Hermandad Akáshica

Cuerpo, mente y espíritu. Los elementos básicos. Toda persona los tiene. Pocos los dominan. El equilibrio da orden al Universo y la división y el conflicto son desajustes que hay que solucionar. La armonía sustenta el giro de las eras. Entrenando el cuerpo, los Akáshicos fortalecen la mente y purifican el alma.

La Hermandad logró vivir durante siglos bajo esas premisas, pero la llegada de la tecnología, el capitalismo, la codicia y el egoísmo provocaron profundos cambios en la Tradición. Los más devotos trataron de mantener las antiguas tradiciones abrazando los principios religiosos de los pueblos de la India y el Extremo Oriente. No obstante, su influencia creciente se enfrentaba constantemente a las ambiciones de los gobiernos regionales y del espíritu totalitario de algunas naciones como China o Japón a lo largo de los tiempos.

Los Akáshicos comenzaron a vivir como nómadas, como maestros ambulantes que detectaban a quienes ansiaban el equilibrio y los instruían en las virtudes y conocimientos ancestrales que conocían. Han comprendido los nuevos tiempos y la importancia que la Hermandad puede tener en la resolución de conflictos. En los tiempos de guerras y enfrentamientos, la Hermandad Akáshica es un lago de paz y serenidad al que se aferran muchos Durmientes.

Los Akáshicos reniegan de la codicia y el ansia de poder. Llevan vidas sencillas y son honestos con sus creencias. No obstante, su educación rígida y el extremo respeto por el camino individual de cada joven miembro genera importantes frustraciones y períodos de desorientación entre los Akáshicos. Algunos nunca terminan de encontrar las respuestas que realmente buscan. Por ello, la Hermandad tiene un Registro minucioso que detalla las experiencias y vivencias pasadas de cientos de miembros de la Tradición. Junto a ello siguen perfeccionando el Do, su particular poder que mezcla ejercicio físico, buena nutrición, comprensión espiritual y sabiduría filosófica.

 

FACCIONES:

Shi-Ren: La «Aristocracia del Socorro Mutuo» está formada por políticos y juristas que tratan de aumentar la influencia de la Hermandad en todo el mundo. Son diplomáticos y líderes de masas, convencidos de que las culturas que lo vieron nacer se harán un hueco en la Historia. Sin embargo, los miembros más modernos dudan de la vuelta de una China Imperial. Esto no es óbice para que todos los Shi-Ren crean en la necesidad de conocer las raíces de la Hermandad.

Li-Hai: Desean abolir o matizar las viejas tradiciones que chocan con los cambios de la época contemporánea. Adaptan por tanto sus ideales a un punto de vista más pragmático. Quieren modernizar toda la Tradición y acercarla a la época tecnológica. Renuncian a la parte más ancestral de las técnicas de la hermandad y desean convertir el Do y el Registro Akáshico en un método moderno para el desarrollo de la salud, ética y progreso personal.

Kannagara: Estos monjes son introvertidos, amantes de las tradiciones y tienden a vivir aislados. Purifican sus cuerpos con el entrenamiento y la meditación continuos, hasta el punto de llevar la práctica continua hasta el sufrimiento. El retroceso sufrido por la Hermandad frente a la era tecnológica, hace que el ascetismo se vaya diluyendo lentamente, y con ellos los Kannagara.

Jnani: Este grupo acoge a expertos de la meditación y el yoga. Son sus herramientas para alcanzar la perfección espiritual. Buscan en todo momento alcanzar la comunión con el principio original y universal que creen que gobierna todo lo creado. Para ellos la realidad no es maleable, sino una ilusión, resultado de la incapacidad de reunirte con tu propia esencia. Por ello, buscan encarecidamente la unión con el Avatar, al que llaman «Mente Buda». Es por eso por lo que aprenden la potencia del uso de la Esfera de Espíritu.

Vajrapani: Los «Portadores del Cetro de Diamantes» son la rama más joven e impetuosa de la Hermandad. Creen que su entrenamiento marcial está destinado a utilizar el Do como un arma letal contra la Tecnocracia. Se trata de jóvenes hermanos luchadores, conocidos como «Puños Guerreros», cuyo mayor desventaja viene dada por la fuga de miembros más veteranos a otras facciones. Esa fogosidad juvenil les lleva a entablar conflicto rápidamente con los enemigos de la Hermandad.

Wu Lung: La llamada «Familia del Dragón» fue en su día una Tradición independiente, que peleó contra la propia Hermandad por el dominio territorial de la China Imperial, donde actualmente han quedado relegados. Con sus líderes más poderosos muertos, decidieron unirse a la Hermandad como medio para poder seguir manteniendo y guardando las milenarias tradicionales de su amada tierra natal. Este grupo de burócratas y trabajadores sin descanso, también conocidos como Hechiceros, todavía busca, no obstante, puntos de integración y unión con el resto de Akáshicos. Estudian la magia espiritual con el fin de conversar con sus ancestros.

ESFERA AFÍN: Mente

FILOSOFÍA Y MOTIVACIONES:  La humanidad está infectada de falsas comuniones con el materialismo. Emponzoñada con objetos extraños e innecesarios que rodean sus vacías vidas de una irreal sensación de comodidad. La verdadera plenitud se alcanza con la comunión con el cuerpo, la mente y el espíritu. Cuando el mundo comprenda que esa armonía con el Todo es la verdadera meta, la Ascensión dejará de ser un odisea.