[Anaís] Reforzando la seguridad

Moderador: Baudelaire

HERALDO HISTORIADOR (Baudelaire)

Re: [Anaís] Reforzando la seguridad

#91

Mensaje por Baudelaire » 18 Oct 2020, 15:52

Vencida por el agotamiento al que se suma el desgaste mental por la profunda reflexión que has hecho, en segundos ya te dejas llevar por el sueño. Estás en el arroyo en que alguna vez encontraste a Museo, su cauce es mayor y nadas en él plácidamente… el agua fría te hace temblar.

Hay ruidos entre unos arbustos y sonidos metálicos, como alguien girando la rueda para tensar una catapulta. Vuelves abruptamente a la realidad, pero sin abrir los ojos. Es Perséfone forcejeando con la puerta, entra y se acerca a ponerte otra cobija. Tras asegurarse que estás más tibia, poniendo la mano en tu cuello, se acerca a ajustar la ventana que se hallaba entreabierta. Otro defecto más que pareces haber pasado por alto. Cierra la cortina y vuelve a salir, jamás habrías pensado que la puerta de la habitación sonaría como un mecanismo de poleas de un arma de asedio.

Así de rápido como has despertado, vuelves al mundo onírico. El agua del arroyo se ha entibiado y observas a través de los arbustos para contemplar la catapulta. En lugar de tener el tamaño habitual, algo más pequeña que tu cabaña en la superficie ocupada, ésta es colosal: en el receptáculo para la roca cabría todo el volumen del tejado. Observas al operador, luce como tu padre… aunque mucho más joven, casi un adolescente de 10 ú 11 años. Se esfuerza muchísimo para hacer girar la rueda, apenas y la mueve un octavo de pulgada cada vez. Inevitablemente te pones a calcular y para la tensión completa tardaría al menos un par de horas. En combate sería un desastre, pero si logra hacerlo en menos de 5 minutos, un proyectil de tal volumen y tamaño conseguiría tumbar la torre completa de un castillo.

Te preguntas si es por su debilidad, tu padre nunca fue un hombre fuerte… ni siquiera cuándo pequeño. O si, tal vez, es un problema de los engranajes. Incapaz de contener el impulso, sales del agua sin preocuparte de secarte o vestirte. Metes la mano en tu morral y sacas el aspersor de aceite, además de un delgado martillo. Al llegar a su lado te sonríe, el mismo brillo que siempre habías visto en los ojos de tu padre cuándo te preparabas para hacer algún trabajo.

Un chorrito aquí y otro por allá, un golpecito encima, necesitarás pulir un diente dañado, además de reforzar la cuerda y lubricar la polea con buena grasa. Despiertas con una horrible ansiedad, sin haber descansado demasiado. Claramente por que al dormirte, fuiste interrumpida por los problemas de tu amable anfitriona y tu sueño ha sido simplemente un recordatorio de lo que debes hacer ahora. Saltas de la cama, con poca energía, pero desbordando de entusiasmo.

Te agachas para buscar tu morral, cuándo el pomo empieza a resonar otra vez… ¡Perséfone ha llegado! Claro que, en esta ocasión, notas de inmediato que el gozne de la bisagra superior está a punto de desencajarse. A menos que reacciones rápido, esa enorme puerta de gruesa madera de roble la aplastará dejándola como una hoja de lechuga.

Leohan
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Re: [Anaís] Reforzando la seguridad

#92

Mensaje por Leohan » 28 Oct 2020, 18:18

Salto hacia la puerta, para sostenerla y evitar el desastre. Al hacerlo, efectúo un mal movimiento y siento un poco de dolor, pero nada demasiado grave. Definitivamente tendré que empezar a reparar las cosas por aquí.

Attenti, signora! exclamo. Observo la bisagra, y verla en ése estado me molesta un poco, en la misma forma que un cocinero se molestaría si está viendo que le sirven una comida en un plato sucio. Oriento la mirada hacia la cama, donde se encuentra el morral. Es posible que la señora lo vea y se de cuenta de mis intenciones, ahora que iba a tomarlo... Pero no pienso dar excusas. Vivir en ésta casa es sencillamente peligroso.

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Re: [Anaís] Reforzando la seguridad

#93

Mensaje por Baudelaire » 28 Oct 2020, 19:27

Alcanzas a sostener la puerta y acomodarla a un costado sobre el muro, mientras Perséfone con los ojos abiertos como dos plenilunios… parece paralizada. Deja la bandeja que carga en el piso y retrocede hacia el pasillo.

