La locura es algo difícil de definir. O sea, todos estamos un poco locos, ¿no? -Tiburón, Segador de la Dama Risueña
La locura es una amante caprichosa. Le dan igual las cuentas bancarias, los lazos familiares o la posición social cuando elige a quienes recibirán su don. Y toma de manera tan implacable como da, rompiendo familias, provocando guerras, robando recuerdos y seres queridos sin pensar en consecuencias ni disculpas. En resumen, es una mala puta.
La Legión Penitente es la particular hija de esa puta. La Dama Risueña abre sus puertas a todos los hijos de la Dama Locura, desde maníacos homicidas a las ancianitas que matan. Se dice que los Penitentes se pueden dividir en dos categorías claras: los completamente cuerdos y los completamente locos. Y por supuesto, esta división clara es errónea. Todos los vasallos de la Dama Risueña están más o menos locos. La muerte les hace cosas extrañas a la gente. Sólo que algunos parecen más cuerdos que otros.
Unirse a la Legión
Los Segadores Penitentes tienen un trabajo especialmente difícil. Las almas de quienes han muerto debido a la locura casi siempre son reclamadas por otras Legiones. Los locos que recurrieron al suicidio son reclamados por la Legión Silenciosa, quienes fueron asesinados por psicópatas son reclamados por la Legión Siniestra, las víctimas de enfermedades como el Alzheimer o por negligencia en asilos, son reclamados por la Legión de Hierro, y así sucesivamente. Los únicos que las demás Legiones están dispuestos a ceder sin discusión son quienes están locos de verdad. Por supuesto, la mayoría de ellos terminan en el Olvido muy rápido, y los demás tienen la etiqueta de “Espectro en prácticas” en la frente, lo que significa que si se les dejara solos, las filas de la Legión Penitente se reducirían de forma muy rápida.
Esta dura realidad ha llevado a los Segadores Penitentes ha convertirse en un grupo agresivo e ingenioso. No se molestan con el papeleo, no piden a las demás Legiones que arbitren en casos de propiedad cuestionable, y desde luego, no se molestan en consultar con otros Segadores. Los Segadores Penitentes simplemente toman lo que creen que pueden tomar con justificación, y mientras las almas reunidas caigan más o menos dentro de las guías de los requisitos de la Legión, la Dama Risueña está contenta.
Teniendo todo eso en cuenta, examinemos a los miembros de la Legión. Los Wraiths de la Dama no están unidos por una identidad compartida, un objetivo común, y ni siquiera por muertes comunes. Por una parte, se encuentran los locos. La locura es un demonio de muchas caras, y muy pocos de estos Wraiths tienen mucho en común. De hecho, lo único que los une es la individualidad de sus situaciones. Tienes asesinos con machete, soldados que murieron en operaciones militares delirantes, ancianos que vieron como todo lo que conocían y amaban se perdía en una suave nube de olvido, científicos cuyas locas investigaciones y búsquedas de verdades provocaron sus muertes, niños con 15 personas diferentes en sus cabezas tratando de darle sentido a todo, y obsesivos compulsivos que estaban tan concentrados contando el número de adoquines de la calle que no vieron venir el camión. Un grupo variado, por así decirlo. En el otro lado de la habitación, tienes a las víctimas: la niña pequeña que se metió en el callejón equivocado, la mujer que nunca dijo nada, el padre que presionó a su hijo para que alcanzara el éxito hasta que el niño se rompió, el policía que debería haber esperado refuerzos antes de acercarse a la multitud de la esquina.
Sus muertes fueron violentas, horribles. Algunos de ellos podrían haber muerto a manos de sus compañeros Legionarios.
¿Cómo mantener unida a toda esta multitud? ¿Cómo organizar a una horda de asesinos y sus víctimas en una unidad cohesionada, un poder político en el mundo de los muertos? Ése es el problema al que se enfrenta la Dama Risueña cada día.
Marcas de Muerte de la Legión Penitente
Los Penitentes se encuentran en deuda con los Sin Reposo. Se considera que los miembros de la Legión han sido directa o indirectamente responsables del crecimiento del Olvido. Parte del proceso de convertirse en un miembro de la Legión requiere aceptar la deuda de la Legión como propia, para que ningún Wraith pueda ser culpado más que otro. Aunque esto podría no parecer justo, evita las luchas internas, y ayuda a mantener la Legión como un frente cohesionado.
Por lo tanto, las Marcas de Muerte de la Legión Penitente, simbolizan esa deuda. Los Wraiths Penitentes están manchados de sangre. La cantidad de manchas es diferente de un Wraith a otro, pero por lo menos sus manos siempre se encuentran manchadas de un color rojo. Más infracciones cometidas contra la sociedad, como permitir que la Sombra obtenga demasiado poder, incrementa la cantidad de manchas. Esto suele inquietar a las demás Legiones, pues los Penitentes muestran abiertamente sus culpas para que todos las vean.
