LOS VAMPIROS DE LA TIERRA MEDIA
SILMARILLION
En el universo de Tolkien, los vampiros eran espíritus Maiar que tomaban forma de murciélago y estaban al servicio de Morgoth y Sauron. El único vampiro cuyo nombre aparece en los escritos de Tolkien es la mensajera de Sauron, Thuringwethil (“Mujer de sombra secreta”) que o bien fue despojada de su forma durante la batalla entre Luthien y el perro Huan contra Sauron, o que perdió su poder cuando Luthien obligó a Sauron a entregarle el poder sobre la fortaleza de Tol-in-Gaurhoth tras acabar con todos los licántropos de la misma.
Tras su derrota, Sauron huyó con forma de murciélago, derramando sangre de la herida de su cuello, una escena que aparece en escritos anteriores al Silmarillion.
Tras expulsar a Sauron y liberar a su amado Beren, Luthien tomó el manto de Thuringwethil y adoptó su forma para poder infiltrarse en Angband, la fortaleza de Morgoth.
Tras la caída de Beleriand y el fin de la Primera Edad ninguno de estos vampiros vuelve a ser mencionado en la obra de Tolkien.

EL HOBBIT
En El Hobbit, una enorme bandada de murciélagos aparece en el escenario de la Batalla de los Cinco Ejércitos, tras la muerte del dragón Smaug. Aliados con los trasgos del rey Bolgo, se dice que son tan numerosos que cubren el cielo con sus alas, protegiendo a los trasgos de la luz del sol. También se dice que de vez en cuando descendían del cielo para beber la sangre de los caídos.
Es posible que como ocurre con los huargos de El Hobbit, en la Tierra Media existieran especies de murciélagos especialmente grandes e inteligentes, con su propio idioma, aliados con orcos y trasgos, posiblemente poseídos por espíritus Maiar o bajo la influencia de los poderes oscuros, aunque Tolkien no lo menciona.
En uno de los primeros esbozos lingüísticos de Tolkien, se dice que en el idioma gnómico (noldorin), la palabra para murciélago es cwildred.

EL SEÑOR DE LOS ANILLOS
Los Nazgul, o Espectros del Anillo, fueron en vida reyes y hombres destacados que sucumbieron a la influencia de Sauron y los anillos que les entregó, prolongando antinaturalmente sus vidas hasta convertirse en sombras de lo que fueron, atrapados entre la vida y la muerte, y esclavizados por la voluntad del Señor Oscuro.
A pesar de ser inmortales, se debilitaban bajo la luz del sol, temían las corrientes de agua, y eran hasta cierto punto vulnerables ante los nombres sagrados y armas especiales. También podían provocar una enfermedad mortal con su aliento, y las armas normales eran destruidas al golpearles o por su voluntad. Sólo ciertas armas de poder eran capaces de causarles un daño permanente.
Entre sus armas se encontraban los cuchillos de Morgul, armas mágicas que permanecían en las heridas de sus víctimas, y terminaban matándolas y convirtiéndolas en espectros más débiles al servicio de Sauron. Frodo Bolsón fue herido por una de estas armas, y aunque sobrevivió, conservó una dolorosa herida que le acompañó desde entonces. Aunque no sucumbió a su poder, Aragorn reconoció el cuchillo y conocía sus propiedades.
Otros no muertos presentes en la obra de Tolkien, como los Tumularios, o los fantasmas de la Ciénaga de los Muertos o del Sagrario, también suponen una amenaza para los vivos que se adentran en sus dominios.