Agite la cabeza un par de veces mientras esbozaba una sonrisilla nerviosa. Sabia de sobra lo jodidas que estábamos ahora mismo y el hecho de pensar que Nicole pudiera estar peor era lo que le faltaba para tomar una decisión de la que muy posiblemente podría arrepentirse mas tarde… o puede que antes.
-Mira, te lo has currado a pulso -la miro con cierta franqueza buscando la mentira en su rostro de manera instintiva-, así que voy partir una lanza en contra de mi instinto y a favor de tu palabra. Pero si quieres ayudarnos, lo primero es dar con Louise antes de haga cualquier locura.
Rei para mis adentros por la ironía que era que Nicole , una Malkavian, cometiera una locura, cuando era precisamente su don el que las había salvado el culo en más de una ocasión. Tras asegurarme que no había cámaras a la vista hice un gesto con la cabeza a la recién llegada y corrí tan rápido como pude en la dirección por la que mi instinto me dice que puede haber ido Nicole, muy posiblemente un callejo oscuro y sin cámaras lejos de la vista de los transeúntes, mientras la llamaba como quien busca a un colega que se ha perdido.
-¡Louise! ¿Dónde estás? Venga no me dejes tirada… ha sido un malentendido ¿vale?
La cosa estaba clara, si la encontraba seriamos dos en caso de que la recién llegada fuera una amenaza y si no daba con ella, por lo menos espero que estuviera a salvo.
"Countdown" 4
-
Nicole Peralta (Nyxe)
Trabajadora Social
Re: "Countdown" 4
No quiero subirme al taxi. No quiero tener que elegir si entro, me quedo quieta, o salgo corriendo. Quiero que el mundo se detenga, me deje respirar otra vez un momento, y pueda centrarme en pensar otra vez con claridad. Pero ni la policía ni Tindalos me van a dejar de perseguir, ni mucho menos el Sol va a salir mas tarde.
Miro a los ojos al taxista. Su mirada me hace estremecerme. Puedo adivinar lo que ha vivido, he escuchado muchas historias parecidas. Pero no puedo imaginarlo. No realmente. Y aún así, me está tendiendo un cable.
No quiero subirme al taxi. Pero tampoco me atrevo a no hacerlo. Es demasiado sospechoso, me está presionando para tomar una decisión, y tengo claro que no debo subirme al coche de desconocidos desde antes de saber que existen monstruos que se alimentan de personas. Pero siento como mi propia sangre tira de mí. Es uno de los Vástagos a los que estoy buscando, ¿puedo rechazar su ayuda y esperar que me acepte después? ¿Realmente creo que me va a hacer daño? Ya ha estado dentro de mi cabeza, de hecho no es la primera vez que voy en su coche.
Al fin y al cabo tenemos la misma sangre.
No sé en qué momento mi resistencia se ha venido abajo. Cuando me quiero dar cuenta, estoy en el asiento trasero cerrando la puerta del coche.
-Gracias- digo, volviendo la vista hacia el retrovisor. -¿A dónde vamos?
Miro a los ojos al taxista. Su mirada me hace estremecerme. Pero también me da lástima. ¿Cuánto dolor hay en ella? ¿Cuántos años? ¿Llegaré a tener esa mirada algún día alguna noche? Y si sucede, ¿seguiré intentando ayudar a mi familia?
¿A mis dos familias?
Miro a los ojos al taxista. Su mirada me hace estremecerme. Puedo adivinar lo que ha vivido, he escuchado muchas historias parecidas. Pero no puedo imaginarlo. No realmente. Y aún así, me está tendiendo un cable.
No quiero subirme al taxi. Pero tampoco me atrevo a no hacerlo. Es demasiado sospechoso, me está presionando para tomar una decisión, y tengo claro que no debo subirme al coche de desconocidos desde antes de saber que existen monstruos que se alimentan de personas. Pero siento como mi propia sangre tira de mí. Es uno de los Vástagos a los que estoy buscando, ¿puedo rechazar su ayuda y esperar que me acepte después? ¿Realmente creo que me va a hacer daño? Ya ha estado dentro de mi cabeza, de hecho no es la primera vez que voy en su coche.
