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La Isla de Hong KongLos habitantes de Hong Kong suelen referirse a ella simplemente como «la Isla». Geográficamente es una sucesión de montañas que se elevan directamente desde el mar, con una estrecha franja urbana concentrada principalmente en la costa norte. La geografía determina buena parte de la vida social de la ciudad: cuanto más alto se vive, generalmente más dinero se tiene.
La clase media alta se concentra principalmente en los Mid-Levels, situados entre Central y Victoria Peak. Las escaleras eléctricas y las calles empinadas conectan estos sectores con el corazón financiero de la ciudad. Más arriba se encuentra Victoria Peak, el punto más elevado de la isla y uno de los lugares residenciales más exclusivos de Hong Kong. Sus mansiones ofrecen algunas de las mejores vistas del puerto y de Kowloon.
Para los Durmientes, Victoria Peak es simplemente uno de los barrios más ricos de la ciudad.
Para algunos shen, es algo diferente.
Las montañas de Hong Kong poseen antiguos hukou, y determinados puntos elevados de la Isla conservan una resonancia particularmente poderosa. Los geomantes saben que no todas las montañas son iguales y que construir sobre determinados lugares puede alterar el equilibrio entre Yin y Yang. Los gweilo aprendieron esta lección durante los primeros años de la colonia, aunque la mayoría nunca comprendió por qué.
Kowloon
Al norte de la Isla, al otro lado del puerto Victoria, se encuentra la península de Kowloon. Con apenas unas decenas de kilómetros cuadrados, Kowloon concentra una enorme población y algunas de las zonas más densamente habitadas de todo Hong Kong.
Kowloon es el corazón popular, industrial y comercial de la región. Aquí se encuentran áreas industriales como Kwun Tong, barrios obreros, mercados, talleres, almacenes y algunas de las zonas más pobres de la ciudad. También se encuentra Sham Shui Po, famoso por su pobreza, sus mercados y la presencia de las Tríadas.
La desigualdad es evidente. Mientras Central y Victoria Peak concentran bancos, oficinas y mansiones, en Kowloon millones de personas viven en espacios extremadamente reducidos. Los llamados «apartamentos de una sola cama» pueden consistir en habitaciones divididas mediante madera, alambre, cartón o cualquier otro material disponible. El gobierno puede contabilizarlos como viviendas, aunque las condiciones de vida sean poco más que un hacinamiento organizado.
En las estadísticas oficiales, Hong Kong tiene relativamente pocas personas sin hogar.
En las calles de Kowloon, la definición de «hogar» puede resultar bastante más flexible.
La Ciudad Amurallada de Kowloon constituye el extremo de esa lógica. Un laberinto urbano prácticamente sin precedentes, con edificios superpuestos, pasadizos estrechos, talleres, clínicas clandestinas, casas de juego, prostíbulos, fábricas ilegales y una enorme cantidad de población concentrada en un espacio diminuto.
Para los mortales, la Ciudad Amurallada es una anomalía jurídica y urbana.
Para las Tríadas, es territorio.
Para algunos Kuei-jin, es un hukou que nunca terminó de pertenecer a nadie.
Y para ciertos magos, la concentración de desesperación, violencia, deseo, enfermedad y supervivencia convierte sus calles en una de las zonas de resonancia más extrañas de Hong Kong.
Las historias sobre tiroteos con armas pesadas, laboratorios clandestinos y asesinatos cometidos en sus interiores son difíciles de separar de la exageración.
Pero en Hong Kong hay lugares donde la exageración tiene la desagradable costumbre de quedarse corta.
Los Nuevos Territorios
Al norte de Kowloon se extienden los Nuevos Territorios, incorporados a la colonia británica mediante el arrendamiento de 1898. A diferencia de la Isla y Kowloon, buena parte de la región conserva zonas rurales, montañas, pequeñas villas y áreas destinadas a la conservación.
Durante la segunda mitad del siglo XX, el gobierno construyó numerosas ciudades nuevas para alojar a la creciente población y a las sucesivas oleadas de refugiados procedentes de China continental. Para 1995, varios millones de personas viven en los Nuevos Territorios, que constituyen una parte fundamental de la expansión urbana de Hong Kong.
Pero la región conserva una identidad propia.
Las pequeñas villas tradicionales conviven con urbanizaciones gigantescas. Algunas calles todavía parecen encontrarse en construcción permanente y determinados asentamientos son tan estrechos que los vehículos apenas pueden atravesarlos. Las antiguas familias indígenas conservan derechos especiales sobre determinadas tierras, y la legislación sobre construcción y propiedad ha generado conflictos constantes entre tradición, intereses inmobiliarios y planificación urbana. Los Nuevos Territorios también contienen algunos de los espacios más antiguos de Hong Kong. Templos, cementerios, aldeas, árboles sagrados y antiguas construcciones permanecen rodeados por carreteras, edificios y urbanizaciones.
Para los Akashica y los Wu Lung, estos lugares constituyen algunos de los últimos bastiones de una China anterior a la colonia.
Para los Dragones Elementales, son territorios que deben ser preservados.
Para la Unión Tecnocrática, son obstáculos que tarde o temprano deberán integrarse al nuevo orden urbano.
Y para los Wraiths, los cementerios y pueblos abandonados de la región constituyen puertas hacia la Necrópolis de Hong Kong y las Tierras de la Sombra.
Los Nuevos Territorios son, por tanto, una de las regiones donde el pasado y el futuro se encuentran con mayor violencia.
