el Empireum, el dominio de las ideas puras que ni siquiera Dios puede resistir.
-Selijot: Como el Fidelium Fatum el Selijot también cree en el mito judeocristiano de la Creación, pero al contrario que los Luciferinos se consideran arrepentidos y sólo quieren volver al lado de Dios y aceptar su voluntad. Su mayor anhelo es volver a ser ángeles algún día.

Aparte de estos cinco grandes Credos, existen Nephilim que no siguen ningún Credo particular, así como otros Credos menores, como Die Bruderschaft, surgido de las cenizas del nazismo, o los Encadenados, demonios antiquísimos que han acumulado gran poder y creado cultos inhumanos en torno a ellos.

Demonio: la Redención utiliza el Nuevo Sistema Narrativo, y aparte de diversos elementos similares a Demonio la Caída y que definen también la existencia de los Nephilim, como la fe, los pactos, la posesión de un cuerpo, etc. también dispone de un escenario ambientado en la ciudad de Las Vegas para comenzar a jugar.

Y hasta aquí este breve repaso a la influencia de los demonios en literatura, cine y juegos de rol. Como siempre espero que hayáis disfrutado con la lectura, la próxima vez que individuo sonriente os prometa un trato irrechazable agarraos a vuestras almas y como siempre, la decisión queda en vuestras manos.

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Re: Demonios y juegos de rol

#9

Mensaje por Alexander Weiss » 20 Oct 2019, 20:32

Justycar escribió:Me sorprende que lo conozcas, no es precisamente famoso este hombre fuera de la Psicología. Wundt está considerado el primero que inicio el período científico en psicología, en su laboratorio de Leipzig, su interés eran principalmente las funciones básicas del cerebro: la percepción, la sensación, la emoción, la atención, etc.
Cuando escribí el artículo, hace ya bastantes años (necesitaría cierta actualización), me documenté con varios artículos sobre la presencia de los demonios desde diversos puntos de vista y leí un breve artículo académico de psicología sobre la visión de los demonios y mencionaban a Wundt.

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Re: Demonios y juegos de rol

#10

Mensaje por Mu_ » 28 Oct 2019, 13:50

Yo leí In Nomine Satanis/Magna Veritas, no recuerdo si en el propio libro o en otra descripción, definido como un mundo donde los fanáticos religiosos tienen razón, un enfoque que me parecio interesante.
Chào mừng những con ma cà rồng Sài Gòn

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