La última novia de Drácula (2026). Se trata de una novela de horror gótico y vampiros.
La oscuridad siempre ha exigido sangre.
En el corazón aislado de Transilvania, donde los bosques antiguos sofocan la tierra en silencio y los castillos en ruinas se alzan como heridas abiertas contra el cielo nocturno, un ritual innombrable continúa — oculto del mundo moderno, intacto por el tiempo y alimentado por el miedo. Es un ritual más antiguo que el cristianismo, más antiguo que la propia historia. Un ritual ligado a un solo nombre inmortal: Drácula.
No son elegidas al azar. Están marcadas por el destino, perseguidas por una maldición que ha gobernado la noche durante siglos. Su inocencia es consumida para preservar la oscuridad eterna, alimentando un poder antiguo que nunca debe debilitarse. El mundo cree que Drácula es solo un mito — un monstruo derrotado hace mucho tiempo. La verdad es mucho más aterradora. Él sobrevive. Él gobierna. Y el precio de su inmortalidad se paga con sangre.
Ninguna de las elegidas ha regresado jamás. Sus gritos son tragados por los muros de piedra y olvidados por la historia. Hasta que la última novia sea reclamada.
Llevada contra su voluntad y arrastrada a un reino de putrefacción, ritual y obsesión depredadora, una mujer descubre que no es solo otro sacrificio. El castillo de Drácula no es solo una prisión — es una entidad viva, impregnada de sufrimiento y de leyes antiguas. Y el propio Conde no es una bestia sin mente, sino un soberano de las tinieblas, atado por la profecía, obsesionado con la pérdida y consumido por un hambre insaciable que va más allá de la sangre.
Su sangre porta algo prohibido.
A medida que el ritual se acerca, la verdad se revela lentamente: ella es la última pieza de una maldición que ha gobernado la noche durante generaciones. Su existencia amenaza con garantizar para siempre el dominio de Drácula — o con romper el antiguo equilibrio que mantiene a la humanidad a salvo de una noche sin fin.
El miedo se convierte en obsesión. La obsesión se transforma en algo mucho más peligroso. Los límites entre víctima y depredador se difuminan mientras la supervivencia exige decisiones insoportables. Resistir significa muerte. Someterse significa transformación. Y el amor, si realmente existe, se retuerce hasta convertirse en un arma capaz de destruir mundos.
Begnamin Basar es un autor español nacido en Madrid que escribe bajo seudónimo. Es escritor de ficción gótica.