[Ambientación] La Legión Penitente

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Alexander Weiss
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[Ambientación] La Legión Penitente

#1

Mensaje por Alexander Weiss » 07 Jul 2026, 20:57

Imagen La Legión Penitente
La locura es algo difícil de definir. O sea, todos estamos un poco locos, ¿no?
-Tiburón, Segador de la Dama Risueña

La locura es una amante caprichosa. Le dan igual las cuentas bancarias, los lazos familiares o la posición social cuando elige a quienes recibirán su don. Y toma de manera tan implacable como da, rompiendo familias, provocando guerras, robando recuerdos y seres queridos sin pensar en consecuencias ni disculpas. En resumen, es una mala puta.
La Legión Penitente es la particular hija de esa puta. La Dama Risueña abre sus puertas a todos los hijos de la Dama Locura, desde maníacos homicidas a las ancianitas que matan. Se dice que los Penitentes se pueden dividir en dos categorías claras: los completamente cuerdos y los completamente locos. Y por supuesto, esta división clara es errónea. Todos los vasallos de la Dama Risueña están más o menos locos. La muerte les hace cosas extrañas a la gente. Sólo que algunos parecen más cuerdos que otros.

Unirse a la Legión
Los Segadores Penitentes tienen un trabajo especialmente difícil. Las almas de quienes han muerto debido a la locura casi siempre son reclamadas por otras Legiones. Los locos que recurrieron al suicidio son reclamados por la Legión Silenciosa, quienes fueron asesinados por psicópatas son reclamados por la Legión Siniestra, las víctimas de enfermedades como el Alzheimer o por negligencia en asilos, son reclamados por la Legión de Hierro, y así sucesivamente. Los únicos que las demás Legiones están dispuestos a ceder sin discusión son quienes están locos de verdad. Por supuesto, la mayoría de ellos terminan en el Olvido muy rápido, y los demás tienen la etiqueta de “Espectro en prácticas” en la frente, lo que significa que si se les dejara solos, las filas de la Legión Penitente se reducirían de forma muy rápida.
Esta dura realidad ha llevado a los Segadores Penitentes ha convertirse en un grupo agresivo e ingenioso. No se molestan con el papeleo, no piden a las demás Legiones que arbitren en casos de propiedad cuestionable, y desde luego, no se molestan en consultar con otros Segadores. Los Segadores Penitentes simplemente toman lo que creen que pueden tomar con justificación, y mientras las almas reunidas caigan más o menos dentro de las guías de los requisitos de la Legión, la Dama Risueña está contenta.
Teniendo todo eso en cuenta, examinemos a los miembros de la Legión. Los Wraiths de la Dama no están unidos por una identidad compartida, un objetivo común, y ni siquiera por muertes comunes. Por una parte, se encuentran los locos. La locura es un demonio de muchas caras, y muy pocos de estos Wraiths tienen mucho en común. De hecho, lo único que los une es la individualidad de sus situaciones. Tienes asesinos con machete, soldados que murieron en operaciones militares delirantes, ancianos que vieron como todo lo que conocían y amaban se perdía en una suave nube de olvido, científicos cuyas locas investigaciones y búsquedas de verdades provocaron sus muertes, niños con 15 personas diferentes en sus cabezas tratando de darle sentido a todo, y obsesivos compulsivos que estaban tan concentrados contando el número de adoquines de la calle que no vieron venir el camión. Un grupo variado, por así decirlo. En el otro lado de la habitación, tienes a las víctimas: la niña pequeña que se metió en el callejón equivocado, la mujer que nunca dijo nada, el padre que presionó a su hijo para que alcanzara el éxito hasta que el niño se rompió, el policía que debería haber esperado refuerzos antes de acercarse a la multitud de la esquina.
Sus muertes fueron violentas, horribles. Algunos de ellos podrían haber muerto a manos de sus compañeros Legionarios.
¿Cómo mantener unida a toda esta multitud? ¿Cómo organizar a una horda de asesinos y sus víctimas en una unidad cohesionada, un poder político en el mundo de los muertos? Ése es el problema al que se enfrenta la Dama Risueña cada día.