Al fin y al cabo tenemos la misma sangre.
No sé en qué momento mi resistencia se ha venido abajo. Cuando me quiero dar cuenta, estoy en el asiento trasero cerrando la puerta del coche.
-Gracias- digo, volviendo la vista hacia el retrovisor. -¿A dónde vamos?
Miro a los ojos al taxista. Su mirada me hace estremecerme. Pero también me da lástima. ¿Cuánto dolor hay en ella? ¿Cuántos años? ¿Llegaré a tener esa mirada algún día alguna noche? Y si sucede, ¿seguiré intentando ayudar a mi familia?
¿A mis dos familias?
- Voivoda
- Fundador

- Mensajes: 7731
- Registrado: 13 Jul 2019, 17:50
- Ubicación: Madrid
- Mensajes miarroba: 27.018
- Antigüedad: 7 de Agosto de 2004
- Contactar:
Re: "Countdown" 4

El conductor del taxi enciende el taxímetro en un gesto instintivo, aunque hace una señal a Nicole para indicarle que la carrera va por parte de la casa. El coche arranca con suavidad y las luces del interior se van apagando lentamente, sumiendo a la Malkavian en una extraña, pero agradable, sensación de bienestar.
- Joanna tiene algunos buenos escondites en el Midtown. Es el mejor sitio en el que puedes estar -la voz suave del taxista mantiene su peculiar acento europeo, pero resulta casi una nana en la mente de Nicole, que se deja llevar por la comodidad del asiento trasero y el sonido mínimo del coche, que pareciera deslizarse por la calzada.
Al cabo de unos minutos, un acelerón repentino saca a la Malkavian de su tranquilidad pasajera.
- ¡Joder! -el conductor da un golpe violento al volante- ¿Qué coño es eso?
El conductor mira por el espejo retrovisor mientras empieza a sortear coches. Las luces azules a la espalda del taxi anteceden a la sirena de un coche de policía. Nicole se prepara para mirar por el cristal trasero del vehículo...

- Mierda. Mierda. MIERDA.
Tadd notaba el subidón de adrenalina de su carrera en cada músculo de su cuerpo, pero al mismo tiempo esa agitación venía acompañada de un gruñido gutural que acompañaba a sus colmillos, que habían salido al exterior sin que se diera cuenta.
Podía recordar la voz del imbécil de su sire en el único buen consejo que le había dado en años de mísera no-existencia: No dejes nunca que te domine la ansiedad. Quizá había sido aquel extraño encuentro con aquella geek, la nueva huida descontrolada de Nicole o la propia experiencia de liberar la velocidad sobrenatural que sentía en ocasiones aprisionada en sus entrañas. O todo a la vez.
Pero notaba a la Bestia demasiado cerca de la superficie.
Y al girar una esquina había comprendido de golpe el error de dejarse llevar por la ansiedad. En el mismo momento en que vio a Nicole subirse a aquel taxi y ponerse en marcha. ¿En qué puto momento había pensado que podría alcanzarlo corriendo?. Pero es que podía alcanzarlo corriendo. Ni lo pensó dos veces, simplemente liberó su cuerpo y se entregó a los dones que aquella condición de no-muerta le había permitido poseer.
Se dio cuenta del error demasiado tarde. En el mismo momento en que de aquel coche negro de cristales tintados salió una mano que puso una sirena de color azulado en el capó y comenzó a acelerar detrás de ella. Tenía aquel taxi al alcance de su carrera a pesar de que el conductor aceleraba y empezaba a conducir de una manera un tanto temeraria. Y tenía a quién sabe qué tipo de autoridad policial pegada a su culo.
A estas alturas habría decenas de grabaciones de su carrera sobrenatural circulando por las redes.
Nicole ahogó un pequeño grito.
Tadd corría de manera evidentemente sobrenatural por medio de la calzada y estaba a punto de alcanzar el taxi. Por detrás de ella podía distinguir las luces de una sirena de algún tipo de vehículo policial.
