La ruta de los coyotesPor Magus [email protected]
La 66 es el camino de un pueblo en fuga, refugiados del polvo y de la tierra menguante, del estruendo de los tractores y la menguante propiedad, de la lenta invasión del desierto hacia el norte, de los vientos retorcidos que aúllan desde Texas, de las inundaciones que no traen riqueza a la tierra y roban la poca riqueza que hay. De todo esto huye el pueblo y llega a la 66 por las carreteras secundarias, por las sendas de las carretas y los caminos rurales llenos de baches. La 66 es la carretera madre, la carretera de la huida.
-John Steinbeck, Las uvas de la ira
La Ruta 66
La Ruta 66 de los Estados Unidos o Carretera 66 de los Estados Unidos, fue una de las carreteras originales del Sistema de Carreteras Numeradas. Se estableció el 11 de noviembre de 1926, e iba desde Chicago, Illinois, a través de Misuri, Kansas, Oklahoma, Texas, Nuevo México y Arizona antes de terminar en Santa Mónica, California, cubriendo un total de 3.940 km.
Con el tiempo se ha convertido en un icono de la cultura popular estadounidense, apareciendo en canciones, novelas, películas, y series de televisión. Para muchos simboliza la evasión, la pérdida y la esperanza de un nuevo comienzo. En la novela “Las uvas de la ira” de John Steinbeck, se la llama “Carretera Madre”.
En conjunto, la Ruta 66 es un símbolo estadounidense de libertad, viaje, y decadencia: pueblos fantasmas, minas agotadas, moteles cerrados, gasolineras oxidadas y carreteras que se desvían o desaparecen. El Wyrm se alimenta del abandono, la miseria, la contaminación sutil, y la ilusión de progreso que se convierte en ruina.
Antes de la ruta
En 1857 el teniente Edward Fitzgerald Beale, oficial naval al servicio del Cuerpo de Ingenieros Topográficos del Ejército de los Estados Unidos, recibió la orden del Departamento de Guerra de construir un camino para carretas financiado por el gobierno a lo largo del paralelo 35. Sus órdenes secundarias consistían en comprobar la posibilidad del uso de camellos como animales de carga en el desierto del suroeste del país. Este camino de carretas se convirtió en antecedente de la Ruta 66.
Hacia 1913 el camino estaba establecido con tramos pavimentados alternados con tramos de tierra. Esta ruta estaba conectada por otras carreteras: La ruta Lone Star, que psaba por San Luís en su trayecto de Illinos a Luisiana; y la National Old Trails Road que se dirigía a Los Ángeles a través de San Luís. La idea original de construir una carretera continua entre Chicago y Los Ángeles fue concebida por los empresarios Cyrus Avery y John T. Woodruff en 1925.
Inauguración y popularidad
La designación numérica 66 se asignó a la ruta de Chicago a Los Ángeles el 30 de abril de 1926 en Springfield, Misuri. Aunque oficialmente la ruta se inauguró el 11 de noviembre, no se pavimentaría por completo hasta 1938. Cyrus Avery insistió en que la carretera debería tener un número redondo y al principio propuso el número 60. Tras una serie de debates sobre el trazado y la denominación se decidieron por el número 66., aunque en el mapa de carreteras de 1926 la ruta aparece como US 60.
Tras la creación oficial, Cyrus Avery propuso la creación de la Asociación de la Carretera 66 de los Estados Unidos para promover el asfaltado completo de extremo a extremo y fomentar los viajes por ella. La asociación se fundó oficialmente en Tulsa, Oklahoma, en 1927, y su primer intento de promoción fue el “Bunion Derby,” una carrera a pie desde Los Ángeles hasta Nueva York. La publicidad funcionó y el ganador de la carrera fue Andy Hartley Payne, un corredor cherokee de Oklahoma. La asociación se convirtió en portavoz de empresas y negocios a lo largo de la Ruta 66 hasta su disolución en 1976.