Marcas de Muerte de la Legión Penitente
Los Penitentes se encuentran en deuda con los Sin Reposo. Se considera que los miembros de la Legión han sido directa o indirectamente responsables del crecimiento del Olvido. Parte del proceso de convertirse en un miembro de la Legión requiere aceptar la deuda de la Legión como propia, para que ningún Wraith pueda ser culpado más que otro. Aunque esto podría no parecer justo, evita las luchas internas, y ayuda a mantener la Legión como un frente cohesionado.
Por lo tanto, las Marcas de Muerte de la Legión Penitente, simbolizan esa deuda. Los Wraiths Penitentes están manchados de sangre. La cantidad de manchas es diferente de un Wraith a otro, pero por lo menos sus manos siempre se encuentran manchadas de un color rojo. Más infracciones cometidas contra la sociedad, como permitir que la Sombra obtenga demasiado poder, incrementa la cantidad de manchas. Esto suele inquietar a las demás Legiones, pues los Penitentes muestran abiertamente sus culpas para que todos las vean.

Un objetivo común.
Con la excepción de la Legión Silenciosa, la Legión Penitente es la única en la que las víctimas comparten cama con quienes las mataron. No todos los miembros de la Legión pueden culpar directamente a sus compañeros Legionarios de su situación actual -de hecho, la mayoría no pueden-, pero los estereotipos y prejuicios son fáciles de crear. Quizás el oficial concreto que ordenó esa carga desastrosa hace mucho tiempo que cayó en el Olvido, pero todavía quedan otros muchos oficiales como él. Siempre hay mucha gente a la que culpar. Debido a esta situación tan complicada, la Dama Risueña construyó el Trono del Socorro. De otra forma, su Legión se habría destruido en cuestión de décadas.
El Trono del Socorro ha sido construido cerca del centro de Estigia, y sólo parece una roca cuadrada, grande, y negra. Se eleva sobre los edificios circundantes, alzándose sobre los transeúntes como la caricatura de una tumba. En su interior, puede oírse una única voz que se ríe de manera casi constante, un eco de alegría que resuena contra las paredes frías. Es aquí a donde vienen los descontentos, en busca de significado para su locura, y a ajustar cuentas con ella. Incluso los Legionarios que están perfectamente cuerdos acuden al Trono del Socorro en busca de consuelo, porque nadie es rechazado en las puertas de la Dama.
Quienes entran en las salas de la risa puede que nunca vuelvan a salir, y los Legionarios que salen nunca hablan de su estancia en el interior. Los únicos que parecen entrar y salir como quieren son los miembros del séquito personal de la Dama, conocidos como la Orden de los Guardianes. Los Guardianes se encargan del bienestar mental de toda la Legión, y lanzan una mirada vigilante sobre la salud de sus compañeros. De esta manera, la Legión de los Locos mantiene una inestable paz interna.
Quienes se quiebran son arrastrados al Trono del Socorro para ser disciplinados. Otros realizan el viaje a Estigia de manera voluntaria; no todos pueden olvidar las razones de sus muertes o dejar atrás viejas rencillas. Si alguien no puede, debe ser llevado al Trono del Socorro. Dentro, aprenderá a enfrentarse a su guerra interior, o simplemente nunca volverá a salir.
La locura es una extensión del Olvido en las Tierras de la Piel. Los locos, quieran o no, alimentan el Olvido. Guerras sin sentido, asesinatos en serie, matanzas, y el miedo provocado por la paranoia añaden combustible al fuego. Por lo tanto, los miembros de la Legión Penitente son en gran parte responsables del crecimiento del Olvido. De ahí el nombre de Penitentes. La Legión debe compensar el daño que sus miembros causaron antes de morir. Los Legionarios deben conseguir el perdón de sus compañeros Wraiths, y cuanto más espectacular sea la pena, mejor. Los Penitentes luchan dos veces más duro, trabajan dos veces más rápido y atacan el Olvido con el doble de furia de las demás Legiones. Después de todo, tienen mucho que compensar.
El odio de los Penitentes hacia el Olvido se concentra especialmente en la Sombra. Los miembros de la Legión Penitente consideran que la Sombra es la manifestación más obvia de la locura a este lado de la Mortaja, y la atacan de cualquier manera que pueden. Los Penitentes estuvieron en contra de la disolución del Gremio de Perdonadores, y ofrecieron refugio a muchos miembros del Gremio tras la revuelta. Castigar es el Arcanos más extendido en la Legión, y aunque la existencia del Gremio es universalmente negada por los portavoces de la Legión, los oficiales de mayor rango mantienen lazos encubiertos con el Gremio clandestino.
La situación de la Sombra de cada Wraith es cuidadosamente vigilada por los llamados Guardianes. Aunque no puede mantener registros detallados de cada Wraith en Estigia y las Tierras de la Piel, los oficiales de la Legión por lo menos lo intentan. En teoría, el trabajo específico de cada Guardián es trabajar para mantener la salud mental de la Legión, y son conocidos por vigilar también a otros Wraiths. Si un Wraith poderoso está a punto de sucumbir a su Sombra, los Guardianes pueden adelantarse e intervenir.
Una Legión de locos y sus víctimas, tratando desesperadamente de comprender la naturaleza de la locura, y al mismo tiempo vigilando sus lados oscuros. Los Penitentes trabajan para pagar una deuda con la sociedad, pero de la que nunca podrán absolverse. Luchan codo con codo con quienes los mataron, mientras en segundo plano la versión local de los vigilantes del Gran Hermano vigilan cada movimiento y conducta sospechosos.
Toda una fiesta.

