Taller de Edad Romana: Asia

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Alexander Weiss
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Re: Taller de Edad Romana: Asia

#21

Mensaje por Alexander Weiss » 25 Mar 2020, 12:45

EL TEMPLO DE APOLO
En el siglo II a.C. fue construido un templo a Apolo Lairbenos, el principal dios de la ciudad en ese período. Este dios procedía del culto hitita del dios del sol Lairbenos y del dios de los oráculos Kareios. En el lugar también se incluyeron santuarios dedicados a Cibeles, Artemisa, Hades, Pluto y Poseidón. Se trata de un templo dórico de 15 x20 m., que dispone de una escalinata de mármol y un recinto sagrado de 70 m, rodeado por un muro.
En siglos posteriores se realizan reconstrucciones y reformas, añadiendo columnas jónicas y orintias. En el siglo III se reconstruye más reducido con estilo romano, reciclando los materiales del templo helenístico. Es profanado y desmantelado en parte con la llegada del cristianismo en el siglo IV.

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EL PLUTONIO
De manera deliberada, el templo de Apolo fue construido junto a una falla activa, donde se decía que el dios Apolo se había encontrado con la diosa Cibeles, donde se construyó un Plutonio sobre una cueva que emitía gases tóxicos, por lo que era utilizada como camino ritual hacia el inframundo. Los sacrificios animales eran comunes en el lugar, siendo arrojados al interior de la cueva y retiradas con cuerdas a las que estaban atados. A veces algunos pájaros, atraídos por el calor, entran en la cueva y mueren intoxicados.
La cueva es pequeña, y sólo una persona puede entrar a la vez, descendiendo por unas escaleras descendentes hasta una cámara subterránea de unos 3 m invadida por los gases y con una fuente de agua termal. Los galli, los sacerdotes eunucos de Cibeles descienden al plutonio, pero salen indemnes gracias a la protección de la diosa.
Delante de la entrada de la cueva hay un espacio lleno de gases venenosos. Los sacerdotes venden pájaros y otros animales a los visitantes, para que puedan comprobar la letalidad del aire del inframundo. Por un donativo los visitantes pueden hacer preguntas al oráculo de Hades, que proporciona ingresos considerables para el templo.
Con la llegada del cristianismo, el plutonion es cerrado y sepultado bajo piedras.

NINFEO
En el espacio sagrado del templo de Apolo se construyó un santuario en forma de U dedicado a las ninfas en el siglo II, una fuente monumental, que distribuía agua a las casas de Hierápolis mediante un sistema de cañerías, que fue reparado en el siglo V con elementos del templo de Apolo. Las paredes y los nichos están adornados con estatuas de las ninfas y sacerdotisas.

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TEATRO
El teatro de Hierápolis fue construido durante el reinado de Adriano después del terremoto del año 60. Tiene una fachada de unos 90 m y capacidad para unas 15.000 personas. Es reformado durante el reinado del emperador Severo a comienzos del siglo III, con nuevos escenarios monumentales organizados en tres pisos y dos edificios de entrada. Relieves esculpidos y estatuas de dioses y emperadores han sido colocados en la fachada del teatro.
El auditorio también es reconstruido, sustituyendo los antiguos asientos de piedra caliza por mármol, y construyendo un podio elevado para la orquesta y también se adapta el edificio para la organización de luchas de gladiadores y peleas de animales. En el año 352 también se adapta para las luchas acuáticas.

NECRÓPOLIS
Más allá de las murallas de la ciudad siguiendo el camino principal columnado que se dirige a Sardes y pasando varios baños se encuentra una extensa necrópolis de más de 2 km, que se extiende hacia el norte, el sur y el este, con miles de tumbas construidas con variantes de caliza y mármol de distintos períodos: tumbas sencillas, sarcófagos, túmulos circulares y grandes mausoleos familiares.

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BAÑOS
Especialmente durante el Imperio Romano, Hierápolis era un famoso centro curativo conocido por sus aguas termales. Miles de personas acudían a los baños, de los que había más de 15, para encontrar un remedio a sus enfermedades. Los baños han sido construidos aprovechando lagunas naturales y otros son ornamentados edificios de mármol y caliza, y algunos se convierten en iglesias con la llegada del cristianismo. Algunos baños se encuentran dentro de la ciudad y otros en el exterior.

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Re: Taller de Edad Romana: Asia

#22

Mensaje por Alexander Weiss » 25 Mar 2020, 13:25

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PÉRGAMO
Pérgamo se encuentra en el extremo norte de la llanura del Caico en Misia, al noroeste de Anatolia. El río Caico atraviesa las montañas y colinas y se extiende en un arco amplio hacia el sudoeste. A los pies de las montañas al norte, entre los ríos Selino y Cetio se construyó la ciudad de Pérgamo, a unos 26 km del mar.
La ciudad de Pérgamo fue fundad en algún momento del siglo VIII a.C. por colonos procedentes de Corinto. Según la leyenda su fundador fue Pérgamos, hijo de Neoptólemo y Andrómaca, personajes de la guerra de Troya. En el siglo VI a.C. fue conquistada por los lidios y posteriormente por los persas, y en el año 399 a.C. es mencionada por primera vez por Jenofonte, en su “Anábasis”. Durante esta época Pérgamo era propiedad de la familia griega de Gongilos de Eretria, un griego favorable a los persas, que había obtenido la ciudad del rey Jerjes. Jenofonte fue recibido por su viuda Hellas. En el año 362 a.C. el sátrapa Orontes de Misia comenzó su revuelta contra el rey de Persia en Pérgamo.
Tras la muerte de Alejandro Magno, su general Lisímaco, proclamado rey de Tracia, tomó posesión de Pérgamo en el año 301 a.C., pero poco después su lugarteniente Filetaro tomó el gobierno de la ciudad y cuando el reino de Tracia se colapsó en el año 281 a.C. gobernó de forma independiente y creó la dinastía Atálida, que gobernó el reino de Pérgamo hasta el 133 a.C. Al principio el reino no iba mucho más allá de la propia ciudad, pero los reyes sucesores fueron capaces de extenderlo por gran parte del oeste de Anatolia. Los reyes Atálidas se convirtieron en aliados de Roma, luchando contra los macedonios y los seléucidas, recibiendo territorios adicionales.
Durante el reinado de los Atálidas, Pérgamo alcanzó un período de esplendor y construcción monumental, extendiendo la ciudad. El objetivo de los reyes era crear una segunda Atenas, un centro cultural y artístico del mundo griego, y asimismo contribuyeron a la prosperidad del reino enviando artesanos y distribuyendo impuestos.
Enviaron regalos a lugares como Delfos, Delos y Atenas. La Biblioteca de Pérgamo alcanzó renombre en todo el mundo antiguo y la ciudad también se convirtió en el principal centro de producción de pieles para la escritura, que adquirieron el nombre de “pergamino” (de Pérgamo).
Cuando el rey Atalo III murió sin herederos en el 133 a.C., entregó todo su reino a Roma. Esta decisión fue desafiada por Aristónico, que afirmaba ser hermano del rey y dirigió una revuelta armada contra los romanos con la ayuda del filósofo Blosio. Consiguieron derrotar al ejército romano y matar al cónsul Publio Licinio Craso, pero fue derrotado por el cónsul Marco Perperna. El reino de Pérgamo fue dividido y se convirtió en el centro del territorio de la nueva provincia romana de Asia. La ciudad de Pérgamo fue considerada libre y capital de la provincia, antes de que fuera transferida a Éfeso.
En el año 88 a.C. el rey Mitrídates del Ponto convirtió la ciudad en su cuartel general en su guerra contra Roma, provocando una matanza de colonos romanos y latinos. Sin embargo, fue derrotado y en consecuencia Pérgamo sufrió un estancamiento en su desarrollo. Al final de la guerra la ciudad fue despojada de todos sus beneficios y de su posición como ciudad libre, siendo obligada a pagar un elevado tributo, acomodar y aprovisionar a las legiones romanas y muchas propiedades de los ciudadanos fueron confiscadas. Varios aristócratas de Pérgamo, como Diodoro Pasparo utilizaron sobornos para mantener buenas relaciones con Roma, y actuaron como mecenas y protectores de la ciudad. Estos aristócratas también consiguieron acceder a los círculos de poder en Roma.
Pérgamo consiguió recuperarse de la derrota y durante el reinado del emperador Augusto recibió permiso para establecer un culto imperial. Durante el reinado del emperador Trajano y sus sucesores en el siglo II, comenzó un rediseño de la ciudad, construyéndose una nueva ciudad romana en la base de la acrópolis helenística. Trajano también le concedió un segundo culto imperial y Adriano la elevó al rango de metrópolis en el año 123, situándola por encima de sus rivales Éfeso y Esmirna.
En la ciudad romana se llevó a cabo un ambicioso programa de construcción, con nuevos templos, un estadio, un teatro, un enorme foro y un anfiteatro. En los límites de la ciudad el Asclepeion, el santuario de Asclepio, dios de la curación, fue extendido en un lujoso centro termal, y a mediados del siglo II había superado los 200.000 habitantes. A comienzos del siglo III el emperador Caracalla le proporcionó a la ciudad un tercer neocorato o culto imperial, pero también fue el comienzo de su declive, y su economía dio signos de agotarse.
Pérgamo fue afectada por un terremoto en el año 262 y apenas unos años después fue saqueda por los godos en el año 268. Poco a poco comenzó una limitada recuperación.

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#23

Mensaje por Alexander Weiss » 25 Mar 2020, 19:04

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EL TEMPLO DE ATENEA
El templo más antiguo de Pérgamo se encuentra dedicado a la diosa Atenea, y fue construido en el siglo IV a.C. Es un templo dórico de 12.70 x 21.80 m con seis columnas en las fachadas y diez en los laterales, que miden 5.25 m de altura. Durante el reinado de Eumenes II se construyó un recinto ampliado que rodeaba el templo por tres laterales y que incluía un altar. Los relieves del recinto fueron adornados con armas que conmemoraban las victorias de Pérgamo sobre los gálatas y macedonios y en el norte se ubicó la famosa Biblioteca de Pérgamo.

EL ALTAR DE PÉRGAMO
El monumento más famoso de la ciudad fue construido durante el reinado de Eumenes II en la primera mitad del siglo II a.C., en una de las terrazas de la acrópolis de Pérgamo. Se trata de una estructura de 35x33 m; la escalinata frontal mide unos 20 m de alto y la base está decorada con un friso en alto relieve que muestra la gigantomaquia entre gigantes y dioses. Otro friso más pequeño describe la vida de Telefo, uno de los fundadores legendarios de Pérgamo e hijo de Heracles.
El altar fue erigido en homenaje a los dioses por los favores concedidos a Pérgamo. Los dioses Zeus y Atenea aparecen en lugares destacados del altar, obra del escultor Firómaco. Aunque se discute su ubicación, habitualmente se lo sitúa en el interior del templo de Atenea.

