[AD] Escena: 04.a - Los recuerdos de Galatea

Moderador: Jebediah_Gogorah

Rick Probus (DarkOsca)
Cyberpredicador

Re: [AD] Escena: 04.a - Los recuerdos de Galatea

#21

Mensaje por DarkOsca » Sab Nov 30, 2019 9:15 am

Probus ha depositado, violentamente, el contenido de su estómago en lo que internamente ha querido creer que era un urinario. Intenta disimular adoptando el aire despreocupado de siempre y vuelve a dónde están sus compañeros.

-Veo que lo tenéis todo bajo control. Me voy afuera a tomar un poco el aire "fresco" a vigilar. Si os encontráis en peligro, silbadme.

Cuando dice esta última frase mira a Ishani y su boca contrae un extraño gesto que parece querer ser una sonrisa. Sonrisa por un chiste que sólo él entiende, o ni siquiera eso.

Recorriendo los pasillos de la tienducha, recuerda sus estudios de latín, era de las pocas asignaturas de teología que le gustaban.

Placer - Placere: Goce o disfrute físico o espiritual producido por la realización o la percepción de algo que gusta o se considera bueno.

En su educación, que gusta y que se considera bueno suelen ser cosas opuestas, el placer sólo puede venir por vía divina, como en el éxtasis de Santa Teresa. Rick siempre pensó que lo que le pasaba a la monja española era una especie de picor genital que bien podría haber sido aliviado con el material que estaba en venta en aquel local. El viejo Bernini, pese a lo profundamente religioso que era, creo que estaba de acuerdo con esta aseveración, la saeta con la que el ángel apunta a la santa, bien podría encontrarse por aquí.
► Mostrar Spoiler

Avatar de Usuario
Jebediah_Gogorah
Narrador de Mago
Narrador de Mago
Mensajes: 2640
Registrado: Dom Jul 14, 2019 11:50 am
Ubicación: Umbra Profunda
Mensajes miarroba: 9.932
Antigüedad: 30 de Octubre de 2016
Contactar:

Re: [AD] Escena: 04.a - Los recuerdos de Galatea

#22

Mensaje por Jebediah_Gogorah » Sab Nov 30, 2019 4:27 pm

{ https://www.youtube.com/watch?v=NU51-4jd6JI& - Memory from Blade Runner 2049 OST }

- Está bien, pataditas. Date un garbeo... pero sin tocar nada que te estoy vigilando - señaló de nuevo las pantallas - y mucho menos a Ivana que sólo tiene implantes oculares para mi... hehehe - Su sonrisa de dientes torcidos y amarillentos denotaba una lascivia insana - Muy bien... señor Escroto... es un placer hacer negocios contigo. - Se giró con su silla hacia la computadora a la vez que decía - Vale... vale... no se lo tome así, era solo una broma. Quitate esa cara de amargado, Skotos. ¡La vida son dos días y uno está lloviendo!...

El pirata informático estuvo unos minutos tecleando, en absoluto silencio, para seguidamente, volverse hacia Michael, Lang e Ishani que era quienes permanecían allí. Ofreció su PD para que Lang posara su dedo allí - Tranquilos... es una transferencia sencilla. No voy a haceros la putada... la he metido como una compra de cierto hardware. Circuitos que tengo que darle de baja... nadie sabrá que me habéis pagado esta cantidad por buscar en la memoria de esta Harmony.

Lang dudó... aquella transacción suponía dejar su cuenta en números rojos. Y con ello, una discusión con el casero de su apartamento en la calle dedicada al psiquiatra alemán. Otra casualidad más de esas que es díficil interpretar, pues el señor Galloway, aparte de ser propietario del bloque de apartamentos de Kraepelin, padecía una esquizofrenia bastante palpable.