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Re: [Ambientación] La Legión Penitente

#2

Mensaje por Alexander Weiss » 07 Jul 2026, 20:59

Imagen Amigos y enemigos

¡Es mía! ¡Es mía! ¡Es mi alma! ¡Suéltala ya, sucio maricón!
-Tiburón, Segador de la Dama Risueña, tras una ruptura de negociaciones.

A la gente no le gustan los Penitentes. Normalmente, las demás Legiones consideran que los Penitentes son un puñado de psicópatas caníbales, asesinos de monjas -y esos son los puntos fuertes. Por supuesto, existe un poquito de verdad en eso, pero no la suficiente para justificar la desconfianza extendida que las demás Legiones mantienen hacia la Dama Risueña y sus servidores. Para complicar todavía más las cosas, el estilo agresivo de los Segadores Penitentes suele provocar el rechazo. Siempre hay alguna rencilla menor entre los Segadores Penitentes y sus contrapartidas en las Legiones Silenciosa, Siniestra, y de Hierro para mantener los insultos en el aire y el desagrado burbujeando no muy lejos. Por encima de todo eso, toda la Legión actúa como si estuviera pagando una gran deuda hacia la sociedad, y se asegura de que todos sepan cuánto sufren por ello. Los mártires autoproclamados rara vez son populares, y especialmente los que vienen acompañados de los orgullosos y arrogantes Guardianes.
A pesar de los diversos prejuicios y desconfianza que sienten otras Legiones por los Penitentes, las víctimas de la Locura no son una fuerza que se pueda ignorar en las maquinaciones políticas de la sociedad de Estigia. Los Penitentes son capaces de hacer mucho por sus amigos, consiguiendo favores de diversas maneras, desde proporcionar fuerza militar a que los Guardianes arresten a un enemigo político sospechoso de encontrarse bajo la influencia de la Sombra. Por otra parte esto suele crear un torrente de relaciones momentáneas quid pro quo con otras Legiones. Al final, los únicos grupos con los que los Penitentes son capaces de mantener relaciones bastante estables son la Legión Esmeralda, los Pobres, y las Damas del Destino.
Herejes y Renegados representan un problema peculiar para la Legión Penitente. Completamente proscritos, se encuentran fuera de la influencia de la Jerarquía, y por lo tanto fuera de la cuidadosa vigilancia de los Guardianes. Eso pone a los Penitentes nerviosos. Después de todo, nadie sabe qué actividad del Olvido pasa por las mentes de esos sinvergüenzas. La mayoría de los Penitentes, cínicos como son, consideran que la religión es similar a la locura, y estarían más que contentos de absorber a las diversas sectas en su Legión. Por supuesto, los Herejes no estarían muy contentos, pero después de un tiempo en el Trono del Socorro, inevitablemente cambiarían de opinión.
Los únicos lazos reales que la Legión tiene más allá de sus miembros son con el disuelto Gremio de Perdonadores, y sólo los miembros más elevados de la Legión conocen que existe esta relación. Es una alianza bastante clandestina, y se basa en gran parte en el odio mutuo hacia la Sombra que por una creencia o ideología compartidas. Los Penitentes quieren derrotar a la Sombra, y también los Perdonadores. Y hasta ahí.