La Malkavian se vio por primera vez al otro lado del peligro, observando cómo lo corría su compañera.
Y comprendió que estaban en un tremendo lío.
OFF: Tadd Ansia 3, 1 daño superficial a la FV
Nicole, Ansia 3, 3 daños superficiales a la FV

-
Nicole Peralta (Nyxe)
Trabajadora Social
Re: "Countdown" 4
Levanto la vista interesada en el momento en el que menciona el nombre de Johanna.
-¿Entonces está bien? -le pregunto. Estaba preocupada por lo que pudiera haberle ocurrido desde que ví la noticia de aquella redada.
Me permito relajarme en el interior del taxi. Sé que sigo en una mala situación. De hecho no estoy segura de que haya sido una buena idea subirme al taxi, y palpo la navaja dentro de mi bolsillo para asegurarme de que sigue en su sitio. Pero necesito calmarme para ordenar bien mis ideas, no puedo volver a dar pasos en falso. Al menos, creo puedo estar segura de que no me encontraré con más problemas en lo que queda de noche.
Pues vaya adivina de mierda...
El volantazo y el gesto de mi hermano de Clan me hacen girarme antes de que llegue a hacer la pregunta, pero en cuanto miro a través de la ventana los pensamientos me arrollan.
Tindalos.
Viniendo a por mí.
Corriendo a la velocidad de un coche más rápido que este coche.
Y detrás de él sirenas de policía.
Agacho la cabeza y aprieto la cara contra el respaldo ahogando un grito. Eso eran, literalmente, diez pasos en falso por segundo. Y los pensamientos se me suceden a la misma velocidad.
Obviamente quiere atraparme. Ahora que se le ha caído la máscara no me va a dejar escapar. Quiero pedirle a mi hermano de Clan que acelere y le deje atrás. Pero no sólo cada paso que diera iba a ser una ruptura de la Mascarada. Si le atrapaba la Inquisición, lo mejor que le podía ocurrir es que le dieran la Muerte Final. Y él había evitado que me atraparan a mí.
-¡Frena! -exclamo, antes de darme cuenta de lo que estoy diciendo. -¡Es mi exnovio, FRENA!
Supongo que aún soy demasiado humana.
-¿Entonces está bien? -le pregunto. Estaba preocupada por lo que pudiera haberle ocurrido desde que ví la noticia de aquella redada.
Me permito relajarme en el interior del taxi. Sé que sigo en una mala situación. De hecho no estoy segura de que haya sido una buena idea subirme al taxi, y palpo la navaja dentro de mi bolsillo para asegurarme de que sigue en su sitio. Pero necesito calmarme para ordenar bien mis ideas, no puedo volver a dar pasos en falso. Al menos, creo puedo estar segura de que no me encontraré con más problemas en lo que queda de noche.
Pues vaya adivina de mierda...
El volantazo y el gesto de mi hermano de Clan me hacen girarme antes de que llegue a hacer la pregunta, pero en cuanto miro a través de la ventana los pensamientos me arrollan.
Tindalos.
Viniendo a por mí.
Corriendo a la velocidad de un coche más rápido que este coche.
Y detrás de él sirenas de policía.
Agacho la cabeza y aprieto la cara contra el respaldo ahogando un grito. Eso eran, literalmente, diez pasos en falso por segundo. Y los pensamientos se me suceden a la misma velocidad.
Obviamente quiere atraparme. Ahora que se le ha caído la máscara no me va a dejar escapar. Quiero pedirle a mi hermano de Clan que acelere y le deje atrás. Pero no sólo cada paso que diera iba a ser una ruptura de la Mascarada. Si le atrapaba la Inquisición, lo mejor que le podía ocurrir es que le dieran la Muerte Final. Y él había evitado que me atraparan a mí.
-¡Frena! -exclamo, antes de darme cuenta de lo que estoy diciendo. -¡Es mi exnovio, FRENA!
Supongo que aún soy demasiado humana.