Afortunadamente, el soldado del Uno estuvo ágil y adelantó su mano, colocando el dedo índice y viendo cómo un escáner con una luz verdosa, recorría cada recoveco de sus huellas dactilares. Para Johnson, la compra podría estar injustificada para sus quehaceres justicieros, pero no suponía ningún varapalo que hiciera temblar sus cimientos económicos. Ya se encargaría después de, cómo en misa, pasar el cepillo para recuperar la inversión.

Un beep beep, dio por concluida la transacción - Bien, hora de currar - dijo el paralítico - No me importa que me veáis trabajando como un trio de voyeurs... en cierto sentido, incluso me mola... Eso sí, me gusta el silencio cuando trabajo... así que poneros cómodos. Esto va para largo. - Entró nuevamente en el cuarto anexo desde el que apareció la primera vez, trayendo consigo cableado y hardware diverso, para colocarlo sobre la camilla metálica. Luego sus dedos cuidados y cubiertos de anillos, tocaron los cabellos pelirrojos de la destruida cabeza de la androide. Acercó su nariz aguileña y olisqueó su pelo, para moverse hasta el único oído y susurrarle... - Veamos que tienes dentro muñeca...
Imagen Kojima y Probus chocaban con desidia sus vasos de whisky en la barra alargada de la Colmena. Un on the rocks servido por la androide de nombre eslavo y rostro apático. Si no tenían conciencia... ¿cómo podrían sus caras expresar emociones?... ¿sería tal vez la propia percepción del receptor quien estableciera ese dogma?. En cualquiera de los casos, la robot cumplía servicialmente, con las órdenes de rellenar sus chatos vasos una y otra vez. A Rick el whisky le sentaba el estómago. Por contra, al joven pandillero, las muecas extrañas ante cada trago, denotaban que no estaba ante su bebida favorita.

La tarde fue muriendo y poco a poco los tonos naturales anaranjados y violetas que chocaban contra los cristales de la angosta entrada, se fueron convirtiendo a un cromatismo artificial lleno de rosados y azules eléctricos. Las abejas empezaron a volver a su panal dispuestas a dejar el néctar de sus entrañas para la reina lujuria. Decenas de durmientes de cualquier condición y género empezaron a llegar a la Colmena a llenar con su presencia cualquier rincón del peculiar club. Gente de cualquier estrato, que los unía una cosa en común. Llenar su acotado espacio moral de placer carnal. Para algunos, sus rostros denotaba otro día en la oficina. Para otros, sus caras reflejaban la depravación desencajada de un momento esperado.

Las droides (y los droides) liberados de sus cárceles de metacrilato, bailaban sensualmente sobre sus peanas hexagonales, mientras los abejorros volaban a su alrededor, en espera de que empezara la puja. Inputs de créditos esperando el mejor resultado para acabar eyaculando su odio sobre sus artificiales vaginas o anos. Ese era el negocio del Zángano Milton, que se hojeaba las pantallas de seguridad de su pequeño gran hermano mientras reflotaba digitalmente, los recuerdos de Galatea.

Imagen Imagen -Bueno... cómo no lo sabéis os explico - Era ciertamente paradójico que a la par que Tec9 maniobraba sobre la cabeza de la robot, explicara términos sobre el funcionamiento de los mismos, desconociendo que se encontraba ante uno de sus principales creadores. La mascarada de Lang le daba un aire de curiosidad mezclada con cierta indolencia - Estas muñequitas, mandan a la nube de la Tyrrell su información cada 21 días. Sinceramente no sé para qué... a nadie le apetece ver la cara de un madurito empujando un chochito de plástico hehehe... - Una vez más aquella sonrisa viciosa que exhacerbaba a los magos - pero el caso es que es así. Las cyberdolls, borran su memoria automáticamente, para liberar espacio y tener otros 21 días de grabación. Los tíos de la Pirámide se han comido la cabeza para ponerle nombre a este sistema.... hahaha... Sistema 21/24/7... es decir... 21 días, las 24 horas, los 7 días de la semana. Recurrente ¿no?... - Vuelve a teclear, hablando esta vez, sin dejar de hacerlo - Habéis tenido suerte... ésta tetitas de plástico aún no había mandado su contenido a esos cabrones de la Mierdell.