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Re: [Ambientación] La Legión Penitente

#3

Mensaje por Alexander Weiss » 07 Jul 2026, 21:01

Imagen El ejército de los locos
La guerra es locura. Locura en estado puro. Eso significa que cuando la paz termina, el Penitente se siente como en casa.
El líder de las fuerzas militares de la Legión Penitente es un Wraith llamado Liamh, un guerrero que murió durante los primeros años de la invasión romana de Albión. Fueron las tropas de Liamh las que se enfrentaron a los perplejos romanos de Julio César en la playa, y que masacraron a los centuriones cuyas pesadas armaduras los hundían en la arena de la orilla. Por supuesto, Liamh creía que tenía un arma secreta en aquellas guerras, porque las voces de los dioses le hablaban cada noche con la caída de la oscuridad y le ayudaban a planificar sus batallas.
Las voces le advirtieron de la llegada de los romanos, y le advirtieron de que se preparara para la guerra. Le mostraron las estrategias que serían eficaces contra los invasores. Liamh siguió al pie de la letra aquellos mensajes del más allá, y reunió una poderosa fuerza a su lado. Cuando llegaron los romanos, se encontraba preparado.
Por desgracia, también era un mamón.
Los romanos no eran el enemigo que Liamh estaba destinado a luchar. Las mentes frías tras las voces que Liamh había escuchado era la de unos artesanos que preparaban una herramienta. Llevaron a Liamh hasta una situación de riesgo, un ataque frontal donde se jugaba todo o nada y que acabó con su vida, así como las vidas de la mayor parte de su hueste.
Cuando el polvo de la batalla se hubo despejado y César tuvo tiempo de apuntar su victoria en sus anales, Liamh ya estaba siendo adiestrado al otro lado de la Mortaja para guiar a otra hueste mayor contra otro enemigo mayor: El Olvido.
Han pasado dos milenios desde que Liamh cayó en las playas de Albión. Y por fin ha comenzado a creer que él y sus tropas están listos.

Unidades militares entre los Penitentes

En sus orígenes las Legiones fueron creadas para ayudar a los nuevos Wraiths en sus relaciones con la muerte, para ayudarles a avanzar hacia cualquier Destino que les aguardase. Las filas de las Legiones eran una especie de comunidad, proporcionando apoyo a los Infantes y dándoles conexiones con otros mortales que habían muerto como ellos. Pero con la declaración de Caronte de que la Trascendencia era un mito y la expulsión de los Herejes, el enfoque de las Legiones cambió. Ya no se preocupaban de alcanzar la Trascendencia y se concentraron en rechazar el Olvido. Con ese cambio, las Legiones pasaron de ser una red de apoyo a una fuerza militar dedicada a combatir las fuerzas de Olvido, mantener la seguridad de las ciudadanos de la Jerarquía y aplicar las leyes de Caronte.
En estos días, las Legiones son convocadas de manera regular para combatir contra Espectros merodeadores, Renegados militantes y Herejes peligrosos, así como imponer la voluntad de la Jerarquía sobre civiles exóticos. La Legión Penitente, bajo el liderazgo de Liamh, se ha adaptado bien a sus nuevos deberes, quizás más que cualquier otra Legión. Los miembros de las demás Legiones observan las innovaciones de Liamh, refunfuñan y se ríen. Dicen que está loco y rechazan como inútil cualquier monstruosidad forjada con almas en la que estén trabajando sus tropas en ese momento.
Tienen razón. A medias.

El Cuerpo de Guerrilleros: La Tormenta de la Noche
La Tormenta se enorgullece de su historia. Cuando Liamh entró en las Tierras de las Sombra fue reclutado en el grupo que se convertiría en el Cuerpo de Guerrilleros. Los ritos de iniciación de un Infante que entra en la Tormenta siguen siendo los mismos que el propio Liamh superó hace siglos. A pesar de los siglos que han pasado desde entonces, muchas cosas siguen siendo iguales en el Cuerpo de Guerrilleros. El uniforme, que consiste en una armadura ligera de color negro mate, sólo ha sido modificado para actualizarse con los avances tecnológicos. Los Guerrilleros siguen usando arcos y flechas, espadas y escudos ligeros para enfrentarse a sus enemigos. Los estandartes que ondean sobre el Cuerpo de Guerrilleros y cuelgan en sus barracones entre guerras, cuentan la historia de cien batallas, mil mártires, e incontables soldados que han desaparecido en la oscuridad final. La mayores batallas de la Tormenta se cuentan con elaborados pictogramas, como una vidriera medieval cuenta historias bíblicas.
La Tormenta de la Noche asume la posición de la primera línea de la Legión Penitente, estableciendo el primer contacto con el enemigo y tratando de entorpecer su avance. Las tácticas que utiliza el Cuerpo de Guerrilleros son sencillas: Enfrentar al enemigo, romper sus líneas, y utilizar Argos para retirarse antes de que puedan reaccionar con una respuesta ordenada. En una situación ideal, el Cuerpo de Guerrilleros, bloquea al enemigo, atrae a unidades individuales para que persigan a pelotones de Guerrilleros y así rompen la formación de batalla. Con algo de suerte, el frente enemigo se disuelve en el caos dando tiempo al resto de la Legión Penitente para que ataque. Al mismo tiempo la Tormenta retrocede y selecciona objetivos clave, permaneciendo fuera del fragor de la batalla.

