"Countdown" 4
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Tadd (Dava)
Detective Privado
Re: "Countdown" 4
- Muchas gracias por el consejo…
Su tacto cálido me desconcierta por unos momentos aunque me permite hacerme una idea de como son las situaciones en sus dominios. Según mi escasa experiencia, ella y sus cercanos parecen estar usando los recipientes de la comunidad latina de la zona para mezclarse entre ellos y evitar ser descubiertos. De ahí que especifique que solo nos alimentemos de “hombres blancos anglosajones”, entre otras cosas. Muy astuta. He aprendido algo nuevo y lo agradezco. Estrecho su mano con firmeza.
- Mis disculpas por adelantado por los problemas que ese traidor pueda causaros.
Tras esto salgo del establecimiento junto a Nicole. Y una vez lejos de su influjo no puedo evitar sentir cierto nivel de alivio y asegurarme que ella también está “liberada”. Nos alejamos en silencio un par de manzanas de local de Yahaira para, en un lugar algo mas discreto, llamar a un Taxi y volver a nuestra investigación que no va tan viento en popa como deseariamos.
- Tengo que aprender con hacer eso, menuda pava. ¡Vaya derroche de personalidad! ¿Qué tal estas tú, Louise? -le pregunto en lo que esperamos la llegada del vehículo-. A mi me ha costado lo mío sobreponerme a la Serpiente. ¿Alguna idea de por dónde continuar?
- Voivoda
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Re: "Countdown" 4

Los distintos controles que ha establecido la policía de Nueva York y la Guardia Nacional por diferentes puntos de Manhattan os impiden tener una conversación tranquila. Tenéis los nervios a flor de piel, aunque para vuestra fortuna la distancia entre el sur del Bronx y el punto en el que está el buzón en el que contactáis con la abogada de Chang es pequeña y el trayecto es corto.
Es el último de los controles, en el que la policía obliga al taxi a ponerse en el arcén, el que hace que casi perdáis totalmente la compostura. El agente no deja de miraros, sobre todo a Nicole, al tiempo que hace comprobaciones en su teléfono y habla por su walkie-talkie pidiendo una serie de datos sobre vuestra documentación. Tadd coge la mano de Nicole, ambas están frías como la de los cadáveres que sois, pero el gesto reconforta a la Malkavian mientras un torbellino de voces parecen acumularse en sus pensamientos.
Tras una espera que se os hace interminable, finalmente el agente da permiso al taxi para continuar. Probablemente la ayuda de Hope haya sido decisiva en esta ocasión, pero las dos sois conscientes del tremendo riesgo creciente que corréis. Y Tadd asume para sus adentros que la máscara que termina de preparar para su compañera puede no ser suficiente...

El frío os sacude una vez que Nicole deja el mensaje en el buzón. Buscáis un espacio alejado de las luces y del borde de la calle para evitar a otras patrullas policiales que puedan pasar por la zona, lo que os hace caminar unos minutos hasta una plaza en cuyos soportales os podéis resguardar. Al otro lado, una pantalla muestra un informativo en marcha y una cinta de noticias que pasa por la parte inferior.
Varias de ellas os llaman la atención, ya que están vinculadas a una operación a gran escala contra el narcotráfico que se está desarrollando en varios puntos del este del país. La mayor parte de registros se están realizando en Boston, pero también hay redadas en Nueva York, en los alrededores de Gran Central Station. En la imagen podéis ver de hecho imágenes grabadas por la propia policía de su entrada en el Centro Cultural Polaco, situado junto a la estación.

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Nicole Peralta (Nyxe)
Trabajadora Social
Re: "Countdown" 4
Me llama la atención que lejos de sentir su mente invadida, la reacción de Tindalos sea de entusiasmo. ¿Será porque se siente capaz de llegar a hacer lo mismo? Supongo que tiene sentido si está relacionado con su familia de sangre. Si le describiera mi conexión con mis hermanos a cualquier neurotípico la idea les sonaría perturbadora. Y sin embargo para mí es... reconfortante. Incluso cuando siento su ansiedad o su rabia, es agradable no estar nunca sola.
No puedo hablar con Tindalos de nada mientras el taxista esté delante, así que cierro los ojos y apoyo la frente en la puerta. Intento parecer dormida, pero han pasado demasiadas cosas y... simplemente lo necesito. Si por lo menos el matrimonio de los asientos de atrás dejase de discutir y se callara.