Las horas se hacían eternas en aquella pocilga de circuitos, luces y pantallas. El cansancio y el hambre empezaban a hacer mellas, más propiamente por el aburrimiento que por un desgaste físico en sí. El calor y el olor corporal de Milton hacían el lugar por momentos inhabitable... lo que aumentaba la sensación de lentitud temporal.

- Y voilá... lo siento señores pero esto es todo lo que he podido reconstruir... cómo comprenderéis esta cabeza y su unidad central de memoria están más jodidos que mi gordo culo. Pero esto es lo que hay... - Señaló una pantalla grande - Atentos ahí... - El gordo informático atenuó la luz del lugar y luego presionó una tecla. El ojo azulado de Galatea se encendió como recuperando su vida perdida y su cabeza se vistió con un porte tan humano, que os erizó la piel a todos. Sobre la pantalla más grande empezaron a saltar recuerdos intercalados grabados en primera persona por Galatea. Pasando la aspiradora, depositando ingredientes en una cazuela, caminando por la calle, comprando en el supermercado e incluso el rostro placentero del teniente Copeland mientras mantenían relaciones... todo emborronado con saltos de pantalla, lluvia de colores en las imágenes, y/o pequeños trozos faltantes de imágenes, acompañados normalmente por alteraciones en el sonido, sustituidas por ruidos más parecidos a una bandeja de alfileres cayendo sobre un suelo metálico.

Tras el visionado parcial de la totalidad de los primeros días llegaron al visionado de los datos corruptos del día 15 de octubre. El día que Copeland dejó el mensaje automático a su hermana. El inicio del día es el normal. Sus ojos se abren y ven la claridad del día. Complace a su dueño con una felación y prepara el desayuno en el que incluye la dosis exacta de antidepresivos recetada por su médico. Seguidamente hay una largo vacío y lo siguiente se viste de una oscuridad, antes de que ella abra los ojos.

El rostro preocupado de Sean clava la mirada en la droide, que escucha con atención el mensaje que tiene que darle. Parece que el teniente le está agarrando por los hombros. Está sentada. La luz de la tarde aún está entrando por la habitación, aunque ciertos azules marinos invaden el reflejo superior cortado por las persianas, en clara cuenta de que deben ser las últimas horas de luz del día. La estancia, el salón amplio, está iluminado por una lámpara de mesa, que proyecta su luz sobre la enorme pared, donde Armstrong desciende del módulo lunar.

- Soy el teniente Sean Copeland... id X-92344-J... me encuentro en parcial peligro. Si alguien escucha éste mensaje es que mi secreto ha sido desvelado. Pido perdón a mi supervisor, y a todos mis superiores... si no lo compartí es porque lo que descubrí nos llevaría a la aniquilación total de nuestra especie. Rompería para siempre el equilibrio que durante tanto tiempo nos ha salvaguardado, y aunque pueda parecer lo contrario, acabaría con el status quo que nos permite vivir cada día con la esperanza de un nuevo amanecer - Sus ojos se vuelven vidriosos - Si alguien escucha esto, no quiero que se tome represalias contra mi hermana Skyler Copeland, miembro Progenitora, pues este secreto es solo mío, y no ha sido compartido con nadie. - Mira a la puerta, presumiblemente nervioso - De alguna forma que desconozco, creo que mi compañero de la Amalgama Eureka!, Langdon Acy, lo ha descubierto y ha vuelto a mis compañeros contra mi persona. No sé lo que quiere, pero no intuyo nada bueno. Por eso dejo mi mensaje... no sé si hago bien dejándolo... no sé en quien puedo confiar y en quien no. El caso es que si desaparezco, lo más probable es que me lleven a nuestro refugio bajo las Watts Towers, llamado el Taller de Dédalo. Si algún Censor ve esto pido por favor que notifique a sus superiores... Galatea... si ves a mi hermana, reproduce este mensaje y luego bórralo. - Seguidamente, se oye a alguien tocar a la puerta.