El Cuerpo de Falange: La Muralla de Calaveras
La gran mayoría de los soldados reclutados en las fuerzas militares de la Legión Penitente, terminan en la Falange. El Cuerpo de Falange también puede remontar su historia hasta los tiempos de Liamh, pero su papel ha cambiado con los años. En sus orígenes, la Muralla de Calaveras era la única unidad del ejército Penitente, y los demás Cuerpos eran simples facciones secundarias en el teatro de guerra. Sin embargo, debacles como las Segundas Termópilas (donde los fantasmas persas vencieron de manera decisiva), demostraron que depender de la Falange era una forma segura de ser superado en número y aplastado. Por lo tanto, la Muralla de las Calaveras fue retirada a una posición secundaria, en la que la Falange bloquea al enemigo para que otras unidades especializadas puedan hacer su trabajo. Cuando se necesita tiempo o números (La Muralla está formada por la mitad de la rama militar de la Legión Peniente), es la Falange la que acude.
La misión de la Falange es proporcionar estructura al ataque caótico del resto del ejército. Son la línea del frente, marchando de manera firme hacia adelante, mientras los Guerrilleros y otras unidades marchan a su alrededor. La Muralla no asesta el golpe decisivo ni la primera sangre. Sólo cuando la Tormenta de la Noche ha terminado de sembrar el caos en las filas enemigas, la Muralla de Calaveras avanza y se enfrenta al enemigo, bloqueándolo para que el avance y la retirada le resulten imposibles. Como es de esperar, la Muralla no tiene mucha movilidad, y depende del Cuerpo de Guerrilleros para proteger sus flancos expuestos.
Aparte de sus distintivos escudos de hueso, el Cuerpo de Falange está equipado con armadura pesada, normalmente forjado con elementos óseos. En el Cuerpo también se encuentra un contingente de músicos, tamborileros y trompeteros cuyo trabajo consiste en marcar el ritmo y mantener el avance de la línea, así como señalar otras maniobras militares. El Cuerpo también utiliza mucho los estandartes en batalla para mantener la cohesión de las unidades y provocar el terror entre sus enemigos. Estos estandartes cuentan las victorias pasadas de las unidades que representan, proclamando la fuerza y el poder de su historia.

El Cuerpo de la Bestia: La Canción de la Cuchilla
Liamh puede ser el principal estratega militar de Estigia. Reconoce el potencial de ciertos Arcanoi y los utiliza. Aunque la mayoría de las Legiones se conforman con machacar a sus enemigos hasta que se rinden, Liamn prefiere asestar un golpe repentino que aplasta a su enemigo y gana el día. Con esto en mente, formó el Cuerpo de la Bestia, y asignó a sus miembros una misión especialmente peligrosa. En la mayoría de las Legiones, los barghests se utilizan para perseguir convictos y a otros elementos desagradables de la sociedad. Sin embargo, los barghests de la Legión Penitente son adiestrados para realizar misiones militares. Para ser honestos, se trata de un deber para el que alguien tendría que estar lobotomizado para aceptarlo.
La Canción de la Cuchilla está organizada en pequeños grupos de cinco o seis barghests y un maestro de bestias. Los barghests seleccionados para el Cuerpo son creados a partir de los locos criminales más perversos. Son Moliados más allá de los parámetros habituales de los barghests, hasta el punto que resulta muy difícil reconocerlos como lo que fueron, adornados con duros caparazones llenos de espinas afiladas como cuchillas. El maestro de las bestias de cada unidad viste con una armadura pesada, que cubre todo su Corpus hasta el punto que parece más un insecto que un humano. Sólo los más valientes y los más locos son elegidos para este Cuerpo, porque su deber requiere un nivel de coraje (o locura), que hace palidecer a la mayoría de los guerreros.
Cuando la Muralla de las Calaveras se ha enganchado al enemigo, y comienza el fragor de la batalla, el Cuerpo de la Bestia entra en acción. A medida que la batalla continúa y aumentan las bajas, el enemigo gasta sus reservas y sus defensas se debilitan, mientras refuerza su frente y sus blancos. Y ahí es donde interviene el Cuerpo de la Bestia. Tras haberse pasado días antes de la batalla azotando a sus barghests hasta el punto del frenesí asesino, el maestro de las bestias se acerca a uno de los puntos vitales del frente enemigo y suelta a los perros. Si todo va bien, el infierno se desata poco después. Si los barghests golpean con suficiente fuerza, la línea enemiga se rompe (o las tropas tienen que dirigir su atención hacia la nueva amenaza), lo que le permite a la infantería de la Legión avanzar y aniquilar segmentos aislados del frente enemigo.
El uniforme de los maestros de bestias es impresionante. Es un caparazón sólido de armadura forjada de almas, con un yelmo que se parece a la cabeza estilizada de un sabueso que muestra los dientes. Los maestros son adiestrados para evitar el combate si pueden, porque su deber consiste en llevar a los barghests a la batalla y sacarlos de ella. No utilizan estandartes en batalla, pero en las perreras del Cuerpo cuelgan muchos banderines, que cuentan el terror provocado por los sabuesos y recordando victorias que se ganaron mediante el salvajismo de los barghests.

