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Re: [Nocturno: Hong Kong Ascending]

Publicado: 09 Abr 2022, 04:32
por HeyderLópez13
Quizá el plan de invasión de los Dragones Elementales salió mal. Quizá Zhou Enlai comprendió que una intervención militar solamente habría destruido aquello que, tarde o temprano, China recuperaría de todos modos. O quizá alguien comprendió algo mucho más sencillo: era mejor dejar que los Dragones Metálicos desarrollaran Hong Kong, permitiéndoles utilizar su propio capital para convertir la ciudad en aquello que los Elementales todavía no podían construir. Después de todo, Hong Kong iba a regresar a China tarde o temprano.


Al final, lo que la colonia británica ofreció a los disidentes chinos e intelectuales progresistas fue algo mucho más poderoso que un simple refugio: acceso a ideas occidentales, libertad para debatir públicamente, la posibilidad de observar de cerca el funcionamiento de una administración extranjera y la oportunidad de beneficiarse de un sistema jurídico que no exigía viajar hasta Europa. Hong Kong no permitió abiertamente que su territorio se convirtiera en una base para actividades revolucionarias dirigidas contra el gobierno chino, pero proporcionó seguridad e inspiración a quienes buscaban alternativas al sistema político que dominaba China.

Algo extraordinariamente útil para el Nuevo Orden Mundial. Un laboratorio humano en el que podían observarse las aspiraciones de una población, la manera en que los individuos construían formas de resistencia frente al poder y, sobre todo, la manera en que la propaganda podía transformar el descontento en acción colectiva. Terrorífico, sin lugar a dudas.

Y, sin embargo, hay algo que no termina de encajar.

Tal vez todo aquello fue también un experimento del Nuevo Orden Mundial. Tal vez querían comprobar hasta qué punto podían manipular una población sin necesidad de controlar directamente el territorio. Si fue así, el experimento salió mal. Demasiadas variables escaparon de sus manos: los comunistas, los británicos, los nacionalistas, las Tríadas, los Tradicionalistas y, por supuesto, los propios agentes de la Tecnocracia.

O quizá el problema fue mucho más sencillo.

Quizá algunos soldados de la República Popular China decidieron aprovechar una situación que nadie controlaba realmente.

Eso sería, después de todo, mucho más preocupante.

Porque si algo aprendieron los Dragones Metálicos en Hong Kong fue que una ciudad puede convertirse en un arma sin que nadie tenga que dispararla.


- Bill Lambert, Agente de PAXcorp, ex-agente del SIS, la Agencia de Inteligencia Británica.

Re: [Nocturno: Hong Kong Ascending]

Publicado: 09 Abr 2022, 04:36
por HeyderLópez13
3.4 Expansión e inicio del Fin: Imagen Banda Sonora: https://youtu.be/jtAmFKaThNE


Hong Kong consiste de tres partes: la isla principal que conformaba la colonia original, la península de Kowloon, situada al norte de Victoria Harbour y frente a la Isla de Hong Kong, y la enorme extensión de tierra situada más allá de Kowloon, hasta la frontera con la provincia de Guangdong, conocida como los Nuevos Territorios.

Britania obtuvo la península de Kowloon mediante la Convención de Pekín de 1860, después de derrotar nuevamente al gobierno Qing durante la Segunda Guerra del Opio. A diferencia de la isla de Hong Kong, cedida a perpetuidad en 1842, Kowloon pasó también a formar parte de los territorios británicos de manera permanente. Los Nuevos Territorios, en cambio, constituían cerca del 90% del territorio que hoy conocemos como Hong Kong y fueron arrendados a Gran Bretaña durante 99 años mediante la Convención para la Extensión del Territorio de Hong Kong de 1898.

El contexto internacional era particularmente delicado. La derrota de China frente a Japón en 1895 había demostrado hasta qué punto el Imperio Qing se encontraba debilitado y alimentó los temores de que las potencias imperialistas terminaran repartiendo China entre ellas. Francia obtuvo, por ejemplo, una concesión en Guangzhou Wan, mientras otras potencias ampliaban sus respectivas esferas de influencia. Para los británicos, ampliar Hong Kong era una cuestión tanto económica como estratégica: necesitaban territorio suficiente para proteger el puerto y evitar que una potencia europea rival pudiera amenazar directamente la colonia.

El arrendamiento de los Nuevos Territorios fue, por tanto, una solución pragmática. Los británicos sabían perfectamente que los 99 años no equivalían a una cesión perpetua. Lo que probablemente no imaginaron fue que, para cuando terminara el contrato, la colonia se habría convertido en una unidad económica, urbana y administrativa prácticamente imposible de dividir.

La jurisdicción británica sobre los Nuevos Territorios quedó formalizada mediante instrumentos jurídicos de la Corona y comenzó a desarrollarse de manera paralela a la del resto de Hong Kong. Con el paso de las décadas, la antigua separación entre los territorios cedidos y los arrendados perdió buena parte de su significado práctico. Para comienzos del siglo XX, la frontera entre Kowloon y los Nuevos Territorios ya estaba integrada en la vida cotidiana de la ciudad; Boundary Street se convirtió en una arteria urbana y el crecimiento de viviendas, comercios, carreteras e infraestructuras hizo cada vez menos realista imaginar que ambos territorios pudieran administrarse por separado.

El problema se agravó a medida que Hong Kong crecía. El desarrollo de nuevas áreas residenciales, instalaciones militares, carreteras, ferrocarriles y, posteriormente, del aeropuerto dependía cada vez más de los Nuevos Territorios. La colonia había dejado de ser simplemente una isla con un puerto y se estaba convirtiendo en un sistema urbano integrado.

Algunos funcionarios británicos llegaron a preguntarse si el arrendamiento podía transformarse en una situación permanente. Sin embargo, durante buena parte de la época victoriana el problema parecía demasiado lejano como para exigir una solución inmediata. El Imperio Británico estaba en su apogeo y pocos funcionarios estaban dispuestos a imaginar un escenario en el que Londres tuviera que negociar el futuro de Hong Kong con un gobierno chino capaz de imponer condiciones.

La Segunda Guerra Mundial cambió esa percepción.

Durante la guerra contra Japón, China y Gran Bretaña fueron aliados, pero la cuestión de Hong Kong comenzó a adquirir una dimensión que ninguno de los dos gobiernos podía ignorar. Chiang Kai-shek, líder del gobierno nacionalista chino y comandante supremo del Teatro de China, planteó durante las negociaciones de guerra la cuestión de los tratados y de los privilegios extraterritoriales británicos en China. Aunque inicialmente la discusión podía formularse en términos del futuro de los Nuevos Territorios, en Londres comprendieron rápidamente la implicación más profunda: si China cuestionaba el arrendamiento, tarde o temprano tendría que plantearse el futuro de toda la colonia.

La situación se volvió todavía más delicada cuando Hong Kong cayó ante Japón en diciembre de 1941. Durante casi cuatro años la ciudad permaneció bajo ocupación japonesa. La derrota británica destruyó definitivamente cualquier ilusión de que el Imperio pudiera considerarse invulnerable en Asia y demostró que la colonia dependía, en última instancia, de un equilibrio militar mucho más amplio que sus propias defensas.

Cuando Japón se rindió en agosto de 1945, Hong Kong se convirtió inmediatamente en un problema diplomático. El gobierno chino sostenía que Hong Kong se encontraba dentro del Teatro de China y que, de acuerdo con las disposiciones aliadas para la rendición japonesa, Chiang Kai-shek tenía autoridad sobre las fuerzas japonesas que allí se encontraban. Londres, por su parte, insistió en que Hong Kong continuaba siendo territorio británico y que la rendición debía ser recibida por fuerzas británicas.

La disputa no fue meramente simbólica. Chiang llegó a plantear que un representante chino participara en la recepción de la rendición japonesa, mientras los británicos insistían en restablecer inmediatamente su administración. Finalmente, Chiang aceptó delegar su autoridad para recibir la rendición en un comandante británico, y el contraalmirante Cecil Harcourt encabezó la fuerza enviada para recuperar la colonia. Los japoneses se rindieron formalmente en Hong Kong el 30 de agosto de 1945 y la administración británica fue restaurada.