Te pares en el umbral con la mirada dividida entre el delicioso desayuno a tus pies y la pobre mujer que resuma pánico por cada poro. Sabe exactamente que casi ha sido su último gesto de buena voluntad, sabe que no habría resistido la caída de la puerta. Pasas con cuidado por encima de la comida y la bebida, para acercarte a ella. Sigue allí como una estatua de piedra, a contraluz alcanzas a ver algunas gotas de sudor que le brillan en la frente.

Con delicadeza pones tu mano allí, está congelada. Se ha enfriado del puro susto, así que sin miramientos tomas la taza de licor de amaretto que está en la bandeja y la fuerzas a beberla. La tomas, luego, de la cintura y la arrastras con todo tu dolor hacia un gran sillón. La colocas sobre él y la cubres con una de las mantas.

Las facciones de Perséfone se suavizan, parece haber superado las circunstancias. Apenas esboza una sonrisa antes de desvancerse suavemente por el efecto del dulzón destilado alcohólico que le has hecho beber. Buscas un cojín y la dejas allí reposando, tras comprobar que le ha vuelto el alma al cuerpo… su temperatura ya ha vuelto a la normalidad.

¡Qué mejor! La providencia ha obrado un nuevo milagro, no ha visto tus herramientas y ahora tampoco te verá trabajar. Serás como un hada deslizándote por los rincones para aplicar sus pases mágicos y la signora jamás se enterará de lo que habrás realizado.

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Re: [Anaís] Reforzando la seguridad

#94

Mensaje por Leohan » 29 Oct 2020, 17:00

Una vez me hube recuperado del pánico inicial, suspiro de alivio. La señora parece profundamente dormida, con lo que debería tener algo de tiempo para trabajar. Aunque por otra parte, con semejantes problemas por toda la casa, no estoy completamente segura de poder arreglar todo mientras ella duerme. Mientras echo bocado al desayuno, decido establecer un sistema de prioridades: las puertas irán primero. No puedo permitir que ocurra un desastre como el que estaba a punto de suceder recién. Luego revisaré los armarios altos. Si ella guarda jarras de conservas u otras cosas pesadas allí, debería evitar el riesgo de algo que se le caiga encima. Una vez habré lidiado con éso, me fijaré en las ventanas, para evitar que entre el frío. Luego de éso, si ella siguiere durmiendo profundamente, revisaré su ropero… que debe ser lo que más frecuentemente utiliza. Si no, iré a la habitación de invitados para revisar el que estaré usando yo, y así poder esconder el morral y las herramientas velozmente en caso que la escuchare acercarse.

Busco en la bolsa tres destornilladores, numerosos tornillos y varias bisagras nuevas, todo de diferentes tamaños. Con una sonrisa comienzo a anticipar el trabajo que tengo por delante.

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Re: [Anaís] Reforzando la seguridad

#95

Mensaje por Baudelaire » 29 Oct 2020, 19:26

Con el ánimo elevado, por la oportunidad de ayudar y los bocados del desayuno, te pones manos a la obra. Todavía sigues bastante fatigada por la mala noche y tu espalda continúa muy adolorida, por lo que debes esforzarte para trabajar concentradamente.

Sigues tu plan al pie de la letra, asegurando todas esas puertas a punto de caer con tornillos nuevos y recién engrasados. Te aseguras de revisar cada chapa y cerradura, reemplazando todo lo que sea necesario, cada resorte y pequeño engranaje… todo deberá quedar como nuevo.

Es lo que piensas mientras vas avanzando en tus tareas. Casi que te dan ganas de cantar, para acompañarte, pero lo evitas al darte cuenta que podrías despertar a Perséfone. Así que solamente dejas que la tonada suene en tu cabeza. Recuerdas la fiesta del centenario en Padua, toda la gente mirándote. Aquí, nadie te observa, pero tras terminar todo… y comprobar que el sueño de tu anfitriona ha sido persistente, compruebas que tu trabajo es inocultable.

Al despertar se dará cuenta de lo que has hecho, es demasiado notorio e imposible de ocultar. Lo único que podría retrasar su descubrimiento es convencerla que necesitas salir a pasear. Pero, claro, será por un rato. Y luego, mentir diciendo que otro cerrajero ha venido. Mejor ser honesta, son menos problemas. La ayudaste y ya, si quiere molestarse… lo hará. Igual tu corazón rebosa de alegría y la fatiga se hace mucho más intensa.