El Cuerpo de la Carne: La Marea del Horror
Finalmente, llega el momento de asestar el golpe mortal. El Cuerpo de la Carne es otro producto de la retorcida imaginación de Liamh, una manifestación horrenda de pesadilla y violencia. Inspirado por los Dragones Nacionales de Corea y utilizando una impía combinación de Moliar y forja de almas, Liamh ha creado dos tipos de monstruosidades. La primera creación de Liamh fueron los Leviatanes que constituyen el centro del Cuerpo de la Carne, varios Wraiths retorcidos para crear abominaciones elefantinas que destacan sobre las líneas de batalla. Howdah (Palanquines) llenos de lanceros, arqueros, y ocasionales francotiradores se colocan en los lomos de las bestias, rociando a los enemigos que se acercan con fuego mortal.
La táctica del Cuerpo de la Carne es sencilla: Encontrar un punto débil en la línea enemiga, y después golpearlo con tanta fuerza como sea posible. Avanza si puedes, y entonces comienza a empujar la línea como si fuera una alfombra barata. Si algunas de tus tropas son aplastadas en el proceso, es el precio que hay que pagar.
Los Wraiths que van encima de los Leviatanes no forman parte del Cuerpo de Carne, sino que son soldados de la Falange elegidos para este deber especial. Los miembros del Cuerpo de la Carne no suelen ser voluntarios, pero la política de la Dama Risueña es que vivir vidas (y muertes) de violencia continuada es el método ideal para que termines levantando tu mano y gritando “¡Elígeme a mí!”. La verdad es muy sencilla: Los psicópatas que no pueden soportar las condiciones de la vida más allá de la muerte terminan Moliados en bestias de guerra gargantuescas y lobotomizadas. Es una de las herramientas más eficaces y persuasivas de reforma de la Dama Risueña -nadie en su sano juicio o al menos, con una chispa de cordura, quiere ser convertido en un Leviatán.

El Cuerpo de la Máquina: La Cacofonía de la Muerte
La segunda unidad que Liamh diseñó para asestar el golpe final en batalla es el Cuerpo de la Máquina. La forja de almas se utiliza para crear máquinas de guerra huecas, enormes dispositivos llamados Juggernauts que se parecen a los tanques de la Primera Guerra Mundial, con guadañas gigantes y arietes devastadores diseñados para incrementar el daño que causan cuando se estrellan contra las líneas enemigas. Estos dispositivos son alimentados con enormes cristales de fuego de almas, lo que significa que cuando un Juggernaut se detiene, la explosión resultante es espectacular.
El Cuerpo de la Máquina es una visión realmente horrible cuando entra en batalla, abriéndose camino entre las filas enemigas a tajos y aplastando soldados bajo sus orugas forjadas de almas, mientras los Wraiths a medio forjar que constituyen su blindaje gritan en su agonía. Los conductores de estos dispositivos son rotados con frecuencia para evitar que acumulen Angustia, y reciben un tratamiento preferente entre los Perdonadores de la Legión. En privado Liamh considera que el Cuerpo de la Máquina es una mejora sobre el Cuerpo de la Bestia -dice que más predecible- pero todavía no ha pensado en disolver la vieja unidad. Mientras tanto, pocos enemigos pueden resistir contra las bestias aullantes y las máquinas plañideras de estas dos unidades.