Puede que ya no tengamos que buscar un Refugio en los proximos días, pero sólo tenemos un hilo del que tirar: la abogada de Chang. Y a menos que consiga localizarla, sólo cuento con unos pocos mensajes antes de que se me acabe el tiempo de gracia. Pero aunque la encuentre... ¿qué voy a hacer después?
Levanto la cabeza sobresaltada cuando noto que el taxi para en un control, y me doy cuenta de que somos Tindalos y yo los que vamos en los asientos de atras, que el matrimonio no está en este taxi. Trato de mostrarme calmada, el que no me lata el corazón ayuda. Pero no puedo evitar apretar con fuerza la mano de Tindalos cuando me la ofrece. Demasiadas ideas cruzan mi mente a toda velocidad.
¿Le borro la memora?
¿Saco la navaja?
¿Me dejo capturar y me velo despues?
¿Funcionara?
¿Me matarán?
¿Sufriré?
¿Se enterará mi familia?
¿Sufrirán?
¿Me oireis?
¿Sufrireis?
¿Me abandonareis?
¿Sufrirás?
No tengo claro que todos los pensamientos sean míos. Por suerte -o más probablemente por Hope- el policía nos deja pasar, pero no es hasta que le hemos perdido de vista cuando me permito derrumbarme de alivio sobre el asiento. Definitivamente, no puedo atreverme a volver a coger un taxi sin velarme.
Dejo el mensaje en el buzón. "22 de Septiembre a las 23:00, vestíbulo del W de Manhattan. Al Thani se reunió con alguien sospechoso y necesitamos investigar quién es." Esta vez en vez de frotar la carta, corto unos trozos pequeños de ajo y, tras mezclarlos con unas gotitas de mi sangre, los cuelo con la navaja en el marco de la puertecilla.
No me atrevo a hablar con Tindalos en mitad de la calle, así que buscamos donde resguardarnos. Al ver que en la plaza hay una pantalla, aprovecho y trato de mirar la hora en la esquina. Pero cuando me doy cuenta de lo que se está emitiendo se me cae el alma a los pies.
-Es... nuestra sangre- alcanzo a decir.
En cuanto leí "Boston" me vino a la mente el nombre de Cassidy, pero al ver las imágenes del Centro Cultural Polaco me queda claro qué clase de droga buscaba esa redada.
-Dime... dime que te avisamos -digo, llevándome las manos a la cabeza. Sowiek es casi mi única esperanza para quedarme en Nueva York, no puede haberla atrapado la policía.- Estas bien... -murmuro mientras me hago prácticamente un ovillo a los pies de Tindalos- ¿...verdad? -trato de pronunciar para convencerme a mi misma, pero me he quedado sin aire en los pulmones y no llego a emitir un sonido.
Si le hubiera pasado algo lo habría sentido. -Lo habría sentido...- Pienso en las últimas horas. No he percibido ningún pánico, no he escuchado la voz de Sowiek ni visto sus sangres. Así que tiene que estar bien. Pero espera. ¿Cuándo ha sido la última vez que he sentido su presencia? -¿Cuándo...?- No lo recuerdo. No la encuentro. Puede eso significar que... ¿ya no está? ¿Que he mirado la pantalla por ella? -¡No!- Significa que le avisamos y ha conseguido ponerse a salvo. Sabía que la estaban buscando. Por eso quería quiere el W. Porque sabía que su red estaba comprometida. Quizá el setentero haya movido los hilos. He visto los mismos lugares en la nota de Al Thani y por eso lo he reconocido. Sólo ha sido pattern recognition. Que otros vampiros Vástagos lo hayan llamado Ojos del Caos es porque no entienden a los neurodivergentes. No ha sido la Muerte Final de Sowiek la que ha tirado de mis ojos hacia la pantalla. La redada no la ha alcanzado.
-¿...Verdad?
No puedo hablar con Tindalos de nada mientras el taxista esté delante, así que cierro los ojos y apoyo la frente en la puerta. Intento parecer dormida, pero han pasado demasiadas cosas y... simplemente lo necesito. Si por lo menos el matrimonio de los asientos de atrás dejase de discutir y se callara.
Puede que ya no tengamos que buscar un Refugio en los proximos días, pero sólo tenemos un hilo del que tirar: la abogada de Chang. Y a menos que consiga localizarla, sólo cuento con unos pocos mensajes antes de que se me acabe el tiempo de gracia. Pero aunque la encuentre... ¿qué voy a hacer después?