Bastante sencillo, en mi opinión.

Los Dragones Metálicos cometieron un error. Fueron incapaces de defender la colonia frente a los miembros japoneses del Concilio de Hierro, magos vinculados al ascenso del fascismo y del nazismo, entre ellos los Teje-Runas Verbena alemanes que habían decidido que el Imperio Japonés podía convertirse en otro instrumento para transformar el mundo.

Y entonces ocurrió algo que nadie había previsto.

Los Dragones Elementales intervinieron.

No fueron ellos quienes izaron la bandera británica sobre Hong Kong. No fueron ellos quienes recibieron la rendición japonesa. Pero durante aquellos cuatro años habían hecho algo mucho más importante: habían demostrado que los Dragones Metálicos no tenían el control absoluto de la ciudad.

La Unión Tecnocrática agradeció el gesto, si es que puede llamarse gesto a una operación que probablemente salvó a Hong Kong de caer en manos del Concilio de Hierro. Pero también dejó claro que no permitiría que la soberanía de los Dragones Metálicos fuese desafiada. La respuesta fue inmediata: una flotilla británica regresó a Hong Kong y la administración colonial fue restaurada.

Algo parecido a decir:

"Claro. Esto es tuyo. Tómalo, si puedes."

Y los Dragones Elementales no pudieron.

O quizá no quisieron.

Porque el verdadero misterio no es por qué China no recuperó Hong Kong en 1945. El verdadero misterio es por qué todos los actores que tenían razones para hacerlo aceptaron que los británicos regresaran.

La explicación oficial es diplomática. La explicación estratégica es bastante sencilla: Chiang Kai-shek tenía una guerra civil a punto de reanudarse, Gran Bretaña quería recuperar su colonia y ninguna de las grandes potencias aliadas deseaba abrir otro conflicto en el Pacífico inmediatamente después de derrotar a Japón.

Pero nosotros sabemos que había algo más.

Los Dragones Metálicos habían perdido la ciudad durante la guerra. Los Dragones Elementales habían demostrado que podían intervenir. Y, aun así, Hong Kong volvió a manos británicas.

El porqué es un asunto demasiado interesante.

Por una simple razón:

NUNCA DEBIÓ OCURRIR.

– Otto Friedman, exagente del SIS, actual agente de PAXcorp

Re: [Nocturno: Hong Kong Ascending]

Publicado: 09 Abr 2022, 04:47
por HeyderLópez13
3.5 El Impacto de la Ocupación Japonesa Imagen Banda sonora: https://youtu.be/s8WxZfAV3Bc
Hong Kong cayó bajo ocupación japonesa en diciembre de 1941, después de que Japón atacara Pearl Harbor y, prácticamente al mismo tiempo, lanzara una ofensiva contra las colonias y posiciones militares occidentales en Asia. La guarnición británica resistió durante dieciocho días antes de rendirse el 25 de diciembre. Comenzaba así uno de los periodos más traumáticos de la historia de Hong Kong.

La ocupación japonesa tuvo consecuencias que fueron mucho más allá de la administración de la ciudad. Para los habitantes de Hong Kong, la derrota británica destruyó una imagen que durante décadas había parecido incuestionable: la del Imperio Británico como una potencia prácticamente invulnerable en Asia. Un ejército asiático había derrotado a una de las mayores potencias imperiales del mundo y había ocupado una colonia británica situada a pocos kilómetros de China continental.

La experiencia fue particularmente importante para la población china de Hong Kong. La jerarquía racial del sistema colonial británico había presentado durante décadas a los europeos como la clase dominante y a los chinos como súbditos sometidos a una posición inferior. La victoria japonesa no eliminó esa estructura de inmediato —y el régimen japonés no tenía precisamente intenciones igualitarias—, pero demostró que la superioridad militar y política de las potencias occidentales no era una ley natural.

El efecto psicológico fue profundo. En Hong Kong, como en otros territorios asiáticos ocupados por Japón, la Segunda Guerra Mundial aceleró una transformación que ya estaba en marcha: las poblaciones coloniales comenzaron a cuestionar con mayor fuerza la legitimidad de los imperios europeos. La guerra no creó por sí sola los movimientos nacionalistas y anticoloniales de Asia, pero cambió radicalmente el contexto en el que estos movimientos tendrían que desarrollarse.

Después de 1945, Gran Bretaña regresaría a Hong Kong. Pero no podía recuperar exactamente la misma colonia que había perdido en 1941. La ciudad había cambiado. Y también habían cambiado las personas que la habitaban.


Me imagino a esos idiotas del Nuevo Orden Mundial. Lo que hubiese dado por ver sus caras.

A veces entiendo las razones detrás del Concilio de Hierro, de la misma manera que entiendo las razones detrás del terrorismo a gran escala. Pero que entienda algo no significa que necesariamente lo comparta.

El problema es que los imbéciles del Nuevo Orden Mundial creían que podían controlar la historia como si fuese una máquina. Creían que podían diseñar un mundo en el que cada engranaje tuviera una función y cada ser humano ocupase exactamente el lugar que le correspondía.

Entonces llegaron los japoneses y demostraron que una máquina también puede romperse.
-Constantino.

Constantine hablando sobre malvados que hacen el bien por pura coincidencia. ¿Por qué me suena irónico todo esto?

¡Ah, ahora lo recuerdo!

Porque es un tipo que negocia con demonios poniendo en riesgo la vida de cientos de personas. Porque bajo sus acciones han muerto numerosos amigos y colegas suyos. Porque puede justificar cualquier cosa mientras consiga convencerse de que existe una razón suficientemente grande detrás.

Los japoneses hicieron cosas terribles. Eso es indiscutible. Y es cierto: fuimos incapaces de defender Hong Kong.

Pero fuimos nosotros quienes construimos el modo de vida de Hong Kong. Construimos sus instituciones, sus sistemas administrativos, sus tribunales, sus universidades, sus hospitales y la economía que eventualmente permitiría que surgiera una sociedad capaz de exigir algo más que obediencia.

La lucha prodemocrática de Hong Kong no apareció de la nada. No nació de los discursos de algún revolucionario iluminado. Se construyó sobre décadas de instituciones coloniales, crecimiento económico y una sociedad civil cada vez más consciente de su propia identidad.

¿Eso convierte al Imperio Británico en bueno?

Por supuesto que no.

Pero quizá sí significa que la historia es un poco más complicada que la caricatura que Constantino necesita para sentirse moralmente superior.

Y si tan indefensos nos sientes, ¿por qué te ocultas de nosotros, amiguito?

¿Te asusta el ruido de las máquinas?
- Dr. Amanda Peel, Iteración X.

Re: [Nocturno: Hong Kong Ascending]

Publicado: 09 Abr 2022, 04:49
por HeyderLópez13
Una tipa que no tiene idea de la realidad social ni de la política, consumida por su labor académica en Princeton, desarrollando tecnología sin detenerse demasiado a pensar en sus consecuencias.

¿Hay alguna otra opinión más inoportuna y ridícula?

¿No?

Eso pensé. Gracias.

Ignoreland. Yeah, yeah, yeah.

Por cierto, fueron los Verbena, el Coro y el Culto quienes promovieron las ideas que eventualmente harían que los habitantes de Hong Kong comprendieran la necesidad de proteger sus derechos.

Nah. Es broma.

¿En serio pensamos que los Durmientes son tan inútiles?

Hay muchas cosas que agradecerles a los tecnócratas. Construyeron carreteras, hospitales, universidades, sistemas administrativos, redes de transporte, infraestructura financiera y una ciudad capaz de sostener a millones de personas. Incluso consiguieron que una colonia británica terminara desarrollando una identidad propia que ya no encajaba cómodamente ni con Gran Bretaña ni con China.

Lástima que sean tan odiosos.

Una verdadera lástima.

Se ven tan sexis en uniforme.

Pero volvamos a lo importante.

Lo de que el Nuevo Orden Mundial estuvo implicado en las marchas de 1967 es cierto. No tengo mucho más que agregar al respecto, salvo que quizá ciertos actores dentro de los Nefandos y los Merodeadores también decidieron meter las manos en el asunto.

Ya saben cómo funciona esto.

Alguien empieza una protesta.