El tráfico en la carretera aumentó debido a que era prácticamente llana, lo que la convirtió en una ruta popular para camiones. Durante la Gran Depresión en la década de 1930 muchas familias de agricultores se dirigieron hacia el oeste en busca de trabajo. La Ruta 66 se convirtió en la principal vía de viaje para estas personas, a menudo llamadas “okies” o “arkies.” Las comunidades establecidas a lo largo de la carretera recibieron cierto alivio durante este período, pues con el creciente tráfico permitió el auge de negocios familiares como gasolineras, restaurantes y moteles, todos fácilmente accesibles para los automovilistas.
Gran parte de la antigua carretera, como todas las de la época, era de grava o tierra nivelada. Gracias a los esfuerzos de la Asociación de la Carretera 66, en 1938 la Ruta 66 se convirtió en la primera carretera estadounidense completamente pavimentada. Varios tramos eran peligrosos: más de un tramo recibió el nombre de “Bloody 66” y poco a poco se realizaron obras para mejorarlos y eliminar las peores curvas. Un tramo a través de las Montañas Negras, cerca de Oatman, Arizona, se encontraba plagado de curvas cerradas y era el más elevado de la ruta, hasta el punto que muchos viajeros contrataban a lugareños para que los guiaran por la pendiente. Este tramo se mantuvo hasta 1953 y todavía está abierto al tráfico como Carretera de Oatman.
Durante la Segunda Guerra Mundial se produjo una mayor migración hacia el oeste debido al atractivo laboral de las industrias bélicas de California. La Ruta 66 ya era popular y una de las carreteras principales del país, además de servir para el transporte de equipo militar. Fort Leonard Wood en Misuri se encontraba ubicado cerca de la carretera y se construyó una conexión mejorada a nivel local.
Ya finalizada la guerra, en la década de 1950 la Ruta 66 se convirtió en la principal carretera para los turistas que se dirigían a Los Ángeles. La ruta atravesaba el Desierto Pintado y pasaba cerca del Gran Cañón. El Cráter del Meteorito en Arizona era otra parada popular. Este marcado aumento del turismo a su vez dio lugar a un comercio de todo tipo de atracciones de carretera, incluyendo moteles con forma de tipi, puestos de helados, tiendas de curiosidades indígenas y granjas de reptiles. Las Cavernas de Meramec, cerca de San Luís, comenzaron a anunciarse en graneros, presentándose como “El escondite de Jesse James.” El Gran Texano anunciaba una cena gratuita de bistec de 2 kg a cualquiera que pudiera consumir toda la comida en una hora. También fue marcado por el desarrollo de la comida rápida: Red’s Giant Hamburg en Springfield, Misuri, fue el primer restaurante con servicio para autos, y también se construyó el primer restaurante McDonald’s en San Bernardino, California. Cambios como éstos en el paisaje consolidaron todavía más la reputación de la Ruta 66 como un microcosmos cultural estadounidense conectado por automóvil.
Cambios en el trazado
En 1930, entre las ciudades de Springfield y San Luís, la Ruta 66 fue desviada hacia el este. En 1933 se completó una ruta alternativa más directa desde el oeste de El Reno cruzando un puente de acero sobre el río South Canadian. En 1936 la ruta se extendió desde el centro de Los Ángeles hasta Santa Mónica, terminando en la intersección de los bulevares Olympic y Lincoln. En 1937 se completó una ruta en línea recta desde Santa Rosa a través de Alburquerque hasta Laguna, ahorrando cuatro horas de viaje a través de Nuevo México.
En 1953 la carretera Oatman a través de las Montañas Negras fue completamente desviada por una nueva ruta entre Kingman, Arizona, y Needles, California. Como resultado, en la década de 1960 Oatman había sido prácticamente abandonado como un pueblo fantasma.
En general, desde la década de 1950, a medida que se construían las nuevas autopistas interestatales, algunos tramos de la Ruta 66 fueron abandonados o trasladados. El desplazamiento de la señalización a las nuevas autopistas, se convirtieron en factores que contribuyeron al cierre de muchos negocios, ya que los viajeros ya no podían encontrarlos ni acceder a ellos con facilidad.