Levanto la cabeza sobresaltada cuando noto que el taxi para en un control, y me doy cuenta de que somos Tindalos y yo los que vamos en los asientos de atras, que el matrimonio no está en este taxi. Trato de mostrarme calmada, el que no me lata el corazón ayuda. Pero no puedo evitar apretar con fuerza la mano de Tindalos cuando me la ofrece. Demasiadas ideas cruzan mi mente a toda velocidad.
¿Le borro la memora?
¿Saco la navaja?
¿Me dejo capturar y me velo despues?
¿Funcionara?
¿Me matarán?
¿Sufriré?
¿Se enterará mi familia?
¿Sufrirán?
¿Me oireis?
¿Sufrireis?
¿Me abandonareis?
¿Sufrirás?
No tengo claro que todos los pensamientos sean míos. Por suerte -o más probablemente por Hope- el policía nos deja pasar, pero no es hasta que le hemos perdido de vista cuando me permito derrumbarme de alivio sobre el asiento. Definitivamente, no puedo atreverme a volver a coger un taxi sin velarme.
Dejo el mensaje en el buzón. "22 de Septiembre a las 23:00, vestíbulo del W de Manhattan. Al Thani se reunió con alguien sospechoso y necesitamos investigar quién es." Esta vez en vez de frotar la carta, corto unos trozos pequeños de ajo y, tras mezclarlos con unas gotitas de mi sangre, los cuelo con la navaja en el marco de la puertecilla.
No me atrevo a hablar con Tindalos en mitad de la calle, así que buscamos donde resguardarnos. Al ver que en la plaza hay una pantalla, aprovecho y trato de mirar la hora en la esquina. Pero cuando me doy cuenta de lo que se está emitiendo se me cae el alma a los pies.
-Es... nuestra sangre- alcanzo a decir.
En cuanto leí "Boston" me vino a la mente el nombre de Cassidy, pero al ver las imágenes del Centro Cultural Polaco me queda claro qué clase de droga buscaba esa redada.
-Dime... dime que te avisamos -digo, llevándome las manos a la cabeza. Sowiek es casi mi única esperanza para quedarme en Nueva York, no puede haberla atrapado la policía.- Estas bien... -murmuro mientras me hago prácticamente un ovillo a los pies de Tindalos- ¿...verdad? -trato de pronunciar para convencerme a mi misma, pero me he quedado sin aire en los pulmones y no llego a emitir un sonido.
Si le hubiera pasado algo lo habría sentido. -Lo habría sentido...- Pienso en las últimas horas. No he percibido ningún pánico, no he escuchado la voz de Sowiek ni visto sus sangres. Así que tiene que estar bien. Pero espera. ¿Cuándo ha sido la última vez que he sentido su presencia? -¿Cuándo...?- No lo recuerdo. No la encuentro. Puede eso significar que... ¿ya no está? ¿Que he mirado la pantalla por ella? -¡No!- Significa que le avisamos y ha conseguido ponerse a salvo. Sabía que la estaban buscando. Por eso quería quiere el W. Porque sabía que su red estaba comprometida. Quizá el setentero haya movido los hilos. He visto los mismos lugares en la nota de Al Thani y por eso lo he reconocido. Sólo ha sido pattern recognition. Que otros vampiros Vástagos lo hayan llamado Ojos del Caos es porque no entienden a los neurodivergentes. No ha sido la Muerte Final de Sowiek la que ha tirado de mis ojos hacia la pantalla. La redada no la ha alcanzado.
-¿...Verdad?
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Tadd (Dava)
Detective Privado
Re: "Countdown" 4
La parada del taxi por parte de la policía pone a prueba mi último trabajo. Estoy segura de que esto no es una prueba para mi habilidad, pero tarda demasiado en dejarnos avanzar. Que tenga que preguntar por el Walkie solo deja patente que responden ante un organismo superior a la mínima sospecha. Ya sea la SI, la Guardia Nacional o el FBI son palabras mayores para la chapuza de trabajo que pude hacer en tan poco tiempo. Que nos deje pasar solo deja claro que la Esperanza es nuestro ángel de la guarda. No sé cómo se lo pagare, pero le debo nuestros cuellos a esa Malkavian.