Otro decide aprovecharla.

Un tercero descubre que puede hacer dinero con ella.

Un cuarto quiere provocar una revolución.

Un quinto quiere provocar una masacre.

Y, para cuando alguien se da cuenta de lo que está pasando, todo el mundo está demasiado ocupado culpando al otro.

Quizá eso fue lo que ocurrió en 1967.

Quizá algunos miembros del Nuevo Orden Mundial intentaron utilizar las protestas como un experimento de control social. Quizá ciertos Nefandos decidieron que una ciudad aterrorizada era exactamente lo que necesitaban. Quizá algunos Merodeadores simplemente vieron una oportunidad para hacer lo que mejor saben hacer: convertir una situación complicada en algo completamente incomprensible.

O quizá estamos sobreestimando a los magos otra vez.

Porque, gracias al cielo, fueron los poderosos de China quienes decidieron que Hong Kong no debía ser tomada.

¿Con propósitos oscuros?

Sí, sí. Ya sé.

Probablemente había intereses políticos, militares y económicos detrás.

Pero al menos la ciudad no terminó convertida en un campo de batalla.

Y eso debería recordarnos algo importante: no todo acontecimiento histórico necesita un mago detrás.

A veces los Durmientes son perfectamente capaces de hacer historia por sí mismos.

Y quizá eso sea precisamente lo que más miedo debería darnos.

¿Alguien más está escuchando Chinese Democracy de Guns N' Roses en la radio ahora mismo?

...

Espera.

Ese disco no sale hasta dentro de trece años.

Bueno.

Definitivamente hay algo raro en esta ciudad.


- Audrey Horne, Culto del Éxtasis.

Re: [Nocturno: Hong Kong Ascending]

Publicado: 09 Abr 2022, 04:54
por HeyderLópez13
Quienes se encargaron de restaurar el orden británico en Hong Kong eran conscientes de que el entorno había cambiado e intentaron conseguir un nuevo acierto, en parte para evitar cualquier tipo de apoyo local a la demanda de Chiang de concluir con el préstamo de los Nuevos Territorios. La legislación anterior a la guerra que prohibía que los chinos residieran en ciertas áreas designadas fue rápidamente eliminada. Habiendo sido capturado por los japoneses, el gobernador de antes de la guerra, Mark Young, un funcionario progresista y reflexivo, tomó el liderazgo para hacer más cambios cuando volvió a su oficina en 1946. Young buscó involucrar a la población local en un programa para introducir, paso a paso, un gobierno representativo. Diseñó un plan para introducir un concejo metropolitano con elementos electivos para desarrollar un sentido de identidad local y de lealtad al Hong Kong británico. Irónicamente, el reconocimiento de Londres de la necesidad del cambio significó que lo dejaron solo un año para restaurar el honor militar británico y luego lo reemplazaron por un sucesor más joven, antes de que pudiera poner su plan en marcha.

Es bastante simple: mientras Young, un viejo político que era guiado por el Sindicato, se empeñaba en reforzar los lazos de los habitantes de Hong Kong con la Unión, esperando que los Dragones Elementales desistieran de sus intentos de dominar la zona, debido a que hubiese sido una victoria pírrica si se controlaba la Zona de Realidad mediante el flujo del libre mercado; Grantham era asesorado por el Nuevo Orden. El Nuevo Orden lo había entendido mucho antes que los demás: Hong Kong tendría que regresar a China. La verdadera cuestión era cuándo ocurriría y qué estructura quedaría en pie cuando llegara ese momento. No bastaba con controlar el territorio; había que controlar el paradigma que se desarrollaba sobre él, asegurar el funcionamiento de la economía y, al mismo tiempo, construir unas libertades democráticas que pudieran sobrevivir al cambio de soberanía.

Ya no se trataba de fabricar lealtad hacia los británicos. Eso habría sido una solución demasiado primitiva. El Nuevo Orden necesitaba algo más eficiente: convertir la prosperidad, el consumo y una determinada concepción de la democracia en parte del funcionamiento cotidiano de la ciudad. Una población que asociara su libertad con ese modelo económico defendería el sistema incluso después de que desapareciera la bandera británica. El problema, por supuesto, era que una sociedad capaz de aprender a defender sus libertades también podía aprender a defenderlas contra quienes habían diseñado las condiciones para que existieran.


-Karoshi, Hijos del Éter.

Re: [Nocturno: Hong Kong Ascending]

Publicado: 09 Abr 2022, 05:04
por HeyderLópez13
3.6: Construyendo una metrópolis cosmopolita y redes transnacionales Imagen Banda Sonora: https://youtu.be/gZXfc1bUL1I

El Hong Kong de la posguerra se desarrolló a un ritmo y en una dirección que habrían resultado inimaginables antes de la invasión japonesa. La llegada de los comunistas al poder en China produjo cambios fundamentales. Hasta entonces, la población de Hong Kong había fluctuado considerablemente, pues los habitantes podían desplazarse a través de la frontera dependiendo de la estabilidad política y económica en China y de las oportunidades disponibles en la colonia. Durante la década de 1930, la población generalmente oscilaba entre 900.000 y un millón de personas, pero aumentó de manera significativa después de la invasión japonesa de China en 1937, llegando a aproximadamente 1,6 millones antes de la ocupación japonesa en 1941. Durante la ocupación, los japoneses expulsaron a una parte considerable de la población, reduciendo el número de habitantes a unos 600.000 en 1945. Muchos de quienes habían abandonado la ciudad regresaron después de la guerra, pero el flujo de refugiados procedentes de China continental transformaría definitivamente la demografía de Hong Kong. Para 1950, la población había alcanzado aproximadamente los 2,3 millones.
A medida que la Guerra Civil China llegaba a su desenlace y los comunistas consolidaban su poder en el continente, las autoridades británicas reforzaron progresivamente el control de la frontera. Hong Kong dejó entonces de ser una población cuya dimensión dependía principalmente de los movimientos de ida y vuelta con China y comenzó a convertirse en una sociedad urbana mucho más estable. La población continuaría creciendo durante las décadas siguientes, tanto por el crecimiento natural como por nuevos movimientos migratorios. Para 1995, Hong Kong contaba con aproximadamente 6,1 millones de habitantes; para 2015, la cifra superaría los 7 millones.
La transformación demográfica obligó también a modificar la relación entre el gobierno colonial y la población. Durante décadas, la administración británica había mostrado poco interés en asumir responsabilidades hacia la mayoría china de la colonia. La llegada masiva de refugiados hizo imposible mantener esa política. El gobierno tuvo que ampliar los servicios públicos, construir viviendas, proporcionar educación y atención sanitaria y facilitar el acceso al empleo. Al mismo tiempo, los recién llegados recibieron amplias posibilidades para emprender y desarrollar actividades comerciales e industriales. El gobierno redujo progresivamente determinadas barreras burocráticas y permitió que el sector privado asumiera un papel central en la expansión económica.
Esta transformación convirtió lo que inicialmente parecía una crisis humanitaria en un importante proceso de crecimiento económico. Muchos de los refugiados llegaban con capital, conocimientos técnicos, experiencia empresarial o habilidades administrativas adquiridas en Shanghái y otras ciudades de China. Las industrias textiles, manufactureras y navieras se expandieron rápidamente, mientras que el puerto de Hong Kong se convirtió en un punto fundamental para el comercio internacional. A medida que avanzaba la segunda mitad del siglo XX, la economía se desplazó progresivamente de la manufactura hacia los servicios, las finanzas, el comercio y las actividades empresariales.
De este proceso surgió lo que posteriormente sería conocido como la política de “no intervención positiva”: el gobierno colonial proporcionaba infraestructura, educación, vivienda y un marco jurídico relativamente estable, pero evitaba intervenir directamente en la economía mediante subsidios generalizados, una planificación industrial exhaustiva o la selección sistemática de empresas favorecidas. Esta combinación de intervención estatal limitada y libertad empresarial contribuyó a transformar Hong Kong de un puerto colonial en una economía industrial y, posteriormente, en uno de los principales centros financieros y comerciales del mundo.

Terrorist-Speak:
...LOADING THE BOMB...

......Initiating detonation sequence...
....¡ACCESS GRANTED!...