LA BIBLIOTECA DE PÉRGAMO
La Biblioteca de Pérgamo llegó a contener unos 200.000 volúmenes, lo que la convierte en la segunda más importante del mundo antiguo, después de la Biblioteca de Alejandría. Fue construida entre los años 220 y 159 a.C.. Consiste en cuatro grandes salas, siendo la mayor la sala principal de lectura, rodeada de muchas estanterías y con una estatua de la diosa Atenea, modelada a partir de la estatua del Partenón de Atenas.
Los manuscritos se escriben en rollos de pergamino que son almacenados en las estanterías, siendo Pérgamo el principal productor de pergamino durante el período helenístico.
Aunque la biblioteca de Pérgamo fue construida un siglo después de la biblioteca de Alejandría, ambas mantenían una intensa rivalidad, tratando de reflejar riqueza y cultura. Las dos bibliotecas competían por la obtención de fondos, libros e incluso trabajadores, llevando a las dos bibliotecas a innovar y mejorar. Su principal objetivo era conseguir las obras más antiguas y fidedignas de Homero.
Cuando Pérgamo fue incorporada al dominio romano en el año 133 a.C. comenzó el declive de la biblioteca. En el año 43 a.C. el general Marco Antonio regaló la colección de 200.000 rollos de pergamino a su esposa Cleopatra para compensarla por el incendio que había provocado la guerra contra Julio César unos años antes, y que dañó parte de la biblioteca egipcia. A la muerte de Marco Antonio, el emperador Augusto devolvió algunos de los rollos a Pérgamo, aunque su colección perdió importancia, ante el auge de otras bibliotecas.
Durante el reinado del emperador Adriano en el siglo II, una ciudadana romana, Flavia Melitene, casada con uno de los consejeros de Pérgamo, patrocinó una nueva biblioteca en Pérgamo, asociada al santuario de Asclepios, donde situó una esetatua en homenaje al emperador.

EL TEMPLO DE DIONISOS

En Pérgamo Dionisos tenía el epíteto de Kathegemon (“El guía) y ya era adorado en el siglo III a.C., cuando los reyes Atálidas lo convirtieron en el principal dios de su dinastía. En el siglo II a.C. el rey Eumenes II ordenó construir un templo dedicado a Dionisos en el extremo norte de la terraza del teatro.
El templo de mármol está asentado en un podio de 4.5 m y es de estilo jónico. La fachada tiene cuatro columnas y se accede por una escalinata. Durante el reinado del emperador Caracalla en el siglo III el templo recibió una reconstrucción y reforma.

EL TEMPLO DE TRAJANO
En el siglo II se construye en la parte más elevada de la acrópolis de Pérgamo un templo dedicado a Zeus Philios y al emperador Trajano. El templo está asentado en un podio de 3 m en lo alto de una terraza. Es un templo de estilo corintio de 18 m de ancho, con 6 columnas en la fachadas y 9 columnas en los laterales. Al norte el espacio se cierra con una elevada stoa, mientras que en el este y el oeste se construyen muros sencillos, hasta que durante el reinado de Adriano se añaden nuevas stoas.

EL TEATRO
El teatro de Pérgamo fue construido en el siglo III a.C. y tiene espacio para unos 10.000 espectadores, con 78 filas de asientos y una altura de 36 m, siendo especialmente estrecho, debido a la dificultad del terreno donde está construido, sobre una terraza de unos 247 m.
No hay espacio para una orquesta circular de piedra, así que cuando es necesario, se construye un escenario de madera que se puede desmontar cuando no se realiza ninguna obra teatral. En el siglo I a.C. se añade un escenario de mármol, y en época romana se construyen otros teatros, uno en la ciudad nueva y otro en el santuario del dios Asclepio.

GIMNASIO
En el siglo II a.C. se construye un gran gimnasio en el sur de la Acrópolis sobre tres terrazas, dirigido principalmente a los niños. En el lado norte se construye un edificio de dos pisos, en el este un templo corintio y en la terraza del medio un estadio cubierto. También dispone de una palestra, y un salón de banquetes. En época romana se añade un templo jónico, un teatro y un complejo de baños.

SANTUARIO DE HERA
El rey Atalos II ordenó la construcción de un templo dedicado a Hera Basilea, que se encuentra al norte del gimnasio. Se trata de un templo dórico de 7x12 m sobre un podio de tres escalones. A su alrededor se construyó un santuario de traquita y mármol.

SANTUARIO DE DEMÉTER
El santuario de la diosa Démeter, ocupa un espacio de 50x110 m al sur de la acrópolis, y fue construio en el siglo IV a.C por Filetaro, su hermano Eumenes y su madre Boa. Para acceder al recinto sagrado se accede desde el este, y en el centro se alza un templo jónico a la diosa de 6.45x12.7 m, con un pórtico corintio añadido durante el reinado del emperador Antonino Pío. El templo ha sido construido en mármol y bucrania.
En el este del recinto hay más de diez filas de asientos delante del edificio del norte para los participantes en los misterios de la diosa, con una capacidad para unos 800 iniciados.

SANTUARIO DE ASCLEPIOS
A 3 km al sur de la acrópolis en el valle de Pérgamo se encuentra el Asclepium, un santuario dedicado al dios de la curación Asclepios, que fue construido en el siglo IV a.C. Para acceder a él se encuentra un camino rodeado de columnas de 820 m. En este lugar la gente con problemas de salud puede bañarse en el agua de la fuente sagrada y en los sueños de los pacientes el dios se aparece para decirles cómo curarse de sus enfermedades.
En el recinto sagrado hay varios edificios, incluyendo dos estoas, el templo de Asclepio, un centro de tratamiento, la fuente curativa, un pasadizo subterráneo, y una biblioteca.
En la gran puerta se encuentra la inscripción “Para la grandeza de los dioses está prohibida la entrada de la muerte en este lugar sagrado.” Los enfermos son examinados en la puerta y si se decide que no pueden curarse, no se les permite la entrada. Los enfermos más graves son sacados del Asclepion y las mujeres no pueden dar a luz en el recinto.
La asistencia médica es gratuita, aunque se espera que los pacientes realicen ofrendas al dios en función de sus posibilidades. Algunos pacientes curados realizan ofrendas con la forma de la parte de su cuerpo que ha sido curada.

EL TEMPLO DE SERAPIS
A 1km al sur de la acrópolis de Pérgamo se construyó en el siglo I a.C. un templo dedicado a los dioses egipcios Serapis e Isis. Consiste en un edificio principal y dos torres redondas dentro de un enorme espacio sagrado. Las torres del templo flanquean el edificio principal y dispone de patios con estanques para realizar abluciones, flanquedos por pórticos. El templo está sostenido por un enorme puente de unos 193 m, uno de los mayores de la antigüedad, construido durante el reinado de Adriano.
En el año 92 en el templo de Serapis tiene lugar uno de los primeros choques entre paganos y cristianos. Una turba furiosa captura a Antipas, el primer obispo cristiano de Pérgamo, y lo queman vivo delante del templo, convirtiéndolo en un mártir.

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#24

Mensaje por Alexander Weiss » 25 Mar 2020, 22:31

OTRAS CIUDADES IMPORTANTES

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COLOFÓN
Según la leyenda, tras la Guerra de Troya el vidente Calcas consultó a un oráculo que le dijo que moriría cuando encontrara a un vidente mejor que él. Mientras regresaba a casa desde Troya se encontró con el vidente Mopso y los dos compitieron para ver quién era el mejor, pero Calcas no pudo igualar la habilidad de Mopso, que era hijo del dios Apolo, y murió.
Dos hijos de Codros, rey de Atenas, establecieron una colonia en el lugar, donde creció Colofón, la más poderosa de las ciudades jónicas, famosa por sus caballos y su prosperidad, hasta que el rey Giges de Lidia la conquistó en el siglo VII a.C. Comenzó entonces el declive de Colofón, que fue eclipsada por sus vecinas Éfeso y Mileto.
Tras la muerte de Alejandro Magno en el siglo IV a.C. la ciudad recibió a varios colonos atenienses que habían sido expulsados por el rey Perdicas.
Colofón fue destruida en el siglo III a.C. por el rey Lisímaco, uno de los sucesores de Alejandro. La ciudad no consiguió recuperarse y perdió importancia. Su nombre fue transferido a su puerto, y la ciudad vieja quedó despoblada en el siglo I a.C.

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CUMAS
Según la leyenda la ciudad fue fundada por la amazona Cime o Friconis, donde se asentaron eolios procedentes de la isla de Eubea que huían de las invasiones dorias hacia el 1050 a.C. Tras la Guerra de Troya llegaron nuevos colonos procedentes de Locris.
Cime prosperó y se convirtió en la más destaca de las ciudades eolias de la zona. Sus habitantes a menudo recibieron burlas por no cobrar impuestos a los barcos que utilizaban su puerto, que a menudo comerciaba con Grecia. Durante siglos consiguieron mantener la paz con sus vecinos, sin participar en los conflictos locales salvo para su defensa. Mientras en el siglo VII a.C. muchas ciudades habían adoptado una forma de gobierno oligárquica, Cime consiguió mantener su democracia. Sin embargo, cuando el reino de Lidia se desmoronó en el siglo VI a.C., Cime quedó bajo el dominio de los persas, convirtiéndose en un importante puerto para la flota real persa.
En el siglo V a.C. Aristágoras de Cime rompió la neutralidad de la ciudad para rebelarse contra los persas, aliarse con los atenienses y liberar la Jonia del dominio persa. Sin embargo, la revuelta de Cime fue aplastada y la ciudad fue sometida.
Sin embargo, tras la Batalla de Salamina, los habitantes de Cime se rebelaron con éxito y se unieron a la Liga de Delos en el 452 a.C. hasta que los elevados tributos de Atenas llevaron a abandonarla. En represalia, los atenienses saquearon la ciudad en el 408 a.C. Aprovechando los conflictos entre atenienses y espartanos, los persas recuperaron la ciudad en el siglo IV a.C., permaneciendo en su poder hasta la llegada de Alejandro Magno hacia el 334 a.C.
Después de la derrota del rey seléucida Antioco III, Cime se alió con Roma, convirtiéndose en una ciudad libre de impuestos, y en el año 133 a.C. fue incluida en la provincia romana de Asia, tomando el nombre de Cumas.
Los elevados impuestos de los romanos y un terremoto en el siglo 17 redujeron la importancia de la ciudad, que mantendría una posición discreta en los siglos siguientes hasta desaparecer durante el Imperio Bizantino.