Los estandartes de los Cuerpos
Cada Cuerpo tiene un estandarte específico con el que se presenta a la batalla. Estos estandartes sirven como puntos de encuentro, así como para contar historias de batallas pasadas y héroes valerosos.

El Cuerpo de Guerrilleros
El estandarte de la Tormenta de la Noche es una tormenta en el horizonte sobre campo gris. Un único rayo negro, que termina en una punta de lanza, atraviesa el cielo.

El Cuerpo de la Falange
El estandarte de la Muralla de Calaveras es una calavera blanca centrada sobre campo negro. De la calavera brotan lanzas blancas con la forma de fémures que terminan en puntas de metal.

El Cuerpo de la Bestia
El estandarte de la Canción de la Cuchilla es una calavera de perro sobre campo rojo sangre. La calavera lleva un bozal con riendas que termina en un guantelete negro debajo. El guantelete está cerrado y lleno de espinas.

El Cuerpo de la Carne
El estandarte de la Marea de Horror es un Leviatán rojo y rampante sobre campo negro. El Leviatán se encuentra de pie sobre una montaña gris.

El Cuerpo de la Máquina
El estandarte de la Cacofonía de Muerte es un engranaje rojo óxido sobre campo negro. Una gota roja de sangre cae del engranaje.

Las Doncellas de la Tormenta
Las Doncellas de la Tormenta son un escuadrón especializado que no se encuentra bajo la jurisdicción de Liamh, sino que responden directamente a la Dama Risueña. Las Doncellas son elegidas entre las filas de la Tormenta de la Noche, y son exclusivamente mujeres. La Dama Risueña las utiliza como una fuerza de ataque de élite, para Bucear en la Tempestad y rescatar viajeros extraviados y también para lanzar ataques preventivos contra nidos de Espectros. Las Doncellas son implacables y valientes, y han salvado a muchas almas perdidas de las garras de la Tempestad. Liamh ha solicitado repetidamente a la Dama Risueña que envíe a las Doncellas en una búsqueda para descubrir qué le ha ocurrido a Caronte, pero la Dama considera que se trata de una tarea imposible, y se niega a desperdiciar sus recursos en una misión sin sentido.

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Re: [Ambientación] La Legión Penitente

#4

Mensaje por Alexander Weiss » 07 Jul 2026, 21:02

Imagen Los locos del pueblo

William Henderson
William era un tío muy normal. Trabajaba todo el día como profesor de ciencias en una escuela loca, y volvía a casa con su mujer e hijos de noche. Cuando había puesto a sus hijos a dormir, besaba a su mujer para desearle buenas noches, y se dirigía al sótano. William era una especie de inventor. ¿De qué tipo? Digamos que había leído Frankenstein demasiado a menudo cuando era un niño y había quedado impresionado de muy mala manera.
En el sótano, William se dedicaba a hacer...cosas. Cosas extrañas. Las malditas leyes científicas le impedían hacer las cosas que quería hacer de verdad, pero se conformaba con ocasionales aberraciones de la naturaleza. Una noche las cosas salieron mal, y hubo una pequeña explosión, pero lo bastante grande para calcinar su casa, matando a William y a toda su familia.
Cuando William despertó en las Tierras de las Sombras se encontró con un hombre muy agradable llamado Liamh. Liamh hablaba con un acento un poco extraño, y no dejaba de hablar sobre la “batalla para terminar con todas las batallas”, pero fue amable con William. Pronto William comenzó a trabajar en las cosas que siempre había querido hacer. Bizarras criaturas de pesadilla, máquinas alimentadas con almas humanas, esa clase de cosas. La mente retorcida de William se convirtió en el genio tras el Cuerpo de la Máquina. Aprendió de Artesanos y Máscaras, y fusionó los dos Arcanoi para crear la abominación que sería conocida como el Juggernaut. William a veces se pregunta qué le ocurrió a su mujer y sus hijos, pero después vuelve a trabajar en sus guadañas automáticas alimentadas con almas y otras cosas desagradables, y se olvida de que hubo un tiempo en que estuvo vivo.