Esta fue probablemente la mejor jugada que pudo hacer el Sindicato. Se dieron cuenta de algo que los demás parecían ignorar: no necesitaban controlar a cada Durmiente que llegaba desde China. Bastaba con construir un sistema en el que las personas pudieran prosperar dentro de él. El flujo de refugiados traía trabajadores, comerciantes, empresarios, ingenieros y estudiantes; cada uno de ellos podía convertirse en otro nodo dentro de una red económica cada vez más grande. Y donde existe una red, existe información. Donde existe información, existe poder. Y donde circula suficiente riqueza, el Chi Dorado termina apareciendo.
Fue entonces cuando comenzó realmente la guerra del Sindicato por conquistar el mercado. Bancos, fábricas, compañías navieras, almacenes, edificios y, finalmente, rascacielos comenzaron a formar una infraestructura que no solo movía dinero: canalizaba personas, mercancías, información y Chi. Las líneas de dragón se convirtieron en otra variable dentro de la ecuación. Construir sobre ellas, orientar edificios de acuerdo con principios del Feng Shui y comprender las relaciones entre el espacio urbano y el flujo energético permitía que incluso nuestros adversarios trabajaran, sin saberlo, dentro de una infraestructura que favorecía la circulación económica.
El Nuevo Orden Mundial entendió algo todavía más interesante. No era necesario destruir las tradiciones confucionistas; podían ser adaptadas. Disciplina, educación, respeto por la jerarquía, responsabilidad familiar y obsesión por el aprendizaje podían convertirse en virtudes perfectamente compatibles con una sociedad de empresarios, banqueros, administradores, ingenieros y tecnólogos. El viejo orden no desapareció: fue convertido en combustible para uno nuevo.
Y aquí es donde Hong Kong se vuelve realmente fascinante. ¿Fue todo obra del Sindicato? No estoy tan seguro. Los Dragones Elementales también comprendieron que podían utilizar el crecimiento económico para reforzar determinadas formas de orden social, y algunos de ellos estaban bastante dispuestos a colaborar con nuestros intereses siempre que el resultado fuese compatible con sus propios objetivos. Incluso los Dragones Metálicos terminaron beneficiándose de la transformación. ¿Contradicción? No necesariamente. A veces distintas facciones pueden perseguir objetivos completamente diferentes y producir, durante un tiempo, exactamente el mismo resultado.

Li Ka-shing es un buen ejemplo. Un refugiado que llegó a Hong Kong, comenzó trabajando en una fábrica y terminó construyendo uno de los mayores imperios empresariales de Asia. Para el Sindicato, es evidencia de que el mercado puede convertir a un individuo en una institución. Para los Dragones Metálicos, es evidencia de lo que puede producir una sociedad moderna, industrializada y tecnológicamente avanzada. Para los Dragones Elementales, quizá sea una demostración de que el viejo principio de prosperidad mediante disciplina y trabajo todavía puede sobrevivir en un mundo moderno.

Pero hay algo que todos ellos olvidan: los sistemas tienen vulnerabilidades.

Una ciudad conectada es una ciudad vulnerable. Un banco conectado a otros bancos puede mover miles de millones en segundos; también puede perderlos en segundos. Una red de comunicaciones que permite coordinar una economía entera también permite interrumpirla desde una habitación situada a miles de kilómetros. Una base de datos puede contener la información de millones de personas y, al mismo tiempo, convertirse en una puerta de entrada a todas ellas.
Eso es lo que los Adeptos Virtuales aprendimos mientras los demás construían. Ellos levantaron las redes. Nosotros aprendimos a entrar en ellas.
Quizá por eso me resulta tan divertido escuchar a los tecnócratas hablar de seguridad. Creen que porque controlan las máquinas controlan el sistema. No entienden que una máquina conectada deja de ser solamente una máquina. Se convierte en un punto de acceso.

Y no confundamos esto con una metáfora. He entrado en sistemas que sus administradores consideraban inexpugnables. He visto bancos detener operaciones, redes de comunicación quedar inutilizadas y organizaciones enteras descubrir demasiado tarde que alguien llevaba meses observándolas desde dentro. Algunos lo llaman terrorismo. Otros lo llaman sabotaje. Nosotros preferimos llamarlo demostración de concepto.

Hong Kong no estaba convirtiéndose simplemente en una ciudad. Estaba convirtiéndose en una red. Y yo siempre he preferido las redes a las ciudades. - Richard Villiers, Adepto Virtual.

Re: [Nocturno: Hong Kong Ascending]

Publicado: 09 Abr 2022, 05:10
por HeyderLópez13
Hong Kong ya contaba con industrias manufactureras y de otros tipos antes de la invasión japonesa, pero el flujo de refugiados procedentes de Shanghái aportaría capital, conocimientos técnicos y capacidades administrativas que acelerarían considerablemente el proceso de industrialización, particularmente en el sector textil. Entre 1950 y 1970, Hong Kong se transformaría en un importante centro manufacturero de Asia Oriental, con industrias ligeras que contribuirían de manera decisiva al crecimiento económico y al empleo. El proceso estuvo impulsado tanto por el capital y la experiencia de los industriales llegados desde Shanghái como por la disponibilidad de una amplia fuerza laboral procedente de China continental. Muchos empresarios fueron capaces de adaptarse rápidamente a líneas de manufactura diferentes a medida que cambiaban los mercados internacionales. La trayectoria de Li Ka-shing, quien pasó de fabricar flores artificiales a convertirse en uno de los principales magnates empresariales de Asia, terminaría convirtiéndose en uno de los ejemplos más conocidos de esta capacidad de adaptación.
El comercio también se expandió gracias a la posición geográfica de Hong Kong y a su condición de puerto libre. Sin embargo, su papel como puerto de transbordo —entrepôt— con China se vio seriamente afectado después de la intervención de la República Popular China en la Guerra de Corea en 1950 y de las posteriores restricciones comerciales impuestas por Estados Unidos y las Naciones Unidas. El impacto fue especialmente fuerte sobre las actividades de reexportación, el transporte marítimo, la banca y los seguros.
El gobierno colonial fue consciente de este desafío y buscó preservar, dentro de las restricciones existentes, el comercio de bienes no estratégicos entre China y los mercados situados fuera del bloque socialista. Al mismo tiempo, la contracción del comercio de reexportación obligó a muchos empresarios a buscar nuevas oportunidades. El capital y la experiencia comercial comenzaron a desplazarse hacia la manufactura, mientras Hong Kong aprovechaba su acceso a los mercados de Europa y Norteamérica. Durante las décadas de 1950 y 1960, los textiles, las prendas de vestir, los productos plásticos, los relojes y posteriormente la electrónica se convirtieron en pilares de la economía exportadora.
El resultado fue una transformación profunda. Hong Kong no había sido concebido originalmente como una potencia industrial, pero la combinación de refugiados, capital, mano de obra, empresarios con experiencia internacional y acceso a mercados extranjeros creó una economía extraordinariamente flexible. Hacia la década de 1960, la ciudad se había convertido en uno de los principales centros exportadores de manufacturas de Asia Oriental. La industrialización no eliminó la importancia del comercio: la convirtió en su complemento. Las fábricas producían para mercados internacionales y las empresas comerciales, financieras y navieras conectaban esas fábricas con el resto del mundo.

Y es por esto que algunos dicen que todo fue una estrategia de los Dragones Elementales, los Wu Lung, la Sociedad del Dragón Dorado o los Kuei-Jin. En mi opinión, el error consiste en buscar un único arquitecto detrás de todo esto. Todos tenían algo que ganar.

Los Dragones Elementales podían contemplar una ciudad china desarrollándose fuera del control directo de Beijing. Los Wu Lung podían reconocer en ella la persistencia de determinadas formas de organización, comercio y tradición china. La Sociedad del Dragón Dorado tenía sus propios intereses. Y los Kuei-Jin, naturalmente, no iban a ignorar una ciudad que se estaba convirtiendo en un punto de tránsito entre China y el resto del mundo.