Vuelven los saltos en pantalla. Las imágenes se vuelven negras y se mantiene el sonido. - Tu hermana no se ha ido de la lengua, Cope... pero su mente es frágil cómo la cáscara de un huevo - se alternan frases aparentemente inconexas - Me duele que no hayas querido compartir tus secretos con nosotros... me duele... nos daremos una vueltita hasta el taller y hablaremos largo y tendido... ¿te parece? - ruido - ¡NO ES NEGOCIABLE!... - saltos de imagen y ruido de forcejeos - ¡¡¡ESCAPA GALATEA!!! - El robot se levanta y la imagen empieza a temblar - ¡ACABA CON ELLA! - Un tipo irreconocible la intercepta - ¿A donde vas, golfa? - y le apunta con un arma en la cara - ¡¡¡NOOOOOOOOOOOOOOO!!! - Un llanto amargo y un alarido. Un fogonazo invade en totalidad la cámara acompañado de un estruendo sonoro. La cámara cae rodando por el suelo - ¡RÁPIDO! Deshazte de ell... - hasta quedar bajo el sofá, mirando impasible la estancia, y hasta ir apagándose poco a poco, como su ausente alma.
"- ¡¡¡Fenomenales poderes cósmicos!!!... y un espacio chiquitín para vivir" (Genio - Aladdin)

ImagenImagen

Ishani (Ilitia)
Cultista del éxtasis

Re: [AD] Escena: 04.a - Los recuerdos de Galatea

#23

Mensaje por Ilitia » Lun Dic 02, 2019 10:55 pm

El tiempo, que parecía haberse detenido en aquel antro, sirvió para poco más que mirarse las caras mientras que aquel repelente insecto trabajaba sobre Galatea. Se quedó junto a sus compañeros como apoyo moral, si no se hubiese sentido responsable de ellos ya haría rato que les habría abandonado, pero ahora mismo se necesitaban los unos a los otros. Aquel sitio le había quitado el apetito, las bromas de aquella babosa maloliente le revolvían el estómago. Por suerte, tarde o temprano se irían de allí para no volver, pero esta se la guardaba a Testuo.

Permaneció en silencio salvo por algún comentario sin relevancia con sus compañeros, no quería desconcentrar a aquel capullo y que encima tardara más. Aquella agónica espera llegó a su fin, Galatea estaba preparada para contarnos sus últimos minutos de vida. A la cultista no le sorprendió que aquellos androides realizaran tareas de videovigilancia, era algo más que esperable en los tiempos que corrían.

Lo que verdaderamente le dejó helada fue el visionado final de la androide. Intuía, al igual que sus compañeros, que lo que había ocurrido en el apartamento de Copeland había sido un desenlace violento, pero lo que no podía imaginarse fue que el propio Sean se dirigiera directamente a la cámara. Él ya sabía que le quedaba poco tiempo, su sufrimiento podía percibirse perfectamente. Parecían las palabras y el terror de un enagenado, de alguien que había perdido el sentido. Solo esperaba equivocarse y que todo este riesgo les condujese a algo real, por peligroso que fuese, y no al laberinto que había creado en su cabeza un loco.

En cualquier caso, no tenían más opción de seguir dando pasos hacia delante. ¿Qué le habrá pasado a Skyler? por un momento sintió lástima por ella, quizás todo esto ha sido para nada. Sin duda, haber compartido aquella información con el Zángano no les convenía y quizás, solo quizás, debían meterle un tiro entre las cejas.