Declive
El principal motivo del declive de la Ruta 66 se produjo en 1956 con la firma de la Ley de Carreteras Interestatales por el presidente Dwight D. Eisenhower, que consideraba la construcción de una nueva red de autopistas un componente necesario de un sistema de defensa nacional.
A medida que la ingeniería vial se volvía más sofisticada, los ingenieros buscaban continuamente rutas más directas entre ciudades y pueblos. El aumento del tráfico también introdujo varias modificaciones en la ruta 66 a lo largo de los años, cuando se hicieron necesarias sucesivas ampliaciones, incluyendo circunvalaciones en las principales ciudades.
En algunos casos, como en el estado de Illinois, las nuevas autopistas interestatales no sólo discurrían paralelas a la antigua Ruta 66, sino que también utilizaban partes de la carretera. Los carriles antiguos terminaban abandonados o se convertían en vías de servicio.
Sin embargo, algunos empresarios y funcionarios de las ciudades a lo largo de la ruta se opusieron rotundamente a la construcción de ampliaciones y circunvalaciones, temiendo la pérdida de negocios e ingresos fiscales. En algunos casos, como en Nuevo México en 1963 se promulgaron leyes que prohibían la construcción de circunvalaciones alrededor de las ciudades a petición local. Sin embargo, estas leyes fueron de breve duración debido a las presiones del gobierno central en Washington y la amenaza de perder fondos federales para carreteras. Algunas ciudades como Tucumcari, San Jon, Santa Rosa, Moriarty, Grants y Gallup llegaron a acuerdos para ubicar sus circunvalaciones lo más cerca posible de sus zonas comerciales y facilitar el acceso de viajeros. En otros casos como en Texas, se recurrió a demandas judiciales para retrasar la construcción de nuevas autopistas. La Asociación de la Carretera 66 se convirtió en la voz de quienes temían perder sus negocios.
A finales de la década de 1960 la mayoría de los tramos rurales de la Ruta 66 habían sido sustituidos. En el caso de Nuevo México se construyó la I-40, donde se encontraba un tramo especialmente peligroso conocido como “Carril de la Matanza”, debido a los numerosos accidentes que se producían en él.
Progresivamente, la Ruta 66 fue desmantelada hasta desaparecer en 1985. La ruta fue cubierta por la Interestatal 55 de Chicago a San Luís; la Interestatal 44 de San Luís a Oklahoma City; la Interestatal de Oklahoma City a Barstow; la Interestatal 15 de Barstow a San Bernardino; y la Interestatal 10 de San Bernardino a Santa Mónica.
Después de la clausura de la Ruta 66, algunas secciones de la carretera fueron reconvertidas en circuitos comerciales, carreteras estatales y locales, o caminos privados, o fueron abandonadas por completo. Aunque ya no fue posible recorrer la ruta sin interrupciones de Chicago a Los Ángeles, gran parte de la ruta original siguió siendo transitable, con algunos tramos bien conservados. Algunos estados han mantenido la designación 66 para partes de la carretera.
Renacimiento
Las primeras asociaciones de la Ruta 66 se fundaron en Arizona, Misuri, e Illinois en los primeros años después de su clausura, pronto seguidas en otros estados. Varios tramos conservados fueron declarados “Ruta Histórica Estatal”, manteniendo sus marcadores, o pintando el emblema de la ruta en las carreteras. Los cazadores de recuerdos a menudo roban marcadores y elementos emblemáticos.
Diversos tramos de la carretera han sido incluidos en el Registro Nacional de Lugares Históricos, o como parte de recorridos turísticos. Muchos grupos de preservación han intentado salvar e incluso declarar monumentos históricos los antiguos moteles y letreros de neón a lo largo de la carretera en algunos estados, ya que muchos sitios de la ruta, como gasolineras, moteles, cafés, puestos comerciales y autocines, se ven amenazados por el abandono y la decadencia de las áreas rurales. El Servicio de Parques Nacionales de los Estados Unidos ha elaborado un itinerario de viaje que describe más de cien lugares históricos, y a medida que su popularidad ha renacido, ha habido demandas de mejorar su señalización y de volver a incluirla en los atlas de carretera.