Pero había algo que todos ellos entendieron antes que muchos de los gweilo: el poder no tiene por qué parecer poder.
Durante décadas, los europeos habían pensado que controlar Hong Kong significaba controlar sus bancos, sus puertos, sus compañías y sus instituciones. Y durante mucho tiempo tuvieron razón. Pero después de la guerra apareció algo diferente. Empresarios chinos comenzaron a construir sus propias compañías, acumular capital y, eventualmente, adquirir empresas que habían sido durante generaciones símbolos del poder económico británico.
No necesitaban expulsar a nadie. No necesitaban declarar una revolución. No necesitaban tomar un edificio gubernamental. Bastaba con comprar.

Eso fue lo verdaderamente interesante. Los extranjeros seguían allí. Los edificios seguían allí. Los bancos seguían allí. Las leyes seguían allí. Pero las personas que controlaban una parte cada vez mayor del dinero estaban cambiando. Y cuando cambia quién controla el dinero, cambia quién tiene el poder.

Eso es algo que aprendí trabajando para el SIS. Una ciudad puede cambiar de manos sin que nadie vea una bandera nueva ondeando sobre sus edificios. Puede cambiar de manos mediante acciones, préstamos, adquisiciones, sociedades y juntas directivas. Para cuando alguien se da cuenta de lo que ha ocurrido, ya es demasiado tarde para detenerlo.
Bienvenidos a la guerra por Hong Kong. Aquí la Yihad y la Guerra de Ascensión se juegan de una manera diferente. No siempre hacen falta espadas, rituales o ejércitos. A veces basta con una junta directiva, una adquisición empresarial y suficiente capital para cambiar el equilibrio de poder de una ciudad entera. - Bill Lambert, Agente de PAXcorp, exagente del SIS, la Agencia de Inteligencia Británica.

La expansión del sector de servicios se benefició directamente del despegue económico producido por la rápida industrialización. El crecimiento de las manufacturas incrementó la demanda de transporte marítimo, seguros, servicios financieros, contabilidad, asesoría jurídica y otras actividades profesionales. Al mismo tiempo, el aumento de los ingresos permitió el desarrollo de una sociedad de consumo cada vez más amplia. La industria naviera también se benefició de la llegada de empresarios e inversionistas procedentes de Shanghái, cuya participación contribuyó a hacerla más competitiva y a reducir progresivamente el predominio de las antiguas compañías británicas.

A partir de la década de 1970, la expansión del sector de servicios permitió que este comenzara a superar progresivamente a la industria como principal motor del crecimiento económico. El proceso estuvo acompañado por la consolidación de un sector financiero moderno, favorecido por la estabilidad política, el sistema jurídico basado en el common law, la apertura a la inversión internacional y la posición estratégica de Hong Kong como puerto y centro comercial. Para entonces, los antiguos refugiados se habían convertido en trabajadores, empresarios y consumidores plenamente integrados en la economía local, mientras una nueva generación comenzaba a experimentar niveles de prosperidad muy diferentes de los de sus padres.
La apertura de China después de 1978 aceleró todavía más esta transformación. Los empresarios de Hong Kong comprendieron las ventajas de trasladar las actividades manufactureras intensivas en trabajo hacia China continental, especialmente hacia Guangdong, mientras mantenían en Hong Kong las funciones financieras, comerciales, administrativas y profesionales. No se trató simplemente de una desaparición de la industria, sino de una reorganización regional de la producción: Hong Kong pasó a ocupar posiciones de mayor valor dentro de una red económica que conectaba la ciudad con el sur de China y con los mercados internacionales.
Durante las décadas de 1980 y 1990, esta transformación convirtió a Hong Kong en una economía cada vez más orientada hacia los servicios. La manufactura comenzó a perder peso dentro de la economía local mientras crecían el comercio, las finanzas, la logística y los servicios profesionales. La transferencia de buena parte de la producción hacia Guangdong no significó el final del modelo económico que había hecho prosperar a Hong Kong; por el contrario, permitió que la ciudad se especializara en aquellas actividades que podían aprovechar mejor su infraestructura, sus instituciones financieras y su conexión con los mercados internacionales. Para mediados de la década de 1990, Hong Kong se había consolidado como uno de los principales centros financieros y comerciales del mundo.

Re: [Nocturno: Hong Kong Ascending]

Publicado: 09 Abr 2022, 05:20
por HeyderLópez13
3.7: El Mejor Gobierno Posible Según la Tradición China Imagen Banda Sonora: https://youtu.be/EMTk8QjY2ak?si=ADISAE0Gp3PT1CZn


Para comienzos de la década de 1980, Hong Kong había alcanzado una situación que, desde determinados criterios tradicionales chinos de buen gobierno, podía considerarse excepcional: un gobierno eficiente, relativamente justo y honesto, con un fuerte componente paternalista, pero que al mismo tiempo intervenía de manera limitada en la vida cotidiana de la mayoría de sus habitantes. La valoración de este modelo, sin embargo, solo puede entenderse en comparación con las experiencias políticas que los habitantes de Hong Kong tenían al otro lado de la frontera.
El criterio de eficiencia había comenzado a cumplirse desde finales del siglo XIX, cuando las expectativas de la población local respecto al gobierno eran relativamente bajas debido a la debilidad administrativa y política del Imperio Qing. Aunque la administración colonial inicialmente proporcionaba servicios municipales limitados, consiguió mantener la estabilidad y el orden público, dos de las principales preocupaciones de los habitantes de la ciudad. Después de la Segunda Guerra Mundial, sin embargo, las expectativas cambiaron. La experiencia de la República Popular China bajo Mao Zedong demostró que un Estado podía movilizar recursos y población a una escala que el gobierno colonial difícilmente podía igualar, pero también produjo catástrofes como el Gran Salto Adelante (1958-1962) y la Revolución Cultural (1966-1976).
En contraste, el gobierno de Hong Kong comenzó a ampliar progresivamente sus servicios públicos. La sanidad, la vivienda, la educación y otros servicios municipales experimentaron una expansión considerable durante las décadas de 1960 y 1970. La administración también comenzó a establecer mecanismos para conocer y responder a las necesidades de los habitantes de los distintos distritos, entre ellos los City District Commissioners y diversas estructuras consultivas. Aunque el sistema colonial continuaba siendo autoritario y estaba lejos de constituir una democracia plena, para finales de la década de 1970 había conseguido un nivel de aceptación pública considerable. La paradoja era evidente: una colonia sin gobierno democrático podía llegar a ser percibida por buena parte de sus habitantes como un gobierno legítimo porque proporcionaba estabilidad, servicios públicos y oportunidades económicas.

Fue la época dorada del Nuevo Orden Mundial en la ciudad. El desastre que estaba ocurriendo en China hacía que Hong Kong pareciera, por contraste, una demostración de que el paradigma podía funcionar: los Durmientes tenían seguridad, trabajo, educación, hospitales, consumo y una administración que, al menos en comparación con las alternativas disponibles, parecía razonablemente competente.

Pero no confundamos aceptación con libertad. El Nuevo Orden había aprendido algo importante: no necesitaba que los Durmientes amaran al sistema. Bastaba con que lo consideraran preferible. Mientras los Wu Lung eran perseguidos en China y los Dragones Metálicos consolidaban su dominio sobre el paradigma local, Hong Kong se convirtió en una vitrina extraordinaria de lo que podía producir la combinación entre capitalismo, administración eficiente y estabilidad política.