Dejo que Ncole haga sus cosas con el buzón vigilándola desde la distancia con la capucha calada y un cigarrillo en la boca. El humo de la nicotina siempre viene bien para dar la impresión de que estás viva si no quieres activar tu sangre. Cada vez que se cruza con alguien o algún desconocido la mira aprieto con fuerza la pistola que llevo oculta bajo la sudadera dispuesta a intervenir. Una vez vuelve a mi lado, sonrío algo aliviada hasta que vemos las noticias. Oírla quebrarse remueve algo en mi interior.
-Es nuestra sangre -Repito aceptando nuestra culpa y el pecado con el que tendremos que cargar hasta que lo expiemos-. Y que nos valga para no olvidar nunca lo frágil que es la cuerda sobre la que caminamos.
Cuando veo a Nicole caer hecha un ovillo no puedo evitar tomarla entre mis brazos y apretar con fuerza. Necesito que se recomponga, pero nunca ha sido mi fuerte proporcionar apoyo emocional, y el torbellino de emociones al que se enfrenta parece muy intenso. Se que debo decir algo.
-Tu hiciste todo lo que pudiste por ponerle a salvo, Louise -doy una calda para simular la respiración-. Seguro que se ha puesto a salvo. Y si no ha podido salvar su puto cuello aun habiéndole avisado… -le ofrezco un cigarrillo a Nicole- dudo mucho que hubiera podio serte de ayuda para establecerte en la ciudad -sonrió-. Tómalo como una prueba de fuego, el destino es muy caprichoso.
No puedo decirle a que estará bien sin tener la certeza de ello. Me veo incapaz de mentirla, incluso de darle vanas esperanzas. No me gustaría que me lo hicieran a mí. Las cosas son como son, y si luego resultan mejor, eso que ganas. Lo mejor seria cambiar de tema radicalmente. Volver al trabajo para centrarnos y alejarnos de todos los “y si” que sacuden nuestras no-vidas.
-Pues si ya has enviado el sobre, me toca currar a mí. Necesitamos un cibercafé o algo similar para ver que puedo averiguar de nuestra querida abogada -miro a Nicole a los ojos con una sonrisa vacua-. Paso de las citas a ciegas, nunca salen bien.
Tras esto saco unos cascos y le ofrezco uno a Nicole y me pongo yo el otro. Una vez se lo pone, pulso el play en el móvil y comienza a sonar una CANCIÓN. La música siempre me ayuda en estos momentos y lo mismo a ella también le funciona.
Dejo que Ncole haga sus cosas con el buzón vigilándola desde la distancia con la capucha calada y un cigarrillo en la boca. El humo de la nicotina siempre viene bien para dar la impresión de que estás viva si no quieres activar tu sangre. Cada vez que se cruza con alguien o algún desconocido la mira aprieto con fuerza la pistola que llevo oculta bajo la sudadera dispuesta a intervenir. Una vez vuelve a mi lado, sonrío algo aliviada hasta que vemos las noticias. Oírla quebrarse remueve algo en mi interior.
-Es nuestra sangre -Repito aceptando nuestra culpa y el pecado con el que tendremos que cargar hasta que lo expiemos-. Y que nos valga para no olvidar nunca lo frágil que es la cuerda sobre la que caminamos.
Cuando veo a Nicole caer hecha un ovillo no puedo evitar tomarla entre mis brazos y apretar con fuerza. Necesito que se recomponga, pero nunca ha sido mi fuerte proporcionar apoyo emocional, y el torbellino de emociones al que se enfrenta parece muy intenso. Se que debo decir algo.
-Tu hiciste todo lo que pudiste por ponerle a salvo, Louise -doy una calda para simular la respiración-. Seguro que se ha puesto a salvo. Y si no ha podido salvar su puto cuello aun habiéndole avisado… -le ofrezco un cigarrillo a Nicole- dudo mucho que hubiera podio serte de ayuda para establecerte en la ciudad -sonrió-. Tómalo como una prueba de fuego, el destino es muy caprichoso.
No puedo decirle a que estará bien sin tener la certeza de ello. Me veo incapaz de mentirla, incluso de darle vanas esperanzas. No me gustaría que me lo hicieran a mí. Las cosas son como son, y si luego resultan mejor, eso que ganas. Lo mejor seria cambiar de tema radicalmente. Volver al trabajo para centrarnos y alejarnos de todos los “y si” que sacuden nuestras no-vidas.