Lang (Justycar)
Líder hermético

Re: [AD] Escena: 04.a - Los recuerdos de Galatea

#24

Mensaje por Justycar » Mar Dic 03, 2019 10:22 am

https://www.youtube.com/watch?v=J6aQEFz ... rt_radio=1

Las horas parecían eternas en presencia de aquel desgraciado, Lang se mostró agradecido ante Michael por su disposición a la hora de gastar su dinero en el bien común, quizás aquel fuera un momento único para poder conocer a sus compañeros de cábala, la siempre misteriosa Ishani y el endurecido corista. Conforme transcurría el tiempo, se hacía evidente que iban a tratar de enseñarle respeto al hacker, una palabra que para este no parecía significar nada en absoluto. El hermético había pensado en filtrar información de sus actividades a las autoridades, pero dudaba que si no habían hecho nada hasta el momento fuera por desconocimiento. Quizás, la venganza más irónica sería conducir a la Tecnocracia ante él, agitando el rastro aún caliente de Galatea. Pero aquello les pondría en peligro a ellos también.

No, el judío no necesitaba a nadie más, iban a llevarse a Ivanka. El alemán había prestado atención a las asquerosas palabras de aquella lengua bufónida y había comenzado a pensar en como liberar a la prostituta favorita de la Colmena. Quizás podría llevarla a un refugio de androides o entregársela a los activistas anti-tecnológicos, aquello de momento, no le importaba. Solo sabía que pensaba buscar el modo de herir emocionalmente a aquella bestia, aquella sabandija despreciable. Y, mientras preparaba su venganza y acunaba su odio, las horas de la tarde se fueron consumiendo.

Cuando hubo acabado de hurgar en sus recuerdos, Lang salió de su aletargamiento y prestó atención. El hecho de que la Tyrell recibiera información constante de sus androides era una evidente vulneración de la intimidad, pero dudaba que la corporación tuviera el más mínimo respeto por los derechos humanos. Vigilando constantemente a sus clientes, la Tyrell no solo recibía información de sus habítos de vida, sino de los secretos más inconfensables de miles de americanos. Las tripas se le revolvieron con una sensación de vértigo. ¿Cuántos esclavos robóticos les habían visto entrar en la Colmena? ¿Cuánto tardarían en averiguarlo?

Las prácticas sexuales del teniente Copeland no le perturbaron, estaba preparado para ello, su mente guardó el recuerdo de sus facciones esforzándose para llegar al clímax. Cuando al fin la grabación alcanzó la parte que le interesaba, Lang comenzó a tomar notas de cuanto iba diciendo: Eureka, Langdon Lacy, Watts Tower, el taller de Dédalo... Los garabatos discurrieron apresurados por una libreta de papel compostado, un vestigio del siglo pasado. El teniente capullo señalaba directamente a su hermana al esforzarse una y otra vez en nombrarla, si es que era su hermana. Después llegó la muerte de Galatea, los fogonazos de estática, los aullidos de dolos y, finalmente, el ruido blanco.

A Coppeland se lo habían llevado hasta el taller, probablemente, aquel otro bastardo llamado Langdon. "Langdon viene hacia aquí" había registrado Casiopea en su último mensaje, a las 20:05 del 15 de Octubre. Después había añadido "te amo". Aquella parecía una pugna entre iguales, dos tecnócratas de la misma cábala acuchillándose entre sí por el mérito de su último descubrimiento. Los Censores debían sus superiores, los agentes enviados a investigar aquel desastre. El hermético se imaginaba que los agentes de "Asuntos internos" de la corporación debían despertar un fundadísimo temor entre sus miembros.

Cuando había comenzado a digerir toda aquella información, el alemán percibió el desprecio que se acumulaba en la mirada de Ishani, nunca la había visto así, apenas era capaz de imaginar su dulce rostro con aquella expresión de odio. Y, sin embargo, allí estaba. El judío se llevó las manos a la kipá, como si su presencia le escudara de la atmósfera de pecado que le rodeaba y, entonces, se acercó a Tec9. Ishani tenía razón, no podían dejar este cabo suelto, especialmente, cuando no confiaban en él en absoluto.