Tus músculos comienzan a arder y tu espalda casi que se siente atravesada por varias dagas. Recuerdas el descenso para el rescate de Museo en aquellas cavernas imposible bajo los canales.

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Re: [Anaís] Reforzando la seguridad

#96

Mensaje por Leohan » 30 Oct 2020, 21:10

Vuelvo a la cama para recostarme. Definitivamente no podré pretender que ha llegado el hada de la cerrajería para resolver todos los problemas de aquí, pero por lo menos debería asegurarme de no empeorar mi situación en el proceso; y, de esa forma, validar cualquier objeción que la anciana podría tener a mi conducta. Dejo la cortina entreabierta, para que el Sol al acercarse el mediodía me obligue a despertarme. Imagino que el físico, al que han llamado, vendrá luego del horario del almuerzo.

Al acomodarme para evitar presionar mi espalda, sigo sonriendo. A pesar del humilde tamaño de la casa, todo ésto me ha hecho acordar al tipo de trabajos que recibía como directora del gremio de cerrajeros, cuando alguien realmente quería que un trabajo complicado se reolviera bien: mansiones descuidadas, facultades y otros trabajos así.

Evocar mis recuerdos en Venecia me hace pensar en Perséfone, Giancarlo y Lessi ¿Qué están haciendo ahora mismo? ¿Y qué hubo estado pasando en la ciudad mientras yo repelía la invasión junto a la célula de Giancarlo? Supongo que, de momento, no tengo forma de saberlo.

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Re: [Anaís] Reforzando la seguridad

#97

Mensaje por Baudelaire » 30 Oct 2020, 23:06

Tus memorias sirven de bálsamo, para apaciguar apenas un poquito el intenso dolor que experimentas. Lo suficiente para que, al hallar la forma exacta en que cede más, termines por dormirte de inmediato. Te zambulles en el mundo onírico, estás en un paseo con Orfeo luego de las clases de engranajes en el gremio. Siempre fuiste mejor que él puliendo ruedecillas y ajustando dientes gastados, pero él tenía la ventaja en aldabas y goznes. Seguro habría terminado antes de reforzar las puertas que tú…

Junto a los canales, observan pasar las góndolas. Falta poco para el atardecer y las largas sombras comienzan a proyectarse en el agua agitada. Te regañará tu madre por quedarte otra vez con ese mocoso, muy Médici… pero en lugar de dedicarse a la banca como su familia, prefiere dedicarse a la cerrajería. Repites las palabras, exactas a las que diría ella.

Ahora ya lo sabes todo. Ella misma es una mocosa, que dejó su linaje doxal para terminar como cantante de ópera. Muy buen ejemplo, ha servido de maravilla… si el objetivo era seguir lo que realmente amas, ha tenido un rotundo éxito. Piensas que diría ahora si le haces saber sobre esta conclusión en medio de… un sueño.

Sobresaltada, notas que la habitación está completamente a oscuras. Tu espalda está vendada y el dolor se ha desvanecido. Junto a la cama, en un pequeño taburete hay una nota del físico.
Signora Anaís:

He venido a atenderla alrededor del mediodía. Por más que intentamos despertaros y no hubo sido posible obtener reacción de vuestra parte, nos tuvimos que ver obligados a atenderle en su sueño. Lo cuál, por supuesto, se constituyó en algo magnífico. La incomodidad del delicado procedimiento, habría requerido daros un par de botellas de amaretto. Las había traído, pero preferí dejarlas en caso de necesidad por si hubiere ocurrido una recaída y en dicha ocasión no pudiere contar con Morfeo para manteneros dormida, lo cual asegurará que no deberé cargarlas otra vez.

Quién me permitió entrar fue el nieto de Perséfone. Ella reposa en su habitación al momento en que escribo antes de retirarme, me ha tomado toda la tarde y ya va siendo hora que regrese a mi hogar para cenar con mi esposa.

Todos mis servicios han sido pagados con un vale de viajero a nombre de Giancarlo que traía un niño llamado Museo desde Venecia. Sin embargo, el monto significa que os debo 10 procedimientos más dos partos y un puñado de extracciones dentales. Supongo que de aquí a la hora de vuestra muerte ya habré saldado mi parte del contrato médico.