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HALICARNASO
Hacia el 1500 a.C. un asentamiento micénico estaba presente en el territorio de Halicarnaso. Sin embargo, la ciudad comenzó hacia el año 1000 a.C. siendo una colonia dórica de las ciudades griegas de Argos y Trecén. Según la leyenda, su fundador fue Anthes, hijo de Poseidón, y al principio recibió el nombre de Céfira.
Formó parte de la Liga Dórica, pero fue expulsada en el siglo VII a.C. debido a que un conflicto deportivo (un ciudadano de Céfira, Agasicles se llevó el trípode que había ganado en los juegos triópicos en lugar de ofrecerlo al dios Apolo) y sus afinidades con sus vecinos jonios. Fue por esa época cuando adoptó el nombre cario de Halicarnaso. A principios del siglo V a.C. era gobernada por la reina Artemisia, que ganó fama como comandante naval en la Batalla de Salamina, aliada de los persas. Tras la derrota de los persas, las ciudades carias se liberaron temporalmente, pero en unas décadas volvieron al antiguo dominio. Su nieto Ligdamis II es conocido por haber perseguido a poetas y escritores, provocando que el historiador Herodoto abandonase su ciudad natal.
La dinastía de Artemisia fue derrocada por los lidios, que a su vez fueron conquistados por los persas, situado al rey Hecatomno y su familia como gobernantes de la satrapía de Caria. Su hijo Mausolo y su esposa y hermana Artemisia trasladaron la capital del reino a Halicarnaso. Sus artesanos ampliaron el puerto y lo fortificaron. En tierra se pavimentaron calles y plazas, y se construyeron nuevas viviendas. También se construyó un teatro griego y un templo dedicado al dios de la guerra Ares.
Artemisia y Mausolo invirtieron grandes sumas en embellecer la ciudad y cuando Mausolo murió en el 353 a.C., su esposa comenzó la construcción de una tumba magnífica, y los artesanos continuaron la construcción después de su muerte hasta completarla, que fue considerada una de las Siete Maravillas del Mundo y recibió el nombre de Mausoleo.
La dinastía de Hecatomno continuó hasta que en el año 335 a.C. un persa llamado Oronbates, yerno del rey Pixodaro, recibió el gobierno de la satrapía de Caria del rey Dario III de Persia.
En el año 334 a.C. Alejandro Magno puso sitio a la ciudad de Halicarnaso, que fue incendiada por los persas en retirada, como nueva gobernante situó a la reina Ada, hermana del rey Pixodaro, y que contaba con el favor del pueblo. No mucho después de la muerte de Alejandro Magno el faraón Ptolomeo II de Egipto ocupó la ciudad, construyendo un gimnasido como regalo a los ciudadanos.
Sin embargo, la ciudad nunca llegó a recuperarse del todo del incendio del siglo IV a.C. Fue ocupada por los romanos en el siglo II a.C. sin apenas resistencia, y en el siglo I a.C. se encontraba casi desierta. En las proximidades se construyó un pequeño asentamiento romano llamado Petronium.

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ILIÓN (TROYA)
Desde el 3000 a.C. Troya comenzó siendo un asentamiento mercantil, debido a su posición estratégica en las rutas comerciales entre el Mar Egeo y el Mar Negro, entre Asia y Europa. Sin embargo, la ciudad antigua fue saqueada y destruida por un terremoto, después de que los griegos entraran en conflicto con el rey Príamo de Troya, un evento que sería registrado en los poemas de Homero.
Sin embargo, la ciudad no murió, sino que fue reconstruida, pero sus habitantes terminaron abandonándola. Hacia el año 750 a.C. llegaron griegos eolios procedentes de Beocia, que fundaron una nueva ciudad llamada Ilion y establecieron un santuario dedicado a la diosa Atenea. Como emplazamiento de la Guerra de Troya, la ciudad pronto atrajo peregrinos y visitantes ilustres, especialmente en torno a la tumba de los héroes Aquiles y Patroclo.
En el año 480 a.C. el rey persa Jerjes se detuvo en el santuario de Atenea y realizó un sacrificio de 1.000 reses antes de emprender la conquista de Grecia, pero tras su derrota, Ilion se convirtió en parte de las posesiones de la ciudad griega de Metilene, hasta que fue liberada por Atenas en el 427 a.C. e incorporada a la Liga de Delos. Los espartanos liberaron Ilión de la influencia ateniense en 411 a.C. y el general Mindaros realizó sacrificios y donaciones al santuario de Atenea. De esta manera Ilión quedó bajo el gobierno del rey Zenis y sus descendientes, que la administraron en nombre del sátrapa persa Farnabazos, pero apenas unos años después los espartanos regresaron y derrocaron a la familia real. Por la Paz de Antalcidas en el año 387 a.C. Ilión paso de nuevo al dominio persa, pero los atenienses regresaron en el año 359 a.C. y liberaron de nuevo la ciudad.
En el año 334 a.C. Alejandro Magno llegó a la ciudad e hizo sacrificios a los héroes de Troya, y declaró la ciudad libre de impuestos y reformar el templo de Atenea. En el año 311 a.C. Antígono Monoftalmo creó la nueva ciudad de Antigonia Troas uniendo varias ciudades de la Tróade, prometiendo respetar su autonomía y libertad. Esta nueva unidad de la Tróade se mantuvo durante el siglo I a.C., llegando a incluir las ciudades de Mirlea y Calcedonia, gobernada por un consejo de las ciudades. El propósito principal era mantener los festivales a la diosa Atenea, que atraían a numerosos peregrinos y financiar nuevos proyectos de construcción, como un teatro y una expansión del santuario.
Nominalmente la Tróade pasó al reino de Lisímaco, y posteriormente al Imperio Seléucida en el 281 a.C. sin verse involucrada en los conflictos, pero en el año 278 a.C. los gálatas invadieron Anatolia y saquearon la Tróade a su paso. Los reyes Seléucidas mantuvieron buenas relaciones con las ciudades de la Tróade y ayudaron en la reconstrucción.
Antígona Troas fue destruida por el general romano Fimbria en el año 85 a.C. en su guerra contra su rival Sila. Ese mismo año Sila proporcionó donativos y beneficios a la ciudad por su lealtad para su reconstrucción, adoptando el nombre de Ilium. Sin embargo, a pesar de su posición favorecida, la ciudad se mantuvo en una situación ruinosa durante muchos años, siendo atacada por piratas y no disponiendo de fondos para celebrar el festival de Atenea. Otros generales romanos como Pompeyo y Julio César renovaron los beneficios de Ilium.
Durante el reinado del emperador Augusto, que visitó Ilium en el año 20 a.C., la ciudad fue renovada, pero se trataba de un asentamiento discreto que no floreció hasta el siglo IV, sin embargo, volvió a declinar gradualmente durante el Imperio Bizantino.

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LAODICEA
La ciudad de Laodicea se encuentra situada en una columna entre los valles de los ríos Asopo y Capro, que son afluentes del río Lico. En sus orígenes fue llamada Dióspolis (“Ciudad de Zeus”) y posteriormente Rodas. Sin embargo en el siglo III a.C. la ciudad se encontraba bajo el dominio del Imperio Seléucida y el rey Antíoco II Theos renombró la población en homenaje a su mujer Laodice. Se encuentra a 10 km al sur de Hierápolis y a 160 km al este de Éfeso.
Al principio Laodicea no era un lugar muy importante, pero pronto comenzó su prosperidad. En el año 188 a.C. la ciudad pasó al reino de Pérgamo y en el año 133 a.C. quedó bajo el dominio romano, beneficiándose de su posición en una ruta comercial, en el que se realizaban importantes transacciones y cuyo principal producto de comercio era la lana negra. La prosperidad atrajo interés por la ciencia y el arte, y también permitió la acuñación de su propia moneda.
La ciudad fue afectada por sucesivos terremotos, especialmente el que se produjo durante el reinado de Nerón en el año 60, que la destruyó por completo. Los laodiceos rechazaron la ayuda imperial y reconstruyeron la ciudad con sus propios medios. Entre los principales dioses de la ciudad se encontraban Zeus, Apolo y Asclepios.
Muchos de los habitantes de Laodicea son judíos, descendientes de las familias trasladadas a Frigia desde Babilonia por el rey Antíoco el Grande. Cada año la población judía enviaba 9 kg de oro como donativo para el templo de Jerusalén.

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MILETO
Mileto es una ciudad muy antigua, que se benefició desde época temprana del comercio con la isla de Creta hacia el 2000 a.C. y fueron los cretenses quienes fundaron y fortificaron la ciudad. Ya aparece mencionada en los registros de los hititas.
Desde 1450 a.C. la ciudad se convirtió en una fortaleza micénica, apoyando una rebelió contra los hititas de la cercana Assawua. En represalia los hititas conquistaron la ciudad, arrasándola en parte y construyeron una nueva fortaleza. Durante la Guerra de Troya se convirtió en una aliada de los troyanos, sin embargo, fue destruida de nuevo en el siglo XII a.C. Según la leyenda, los jonios habrían matado a todos los hombres de Mileto y se casaron con sus viudas, convirtiéndola en parte de la Liga Jonia.
En el siglo VII a.C. Mileto estableció una alianza con la ciudad griega de Megara, actuando bajo la dirección del oráculo de Apolo de Delos. Hacia el 600 a.C. la ciudad fue amenazada por el reino de Lidia, pero el tirano Trasíbulo consiguió mantener su independencia, convirtiéndose en un importante centro de filosofía y ciencia, además de construir un poderoso imperio marítimo con sus colonias.
Cuando el rey Ciro de Persia derrotó a los lidios a mediados del siglo V a.C., también conquistó Mileto y la Jonia. En el año 499 a.C. el tirano Aristágoras de Mileto se convirtió en el líder de la revuelta jonia contra los persas, que aplastaron la rebelión y castigaron a la ciudad vendiendo como esclavos a todas las mujeres y niños, matando a todos los hombres y convirtiendo a los jóvenes en eunucos, asegurándose de que no volviera a nacer ningún ciudadano de Mileto, un hecho que conmocionó al mundo griego.
En el año 479 a.C. los griegos derrotaron a los persas en la Batalla de Platea y Mileto fue liberada del dominio persa. Durante esta época la ciudad fue restablecida por milesios que habían huido o sobrevivido en las colonias. La nueva ciudad fue diseñada por el arquitecto Hipodamas. Sin embargo, los persas recuperarían el control de Mileto y toda la Jonia en el año 387 a.C., tras la Paz de Antálcidas.
En el año 334 a.C. el ejército de Alejandro Magno liberó Mileto del dominio persa, junto con el resto de Anatolia, que quedó bajo el control conjunto del gobernador Ptolomeo de Caria y el sátrapa Asandro. En el año 312 a.C. el general macedonio Antígono Monoftalmo envió a sus lugartenientes Dócimo y Medeio para liberar Mileto y restaurar el gobierno democrático. Después de la muerte de Antígono en el 301 a.C., Mileto mantuvo buenas relaciones con el Imperio de Seleuco y sus sucesores, que realizaron donaciones al santuario de Dídima y devolvieron la estatura de Apolo que había sido robada por los persas.
Sin embargo, no terminaron los problemas para Mileto, situada entre los enfrentamientos entre los generales sucesores de Alejandro Magno. El rey Lisímaco se apoderó de la ciudad y la mantuvo hasta el año 281 a.C., cuando fue derrotado por el rey Antíoco II de los Seléucidas. En el año 279 a.C. el faraón egipcio Ptolomeo II Filadelfo conquistó la ciudad y permaneció durante varias décadas bajo el dominio de Egipto, entrando en un período de esplendor que la convirtió en un centro de arte y ciencia.
Cuando los romanos adquirieron el reino de Pérgamo en el 133 a.C., Mileto mantuvo su situación como ciudad independiente, aunque entró en conflicto con otras ciudades por derechos de navegación. El emperador Augusto visitó Mileto en el año 19 a.C. se levantó un templo dedicado al emperador y el dios Apolo. Otro templo imperial fue contruido durante el reinado de Calígula y todas las calles fueron pavimentadas y la ciudad extendida con nuevos edificios en el siglo II, entre ellos un teatro de 15.000 espectadores.
Mileto no escapó a la decadencia provocada por terremotos e invasores bárbaros, aunque resistió mejor que otras ciudades, adquiriendo gran importancia durante la época del cristianismo.