-Buen trabajo, Tec9- Dijo el hermético pausadamente, con voz grave y tranquila- Debes de estar muy cansado tras ocho horas trabajando infatigablemente. Se te nota en los ojos, se nota que te pesan. Incluso los implantes ópticos necesitan desionizarse. -Lang se dio un golpecito en la nuca, indicándole a Ishani lo que debía de hacer, dejar sus recuerdos tan huecos con los del cadáver de Galatea.

Rick Probus (DarkOsca)
Cyberpredicador

Re: [AD] Escena: 04.a - Los recuerdos de Galatea

#25

Mensaje por DarkOsca » Mié Dic 04, 2019 11:14 pm

Tetsuo nunca le había caído bien. Realmente ninguno le caía bien del todo. El caso de Tetsuo destacaba entre el resto. El oriental se esforzaba por comportarse como un auténtico cretino. Sin embargo, hoy, incluso su compañía es buena. Aguanta bien el alcohol y paga una ronda de vez en cuando. No se puede pedir más.

-Pequeños objetivos. Objetivos alcanzables. Quizá otra ronda más de este excelente güisqui haga que mejore la perspectiva. Esta zorra tiene una cara adorable, casi podría pasar por una persona.

Tras pensar esto, Rick apoya sus brazos encima de la mesa y echa una cabezadita de unos minutos. Ante él aparece Susan, es la antítesis de la androide que le estaba sirviendo copas. Tan humana, tan real, tan anticuada. Su moral es su principal aliada y su mayor enemigo. Pide perdón por demasiadas cosas. Por su marido, por sí misma. Por no ser capaz de ser mejor persona. Lleva tiempo sin cuidarse. Muchos niños, una mierda de marido. Pero qué coño, tiene su parte de atractivo, carnes abundantes prietas.

Probus despierta con una evidente erección en sus pantalones. Parece que sólo han pasado unos pocos minutos. Tetsuo está hablando con unos desconocidos. Coge el último vaso de whisky, se lo bebe de un trago y paga lo que deben. Coge al pandillero por el hombro y le dice:

-Vamos chico, creo que ya es hora de que volvamos.

Con un aspecto lamentable, ambos avanzan dando tumbos a través de la colmena. No destacan en exceso. Gran parte de la podredumbre humana se acina en ese lugar. Cuando llegan junto al resto, Lang está hablando con el hacker. Pese a su tranquilidad, sus palabras esconden una amenaza velada.

Tetsuo Kojima (Toxizer)
Gamberro Akáshico

Re: [AD] Escena: 04.a - Los recuerdos de Galatea

#26

Mensaje por Toxizer » Jue Dic 05, 2019 5:24 pm

Tetsuo no paraba de privar, charlar y sisar pitillos a Probus. Las horas pasaban en La Colmena, los clientes llegaban en busca de néctar y aún no sabían nada de sus compañeros.

- Ey claro que sí Pater - respondió achispado y sin entender a que se refería con lo de los objetivos - Es cierto, casi parecen humanas, pero no son más que puñeteros juguetes creados por nuestros enemigos.

Mientras el corista se echaba una siesta sobre la barra, el akáshico notó como el alcohol ingerido pugnaba por salir al exterior. El chaval, poco acostumbrado al whisky, se tambaleó hasta los aseos para evitar soltar la carga por el suelo del local. Tras una buena vomitona los mareos y las nauseas se amortiguaron; sin embargo, se encontraba en un estado pésimo y poco recomendable para pelear. Al volver a la barra se encuentra a un par de delincuentes coleguillas de Goji, un conocido de Little Tokyo. Tras un chupito de tequila que está a punto de hacerle vomitar de nuevo, nota la manaza del cura en su hombro.

- Padre, ha resucitado - dice con sorna Tetsuo y acompaña torpemente a su compañero hasta el cubil del Zángano.

" Genial, parece que han terminado con la robota. Espero que Lang y los otros no se carguen a Tec9, es un mamón pero es mi mejor contacto para asuntos de alta tecnología"

Editor completo

Volver a “[AD] Escenas”