El problema es que una vitrina tiene una función: mostrar lo que hay dentro. Y cuando una generación crece viendo el mismo escaparate durante demasiado tiempo, empieza a preguntarse qué hay detrás del vidrio.
-Alastor, Huecos.
El criterio de justicia se desarrolló de manera mucho más lenta y contradictoria. La judicatura colonial fue adquiriendo progresivamente mayor autonomía respecto de la administración ejecutiva, aunque durante buena parte del siglo XIX el sistema continuó marcado por la desigualdad racial y por la posición subordinada de la población china. Un episodio especialmente revelador fue el conocido como “caso del pan envenenado” de 1857. En el contexto de las tensiones entre Gran Bretaña y China que precedieron a la Segunda Guerra del Opio, el panadero chino Cheong Ahlum fue acusado de haber envenenado con arsénico el pan destinado a la comunidad europea. El caso generó una enorme controversia porque la mayoría de los miembros de la comunidad británica afectada, incluido el entorno del gobernador, había sufrido los efectos del envenenamiento. Sin embargo, Cheong fue absuelto.
El episodio no significaba que Hong Kong hubiese alcanzado una justicia igualitaria. La discriminación racial continuaba profundamente arraigada en la estructura colonial y la población china no disfrutaba de las mismas oportunidades políticas que los europeos. Lo importante del caso era otra cosa: mostraba que incluso en una sociedad colonial profundamente desigual podía existir un sistema jurídico cuya aplicación no dependiera necesariamente del origen étnico del acusado. La justicia colonial podía ser discriminatoria en su estructura y, al mismo tiempo, ofrecer procedimientos relativamente previsibles e independientes en determinados casos.
La transformación posterior fue gradual. La eliminación de buena parte de las formas legales de segregación después de la Segunda Guerra Mundial, junto con la incorporación progresiva de chinos a las instituciones gubernamentales, comenzó a modificar el equilibrio de la administración. El nombramiento de Chau Tsun-nin como miembro no oficial de la Junta Legislativa en 1950 y posteriormente de la Junta Ejecutiva en 1953 fue uno de los primeros signos visibles de este proceso. Hong Kong todavía estaba lejos de ser una democracia, pero la administración comenzaba a incorporar a miembros de la población china dentro de las estructuras desde las cuales se gobernaba la ciudad.

Aquí es donde el asunto se vuelve divertido.

El Nuevo Orden quería funcionarios capaces. Quería administradores eficientes. Quería abogados que conocieran la ley. Quería chinos que pudieran ocupar cargos públicos sin convertir cada oficina en una fábrica de corrupción. Y para conseguirlo abrió las puertas de un sistema que, precisamente por funcionar, empezó a producir personas capaces de utilizarlo en su contra.

No creo que los Wu Lung estuvieran detrás de todo. Sería demasiado sencillo. Tampoco creo que todos aquellos funcionarios chinos fueran agentes de los Dragones Elementales. La mayoría probablemente no tenía la menor idea de que existían. Eso es lo verdaderamente peligroso: no necesitaban saberlo.

Bastaba con que aprendieran que una ley podía protegerlos. Que una institución podía ser cuestionada. Que un funcionario podía ser obligado a responder por sus actos. Que el gobierno tenía límites. Que un chino podía entrar en una oficina que alguna vez había estado reservada para un británico y descubrir que también podía ejercer autoridad.

Eso no fue una conspiración. Fue mucho peor.

Fue una consecuencia.

Y las consecuencias son bastante más difíciles de matar que los conspiradores.
-Constantino

Re: [Nocturno: Hong Kong Ascending]

Publicado: 09 Abr 2022, 05:28
por HeyderLópez13
3.7: El Mejor Gobierno Posible Según la Tradición China Imagen Banda Sonora: https://youtu.be/EMTk8QjY2ak?si=ADISAE0Gp3PT1CZn

Para comienzos de la década de 1980, Hong Kong había alcanzado un punto que, desde ciertos parámetros tradicionales de la cultura política china, podía considerarse excepcional. Se trataba de un gobierno eficiente, relativamente justo, cada vez más honesto y paternalista, pero al mismo tiempo poco intrusivo en la vida cotidiana de la población. Esto no significaba que Hong Kong fuese una democracia. De hecho, el gobierno colonial continuaba siendo fundamentalmente autoritario y la población no elegía al gobernador ni controlaba directamente el Ejecutivo. Lo que había cambiado era la calidad de la administración y, con ella, las expectativas de los habitantes.

El criterio de eficiencia se había alcanzado progresivamente desde el siglo XIX. En los primeros años de la colonia, las expectativas de la población china eran relativamente bajas debido a la debilidad e inestabilidad del gobierno Qing. El gobierno colonial no ofrecía servicios municipales particularmente generosos, pero garantizaba aquello que buena parte de los residentes consideraba fundamental: estabilidad, seguridad, orden público y un marco relativamente previsible para la actividad económica. Después de la Segunda Guerra Mundial, sin embargo, esas expectativas cambiaron. La comparación ya no se hacía únicamente con la China republicana o con el pasado Qing, sino también con la República Popular China de Mao Zedong.

El Estado comunista podía movilizar recursos a una escala que el gobierno colonial difícilmente podía igualar, pero sus grandes campañas también produjeron consecuencias catastróficas. El Gran Salto Adelante (1958-1962) y la Revolución Cultural (1966-1976) ofrecieron a los habitantes de Hong Kong una comparación particularmente poderosa. Mientras China continental atravesaba períodos de enorme dislocación social y política, el gobierno colonial incrementaba progresivamente la provisión de sanidad, educación, vivienda y servicios municipales. A partir de mecanismos como los City District Officers, establecidos desde 1968 para acercar la administración a los habitantes de los distritos, y de diversos órganos consultivos, el gobierno también comenzó a establecer canales más directos de comunicación con la población.


Fue la época dorada del Nuevo Orden Mundial en la ciudad. El desastre que ocurría al otro lado de la frontera reforzaba la idea de que Hong Kong representaba algo diferente: una sociedad relativamente estable, cada vez más próspera y suficientemente abierta como para que los Durmientes pudieran reconocerse en ella. Mientras los Wu Lung eran perseguidos y asesinados en China, los Dragones Metálicos construían un paradigma que parecía capaz de absorber cualquier contradicción.

Pero hay algo que los tecnócratas nunca entendieron del todo: un paradigma puede funcionar demasiado bien. Cuando una población deja de preocuparse por sobrevivir, comienza a preguntarse por qué debería aceptar que otros decidan por ella. La estabilidad produce expectativas. La prosperidad produce ambición. Y el orden, tarde o temprano, produce preguntas sobre quién tiene derecho a mantenerlo.

-Alastor, Huecos.
El criterio de justicia era más complejo. El sistema colonial británico estaba lejos de ser igualitario y la discriminación racial persistió durante buena parte de su historia. Sin embargo, la consolidación de una judicatura profesional y relativamente independiente permitió que Hong Kong desarrollara un Estado de derecho mucho más sólido que el que había existido en numerosos momentos de la historia política china contemporánea.

Un episodio paradigmático fue el llamado caso del pan envenenado de 1857. Durante las tensiones entre Gran Bretaña y China, un cargamento de pan contaminado con arsénico provocó el envenenamiento de numerosos miembros de la comunidad europea de Hong Kong. El propietario de la panadería, Cheong Alum, fue acusado de estar implicado en el intento de envenenamiento junto con varios de sus empleados. Sin embargo, un jurado europeo los declaró no culpables después de un proceso extraordinariamente polémico. El caso no eliminó la discriminación racial de la colonia —Cheong fue posteriormente detenido y exiliado—, pero mostró una característica fundamental del sistema jurídico colonial: incluso en una sociedad profundamente desigual, determinados procedimientos podían limitar la capacidad del gobierno para obtener una condena contra un acusado.

La transformación sería mucho más evidente después de la Segunda Guerra Mundial. La eliminación progresiva de diversas formas de segregación legal y la incorporación de figuras chinas a las estructuras superiores del gobierno mostraron que la administración colonial comenzaba a abandonar algunas de las prácticas más explícitamente discriminatorias de su pasado. El nombramiento de Chau Tsun-nin como miembro no oficial de la Junta Legislativa en 1950 y posteriormente de la Junta Ejecutiva en 1953 fue una señal de ese proceso. Hong Kong seguía siendo una colonia, pero la distancia entre el gobierno y la mayoría china comenzaba a reducirse.


Aquí los Wu Lung hicieron algo particularmente interesante. El sistema colonial necesitaba funcionarios capaces. Los funcionarios capaces necesitaban reglas. Y las reglas, una vez que existen, pueden ser utilizadas por cualquiera.

Los británicos creían estar construyendo una administración que les permitiera gobernar mejor a los chinos. Algunos Wu Lung comprendieron que estaban haciendo algo mucho más peligroso: estaban ayudando a construir una cultura política basada en la ley, la responsabilidad administrativa y la idea de que el gobierno debía justificar sus decisiones.

