Hijos del Éter

Esta Tradición aúna imaginación y ciencia. Herederos de los inventores de la época victoriana, su estrafalario modo de hacer las cosas mediante extraños mecanismos está más cerca de la inspiración mágica que de los cálculos Tecnocráticos. Construyen herramientas nunca vistas con los restos de otras ya creadas a las que dan una nueva utilidad. Sus mentes no dejan nunca de imaginar e inventar nuevos artefactos. Avanzan mediante la contradicción y el caos. El genio creativo y la búsqueda de nuevas posibilidades siempre han estado presentes en la humanidad, pero este grupo empieza a formarse como tal en los últimos tiempos de la Edad Media. El renacimiento primero y, sobre todo, la llegada de la electricidad, provocaron que lo que era una llama de iluminación se convirtiera en un incendio de creatividad.

Los Hijos del Éter huyen de la lógica y los principios irrefutables y metódicos. Abrazan las ciencias más extrañas y las hipótesis imposibles. Muchas de sus creaciones forman parte de las leyendas que se cuentan a los niños. Sus viajes parecen propios de un cuento de hadas. Pero esos artilugios existen y ellos han sido los primeros en ver territorios nunca antes explorados. Aceptan con naturalidad la idea de que el Universo es demasiado complejo, enorme y caótico como para poder gobernarlo o cuantificarlo mediante ecuaciones y reglas. Para ellos nada es imposible y siempre hay nuevas preguntas a las que buscar respuesta. Esa misma manera de pensar hace que cada miembro de la Tradición tenga métodos, teorías e ideas diferentes, lo que hace prácticamente imposible el consenso entre los Eteritas.

Estos Magos, asociados muchas veces con el subgénero Steampunk, fueron en su día una facción Tecnócrata, cuyas bases estaban fundamentadas en «El Gremio Natural del Filósofo», y más tarde, como Ingenieros Electródinamicos, empezaron a juguetear con teorías extravagantes que chocaron frontalmente con el control metódico y científico de la Tecnocracia. Ésta última declaró el éter como un elemento ficticio, lo que supuso el abandono definitivo y el rebautizo de la Convención como «Hijos del Éter», así como su unión definitiva con el Concilio de los Nueve.

 

FACCIONES:

Eternautas: Pioneros de la exploración espacial e interdimensional, viajan hasta los límites de lo conocido. Conocen otras dimensiones, mundos paralelos e incluso algunos aseguran haber visto otros planetas. Algunos han desarrollado sus artes en la exploración de la Umbra, lo que los convierte en enemigos acérrimos de Los Ingenieros del Vacío.

Utópicos: Quieren construir un futuro mejor y más humano gracias a la ciencia. Sus extrañas teorías huyen del elitismo Tecnocrático para tratar de ayudar al prójimo mediante el ingenio y la invención. Para ello, no dudan en poner al alcance y la visión de todos sus teorías e inventos más alocados.

Cibernautas: Su terreno de acción es la Telaraña Digital, donde sospechan que se decidirá el futuro de los Durmientes. Internet es un inmenso campo de pruebas para sus hipótesis. La facción está perdiendo miembros constantemente, pues mientras algunos se empeñan en el desarrollo de una identidad en la realidad virtual, la mayoría de los magos científicos tienen asuntos que los atañen en la Tierra.

Progresistas: Estos Eteritas unen su habilidad mágica a su ambición política. Buscan un liderazgo totalmente democrático en la Tradición y apuestan además por acercarla a los problemas sociales del siglo XXI para tratar de encontrar nuevas soluciones. Es una facción mayoritariamente femenina cuyo pensamiento trata de modernizar los anticuados principios de los Hijos del Éter hasta el punto de querer el cambiar el nombre de la propia Tradición.

Aventureros: Con cierto aire de personajes de novela, estos Despertados inquietos viajan constantemente tratando de defender los ideales de la justicia. Muchos utilizan métodos poco ortodoxos como la construcción de armamento, la mayoría oculto, para defender a la Tradición de sus enemigos.

ESFERA AFÍN: Materia

FILOSOFÍA Y MOTIVACIONES:  No se puede relativizar el universo como una fuerza estática, como pretende hacerlo la Tecnocracia. El universo está lleno de perturbaciones y permutaciones como para poder registrarlo en una fórmula. El descubrimiento y la invención forman parte del progreso del individuo; y la inspiración, el proceso personal de crecimiento, le hará concluír que no hay limitaciones. Cuando esto suceda no habrá barreras y la Ascensión estará más cerca.