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RODAS
Según la leyenda la isla de Rodas nació del amor entre el titán Helios y la ninfa Rodos. La isla fue colonizada por minoicos procedentes de Creta en el siglo XVI a.C., y posteriormente invadida por los micénicos en el sigloXV a.C., que le dieron el nombre de Ofiusa. Los ofiusos participaron en la Guerra de Troya bajo el liderazgo de Tlepolemo.
En el siglo VIII a.C. la isla fue invadida por los dorios, que contruyeron tres ciudades importantes en Lindos, Ialissos y Kameiros, que junto con Cos, Cnido y Halicarnaso formaron la Hexápolis doria. Hacia el 750 a.C. el santuario de Atenea en Kameiros era el principal centro religioso de la isla.
Los persas invadieron y arrasaron la isla en el siglo VI a.C., pero a su vez fueron derrotados por los atenienses en el 478 a.C. Las ciudades rodias se unieron a la Liga de Delos. Cuando estalló la Guerra del Peloponeso entre Atenas y Esparta en el 431, en principio los rodios se mantuvieron neutrales, separándose de la liga en el 404 a.C. Durante esta época las tres ciudades se unieron en un único territorio y construyeron la ciudad de Rodas, que daría nombre a la isla, que sería conquistada por el rey Mausolo de Caria y después nuevamente por los persas hacia el 340 a.C., aunque durante un breve período.
En el año 332 a.C. Rodas pasó a formar parte del Imperio de Alejandro Magno después de derrotar a los persas, pero tras su muerte diez años después sus general se disputaron los territorios, dividiendo el imperio entre ellos. Rodas estableció estrechos lazos comerciales con los faraones de la dinastía Ptolemaica de Alejandría, formando una alianza que controló el comercio del Mar Egeo en el siglo III a.C.
La ciudad se convirtió en un centro marítimo, comercial y cultural, con famosas escuelas de filosofía, ciencia, literatura y retórica influenciada por Alejandría. El retórico Esquines creó una escuela en Rodas, así como Dionisio el Tracio. Sus escuelas de escultura también se hicieron famosas en el mundo helenístico.
En el año 305 a.C. Demetrio de Macedonia asedió Rodas para tratar de romper su alianza con Egipto, pero después de un añó renunció y firmó un acuerdo de paz, dejando muchas máquinas y pertrechos militares en su retirada. Los rodios vendieron el equipo y utilizaron el dinero para levantar una estatua gigante al dios del sol, Helios, que sería llamada “El coloso de Rodas” y considerada una de las Siete Maravillas del Mundo.
Durante el siglo III a.C., Rodas intentó mantener su comercio y su independencia, especialmente su control sobre el comercio de trigo en el Mediterráneo Oriental, por lo que trataron de mantener el equilibrio entre los reinos de Macedonia, Egipto y el Imperio Seléucida, un objetivo que consiguieron a lo largo del siglo.
Sin embargo, a medida que el equilibrio se desmoronaba y el reino de Macedonia amenazaba sus costas, los rodios recurrieron a la ayuda de la República Romana, con una petición formal de ayuda en el 201 a.C. A pesar de su reciente guerra contra Cartago, los romanos aceptaron intervenir, declarando la guerra a Macedonia, que terminó con la derrota de los macedonia y la independencia de los rodios, que no obstante ahora dependía de las buenas relaciones con Roma. En el año 164 a.C. Rodas se convertía en aliada perpetua de Roma, en la práctica terminando con su independencia.
Bajo dominio romano, Rodas se convirtió en un centro cultural y educativo para las nobles familias romanas, especialmente debido a sus escuelas de retórica. Al principio disfrutó de varios privilegios como aliada de Roma, pero progresivamente los fue perdiendo en las maquinaciones de la política romana. Durante una conspiración para derrocar al triunvirato formado por Octavio, Marco Antonio y Lépido, Rodas fue invadida y saqueada por el general Casio Longino en el 43 a.C., perdiendo gran parte de su importancia. En el siglo I la ciudad se convirtió en un lugar frecuente para enviar exiliados políticos, como el emperador Tiberio antes de su acceso al trono. El emperador Claudio la incorporaría a la provincia de Asia.
Poco a poco la ciudad fue recuperando su prosperidad, recibiendo también durante el siglo I a Pablo de Tarso, que creó una comunidad cristiana. La ciudad se convirtió de nuevo en una importante urbe en el siglo III, convirtiéndose en capital de provincia a finales del siglo IV, con el Imperio Bizantino.

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SAMOS
Desde la antigüedad la isla de Samos era conocida por ser un centro de cultura de los jonios, por sus vinos y su cerámica roja. Su edificio más famoso era un templo jónico dedicado a la diosa Hera, el Heraion. La ciudad de Samos había sido fundada hacia el siglo X a.C. por Epidauro de Argos.
Hacia el siglo VII a.C. se había convertido en una de las ciudades jonias más importantes, debido a su posición en las rutas comerciales, exportando tejidos adquiridos en Asia. Los samios también establecieron relaciones comerciales con el Mar Negro, Egipto y Cirene, convirtiéndose en rival de la ciudad de Mileto. Consiguió resistir el avance de los persas gracias a su poderosa flota y alianza con los egipcios.
La rivalidad entre Mileto y Samos terminó provocando la guerra, en la que vencieron los milesios, pero en el siglo VI a.C. el aislamiento de Samos le permitió evitar los ataques de los persas. En el año 535 a.C. el tirano Polícrates tomó el poder, protegiendo la isla de los ataques persas y embelleciendo la ciudad con obras públicas. A su muerte los persas consiguieron conquistar la isla, destruyendo la ciudad en parte, por lo que se unirían en el año 499 y en el 479 a.C. a las sucesivas rebeliones de las ciudades jónicas.
Tras la derrota de los persas en las Guerras Médicas, Samos se unió a la Liga de Delos y se alió con Atenas, ocupando una posición privilegiada. Sin embargo, en el año 440 a.C. tras un desencuentro a favor de Mileto, los samios decidieron abandonar la liga. Después de un prolongado asedio se vieron obligados a rectificar y a pagar los daños causados.
Durante la Guerra del Peloponeso Samos se alió con Atenas contra Esparta, apoyando a la flota ateniense, manteniendo su lealtad a pesar de la derrota de los atenienses, apoyando a los demócratas expulsados de la ciudad. Los espartanos ocuparon Samos hacia el 404 a.C. e impusieron el gobierno de una oligarquía. Tras la retirada de los espartanos recuperaron brevemente la independencia, antes de ser sometidos de nuevo por los persas, aunque los atenienses¡s conseguirían recuperar la isla en el 366 a.C.
Tras la muerte de Alejandro Magno la isla de Samos fue disputada por macedonios y egipcios, quedando en manos del faraón Ptolomeo II en el 275 a.C. En el año 189 a.C. los romanos la cedieron a su aliado, el reino de Pérgamo, que pasaría a constituir la provincia romana de Asia. Samos se rebeló sucesivamente contra el dominio de Roma y perdió su autonomía en el 88 a.C. por haber apoyado al rey Mitrídates del Ponto, que no recuperaría hasta el siglo I. De todas maneras, la ciudad continuó prosperando y compitiendo con Esminra y Éfeso por ser la primera ciudad de la Jonia. En época romana se construyó un santuario de curación y una fábrica de cerámica.

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SARDES
Según la leyenda, la ciudad de Sardes fue fundada hacia el 1220 a.C. por Agrón, hijo de Heracles, que estableció una dinsatía que terminó con Candaules en el 716 a.C., que fue derrocado por el rey Giges, que dio comienzo a la dinastía Mermnáda y terminó con Creso en el 546 a.C. Al margen de la leyenda se convirtió en la capital del poderoso reino de Lidia en el siglo VIII a.C. La ciudad fue conquistada y saqueada en varias ocasiones, por los cimmerios en el sgilo VII a.C., por los persas en el VI a.C., por los atenienses en el V a.C. y por el rey seléucida Antíoco III el Grande a finales del siglo III a.C. En Sardes durante el dominio persa se construyó el final del Camino Real que comenzaba en Persépolis.
Durante el período del reino de Lidia, Sardes era una ciudad de producciones artesanales. La industria más importante era la del tejido y la elaboración de delicadas alfombras de lana. En el río Pactolo fluían arenas de oro, que dieron lugar a la fabulosa riqueza del rey Creso, bajo cuyo reinado se desarrolló la metalurgia, y también el acuñado de monedas en función de la pureza de su metal. La principal divinidad de la ciudad era la diosa Artemisa.
En el año 17 la ciudad fue destruida por un gran terremoto, pero fue reconstruida con la ayuda de un donativo de diez millones de sestercios del emperador Tiberio, y quedó exenta del pago de impuestos durante cinco años. Tras su recuperación continuó prosperando mediante el comercio, que se mantuvo hasta el siglo IV cuando al convertirse Constantinopla en la gran capital del Imperio Romano se creó un nuevo sistema de rutas comerciales que dejó a Sardes al margen.
Última edición por Alexander Weiss el 06 Abr 2020, 13:25, editado 3 veces en total.