No creo que estuvieran trabajando necesariamente para los Dragones Elementales. Eso sería demasiado sencillo. Probablemente estaban trabajando para sí mismos, utilizando conceptos que podían reconocer tanto en el confucianismo como en el taoísmo y adaptándolos a una institución extranjera. Lo divertido es que, al hacerlo, terminaron contribuyendo a crear aquello que acabaría cuestionando el dominio británico.

Los británicos pensaban que estaban civilizando Hong Kong. Los Wu Lung pensaban que estaban preservando su tradición. Ninguno de los dos entendió que estaban construyendo una ciudad que algún día dejaría de necesitar a ambos.

-Constantino
El criterio de honestidad sería el último en cumplirse plenamente. Durante décadas, la corrupción había constituido uno de los principales problemas de la administración colonial. Existían prácticas de soborno profundamente arraigadas, particularmente dentro de la policía y de otros servicios públicos. La corrupción no se limitaba a funcionarios aislados: en algunos sectores había adquirido una dimensión sistemática, hasta el punto de que determinadas actividades ilegales dependían de redes de funcionarios corruptos para funcionar.

La situación llegó a un punto crítico en 1973, cuando Peter Fitzroy Godber, un alto oficial de la policía de Hong Kong, escapó a Reino Unido mientras era investigado por corrupción. Su fuga, el 8 de junio de 1973, provocó una enorme indignación pública y deterioró todavía más la confianza en la capacidad del gobierno para combatir el problema. El gobernador Murray MacLehose respondió creando una comisión de investigación sobre la fuga y, tras sus recomendaciones, impulsó la creación de una comisión independiente contra la corrupción. La Independent Commission Against Corruption (ICAC) fue establecida en febrero de 1974, separada de la policía y del resto de la administración civil. Con ayuda de las autoridades británicas, consiguió que Godber regresara a Hong Kong en 1975, donde fue juzgado y condenado a prisión.

La creación de la ICAC no acabó de un día para otro con la corrupción, pero marcó un cambio fundamental. Su estrategia combinó investigación, prevención y educación pública, y progresivamente convenció a buena parte de la población de que el gobierno estaba dispuesto a perseguir incluso a funcionarios de alto rango. Para finales de la década de 1970, la lucha contra la corrupción se había convertido en uno de los elementos centrales de la legitimidad del gobierno colonial.


Bueno. Esa es la versión oficial.

La versión que conozco es bastante menos elegante. El Nuevo Orden Mundial y el Sindicato llevaban años disputándose Hong Kong, y la corrupción se había convertido en uno de los campos de batalla. Control decidió que había llegado el momento de limpiar la casa. Oficialmente, se trataba de una campaña contra funcionarios corruptos. Extraoficialmente, algunos miembros de la Convención habían empezado a cruzar líneas que incluso otros miembros del Sindicato consideraban peligrosas.

Y aquí conviene hacer una distinción que muchos olvidan. No todos los miembros del Sindicato eran criminales. No todos los banqueros estaban involucrados. Ni siquiera todos los miembros de la Convención sabían lo que estaban haciendo otros sectores de la organización. El problema era precisamente ese: cuanto más grande se hacía la maquinaria financiera, más difícil resultaba saber quién estaba utilizando a quién.

En esta historia aparece Pentex. Aparecen las Tríadas. Aparecen empresas utilizadas para mover dinero procedente del narcotráfico y del terrorismo internacional. Aparecen conexiones con organizaciones criminales de América Latina y con redes que, décadas después, volverían a aparecer en investigaciones financieras. Y aparecen también bancos que preferirían no saber qué había detrás de determinadas transacciones.

No voy a cometer el error de decir que todos los directivos de esas instituciones estaban implicados. Eso sería una estupidez. Tampoco voy a decir que nadie sabía nada. Eso sería todavía peor. Había gente que sabía. Había gente que sospechaba. Había gente que prefirió no preguntar. Y había gente que intentó denunciarlo.

Algunos de esos investigadores eran miembros del Nuevo Orden Mundial. Otros eran Wu Lung que habían decidido que los Dragones Metálicos eran una alternativa menos peligrosa que los Dragones Elementales. Muchos terminaron muertos. Otros desaparecieron dentro del sistema penitenciario. Algunos fueron condenados por delitos reales, aunque nunca por aquello que realmente habían descubierto.

Y entonces ocurrió lo más interesante: cuando determinados miembros del Sindicato estuvieron a punto de caer, alguien decidió que no podían caer. Eran demasiado importantes. Habían contribuido a construir el sistema financiero de Hong Kong. Formaban parte de la economía mundial. Habían ayudado a construir el paradigma. Derribarlos significaba aceptar que una parte considerable de aquel sistema estaba contaminada.

Así que algunos fueron protegidos. Otros fueron sacrificados. Y unos cuantos descubrieron que la mejor forma de sobrevivir a una guerra de este tipo consiste en dejar que otra persona aparezca en los titulares.

Años después, cuando comenzaron a aparecer nuevas investigaciones sobre lavado de dinero y controles financieros, ya era demasiado tarde para reconstruir toda la historia. Algunos expedientes habían desaparecido. Algunos testigos estaban muertos. Algunas empresas habían cambiado de nombre. Y algunos bancos habían aprendido una lección fundamental: nunca preguntes demasiado cuando el dinero sigue llegando.

-Bill Lambert, Agente de PAXcorp, exagente del SIS, la Agencia de Inteligencia Británica.
El último criterio era el paternalismo no intrusivo. También en este aspecto Hong Kong experimentó una transformación profunda después de la guerra. Durante el siglo XIX, la administración colonial había tendido a dejar a la población china en buena medida a su suerte. Después de 1945, esa política comenzó a resultar insostenible. El crecimiento demográfico, la llegada masiva de refugiados y la expansión de la economía obligaron al gobierno a intervenir de manera mucho más activa en la vida social.

Durante el gobierno de Murray MacLehose (1971-1982), esta transformación se aceleró. La expansión de la vivienda pública, el desarrollo de los servicios de salud, la ampliación de la educación y la creación de nuevos mecanismos de participación y consulta hicieron que el Estado asumiera responsabilidades que antes había evitado. La educación gratuita se amplió progresivamente durante la década: en 1971 se introdujo la educación primaria gratuita y obligatoria, y en 1978 el período de educación obligatoria se amplió a nueve años. El programa de vivienda pública anunciado en 1973 contribuyó también a consolidar la idea de que el gobierno no debía limitarse a mantener el orden, sino proporcionar unas condiciones mínimas de bienestar.

El resultado fue una forma peculiar de paternalismo colonial. El gobierno intervenía cada vez más para proporcionar vivienda, educación, salud, infraestructura y seguridad, pero no concedía a la población un control equivalente sobre el poder político. Hong Kong podía tener un gobierno eficiente, relativamente justo, cada vez más honesto y preocupado por el bienestar de sus habitantes, sin ser por ello una democracia.

Esta contradicción sería fundamental. Durante buena parte de la posguerra, muchos habitantes podían aceptar la ausencia de elecciones directas porque el gobierno proporcionaba estabilidad, seguridad y oportunidades económicas. Pero la prosperidad también transformó las expectativas. Una población que había dejado atrás la pobreza y que había desarrollado una identidad local propia comenzó a exigir algo que los criterios tradicionales de buen gobierno ya no podían proporcionar: participación política.


Y aquí fue donde el Sindicato consiguió su verdadera venganza.

El Nuevo Orden Mundial pensaba que bastaba con mantener a la población satisfecha. El Sindicato entendió algo mucho más peligroso: el libre mercado no solo produce consumidores. Produce propietarios, profesionales, empresarios, periodistas, estudiantes y personas que empiezan a preguntarse por qué tienen libertad para elegir qué comprar, dónde trabajar y qué leer, pero no para decidir quién gobierna.

Las Tradiciones pueden atribuir esto a los Verbena, al Culto del Éxtasis o a los Adeptos Virtuales. Los Dragones Elementales pueden atribuirlo a sus propias estrategias. Los Wu Lung pueden encontrar raíces confucianas y taoístas. Todos tendrán una parte de razón.

Pero la ironía pertenece al Sindicato. El sistema que ayudaron a construir produjo precisamente las expectativas que terminarían desafiándolo todo. Prosperidad. Consumo. Educación. Información. Movilidad social. Propiedad. Y, finalmente, la idea de que esas libertades económicas debían tener algún equivalente político.