Lantau
La isla de Lantau es una de las mayores islas de Hong Kong y conserva extensas zonas rurales y montañosas. Es posible encontrar animales salvajes cerca de las carreteras y caminar durante horas sin encontrar la densidad urbana característica de Kowloon o la Isla.
Pero Lantau también es uno de los territorios donde el desarrollo comienza a avanzar con mayor fuerza.
Discovery Bay representa una de las caras más exclusivas de esta transformación. El área está poblada principalmente por profesionales extranjeros, ejecutivos, pilotos, financieros y familias de altos ingresos. Hay urbanizaciones privadas, campos de golf y amplias zonas residenciales. Los carros de golf son una presencia habitual.
El contraste resulta evidente: a pocos kilómetros de zonas rurales y aldeas tradicionales aparecen urbanizaciones diseñadas para una élite internacional. En Lantau también se encuentra uno de los proyectos más ambiciosos de la ciudad.
Pet Pol y Endron están desarrollando un gigantesco parque de entretenimiento que pretende combinar la experiencia de los grandes parques temáticos occidentales con deportes extremos y atracciones de terror. La inauguración está prevista para finales de 1995 y las entradas para el evento inaugural se están agotando rápidamente.
Los promotores lo presentan como el futuro del entretenimiento de Hong Kong.
Algunos magos tienen otra opinión.
El proyecto está alterando antiguos espacios naturales y modificando líneas de resonancia que durante siglos permanecieron relativamente intactas. Para algunos Hengeyokai, el parque no es simplemente un proyecto inmobiliario.
Es una invasión.
Lamma
La isla de Lamma representa casi exactamente lo contrario.
No tiene una red de carreteras comparable a la de la Isla o Kowloon y gran parte de sus desplazamientos se realizan a pie. Desde Central, el ferry tarda aproximadamente veinticinco minutos en llegar a la isla.
Lamma es conocida por sus restaurantes de mariscos, sus pequeñas comunidades y una población extranjera que ha convertido la isla en refugio para artistas, expatriados, ecologistas, hippies y personas que prefieren una vida alejada del ritmo de la metrópolis.
También existe una fuerte oposición a nuevos proyectos inmobiliarios y de infraestructura. Las comunidades locales argumentan que el desarrollo amenaza las tierras tradicionales, las antiguas tumbas y los restos arquitectónicos de la región.
Los habitantes más sensibles a las Diez Mil Cosas saben que no se trata únicamente de patrimonio.
Hay lugares donde una tumba no debe moverse.
Hay montañas que no deben cortarse.
Y hay espíritus que no aceptan negociaciones.
Shenzhen
Al norte de Hong Kong, al otro lado de la frontera con la República Popular China, se encuentra Shenzhen. En 1995 es una de las zonas de mayor crecimiento económico de la región y uno de los símbolos del nuevo desarrollo chino.
Contrabandistas, comerciantes, turistas, joyeros, empresarios y soldados de la República Popular conviven en una ciudad que crece a una velocidad extraordinaria.
Para Hong Kong, Shenzhen constituye una amenaza y una oportunidad.
Su desarrollo industrial y tecnológico amenaza con competir directamente con la posición económica de la colonia, mientras las nuevas conexiones comerciales convierten la frontera en uno de los puntos más activos de la región.
Para la Unión Tecnocrática, Shenzhen representa un experimento fascinante: una ciudad que parece haber sido construida casi de la nada y que puede transformarse en cuestión de décadas.
Para los antiguos shen, representa algo mucho más inquietante.
China está cambiando.
Y los Dragones Elementales saben que los cambios en el Reino Medio nunca ocurren sin consecuencias.
Macao
Al oeste de Hong Kong se encuentra Macao, antigua colonia portuguesa y uno de los centros de juego más importantes de Asia. La ciudad posee una personalidad completamente distinta a la de Hong Kong: calles coloniales, arquitectura portuguesa, templos, casinos y una economía estrechamente vinculada al juego.
Algunos la llaman «Las Vegas de Asia».
Otros prefieren compararla con un pequeño Mónaco, especialmente durante el Gran Premio de Macao.
Para los sobrenaturales, Macao es otro territorio en disputa.
Los Ventrue, el Sindicato, las Tríadas, los Kuei-jin y diversos grupos de contrabandistas mantienen intereses en la ciudad. El juego convierte a Macao en un territorio particularmente atractivo para quienes comprenden que el azar puede ser otra forma de poder.
En los salones de Mahjong, en los casinos y en las mesas privadas se pueden perder fortunas en una sola noche.
Y algunos jugadores apuestan algo más que dinero.
Apuestan favores.
Apuestan secretos.
Apuestan almas. Hong Kong no es, por tanto, una sola ciudad.
Es un conjunto de territorios superpuestos: la montaña y el puerto, los rascacielos y las aldeas, las fábricas y los templos, los bancos y las Tríadas, los mercados y los cementerios.
Es una ciudad dividida por hukou visibles e invisibles.
La Isla mira hacia el mar.
Kowloon mira hacia la Isla.
Los Nuevos Territorios miran hacia China.
Shenzhen mira hacia el futuro.
Macao mira hacia el juego.
Y debajo de todos ellos, las Diez Mil Cosas continúan moviéndose.
Porque Hong Kong no solamente está construida sobre tierra.
Está construida sobre historias.
Y algunas de ellas todavía están vivas.