La Dama Risueña
La Dama es una mujer enigmática, por así decirlo. Nunca se la ve sin su máscara, enorme y con una sonrisa de dientes enormes. A pesar de su nombre, no se ríe a menudo. De hecho, la sonrisa de su máscara no parece tanto una risa como unas fauces que van a morder y partir a alguien por la mitad.
La Dama Risueña rara vez se aventura fuera de los salones del Trono del Socorro en estos días, y siempre va acompañada de su unidad personal de Guardianes en las raras ocasiones en las que lo hace. Permanece en silencio, haciendo que la gente se pregunte si ha perdido el control de su Legión y se ha convertido en un mero títere. Por supuesto, quienes la conocen no creen eso, pero se preguntan por qué no ha utilizado a las Doncellas de la Tormenta para buscar el paradero de Caronte. La considerable información que ha debido de reunir a partir de las observaciones de las Doncellas significa que debe saber más de la Tempestad -por no mencionar el Laberinto- que cualquier otro Señor de la Muerte. Pero no hace nada al respecto. Quizás sepa algo que los demás Señores de la Muerte no saben -o quizás se haya vuelto loca en silencio. Por el momento nadie ha estado dispuesto a investigar demasiado.

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Re: [Ambientación] La Legión Penitente

#5

Mensaje por Alexander Weiss » 07 Jul 2026, 21:05

Imagen Miembro de la Orden de los Guardianes
Cita: Sí, lo entiendo. Así que el supuesto Espectro apareció y te obligó a robar esos Artefactos. ¿Y qué fue lo que dijo? Ya veo. ¿Querrías venir conmigo, por favor? Iván, trae las cadenas.
Preludio: Siempre fuiste una pequeña entrometida. Espiabas a mamá y a papá, a tus hermanos, a tus compañeros de clase. Tenías un pequeño libro donde anotabas los secretos de todo el mundo, incluyendo los tuyos. Cada día después del almuerzo, te deslizabas hasta tu taquilla y anotabas el nuevo secreto sucio. Pero alguien te vigilaba mientras hacías eso, y abría la puerta de tu taquilla cuando no mirabas. Leyó tu libro de secretos y encontró el suyo anotado -y después encontró el tuyo. Una hora y media después, había fotocopias por todas las paredes de tu instituto. Estabas tan avergonzada y consumida por la culpa, que te rompiste. Dos meses antes de la graduación apareciste desnuda, subiste a la tarima y cantaste dos versos de “Mary tenía un corderito” antes de que las autoridades llegaran. Pasaste el resto de tu vida en una pequeña celda, balbuceando todas las cosas que sabías. Por supuesto, estar encerrada en una celda te impedía aprender más secretos, así que te los inventabas. Cuando te moriste, fuiste reclutada en la Orden de los Guardianes, y has estado allí desde entonces.
Concepto: Lo sabes. Lo sabes todo. Lo observas todo, lo ves todo, y lo más importante, lo juzgas todo. Si decides que es necesario interrogar a alguien, lo haces. Puedes encerrar a la gente, torturarla y sacarle sus demonios internos sin un pestañeo metafórico. Tienes más poder del que tenías en vida, pero siempre te has sentido impulsada a sacar la verdad de la gente. Y oh, adoras saberlo todo.
Consejos de interpretación: Mira a la gente. Toma notas. Chasquea la lengua con decepción en momentos importantes. Pregunta a la gente cómo se sienten, y comprueba los resultados. De vez en cuando haz que se lleven a alguien mientras grita y patalea.
Reliquias: Libro de notas, lápiz, camisa de fuerza.
Naturaleza: Crítica
Conducta: Perfeccionista
Sombra: La Perfeccionista
Vida: Víctima de la sociedad
Muerte: Descuido
Lamentas: Que te pillaran
Atributos Físicos: Fuerza 2, Destreza 2, Resistencia 2
Atributos Sociales: Carisma 2, Manipulación 4, Apariencia 2
Atributos Mentales: Percepción 4, Inteligencia 3, Astucia 3
Talentos: Alerta 4, Callejeo 1, Consciencia 3, Intimidación 3, Pelea 2, Subterfugio 3
Técnicas: Etiqueta 2, Meditación 3, Sigilo 2
Conocimientos: Burocracia 3, Investigación 4, Leyes 2, Política 2
Trasfondos: Aliados 3, Eidolon 1, Posición 4
Pasiones: Descubrir secretos (Curiosidad) 5, Apoyar a la Legión (Lealtad) 5
Grilletes: Habitación en el psiquiátrico 4, Viejo libro de notas 4, Armario infantil 2
Arcanoi: Castigar 2, Intimación 1, Lamento 2
Fuerza de Voluntad: 5
Angustia: 3
Espinas: Desafío del Diablo, Pacto de la Muerte
Pasiones Oscuras: Revelar los secretos de los demás (Rencor) 4, Destruir a la Legión (Odio) 2

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