-Pues si ya has enviado el sobre, me toca currar a mí. Necesitamos un cibercafé o algo similar para ver que puedo averiguar de nuestra querida abogada -miro a Nicole a los ojos con una sonrisa vacua-. Paso de las citas a ciegas, nunca salen bien.
Tras esto saco unos cascos y le ofrezco uno a Nicole y me pongo yo el otro. Una vez se lo pone, pulso el play en el móvil y comienza a sonar una CANCIÓN. La música siempre me ayuda en estos momentos y lo mismo a ella también le funciona.
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Nicole Peralta (Nyxe)
Trabajadora Social
Re: "Countdown" 4
Me agarro a la voz de Tindalos para volver al mundo real. Su cercanía me hace sentir un poco menos desprotegida, pero sólo hasta cierto punto. Hay demasiadas cosas frente a las que sé que tampoco me puede proteger. Lo que dice de Sowiek también me tranquiliza sólo a medias. Aunque pueda tener razón, los hechos no cambian. Si no está, no me puede ayudar. Levanto la vista para responder, pero entonces me encuentro con el cigarro encendido de Tindalos frente a mí.
En un instante, siento cómo la sangre me da un vuelco dentro del corazón y para cuando me quiero dar cuenta de lo que ha pasado, he pegado un bote hacia atrás y tengo los ojos fijos en la llama del cigarro. A la Bestia no le gusta el fuego. Na-da. E incluso una llama tan inocente como la de un cigarrillo es suficiente para que nuestra sangre se agite y revuelva asustada. No es algo que normalmente le suponga problemas para controlar a la mayoría de Vástagos, y muchos -como Tindalos- siguen fumando por costumbre. Pero darme de bruces con una llama me ha pillado de sorpresa.
-Tio... -empiezo a decir mientras me obligo a apartar la vista del cigarro para comprobar si hay alguien alrededor que nos haya podido ver- no me acerques un cigarro así que casi me quemas -le digo tratando de añadir una leve risa despreocupada, tanto para disimular ante quien nos haya podido ver como para que Tindalos vea que no le estoy culpando.
Por lo menos, el susto me ha traído al mundo real de golpe.
-No se si justo un cibercafé sea la mejor idea -digo, y me acerco un poco más a él (sin perder de vista su cigarro) para explicarle en voz baja-. Recuerda que los mayores nos han prohibido usar las redes y nos podemos ganar un castigo como nos pillen. -En voz mas alta, añado- Además, no creo que haya muchos abiertos a estas horas, y el de Espe nos pilla en la otra punta.
Pero no es mala idea. Hay más formas de encontrarla que siguiendo su rastro físico, y aunque no tengamos su nombre, igual con su número y sabiendo para quién trabaja puede ser suficiente para localizar una oficina. El problema estaría, si quiero ayudarle, en encontrar un sitio con un ordenador público que pueda coger yo mientras él está con su portátil. ¿Quizá haya alguna biblioteca cerca con sala búho? Acepto el auricular que me ofrece Tindalos mientras sigo buscando ideas. Pero en cuanto escucho la canción que ha puesto no puedo evitar empezar a reír.
Aunque no conozco justo esta canción, este tipo de música synth-pop me suele gustar cuando siento que el mundo real me supera. Normalmente, cuantas más pistas tengan mejor, porque al escucharlas todas a la vez es como si ensordecieran mis pensamientos junto con todo lo que sucede fuera de mi cabeza. Pero, concretamente la que ha puesto Tindalos, aparte de eso suena muy... ¿esperanzadora? ¿animada? No encaja para nada con todo lo que nos está pasando ahora.
-¿Has puesto esta para levantarme el ánimo? -le pregunto sin dejar de sonreír bajo la mascarilla. La canción me suena como un "ya verás cómo todo va a salir bien" realmente ingenuo, dadas las circunstancias. Y aún así... funcionaba.
And let yourself go
You know you didn't lose your self-control
Let's start at the rainbow
Realmente me hace sentir menos preocupada. Me hace pensar que vamos a encontrar la manera de que las cosas acaben bien, aún con todo lo que está pasando. Me pregunto si simplemente le gusta a él, o si la ha puesto porque imaginaba que me ayudaría a mí. No es la clase de música en la que se suela pensar cuando se habla de tranquilizar a alguien. Pero conmigo lo hace, y además me gusta.
Turn away
Another way to be where you didn't want yourself to go
And let yourself go
Is that a compromise?