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Re: Taller de Edad Romana: Asia

#25

Mensaje por Alexander Weiss » 26 Mar 2020, 11:19

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EL CULTO DE CIBELES
Cibeles es una diosa surgida en la península de Anatolia, cuyo nombre posiblemente signifique “Madre de la Montaña”, y cuyo culto posiblemente se remonte al período Neolítico. Se convirtió en la diosa nacional del reino de Frigia, y los colonos griegos la adoptaron y extendieron por Grecia y sus colonias en el siglo VI a.C., mezclando su culto con el otras diosas como Gaia, Rea, Artemisa o Démeter, asociada con las montañas, las murallas, la naturaleza fértil y los animales salvajes, especialmente los leones y halcones. En Roma su culto fue adoptado durante la guerra contra Cartago a finales del siglo III a.C., cuando los oráculos recomendaron traerla como aliada en la guerra, y a traves de Roma su culto se extendió por el Imperio como la Magna Mater.
Existe constancia de su culto en la ciudad de Magnesia, donde se encontraba una imagen muy antigua de la diosa tallada en una enorme roca, que según la leyenda había sido esculpida por Broteas, hijo de Tántalo. Pesinunte, en Frigia, era una ciudad sagrada gobernada por los sacerdotes de Cibeles y se adoraba una piedra negra que fue llevada a Roma en el año 204 a.C. para establecer su culto.
En Roma en marzo se celebraba la Hilaria o “Semana sagrada de la diosa”, desde los idus hasta final de mes.
El 15 de marzo era el Canna Intrat, el “Día de los juncos”, el día del nacimiento de Attis, cuando era descubierto entre los juncos del río Sangario por unos pastores o por la propia Cibeles. En este día se cortaban juncos y llevaban en procesión.
El 22 de marzo era el Arbor Intrat, el “Día del árbol”, conmemorando la muerte de Attis debajo de un pino. En este día se cortaba un árbol y se colgaba una imagen del dios del mismo, llevándolo al templo de Cibeles entre lamentos. Seguían tres días de luto.
El 23 de marzo el árbol permanecía a los pies del altar de Cibeles, y los sacerdotes golpeaban escudos de bronce y hacían sonar trompetas.
El 24 de marzo era el Dies Sanguinis, el “Día de la sangre”, una jornada frenética en la que los devotos se flagelaban o hacían cortes para salpicar los altares y la imagen de Attis con su sangre. Algunos incluso llegaban a castrarse, normalmente para ser iniciados entre los galli.
El 25 de marzo era el Hilaria, el “Día de la alegría”, cuando Attis renace, liberado del Hades.
El 26 de marzo era el Requietio, el “Día del descanso.”
El 27 de marzo era el Lavatio, el “Día del lavado.” La piedra o imagen sagrada de Cibeles era sacada en procesión hasta un arroyo, donde era lavada por un sacerdote vestido de rojo.
El 28 de marzo era el Initium Caiani, el “Día del inicio,” en el que los nuevos devotos recibían iniciación en los misterios de la diosa.
La Megalesia o festival de la Magna Mater se celebraba el 4 de abril, el aniversario de su llegada a Roma. El festival incluía obras de teatro y otros entretenimientos basados en temas religiosas. El 10 de abril la imagen de la diosa se sacaba en procesión y se celebraban carreras de cuádrigas en su honor, así como sacrificios y juegos. En la procesión participaban guerreros danzantes con yelmos de tres plumas, chocando sus escudos, acompañados de los galli, los sacerdotes de la diosa, vestidos de amarillo y con el cabello largo. A lo largo de la procesión se derramaban pétalos de flor y se quemaba incienso.
A medida que el Culto de Cibeles se extendía, el culto frigio original comenzó a recibir añadidos en Grecia y Roma. La autocastración era el sacrificio habitual entre quienes pretendían acceder al sacerdocio, pero también se hicieron habituales el tauróbolo y el crióbolo, sacrificio de un toro o de un carnero, respectivamente. Habitualmente un sacerdote se metía en un foso bajo una plataforma de madera sobre el que sus ayudanteso discípulos sacrificaban un toro o un carnero utilizando una lanza sagrada, derramando su sangre sobre el foso.

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LOS GALLI
Asociado al culto de Cibeles se encontraba el de su amante Attis, que puede haber sido en origen el título de los sacerdotes o reyes de Frigia. Attis es presentado como el fundador del sacerdocio de Cibeles. Según los mitos, Attis era un hermoso pastor, amado por la diosa Cibeles, pero su belleza atrae la atención de un rey que lo secuestra e intenta violarlo. Attis se rebela y castra al rey y a su vez es castrado como castigo por el rey agonizante. Los sacerdotes de Cibeles encuentran a Atis agonizando bajo un pino; muere y lo entierran, castrándose en homenaje en sus ritos a la diosa. Los sacerdotes de Cibeles o galli son tratados en femenino en los textos. Se cree que su castración voluntaria al servicio de la diosa les proporciona poderes proféticos.
La ciudad de Pesinunte, en Frigia, donde se encontraba el principal templo de Cibeles, era una teocracia, cuyos sumos sacerdotes se sucedían mediante la adopción. El líder de los galli era conocido como “Attis” y su sucesor como “Battakes.” Su influencia política era considerable; en el año 189 a.C. predijeron la victoria de Roma sobre los gálatas y quizás en reconocimiento, al año siguiente el senado romano proporcionó a Pesinunte nuevos territorios y exención de impuestos. En el año 103 a.C. un Battakes visitó Roma, donde su presencia resultó muy destacada. El senado lo apoyó y cuando un tribuno de la plebe, que se había opuesto violentamente a que se dirigiera al senado murió de fiebre, el poder de la Magna Mater quedó demostrado.
A pesar del respeto que recibían, debido a su condición de eunucos los galli no tenían derecho a la ciudadanía romana ni a la herencia; técnicamente vivían de las donaciones y limosnas de sus fieles. Durante unos pocos días al año, durante la Hilaria y la Megalesia, se les permitía pedir dinero en las calles, que normalmente hacían a cambio de leer la fortuna. Ningún romano, ni siquiera un esclavo podía castrarse en honor a la diosa. Para proporcionar al culto cierta protección civil, se crearon varios cargos que eran ocupados por no eunucos. El emperador Claudio introdujo en el culto de Cibeles en Roma la figura del Archigallus, un sumo sacerdote que no era eunuco y podía ser ciudadano romano.
Los nuevos galli normalmente eran iniciados en Semana Santa de Cibeles, especialmente en el Día de la sangre. Algunos galli se dedicaban al culto de Cibeles durante toda su vida, pero otros mantenían relaciones con parientes y amigos y finalmente se retiraban del servicio. Tras su iniciación se vestían con ropas femeninas, normalmente de color amarillo, se cubrían el pelo y utilizaban pendientes. También se dejaban el pelo largo y lo aclaraban, además de utilizar maquillaje.

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Re: Taller de Edad Romana: Asia

#26

Mensaje por Alexander Weiss » 26 Mar 2020, 12:51

MEDICINA GRIEGA
La antigua medicina griega consistía en una recopilación de teorías y práctias que cambiaban en función de la ideología y experiencia, mezclando lo físico y lo espiritual. Los antiguos griegos creían que la salud era afectada por los cambios en los humores del cuerpo, la localización geográfica, la clase social, la dieta, el carácter, las creencias y la mente. En los tiempos más antiguos los griegos creían que las enfermedades eran “castigos de los dioses” y por lo tanto su curación era un “don de los dioses.” Con el tiempo estas teorías divinas fueron sustituidas por experiencias basadas en lo físico.

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HIPÓCRATES
Hipócrates fue un médico del siglo V a.C., nacido en la isla griega de Cos, que es considerado el padre de la medicina griega. Creía que las enfermedades tenían causas naturales, no eran provocadas por maleficios ni los dioses. Separó la medicina de la religión, afirmando que las enfermedades eran producto de factores ambientales, la dieta y los hábitos de vida. En las enfermedades que aparecen en su Corpus Hipocrático no aparece ninguna enfermedad mística. Aplicó los principios de los humores corporales (sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra) considerando que su desequilibrio era la causa de la mayoría de las enfermedades.
Las antiguas escuelas médicas de Grecia estaban divididas entre Cnidos y Cos en el tratamiento de las enfermedades. La escuela de Cnidos se concentraba en el diagnóstico, sin casi nada de anatomía o fisiología debido a la prohibición de diseccionar humanos. La escuela de Hipócrates en Cos alcanzó mayor éxito asociando determinados tratamientos a determinados síntomas, permitiendo un gran avance en la medicina.
La medicina hipocrática se basaba en ayudar al paciente a curarse por sí mismo, considerando que el cuerpo contiene el poder de reequilibrar los cuatro humores y curarse, por lo que debía facilitarse este proceso. El descanso era de vital importancia, así como el tratamiento amable y la higiene. Sólo agua o vino limpio debía usarse en las heridas, aunque los tratamientos “secos” eran preferibles. En ocasiones también se utilizaban bálsamos relajantes. Hipócrates también era reticente al uso de drogas en el tratamiento, prefiriendo el ayuno, y sólo utilizaba drogas en ocasiones muy concretas.
Hipócrates también trató la formación profesional de los médicos mediante la disciplina y la práctica rigurosa. Recomendó a sus discípulos que fuesen limpios y ordenados, honestos, tranquilos, comprensivos y serios, incluyendo recomendaciones para la colocación de los pacientes, el uso de los instrumentos y técnicas de vendaje. También dio importancia a la observación y documentación, anotando los hallazgos y síntomas de forma clara y objetiva, e incluso determinar cuándo el enfermo miente o se equivoca.
Además de sus tratados sobre distintos aspectos, la principal obra de Hipócrates es el Corpus Hipocráticos, una colección de setenta textos médicos, que fue extendida por sus sucesores. De hecho, en la muchas de las bibliotecas del mundo antiguo las obras médicas están clasificadas bajo el nombre de “Hipócrates.”
Las contribuciones de Hipócrates revolucionaron la práctica de la medicina, pero después de su muerte su avance se estancó. Tan reverenciada fue su figura que sus enseñanzas eran consideradas demasiado importantes para ser mejoradas y durante mucho tiempo no se realizaron avances significativos, y de hecho se produjeron algunos retrocesos.