Eso es lo que hace tan interesante a Hong Kong. Nadie ganó completamente. Los Dragones Metálicos construyeron una ciudad que terminó cuestionando su propio gobierno. El Nuevo Orden Mundial consiguió estabilidad, pero no obediencia eterna. Los Dragones Elementales conservaron la posibilidad de recuperar el territorio, pero tuvieron que enfrentarse a una población con una identidad propia. Y el Sindicato convirtió el capitalismo en una máquina extraordinariamente eficiente para producir riqueza que, al mismo tiempo, produjo personas que comenzaron a exigir derechos.

Supongo que eso es lo que algunos llaman justicia poética.

–Otto Friedman, exagente del SIS, actual agente de PAXcorp.

Re: [Nocturno: Hong Kong Ascending]

Publicado: 09 Abr 2022, 05:34
por HeyderLópez13
3.8: Relaciones entre Gran Bretaña y China Imagen Banda Sonora: https://youtu.be/f0ZWgtUvVy4

Aunque el gobierno británico comenzó a prepararse para la posibilidad de que China exigiera renegociar el futuro de los Nuevos Territorios después de la derrota de Japón, la cuestión no se convirtió inmediatamente en una prioridad. Chiang Kai-shek estaba concentrado en la Guerra Civil China y, después de la victoria comunista de 1949, el nuevo gobierno de la República Popular China tampoco tenía interés en precipitar una confrontación sobre Hong Kong. Beijing comprendía que la colonia tenía un enorme valor económico y que, mientras China permaneciera relativamente aislada del mundo exterior, Hong Kong constituía una de sus principales ventanas hacia los mercados internacionales.

La cuestión comenzó a cambiar durante la década de 1970. En 1979, durante una visita oficial a Beijing, el gobernador Murray MacLehose intentó explorar la posición del gobierno chino respecto al futuro de Hong Kong y, particularmente, la posibilidad de mantener la administración británica más allá de 1997. Deng Xiaoping dejó claro que cualquier solución tendría que partir del principio de que Hong Kong formaba parte de China, aunque también señaló que Beijing estaba dispuesto a mantener las características económicas y sociales particulares del territorio. La cuestión no se resolvería inmediatamente, pero aquella visita permitió comprobar que el problema tendría que ser negociado directamente con Beijing.

Las negociaciones formales comenzarían en 1982, después de la visita de Margaret Thatcher a China y de sus conversaciones con Deng Xiaoping. La posición británica intentaba preservar, en la medida de lo posible, la continuidad del gobierno colonial; la posición china insistía en que la soberanía sobre Hong Kong debía ser recuperada. El resultado de las negociaciones fue la Declaración Conjunta Sino-Británica, firmada el 19 de diciembre de 1984. El acuerdo estableció que China recuperaría el ejercicio de la soberanía sobre Hong Kong el 1 de julio de 1997 y que el territorio se convertiría en una Región Administrativa Especial bajo el principio de «un país, dos sistemas». El acuerdo contemplaba además que Hong Kong conservaría un alto grado de autonomía y sus sistemas económico y jurídico durante cincuenta años después del traspaso.

Es muy simple: los miembros del Nuevo Orden Mundial y del Sindicato creían que Deng Xiaoping, por ser un sujeto ligado al Taiping Tianguo de los Dragones Elementales, terminaría aceptando cualquier acuerdo que permitiera conservar la prosperidad de Hong Kong. Desde su perspectiva, la ciudad era demasiado valiosa para destruirla.

Pero el problema era que Deng no estaba pensando únicamente en dinero.

El Taiping Tianguo tenía otro objetivo: convertir Hong Kong en un bastión que demostrara que China podía beneficiarse del capitalismo sin renunciar al control político del Partido. «Un país, dos sistemas» podía interpretarse de muchas maneras. Para algunos Dragones Elementales era una concesión temporal; para otros, una herramienta para demostrar que el Reino Medio podía absorber una sociedad capitalista sin perder el control sobre ella.

Y entonces ocurrió Tiananmén.

La muerte de Hu Yaobang en abril de 1989 desencadenó manifestaciones que rápidamente incorporaron demandas de reforma política, lucha contra la corrupción y mayor transparencia. Zhao Ziyang intentó mantener una posición conciliadora, pero perdió la lucha interna dentro del Partido frente a los sectores que consideraban que las protestas amenazaban la estabilidad del régimen. Li Peng defendió una línea mucho más dura y el gobierno terminó declarando la ley marcial en Beijing.

La intervención militar del 3 y 4 de junio destruyó cualquier ilusión de que las reformas económicas de Deng implicaran necesariamente una liberalización política. El Ejército Popular de Liberación entró en Beijing y las protestas fueron reprimidas violentamente. El número exacto de muertos continúa siendo objeto de controversia, pero fueron asesinadas cientos de personas y posiblemente muchas más. Zhao Ziyang fue apartado del poder y permanecería bajo arresto domiciliario hasta su muerte.

Para los Dragones Elementales, aquello era una victoria. Para el Nuevo Orden Mundial, era una catástrofe. Y para el Taiping Tianguo, era una advertencia: el modelo que había ayudado a construir podía ser tolerado mientras produjera riqueza, pero nunca debía amenazar el monopolio político del Partido.

Deng consiguió sobrevivir políticamente, pero su posición quedó comprometida. No porque hubiera dejado de ser el arquitecto de las reformas económicas, sino porque Tiananmén había demostrado que existían límites muy claros para aquello que podía reformarse. Los sectores conservadores del Partido habían ganado la batalla política, aunque no consiguieron revertir completamente la transformación económica iniciada durante la década anterior.

Desde nuestra perspectiva, la explicación era todavía más sencilla. Algunos miembros del Dalou'laoshi consideraban que permitir una Hong Kong demasiado autónoma después de 1997 podía convertirse en un riesgo estratégico. Una ciudad próspera, cosmopolita y políticamente consciente podía convertirse en un foco de resistencia. Otros temían que las reformas económicas terminaran generando una presión social imposible de controlar. Y, por supuesto, siempre estaban los Zaibatsu, que veían cualquier apertura hacia el exterior como una invitación para que los sobrenaturales occidentales penetraran en el Reino Medio.

Pero Deng no desapareció realmente de la política. En 1992 realizó su famosa «gira por el sur», visitando Shenzhen, Zhuhai, Guangzhou y otras zonas vinculadas al proceso de apertura económica. Sus discursos defendieron nuevamente las reformas y contribuyeron a derrotar políticamente a quienes querían frenar el proceso. La frase «hacerse rico es glorioso», aunque posteriormente asociada de manera popular con aquel período, resumía perfectamente el espíritu de la nueva China: la prosperidad económica había dejado de ser un peligro ideológico y se había convertido en una herramienta de legitimación.

Eso era precisamente lo que preocupaba a los Dragones Elementales. El capitalismo no había destruido al Partido. Lo estaba fortaleciendo. Las reformas podían producir empresarios, ciudades modernas y enormes cantidades de riqueza sin necesidad de conceder una democracia liberal.

Y aquí Hong Kong volvía a convertirse en un problema. La ciudad había demostrado que el mercado podía convivir con instituciones jurídicas relativamente independientes, libertades civiles y una identidad local cada vez más definida. China quería aprovechar su riqueza sin necesariamente importar su modelo político. Para los habitantes de Hong Kong, en cambio, la pregunta era cada vez más inquietante: ¿qué ocurriría cuando ambas realidades quedaran bajo la misma soberanía?

La respuesta comenzó a tomar forma en las negociaciones entre Londres y Beijing. La Declaración Conjunta de 1984 estableció que China recuperaría el ejercicio de la soberanía sobre Hong Kong el 1 de julio de 1997 y que, bajo el principio de «un país, dos sistemas», el territorio conservaría durante cincuenta años un alto grado de autonomía y sus sistemas económico y jurídico.

Pero para los miembros del Dalou'laoshi, la fórmula era mucho más sencilla: China y Hong Kong terminarían siendo una misma cosa. La única pregunta era cuánto tiempo necesitaría Beijing para conseguir que los habitantes de la ciudad aceptaran esa realidad.
- John Courage, Nuevo Orden Mundial.