Aunque quizá la letra no sea tan animada ahora que la escucho. Pero eso sólo hace que la situación me parezca más divertida. Mientras caminamos juntos le doy la mano. Sólo para fingir ante cualquier mortal que pueda vernos. Una pareja de lesbianas un chico y una chica escuchando música juntos por la noche es lo más normal del mundo. Mantengo los ojos y el oído que tengo libre atentos a cualquier señal de la policía, pero me dejo tranquilizar por la canción y la cercanía de Tindalos. Su mano está a la misma temperatura que la mía, por lo que no noto la clase de calor que avivaría mi Ansia, pero tampoco una frialdad que me recuerde que no estamos vivos. Es una sensación agradable.
So, what do you wanna do, what's your point of view?
There's a party, screw it, do you wanna go?
A handshake with you, what's your point of view?
Sólo para fingir.
En un instante, siento cómo la sangre me da un vuelco dentro del corazón y para cuando me quiero dar cuenta de lo que ha pasado, he pegado un bote hacia atrás y tengo los ojos fijos en la llama del cigarro. A la Bestia no le gusta el fuego. Na-da. E incluso una llama tan inocente como la de un cigarrillo es suficiente para que nuestra sangre se agite y revuelva asustada. No es algo que normalmente le suponga problemas para controlar a la mayoría de Vástagos, y muchos -como Tindalos- siguen fumando por costumbre. Pero darme de bruces con una llama me ha pillado de sorpresa.
-Tio... -empiezo a decir mientras me obligo a apartar la vista del cigarro para comprobar si hay alguien alrededor que nos haya podido ver- no me acerques un cigarro así que casi me quemas -le digo tratando de añadir una leve risa despreocupada, tanto para disimular ante quien nos haya podido ver como para que Tindalos vea que no le estoy culpando.
Por lo menos, el susto me ha traído al mundo real de golpe.
-No se si justo un cibercafé sea la mejor idea -digo, y me acerco un poco más a él (sin perder de vista su cigarro) para explicarle en voz baja-. Recuerda que los mayores nos han prohibido usar las redes y nos podemos ganar un castigo como nos pillen. -En voz mas alta, añado- Además, no creo que haya muchos abiertos a estas horas, y el de Espe nos pilla en la otra punta.
Pero no es mala idea. Hay más formas de encontrarla que siguiendo su rastro físico, y aunque no tengamos su nombre, igual con su número y sabiendo para quién trabaja puede ser suficiente para localizar una oficina. El problema estaría, si quiero ayudarle, en encontrar un sitio con un ordenador público que pueda coger yo mientras él está con su portátil. ¿Quizá haya alguna biblioteca cerca con sala búho? Acepto el auricular que me ofrece Tindalos mientras sigo buscando ideas. Pero en cuanto escucho la canción que ha puesto no puedo evitar empezar a reír.
Aunque no conozco justo esta canción, este tipo de música synth-pop me suele gustar cuando siento que el mundo real me supera. Normalmente, cuantas más pistas tengan mejor, porque al escucharlas todas a la vez es como si ensordecieran mis pensamientos junto con todo lo que sucede fuera de mi cabeza. Pero, concretamente la que ha puesto Tindalos, aparte de eso suena muy... ¿esperanzadora? ¿animada? No encaja para nada con todo lo que nos está pasando ahora.
-¿Has puesto esta para levantarme el ánimo? -le pregunto sin dejar de sonreír bajo la mascarilla. La canción me suena como un "ya verás cómo todo va a salir bien" realmente ingenuo, dadas las circunstancias. Y aún así... funcionaba.
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Let's start at the rainbow
Realmente me hace sentir menos preocupada. Me hace pensar que vamos a encontrar la manera de que las cosas acaben bien, aún con todo lo que está pasando. Me pregunto si simplemente le gusta a él, o si la ha puesto porque imaginaba que me ayudaría a mí. No es la clase de música en la que se suela pensar cuando se habla de tranquilizar a alguien. Pero conmigo lo hace, y además me gusta.
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Is that a compromise?
Aunque quizá la letra no sea tan animada ahora que la escucho. Pero eso sólo hace que la situación me parezca más divertida. Mientras caminamos juntos le doy la mano. Sólo para fingir ante cualquier mortal que pueda vernos. Una pareja de lesbianas un chico y una chica escuchando música juntos por la noche es lo más normal del mundo. Mantengo los ojos y el oído que tengo libre atentos a cualquier señal de la policía, pero me dejo tranquilizar por la canción y la cercanía de Tindalos. Su mano está a la misma temperatura que la mía, por lo que no noto la clase de calor que avivaría mi Ansia, pero tampoco una frialdad que me recuerde que no estamos vivos. Es una sensación agradable.