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GALENO
Aelio Galeno de Pérgamo fue un filósofo y médico del siglo II d.C., que desarrolló la medicina a través de la anatomía, fisiología, patología, farmacología y neurología. Hijo de Aelio Nicón, un arquitecto griego, Galeno recibió una profunda educación que complementó con frecuentes viajes en los que aprendió una gran variedad de teorías y descubrimientos médicos antes de asentarse en Roma, donde sirvió a varios aristócratas antes de entrar al servicio de la casa imperial.
La comprensión médica de Galeno se basaba en la teoría de los cuatro humores de sus predecesores, pero también aprendió y realizó varios descubrimientos a partir de la disección de cerdos y monos, debido a la prohibición de la disección humana en la época. Galeno aconsejó a sus estudiantes que recurrieran a los cuerpos de criminales o gladiadores muertos para conocer mejor el cuerpo humano.
Galeno se consideraba tanto médico como filósofo, mostrándose interesado entre los debates entre racionalistas y empiristas, defendiendo su uso de la observación directa y la disección para mejorar el conocimiento del cuerpo humano.
Entre las principales contribuciones de Galeno a la medicina se encuentra su obra sobre la circulación de la sangre. Fue el primero en reconocer la diferencia entre sangre oscura (venosa) y sangre brillante (arterial). También explica la diferencia entre nervios motores y sensibles. También desarrollo varios métodos de cirugía, especialmente en cerebros y ojos. También extendió la práctica de las sangrías en el Imperio Romano.
Además de las enfermedades del cuerpo, Galeno también trató las enfermedades de la mente, poniendo los fundamentos de la psicoterapia. En su obra “Sobre el diagnóstico y la cura de la pasión del alma” proporciona consejo para el tratamiento de problemas psicológicos, la revelación de pasiones y secretos oscurso y su curación. El terapeuta debe controlar sus pasiones antes de controlar las de sus pacientes, que son la causa de los problemas psicológicos que experimentan los enfermos.
En su época la reputación de Galeno era legendaria, y el emperador Marco Aurelio lo describió como “el primero entre los médicos y único entre los filósofos.” Algunos autores cristianos llegaron hasta el punto de referirse a Jesús como el “segundo y olvidado Galeno”. Su influencia sobre la teoría y práctica de la medicina continuaría durante muchos siglos, y a través de él la medicina griega recibió un proceso de recopilación y expansión.

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LOS ASCLEPEION
En la mitología griega Asclepio era el dios de la medicina, hijo del dios Apolo y de la mortal Coronis. Su nombre significa “corte abierto” porque se dice que al nacer el dios Apolo tuvo que cortar el útero de su madre muerta para que naciera. Aprendió la medicina de su padre y el centauro Quirón. Según la Ilíada, Asclepio atendió a los soldados heridos de la Guerra de Troya. Terminó volviéndose tan hábil, especialmente en el arte de la cirugía, que fue capaz de devolver la vida a los muertos, por lo que a petición de Hades, dios de los muertos, el dios Zeus mató a Asclepios con un rayo. En represalia Apolo mató a los Cíclopes, artífices del rayo. Sin embargo, antes de morir Asclepios había tenido varios hijos e hijas, que extendieron las artes de la medicina. Con el tiempo Asclepios sería divinizado y se creó un culto en torno a su persona.
Los templos de Asclepios recibieron el nombre de Asclepeion y también eran centros de curación que se extendieron por el mundo antiguo. Además de los templos para el culto al dios también incluían espacios controlados para la curación, y en ellos se practicaban las teorías médicas de la época.
Por lo general los tratamientos se basaban en la promoción de estilos de vida saluables, enfatizando las necesidades espirituales. El tratamiento preliminar para la admisión era la catarsis o “purificación”, que consistía en una serie de baños purificativos y purgas, acompañados de una dieta que duraba varios días. Otra de sus prácticas habituales era la incubatio o “sueño del templo”, en el que los pacientes dormían en el templo con la esperanza de recibir la visita de Asclepios o uno de sus hijos en sus sueños, que les dirían lo que necesitaban para su curación. Los sacerdotes interpretaban los sueños y prescribían la cura, a menudo con una visita a los baños o a un gimnasio.
Pero además de estos métodos espirituales, también se utilizaban otros métodos más físicos, utilizando la cirugía y el opio como anestesia. Los Asclepeion también solían disponer de escuelas de formación médica, y en estos lugares recibieron formación Hipócrates, Galeno y otros médicos de la antigüedad.

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Re: Taller de Edad Romana: Asia

#27

Mensaje por Alexander Weiss » 26 Mar 2020, 19:37

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LA ESCLAVITUD EN EL MUNDO GRIEGO
La esclavitud era un elemento aceptado del mundo antiguo, considerándose una práctica natural e incluso necesaria, aunque algunos filósofos como Sócrates la cuestionaban; los estoicos escribieron la primera condena registrada de la esclavitud.
El principal uso de los esclavos se encontraba en la agricultura, pero también se utilizaban como trabajadores en las minas y canteras de piedra, así como en el uso doméstico. Constituían una parte considerable de la población de las grandes ciudades, estando presentes en la mayoría de hogares, salvo los más pobres. En algunas casas podían llegar a trabajar hasta 200 esclavos. Én Éfeso se estima que durante la época romana vivían unos 60.000 esclavos, casi una cuarta parte de la población de la ciudad.
La guerra, la piratería y el bandidaje eran las principales fuentes de abastaecimiento de esclavos, y en ocasiones ciudades enteras también eran esclavizadas, por lo que la presencia de esclavos griegos causaba cierta incomodidad. Algunos generales incluso se negaban a esclavizar a sus compatitoras y algunas ciudades pactaron para prohibir esa práctica: a mediados del siglo III a.C. la ciudad de Mileto accedió a no esclavizar a ningún ciudadano de la ciudad cretense de Knossos y viceversa. Por otra parte, emancipar a una ciudad que había sido reducida a la esclavitud proporcionaba gran prestigio.
Realmente la piratería proporcionaba el mayor suministro de esclavos, pues continuaba en tiempos de paz. Piratas y bandidos exigían rescate cuando la posición de sus víctimas lo valían, pero si no se podía o no se proporcionaba rescate, los cautivos se vendían a los esclavistas. Algunos lugares se especializaban en este tipo de piratería, como Acarnia, Creta y Etolia. Durante el período helenístico los cilicios se ganaron fama como piratas, así como algunos pueblos montañeses. A medida que Roma extendía sus fronteras introdujo una regulación del comercio de esclavos, aunque las limitaciones eran ligeras, y hacia el siglo I a.C. los romanos habían erradicado la piratería en el Mediterráneo en casi su totalidad, para proteger las rutas comerciales.
Los principales centros de venta de esclavos del mundo antiguo se encontraban en Éfeso, Bizancio y en la lejana Tanais, en la desembocadura del río Don. Algunos esclavos “bárbaros” eran cautivos de guerra o de la piratería, pero otros eran vendidos por sus padres. Algunos pueblos eran reconocidos como su valor como esclavos, como los escitas y los tracios. La nacionalidad también era importante para los compradores por la práctica de no concentrar demasiados esclavos de un mismo origen en un mismo lugar para limitar el riesgo de revueltas. Algunos pueblos también eran considerados más productivos en la esclavitud que otros. Los compradores también recibían cierta garantía sobre los defectos latentes, si por ejemplo resultaba que el esclavo tenía algún defecto o enfermedad del que no había sido advertido.
El precio de los esclavos variaba en función de su habilidad y también de la cantidad de esclavos disponible. Los siglos IV a.C. y III a.C. fueron especialmente prósperos para este tipo de comercio. Durante el Imperio Romano, casi dos terceras partes de los esclavos de Roma procedían de Oriente o tenían nombres griegos.
La práctica de la manumisión de esclavos existía desde al menos el siglo VI a.C. Era suficiente con un procedimiento oral con testigos en un teatro o tribunal público. Para evitar desórdenes y confusiones, esta práctica fue prohibida y sustituida por un procedimiento más formalizado. Esta práctica se hizo más común en el siglo IV a.C., y las inscripciones abundan. La manumisión tenía lugar debido a un leal servicio o en tiempos de guerra, pero también se producía por conveniencia cuando un amo no quería hacerse cargo de esclavos enfermos o demasiado ancianos.
Para proporcionar la manumisión a menudo se requería que el esclavo pagase un equivalente a su valor. Y también podía producirse si el esclavo se “vendía” a un dios, y parte del dinero de su libertad era cedido a un templo, a menudo del dios Apolo. La libertd podía ser total o parcial, según el deseo del amo. En el primer caso el esclavo quedaba protegido contra cualquier intento de volver a esclavizarlo, y en el segundo quedaba vinculado por una serie de obligaciones a su antiguo amo. Una vez libre, el esclavo carecía de derechos de ciudadano, quedando al mismo nivel que los extranjeros.
La condición de los esclavos variaba en función de su trabajo: los esclavos de las minas y las pornai (prostitutas esclavas de burdel) vivían una existencia especialmente brutal, mientras que los esclavos que trabajaban para la administración público disfrutaban de relativa independencia, o los que trabajaban como artesanos, comerciantes y banqueros. A cambio de un pago a su amo podían vivir y trabajar solos, lo que les permitía ganar algo de dinero para ellos, a veces lo suficiente para comprar su libertad.
Por otra parte, no hay registros de grandes revueltas de esclavos en el mundo griego, posiblemente debido a su dispersión, aunque se produjeron algunos episodios puntuales, como los 20.000 esclavos de las minas de Laurion, que aprovecharon la debilidad de Atenas en la Guerra del Peloponeso para rebelarse y huir. Los actos individuales de rebelión de esclavos eran más frecuentes, aunque raros. Los castigos también era rápidos y duros.