Para cualquier consulta, he dejado mi dirección al final de el texto.

Cordialmente,

Michelangelo Polo, físico y mentalista.

Descorres la cortina y notas las primeras luces del alba. Todo está en silencio en la casa, aparentemente eres la primera persona en despertar. Tampoco sabes si es la mañana siguiente o quizás has pasado más tiempo aletargada, porque la nota carece de fecha.

Leohan
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Re: [Anaís] Reforzando la seguridad

#98

Mensaje por Leohan » 03 Nov 2020, 15:57

La última vez que he tenido un sueño tan vívido, ha sido en Que toda brujería se desvanezca, la posada en Padua. Pero mientras que entonces se trató de un sueño quizás profético, ésta vez he retornado al pasado. A tiempos más sencillos, en que mis únicas preocupaciones eran las críticas de mi madre.

Más adelante llegó a apreciar a Orfeo y a respetar a su oficio. O quizás más bien a aceptarlo, ya que era un buen compañero para mí. Independientemente, es mejor que ella no sepa la verdad de lo que ha sido de él. Mantiene las cosas más sencillas.

Decido que debe ser el día siguiente o el otro, o me estaría muriendo de la sed. Voy al lavabo a hacer aguas y, luego de no encontrar a Perséfone en la casa, decido prepararme un modesto desayuno: un té de hebras locales y un pan seguro hecho por la señora, ya que sabe similar al de la otra vez. Este Michelangelo Polo debe ser un excelente físico, para hacer tal tratamiento que pudiera curar el ácido de criaturas infernales y haber descubierto que no me quedó dolor alguno. Quizás debería visitarle luego, para felicitarle.

Así que Giancarlo parece haber salido bien de Venecia, y trajo a Museo consigo ¿Pero qué habrá sucedido con Perséfone y Lessi? Quizás el mensajero sea un poco difícil de encontrar, pero por lo menos sé bien donde están los miembros de su célula.

Tomo mi bolsa de herramientas y salgo del hogar. Tendré tiempo para agradecer a la nona de Martino luego. De momento me urge saber en qué ha terminado todo.

También debería pasar por mi propio hogar para conocer al constructor y a su equipo.
Última edición por Leohan el 04 Nov 2020, 04:31, editado 1 vez en total.

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Re: [Anaís] Reforzando la seguridad

#99

Mensaje por Baudelaire » 04 Nov 2020, 04:19

Al regresar por tus herramientas, reparas en que Perséfone está en su habitación durmiendo. Concluyes que, en tu mirada inicial, la contraluz impidió que la vieras. El pan que has comido ha resistido bien el paso de los días. Sabes que ha sido más de uno, porque afuera está Museo jugando en el jardín. Al verte, corre hacia ti para saludarte y hablarte rápidamente.

Signora Anaís, ¿cómo estás? el físico me indicó que estarías aquí y deberías despertar varios días después… pero han sido solamente 2. Giancarlo me dejó otro mensaje para ti.

Recibes la nota, en la que te explica, que de momento está en una labor secreta de inteligencia y que se ha topado con Museo sin saber quién era. Pero, de algún modo, el niño supo reconocer que hablaban de ti cuando conversaba con sus acompañantes. Es todo muy escueto y enrevesado, evidentemente está tratando de explicar sin revelar demasiado.

Tengo el día libre, así que podré pasarlo contigo o volver a Venecia. Si lo necesitas, con algún otro mensaje.

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Re: [Anaís] Reforzando la seguridad

#100

Mensaje por Leohan » 14 Nov 2020, 04:12

Le sonrío a mi primo. Hacía algún tiempo que no le veía. Giancarlo pudo confirmarme que él, por lo menos se encuentra bien. Luego tendré que chequear con el resto de su Célula. Doblo la nota dos veces y la coloco en mi bolso: kuego me desharé de ella.

Dos días, entonces… El ácido infernal era definitivamente poderoso, pero es raro que haya tardado tanto en desmayarme de forma semejante; siendo que antes me había logrado despertar Perséfone, con su desayuno.

Me gustaría pasar el día juntos, le respondo. Podrás contarme cómo están tu madre y tu hermana, y luego podríamos ir al río a pasar el día. Primero debo volver a mi casa, sin embargo. Iban a reparar un daño que ocurrió en los cimientos, y quiero saber quién lo está haciendo.

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