So, what do you wanna do, what's your point of view?
There's a party, screw it, do you wanna go?
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Sólo para fingir.
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Re: "Countdown" 4
Un halo de esperanza acompaña al gesto que compartís en mitad de la humedad y la bruma habitual en Nueva York en las últimas horas de la noche, en ese momento en que choca la temperatura más baja del día en la ciudad con el calor acumulado que asciende en forma de fumarolas de humo desde las alcantarillas.
No estáis demasiado lejos del Hudson, y las luces de Nueva Jersey vibran al otro lado del río. Solo el vuelo esporádico de los helicópteros de la policía y la Guardia Nacional os recuerda que la calle no es un territorio seguro para vosotros. Menos aún cuando os movéis por una zona que es una especie de tierra de nadie vampírica entre el Bronx y el Upper West Side. Si alguien quiere pillar a un vampiro desprotegido, no es mal territorio para intentarlo, por lo que tratáis de simular que sois lo más humanos posible hasta que veis el neón que anuncia un cibercafé de esos que abren 24 horas.

Un empleado de origen pakistaní os comenta las tarifas con un acento muy marcado y no hace más preguntas después de deciros que básicamente podéis sentaros donde queráis. El lugar tiene amplios ventanales a la calle en la que pasan apenas algunos taxis cada cierto tiempo. Todo el local está vacío exceptuando un asiento, de esos que utilizan los gamers, en el que veis a una chica joven que minimiza varias pestañas con poco disimulo cuando intuye que hay alguien más en el local.
La chica os mira de soslayo cuando entráis, con cara de pocos amigos pero sin ser manifiestamente hostil. Suponéis que nadie está a estas horas de la madrugada en un lugar como esté porque le apetezca tener mucha compañía.
Sowiek, Yahaira, Di Maggio, Miki, Chang... estáis sumidas en vuestros pensamientos al entrar en aquel lugar cuya calefacción está demasiado alta, lo que aún así no os resulta del todo desagradable. Las luces del local están prácticamente apagadas exceptuando las de los monitores, lo que hace más llamativo el paso rutinario de una patrulla policial por el exterior, que inunda de rojo y azul todo el bajo en el que está situado el cibercafé. La buena sensación de vuestra compañía se va disipando y dejando paso a una fría inquietud.
No estáis demasiado lejos del Hudson, y las luces de Nueva Jersey vibran al otro lado del río. Solo el vuelo esporádico de los helicópteros de la policía y la Guardia Nacional os recuerda que la calle no es un territorio seguro para vosotros. Menos aún cuando os movéis por una zona que es una especie de tierra de nadie vampírica entre el Bronx y el Upper West Side. Si alguien quiere pillar a un vampiro desprotegido, no es mal territorio para intentarlo, por lo que tratáis de simular que sois lo más humanos posible hasta que veis el neón que anuncia un cibercafé de esos que abren 24 horas.

Un empleado de origen pakistaní os comenta las tarifas con un acento muy marcado y no hace más preguntas después de deciros que básicamente podéis sentaros donde queráis. El lugar tiene amplios ventanales a la calle en la que pasan apenas algunos taxis cada cierto tiempo. Todo el local está vacío exceptuando un asiento, de esos que utilizan los gamers, en el que veis a una chica joven que minimiza varias pestañas con poco disimulo cuando intuye que hay alguien más en el local.
La chica os mira de soslayo cuando entráis, con cara de pocos amigos pero sin ser manifiestamente hostil. Suponéis que nadie está a estas horas de la madrugada en un lugar como esté porque le apetezca tener mucha compañía.
Sowiek, Yahaira, Di Maggio, Miki, Chang... estáis sumidas en vuestros pensamientos al entrar en aquel lugar cuya calefacción está demasiado alta, lo que aún así no os resulta del todo desagradable. Las luces del local están prácticamente apagadas exceptuando las de los monitores, lo que hace más llamativo el paso rutinario de una patrulla policial por el exterior, que inunda de rojo y azul todo el bajo en el que está situado el cibercafé. La buena sensación de vuestra compañía se va disipando y dejando paso a una fría inquietud.