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Re: Taller de Edad Romana: Asia

#28

Mensaje por Alexander Weiss » 26 Mar 2020, 22:01

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EL CRISTIANISMO EN ASIA
La religión cristiana comenzó a desarrollarse tras la muerte de Jesús, cuando sus primeros seguidores formaron una secta judía mesiánica durante el siglo I. Al principio los cristianos creían que la resurrección de Jesús era el comienzo del fin de los tiempos, pero pronto sus creencias cambiaron para esperar su segunda venida en un momento posterior.
Pablo de Tarso, que había perseguido a los primeros cristianos, se convirtió hacia el año 36 y comenzó a predicar no sólo entre los judíos, sino también a los gentiles de otras religiones. Según Pablo, los conversos gentiles estaban exentos de los mandamientos judíos, argumentando que estaban justificados y salvos por su fe en Jesus. Esto provocó un cisma gradual entre el judaísmo y el cristianismo, que se convirtió en una religión distinta con un seguimiento cada vez más predominante de los conversos gentiles.
Pablo emprendió varios viajes misioneros, que lo llevaron a la provincia romana de Asia. Visitó Éfeso y permaneció allí tres años, trabajando como tendero, como había hecho en otros viajes. Supuestamente realizó varios milagros, curando personas y expulsando demonios y también organizó la actividad de los misioneros a otros lugares. Después de ser atacado por varios artesanos y devotos de la diosa Artemisa de Éfeso tuvo que abandonar la ciudad para dirigirse a Grecia. En el camino de vuelta a Jerusalén también visitó la Tróade y Mileto, y posteriormente escribiría una carta dirigida a los cristianos de Éfeso. En el siglo IV surgió la leyenda de que María, madre de Jesús, habría pasado sus últimos días en Éfeso. Debido a la presencia del apóstol Juan, que también había estado presente en Asia.
Juan también escribió el libro del Apocalipsis en la isla de Patmos, mencionando siete iglesias en Asia. La comunidad cristiana de Esmirna fue dirigida por el obispo Policarpio, que supuestamente había conocido al apóstol en persona. El obispo Papias de Hierápolis y el obispo Antipas de Pérgamo también habían conocido el cristianismo a partir de Juan. En Tiatira existía importante iglesia cristiana, pero según el Apocalipsis, los cristianos de Tiatira fueron seducidos por una profetisa llamada Jezebel, que los llevó a cometer inmoralidades sexuales y a comer ofrendas de los ídolos paganos. Los cristianos de la ciudad de Filadelfia sufrieron especialmente la persecución de los judíos locales.
En el siglo II en la provincia de Asia surgieron las primeras recopilaciones del canon bíblico cristiano y también se celebraron varios concilios. El obispo de Éfeso obtendría un lugar destacado como metropolitano de Asia., junto con los obispos de Antioquía, Jerusalén y Roma. Sin embargo, en el siglo IV, con el surgimiento del Patriarcado de Constantinopla, la importancia del obispado de Éfeso declinó, siendo desplazado por el arzobispado de Esmirna, su principal rival político.
En el año 431 tuvo lugar en Éfeso el Tercer Concilio Ecuménico, que reafirmó que María era la Madre de Dios y terminó con la condena de Nestorio y su doctrina. En el año 449 tuvo lugar un controvertido concilio en la ciudad, convocado por el emperador Teodosio II y cuyas actas no fueron aprobadas, pues su objetivo era validar la doctrina monofisita de Eutiquio, sin embargo el Papa León de Roma lo rechazó.

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Alexander Weiss
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Re: Taller de Edad Romana: Asia

#29

Mensaje por Alexander Weiss » 27 Mar 2020, 11:12

LOS VAMPIROS DE ASIA Aunque se mencionan algunas figuras importantes de la Historia vampírica de Asia, se dejan deliberadamente muchos espacios en blanco para que cada Narrador introduzca sus propios personajes. Por otra parte, los dominios de Asia son una de las zonas más habitadas y frecuentadas del Imperio Romano, por lo que más allá de los clanes más numerosos se introducen ideas y sugerencias para introducir a personajes de todos los clanes. También se mencionan algunas figuras destacadas, pero siempre con la intención de que Narradores y jugadores creen a los protagonistas de Crónicas ambientadas en Edad Romana: Asia, bien como sus parens o los filii de los mismos. Aunque algunas figuras destacadas pueden aparecer como portavoces de los clanes, los personajes jugadores pueden adquirir relevancia como aliados, consejeros o figuras en la sombra que no quieren mostrarse de manera abierta.

OPTIMATES
Imagen LASOMBRA
Los Lasombra son el clan Optimate más numeroso en Asia por varias razones. La principal es su presencia histórica en la península de Anatolia, donde el dios del linaje compartió su sangre con varios chiquillos desde las noches más antiguas, incluso antes del Imperio de Hatti. Hay quienes dicen que la Magna Mater en realidad es sólo uno de los avatares de una de los hijos del dios, mientras que otros afirman que se abrió camino entre sus hermanos y reclamó su posición entre los dioses por sus propios medios. Sea como fuere, todavía hoy muchos Lasombra asiáticos son devotos de la Magna Mater, y muy especialmente de la diosa Artemisa de Éfeso, considerándose descendientes de su sangre. De hecho, varios Lasombra, especialmente en Éfeso, participan del culto a Cibeles y a Artemisa.
Por otra parte se dice que el propio dios o uno de sus hijos convirtió la isla de Thera en su santuario durante un tiempo, pero durante la Guerra contra los Titanes la isla quedó arruinada y los Lasombra se dispersaron por el Mediterráneo y el mundo griego. Entre estos chiquillos del dios se encontraba el antiguo Karobos. Muchos Lasombra también se dirigieron hacia el este, asentándose en el Imperio Persa e incluso más allá, encontrándose con otros Lasombra que habían recibido la sangre en las noches del Imperio de Hatti. Otros sintieron la llamada del mar, y acompañaron a los piratas griegos y cilicios en sus correrías.
Cuando el Imperio Romano ocupó la provincia de Asia, varios Lasombra fueron invitados a unirse al Senado Eterno de Roma. El propio Montano viajó a la provincia para convencer a sus compañeros de las ventajas que ofrecía el nuevo orden, y la mayoría aceptaron, viéndose recompensados.
Aunque presentes en la gran mayoría de los dominios asiáticos, los Lasombra destacan en el dominio de Éfeso, gobernado por uno de los suyos desde el siglo I a.C. Algunos Posidonios desearían no tener que compartir el dominio con otros clanes e incluso preferirían un gobernante menos “neutral”, pero el Princeps de Éfeso se ha mostrado como un protector implacable, que no ha dudado en poner los intereses de su dominio y de los vampiros que lo habitan primero. A pesar de estos roces, tener en sus manos el segundo dominio más importante del Imperio Romano es un logro, aunque para los más ambiciosos hasta cierto punto resulta una decepción, al no poder gobernar en solitario o no ser capaces de eclipsar la gloria de la ciudad de Roma.
Durante la época romana los Lasombra están presentes en todos los ámbitos sociales de Asia, aunque destacan en la administración romana y el comercio marítimo. Con el surgimiento del cristianismo, varios vampiros del clan son los primeros en percibir el potencial de la nueva religión, y a medida que se extiende, se encuentran muy bien situados en el poder eclesiástico, convirtiéndose en los principales poderes vampíricos de Asia en los últimos siglos del Imperio. Sin embargo, a medida que Constantinopla emerge en el nuevo orden, sus dominios se verán relegados de nuevo a un papel secundario.

Cneo Vespasio, Princeps de Éfeso (6ª Generación): Cneo Vespasio nació en una familia romana del ordo equestre durante el siglo III a.C. Su padre era un senador que había alcanzado su posición tras una distinguida carrera militar en la guerra contra Cartago y que había establecido su familia a una edad avanzada. Cneo admiraba a su padre y deseaba imitarle, por lo que cuando tuvo la oportunidad, se unió a las legiones romanas para comenzar su propio camino hacia la gloria.
Sin embargo, el destino tenía otros planes para él, y tras contraer una enfermedad quedó confinado en el lecho, débil y consumido, y a pesar de las advertencias de los médicos trató de continuar con su carrera militar, hasta que su propio padre le ordenó que se preocupara primero por su salud.
Para distraerle, su padre lo envió de viaje a Oriente, acompañando a un primo suyo que actuaba como diplomático y embajador para el senado de Roma. Sin embargo, se cruzó con un antiguo vampiro, quien percibió en él un espíritu inquieto y deseoso de probarse a sí mismo y decidió darle una oportunidad.
Su pater Zaratustra era un Lasombra de origen sirio que en vida había acompañado a los ejércitos de Alejandro Magno, y tras recibir la inmortalidad, había decidido viajar por el Mediterráneo durante un tiempo antes de regresar a Antioquía. Su chiquillo le resultó útil para conocer Roma y a cambio le ayudó a desarrollar su poder. Cuando estuvo satisfecho, lo envió al senado eterno como su representante.
Cneo llegó a tiempo de participar en la última de las guerras contra Cartago, y tuvo la oportunidad de contemplar los horrores de la guerra en persona, quedando fascinado y a la vez horrorizado. A su regreso a Roma fue enviado con otros vampiros romanos a consolidar la influencia del senado eterno sobre la recién pacificada provincia de Asia.
Después de haber presenciado los horrores de la guerra Cneo deseaba algo de paz, y aunque tomó las riendas del gobierno de Éfeso con mano firme, pronto supo ganarse a los vampiros locales, especialmente a los del poderoso Culto de Cibeles. Más que gobernante se convirtió en un árbitro, equilibrando a los distintos clanes de no muertos y procurando que ninguna facción se hiciese demasiado poderosa para amenazar con arrebatar el poder, incluso otros miembros de su clan que lo consideraban demasiado débil y apático. Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo, otros vampiros se dieron cuenta que bajo su aparente neutralidad, el gobierno de Cneo resultaba estable, dejando que fueran otros clanes los que se enfrentaran y desgastaran en rencillas e intrigas. El propio Princeps viajaba a menudo a otros dominios y en ocasiones acompañaba a las legiones romanas, añorando la forma de vida del soldado. Estos viajes le permitieron permanecer a salvo cuando Éfeso fue invadida y saqueada por los godos, y dirigir a los ejércitos romanos contra los invasores.
En el siglo I Cneo descubre el cristianismo durante las predicaciones de Pablo de Tarso, y sintiéndose intrigado se acerca a la nueva religión, encontrando en ella la paz que necesita. En secreto, recibe el bautismo del Obispo Timoteo y desde la distancia protege a varios seguidores del nuevo culto, al mismo tiempo que se inicia en los misterios del Camino del Cielo. Cuando en el siglo IV el cristianismo se convierte en religión oficial en el Imperio Romano, Cneo anuncia su conversión y asume el nombre de Pablo Vespasio de Éfeso, enfrentándose a los vampiros paganos y contribuyendo a dar el toque de gracia al orden del Senado Eterno.
Pablo de Éfeso continúa siendo el Príncipe del dominio en los siglos siguientes, acompañándolo en su declive. Continúa protegiéndolo de los invasores, y en el año 700 es destruido durante una incursión de los pueblos árabes.
Cneo tenía unos veinte años cuando fue Abrazado. Es un joven romano algo delgado y consumido por la enfermedad, con ojos grises y serios y cabello rizado y oscuro. Suele vestir con una toga de senador cuando ejerce audiencia como Princeps pero también suele utilizar una armadura de la legión romana en sus viajes. A pesar de su constitución delgada y consumida, desde que recibió el Abrazo se ha esforzado por fortalecer su cuerpo y disciplinarse en el manejo de las armas, por lo que ha dado más de una desagradable sorpresa a quienes creían que podían someterlo.