Un objetivo común.
Con la excepción de la Legión Silenciosa, la Legión Penitente es la única en la que las víctimas comparten cama con quienes las mataron. No todos los miembros de la Legión pueden culpar directamente a sus compañeros Legionarios de su situación actual -de hecho, la mayoría no pueden-, pero los estereotipos y prejuicios son fáciles de crear. Quizás el oficial concreto que ordenó esa carga desastrosa hace mucho tiempo que cayó en el Olvido, pero todavía quedan otros muchos oficiales como él. Siempre hay mucha gente a la que culpar. Debido a esta situación tan complicada, la Dama Risueña construyó el Trono del Socorro. De otra forma, su Legión se habría destruido en cuestión de décadas.
El Trono del Socorro ha sido construido cerca del centro de Estigia, y sólo parece una roca cuadrada, grande, y negra. Se eleva sobre los edificios circundantes, alzándose sobre los transeúntes como la caricatura de una tumba. En su interior, puede oírse una única voz que se ríe de manera casi constante, un eco de alegría que resuena contra las paredes frías. Es aquí a donde vienen los descontentos, en busca de significado para su locura, y a ajustar cuentas con ella. Incluso los Legionarios que están perfectamente cuerdos acuden al Trono del Socorro en busca de consuelo, porque nadie es rechazado en las puertas de la Dama.
Quienes entran en las salas de la risa puede que nunca vuelvan a salir, y los Legionarios que salen nunca hablan de su estancia en el interior. Los únicos que parecen entrar y salir como quieren son los miembros del séquito personal de la Dama, conocidos como la Orden de los Guardianes. Los Guardianes se encargan del bienestar mental de toda la Legión, y lanzan una mirada vigilante sobre la salud de sus compañeros. De esta manera, la Legión de los Locos mantiene una inestable paz interna.
Quienes se quiebran son arrastrados al Trono del Socorro para ser disciplinados. Otros realizan el viaje a Estigia de manera voluntaria; no todos pueden olvidar las razones de sus muertes o dejar atrás viejas rencillas. Si alguien no puede, debe ser llevado al Trono del Socorro. Dentro, aprenderá a enfrentarse a su guerra interior, o simplemente nunca volverá a salir.
La locura es una extensión del Olvido en las Tierras de la Piel. Los locos, quieran o no, alimentan el Olvido. Guerras sin sentido, asesinatos en serie, matanzas, y el miedo provocado por la paranoia añaden combustible al fuego. Por lo tanto, los miembros de la Legión Penitente son en gran parte responsables del crecimiento del Olvido. De ahí el nombre de Penitentes. La Legión debe compensar el daño que sus miembros causaron antes de morir. Los Legionarios deben conseguir el perdón de sus compañeros Wraiths, y cuanto más espectacular sea la pena, mejor. Los Penitentes luchan dos veces más duro, trabajan dos veces más rápido y atacan el Olvido con el doble de furia de las demás Legiones. Después de todo, tienen mucho que compensar.
El odio de los Penitentes hacia el Olvido se concentra especialmente en la Sombra. Los miembros de la Legión Penitente consideran que la Sombra es la manifestación más obvia de la locura a este lado de la Mortaja, y la atacan de cualquier manera que pueden. Los Penitentes estuvieron en contra de la disolución del Gremio de Perdonadores, y ofrecieron refugio a muchos miembros del Gremio tras la revuelta. Castigar es el Arcanos más extendido en la Legión, y aunque la existencia del Gremio es universalmente negada por los portavoces de la Legión, los oficiales de mayor rango mantienen lazos encubiertos con el Gremio clandestino.
La situación de la Sombra de cada Wraith es cuidadosamente vigilada por los llamados Guardianes. Aunque no puede mantener registros detallados de cada Wraith en Estigia y las Tierras de la Piel, los oficiales de la Legión por lo menos lo intentan. En teoría, el trabajo específico de cada Guardián es trabajar para mantener la salud mental de la Legión, y son conocidos por vigilar también a otros Wraiths. Si un Wraith poderoso está a punto de sucumbir a su Sombra, los Guardianes pueden adelantarse e intervenir.
Una Legión de locos y sus víctimas, tratando desesperadamente de comprender la naturaleza de la locura, y al mismo tiempo vigilando sus lados oscuros. Los Penitentes trabajan para pagar una deuda con la sociedad, pero de la que nunca podrán absolverse. Luchan codo con codo con quienes los mataron, mientras en segundo plano la versión local de los vigilantes del Gran Hermano vigilan cada movimiento y conducta sospechosos.
Toda una fiesta.





