Re: "Countdown" 7
Publicado: 28 Dic 2025, 18:19

Los pensamientos de Pagliacci se quedaron apartados por un momento al observar más de cerca la mano de Adrian Shelby. Era una mano anciana, marcada por el paso del tiempo, las arrugas y los huesos casi visibles. No concordaba en absoluto con el aspecto del vampiro que, si bien transmitía un aura desagradable de inhumanidad, no dejaba de ser el de un hombre de origen eslavo que aún no había cumplido los 40 años. Sin embargo, aquella mano era una muesca en el tiempo, una especie de fallo en el sistema que generaba preguntas y una desagradable incoherencia con el resto de su cuerpo.
A pesar de ese detalle, la Caitiff había llegado a presentir un brillo de satisfacción en las frías facciones del Tzimisce. Él y su familia iban a estar escondidos en la próxima noche, pero se había encontrado con una aliada inesperada dispuesta a jugarse el cuello en Broad Channel. Y eso al final casaba con los intereses de su familia. Pagliacci era consciente de ser una herramienta en esa parte del juego, pero la posibilidad de hacer un último esfuerzo por Melinda y de encontrarse quizá por fin con su Sire hacían que valiera la pena correr el riesgo.
- Esto es un chelín inglés. Y es del siglo XIX por lo que veo.
Pagliacci mira a Shelby sin terminar de comprender, pero puede comprobar cómo el Tzimisce observa la moneda con una intensidad e interés que no ha mostrado en ningún otro momento de la charla. La acerca a sus ojos claros, la gira, la analiza con un detenimiento analítico.
- Según tengo entendido monedas viejas como estas pueden interferir en el funcionamiento de los teléfonos móviles -dice con una voz inexpresiva- Pero no soy precisamente un experto en ese tipo de cosas...
Shelby se queda un momento más mirando la moneda, que se guarda en el bolsillo de su chaqueta de los años 20.
- Si no te importa, me la quedo como pago por tu estancia -Shelby se mueve hacia un viejo armarito de llaves y coge una de color rojo que te tiende- Es la llave de la sala de calderas de este almacén, puedes bajar por las escaleras del lado este. Nadie te molestará durante el día.

Según corréis hacia el este, la presencia policial se hace más exigua y, de hecho, pronto dejáis a vuestra espalda el helicóptero. También a la Tremere de Prospect Park y al grupo de nuevos miembros de la Sangre (aunque muchos no los considerarían así) a los que parece proteger. No os cuesta imaginar que buscarán escondrijos lo más invisibles posible para que pasen las próximas horas, para evitar la vigilancia policial y lo que se esconda tras ella. La protección de aquella Hechicera no iba a extenderse hasta la noche siguiente más allá de Prospect Park... no iba a extenderse hasta Melinda.
Montecristo nota que a Nyx le cuesta seguirle el ritmo, y teme por un momento que los instintos bestiales se apoderen del Brujah y hagan todo más complicado. El Tremere ralentiza el paso y comprueba que su compañero mantiene la calma a pesar de sus evidentes gestos de dolor. La mente del Brujo viaja de nuevo hacia el reciente encuentro en Prospect Park, hacia aquellas malditas monedas, hacia su Sire que ha agachado las orejas, hacia el bastardo de su hermano. Pensamientos que le provocaban dolor, aunque ese efímero encuentro con su compañera de Clan de origen nigeriano le había dado una última esperanza: la de salvar a Melinda.
Nyx siente que es el último eslabón con la cabeza fría. Dolorido, pero aún consciente de que para sobrevivir hay que encontrar dónde esconder las cabezas un día más. Un solo día más.
Vuestros pies y los bajos de vuestros pantalones se mojan al llegar a la zona pantanosa de Jamaica Bay con el cielo perdiendo ligeramente su negrura absoluta. La imagen que tenéis ante vosotros es de absoluta desolación y hace cierta mella en vuestros pensamientos. El ambiente es gélido, la soledad casi absoluta, la línea de luces de la zona urbana más cercana que se dibuja en el horizonte parece una ilustración de un mundo irreal. A unos cientos de metros hay un cobertizo como los que suelen usar aquellos frikis que se dedican a la observación de aves. El cielo amenaza tormenta, no parece que la próxima mañana vaya a ser un momento ideal para ese hobby.
Os acercáis con precaución comprobando que no hay indicios de vida, en el sentido literal o no-muerto, en los alrededores. En medio del silencio, lo que empezáis a notar a cada paso es un intenso olor a putrefacción...