Coro Celestial

El cántico por la unidad mística con Dios forma parte del ADN de esta Tradición desde el primer día de su existencia y se mantiene en los tiempos actuales. La fuerza creativa y la búsqueda del Uno guían sus actos y su mecenazgo de la humanidad Durmiente.

Alcanzaron tiempos de gloria en el pasado, pero su actitud abierta a nuevas ideas y creencias les convirtió en sospechosos para la poderosa Iglesia Católica. El Coro vivió tiempos de persecución por admitir y defender que hay varios caminos para llegar hasta el Uno. El ascenso de la Tecnocracia y del poder de la razón los llevó a infiltrarse en comunidades laicas o de corte intelectual y secreto. Desde esos ámbitos siguen predicando su mensaje de unidad y virtud, llevando la esperanza a los que sufren o no encuentran un camino claro. Aseguran ser las herramientas para la llegada de una paz universal que una a toda la humanidad en torno a la alabanza de Dios. Curiosamente, toda esa búsqueda de unidad suele chocar continuamente con la división interna en forma de distintas corrientes teológicas enfrentadas que caracteriza al Coro Celestial. Buscan por tanto ser lo contrario a lo que son en realidad.

Los Coristas han desarrollado una estructura jerárquica poco flexible que mantiene la Tradición unida y guía a los nuevos Despertados, que reconocen quiénes son sus superiores. El Coro ha crecido con su separación respecto a una única religión. Está presente en todo el mundo, y no sólo acoge a clérigos, sino que se nutre de trabajadores sociales, voluntarios, profesores, filósofos y místicos. A todos aquellos que abrazan la búsqueda de la divinidad que habita en cada ser humano. El Corista medio es altruista, leal y compasivo; es capaz de amar al prójimo como a sí mismo.

 

FACCIONES:

El modo más común de dividir a los Coristas es según la religión que sigan, aunque hay otros grupos oficiales:

Anacoretas: Viven en lugares apartados buscando la sabiduría y la iluminación personal. No suelen relacionarse con el mundo conocido como real, pues acaban desilusionados ante el materialismo y la falta de espiritualidad, y regresan a sus ermitas y templos. Esta iluminación personal es alimentada con el uso de la Esfera de Espíritu.

Septarianos: Consideran que sólo el Coro tiene una visión real y correcta de la realidad y de la búsqueda de comunión con el Uno. Reniegan del contacto con otras Tradiciones, temerosos de ser contaminados. Su influencia dentro del Coro es limitada, pero cada vez más muchos Cantantes consideran sus ideas en secreto.

Latitudinarios: Son el caso contrario a los Septarianos. Creen que el Coro debe renunciar definitivamente a sus bases católicas o, al menos, no hacerlas fundamentales para todos. Están abiertos a nuevas creencias, diferentes estructuras y a una relación constante con otras Tradiciones, así como a métodos mágicos menos ortodoxos.

Monistas: Ansían superar las diferencias entre creencias y actitudes para crear una única Iglesia, renovada y unida. Esa ideología se fundamenta en la creencia de que todas las religiones monoteístas podrían converger en una única institución. Se enfrentan a una oposición grave dentro de la propia hermandad, pero los Monistas se caracterizan por su persuasión y su capacidad para aliarse con los miembros más disgregados.

Sociedad Alejandrina: Tratan de reconciliar religión y ciencia. Creen que la investigación científica es una manera más de buscar a Dios. Por ello, también tratan de introducir la ética y la moral en la actividad científica, lo que les aleja de la Tecnocracia, a la que ven como una institución desalmada. Con el fin de comprender como se reflejan las cualidades divinas en el mundo, los Alejandrinos comprenden el uso de la Esfera de Materia.

Hijos de Mithras: Antiguos herederos de soldados de tiempos remotos, no guardan gran simpatía hacia el Coro por la persecución de su religión pagana de veneración a Mithras, pero siguen defendiendo a los Coristas como guardaespaldas. Aunque se trata de un culto algo marginado, se desviven en defender al Coro bajo la creencia de que todos tienen derecho a ser protegidos mientras buscan la divinidad. Como buenos soldados, los Hijos de Mithras aprenden el uso de la Esfera de Fuerzas.

Hijos de Albi: Creyentes herederos de los albigenses medievales. Creen que el mundo material y el divino están radicalmente separados. Intentan huir de la corrupción terrenal para alcanzar al Uno mediante el misticismo. Por ello son también fervientes defensores de la separación entre la Iglesia y el Estado. Tambien, al igual que los defensores del mithraismo, mantienen una relación de amor-odio con el Coro, puesto que también fueron perseguidos en las Cruzadas.

Nashimitas: Creen que el Uno es también la unión de todas las almas que lo buscan y admiran. De ahí, que si el mundo cae en la impureza, también el Uno será impuro. Buscan por ello elevar las almas de toda la humanidad por el camino de la compasión y la solidaridad.

Caballeros Templarios: Son descendientes y herederos de los antiguos caballeros medievales de esta orden. Son soldados fanáticos en la mayor parte de los casos que, aunque no están de acuerdo con algunos principios del Coro, lo defienden ante la aberración que consideran que es la Tecnocracia. Manejan Fuerzas entre sus Esferas, como manifestación de la ira verdadera de Dios.

ESFERA AFÍN: Cardinal

FILOSOFÍA Y MOTIVACIONES: Da igual el ser católico, judío o musulmán. Una canción creada por el Uno, en tiempos de los Puros, se dividió en infinita armonía para que todos los hijos del Uno la cantasen, y por eso acoge a Magos y Durmientes. La Ascensión llegará cuando esa armonía de nueva sea unificada en un canto único que traiga la paz, gracia y comprensión para toda la humanidad.


 

Autora de la ilustración: AkubakaArts (Deviantart)