Helena Afrodisia (8ª Generación): Helena nació en las lejanas tierras de Escitia en el siglo II a.C., donde fue capturada por los incursores de un pueblo vecino y vendida como esclava en Tanais, desde donde la llevaron a Bizancio. Su vida tranquila se vio alterada por los rigores de la esclavitud, pero consiguió hacerse fuerte y cuando vio la oportunidad, le clavó un cuchillo de cocina a su perverso amo y huyó sin mirar atrás, escondiéndose dentro de un templo de la diosa Afrodita.
Vivió durante meses oculta en el templo, saliendo solo de noche para robar algunas de las ofrendas del culto y alimentarse. Con el tiempo se volvió más atrevida, saliendo a las calles para robar y regresando con la luz del día.
Sin embargo, no estaba sola en el templo de Afrodita. Un antiguo vampiro llamado Ectoris, se había enseñoreado del lugar y formado su propio culto. Desde las sombras, Helena observaba en silencio, fascinada y a la vez aterrorizada por los no muertos.
Una noche Ectoris la miró directamente y le dijo que se acercara. A pesar de su terror, Helena sintió que su cuerpo no le obedecía y avanzaba hacia el vampiro. Por suerte para ella, Ectoris se mostraba divertido por aquella ladronzuela que había sabido sobrevivir frente a la adversidad y al mismo tiempo vio en ella los rasgos de la diosa. Considerándolo una señal, le dio el Abrazo y el nombre de Helena.
A pesar de sus orígenes como esclava, demostró ser una alumna dispuesta, abrazando su oscuridad interior con gozo, sorprendiendo a su pater. Otros chiquillos de Ectoris se mostraban especialmente celosos y finalmente su pater le dio la libertad.
Durante un tiempo viajó sola, pero terminó instalándose en el dominio de Afrodisia. Los vampiros locales se encontraban debilitados tras la guerra contra Mitrídates y Helena se ganó la voluntad de los romanos, asumiendo la dirección del culto local a la diosa Afrodita y eliminando a posibles competidores. Había aprendido bien de su sire.
Helena gobierna como Princeps de Afrodisia durante siglos. Algunos Lasombra acuden a su liderazgo, especialmente en el siglo IV con el avance del cristianismo. Afrodisia continúa siendo un centro pagano hasta finales del siglo V y a pesar de que la nueva religión consigue imponerse y la ciudad cambia su nombre Estaurópolis, el culto de Afrodita permanece en las sombras, bajo el liderazgo de Helena.
Sin embargo, la oposición de Helena y sus seguidores paganos a los vampiros de Constantinopla termina siendo su perdición. En los enfrentamientos entre vampiros paganos y cristianos termina siendo derrocada y diabolizada por una de sus descendientes, que ha abrazado los nuevos tiempos y se ha convertido al cristianismo.
Helena tenía unos dieciséis años cuando fue Abrazada. Es una belleza pálida, de largo cabello rubio, que procura parecerse todo lo posible a la estatua de la diosa Afrodita de su dominio. Sin embargo, rara vez se muestra, ocultándose bajo un manto de sombras, y sólo unos fieles elegido han podido verla en todo su esplendor, a veces justo antes de morir. Ante otros vampiros se muestra cubierta de largos mantos traslúcidos, dejando entrever su figura y haciendo resonar el tintineo de sus joyas.

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Re: Taller de Edad Romana: Asia

#30

Mensaje por Alexander Weiss » 27 Mar 2020, 18:30

Imagen MALKAVIAN
Los Malkavian estaban presentes en Anatolia desde época antigua, constituyendo una de las facciones vampíricas que introdujeron su influencia en el Culto de Cibeles y también el Culto de Dionisos. Dos poderosos ancianos del clan incluso afirmaban ser avatares de esos dioses, ejerciendo su voluntad. Sin embargo, con el tiempo ambos dioses se dirigieron hacia el oeste con sus seguidores, prefiriendo los dominios griegos.
En un momento desconocido terminaron estallando rencillas entre ambos cultos, y los Malkavian de Cibeles se enfrentaron a los Malkavian de Dionisos. La batalla entre ambos dioses hizo temblar los dominios, pero finalmente Cibeles fue derrotada en el siglo IV a.C. En el proceso la influencia Malkavian en el Culto de Cibeles se desmoronó, dejando paso a otras facciones.
Con la llegada de los romanos en el siglo I a.C. algunos Malkavian llegaron entre los conquistadores, deseando recuperar la influencia que había tenido su clan dentro del Culto de Cibeles. Sin embargo los Capadocios, que se habían convertido en la facción más poderosa dentro del culto, los rechazaron, comenzando una serie de enfrentamientos que terminaron en el siglo II con la derrota de los Malkavian.
A pesar de su derrota los Malkavian siguen siendo una presencia importante en la provincia de Asia, aunque la mayoría son de orígen autóctono. Muchos de ellos prefieren evitar los cultos religiosos decantándose por las innovadoras ideas de la ciencia y la filosofía.

Claudia Secunda, Princeps de Esmirna (6ª Generación): Claudia nació en el siglo III a.C. en Capua, y desde que era pequeña veía a los ancestros de su familia que le hablaban. Al principio su familia, unos terratenientes de Capua, reaccionó con incredulidad, creyeron que se trataba sólo de los juegos de una niña pequeña, pero con el tiempo se dieron cuenta de que era verdad, que la pequeña Claudia podía hablar con los espíritus de los difuntos.
La llevaron a un templo cercano, donde dejó sorprendidos a los sacerdotes con sus respuestas, y uno de ellos, un hombre anciano que reconoció el poder de Claudia, le enseñó lo que tenía que hacer y cómo interaccionar con los difuntos. Con el tiempo otros acudieron a consultarla, para saber sobre sus parientes muertos y adquirió fama de estar tocada por los dioses.
Un antiguo Malkavian vio el poder que había en ella y cuando fue a buscarla descubrió con sorpresa que Claudia, ya una anciana, le estaba esperando, tranquila y con serenidad. “No serás tú quien me lleve a la muerte”, le dijo, “sino aquélla a quien sirves.”
Y el vampiro, temeroso, se llevó a Claudia a Roma y la guió hasta la anciana Trifosa, una hechicera y vidente, que ya había hablado con Claudia en sueños y estaba preparada para darle la sangre.
Así Claudia ingresó en la Ordo Aenigmatis y aprendió al lado de su sire durante varios siglos. A veces la maltrataba y ponía a prueba la fortaleza de su mente, pero Claudia resultó airosa. Acompañó a Trifosa cuando se marchó a Cartago junto con otros congéneres, para poner fin a los ritos impíos que allí se celebraban y que amenzaban con destruir el mundo y tras contemplar las cenizas aún ardientes de la ciudad, decidió que nunca permitiría que se repitieran de nuevo. Así se convirtió en una cazadora de demonios.
Cuando el Senado Eterno decidió crear un triunvirato para administrar la nueva provincia de Asia, Claudia fue elegida como representante de los Malkavian de Roma. Aunque tenía poco en común con sus compañeros colaboró de manera correcta con ellos y recibió el dominio de Esmirna. Allí convocó a varios miembros de su clan y juntos comenzaron a perseguir a varios Malkavian que formaban parte del Culto de Cibeles, y que habían caído en el infernalismo. Otros vampiros interpretaron su caza como un intento de tomar el poder dentro del culto, y otras facciones la vieron como una amenaza, especialmente los Capadocios.
Claudia y sus aliados continuaron acosando al Culto de Cibeles hasta que en el año 122 fue atacada por un demonio que la poseyó. Para librarse de él y haciendo acopio de su fuerza de voluntad salió de su refugio durante el día y dejó que los rayos del sol la consumieran. Tras su muerte, la mayor parte de sus seguidores se desbandaron para continuar la guerra contra los infernalistas en otros lugares.
Claudia era una anciana de unos setenta años cuando fue Abrazada. A pesar de su edad, mostraba el porte digno de una matrona romana: alta espigada, con unos ojos fríos y el pelo recogido bajo una peluca oscura, con una larga túnica gris y joyas de plata.
Nota: El trastorno de Claudia se manifiesta como un distanciamiento y falta de empatia. Es capaz de ver a los muertos y de manera inconsciente se parece a ellos, mostrando una aterradora falta de emociones y dando poco valor a los vivos, considerando que terminaran muriendo.

Demetrio de Antioquía (6ª Generación): Demetrio nació en una familia de comerciantes griegos en la ciudad de Antioquía en el siglo IV a.C.. En su juventud acompañó a su padre en sus viajes, disfrutando del mundo y cuando éste murió y sólo recibió una modesta herencia frente a sus hermanos mayores, no lo lamentó, sino que siguió recorriendo el mundo, aprendiendo de manera autodidacta y convirtiéndose en un erudito por derecho propio.
Con unos sesenta años lo único que lamentaba, según le confesó a un extraño egipcio en una agradable conversación casual, era que apenas había visto nada, y que una vida para conocer el mundo no era suficiente. Pashedu, un vampiro de Tebas, coincidió con Demetrio y le dio su sangre para que pudiera tener toda la eternidad a su disposición. En cuanto Demetrio se recuperó de la impresión y de la decepción de no poder conocer muchas cosas maravillosas bajo la luz del sol, emprendió su búsqueda de sabiduría con ánimos renovados.
Desde entonces ha probado la lógica de Aristóteles, el misterioso culto de Mitra e incluso la fe sencilla y apasionada de los cristianos, y sin embargo sentía que le faltaba algo esencial.
Y entonces conoció a Saulot, un dios vampiro que compartió con él sus milenios de sabiduría. En cuestión de horas y por primera vez en toda su existencia Demetrio se sintió completo, e incluso sintió cómo se debilitaba la sed de sangre de su alma. Sin embargo, a la noche siguiente se despertó solo y Saulot se había marchado tan misteriosamente como había llegado, dejándole unas palabras de verdad.
Pero saber que esa verdad existía fue suficiente para Demetrio. Desde entonces ha continuado sus viajes, no tanto buscando a Saulot, con quien espera volver a encontrarse algún día, sino buscando conocimiento. A menudo recorre los centros de conocimiento del mundo antiguo, especialmente las bibliotecas de Pérgamo y Éfeso, reuniéndose con otros eruditos de su clan e intercambiando con ellos su conocimiento, como parte de la Ordo Aenigmatis.
Demetrio es un anciano amable, afable y encorvado. Tiene el pelo blanco y enmarañado, que le cae por encima de los hombros y la barba blanca e igual de enmarañada, profundos ojos marrones y una expresión de felicidad continua. Se viste con largas túnicas de manga corta y usa sandalias todo el año. Utiliza un bastón para caminar, ya que el Abrazó no solucionó su artritis.
Nota: Demetrio es insufriblemente críptico, aunque no lo pretenda. Utiliza acertijos para ilustrar sus argumentos y sonríe cuando nadie le entiende. Cuando conoce a alguien no suele utilizar su nombre, sino un apodo metafórico sobre la impresión que le ha causado. Si alguien se enfada o se muestra grosero con él, anuncia educadamente que se retira para meditar, y cuando regresa muestra todavía más simpatía.

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